Derecho a la vida. Interpretación de la frase "en general" obrante en el art. 1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos [ED, 225-945]



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Derecho a la vida. Interpretación de la frase "en general" obrante en el art. 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos - [ED, 225-945]

Por Gil Soya de Perrino, María Inés y Perrino, Jorge Oscar

1er Congreso Provincial de Ciencias Jurídicas (*)


"El ejercicio de la abogacía: nuevos paradigmas. El rol de los Colegios de Abogados en la capacitación permanente"
La Plata, 13 y 14 de septiembre de 2007
Comisión Nº 8, Subcomisión A) Derecho Civil, Tema 1: "Derecho a la vida"
Síntesis: La frase "en general" del art. 4.1 de la Convención Americana sobre derechos humanos contradice el propio texto de la Convención, porque si todo ser humano es persona (art 1º), si el nasciturus es persona y si toda persona a partir de la concepción tiene derecho a que se respete su vida (art. 4.1), sostener que no obstante lo antes proclamado, se pueden eliminar personas, resulta un absurdo evidente y constituye una flagrante violación del principio de no contradicción.
Este principio afirma: "Es imposible que algo sea y no sea en el mismo sentido y en el mismo sujeto". Aplicado el mismo al tema en análisis la persona por nacer no puede al mismo tiempo tener y no tener derecho a la vida y tener derecho a nacer y no tener derecho a nacer.
La frase "en general" incorporada en el art. 4º es violatoria del art. 24 que proclama que "todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia tienen derecho, sin discriminación, a igual protección de la ley".
La igualdad ante la ley reviste el carácter de norma universal y constituye una primera proposición que integra el plexo de los principios generales del derecho de las naciones civilizadas y no puede soslayarse o eludir porque exista una expresión desacertada, cual es "en general" en el art. 4º de la Convención, para justificar determinados casos de aborto.
1. El texto en análisis
El art. 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos dispone: "Derecho a la vida. 1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente".
La interpretación de la expresión "en general" ha dividido a la doctrina y en el fallo de la Suprema Corte de Justicia bonaerense recaído en la causa Ac. 98.830, "R., L. M., ’’NN Persona por nacer. Protección. Denuncia’’", a los ministros intervinientes.
El eje de la disidencia gira en torno a si el art. 4º, inc. 1º de la Convención admite o no excepciones en la protección del derecho a la vida, en particular si posibilita el aborto en determinadas circunstancias.
Los doctrinarios que entienden que la frase "en general" importa admitir excepciones al derecho a la vida y por ende que el mismo no tiene carácter absoluto sostienen que esta norma no ha producido alteración alguna en el sistema de despenalizacion de aborto establecido a partir de 1921(1).
Afirma Gil Domínguez: "De los antecedentes históricos y jurídicos surge con claridad que en el artículo correspondiente al derecho a la vida incorporado en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y en la Convención Americana (...) se evitó utilizar un concepto absoluto -el derecho a la vida desde el momento de la concepción- porque habría implicado la derogación de los artículos de los códigos penales que regían en 1948 en muchos países, porque dichos artículos excluían la sanción penal por el crimen de aborto si se lo ejecutaba en uno o más de los siguientes casos: a) cuando es necesario para salvar la vida de la madre, b) para interrumpir la gravidez de una víctima de estupro, c) para proteger el honor de una mujer honrada, d) para prevenir la transmisión al feto de una enfermedad hereditaria y contagiosa, y e) por angustia económica (2).
Es decir que para esta posición la Convención Americana protege la vida desde la concepción, pero permite, frente a determinadas circunstancias especiales y en un determinado tiempo, la no incriminalización del aborto consentido, en consideración de otros derechos que el Pacto de San José contempla y que son atinentes a la mujer (3).
Por otra parte, éste fue, el criterio sustentado por la mayoría en el fallo de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires antes citado
2. Contradicciones de la frase "en general" con otros artículos de la Convención. Violación del principio de no contradicción
No compartimos dicha doctrina porque el término "en general" contradice el propio texto de la Convención.
Ello es así porque el art. 1º de la misma expresamente dispone: "...Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano"; y en íntima vinculación con dicho reconocimiento al comienzo del art. 4º establece: "Toda persona tiene derecho a que se respete su vida..." para luego afirmar: "...Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción...".
Sentado ello, es evidente que la frase "en general" contradice lo que antes se reconoció.
En efecto, si todo ser humano es persona, si el nasciturus es persona y si toda persona a partir de la concepción tiene derecho a que se respete su vida, sostener que no obstante lo antes proclamado, se pueden eliminar personas, resulta un absurdo evidente y constituye una flagrante violación del principio de no contradicción.
Este principio supremo de la metafísica afirma: "Es imposible que algo sea y no sea en el mismo sentido y en el mismo sujeto".
En efecto, una cosa no puede ser y no ser a la vez respecto de lo mismo.
Dicho de otra manera, el principio afirma que ningún enunciado puede ser verdadero y falso (4).
Aristóteles contestó a quienes en su época desconocían el principio sosteniendo que el mismo no podría ser probado pues era el principio de toda prueba aunque sí se puede probar el absurdo de negarlo afirmando lo opuesto: "una cosa puede ser ella misma y ser otra en el mismo sentido"; "yo puedo ser yo mismo y otro al mismo tiempo"(5).
En consecuencia, el principio de no contradicción aparece como una exigencia del pensamiento racional y unido al principio de identidad y al principio del tercero excluido constituyen los fundamentos básicos de la lógica aristotélica clásica.
En la Politeia de Platón (La República) encontramos la primera declaración que se conoce de este principio de no contradicción cuando Sócrates dice: "Es claro que la misma cosa no estará dispuesta al mismo tiempo a hacer o sufrir cosas contrarias con respecto a lo mismo y en relación al mismo objeto".
Aristóteles lo explicitó cuando expresó que "uno no puede hablar de que algo es y no es al mismo tiempo y respecto al mismo tema".
A su vez, Leibniz sostiene: "El principio de contradicción incluye dos enunciaciones verdaderas: la primera, que una proposición no puede ser verdadera y falsa a la vez; la segunda, que no puede ocurrir que una proposición no sea ni verdadera ni falsa"(6).
En consecuencia, es manifiestamente absurdo que algo exista y no exista al mismo tiempo.
Dicho de otra manera, una proposición puede ser verdadera o falsa (principio de tercero excluido) pero es imposible que simultáneamente sea verdadera y falsa.
Trasladada la cuestión al tema que nos ocupa, la persona por nacer no puede al mismo tiempo tener y no tener derecho a la vida y tener derecho a nacer y no tener derecho a nacer.
En primer término porque el derecho a la vida es absoluto en la persona por nacer y afirmar que lo ostenta y al mismo tiempo que en determinadas circunstancias no lo ostenta implica una ostensible violación del principio de la no contradicción que antes hemos desarrollado.
3. Violación del principio de igualdad ante la ley
Por otra parte, da mayor fundamento a lo sostenido en el acápite anterior lo dispuesto expresamente en el art. 24 de la Convención cuando consagra: "Todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia tienen derecho, sin discriminación, a igual protección de la ley".
En efecto, si todas las personas están en un pie de igualdad, no admitiéndose discriminación alguna al respecto y mereciendo igual protección, como se explica que no obstante tan contundente reconocimiento, se admita que en algunos supuestos se pueda violentar estos principios propiciándose la eliminación de alguna de ellas.
La frase "en general" incorporada en el art. 4º aparece así como extravagante, como ajena a la estructura lógica de lo que se estaba reconociendo.
Afirmar que "en general" significa que el derecho a la vida lo tienen casi todos, y que otros no están amparados, importa lisa y llanamente el desconocimiento del principio consagrado en el art. 24 de la Convención tornándolo ilusorio. Más aún constituye una flagrante violación al principio de igualdad ante la ley y una discriminación contrariando pilares básicos de nuestra Constitución Nacional (art. 16), que como expresa el art. 75, inc. 22 de la misma no ha sido derogado por los tratados y convenciones.
Por tanto, los principios antes citados han trasformado en inútil e inaplicable la frase "en general" que tan generosamente se ha utilizado para justificar el aborto de una persona por nacer.
4. Los principios generales del derecho
La conclusión a la que hemos arribado tiene una ajustada lógica pues preserva los principios generales del derecho de las naciones civilizadas entre los cuales encuentra el ius cogens.
El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia dispone:
"1. La Corte, cuya función es decidir conforme al derecho internacional las controversias que le sean sometidas, deberá aplicar: ...c) los principios generales de derecho reconocidos por las naciones civilizadas".
A mayor abundamiento es bueno recordar que el vocablo "principio" deriva del latín principium.
Esta voz se compone a su vez por la raíz que deriva de pris, cuyo significado es "lo antiguo" y "lo valioso" y por la raíz cap que surge del verbo capere -tomar- y del sustantivo caput -cabeza-(7).
Por tanto, la voz principio, posee tres sentidos: a) histórico en cuanto lo "antiguo", b) axiológico en cuanto lo "valioso" y c) ontológico en cuanto es "cabeza".
A su vez, para el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua el vocablo "principio" significa: "base, origen, razón fundamental sobre la cual se procede discurriendo en cualquier materia", "causa, origen de algo", "cualquiera de las primeras proposiciones o verdades fundamentales por donde se empiezan a estudiar las ciencias o las artes".
Cuando se apela a los principios generales del derecho se trata de expresar aquellas proposiciones más abstractas que dan razón de, o prestan base y fundamento al derecho (8).
Dicho de otra manera se recurre a los principios que dan base o fundamento al Derecho, en el caso en análisis a aquellos de dónde surge esa base o fundamento.
Ahora bien, cualesquiera sean las concepciones que dan fundamento a los principios generales del Derecho, historicista, positivista o iusnaturalista, encontramos siempre presente a la justicia, la libertad, la igualdad y la dignidad humana.
Por tanto, es innegable que la igualdad ante la ley de todas las personas consagrada en el art. 24 de la Convención reviste el carácter de norma universal y constituye una primera proposición que integra el plexo de los principios generales del derecho de las naciones civilizadas y es una de las bases de todo el desarrollo jurídico de occidente y no puede soslayarse o eludir porque exista una expresión desacertada, cual es "en general" en el art. 4º de la Convención, para justificar determinados casos de aborto.
5. Conclusiones
1. La Convención Americana sobre Derechos Humanos ha reconocido en los arts. 1º, 2º y 4º al nasciturus el carácter de persona desde la concepción.
2. La frase "en general" incorporada al art. 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos importa una contradicción con el propio texto del articulo citado en cuanto éste consagra que "toda persona tiene derecho a que se respete su vida...", y con el art. 24 que establece que "todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia, tiene derecho, sin discriminación, a igual protección de la ley".
3. La interpretación que considera que la frase "en general" del art. 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos autoriza excepciones a la protección del derecho a la vida importa una flagrante violación del principio de no contradicción, pues una proposición no puede ser verdadera y falsa a la vez; y no puede ocurrir que una proposición no sea ni verdadera ni falsa.
4. La interpretación que considera que la frase "en general" del art. 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos autoriza excepciones a la protección del derecho a la vida es violatoria del principio de igualdad ante la ley consagrado en el art. 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que dispone: Todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia tienen derecho, sin discriminación, a igual protección de la ley".
5. Dicha interpretación constituye también una discriminación pues contraría pilares básicos de nuestra Constitución Nacional (art. 16), que como expresa el art. 75, inc. 22 de la misma es una garantía que no ha sido derogada por los tratados y convenciones.
6. La igualdad ante la ley de todas las personas consagrada en el art. 24 de la Convención reviste el carácter de norma universal y constituye una primera proposición que integra el plexo de los principios generales del derecho de las naciones civilizadas; y es una de las bases de todo el desarrollo jurídico de occidente y no puede soslayarse o eludir porque exista una expresión desacertada, cual es "en general" en el art. 4° de la Convención, para justificar determinados casos de aborto.

Voces: derechos humanos - tratados y convenios - persona - constitución nacional - bioética - códigos



* - Ver las conclusiones de este Congreso en El Derecho del 27 de noviembre de 2007.
1 - Gil Domínguez, Fama y Herrera, Derecho Constitucional de Familia, Buenos Aires, Ediar, 2006, t. II, pág. 1032.
2 - Gil Domínguez, Andrés, Aborto voluntario: la constitucionalización de la pobreza, LL, 1998-F-592.
3 - Gil Domínguez, Andrés, Aborto voluntario, vida humana y Constitución, Buenos Aires, Ediar, 2000, pág. 167.
4 - Copi, Irving M., Introducción a la lógica, Buenos Aires, Eudeba Manuales, 1979.
5 - Dell’ordine, José Luis, El principio de la no contradicción, www.monografia.com
6 - Leibniz, Gottfried Wilhelm, Nuevos Ensayos, España, Alianza.
7 - Sánchez De La Torre, Ángel, Los principios del Derecho como objeto de investigación jurídica, en Los principios generales del derecho, Seminario de la Sección de Filosofía del Derecho de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Madrid, Actas S.L., págs. 13-24; Marino Jiménez Cano, Roberto, Sobre los principios generales del Derecho. Especial consideración en Derecho español, Madrid-St. Cugat del Vallès, octubre de 1999.
8 - Arce y Flórez - Valdés, Joaquín, Los Principios generales del Derecho y su formulación constitucional, Madrid, Civitas, 1990, pág. 63.


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