Departamento de informática. ÁRea sistemas y gestióN. Casos de Uso



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Figura 4 – Descripción simplificada del caso de uso “ingresando pedido”
Al describir los casos de uso aparece una de sus principales limitaciones. Supongamos que queremos describir un sistema en el cual la interacción con el usuario es muy simple: ingresa un conjunto básico de datos, y con esos datos el sistema realiza una gran cantidad de cálculos, aplicando complejas fórmulas.
¿Cómo hago con un caso de uso para especificar el comportamiento interno del sistema, si su comportamiento no es trivial? La respuesta es que los casos de uso son muy limitados para lograr este objetivo, ya que se basan en el uso de texto informal. Por lo tanto, deberemos usar una nueva notación para especificar este comportamiento interno, algo equivalente a los diagramas de flujo de datos del análisis estructurado. En UML se propone usar una notación llamada “Diagrama de Actividad”, el moderno heredero del diagrama de flujo, o “flowchart”.
Otra de las limitaciones de los casos de uso es que no hay una sintaxis clara para indicar, dentro de la descripción del caso, las decisiones e iteraciones. De esta forma, es común que en las descripciones de los casos se deba recurrir a frases como “Se repite el paso X hasta que ocurre C”, o “Si ocurre C se pasa al paso X”. En estas situaciones lo importante no es la forma en la que se expresan las condiciones e iteraciones, sino hacerlo de una forma consistente. Si la descripción del caso fuera muy compleja, es conveniente usar notaciones gráficas, por ejemplo los diagramas de actividad.
2.3. Alternativas

Durante la ejecución de un caso de uso, suelen aparecer errores o excepciones. Por ejemplo, mientras se ingresa un pedido, el cliente puede solicitar un producto que está discontinuado. El sistema deberá en este caso informar esta situación al empleado que ingresa el pedido. Esas desviaciones del curso normal del caso de uso se llaman alternativas. Las alternativas tienen las siguientes características:


1) Representan un error o excepción en el curso normal del caso de uso.
2) No tienen sentido por sí mismas, fuera del contexto del caso de uso en el que ocurren.
Si bien en la bibliografía las alternativas se documentan al final del caso de uso, la experiencia demuestra que resulta útil documentar los casos en tablas, mostrando el curso principal en la primera columna, y las alternativas en una segunda columna, como lo muestra el siguiente ejemplo:



Caso de Uso: Ingresando Pedido.

Actor: Empleado de ventas.

Curso Normal

Alternativas

1) El cliente se comunica con la oficina de ventas, e informa su número de cliente.




2) El oficial de ventas ingresa el número de cliente en el sistema.




3) El sistema obtiene la información básica sobre el cliente.

3.1 Si no esta registrado, se le informa que debe registrarse en la oficina de clientes.

4) El cliente informa el producto que quiere comprar, indicando la cantidad.




5) El sistema obtiene la información sobre el producto solicitado, y confirma su disponibilidad.

5.1 Si no hay disponibilidad del producto, el sistema informa la fecha de reposición.

6) Se repite el paso 4) hasta que el cliente no informa más productos.




∙∙∙




Figura 5 – Algunas alternativas del caso de uso “ingresando Pedido”
De esta forma, es mucho más simple ver en qué parte del caso de uso puede ocurrir la excepción, y se mantiene la ventaja de poder leer de corrido el curso normal.
3. Modularización de Casos de Uso

Las próximas secciones muestran cómo se puede organizar una especificación que utiliza casos de uso para evitar redundancia (duplicación innecesaria de información) y facilitar su comprensión.


3.1. Relaciones de Extensión

Muchas veces, la funcionalidad de un caso de uso incluye un conjunto de pasos que ocurren sólo en algunas oportunidades. Supongamos que estamos especificando un sistema en el cual los clientes pueden ingresar pedidos interactivamente, y que dentro de la funcionalidad del ingreso de pedidos el usuario puede solicitar al sistema que le haga una presentación sobre los nuevos productos disponibles, sus características y sus precios.


En este caso, tengo una excepción dentro del caso de uso Ingresando Pedido. La excepción consiste en interrumpir el caso de uso y pasar a ejecutar el caso de uso Revisando Presentación de Nuevos Productos. En este caso decimos que el caso de uso Revisando Presentación de Nuevos Productos extiende el caso de uso Ingresando pedido y se representa por una línea de trazos desde el caso que ‘extiende a’ al caso que es ‘extendido’.

Las extensiones tienen las siguientes características:


1) Representan una parte de la funcionalidad del caso que no siempre ocurre.
2) Son un caso de uso en sí mismas.
3) No necesariamente provienen de un error o excepción. En su libro, Jacobson ejemplifica los casos de uso con ir a cenar a un restaurant. Para él, tomar café después de cenar es un ejemplo de una extensión.
La pregunta que surge claramente es ¿cuál es la diferencia entre una alternativa y una extensión? La respuesta puede derivarse de las características de cada uno:
- Una extensión es un caso de uso en sí mismo, mientras que una alternativa no.
-Una alternativa es un error o excepción, mientras que una extensión puede no serlo.
De todas formas, en la práctica aparecen dudas con respecto a la conveniencia de considerar algo optativo en un caso como una alternativa o una extensión, sobre todo porque no queda claro si algo puede ser visto como un caso de uso en sí mismo o no. Como regla aproximada en este caso podemos pensar que si algo opcional debe ser expresado con más de un paso, seguramente es una extensión y no una alternativa.
3.2. Relaciones de Uso

Es común que la misma funcionalidad del sistema sea accedida a partir de varios casos de uso. Por ejemplo, la funcionalidad de buscar un producto puede ser accedida desde el ingreso de pedidos, desde las consultas de productos, o desde los reportes de ventas por producto. ¿Cómo hago para no repetir el texto de esta funcionalidad en todos los casos de uso que la acceden? La respuesta es simple: sacando esta funcionalidad a un nuevo caso de uso, que es usado por los casos de los cuales fue sacada. Este tipo de relaciones se llama relaciones de uso y se representa por una línea punteada desde el caso que ‘usa a’ al caso que es ‘usado’.


Decimos, por ejemplo, que el caso de uso Obteniendo reporte de ventas por producto usa al caso de uso Buscando producto.

Este concepto no es novedoso, es simplemente el concepto de la subrutina o subprograma usado en un nivel más alto de abstracción.
Las características de las relaciones de uso son:
1) Aparecen como funcionalidad común, luego de haber especificado varios casos de uso.
2) Los casos usados son casos de uso en sí mismos.
3) El caso es usado siempre que el caso que lo usa es ejecutado. Esto marca la diferencia con las extensiones, que son opcionales.
La definición de las relaciones de uso y extensión deja una zona sin definir:

¿Qué pasa con la funcionalidad que es común a varios casos de uso, pero al mismo tiempo es opcional? Por ejemplo, pensemos en la impresión de un comprobante, algo que el usuario de un sistema puede o no hacer en distintos casos de uso. Si uno se guía por la funcionalidad común a varios casos, piensa que el caso de uso imprimiendo comprobante es usado por otros casos, pero si se guía por la opcionalidad, piensa que extiende a otros casos. Como esto no queda claro a partir de la bibliografía, creemos conveniente que este tipo de situaciones se especifiquen como extensiones, ya que de esta forma podemos remarcar gráficamente la opcionalidad de la relación.


3.3. Actores y Casos de Uso Abstractos

Al modularizar la especificación, identificando relaciones de uso y extensión, puede pasar que extraigamos casos de uso que son accedidos por varios actores. Por ejemplo, el caso de uso buscando datos de producto es accedido por muchos actores (el empleado de ventas que ingresa un pedido, el gerente que quiere obtener estadísticas por producto, el supervisor que quiere consultar la información de algún producto, etc.). Ahora bien, como el caso de uso nunca se ejecuta fuera del contexto de otro caso de uso, decimos que es un caso de uso abstracto. Lo llamamos abstracto porque no es implementable por sí mismo: sólo tiene sentido como parte de otros casos.


De la misma forma, el actor que participa de este caso de uso, que reúne características comunes a todos los actores de los casos de uso que lo usan, es un actor abstracto. En nuestro ejemplo, si bien el nombre suena poco elegante, podemos decir que tenemos un actor abstracto “Buscador de Datos de Producto”. Los actores abstractos, entonces, son necesarios para no “dejar sin actores” a los casos de uso abstractos.

La duda ahora es cómo relacionar este actor abstracto con los actores concretos: los que sí existen en la realidad y ejecutan casos de uso concretos, como ingresando pedido y obteniendo estadísticas de ventas.
Para esto podemos usar el concepto de herencia, uno de los conceptos básicos de la orientación a objetos.
Como todos los actores concretos también ejecutan el caso buscando datos de producto, a través de la relación de uso, podemos decir que los actores concretos heredan al actor abstracto.


La relación de herencia no necesariamente implica la existencia de un caso abstracto. Puede ocurrir que un actor ejecute todos los casos que ejecuta otro actor, y algunos más. En nuestro sistema, el supervisor de ventas puede hacer todo lo que hace el empleado de ventas, pero además puede autorizar pedidos. En este caso, podemos decir que el Supervisor de Ventas hereda al Empleado de Ventas, aunque el Empleado de Ventas no sea un actor abstracto. De esta forma, toda la funcionalidad que está habilitada para el Empleado de Ventas también lo está para el Supervisor.


Usando la herencia en el análisis de requerimientos evitamos redundancia y simplificamos la especificación y los gráficos de casos de uso.


4. Tipos de Casos de Uso

A partir de la aplicación de los casos de uso en la práctica, aparecen distintas clasificaciones, que son útiles según el tipo de sistema o el modelo de ciclo de vida utilizado.


4.1. Esenciales o de Trazo Grueso vs. de Implementación o de Trazo Fino

Uno de los modelos de ciclo de vida de desarrollo de sistemas que más popularidad ha ganado en los últimos años es el llamado “modelo incremental”, en el cual se van entregando versiones parciales del sistema, que implementan una parte de su funcionalidad. La recomendación en este caso pasa siempre por identificar todos los requerimientos que uno pueda, definir sus prioridades, y seleccionar cuáles se van a ir implementado en cada versión. Sin embargo, no se pueden especificar en detalle todos los requerimientos: debemos tener apenas el nivel de detalle suficiente para poder definir sus prioridades y comprenderlos en términos generales.

Para aplicar los casos de uso a desarrollos incrementales, empezamos por identificar todos los casos de uso del sistema, sólo al nivel de su nombre. Una vez que los identificamos, los expresamos en “trazo grueso”, esto es:
- Ignoramos detalles sobre la forma de la interacción entre el actor y el sistema.
- Sólo incluimos las alternativas más relevantes, ignorando la mayoría de los errores que aparecen en el uso del sistema.

- No entramos en detalle sobre las acciones que realiza el sistema cuando el usuario interactúa con él. Por ejemplo, si la empresa tuviera una política de descuentos para sus clientes, no es necesario especificar cómo es esa política: nos alcanza con saber que existe una y que debe ser tenida en cuenta.


De esta forma, terminamos con una descripción “gruesa” de todos los casos de uso. Esto me sirve para tomar mejores decisiones, junto con los usuarios, sobre qué casos de uso implementar en cada fase. Por otro lado, permite analizar los principales aspectos de todos los casos que afectan al diseño.
Los casos de uso de trazo fino son aquellos que se especifican una vez que se ha tomado la decisión de implementarlos. En este momento debemos completar todos los detalles que dejamos pasar:
- A medida que vamos haciendo prototipos de las interfaces con los usuarios, incluimos detalles sobre la forma de la interfaz en la descripción del caso. Por ejemplo, podemos incluir detalles como: “el operador puede en cualquier momento pasar de la ventana de datos del cliente a la ventana de datos del pedido”.

Si bien esto implica anticiparse al diseño, esto no es negativo, ya que es prácticamente imposible –y perjudicial– hablar con los usuarios siempre en términos de un sistema abstracto.


- Incluimos otras alternativas. En particular especificamos todos los errores o excepciones que provienen de requerimientos de los usuarios. Para esto debemos tener en cuenta que un sistema tiene dos tipos de errores o excepciones: las que provienen de las definiciones del negocio y las que provienen del procesamiento interno del sistema. Por ejemplo, pensemos en un requerimiento del tipo: “si un cliente hace un pedido por un monto mayor al autorizado, se debe rechazar el pedido”. Esta excepción es claramente un requerimiento, y debe ser incluida en las alternativas de los casos de uso. Por el contrario, una excepción del tipo: “Si el usuario ingresa una letra en el lugar del código del producto se le informa que el código de producto debe ser numérico” no debe ser incluida en esta etapa del análisis.
- Especificamos con más detalle el comportamiento interno del sistema. En nuestro ejemplo de los descuentos, deberíamos especificar cómo es esa política, en un nivel de detalle suficiente para luego poder diseñar una forma de implementarla dentro del sistema.
4.2. Casos de Uso Temporales

Los casos de uso tienen un actor que los inicia, y uno o más actores que participan de él. En muchos casos, el inicio de una determinada funcionalidad del sistema es provocado exclusivamente por el paso del tiempo.


Supongamos que nuestro sistema de ventas debe generar en forma automática un conjunto de estadísticas para ser entregadas al directorio de la empresa el último día hábil de cada mes. En este caso, el paso del tiempo es el que inicia el caso de uso, y el directorio es el actor del sistema. Sin embargo, para expresar claramente que es el paso del tiempo el que inicia el caso, podemos incluir un símbolo representando un reloj en el gráfico de casos de uso, o usar una línea punteada en el borde del óvalo del caso.


Es importante que cuando se especifican los casos de uso de trazo fino, se exprese claramente cuál es el momento del tiempo en el que se inicia el caso. Es común que se indiquen cosas como “una vez al mes” cuando se habla de casos iniciados por el paso del tiempo. Cuando hacemos los casos de trazo fino, debemos precisar en qué momento del mes eso ocurre (el primer día hábil, el primer día calendario, el último día hábil, etc.). De lo contrario, estamos dejando en los diseñadores la decisión sobre cuándo generar esta salida, y esto no es correcto, ya que la oportunidad de las salidas del sistema debe ser definida por los usuarios.
4.3. Casos Primarios Vs. Casos Secundarios

Jacobson hace referencia a la diferencia entre los casos de uso primarios del sistema y aquellos que no se corresponden con procesos del negocio y cuya ejecución sólo es necesaria para que el sistema funcione normalmente.


Supongamos que nuestro sistema requiere de un proceso de depuración de los pedidos que ya han sido cumplidos hace más de 5 años, para evitar que se acumulen indefinidamente. El caso de uso por el cual se depuran estos pedidos, cuyo actor es un Administrador del Sistema, es considerado un caso secundario, ya que no es central al sistema, sino que es necesario para que el sistema pueda funcionar sin problemas. En la experiencia se ve que no todos los casos de uso secundarios se pueden identificar en la etapa de requerimientos, ya que muchos de ellos dependen de decisiones de implementación que se toman en la etapa de diseño. De todas formas, los casos de uso pueden ser actualizados a medida que progresa el desarrollo del sistema, ya que al estar expresados desde el punto de vista del usuario, son una excelente base para construir del manual de usuario.
5. El Proceso de Análisis de Requerimientos con Casos de Uso

Esta sección describe los pasos a seguir para aplicar la técnica de análisis de requerimientos con casos de uso.


5.1. Identificar los Actores

Si la primera pregunta que un analista debe hacer a sus usuarios es ¿Para qué es este sistema?, la segunda es claramente ¿Para quiénes es este sistema? Como mencionamos al hablar sobre los actores, identificar a todos ellos es crítico para un buen análisis de requerimientos. Por lo tanto, antes de avanzar con los casos de uso, debo tratar de identificar todos los tipos de usuario diferentes que tiene el sistema. Si el sistema funcionará en una empresa, debo preguntar cuáles de las áreas afectadas usarán o actualizarán su información.


A pesar de hacer una identificación inicial de los actores, también debo repetirla a medida que empiezo a describir los casos de uso, ya que al conocer más detalles del sistema pueden aparecer nuevos tipos de usuarios.

5.2. Identificar los Principales Casos de uso de Cada Actor

El siguiente paso es enunciar los nombres de los principales casos de uso de cada uno de los actores que identifiqué en el paso anterior. No es necesario especificar cuáles son las acciones dentro del caso de uso.


Tampoco debo preocuparme si no aparecen muchos casos, ya que existen técnicas para encontrar nuevos casos de uso a partir de los existentes.
5.3. Identificar Nuevos Casos a Partir de los Existentes

Uno de los principales errores que se pueden cometer al identificar requerimientos es algo que parece obvio, pero que muchas veces ocurre: ¡olvidarse de algún requerimiento! Como los requerimientos están en la cabeza de los usuarios, el éxito de esta tarea depende de la habilidad del analista. Para ayudarnos a identificar nuevos casos de uso a partir de los casos existentes, podemos aplicar las mismas técnicas utilizadas para identificar eventos según el análisis estructurado. Esta técnica se basa en el análisis de cuatro situaciones posibles a partir de los requerimientos ya identificados.


Variaciones Significativas de Casos de Uso Existentes Muchas veces existen variaciones en los casos de uso en función del actor que los ejecuta, o del tipo de objeto sobre el que se apliquen. Por ejemplo, en el caso del sistema que procesa pedidos, podemos hacernos las siguientes preguntas:
1) ¿Existen distintos tipos de cliente que hagan pedidos?
2) ¿Existen distintos tipos de pedidos, que lleven a acciones distintas por parte del sistema?
Asumiendo que la respuesta a la primera pregunta es si, lo próximo que debemos preguntarnos es si el sistema ejecuta acciones distintas en función del tipo de cliente. Tal vez la respuesta sea que existen clientes locales y clientes del exterior, y que en estos dos casos el procesamiento es totalmente diferente, ya que los pedidos del exterior deben ser procesados por le Gerencia de Comercio Exterior.
Tal vez estemos frente a un nuevo caso de uso, “Ingresando Pedido de Cliente del Exterior”, que es distinto del caso de uso “Ingresando Pedido de Cliente Local”. Tal vez tengamos dudas sobre si estos son dos casos de uso o uno solo, porque el proceso puede tener puntos en común y puntos que los distinguen. En esta última situación me veo obligado a usar nuevamente el sentido común. Tal vez aplicando la modularización de casos de uso a través de las relaciones de uso, puedo factorizar la funcionalidad común y expresar claramente, incluso gráficamente, la funcionalidad que los distingue.
Por supuesto que si la respuesta a la primera pregunta es no, estamos en el caso en que no vamos a encontrar un nuevo caso de uso a partir de este análisis.
Supongamos ahora que la respuesta a la segunda pregunta es sí. En este caso, nuevamente podemos encontrar un nuevo caso de uso. Por ejemplo, podemos encontrar que hay muchas diferencias entre el procesamiento de pedidos de ciertos tipos de productos. En este caso, nuevamente debemos decidir si la funcionalidad diferenciada es lo suficientemente relevante como para especificar un nuevo caso. Para hacer este análisis, debemos tener en cuenta lo siguiente:
1) Si especificamos dos casos de uso similares como un único caso de uso, en el texto del caso tendremos muchos “Si pasa X, hago A, si no, hago B”. Este hace un poco más difícil de seguir la especificación.
2) Si especifico dos casos de uso con funcionalidad en común como dos casos de uso distintos, la relación de uso me puede ayudar a evitar la redundancia.
De todas formas, no debo llevar estas reglas al extremo, como por ejemplo buscar que todos los casos sean lineales (sin decisiones), ya que de esta forma lo único que voy a conseguir es una maraña incomprensible de casos de uso.

Casos de Uso “Opuestos”


Hay dos formas de buscar casos de uso opuestos. La primera es buscar la función opuesta a la descrita por el caso. Por ejemplo, en el caso de realizar un pedido, podemos pensar que la función opuesta es cancelar ese mismo pedido. Si cancelar pedidos es una función que mi sistema debe realizar, y que no había identificado anteriormente, acabo de evitarme un error que puede ser muy costoso de corregir más adelante.
La otra forma de buscar casos de uso opuestos es pensar en la negación de la acción principal del caso de uso.

Supongamos que tenemos un caso de uso “Pagando Pedido”, que es realizado por el actor cliente. El caso “No Pagando Pedido”, puede de nuevo ser significativo. Si el cliente no paga el pedido, tal vez nuestro sistema deba hacer algo, y podemos estar frente a un nuevo caso de uso.


Casos de Uso que Preceden a Casos Existentes.

Una buena pregunta para hacer frente a un caso de uso es:

¿Qué es lo que tiene que ocurrir antes de este caso de uso?
En el caso del cliente que hace un pedido, son muchas las cosas que pueden ocurrir antes de ese caso:
1) El cliente, por ejemplo, debe ser cliente. En esta situación tal vez tenga un nuevo caso de uso “Ingresando Cliente”, que puede o no ser un caso de mi sistema.
2) El cliente debe poder consultar cuáles son los productos existentes. Probablemente este sea un caso de uso que ya haya sido identificado. Sin embargo, usando esta técnica muchas veces se descubren nuevos

requerimientos.



Casos de Uso que Suceden a Casos Existentes


Esto es similar al punto anterior. La pregunta que debo hacerme es:

¿Qué ocurre después de este caso de uso?


En nuestro ejemplo de los pedidos, es evidente que la mayoría de la funcionalidad de nuestro sistema recién empieza cuando el cliente hace un pedido. Por lo tanto, analizar “cómo sigue la historia” es una buena forma de asegurarme que no estoy dejando requerimientos sin identificar.
5.4. Crear Descripciones de Casos de Uso de Trazo Grueso

Una vez que identificamos todos los casos de uso, empezamos a documentar sus pasos. Esta tarea no es estrictamente secuencial de la anterior: es posible que, mientras empezamos a documentar los casos, sigamos buscando otros nuevos.


La documentación de los casos de uso identificados debe hacerse del tipo “trazo grueso”, salvo que sea un caso de uso que deba implementarse sí o sí en la primera iteración.
5.5. Definir Prioridades y Seleccionar Casos de la Primera Iteración

Una vez documentados los casos de trazo grueso, es conveniente definir las prioridades de los distintos requerimientos, expresados como casos de uso. Para esto suele ser útil usar tres categorías: imprescindible, importante y deseable.

- Los requerimientos imprescindibles son aquellos que, si no se implementan, hacen que el sistema no tenga sentido.
- Los importantes son aquellos que harían que el usuario se sienta decepcionado si no se implementan.
- Los deseables son aquellos que el usuario querría tener, si hubiese tiempo disponible.
Al evaluar un requerimiento debo también analizar su costo o complejidad.
Una vez hecha esta categorización de los requerimientos, puedo tomar como estrategia general el incluir los imprescindibles, discutir los importantes y descartar los deseables cuyo costo no sea bajo. Por lo dicho anteriormente, esta regla también cumple con la regla de ser relativa pues debo analizar su costo, complejidad, y una cantidad de otros factores antes de decidir su inclusión. Por ejemplo, si un requerimiento fuera trivial de implementar, puede ser una buena idea incluirlo por más que éste sea sólo deseable.
5.6. Escribir los Casos de Trazo Fino y Crear Prototipos de Interfaces

Una vez seleccionados los casos de uso que pienso implementar en la primera iteración, empiezo a profundizar sus definiciones. Al mismo tiempo, suele ser una excelente idea crear un prototipo visual de la implementación de los casos. Con las herramientas existentes actualmente, esto es muy simple de hacer, y nos

puede evitar muchos problemas.
Cuando creamos prototipos de la implementación de los casos de uso, debemos tener en cuenta que:
1) Estos son prototipos para descartar: si incluimos algo de código en el prototipo, debe ser descartado o revisado con mucho cuidado si se lo piensa mantener.
2) Estamos intentando validar el estilo de la interacción, no toda la interacción: no debemos dejarnos llevar por el entusiasmo. Si tenemos varios casos de uso que realizan funciones similares, o con una interfaz similar, puede alcanzar con crear un prototipo de sólo una de ellas. Queremos que el usuario se

dé una idea sobre cómo se verá el sistema, no que nos apruebe todas sus pantallas y listados.


6. Organización de la Especificación

En esta sección discutimos la mejor forma de organizar una especificación de requerimientos en la que se aplicó la técnica de casos de uso.


6.1. Gráficos a Utilizar

Dependiendo del tamaño del sistema, es probable que un único gráfico con todos los casos de uso nos quede chico. No olvidemos que los modelos gráficos son para aclarar el texto, y no para confundir. Si el gráfico de casos de uso es una maraña indescifrable, no está cumpliendo su objetivo. Por lo tanto, podemos usar las siguientes reglas, como siempre con criterio y sentido común:


1) Un gráfico de casos de uso no debe mostrar más de 15 casos
2) Si debo particionar mi gráfico, puedo hacerlo por actor. La primera partición debe ser separar los casos centrales de los casos auxiliares, ya que probablemente les interesen a personas distintas.
3) Si las relaciones de uso y las extensiones entran en el diagrama principal, sin dejar de cumplir con la regla 1), debo dejarlas ahí. Lo mismo se aplica a los actores abstractos.
4) Si las relaciones de uso no entran en el diagrama principal, debo mostrarlas en gráficos teniendo en cuenta que siempre debo mostrar todos los casos de uso que usan a otro en un mismo diagrama.
5) Si tengo un caso de uso que es usado por gran parte de los otros casos, como por ejemplo el caso de uso Identificándose ante el sistema, debo evitar mostrarlo en el gráfico principal, ya que las flechas serán imposibles de organizar. Es probable que no haga falta mostrar esta relación de uso en un gráfico.
6.2. Secciones de la especificación

Sugerimos el siguiente orden para una especificación de requerimientos utilizando casos de uso:


1) Propósito del sistema: un breve párrafo, de 4 o 5 líneas, que responde a la pregunta ¿Para qué estamos haciendo este sistema?
2) Gráfico(s) de casos de uso
3) Descripción de los casos con sus alternativas
4) Prototipos para los principales casos de uso. Esta no es obviamente una especificación de requerimientos completa: estamos incluyendo sólo la parte referida a los casos de uso.

7. Bibliografía
[Brooks87] Frederik P. Brooks - No Silver Bullet. Essence and Accidents in Software Engineering. IEEE Computer. Abril 1987.

[Jacobson92] Ivar Jacobson y otros. Object Oriented Software Engineering. A Use Case Driven Approach. Addison Wesley, 1996.

[McMenamin84] Steve Mc. Menamin y John Palmer. Essential Systems Analysis. Prentice Hall, Yourdon Press, 1998.


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Cátedra de Ingeniería del Software I Pág.



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