Definiciones de la adolescencia



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tierras riel ct jmportamiervto susceptible, agresivo e intransigente Je un adolescente difícil se esconde un pequeño niño asustado por los fantasmas de su imaginación, uno está en l.i mejor disposición subjetiva para resolver las situaciones eranHictívas, si se es pailre o madre; o pura instalar la eoti ti.au/:a en un intercambio individual con un adolescente que sufre, si se es un profesional.

Arriba, en \ a figura 2, describí lo que considero la causa esencial de la histeria del adolescente, es decir, que su yo está comprimido cutre dos fuer/as antagonistas: las pulsiones que irrumpen en el cuerpo y el superyó que trata de contrarrestarlas. I.sta doble presión ejercida en ti yo termina muchas vetes por distorsionarlo en su sustancia misma y por instalar en el joven el sentimiento inconsciente de una profunda y penosa desunión entre el cuerpo y la mente. Kn el nivel de abajo, destaque que la primera defensa del adolescente para consolidar su vo vivido como muy vulnerable era quererlo con un amor propio excesivo y crispado, lis lo que denomino el narcisismo hipertrofiado del adolescente lista sobreprotección de su yo vivido como muy Ir.igil se traduce entonces por la necesidad de mantenerse a distancia de todo adulto que podría solicitarlo y develar asi su debilidad. Por ello se defiende desarrollando una susceptibilidad mórbida, paranoide, respecto de la menor demanda que podría ponerlo en una situación de fracaso. Para él, toda solicitación es sistemáticamente el equivalente de una humillación, ¡Se ha convertido en un reflejo! Así pues, distingo en el adolescente dos miedos a sentirse humillado; el miedo a sentirse humillado si se muestra débil y el miedo a sentirse humillado si se muestra servil. La cul- mutación de esta lógica imaginaria del adolescente es un « "¡upemainientn histérico de hipersensibilidad a la frus- M.u i- in, de insatisfacción constante y de hostilidad epi- dnmica comr:] el mundo de los adultos. Nuestra figura ! puede recortarse en cuatro tiempos. Si el inconsciente

  • I iilolescente pudiera hablar, confesaría; “( iertamente. •ni i a es objetivamente fráfir -*■ “No obstante, lo siento tom bo más frágil de lo que es, tan frágil que para con-

i Lirio, lo quiero dcvmesurndümente —■* “No solo lo ■il i > desmesuradamente con un amor propio exacer- I' nI i, sino que lo sobreprotejo contra una posible oferi- i /m ronces me vuelva enfermizamente susceptible’ * AV¡ bazo pues toda obligación o toda presión procedente ,L mis padres para no correr el riesgo de tener que mos- " irme débil o serviT.

\ni„ el joven histérico no quiere saber nada de los i.lulms y se aisla, \ propósito del aislamiento, señalemos

  • mi el cannabis es un temible fomentador de la stiscep- i'bduiad paranoide del adolescente \ de su aislamiento, i n ocasiones, algunos padres me preguntan cuáles son !■' llanos del cannabis: **;Por qué mi hijo no debe fumar,

  • nando todo el mundo lo buce? ¡No es tan grave1". Ali i --simesta es que un adulto que consume cotidianamente

  • umabis va tiene un yo formado y por lo tanto puede imtirüguar parcialmente sus efectos. Para el joven es

diferente, f.l consumo regular de cannabis provoca

. n el cuatro efectos nocivos principales bien conocidos < n la actualidad: el cannabis exacerba la susceptibilidad; mena al joven a aislarse -aun cuando lume en patota,

i las arregla para aislarse en medio de los otros-; el • noia)as provoca alteraciones en la capacidad de con-

ccntt.u khi \ alti t. es de b memoria: y, por último,es

iln.i vNjni i l i)iii iiui ile debilitar al y» y desencadenar um r -,t|moilfrn«.i h Le me en un adolescente vulneratile a

  1. [>mi omv 1J. ir supuesto, el consumo de esta drop solo puede agravar el estado de un joven que va h.i stilo trata- do como esq tu/ufreni co.

La adolescencia es un duelo de la infinida



, \ ADOLESCENCIA ES UN DUELO DE LA INFANGA:
i i JOVEN DEBE PERDER A LA VLZ SU UNIVERSO DE
i ir JO, CONSERVAR EN SÍ MISMO SUS SENSACIONES
Y EMOCIONES INFANTILES,Y CONQUISTAR
LA LIJAD ADULTA


\ucFtm hif/imua pasada siempre esiti tmixeryada e» sus mas ín fimos tietulles, linio lo que Irruías setti ido, percibido, querido, dente nuestro primer despertar, vive boy en nosotros y nos hace a ermir.

.1 -U. N. 2


que acaba ile morir? i ¡ duelo es un tiempoel tiempo que


hace falta para aceptar vivir con /ti ause tuia definitiva de aquel a quien amamos y que acabamos de perder.

un movi mieti rn ile vaivén entre d presente \ d pasado. I11 adolescente debe perder, conservar v conquistar a la vea:perdere] cuerpo de niño v vi universo Umiliar ori el arai creció; conservar todo In que sintió, percibió, quiso desde su primer ! espertar, en particular su inocencia ile niño; y conquistar finalmente h edad adulta, 'iiene que abandonar la infancia sin dejar de quererla en su fuero interno y encontrar nuevas referencias para afirmar su identidad de hombre o de mujer.

Acabo de decir que el pe nudo de la ¡ido lesee nei a era un lenti■ v doloroso proceso de duelo, l'ero ¿que es un duelo? ¿Qué es, por ejemplo, el duelo de un ser querido

  • ivpcnte 11uL- h¡3 sudo y ilei universo familiar quc lue ci

  1. 1 fiara ligarse poeti a poco til recuerdo de su infancia. Vrucs, cuando era pequeño, se ara aba ,i si mismo aman-

  • l-H I.: vida; ahora, disfruta recordando ai niño que era y ni ire todo reviviendo en acto -sin tener conciencia de

  • Ito- sus primeras vivencias infantiles. Revivir en acto

  1. infancia cuando, por ejemplo, el adolescente siente Imi una emoción intensa o hace un gesto emocionado, i 1 hservemos, sin embargo, que no es faci) para un adoles-

me amar al niño que hay en el, In general, tiene tanto Imi n>r ile sentirse tratado como un niño por sus padres qui lechara con repugnancia todo lo que Je su infancia iclve en él. No quiere sentirse ni mostrarse como un

porque, para él, sería un signo de debilidad. Esta es

I ‘ histeria juvenil de la que hemos hablado. Ahora hien, mli pendientemente de sn aversión histérica por todo lo

  • jin lo lleva al niño de antaño, solo podrá crecer asumiendo, f o quiera o no, su i n fan eia pasada. Pitra hacernos -uhtttos, felica de serlo, min necesitamos anuir al niño </ne hemos sido, lis por ello que me interesa destacar el ilotismo h i guien le : madurar es ganar penosa ntrn fe la flexibilidad de amar: el amor de si del pequeño niño se ha transformado, al final de Ut adolescencia, en amor del joven adulto por su infancia pasada. En el fondo,

  • ii un adolescente, el duelo de su infancia es. ante todo,

ambio imperceptible en la manera de amarse a sí

mismo.

l’ero me gustaría volver por un momento a esta idea di que i-l pasado infantil resurge en la vida concreta y «•■cual del joven, sin que este se de cuenta de ello. ¿Que lo que vuelve del pasado Mano? \o son solamente

los recuerdos conscientes de las escenas decisivas de la int jineta, sino más bien oleadas de sensaciones y Jl* send- nuciitirt que resurgen en el antro de um eirmnon presenil-. \! amara una pareja tic la misma edad, al descubrir

un |sois desconocido, al crear tina cuenta en kacel k

o il reírse con. los amigos, el joven de hoy revive sin saberlo- la ternura y la sensualidad del primer amor que, tic pequeño, sintió por su madre, la sorpresa de sus primeros descubrimientos, la pasión de sus primeros nicgos infantiles o simplemente la alegría del niño que ha sujo. Pues lian, el adolescente, v rn.is tarde el adulto, pierden por cinto su infancia real, [tero conservan viva/, como lo escribió ! lomem, “el candor sagrado de la mañana", í.n pui-ril, lo incipiente, lo que debe crecer, la fuerza que nos empipa siempre hacia idclame y hacia el otro son, ■ o i ai la uno de nosntms, l;t fuente inagotable de la formidable energía con la cual afirmamos cada día nurstrn (Icsei i de esistir.

I c deda que el duelo dt ta infancia es un lento y sordo proceso de alejamiento. Sin iluda, no se abatid una la infancia en el desgarramiento doloroso de un día V, aunque a menudo ténganlo* la impresión de que nuestros adolescentes crecen en un santiamén, no obstante necesitan tiempo, mucho tremp»' de gestación de si Husmos pata que nazca el adulto. Per» ¿porqué el duelo de

  1. infancia es tan lento y progresivo? Porque, para dejar .»iras la infancia, el adolescente dehe volver a ella sin cesar \ sin cesar revivirla en la frescura de los nuevos encuentros. Por lo tanto, el joven avanza gradualmente hacia su madurez recordando el pasado innumerables veces v dejándolo volver en acto una y otra vez. dada

mi íif pasado y cada retorno del pasado marcan cjn

lucia adelante, dandi' lugar a un tmeronaeiiníen-

i" *-‘i nuestro adolescente pudiera resumir en una Ira se I movimiento de su dudo, diría: ”Para asumir plena- ontttc i/ii Metamorfosis de adolescente, debo separaron- y, para separarme de el, debo 11 nr darlo un re sur y de¡mío volver en míen las fui la - las emociones y los actos que entretejen la trama i/, mi vida actúaf'.

'diora querría retomar esta proposición de un duelo 1 nulo bajo la Forma de un esbozo [figura l) que

ai .i el movimiento del duelo que debe cumplir el

I I' sce 11 te para abandonar su cuerpo de niño y el tuii- i Familiar de su infancia, conservar en si lo esencial di -u pasado infantil y conquistar por fin la edad adulta, l l dudo de la infancia es un vaivén entre el presente \ ■ I pasado, un movimiento que avanza por retrocesos un u os al pasado inlamil v por resurgimientos stice* n os de ese pasado en el presente, (.ada retorno o cada m lucimiento del pasado es un mieronaeiniiento. \'o h.iy progreso continuo; solo hay nacimientos saces i - nu W, d adolescente abandona progresivamente su i" ipteño cuerpo de niño, conserva en sí, reviviéndolas, u- primeras emociones infantiles y por lin accede a la madurez.



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