De los primeros hermanos en el taller del alfarero H. Juan Jesús Moral Barrio, fms



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VI. LOS RESULTADOS MÍSTICOS



1. El alfarero ha trabajado bien
Los resultados están y no están escritos. Hay que buscarlos y saberlos leer.

Cuánto ha tenido que trabajar este alfarero, porque aunque la materia era dócil, ciertamente no era muy artística. Pongamos algunas muestras.


1.1. El Hermano Lorenzo en el Bessac
El hermano fue quien dijo a Champagnat:
Mire Vd., Sr. Champagnat, que yo solo soy un destripaterrones.
El H. Lorenzo en la aldeíta del Bessac se hizo tan experto catequista que reunía a pequeños y grandes en la iglesia de la aldea y los ocupaba a veces durante varias horas.

Pero dejemos que nos lo cuente directamente el H. J. B. Furet:


Se trasladaba allá todos los domingos y jueves, recorría el pueblo tocando su campanilla para llamar a los niños, entraba en las casas para invitar a los más pequeños y a los mayores menos instruidos. Los reunía a todos en la ermita y los ocupaba a veces durante varias horas, ya en la oración, ya explicándoles las verdades de la fe cristiana.
Tenía un don especial para dar a entender, apreciar y amar las verdades de la religión, para cautivar la atención y el interés de los niños y aficionarlos a la catequesis. Lo realmente admirables es que los mayores lo escuchaban también con gran atención y recibían de sus labios la palabra de Dios como si la recibieran de su mismo párroco153.
Estos éxitos a veces personales, a veces de la comunidad, siempre del que los conducía y dirigía fueron tan resonantes como estos dos de la fundación de Saint Sauveur y de la de Bourg-Argental que se nos cuenta como testimonio de primera mano.
1.2. Juan María y Luis en Saint-Sauveur.
El éxito de la escuela de Saint-Sauveur fue conocido en Bourg-Argental, distante tan sólo unos kilómetros. El señor de Pleyné154, alcalde de este municipio, preguntó al señor Colomb dónde había encontrado aquellos maestros a quienes el público no cesaba de encomiar. El señor Colomb, que conocía como nadie el bien que los Hermanos estaban realizando y que los estimaba mucho, igual que a su Fundador, le explicó quiénes eran, cuál era su finalidad, su modo de vida y las condiciones necesarias para traerlos a la parroquia155.
El señor de Pleyné, que desde hacía tiempo venía acariciando la idea de fundar una escuela de Hermanos en su parroquia, y cuyo proyecto no se había realizado por falta de recursos económicos, quedó en cantado al ver que las módicas condiciones exigidas por la congregación de los Hermanitos de María le permitirían realizar su proyecto. Escribió sin dilación al señor Champagnat para pedirle tres Hermanos, que le fueron concedidos. El señor de Pleyné puso tanta diligencia en acondicionar el alojamiento y el mobiliario de los Hermanos que, al cabo de unas semanas, todo estaba a punto156.

La fundación de Bourg-Agental fue tomanda como un reto de salto de nivel.

Cietamente que hoy tal vez no sentiríamos las cosas socialmente como las sintieron entonces los primeros Hermanos y Fundador.
La ciudad de Bourg-Agental no es que tuviese tantos miles de habitantes y fuese tan superior a La Valla. Ciertamente la concentración urbana era mayor aunque la totalidad de habitantes quizá fuese superior en La Valla. Pero la capitalidad de servicios y concentración departamental de representación social y municipal sí hacían de la ciudad algo diferente a La Valla.

Lo cierto es que, hechas las recomendaciones, Champagnat envía a los Hermanos, precedidos de estas palabras:



Id, queridos Hermanos, id confiados a cultivar la parcela que la divina Providencia os encarga que roturéis. Si la empresa os parece ardua, recordad que es Dios quien os la confía y que su ayuda no os va a faltar, si le sois fieles. Las autoridades que os han llamado, y los padres, que os aguardan impacientes para confiaros a sus hijos, esperan que deis a los niños sólida instrucción primaria. La Iglesia, que os envía, tiene designios más elevados y os pide que enseñéis a conocer, amar y servir al Padre de los cielos, que hagáis de los niños buenos cristianos y que vuestra escuela sea un semillero de santos.
La Iglesia os envía para combatir el reino del pecado y establecer el de la virtud, conservar la inocencia de los niños, prepararlos a la primera comunión, darles a conocer a Jesucristo y el amor inmenso que les tiene ese divino Salvador, inspirarles la devoción a María y conseguir que amen la ley de Dios. Ése es, queridos Hermanos, el aspecto más importante de vuestra labor y el fin de vuestra vocación157.
Los Hermanos llegaron a Bourg-Argental a finales del año 1821 y abrieron la escuela el 2 de enero158 de 1822. Pocos días después la escuela tenía doscientos alumnos. La dirección fue confiada al Hermano Juan María. El Hermano Luis159 lo sustituyó en La Valla.

A veces se producían escenas con olor a florecillas franciscanas del alto Medievo.


1.3. La Valla.
Dos Hermanitos enviados a una aldea de La Valla, se esforzaban en explicar tan bien el catecismo que la gente que los escuchaba se quedaba embelesada. Marcelino se presentó de improviso en el lugar y sorprendió al auditorio. Felicitó a los catequistas pero regañó a los asistentes porque eran pocos en la concurrencia. Una señora entrada en años levantó la mano y le dijo estas elocuentes palabras:
Señor Cura, no nos riña Vd. porque, si hubiera venido un poco antes, habría visto que todo esto estaba lleno. Algunos viven lejos y ya han tenido que irse.
Los señores curas y otras personas, testigos del excelente comportamiento de los Hermanos y del bien que realizaban, escribieron al señor Champagnat cartas muy elogiosas, felicitándolo por haber conseguido en tan poco tiempo formar hombres tan abnegados en el servicio de la religión.

Por este tiempo hubo también numerosas solicitudes de fundación de nuevas escuelas160; y en el transcurso de 1822 y 1823 se fundaron las de Saint-Symphorien-le-Chateau, Boulieu y Vanosc161


1.4. El hermano Juan Pedro en Boulieu162
El H. Juan Pedro es uno de los protagonistas de estas florecillas maristas de gran fragancia: el del panecillo de Marcelino Champagnat que había que repartir entre todos los de la Comunidad porque era un don de la casa Madre.

Esta puede ser una descripción escenificable:

P. Champagnat está atento y más que solícito, celoso y maternal, para que a su huésped no le falte nada en el camino; no se deje nada en la casa donde ha pernoctado; por eso prevee lo que necesitará a media caminata de vuelta. Tome este panecillo que me regalaron en la celebración dominical…

El H. Juan Pedro se emociona y temblorosamente recibe en sus manos el regalo que lo eleva y transciende en obsequio para toda la comunidad.



Lo compartiremos entre todos y asi hablaremos de lo que ocurre en nuestra casa Madre.

El empeño perseverante, la entrega del tiempo sin límites de horarios. El esfuerzo grande y hasta desproporcionado. La Sencillez de vida y de costumbres Todo esto está en la vida de este primer Hermano muerto en el Instituto.


La escuela de Boulieu tenía tantos alumnos que el Hermano Juan Pedro163, que era el director, murió víctima de su celo y abnegación. En el último retiro que hizo, en 1824, tuvo presentimiento de su próxima muerte, y al salir para su destino, dijo al señor Champagnat, al abrazarlo y pedirle su bendición:
“Padre, perdone que llore, pero una voz interior me dice en el fondo del corazón que ya no volveré a verlo en este mundo.”
Los niños lo querían tanto que los padres de uno de ellos, que murió el mismo día que el Hermano, pidieron insistentemente que fuera enterrado en la misma tumba que su maestro.


-¿Qué tal ha pasado el tiempo de la meditación?
He olvidado por completo el tema solo me he acordado y representado aquellos santos que pasaban tiempo y tiempo postrados ante la iglesia en actitud de adoración. He pensado esos sí quer recordaban el tema de la meditación, mientras yo lo he olvidado por completo.y no lo he podido retener ni dos minutos. - Muy Bien, le dijo el Padre- Haga así siempre que olvide el tema propuesto para meditar”.164
Por estas fechas, los Hermanos pidieron al señor Champagnat que les permitiera darle el nombre de Padre. Se lo concedió gustoso165
2. Desde actitudes flexibles.
La educación vista en esta perspectiva es el entorno natural en el que el educador puede ejercer su función materna y paterna. Al hacerlo, se abre al otro, a su vocación a la verdad y la libertad y aceptar incluso desaparecer para que el crecimiento completo e integral de la educación, con todas sus prerrogativas, e incluso con sus defectos. Esto significa que se requiere que el educador ha de estar abierto a alteridad, al desafío de la alteridad. El educador, como Cristo, debe aceptar morir.
Y este discreto desaparecer el educador debe evitar dos actitudes: el abandono y / o de imposición. El abandono deja al educando a sus anchas: le deja el camino abierto a la deriva, alejándose de toda influencia educativa. La imposición puede conducir al educando a la rebeldía o a la indiferencia, por lo tanto permitiendo que el educando salga modelado de forma pasiva. El abandono deja en el olvido toda la creatividad; la imposición mata, al no respetar la libertad individual.
Estas dos actitudes viciadas pueden ser corregidas por una actitud mucho más rica que es en el extremo opuesto de cada una de ellas. Es la actitud de la presencia pedagógica en la educación. La actitud de presencia crea las condiciones para una confianza mutua capaz de superar todas las tensiones destructivas. Podría crear aún, en palabras de Paul Ricoeur (1995) el " temor filial. " Nunca el miedo: es más bien una actitud de respeto, admiración sana y positiva que va a desarrollarse y crecer. Y, con el tiempo, pueden generar actitudes como la amistad, el diálogo, el encuentro personal. Son actitudes que crean las condiciones para una educación fecunda….166
El Papa Francisco, en una de esas frases espontáneas, ha dicho en referencia a la misión del educador:
"La misión del educador es es esto: tomar, cargar y llevar sobre los hombros de su existencia, los éxitos, los fracasos, los anhelos y los deseos de los niños y los jóvenes".
Tal hayan descubierto la forma de traducir los ejes transversales del carisma institucional que dinamizan la labor educativa, con los valores evangélicos contenidos en ellos.
Profecía educativa la del educador consciente de que antes de meterse a educar por sí o por medio de su carisma, está llevando a cabo los modelos paradigmáticos preparados, anticipados: el modelo de persona que se quiere educar, el modelo de educador que está exigiendo la sociedad, la iglesia y la familia, el modelo de escuela que se reclama en el tiempo y entorno cultural.
Cuando la escuela proporciona a los educandos los elementos fundamentales para posicionarse ante el mundo, ante los problemas y situaciones con responsabilidad evangélica, restituyendo la dignidad humana a los hijos de Dios, hay profetas y místicos que mueven los procesos antropológicos.
Si frecuenta estas tres escuelas de magisterio: la cruz, la encarnación y el altar, se le notará el acento galileo. Tal vez algunos educandos recordarán con entusiasmo:

¿No se enardecía nuestro corazón cuando hablaba, cuando explicaba, cuando nos convencía de estos valores y propuestas para nuestra vida?


3. Místicos en el trabajo profesional167
Hoy, nuestra perspectiva sobre sobre la realidad del trabajo ha cambiado enormemente. Si hacemos equivaler profesionalidad a trabajo profesional y también a trabajo profesional bien ejecutado, habrá que tener en cuenta los datos reales del mundo laboral. Puede resultar desesperante y contradictorio hablar de mística del trabajo, cuando lo que falta es el trabajo: 40% de los jóvenes está sin trabajo y un altísimo porcentaje de desocupados proecupa en todos los niveles sociales168.
Esto significa volver a considerar el trabajo como un bien de Dios: porque ha llamado al hombre al trabajo desde el inicio; está ligado directamente a la dignidad de la persona, que, cuando trabaja, se siente útil, personal y socialmente, con derechos y con posibilidades sociales, con esperanzas para el mañana y sus fatigas y su aportar el pan para comer y para a familia, para mejorar el mundo y entregarlo mejorado.
Una segunda perspectiva es mirar a Jesús que ha trabajado con sus manos, y a los primeros cristianos, que, según S. Pablo, deben trabajar y no dedicarse a “murmurar”. Las parábolas del Reino y las labores del campo resultan de tal familiaridad con el trabajo, que llevan en sí las virtudes y valores del trabajo: la paciencia, a esperanza y la fe, la solidaridad.
Si se da un encadenamiento con la producción, el dinero y la justa distribución, para no quedarse en la superficialidad de las cosas y tomarlas en el ascendente absoluto: la tensión que se engendra en el continuo producir y los pobres desheredados, el equilibrio de luces y sombras de la producción de bienes y el equilibrio de los mismos, entonces sí se puede empezar a hablar de la plataforma constructiva, donde la mística, por qué no, puede florecer a sus anchas. Precisamente

En un ejercicio profesional de trabajo bien hecho como es el de la educación, los primeros Hermanos trataron de hacerse competentes entregando sin desmayos el tiempo, la dedicación profesional de su vida, en una donación sin reservas


4. El alfarero se revela a través de sus obras.
En el año 1822 se presenta la solución misteriosa a la crisis vocacional, con el caso problemático de los ocho postulantes presentados en un solo mismo día la fuente vocacional del país se agotaba y de pronto se desborda provocando una crisis de crecimiento.
Las páginas del hecho no pueden ser más apasionantes de estudiar porque sabemos que entre los llegados como presentos postulantes estaba el cronista de los hechos169
La llegada del ex-Hermano con su cuadrilla dejó sorprendido al señor Champagnat. Estaba cavando el huerto. Dejó el trabajo para ir a su encuentro. "Me parece estar viéndolo aún, dice uno de los muchachos170 que formaba parte del grupo, contemplándonos de pies a cabeza con expresión de extrañeza que revelaba bien a las claras que no nos esperaba. Después de hacernos varias preguntas para sondear nuestras actitudes y los motivos que nos traían, terminó por decirnos que no podía recibirnos. Esto nos sorprendió tanto y nos causó tal pena que el señor Champagnat, al darse cuenta, añadió para consolarnos: Voy a orar a Dios para examinar el asunto. Podéis quedaros hasta mañana."
-La mayoría de estos postulantes agradaron mucho al señor Champagnat. Si puso dificultad en recibirlos, fue porque no los conocía y temía que su vocación no estuviera bastante probada, no respondiera a motivos elevados y fuera sólo consecuencia de las presiones de quien los traía por interés personal para ser admitido él mismo. Además, un número así le inquietaba por varios motivos. "Es posible que estos muchachos -decía- se hayan decidido arrastrándose unos a otros. Como a uno se le ocurra retirarse, me temo que los demás empiecen a hastiarse y se vuelvan como han venido, uno detrás de otro.”
Además, el número era excesivo para la capacidad de la casa. No había habitaciones, ni camas suficientes, por lo que tuvieron que pasar la noche en el granero171 sobre la paja. Faltaban también recursos, pues la mayoría de los jóvenes sólo traía una cantidad exigua para pensión; y la casa, que apenas podía abastecerse, no estaba en condiciones de hacer nuevos sacrificios. Por estas razones, el señor Champagnat consideró oportuno no imponer esta carga a la comunidad sin recabar el parecer de los principales Hermanos.
Al día siguiente llamó a los postulantes y les dijo: “No puedo aseguraros todavía que pueda recibiros. He de consultar a los Hermanos antes de comunicaros lo que debo hacer. Mientras, podéis quedaros unos días con nosotros. Pero como resulta problemático que podamos admitiros, los que quieran retirarse pueden hacerlo.”
Los amigos del señor Champagnat, sin embargo, no pensaban así y reprobaron abiertamente su decisión. Hicieron cuanto pudieron para convencerlo de que debía despedir a los recién llegados. “No puede quedarse con ese grupo de muchachos. ¿Cómo los va a mantener? La casa172 es demasiado pequeña para alojarlos. Además, ¿sabe qué va a suceder si se quedan? Que se retirarán después de haber ocasionado grandes gastos. Alimentar y mantener a todos esos chicos es algo que desborda sus posibilidades. La prudencia aconseja que vaya poco a poco y que no imponga alegremente a la comunidad una carga tan pesada.
Así que, al menos, decídase a despedir a los más jóvenes, tanto más cuanto que son demasiados niños173 para saber si tienen vocación.” El señor Champagnat estaba decidido, y nada pudo hacerle revocar su determinación. Pero nada pudo doblegar la firmeza de aquellos aspirantes.
El señor Champagnat, encantado y admirado de tanta constancia, quiso someter a los más jóvenes a una prueba definitiva. Los reunió en presencia de los Hermanos de la casa y les dijo: “Amigos míos, ya que queréis a todo trance quedaros con nosotros y llegar a ser hijos de María, estoy decidido a admitiros a todos
. Luego, dirigiéndose al más joven, añadió:

-Vamos a ver, ¿estás de acuerdo?

-Acepto, ya que así lo quiere usted, respondió el simpático muchacho, pero a condición de que me reciba con seguridad en la fecha que ha fijado.”

Ante esta respuesta, el señor Champagnat se quedó estupefacto; bajó la mirada un momento y les dijo:

-Está bien, os admito a todos desde ahora mismo.
4. Cinco disposiciones de Maestro cabe observar detenidamente:
Apertura al Espíritu en la oración y en la invocación de la Madre de Dios de la Piedad.

Discernimiento humano y espiritual: mirándonos de pies a cabeza y observándonos uno a uno.

Prudente aceptación y prueba atenta de las actitudes.

Pedagogía del sí, pero no, de las condiciones y de las propuestas.

Consulta democrática de las personas responsables, que pudieran decidir.

Decisión en manos de Dios y de María.
A pesar de las contradicciones. Se equivocaban al desconfiar tanto de nosotros y sospechar de los motivos que nos habían traído. Si hubieran sido consideraciones humanas, no hubiéramos permanecido ni un solo día. En efecto, ¿quién hubiera podido retenernos en una casa donde sólo había pobreza, en la que teníamos por dormitorio un granero y un poco de paja como lecho y por todo alimento pan de centeno -que de mal cocido se deshacía- y legumbres, y por bebida, agua clara?
Si ahora me preguntan qué podía atraernos en unas circunstancias tan contrarias a la naturaleza, por qué nos cautivaba tanto una Sociedad que no nos aceptaba, responderé que fue la devoción que en ella se profesaba a María. Al día siguiente de nuestra llegada, el señor Champagnat nos entregó un rosario a cada uno; nos habló varias veces de la Santísima Virgen con aquel tono tan persuasivo que le era habitual y nos contó varios casos en que resplandecía la protección de la divina Madre. Todos los que nos encontrábamos allí quedamos tan impresionados de las cosas tan bellas que nuestro buen Padre nos contó de la Santísima Virgen que nada en el mundo hubiera sido capaz de desviarnos de nuestra vocación174.”
Es cierto que no todos perseveraron. Es cierto que incluso, se podría hablar de inflación aparente de lo invertido, pero no es menos cierto que con esta llegada ya la posterior acogida, el grupo humano de la incipiente comunidad rompió el círculo estrecho del Valle; dejó de ser del reducido país y se abrió a los horizontes de nuevos aires y de nuevas orientaciones.

Marcelino tuvo que pensar en una nueva casa cuna del Instituto.


6. La mística de la espiritualidad marista
Si examinamos cinco fuentes de escritos Champagnat podremos ver con más claridad el tipo de mística que aflora en la espiritualidad marista.
6.1. En las cartas de Champagnat175.
Los años 1816-1827, a pesar de ser los años más decisivos para Champagnat están casi vacíos de documentos que emanaran de él. Solamente la carta al H. Juan María Granjón, del 1 de diciembre de 1823, nos proporciona algunos puntos de vista, especialmente cuando el P. Champagnat, al decir que un novicio que acaba de llegar es un “hombre de nada”, añade inmediatamente; “pero con la nada hace grandes cosas el buen Dios”. Es una alusión transparente al Magníficat, manifestando a la vez mística mariana, humildad y confianza en Dios. Termina la carta declarándose “padre en Jesús y María”.
Esta última fórmula se repite frecuentemente en las cartas posteriores, pero en 1823 es altamente significativa: los hermanos están todavía en La Valla y le han dado ya el título de “padre”, al cual Champagnat da un sentido espiritual añadiendo a él “en Jesús y María”. Con esto se comprende mejor por qué Courveille, que no llegará a La Valla sino en 1824, no lograra imponerse como superior, pues el vínculo espiritual tejido con los hermanos desde 1817 está ya fuertemente establecido: sólo Champagnat, y nadie más, es “padre en Jesús y María”.
El año 1827 le da ocasión a Champagnat para escribir un verdadero manifiesto de su espiritualidad después de las grandes pruebas de su enfermedad, de la rivalidad con Courveille y para colmo de la marcha de éste y del Sr. Terraillon. Cuatro borradores de cartas a sus superiores eclesiásticos176 expresan su malestar ante este “espantoso esfuerzo del infierno”, su soledad (“soy el único sacerdote”), pero también su confianza en Jesús y María, su perseverancia a pesar de todo (“estas cosas me afligen, pero no me desaniman”), su convicción de que “Dios quiere esta obra” aunque sus caminos estén ocultos.
Es una de las pocas ocasiones en que Champagnat, evocando el combate entre Satán y la Santísima Madre, manifiesta discretamente un pensamiento escatológico, mucho más presente en J. C. Colin. Especialmente el Nisi Dominus, que encontramos por vez primera en su pluma, resume una espiritualidad de abandono en la noche de la prueba y que nos recuerda a los grandes místicos.
Encontrará términos semejantes, pero expresados con más sobriedad, en 1838, en un momento en que el deterioro de su salud le hace presentir una muerte próxima. En una carta al H. Francisco177 en la que le comunica su fracaso en los trámites para obtener la aprobación oficial de su Instituto: “Estoy muy dolido, pero no desconcertado; tengo todavía una gran confianza en Jesús y María (...) Dios sabe mejor que nosotros lo que nos conviene y lo que nos es mejor”.

Mística del abandono, de la confianza de la entrega en manos de Dios. Una forma de mística de oración que veremos confirmada en tanto lugares de la vida de Marcelino.


6.2. En las circulares a los Hermanos:
Hay unas dimensiones diferentes y de una especial calidad en las circulares a los Hermanos. Son quince las que conservamos desde 1828 a 1840.
En las Circulares brilla su ternura paternal. El Hermitage aparece como el santuario de la Sociedad de María, verdadero lugar místico,178 réplica del cenáculo, huerto cerrado, donde Jesús y María han reunido a sus hijos para que en él vivan y mueran bajo sus auspicios, en la paz, la caridad (un solo corazón y un alma sola), pero también un combate para la gloria de Dios. En ellas se encuentran en filigrana los temas de “desconocido y oculto”, “María primera superiora” y “recurso ordinario”. Desde 1828 esta espiritualidad está bastante madura para expresarse en una fórmula lapidaria: “Dios nos ha amado desde toda la eternidad; nos ha elegido y separado del mundo. La Santísima Virgen nos ha plantado en su huerto, y tiene cuidado de que nada nos falte”.
Asimismo, en una carta a Mons. Pompallier, en 1836, describe los progresos de la sociedad de los hermanos cuyo mérito atribuye al nombre de María: “Hace ya mucho tiempo que no se hablaría de nuestra sociedad sin este santo nombre, sin este nombre milagroso. María es el único recurso de nuestra sociedad (...). María, sí, María sola es nuestra prosperidad, sin María nos somos nada y con María lo tenemos todo, porque María tiene siempre a su adorable Hijo o entre sus brazos o en su corazón”.
El binomio Jesús-María, tan fuertemente evocado aquí, se encuentra además al final de sus cartas, ya cuando Champagnat firma “padre en Jesús y María”, ya en una fórmula más audaz: “los Sagrados Corazones de Jesús y María”, que parece querer traducir la conciencia de una tal intimidad entre ellos que son inseparables, y que en consecuencia los atributos de uno se aplican también al otro.
En resumen, como muchos fundadores y fundadoras del siglo XIX, Champagnat es un espiritual de altos vuelos, pero más afectivo que especulativo, a menos que no haya tenido tiempo de poner por escrito su doctrina. La ha expuesto, sin embargo, suficientemente para que se pueda pensar que ha experimentado, en el abandono a Dios en medio de las pruebas y en una conciencia viva de la intimidad con Jesús y María, una verdadera mística, apoyada en una teología espiritual poco explícita en sus escritos179.
6.3. En el testamento espiritual.
Evidentemente es un programa de santidad el que esboza San Marcelino en su testamento para los Hermanos. La humildad, la obediencia, la caridad, el celo…
Champagnat se inspira en esta ocasión en san Pablo, en la segunda a los Corintios, 4, 17-18 y en la segunda a Timoteo, 4, 6-8: “Ánimo, queridísimos hermanos, las penas y los combates de la vida no duran más que un momento. Consideremos a menudo el peso inmenso de gloria que será su recompensa para siempre, acordándonos siempre de que el justo juez sólo coronará al que haya vencido y perseverado hasta el final”.
En cuanto al testamento en sí, diremos que puede ser leído en varios niveles. Es, ante todo, un acto de cesión de su patrimonio, los hermanos maristas, al Superior de la Sociedad de María, el P. Colin. En el plano espiritual, nos parece dividido en dos partes. Primero es una exhortación a la caridad, en primer lugar entre los hermanos, luego para con las otras congregaciones y finalmente para con los padres de la Sociedad de María, y en particular para con su superior el P. Colin. En él se encuentra como filigrana el himno de san Pablo a la caridad (1Co, 13, 1-13): “La caridad es longánima; la caridad es servicial”, así como la evocación de la iglesia primitiva, marcada por “un solo corazón y un alma única”.
Después de haber hablado como fundador, Champagnat se expresa más bien como maestro espiritual, recomendando a sus hermanos el ejercicio de la presencia de Dios, la obediencia, la sencillez y la devoción a María, “buena Madre” y “primera superiora”. Se sorprende uno al ver que expresiones “fuertes” de Champagnat, como “María recurso ordinario”, “Nisi Dominus”, “humildad, sencillez y modestia”... no aparecen explícitamente, ni tampoco el celo.
En resumen, el programa de santificación que propone a los hermanos parece bastante original, como si Champagnat volviera a las fuentes primitivas de su propia espiritualidad. Pero también es posible que la espiritualidad de los hermanos, aunque salida de Champagnat, se formule ya de una manera relativamente autónoma de él.

Pero hay otros aspectos importantes en este testamento: por ejemplo las numerosas referencias a Jesús, a María o a Jesús y María, que hacen de este texto una especie de himno cristológico y mariano.


Las referencias a san Pablo, probablemente implícita en la primera parte, se hace explícita en las últimas líneas: “Que la gracia de N. S. J. C., el amor de Dios y la comunicación del Espíritu Santo estén siempre con vosotros”.
Es exactamente la despedida que el Apóstol dirige al fin de su segunda epístola a los corintios y cuyos versos precedentes conviene citar porque resumen el conjunto del Testamento Espiritual: “Por lo demás, hermanos míos, estad alegres; trabajad en vuestra perfección; animaos mutuamente. Tened los mismos sentimientos; vivid en paz, y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros”.
Finalmente diremos que el testamento nos envía al Formulario de 1816, utilizando por dos veces fórmulas cercanas a su preámbulo: “Todo a mayor gloria de Dios y para honor de María, madre de N. S. J. C.”. Como el Formulario, y por dos veces, evoca la vida “bajo los auspicios” de María. Y como el Formulario, está impregnado de las epístolas de san Pablo. Me parece que en estas similitudes hay más que una simple coincidencia180.
6.4. La presencia de Dios como disposición mística
No podemos invocar ningún escrito ni tratado especial de Marcelino, para hacer alusión firme a esta disposición, tan aludida y practicada por Marcelino. Pero tenemos muchos lugares de sus alusiones, frases, sentencias y conferencias que nos hablan del tema y que demuestran que la presencia de Dios es central en la teología espiritual marista. En la Vida se le consagra un capítulo y en su testamento el P. Champagnat la considera como “el alma de la oración y de la meditación”, y por consiguiente como una actitud general para con Dios más que como un ejercicio de piedad.
El mejor texto marista sobre la presencia de Dios no está en la Vida sino en una colección de instrucciones del H. Francisco.181 Con el título de “Ejercicio de la presencia de Dios”, es mucho más que eso: es una reflexión sobre las perfecciones divinas cuyo conocimiento suscita en nosotros el temor, pero al mismo tiempo nos revela la santidad y la bondad de Dios, que nos llevan al amor. De este modo, como Dios nos ve en lo más íntimo de nosotros mismos, nos purificamos, y luego, entrando en el amor divino, caminamos con decisión y rapidez hacia la perfección.
De este texto, que invita a la vida unitiva con Dios, el H. Juan Bautista sacó una doctrina bastante divulgada que tenía la ventaja de ser más fácilmente comprensible. Pero esta opción, demasiado devocional, tiene el inconveniente de rebajar una noción de sabor místico. Y así, cuando en el Instituto se use la célebre fórmula “Dios me ve” se la entenderá con “Dios me vigila”, cuando su significado es: Dios me acompaña con su amorosa mirada, pidiéndome a cambio una actitud filial. La misma expresión, según se la interprete en términos ascéticos o místicos, cambia completamente de sentido. También en otros muchos temas la literatura del Instituto parece haber elegido la primera interpretación182.
6.5. En el amor de Dios
Tal vez se podría partir de las actitudes que reclama S. Pablo respecto a la ley y de la voluntad de Dios que obedecen los hijos por amor y no por obligado cumplimiento y temor al castigo.
“Espíritu filial para con Dios”, que es “una feliz disposición del alma que nos hace mirar a Dios como el mejor de los padres y nos induce a descansar tranquilamente en Él sobre todo lo que nos concierne, sabiendo que tiene cuidado de nosotros, y a no preocuparnos más que en buscar los medios de agradarle y de cumplir su santa voluntad (...) El espíritu filial es además el abandono de sí mismo en las manos de Dios (...) que nos hace ir a Él con la misma libertad y la misma despreocupación que un hijo querido”.
Añadamos que el H. Francisco nos transmite estas palabras del P. Champagnat del año 1823:183 “¿Toma usted al buen Dios por un tirano y cree ha instituido la confesión para tiranizar a los hombres? (...) Uno está contento, está alegre cuando está al servicio de un buen amo, ¿y qué mejor señor que el bien Dios?”
Por esto me pregunto si no habrá sido el H. Francisco, y en esto se distinguiría del H. Juan Bautista, en el Instituto el gran apóstol del amor de Dios; pues sus libretas de notas están llenas de oraciones y de aspiraciones30 dirigidas a Dios, de un tono francamente místico, parecidas a ésta: “Dios mío, mi todo, mi soberano y mi último fin, sólo a vos quiero. Dios purísimo en su entendimiento, sin ningún rayo de luz. Dios purísimo en mi voluntad, sin ningún fuego de fervor. Dios purísimo, sin ninguna dulzura de consolación”.
Sin embargo, globalmente la espiritualidad marista trata de forma problemática la relación con Dios. La insistencia sobre las grandes verdades, muy fuerte en el H. Juan Bautista, manifiesta un temor bastante superficial, que es menos el temblor de la criatura ante la grandeza divina que el sentimiento del criado para con su amo. Si está presente la imagen de Dios Padre, aparece menos impositiva que la de Dios amo exigente. Tal vez se pueda resumir la teología espiritual marista diciendo que para con Dios es esencialmente purgativa, mientras que para con Jesús y María es más bien unitiva. Resumiendo: que la Trinidad está mal relacionada con la Encarnación184.
6.6. La unión con Dios
El H. Juan Bautista Furet habla del P. Champagnat como de aquél que practicaba el ejercico de la presencia de Dios de una forma habitual y preferente. Así encontramos estas expresiones: Le era tan familiar que en sus charlas y reflexiones le salían espotáneamente estas palabras del Apóstol S. Pablo: “En Dios vivimos, nos movemos y existimos” (Act, 17) y también las del Génesis, 17: “Anda en mi presencia y serás perfecto”.
Si nos adentramos un poco más en esta dirección encontramos que esta manera de enteder la presencia de Dios, le mantenía en un profundo recogimiento en medio de las ocupaciones menos propicias para el recogimiento orante y esto le facilitaba la concentración piadosa para una oración ferviente.

La conservación de la paz y la serenidad le ayudaban igualmente, pero lo que fundamenteba su unión con Dios era su convicción de no contar más que con la ayuda de Dios en la resolución y en el éxito de todos sus trabajos. Perdemos el tiempo, decía, si ponemos la esperanza en nuestros esfuerzos y en la ayuda de los hombres, para el éxito de nuestras obras. Solo Dios puede dar buenos resultados a nuestros trabajos. La afirmación de la esperanza más profunda: nuestra debilidad, nuetras continuas necesidades, son los motivos que nos deben llevar a tenernos unidos a Dios y a poner en El toda nuestra confianza. Si Dios está con vosotros y en medio de vuestros alumnos, por su gracia y por su amor, podéis estar tranquilos que nada podrá perjudicaros185



7. Cuál es el perfil místico de Marcelino
7.1. El arquitecto de la obra
Los perfiles que proyectan al autor de estas obras son: alfarero hábil, albañil persistente, arquitecto ingenioso, maestro pedagogo...
A veces las palabras ya nos las han prestado los secretarios transmisores de la vida y de los hechos puntuales.

El señor Champagnat era el arquitecto186 de la nueva obra; él lo organizaba y dirigía todo. Los Hermanos y los postulantes más robustos y hábiles hacían de peones y transportaban los materiales más pesados. Los demás acercaban las piedras preparaban la argamasa, que no consistía en cal y arena, sino en simple tierra arcillosa.


En fin, todos se afanaban y trabajaban contentos, según sus fuerzas, para construir una casa que consideraban como la cuna del Instituto. El señor Champagnat llegaba siempre el primero, trabajaba sin descanso y terminaba siempre el último. Para tener más tiempo, rezaba de noche el oficio divino, de modo que estaba todo el día con los Hermanos, menos cuando su ministerio lo reclamaba en la iglesia o junto a un enfermo187.
Pero era un arquitecto singular sin duda a la vista de sus amigos los sacerdotes y aún de los mismos Hermanos.

Subido a los andamios, siempre entre piedras, vestido con una sotana sucia de polvo, las manos manchadas de argamasa, la cabeza descubierta … recibirles y saludarles sonriente, alegre y contento, aunque agotado de cansancio; nunca una queja salida de sus labios callados.


En cierta ocasión, un sacerdote amigo suyo que lo halló así, le dijo:
- Está hecho todo un albañil, señor Champagnat.

- Más aún: albañil y arquitecto.

- ¿Sabe que los del gremio andan murmurando y quieren conspirar contra usted porque les hace la competencia, les quita trabajo y está creando un gremio de albañiles?

- Que digan lo que quieran. No me preocupa su disgusto. Y hasta estoy dispuesto a aceptarlo a usted de aprendiz si siente ganas de ser mi discípulo.
Ya en tono más serio, añadió el sacerdote:
- Amigo mío, creo que está exagerando. Pues aparte de que esta ocupación no es adecuada para un sacerdote, se entrega a ella con tal ardor que puede comprometer su salud.

- Este trabajo nada tiene de indecoroso para un sacerdote, y muchos se ocupan en cosas menos provechosas. Tampoco veo que perjudique demasiado a mi salud; por lo demás, no lo hago por gusto, sino por necesidad. Vivimos amontonados en esa casucha; no tenemos dinero para pagar obreros: ¿a quién le puede parecer mal que nos construyamos una casa para alojarnos?188
Moldear las personas es más complejo que adaptar las piedras a la construcción. Y esto es lo que detecta mejor al maestro y pedagogo eficaz.

Lo que leían mientras trabajaban, lo que aprendían aún cuando se equivocaban frecuentemente; lo que les decía para formarles en la piedad; darles conocimientos de piedad, liturgia, catequesis, canto o de la devoción a María, nuestra buena Madre.


7.2. Contenidos del perfil místico de Champagnat
El H. Juan Bautista hace una buena colección en la p. 107 de las Sentencias más repetidas en este sentido.
“Un hermano que no sabe orar, tampoco puede practicar la virtud ni hacer el bien a los niños; pues ambas cosas se aprenden en la oración.”
“La vida religiosa es esencialmente vida de oración; pues además de habernos hecho religiosos para orar más que los simples fieles y hablar con Dios más a menudo, resulta imposible cumplir los deberes de la vida religiosa sin auténtica y sólida piedad.”
“Un religioso que no es piadoso no puede estimar ni amar nunca su vocación, porque no encontrará en ella ningún consuelo.”
“¡Qué fácil resulta la virtud y qué llevaderos los sacrificios que exige cuando se ama a Jesús! El amor a Jesús es par el religioso que emprende el camino de la virtud lo que las velas para el barco que surca el océano. Ese amor lo lleva insensiblemente a la virtud más sublime.”
“El amor al dinero lleva a los seglares a entregarse sin dificultad a los más duros trabajos y las más rigurosas privaciones. Sería bochornoso que el amor a Jesús tuviera menos eficacia en un religioso”.

“Quien tenga gran devoción a María, tendrá también gran amor a Jesús. Así comprobamos que los santos que han profesado una especial devoción a la Santísima Virgen, como san Bernardo, san Buenaventura, san Francisco de Asís, san Alfonso María de Ligorio, santa Teresa, se han distinguido por un gran amor a Jesús.”


“María no se reserva nada para sí. Cuando la servimos, cuando nos consagramos a ella, nos recibe sólo para entregarnos a Jesús, para llenarnos de Jesús.”
“Sólo al discípulo amado confió Jesús a su Madre para que comprendamos que sólo a las almas privilegiadas, sobre las que tienen especiales designios de misericordia, concede una devoción especial a la Santísima Virgen.”
“La pobreza, la mortificación, la humildad, todas las virtudes, en una palabra, son como rosas entre espinas. Las personas mundanas sólo ven sienten las espinas; por eso temen la virtud. El religioso siente y gusta el encanto, las delicias y los consuelos de la virtud; por eso no advierte las espinas, es decir, las dificultades que la acompañan.”
“Un buen religioso experimenta más consuelos y mayor dicha en un solo ejercicio de piedad, como la meditación, la asistencia a la santa misa, una visita de un cuarto de hora al Santísimo Sacramento del altar, que las personas más afortunadas del mundo en todos los placeres que una larga vida pueda proporcionarles.”
“¿Por qué la gente del mundo es tan bulliciosa en sus placeres y diversiones profanas? Porque no puede acallar los remordimientos que la obsesionan; porque su felicidad es sólo aparente, su corazón es desdichado y sólo halla amargura en las satisfacciones sensuales.”
“Por vocación, todos los Hermanos son apóstoles, es decir, enviados para hacer conocer a los niños los misterios de la religión y anunciarles la buena nueva de la salvación que Jesucristo nos ha merecido.”
“Dar siempre buen ejemplo y mostrarse siempre como modelo de piedad, regularidad, modestia y caridad es hacer una buena catequesis. Ambas cosas, además de estar al alcance de todos los Hermanos, sea cual fuere su empleo, sus talentos y su capacidad, son más eficaces, y fáciles que explicar la doctrina cristiana a los niños. Son más eficaces, porque la gracia, que es lo único absolutamente necesario para alcanzar la salvación del hombre, se obtiene con mayor seguridad con la oración y la santidad de vida que con cualquier otro medio. Son más fáciles, porque en cualquier tiempo y lugar se puede orar y practicar la virtud189.”

La declaración del H. Lorenzo (Jean Claude Audras) hermano de Luis Audras190

En estas sencillas cinco páginas encontramos estos siete contenidos de un perfil mísitco que solo se pueden atribuir a su maestro y transmisor: Marcelino Champagnat:
Padre tierno y la más amorosa de las madres: Me venía a visitar cuando estuve enfermo y siempre me llevaba alguna cosa que me pudiera solazar.

Servidor y trabajador incansable: en la construcción de l’Hermitage: siempre llegaba el primero y salía el último en dejar el trabajo.

Maestro que enseñaba con su presencia: que cargaba con las piedras más pesadas para transportarlas sobre sus riñones.

Educador que saca de cada uno lo que mejor puede dar.
8. Al paso del Espíritu. Pero sobre todo por el Amor de Dios.
Las madres nos han amado con un amor natural, carnal, Marcelino nos amaba con amor sobrenatural.

"El señor Champagnat aprovechaba los recreos y los domingos para formar a los novicios...

Les daba lecciones de canto... los formaba en la oración y la catequesis. Sus instrucciones eran breves, pero entusiastas y fervorosas..." (Id.) Y el biógrafo cita algunas palabras:
"Por vocación, todos los Hermanos son apóstoles, es decir, enviados para hacer conocer a los niños los misterios de la religión y anunciarles la buena nueva de la salvación que Jesucristo nos ha merecido. "
"Nada debe desear tanto un Hermano como ser buen catequista, pues ésa es su misión principal y el fin de su vocación. "191
El Hermano Juan Bautista relata, a continuación, las impresiones de un novicio de aquellos primeros tiempos, que él mismo conoció.
"La comunidad, aunque constituida por gente sencilla e ignorante, reprodujo muy pronto las virtudes de su jefe. Eran admirables el amor por la oración, el recogimiento y el fervor... Nunca hubo altercaciones, nunca se oyeron palabras que pudieran ofender o molestar a los demás. Nos queríamos como hermanos... todos teníamos un mismo corazón y un mismo espíritu"192.
Alusión clarisima a los Hechos de los Apóstoles (4,32) que presentan la primera comunidad cristiana. El biógrafo subraya también el celo de los Hermanos que enseñaban en las primeras escuelas. En Saint Sauveur-en-Rue, además de dar clase, visitaban a los enfermos y hacían colectas durante todo el año. Recogían ropa, alimentos y dinero por los niños pobres.
"Durante el invierno, los Hermanos daban, al atardecer, la catequesis a los jóvenes y a los chicos del pueblo. La reunión era muy concurrida y duraba hora y media. De esta forma, los Hermanos daban catequesis tres veces al día: en la clase de la mañana, en la de la tarde y al anochecer. "193
Termina el capítulo X con una frase reveladora del espíritu de los Hermanos:
"Por estas fechas, los Hermanos pidieron al señor Champagnat que les permitiera darle el nombre de Padre. Se lo concedió gustoso. "194
Recordando las palabras del hermano Teodosio: "no nos sorprendemos 1o suficiente " Y la calidad de las relaciones establecidas entre el Fundador y sus primeros discípulos. Sabemos que, luego, éstos lo llamaron "el buen Padre".
Para algunos de ellos su vida entera llegó a transformarse en un ejercicio de amor.

El H. Luis Audras comunicaba a un hermano, para quien no tenía secretos, en diálogo fraterno poco antes de morir: “Bástame estudiar, contemplar y amar a Jesús, mi Salvador, mi amor, mi bienaventuranza':


Caminar, moverse y peregrinar de vez en cuando se ha puesto de moda como ejercicio saludable.

La condición del ejercicio es indispensable para mantener muchas posibilidades de actuación. Para algunos simplemente es un despojo necesario de “michelines”, es decir de superficialidades. Para otros supone un adentrarse en sí mismo y peregrinar.

Como en el “The Way”195 cada uno tiene la posibilidad de encontrase consigo mismo y de cambiar de orientación de su vida.

Hay especialmente un alejamiento del sí mismo anterior que se va objetivando, iluminando


Hay una nueva presentación de lo absoluto que centra la vida y orienta la comprensión de la realidad y de la totalidad

Hay una apertura a los otros que ocupan tantas dimensiones de la vida de la acción y de todos los sueños.


Las manifestaciones que se profetizan se hacen desde las nuevas realidades que empiezan a constituirse para los nuevos horizontes establecidos. Cuando la peregrinación se dirige hacia las fuentes de la mística y hacia las manifestaciones proféticas de nuestro aparecer en la vida espiritual, es mucho más sencillo encontrar y las fitas del camino y los objetivos planteados como metas.
Ciertamente habrá que descender continuamente a la fragilidad de lo que somos. Habrá que considerarse siempre en la humilde escala del que comienza. Habrá que aprender cada día como aprende el discípulo196.
¿Es necesario ir al oriente y buscar sus métodos de salvación? Henri Caffarel decía que, era un error grave de la Iglesia permitir la huida a oriente para aprender a orar. ¿Tenemos modelos y escuela en occidente, tenemos modelos y escuelas de mística en nuestra propia casa? ¿Conocemos la mística de nuestros primeros místicos y profetas?
De todas formas ¿qué es lo que se va a buscar a oriente, cuando se busca una mística?197

¿Llenar el vacío de una espiritualidad interior en declive? ¿Encontrar algo semejante a una oración interior que complemente la vida del espíritu que se agota? A todo esto, contestaba Caffarel, la desilusión suele ser la respuesta más frecuente.


De todos los modos dos advertencias de navegantes me parecen indispensables recoger de sus advertencias con látigo profético:
Es imposible llegar a una experiencia espiritual duradera, desde una simple mecánica de inmediatismos: como si de receta médica se tratase. Él decía es imposible llegar a la vivencia espiritual verdadera por simples ejercicios mecánicos, psicofísicos. Es un error de principio, que algunos adquieren, al pensar que el mundo en el que están inmersos, por sí mismo, les desequilibra psicofísicamente.
La vía del Espíritu Santo en cuyas manos está todo o no hay nada que se pueda llamar vida espiritual cristiana. Así lo creyeron nuestros primeros Hermanos, Francisco, Luis y Lorenzo Audras, Estanislao y otros. Tal vez, en quien mejor se vió reflejado Marcelino Champagnat, fue en su sucesor, H. Francisco Rivat, modelado desde el principio en sus talleres de alfarero.

VII. UNA OBRA MAESTRA SALIDA DEL TALLER


1. H. Francisco Rivat, 1er.Superior General: 1839 - 1860198

Perfil biográfico

* La Valla (Francia) - 12 marzo 1808 + L’Hermitage (Francia) - 22 febrero 1881



Gabriel Rivat (H. Francisco) nació el 12 de marzo de 1808, en Maisonnettes, aldea de La Valla-en-Gier (Francia).

En su familia se rezaba diariamente el rosario y cuando Gabriel cumplió cinco años su madre lo consagró a la Santísima Virgen con ocasión de una peregrinación a Valfleury. Marcelino llega a la parroquia de La Valla en 1816. Gabriel tenía 8 años y era uno de los primeros en asistir al catecismo matinal del coadjutor. A los 10 años hace su primera comunión, acontecimiento que le marca de por vida.

Tres semanas más tarde pide ingresar en la joven comunidad que Marcelino Champagnat acababa de fundar el 2 de enero de 1817. Aunque era muy joven, su fidelidad será total. En 1826, a los 18 años, emite los votos perpetuos; su alegría es radiante y Marcelino le dice: “ ¡Envidio tu felicidad !”. Comienza a ejercer como maestro desde los 12 años: por la mañana cocina para la comunidad y para los alumnos mediopensionistas; por la tarde enseña a los más atrasados la lectura, el catecismo y las oraciones. Muy pronto será el director de la escuela.

Marcelino capta sus cualidades, le hace venir para estar cerca de él y le constituye en su hombre de confianza, su secretario y enfermero de la casa. Tiene verdadera aptitud para estas tareas: administra a los enfermos medicinas hechas de plantas que él mismo cultiva y recolecta; aconseja a los enfermos, ora con ellos y obtiene a menudo curaciones inesperadas.

En 1839 las fuerzas de Marcelino flaquean. Pide a los hermanos que elijan a su sucesor; eligen para suceder al P. Marcelino al hermano Francisco. Cuando Marcelino muere, el 6 de junio de 1840, Francisco toma la decisión de de ser otro Champagnat y de revivirlo en su vida.

Ejercerá como Superior General de los Hermanos Maristas durante 20 años. Cuando él se hizo cargo del Instituto éste tenía 280 miembros; cuando lo entrega a su sucesor, el H. Luis María, contará con más de 2000. A partir de 1860 reside en el Hermitage, la casa marista que Marcelino había construido, como superior de la comunidad. Es siempre y para todos modelo de oración y de vida interior.

Cuando regresa de comulgar su sonrisa ilumina su rostro con el gozo de haber recibido al Señor. El 22 de enero de 1881 muere, de rodillas, mientras recitaba el ángelus. Los vecinos decían: “ ¡Ha muerto el santo! “.
2. Sus Circulares.199
Circulaire du 15 janvier 1842.
- Vœux de bonne année. - Paraphrase de la première partie

du Notre-Père. - Suite de l'Appendice de la Règle. - Districts. - Conférences. - Neuvaine..



« Santificado sea tu nombre >: aprender y dedicarse a esto es la única ciencia que Dios aprecia y la única que debemos amar.

Vnega tu reino: que el Señor establezca en cada uhno el reino de su amor y de su gracia.

Hágase tu voluntad: cumplir la Santa Regla y los deberes sagrados contraídos.
Circulaire du 22 avril 1843.
- Dévotion à Marie. - Zèle pour l'inspirer aux enfants.

- Nos établissements. - Chefs lieux de Districts.



« Os quiero hacer partícipes de los sentimientos de que me siento embargado: a María debemos nuestra vocación. De quégracias no fue obejto nuestro fundador.Ela fue su recurso ordinario, su fuerza, su refugio. Ella continúa en darnos prueba cada día de su bondad; multiplica nuestras escuelas; acompaña nuestra unión con los Hermanos de Saint-Paul-Trois-Chateâux. Po restos testimonios debemos unirnos a Ella. Amarla con todo el corazón y darla a conocer y hacerla amar especialmente en el proximo mes de mayo »
Circulaire du 15 janvier 1844.
- Fidélité à la Règle. - Appendice à la Règle.

- Testament spirituel du R. P. Champagnat.



La observancia de la Regla como medio de perfección. Las Reglas son el apoyo de la comunidad religiosa, son las columnas, los nervios que le dan vigor y movimiento. Son las que le atraen las bendiciones de Dios y de los hombres.
Circulaire du 3 janvier 1846.
- Souhaits de bonne année. - Nombre des Frères et des postulants.

- Conserver l'esprit d'humilité, de simplicité de modestie. - La charité fraternelle.

- Numéro donné à l'Établissement.

¡Qué hermosos ejemplos nos encontramos en los misterios de Jesús encarnado y qué poderos motivos para seguirlos¡ ¿Quién no abrazará la pobreza viendo a Jesús en un establo ? ¿Quién rechazará la obedienciaviendo a Dios someterse a sus criaturas? A ejemplo de >María conservemos en nuestro corazón el recue4rdo de todo esto y hagámoslosujeto de nuestra meditación. Tengo la satisfacción de anunciaros que nuestra Sociedad se multiplica. Somos 670 Heremanos y 84 postulantes


Circulaire du 1ier août 1846.
- Retraites. - Avis au sujet des livres. - habits, etc. - Arrérages. - Mort du F. Béronique.

- Réimpression du Recueil de Cantiques. - Appel de secours pour acquitter les dépenses et les réparations.



El mes de agosto debe ser un mes consagrado a María de una manera particular. Pasemos este mes santamente. Es un mes precioso para honrar a la Buena Madre.
Circulaire du 6 novembre 1846.
- Mort du Fr. Côme et du F. Sidronius. - Travailler avec ardeur à sa perfection. - Deux abus à signaler et à corriger. - 1° Les Voyages et les Visites trop fréquentes des Frères entre eux.

2° Abus du goûter, le supprimer partout etpour tous,



« Vuestra salvación depende de la salvación de vuestros educandos y vuestra gloria depende de la suya. Si descuidáis su salvación, estáis poniendo en peligro la vuestra también. »
Circulaire du 31 juillet 1847.
- Pensée sur la brièveté du temps. - Année de bénédictions pour la Société. - Imiter les vertus de notre Mère. - Protection de Marie sur notre Société. - Annonce des retraites. Avis divers. - Modestie et retenue dans les voyages. - Neuvaine pour l'Assomption. - Liste des défunts.

¡Qué felices somos por ser hijos de María, llevar su nombre y ser miembros de su Sociedad¡ Amemos y honremos con todas las fuerzas de nuestra alma a esta Buena Madre, pero sobre todo procuremos imitar sus virtudes y llevar una vida conforme a la suya. Dice S. Bernardo: La Virgen ama a aquellos por queienes es amada y está siempre dispuesta a obtener gracias para los que la invocan ».
Circulaire du 3 août 1847.
- Mort du F. Louis.

« Ha muerto despué de sufrir una larga y dolorosa enfermedad en la que no ha cesado de edificarnos por su tierna piedad, por su paciencia admirable y por su perfecta resignación. Es el primer Herano del Instituto y el primer discípulo del P. Champagnat. Es para todos un deber rezar por el eterno repososo de su alma »
Circulaire du 1ier août 1848.
- Invitation à la Retraite, à la reconnaissance des grâces obtenues pendant l'année. - Éviter de passer par les villes. - Un martyr dans la personne du Frère Hyacinthe massacré par les sauvages

« Venid a un lugar apartado y tomad un poco cde descanso » (Mr 6,31)El retiro es necesario en cualquier tiempo y especialmente en el tiempo en que nos encontramos. Preparémonos con fervientes pregarias »
Circulaire du 15 décembre 1848.
- Esprit de foi (1ière partie). - Sa nécessité.

« Se llama virtud de Fe a la luz sobrenatural que dios reparte en nuestras almas por la que creemos firmementeen El y en todo lo que El ha revelado. Se llama espíritu de fey de vida de fe a la virtusd que está viva y es eficaz, fuerte y actuante. Es la regla de nuestros pensamientos y la luz de nuestras acciones. »
Circulaire du 16 juillet 1849.
- Esprit de foi (2e partie). - Fondement de l'esprit de foi.

« Para llegar al espìritu de fe, o a la práctica de la fe, hay que establecerse en una creencia firme, innamovible, en una creencia viva, pura y sencilla de todas las verdades reveladas, tanto prácticas como especulativas »
Circulaire du 3 juillet 1851.
- Reconnaissance légale de l'Institut par le gouvernement

« Tenemos por fin el consuelo de anunciaros la feliz noticia del reconocimiento legal de la Congregación por el Estado. Ha sido firmada por el Presidente de la República el 20 de junio de este año ».
Circulaire du 21 décembre 1851.
- Esprit de foi (3e partie). - Pratique de cette vertu.

« La gran regla a seguir en la práctica del espíritu de fe, es ejercitarla continuamente en todas nuestras acciones »
Circulaire du 10 juillet 1852.
- Quelques mots sur les travaux du Chapitre.

« Tenemos que realizar grandes acciones de gracias a Dios por los bienes con que nos ha colmado. Por su protección visible sobre nuestro Instituto. El año pasado el reconocimiento legal. Desde las vacaciones pasadas hemos recibido más de 150 postulantes. Nos ha dado una Regla que abre nuestra vida al futuro… »
Circulaire du 1ier janvier 1853.
- Sur la nécessité, de l'étude de la Règle.

« Leyendo y meditando nuestra Regla sabemos lo que Dios quiere de nosotros »
Circulaire du 9 avril 1853.
- Esprit de foi (4e partie). - Moyens de l'acquérir et de le conserver. Convocation de la 2e session

du Chapitre général.



« Los cuatro medios para adquirir el espíritu de fe son : pedirla a Dios en fervientes oraciones.y los tres que se señalan en el capítulo de la Regla sobre el espíritu de fe :lectura de la Palabra de Dios; espíritu de oración y comunión frecuente; y el ejercicio de la presencia de Dios. »
Circulaire du 24 février 1854.
- Mort des FF Stanislas, Calixte, etc., et qqs mots sur la construction de Saint-Genis-Laval Convocation de la 3e session du Chapitre général. Les membres du Chapitre général à tous les membres de l'Institut

Excelente biografía sobre el Hermano Estanislao200
Circulaire du 2 février 1855.
- Sur l'Immaculée Conception de la Bienheureuse Vierge Marie.

« Pio IX define como dogmaLa Inmaculada Concepción (08.12.1854)

Nosotros tabién, hijos de tan tierna y Buena Madre, nos alegramos con la alegría universal de la Iglesia y con el anciano Simeón podemos exclamar que ya podemos morir en paz »
Circulaire du 2 juillet 1855.
- Réflexions sur le Manuel de piété. - Conseil des vœux.

« Dar a los postulantes y hermanos jóvenes un método de oración y un camino para instruirse fácilmente en los deberes de la vida religiosa y en las virtudes de su estado »
Circulaire du 21 juin 1856.
- Retraite. - Exhortations à éviter le péché et à imiter Marie.

« Ya que somos hijos de esta Buena Madre, que llevamos su nombre y pertenecemos a su Instituto, debemos esforzarnos en practicar sus virtudes y llevar una vida como la suya : en humildad, pureza, obediencia y caridad « 
Circulaire du 6 janvier 1857.
- Réflexions sur la vie du Père Champagnat État de l'Institut (année 1856-57).

« El Padre Champagnat vuelve a estar vivo entre nosotros por la lectura y la reflexión sobre su vida. Os recuerdo sucintamente sus palabras, sus máximas y su manera de hacer y de vivir »
Circulaire du 21 juin 1857.
- Exhortations à souffrir les peines, les afflictions et les contradictions de cette vie.

Confiance en Dieu.

« Cada uno sabe lo que tiene que vencer y dominar en sí mismo, en tantas ocasiones, para vivir feliz y contento en una comunidad religiosa y para trabajar eficazmente en su salvación y santificación »
Circulaire du 8 décembre 1857.
- Sur la bonté de Dieu et les biens infinis que nous possédons en Jésus-Christ.

« El supremo motivo de confianza y el que confirma y llena todos los límites y posibilidades es Nuestro Señor Jesucristo, Salvador, Hijo de Dios vivo, a quien por amor infinito del Padre nos hemos unido misteriosamente, y en El tenemos todos los tesoros y riquezas inagotables. »
Circulaire du 2 février 1858.
- Coup d’œil sur la Congrégation depuis sa fondation jusqu'à ce jour.

« Comenzamos el año cuarenta y uno de la fundación del Instituto. Debemos a la protección de María el éxito de esta obra y su prodigioso crecimiento »
Circulaire du 25 décembre 1858.
- Aux Frères de l'Océanie.

« Seguimos las negociaciones con la Santa Sede para avanzar en el reconocimiento del Instituto. Así como fueron reconocidos los Padres Maristas en 1836, cuando fueron enviados a Oceanía, esperamos serlo nosotros los Hermanos »
Circulaire du 15 avril 1859.
- Sur l'esprit de piété.

« Es un un don de Dios que nos une a El como nuestro Padre y que vuelve al alma, suave y adaptable a todos los movimientos del Espíritu y a todas las presiones de la gracia »
Circulaire du 31 décembre 1859.
- Appel au dévouement des Frères pour la construction de la chapelle de Saint-Genis.

- Nos corps sont les temples vivants



« Nuestro cuidado especial debe ser cada día conservar sin mancha y adornar y embellecer estos templos vivos que debemos ofrecer a Nuestro Señor Jesucristo »
Circulaire du 21 juillet 1860
Pour l’eléction

« Hemos acabado el Capítulo general y lo ocurrido en él me ha llenado de consuelo, esperanza y dicha »
3. El H. Francisco es Venerable

Este título reconoce que practicó las virtudes cristianas de una forma ejemplar, con generosidad y constancia. Es, pues, un modelo de vida cristiana y marista.

El proceso de beatificación está a la espera de un milagro para que pueda verificarse. Todos somos responsables de la petición de ese milagro; todos podemos dirigirnos al hermano Francisco para obtener su protección y hacernos sus amigos y sus imitadores en la vida diaria.

Analicemos las virtudes del H. Francisco:





3.1. Su confianza en la divina Providencia

Admiremos, dice, la bondadosa conducta de la Divina Providencia: lo que nosotros consideramos males y desgracias, se convierten para nosotros en fuentes de abundantes gracias y bendiciones. Si Dios nos aflige con una mano, con la otra nos acaricia: nos envuelve con su misericordia y con toda su protección paternal, cuando nos echamos con confianza en sus brazos y nos entregamos a él completamente y para siempre.

Esta actitud del hermano Farncisco la podemos ver en una oración en la que pide la gracia de ser Superior según el corazón de Dios:

Dios mío, haz, con tu gracia, que llegue a ser un H. Superior según tu corazón: aplicado a todos mis deberes, solamente ocupado de mi cargo... no mirando sino a ti, no buscando sino a ti, no esperando sino en ti, no temiendo sino a ti.

Dame cooperadores celosos, envíame buenos obreros para tu viña, para tu cosecha. Otórgame el discernimiento para escogerlos, la piedad para formarlos, la sabiduría para emplearlos, la vigilancia y la bondad para gobernarlos. Bendecidlos, conservadlos, santificadlos; haz que sean hombres según tu corazón, llenos de tu espíritu y siempre aplicados a su apostolado201.

3.2. La Prudencia en la vida del hermano Francisco

Estamos haciendo una experiencia con el H. Francisco. Las páginas precedentes nos presentaron su fe, su esperanza y su caridad... Dejémonos sorprender al descubrir las virtudes de prudencia, justicia, fortaleza y templanza. El cuadro puede ser clásico, pero los descubrimientos serán hermosos. La lectura de los testimonios sobre la prudencia cristiana del H. Francisco, revelan una virtud con muchos matices, una conjugación de fuerzas y cualidades humanas y espirituales, mucho más ricas de lo que se pudiera pensar.

Según los testigos, esta virtud nace de la intimidad con Dios, de la apertura a la sabiduría del Espíritu: “esta prudencia era sobrenatural y fundada en la oración... El H. Francisco no emprendía nada sin haber antes reflexionado, sin haber orado mucho y pedido que se orase. Yo he sido testigo de esta conducta... Recomendaba a Dios, examinaba cuidadosamente, consultaba, tomaba su tiempo y no se precipitaba ni se dejaba ir por la pasión ciega, la obstinación o la vanidad ... No Hablaba sin haber pedido la luz del Señor ... El buen Dios era su gran consejero”.

Esta virtud es también la escucha de los otros, apertura a todo consejo que pueda dar luz a una situación, a un problema, a una decisión: “El H. Francisco me parecía un hombre de reflexión, ponderado. Tomaba consejo de las personas sabias”. “Le gustaba pedir consejo al P. Colin, después a los obispos, a los asistentes…”.

La prudencia y la sabiduría se dan la mano. Prudente, el H. Francisco era un hombre a quien se acudía voluntariamente para pedir consejo: “Tenía una gran sabiduría y una prudencia sobrenaturales; muchas personas le consultaban. Los directores de los pensionados, aún de los más importantes, venían de vez en cuando al Hermitage para poner sus dificultades al juicio del H. Francisco. Cuando se le consultaba, nunca respondía enseguida; si el asunto era grave, él esperaba, oraba y reflexionaba. Cuando era necesario, consultaba y después daba una solución justa... ”.

La prudencia se convierte en un clima de vida. Algunos testigos atribuyen a la prudencia los éxitos que el H. Francisco conoció durante su vida.: “la prudencia del H. Francisco ha sido probada por el éxito en las grandes y difíciles obras que emprendió y llevó a buen fin. Por ejemplo: la unión con los hermanos de Viviers y de Saint Paul y, de una manera general, el gobierno del Instituto”202

3.3. Justicia

¡Qué ceguera y qué tremenda locura, decía, la de pasar toda la vida hilando con la mayor seriedad del mundo y con toda la aplicación de su espíritu, telas de araña que la muerte barrerá en medio segundo!203

Como virtud cristiana, la justicia no tiene nada que ver con los asuntos de los tribunales. Consiste en el sentido que se da a Dios el culto y la gratitud que se le debe, que conoce y profesa su obra, y, al mismo tiempo, es un profundo respeto hacia los demás, hacia sus derechos, su autoridad y su trabajo.

Es hacia esta comprensión que se dirigen los testimonios sobre la justicia: “Recuerdo que el H. Francisco era muy diligente en todos sus deberes hacia Dios, dirigiendo a él todos sus afectos, rindiendo a los santos el culto que les es debido

En sus cuadernos habla muy a menudo de la gratitud a Dios y a María... Creo que el H. Francisco ha dado a cada uno lo que le era debido, según su conciencia, que era un poco timorata. A Dios era la adoración, su amor; a los santos, el culto que se les debe, según las reglas litúrgicas, de las cuales nunca se alejaba”.

Ese sentido de la justicia también se reflejaba en las personas que estaban en su entorno: sus colaboradores más cercanos. “Este digno superior respetaba y hacía respetar la autoridad de cada persona. Le he escuchado hablar del reconocimiento que debemos al papa, que le había recibido con cariño en Roma... Y ¿qué respeto no tenía hacia los sacerdotes, los obispos y todas las autoridades eclesiásticas? Su corazón desbordaba en gratitud al regreso de su viaje a Roma para pedir a Nuestro Santo Padre, el Papa Pío IX, la aprobación de las reglas del Instituto....”

El respeto y la gratitud, como matices de la justicia, se acompañaban naturalmente del amor: “nunca criticaba a sus sucesores...Un padre de familia no podría tener tanto apego, tanto amor sincero por su congregación”. Una señora a quien había pedido trabajo, dice: “Recuerdo que el H. Francisco era muy justo. Habiéndome pedido algunos trabajos de aguja, vino a arreglar las condiciones con mis padres y siempre fue muy justo con los pagos, y muy delicado”.

Tenía mucho cuidado en respetar los derechos del prójimo, muy agradecido cuando se le hacía algún servicio... Las novenas se sucedían a favor de los bienhechores

La justicia cristiana es un estilo de vida donde el sentido, el respeto de Dios y de los otros y la gratitud, producen el comportamiento del justo y ofrece a Dios, a los santos y a los hombres, una especie de presencia y de promoción humana”204.

3.4. Templanza

Actuar por amor y no por temor. El temor es como la helada que endurece, encoge, embota, destruye. El amor es como el calor que dilata, ablanda, regocija, anima205.

Pensad en Jesús a menudo, pensad también en María, madre de Jesús y nuestra madre; estaba al pie de la cruz, sufría con Jesús, y es allí donde llegamos a ser sus hijos, ya que Jesús nos la ha dado como madre. Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora de la Piedad, Nuestra Señora de la Compasión. Somos los hijos de su dolor, los miembros sufrientes de Jesús, su Divino Hijo, que sufre en nosotros y otorga el premio a nuestros sufrimientos.

Por tanto, somos, en este estado, muy queridos del corazón maternal de María. Ella nos ama, ella nos asiste como una madre llena de ternura y, si no nos libera pronto de nuestras penas, es que ella sabe lo mucho que los sufrimientos nos son ventajosos206.

La templanza es la expresión del dominio que uno tiene de sí mismo, es uno de los dones del Espíritu. Y este dominio se expresa sobre todo en el cuerpo, por la frugalidad, por la moderación que pone freno a la codicia natural.

“El siervo de Dios tenía entre los hermanos una gran reputación de templanza y de mortificación en las comidas. No sabía lo que era una buena comida. No se preocupaba de la calidad de la comida que se le servía...

Se hacía servir como el resto de la comunidad, como los novicios, excepto un vaso de agua del Gier, que él tomaba regularmente después de cada comida. Era su café, decía alegremente... Nunca quiso nada de especial, ni durante su enfermedad... Un día, en una casa donde era recibido como Superior, se le sirvió más de lo que permitía la regla. Con un ademán amable hizo que se devolviera lo que era demás...

Se cuenta que alguien había llevado a su mesa algunas truchas del Gier disimuladas en una tortilla, para que fueran aceptadas. Hizo que se enviara el plato a los enfermos, diciendo que no había para todos”.

La templanza va más allá de la frugalidad: “Sabía dominar su cuerpo con la mortificación, era perfectamente maestro de sus sentidos, especialmente de sus ojos... tenía un aspecto modesto... era siempre tranquilo y moderado en su lenguaje...”. Varios testigos hablan de que se daba disciplina y que llevaba sobre su cuerpo un gran cinturón de hierro, con ganchos afilados. Sin embargo, añaden: “Nos prohibía hacer penitencias extraordinarias sin su permiso”. Uno de sus sobrinos nos comenta que llevar el cilicio era una costumbre de familia. Su madre, hermana del H. Francisco, lo llevaba antes de casarse.207

3.5. Fortaleza

Cuando nos recreamos, es necesario recrearse bien. Os recomiendo mucho este texto, es más importante de lo que podemos figurarnos. Y no es sin razón que se ha puesto entre nuestros medios de perfección. Por tanto, haced lo posible para que las recreaciones sean agradables a vuestros hermanos.

No os metáis en agobios por vuestros alumnos. Necesitáis vuestros recreos. Es mejor que los alumnos aprendan menos y que se vinculen a los hermanos y que les amen, a que protesten y encuentren que los hermanos les tratan duramente para hacerles trabajar208.

Esta virtud nos lleva a vivir la propia vida cristiana con energía. Es un aspecto del amor a Dios y al prójimo que hace que nos demos con integridad, constancia, paciencia. Esta fuerza está hecha de serenidad, del dominio de uno mismo, de apertura a la voluntad de Dios y, al mismo tiempo, mantiene una dulzura humana que nos permite una verdadera comunión con los que sufren.

“Vi una vez al capellán durante un recreo, preguntarle si estaba cansado. El H. Francisco respondió: ‘Oh, uno nunca se cansa cuando hace la obra de Dios’.

Cuando sus fuerzas físicas habían disminuido, la fuerza moral le permitía hacerse violencia para trabajar todavía. Pero donde brillaba su fuerza de alma, era en la energía constante en practicar la regla y en exigirla a los hermanos. Lo que es sorprendente es que, con una salud tan débil, pudo hacer tanto trabajo... Aunque sufría, pues estaba enfermo, nunca se le oyó quejarse de su mal y pocas veces se le veía tomar medicinas.

Llevaba sus sufrimientos con paciencia y resignación a la voluntad de Dios”. El capellán del Hermitage dice: “¡Era tan paciente durante su enfermedad!; jamás me dijo una palabra de queja. Decía: ‘¡Sufro lo que quiere el Buen Dios!’. Se disculpaba porque causaba molestias a los otros. ‘Os causo tantas molestias’.

Un novicio nos dice: “Veo aún a ese buen anciano, con el aspecto calmado y alegre, con la cara siempre sonriente, con la palabra dulce y persuasiva,... Cierto, se veía que su conciencia estaba tranquila, a pesar de que sus sufrimientos eran grandes: tenía una parte del cuerpo paralizada y, además, llevaba un horroroso cilicio; nada de esto alteraba la serenidad de su alma. Era normal que dijéramos entre nosotros, los novicios: ‘El H. Francisco es un santo’.

Aunque él sufría, nunca se quejaba, pero mostraba una gran compasión por los sufrimientos de los demás. Se diría que sufría él mismo los sufrimientos de los otros’.

Esta fuerza no se obtiene sin esfuerzo: “El H. Francisco se esforzaba para mantenerse calmado. Su temperamento nervioso le llevaba a excitarse, a hacer reprimendas cuando veía alguna infracción de la regla, pero se dominaba. Daba reprimendas cuando era necesario, pero lo hacía siempre con dulzura y nunca culpaba a las personas209.



7.4. Decreto sobre la heroicidad de las virtudes del H. Francisco 

El Cardenal Bruno Gut, Prefecto de la Sagrada Congregación de los Ritos Roma, 14 de julio de 1968

En el Decreto sobre la heroicidad de las virtudes del H. Francisco, promulgado por el Cardenal Bruno Gut, Prefecto de la Sagrada Congregación de los Ritos, se pueden leer los siguientes párrafos.

1.- El Hermano Francisco buscó, con todas sus fuerzas, llegar a ser la imagen viviente del Padre Champagnat:

Por el amor a Jesús en la Eucaristía, la imitación de la Santísima Virgen, por la gratitud por los beneficios recibidos exhortando a todos a entrar en esos mismos sentimientos. Escondido en Dios ama el silencia, la humildad, la modestia, notable por la inocencia de su alma, y llevaba la mortificación corporal voluntaria hasta la disciplina y el cilicio.

2.- misericordioso, bueno, amable con todos, sobre todo con los jóvenes, los pobres, los enfermos, sabía animar y reconfortar de maravilla.

3.- En el caso presente no hay duda sobre el tema de las virtudes de Fe, de Esperanza y de Caridad, tanto hacia Dios como hacia el prójimo, y también las virtudes cardinales de Prudencia, Justicia, Fuerza y Templanza... que el Siervo de Dios, el Hermano Francisco, Superior general del Instituto de los Hermanitos de María, ha practicado en un grado heroico.

5. Año del H. Francisco: 6 junio 2003 - 6 junio 2004

El calendario marista recuerda que el 22 de enero es el aniversario del Venerable Hermano Francisco. Tal día, siguiendo la costumbre, le dedicamos una celebración especial. Ahora quisiera hacer eco del año especial que hemos vivido en su honor, desde el 6 de junio de 2003 al 6 de junio de 2004 y sugerir material para la celebración.

El año estuvo motivado por tres gracias obtenidas, una tras otra, en un breve lapso de tiempo:

- La señora Michelle Sylvester llevaba ocho años queriendo quedar embarazada. Hace una peregrinación a Notre Dame del Hermitage y, en la tumba del H. Francisco, pide la gracia de tener un hijo. El niño nació en su momento y está muy sano y vivo; se llama David-Gabriel. Es la alegría de su madre y su padre.



- El H. Aristide Zanella tiene que ser operado del corazón, pero tiene bloqueadas las arterias en un 80%. Permanece tranquilo; se dice que ser operado el 22 de enero es poner de su parte al H. Francisco, por lo que la operación no puede ser otra cosa que un éxito. Efectivamente sucede así.

- Los HH. Mariano y Giovanni escapan ilesos de un grave accidente de coche en la autopista Nápoles-Roma. Llevan con ellos 5.000 ejemplares del libro El hermano Francisco, un héroe modesto210.

La iniciativa de celebrar un año especial en honor del H. Francisco recibió muy favorable acogida en todo el Instituto. Nunca se habían hecho tantas novenas pidiendo su intercesión, en Roma tenemos constancia de más de treinta durante el año. También, en muchas Provincias, se han publicado artículos, material para catequesis, estampas, biografías... La Postulación General ha enviado folletos, imágenes con reliquias, carteles y dos libros (La alegría de ser Hermano y El manantial y el arroyo). Cada mes se le ha reservado un lugar especial en nuestra página web.

Muchas personas atestiguan que han redescubierto al H. Francisco.

Al iniciarse el año especial, la intención era la de obtener un milagro para que la causa del H. Francisco llegase a la beatificación. De momento podemos decir que hemos obtenido gracias notables, a las que los afectados califican como milagros:



- El mismo interesado nos contó en Manziana, en septiembre de 2004, durante una sesión con los hermanos de la tercera edad de lengua hispano-portuguesa sobre nuestros modelos maristas, la primera gracia.

El H. Marco Aurelio Ospina, de Colombia pide la palabra. Con mucha emoción, lágrimas y un profundo sentimiento de gratitud cuenta lo sucedido. Le habían diagnosticado un tumor maligno en la próstata. Él se puso inmediatamente, y con insistencia, bajo la protección del H. Francisco. El doctor le llama para un último examen. Cuando ve los resultados, asombrado, corre al encuentro del Hermano, lo abraza y le dice: “Ahora no hay nada, no hay nada; todo ha desaparecido”.

- La segunda gracia ha tocado al H. Salvador Turcio, en San Salvador. Sufría de leucemia. En la comunidad, en el colegio, en la parroquia inician novenas al H. Francisco. Actualmente no tiene el mínimo síntoma de leucemia y ha reemprendido su trabajo.

- Una señora de El Salvador escribe textualmente: “En diciembre de 2003, me diagnosticaron un quiste en el pecho izquierdo. Me hicieron análisis, mamografías y ecografías. En ese momento, un hermano marista me dio la oración al H. Francisco para la curación de un enfermo. Empecé a recitarla. Cuando me hicieron los análisis, todo fue muy bien. Atestiguo tal milagro acaecido en diciembre de 2003 (Firma)”. (Su sobrino, el hermano marista que le había dado la estampa con reliquia, acompaña el testimonio de su tía con una carta y preciosa que el quiste era de naturaleza cancerígena).

- La mañana del 3 de diciembre de 2004, el H. Afonso Levis telefonea desde Curitiba, en Brasil; pregunta qué procedimientos hay que seguir, porque cree que ha obtenido una gracia que puede considerarse un milagro. Se le envían las informaciones pertinentes y se está a la espera del desarrollo de los acontecimientos.

Hablar de milagro sería precipitado, al menos en el sentido en que lo entiende la Congregación para las Causas de los Santos. Entre una gracia milagrosa y un milagro reconocido hay un largo recorrido. Pero incluso así, es hermoso ver la alegría de quienes han obtenido esas gracias, así como el hecho de que no dudan absolutamente en atribuir su obtención al H. Francisco. Esas gracias son, ciertamente, fuente de esperanza aunque quede todavía por hacer un largo trabajo de examen de pruebas médicas, antes de que puedan ser reconocidas como milagros211.



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