Debate sobre necesidades básicas



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DEBATE SOBRE NECESIDADES BÁSICAS.
¿COMO SATISFACEMOS NUESTRAS NECESIDADES BÁSICAS EN EL MOMENTO ACTUAL?

Dentro del modelo de subjetividad dominante, la necesidad de trabajar

para algún día llegar a explotar al de al lado , la necesidad de un salario, la

necesidad de vender nuestros productos, la necesidad de satisfacer

nuestros deseos mediante el consumo de mercancías, la necesidad del dinero... se han situado fuera del espacio político en el que las cosas son discutibles y objeto de disputa; por el contrario, se nos presentan como una

realidad ineludible dentro de la lógica burguesa. De hecho, esas relaciones históricas capitalistas han tomado el control sobre nosotros, transformándose en realidades ahistóricas, objetivas y automáticas, llegando a imponernos sus propias leyes.

Nosotros queremos cuestionar todas esas relaciones productivas capitalistas, poner en duda su carácter necesario, al tiempo que plantear la posibilidad de desarrollar un modelo productivo autónomo al margen de ellas. De hecho, aspiramos a darle una salida política a esta gigantesca dominación abstracta y autoritaria

.

Por lo tanto, si queremos hacer política, abordemos desde la raíz esas dos formas interconectadas de dominación, primero identificándolas y después eliminándolas; recuperemos la radicalidad. Por el contrario, si lo que queremos es seguir siendo esclavos y esclavistas, la senda a seguir nos



es bien conocida.

No entendemos la problemática social en base a los derechos, ni a las necesidades, ni al desempleo; nosotros entendemos la problemática social en referencia a la formacióny al contenido del poder, pasando nuestro objetivo por hacer desaparecer el poder autoritario abstracto y crear en su lugar un poder popular autónomo. No queremos derechos que nos sirvan

para satisfacer nuestras necesidades; tampoco queremos repartir el trabajo. Nosotros queremos el poder para todos, tomar el control directo de todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, pues es así como entendemos la libertad.

En las condiciones actuales, la satisfacción de nuestros necesidades sucede de forma individual y monetarizada; es suficiente poner en marcha el poder del dinero que tenemos (en el caso de que lo tengamos) para tener acceso a

cualquier necesidad que se presente bajo la forma de la mercancía. De esta forma, es indiferente quiénes hayan producido el producto que

satisface nuestro deseo, por qué lo hayan producido o en qué condiciones lo hayan hecho. Haciendo abstracción de las fuerzas sociales que hacen posible la satisfacción de nuestras necesidades, éstas pasan a entenderse únicamente en función a uno mismo y su capacidad de compra.

Nosotros, sin embargo, tenemos por objetivo la construcción y

satisfacción colectiva de los deseos. Si vamos a producir en comunal

y vamos a desmantelar los sistemas de mediación y mando sobre el trabajo, desarrollaremos la capacidad para compartir los deseos y las voluntades, para constituir deseos colectivos, y no un océano fragmentario de deseos individuales que se satisfacen con dinero y prepotencia.

Queremos ser capaces de construirlos en común, que sean sólidos y estables en el tiempo, de modo que puedan materializarse fuera de la lógica del mercado. Organizar espacios comunales de cuidado para satisfacer nuestras necesidades en colectivo.

El camino hacia la construcción del comunal está lleno de obstáculos. De hecho, en este momento en el que partimos de unas capacidades productivas minúsculas, en el que la mayoría ni siquiera tenemos trabajo ni dinero, y en el que encima nadie nos va a dar nada, ¿cómo empezamos a compartir y a darnos entre nosotros?.

Es probable que desde un primer momento la necesidad de dinero sea mayor para unos que para otros, y tenemos que ser capaces de comprender

esa realidad y de gestionarla.

La conexión entre la vida real de las personas que formamos parte de los proyectos con los proyectos mismos resulta problemática y debe ser tratada con sumo cuidado, respeto y una capacidad crítica permanente. En cada caso apostaremos por dar una solución colectiva a estos problemas. A ese respecto, hoy en día es comprensible querer tener dinero y por eso es imprescindible la confianza mutua en el hecho de que compartimos un mismo objetivo político, la apuesta colectiva por construir el espacio de poder comunal.



Esa construcción del comunal se llevará a cabo en la mayoría de los casos de forma progresiva.

No obstante, si ese proceso lo acompañamos de un compromiso político firme, de una lenta pero segura constitución de una economía basada en el compartir lo que vamos produciendo, de adquisición en constante crecimiento de medios productivos y poder popular, y lo alimentamos con análisis serios y rigurosos, la producción comunal deberá ir desplazando a la mercantil hasta la constitución de un modelo productivo integral y libre del mercado.


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