Definiciones de la adolescencia



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( O MASCVUSO 1 m fí MESl\0

l.\ t u la adolescencia cuando se afirma la identidad masculina y femenina pues, a esa edad, los diferentes placeres físicos se subordinan a la primacía del placer genital: placer masndino de penetrar y placer femenina de ser penetrada,

"(F.n la pubertad todas] tus zonas erógenas se someten a la primacía «Je la zuna genital”.* irán!

I lay que esperar a la pnKertail para que se instale la hu rte diferenciación de los caracteres masculino y femenino, oposición que, luego, ejerce tnas que ninguna oLra una influencia decisiva ui la manera como viven los seres humanos".- Frcud

I f 'trs i HWfttí pitra una teoría .vecual (11H O) | Indas Ijs tr.uliin.-if» no tic l'Vcuit y de Lacan son rm«trjs| í. fhuf.

EL ADOLESCENTE ELIGE A SE NOI LECHA SEGUN EL
MODEL O DE SUS PRIMEROS DESEOS SEXUtLES INFANTILES
POR SI
W PADRES Y LIS PERSONAS QUE LO CUIDAN


Primero en la pubertad, y más tarde en la edad adulta, la elección de su pareja es guiada por la reviviscencia de un antipuo deseo sexual edipico del niño por sus padres.

"Fn cuanto ;i la elección Je objeto |elección Je su parejal, está guiada por los esbozos de inclinación sexual dei niño -revigorizadas en la pubertad- respecte) de sus padres y de ios adultos que se ocupan de él".1 Freud

EL ADOLESCENTE ENAMORADO

El adolescente enamorado logra mejor que nadie condensar en un solo impulso sexo y ternura: el deseo sexual y el amor tierno bada su noviecita.

UR1 adolescente logra la síntesis entre el amor no sensual, celeste, y el amor sensual, terrestre, y su relación con el objeto sexual se caracteriza por la acción conjugada de las pulsiones no inhibidas [deseo sexual] y de tas inhibidas en cuanto a su fin [amor tierno]”.4 Freud 5

*

Durante el periodo transitorio que* es la pubertad, los desarrollos soma neos y psíquicos se despliegan durante cierto tiempo en paralelo y sin esLar vinculados, hasta que la irrupción de una intensa moción amorosa, que inerva las zonas genitales, produce la unidad normalmente necesaria de la función amorosa |el amor tierno se confunde con el deseo sevual]”.6Fretid

*

Pañi construir una relación afectiva durable, el adolescente enamorado deberá aprender que la ternura en su pareja es tan esencial cunto el deseo sexual. Si solo existiera la sexualidad, la pareja sin duda seria inestable y efímera,

"Las pulsiones sexuales inhibidas en su hn ¡ternura] tienen sobre las no inhibidas [deseo sexualJ una gran ventaja funcional. Como [las pulsiones inhibidas] no son l a paces de una satisfacción total, se muestran particularmente proclives a crear lazos durables, mientras que las pulsiones directamente sexuales pierden cada set mas energía por el hecho mismo de la satisfacen udV1 Freud

*

las pulsiones sexuales del adolescente de boy están irresistiblemente atraídas hacia el pasado por ¡os fantasmas infantiles siempre activos en el inconsciente del joven. Este tironeo entre el presente y el pasado, entre ¡a frescura de las pulsiones puberales y la tendencia a hacer regresiones a la infancia, es una de las causas de la neurosis juvenil de crecimiento.

de íí<] suerte que las mociones sexuales ulteriores de l;i pubertad corren en riesgo de dejarse llev ar por el atractivo de los prototipos infantiles [fantasmas] y de seguirlos en la represión. Alcanzamos aquí la etiología más inmediata de las neurosis". Frcud

EL ADOLESCENTE ES Í.7V SOÑADOR Y L4 ADOLESCENCL4y
L t EDAD DE LOS FANTASMAS, EN PARTICIUR
DE LOS FANTASMAS SEXUALES


Observemos que, en el fragmento que sigue, bread propone la más simple y precisa definición del fantasma, /Qué es un fantasma? Un fantasma es una representación mental que no está destinada a realizarse,

"Pero la elección de objeto [elección de una pareja] se cumple ante todo en la representación, y la vida sexual del adolescente que justo acaba de alcanzar la madurez

7. Inhibido», sniwrnav angustia.

prácticamente no tiene otra posibilidad que nutrirse de sus fantasmas, es decir, de representaciones que no están destinadas a realizarse".1' Fraul

U n\iL DE SI ADOI ISCENCII, El JOI F\, MENOS
SOSA Dt IR Y
.M,1S REALISTA, ES CAPAZ DE .177Í.1I f.VlA:
i V I DE Oís PRL ERAS DECESO AS PAILA SI 11/11 lili / I Ai
DEJAR
I SI S PADRES


T n el momento mismo en que se Ii3n superado y rechazado estos fantasmas claramente incestuosos, se cumple una de las realizaciones psíquicas más significan vas, pero también más dolorosos, de la pubertad: la libe ración de la autoridad de los padres" 1 Frtud

I i KEPt (t\ANClA POR L* SEXVAi.tnm F,\ iA&JÓVEM V

En id joven cita ^ la repugnancia por la sexualidad -aIteradón típicamente histérica- es, sin embargo, una tracción perfectamente non nal en la adolescencia y una manifestación frecuente de lo que vo llamo una u.\ana histeria juvenil”.

H ¡n ■ iv/jín t" fuera una teuna .n rnal 'L Ifiid.

,lLa distinción principal [entre la lovencita y el muchacho} se pone de manifiesto en la pubertad, cuando cierta repugnancia por la sexualidad sin carácter neurótico [es decir, pasajera] se adueña de las jovenes mientras que la libido domina al varón".11 Freud

*
til. EXCESO m nüOR ES, tTVt REACCION TÍPICA
EN LA JOiUN ADOLESCENTE


Puní Errad, el exceso Je pudor de la joven .ve explica por la represión demasiado brutal del placer ditoridLinu iluminante desde la infamia. El pudor; la frigidez la repugnancia por la sexualidad o la rigidez moral y, de un modo más general, los comportamientos histéricos, son las consecuenciasT en la joven adolescente asustada, de una repirsión demasiado fuerte (superyó) del placer sexual ditoridiavo

Es en esta época [la pubertad] cuando otra zona sexual se borra [rcprcsión| en la mujer. Quiero referirme a la región del clítoris, donde, durante la infancia, (a sensibilidad sexual femenina parece estar concentrada. Esto explicaría el exceso de pudor que demuestra en ese momento el ser femenino hasta que, espontáneamente, la nueva zona vaginal se despierta. De allí, quizás, la frigidez femenina”.11 Freud

]ü. Imi ungirle* Jcl fuiaiatniiisis 11. lililí.

m rt bfjítaü es 17V aemoóo mifflm jhx t l t

Ktm'JSCENCM DE UN INTICUO TRAUMA

11 víante soíhíej e.v/íjo /:.v lj ineaw t >

la pubertad er fi periodo de tu vida en ei cinti tos a cuerdos de tos antiguos tutumas infantiles se rravhittt fácilmente.

jPant que un trauma vuelva a la con den eia] es necean na una solí condición; el su icio delle haber alcanzanV la ni.nl de la pubertad en el lapso que separa el incidente Immuta] de su repetición mnemiea |recuerdo del mui nu|t ilado que la pubertad intensifica enormemente el efecto de Ij reviviscencia”.’-’ ¡mui

IJ\( ,\N

L1 tiRiumú ata. varón

Pam tacan. la pubertad es el momento en yue \e define la virilidad del varón, a condición, empero, de tftte baya encontrado en su padre, en el tiempo del Ldipo, ana imagen masculina con la cual identificai-sc.

i: Ihiit

"T I niño |d varón de 5t*sj tiene todo el derecho .» ser nn Iimnlia-, y lo que se le podrá ob|etar más tarde en el momento de l.i pubertad del*.* relammarse con una billa en la ulenulieauón metafórica con la imagen del padre”.7 * 1¿iúih

I 1 ft ni MAD, FAMI) fkOPKl I PAHA tA NEUROSIS

la Inibcrtad es ci momento ett el que van a reavivar- se lus brasai ma! a paga day del I dipo, bufo la forma de los siutomas de una sana hi steli a furenti.

"Los i ragni entos, los resros mas o menos incompleta - i neri te rqirimidos del Edipo van a resurgir en la puber- I ad baio la I orma de smtomas rteuroncos".14 Llean

11 curerò m i \ i n un rs li hules mas ac mmi Ol i Otì'/I i d del deseo

I l cuerpo grácil, casi femenino, de un púber, varón o mujer, n ¡a imagen más acabada deI Falo, objeto y apre -

rno del deseo. \l comentar el cuadro de Zuccbi, Psique sorprende x Amore, Lacan afirma.

"En el ctiadro, la iluminada es Psique7y como Invengo enseñando desde hace mucho tiempo, en lo que concierne a la forma grácil femenina, en el limite del púber y del impúber, es ella la que se erige ante nosotros cómo la imagen fálica'V5 Lacan

EL ESTADIO DEL ESPEJO DE L t(: f Y } 1.0 (Jl 7 tí AMO
ei. istadio dí t i inoü:s(j \( i ¡


Para comprender mejor la histeria sana del adolescente., tes propongo compararla con la excitación alegre del lactante atando es sorprendido por su imagen reflejada en el espejo. Le sugiero al lector releer el texto de f. Lacan “E/ estadio del espejo ”, en particular las primeras páginas, donde Lacan subraya el júbilo del pequeño ante su imagen especular He aquí un corto extracto significativo de esas páginas: 8

La asunción jubilosa de su imagen especular por el sur aún sumergido en U impotencia motriz y Ja de pendencia de la nuLríción”,lf' Latan

En efecto, si comparamos el concepto ele Estadio del


espejo de l.acitu con lo que llanto el Estadía de ¡a u dales

cencíaJ, .re desprende una dinámica común. Ida tu el joven niño, pura lograr la unidad de su “} o ", como el adules- rente, para hipar ht ruad marión de su “yn'\ deben superar una contradicción mayor. En el niño, la contradicción estulta entre su cuerpo inmaduro, rebosante de pulsiones, y tu intagc» fascinante de si que descubre en el espejo. En el adolescente, cu cambia, ht contradicción ya no se da entre cuerpo e imagen, ñu o entre su cuerpo púber, rebosante de pulsiones, y sus autojuicios, extremadamente severos; en otros términos, entre su cuerpo desbordante de deseo y su svperyó que lo condena. El pequeño de 15 meses siente júbilo al descubrir su imagen; el adolescente cíe IS años re bisteriza al frenar el terremoto pulsional que lo sumerge, Hixterizarse siprifica tanto amarse a si mismo basta creerse todopoderoso como odiarse a si mismo hasta el autodesprecio. El jubito narasista es al niño del espejo lo que los ex cesos de amor y de odio de si son al adolescente, Piten comprender me/or mi comparación entre ti Estadio del espejo de Lacart y el Estadio de la adolescencia, propongo ¿ti lector leer el segundo capitulo de mi libro Mi cuerpo y sus imágenes (Buenos Aires, Laidos, PIOS)
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