De lo abstracto a lo concreto



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DE LO ABSTRACTO A LO CONCRETO

Evald Vasílievich Ilienkov

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http://elsudamericano.wordpress.com/

En el movimiento dialectico del pensamiento, que va de lo concreto a lo abstracto y se eleva de lo abstracto a lo concreto, es este ultimo momento el esencial, para llegar al conocimiento teórico del mundo. Esta idea de Marx encuentra su aplicación en El Capital, ahí es donde debe buscarse el método y el modo de exposición propiamente marxistas. Las relaciones de la lógica y del desarrollo histórico real se ven así, aclarados. El ruso Evald Ilienkov, [veasé Lógica dialéctica, ensayos de historia y teoría. 1977] analiza las maneras en que Locke, Spinoza, Hegel, Adam Smith, y Ricardo, concebían las relaciones de lo abstracto a lo concreto, la inducción y la deducción. Y explica también el desarrollo científico de la concepción dialéctica de Marx.





  1. Elevarse de lo abstracto a lo concreto

  2. La concepción hegeliana de lo concreto

  3. Los puntos de vista de Marx sobre el desarrollo del conocimiento

  4. El fundamento materialista del paso de lo abstracto a lo concreto en Marx

  5. La inducción de Adam Smith y la deducción de Ricardo. Los puntos de vista de Locke y Spinoza en Economía Política

  6. La deducción y el problema del historicismo


ELEVARSE DE LO ABSTRACTO A LO CONCRETO

En el curso de su análisis del método de la economía política. Marx formula una serie de proposiciones de un inmenso alcance filosófico. Es el caso de la tesis según la cual la única vía posible y justa que permite al pensamiento resolver el problema especifico del conocimiento teórico del mundo que nos rodea es "elevándose de lo abstracto a lo concreto”


En la concepción de Marx: “lo concreto es la unidad de la diversidad”, “Esta es la razón de que aparezca en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida de la intuición y de la representación (…) el todo, tal como aparece en el espíritu, como una totalidad pensada, es un producto del cerebro pensante, que se apropia el mundo de la única forma que le es posible, según un modo que difiere de la apropiación artística, religiosa práctico-espiritual de ese mundo”.1
El método qué se eleva de lo abstracto a lo concreto, donde "las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por la vía del pensamiento”2 es definido por Marx como ''el método científico correcto". Es un método específico que "sólo es para el pensamiento la manera de apropiarse lo concreto, de reproducirlo bajo la forma de un pensamiento concreto” 3
Solo este método permite al teórico resolver su problema especial: la transformación en concepto de los datos de la intuición y de la representación.
Como estas tesis son de una importancia muy particular para la interpretación del método de El Capital nos pararemos más detalladamente, teniendo en cuenta que ellas han sido, a menudo el objeto de falsificaciones acerca de las ideas económicas y filosóficas de Marx.
Primero hace falta recordar que Marx no entiende, en ningún caso lo concreto como una simple imagen de la intuición viva, como la forma sensible del reflejo del objeto en la conciencia y lo abstracto como la sola "abstracción del espíritu". Si leemos las proposiciones de Marx citadas más arriba, ateniéndose a una tal concepción de lo abstracto y de lo concreto, que es la del empirismo estrecho y del neo-kantismo, caeremos en lo absurdo y nos encontraremos en desacuerdo total con la teoría del reflejo. Estamos en presencia de una ilusión: Marx recomendaría partir de la abstracción del espíritu como de un dato inmediato, para elevarse a la imagen de la intuición viva, como a una cosa secundaria, derivada del pensamiento.
Por esto cuando leemos a Marx hace falta, ante todo, cuidar que esta lectura no sea incomodada por concepciones transcritas sin espíritu critico de tratados de teoría del pensamiento premarxistas y neo-kantianos.
Desde el punto de vista que Marx dio, las definiciones de lo abstracto y de lo concreto, las proposiciones citadas caracterizan justamente la dialéctica del paso de la intuición viva al pensamiento abstracto, de la intuición y la representación a lo concreto tal como ello se manifiesta en el pensamiento teórico.
Marx es, ante todo, un materialista. En otros términos: él parte del hecho de que las abstracciones, con ayuda de las cuales; por la síntesis de las cuales; el teórico reconstruye el mundo por el pensamiento, representan copias mentales de momentos particulares de la realidad objetiva misma, momentos puestos en evidencia por el análisis. Dicho de otra forma, suponemos como evidente que cada definición, tomada aparte, es el producto de la generalización y del análisis de los datos inmediatos de la intuición. En este sentido (pero solamente en este sentido) ella es el producto de la "reducción" de lo concreto en la realidad a su expresión sintetizada y abstracta en la conciencia.
En lo que concierne a las definiciones que usaba la economía política premarxista. Marx dice que ellas son todas productos del movimiento de lo concreto, dado en la representación hacia las abstracciones cada vez más descarnadas. Por eso Marx caracteriza el camino histórico recorrido por la economía político como un camino que parte de lo real y lo concreto y conduce primero a las "abstracciones más descarnadas". y solamente después de estas abstracciones descarnadas a un sistema, a una síntesis, a una combinación de abstracciones que forman una teoría.
“Reducir " la plenitud concreta de la realidad a su expresión abstracta en la conciencia, es evidentemente, la condición sin la cual ninguna investigación teórica especial puede desarrollarse ni siquiera comprometerse. Más aún esto no es solamente "premisa", una condición prehistórica de la apropiación teórica del mundo, sino también un momento orgánico del proceso mismo de la edificación de un sistema de definiciones científicas, es decir, de la actividad de síntesis del espíritu.
Es sabido que el teórico no encuentra preparadas, a nivel de conocimiento, todas las definiciones con las cuales él forma un sistema. Su tarea no se limita a agrupar formalmente las frágiles abstracciones ya preparadas aplicando las reglas conocidas de esta operación. Cuando él organiza un sistema de abstracciones ya preparadas, obtenidas anteriormente, hace siempre de ellas un análisis crítico; él las verifica confrontándolas con los hechos y de esta misma forma recorre en cierto modo, nuevamente el proceso que se eleva de lo abstracto, en la realidad a lo concreto en el pensamiento. Así, de este modo esta "subida" no es únicamente ni tan siquiera una "premisa" de la edificación de un sistema científico, sino un momento orgánico de esta edificación misma.
Las definiciones abstractas particulares, cuya síntesis da lo concreto en el pensamiento, se forma en el curso de este mismo proceso. Así, el proceso teórico que conduce al conocimiento concreto está siempre al mismo tiempo, en cada uno de sus eslabones como en su conjunto, es un proceso de reducción de lo concreto a lo abstracto.
En otros términos, se puede decir que elevarse de lo concreto a lo abstracto, por una parte, y elevarse de lo abstracto a lo concreto, por otra parte, son aquí dos formas que se implican mutuamente en el proceso de apropiación teórica del mundo o sea, del pensamiento abstracto". Cada una de ellas no se realiza más que a través de su contraria, en unión con ella. La elevación de lo abstracto a lo concreto sin su contraria, la elevación de lo concreto a lo abstracto se convertiría en un conjunto puramente escolástico de frágiles abstracciones ya hechas y copiadas de otra parte sin un espíritu crítico. Contrariamente, reducir lo concreto a lo abstracto al azar, sin una idea general de investigación claramente concebida, sin hipótesis, no puede tampoco dar teoría y no la dará. Esto sólo dará un montón desordenado de abstracciones descarnadas.
Pero ¿por qué Marx, que tiene en cuenta todo esto, hace justamente del método que consiste en "elevarse de lo abstracto a lo concretó" el único método científico posible y correcto de apropiación teórica del mundo? Es que la dialéctica (a diferencia del eclecticismo) no razona según el principio "de un lado, del otro lado'', sino que indica en todos los casos el lado determinante, dominante, el momento de unidad de los contrarios que es decisivo en el caso considerado. He aquí un axioma de la dialéctica.
Es específico y característico del proceso de la apropiación teórica (a diferencia de la simple toma de conciencia empírica de los hechos) que cada "abstracción", tomada por separada, se forma en el curso del movimiento general de la investigación, en el movimiento hacia una concepción cada vez llena, completa (es decir, concreta) del objeto. Cada generalización tomada aparte (donde la fórmula es: de lo concreto a lo abstracto) no tiene sentido en este caso sino a condición de ser un paso hacia la aprensión concreta de la realidad por un camino que se eleve del reflejo abstracto del objeto en el pensamiento a su expresión cada vez toas concreta en el concepto.
Si un acto dado de generalización no es al mismo tiempo un paso adelante en el desarrollo de la teoría, un paso que va de un conocimiento ya alcanzado a un nuevo conocimiento más completo, si ello no hace avanzar toda la teoría y no la enriquece de una nueva determinación general (sino que sólo hace repetir lo ya conocido), este acto está, desde el punto de vista del desarrollo de la teoría, simplemente desprovisto de sentido.
En otros términos, lo “concreto” (es decir el movimiento permanente hacia una comprensión teórica cada ver más concreta) es aquí el fin especifico del pensamiento teórico. En tanto que es un fin de tal naturaleza, lo "concreto" define como ley la manera de actuar del teórico (se trata de una acción mental naturalmente) en cada caso particular, por cada generalización tomada aparte.
Desde ese punto de vista, lo "abstracto" no es el fin sino el medio del proceso teórico, y cada acto de generalización (es decir, de reducción de lo concreto a lo abstracto) aparece como un momento "desvanecedor" en el movimiento general.
En el lenguaje de la dialéctica, el "momento desvanecedor" es un momento que no tiene significado por sí mismo, aparte de otros momentos, sino solamente en ligazón con ellos, en interpretación viva con ellos, de paso.
He aquí toda la cuestión. Porque Marx es un dialéctico, no se limita a la simple constatación del hecho que el proceso del pensamiento teórico incluye también el movimiento de la concreto hacía lo abstracto y de lo abstracto hacia lo concreto, sino que pone de relieve, ante todo, la forma de movimiento del pensamiento que es lo dominante en el caso considerado y que determina el peso y la significación de la forma contraria. En la investigación teórica especializada la forma que se eleva de lo abstracto a lo concreto es la que domina. Por eso, es la forma específica del pensamiento teórico.
Naturalmente esto no significa de ningún modo que la otra forma este totalmente ausente. Esto significa pura y simplemente que la reducción de la plenitud concreta de los hechos a su expresión abstracta en la conciencia no es ni la forma específica ni aún menos la determinante del reflejo teórico del mundo.
El hombre come para vivir y no vive para comer. Pero hace falta estar loco para deducir de esto que el hombre tiene que vivir sin alimentarse; seria también absurdo acusar a este aforismo de “rebajar” el papel de la alimentación.
El caso que nos ocupa es análogo. Para tomar la absorción de la plenitud sensible concreta de los hechos en el seno de la abstracción por la forma principal y determinante de la actividad intelectual del teórico, hace falta ignorar totalmente la ciencia. Esto no es en la ciencia más que un medio necesario para cumplir con una tarea más seria, especifica, de la apropiación teórica del mundo y de la meta real de la actividad del teórico. La reproducción de lo concreto en el pensamiento es el fin que determina el peso específico y la importancia de cada acto de generalización tomado por separado.
Naturalmente lo concreto en el pensamiento no es un fin en si, no es la meta final. La teoría tomada en su conjunto no es, pues más que un "momento desvanecedor" en el proceso del cambio de las materias reales, prácticas, entre el hombre y la naturaleza. De la teoría se pasa a la práctica ,y este paso puede ser también calificado de paso de lo abstracto a lo concretó”. La práctica no tiene ya un fin más elevado fuera de ella, ella misma plantea sus fines, es un fin en si. Y es justamente por eso que en el curso de la elaboración de la teoría. cada paso, cada generalización, son igualmente confrontados constantemente con las indicaciones de la práctica y son devueltas a ésta como ala meta suprema de la actividad teórica. Por eso Lenin, hablando del método de El Capital, subraya uno de sus rasgos más característicos: "La verificación respectiva de los hechos por la práctica se hace aquí en cada etapa del análisis." 4
La relación constante de “cada paso” del análisis con la orientación del camino de la investigación científica en su conjunto y, en fin de cuentas, con la práctica, procede de la naturaleza misma de la concepción marxista de la especificación de la apropiación teórica del mundo. Cada paso del análisis, cada acto de reducción de lo concreto a lo abstracto, debe tener desde el principio en cuenta el "todo" que encubre la representación, la intuición viva, y cuyo reflejo es la meta suprema del trabajo teórico (bien entendido solamente mientras se trate del trabajo teórico, mientras el hombre se ocupe del mundo sólo desde el plan teórico).
Es aquí donde reside el sentido profundamente dialéctico de la tesis de Marx sobre el método que consiste en "elevarse de lo abstracto a lo concreto".
Esto significa que todas las definiciones abstractas, realmente científicas y no ilusorias y vacías no aparecen solamente en la cabeza del hombre como el resultado de una reducción irreflexiva y fortuita de lo concreto a lo abstracto, sino como resultado de la progresión sistemática de la conciencia a lo largo del proceso regular general del desarrollo de la ciencia, de la concretización del saber existente y de la transformación crítica.
No se puede presentar las cosas como si cada ciencia debiera primero pasar por una etapa de aproximación exclusivamente analítica del mundo, que sería una etapa de reducción puramente inductiva de lo concreto a lo abstracto, para solamente después que ese trabajo haya sido completamente terminado, poder llegar a "reunir" las abstracciones obtenidas en sistemas y “elevarse de lo abstracto a lo concreto".
Cuando Marx se refiere ala historia de la economía política burguesa y subraya que desde el momento de su aparición ha tomado el camino del análisis unilateral para no comprometerse sino más tarde por un camino "científicamente correcto”, no quiere decir con eso que cada ciencia contemporánea deba seguir ese ejemplo y pasar por una primer etapa puramente analítica antes de elevarse de lo abstracto a lo concreto.
El método exclusivamente analítico no es una virtud que se puede recomendar como modelo de imitación. El, más bien, ha expresado la inevitable limitación histórica de la Economía Política burguesa que provenía, en particular, de la ausencia de un método elaborado del pensamiento dialéctico. La lógica dialéctica no recomienda solamente a la ciencia contemporánea comenzar por el análisis puro y por la pura reducción de lo concreto a lo abstracto para pasar seguidamente a una síntesis también pura, a una pura elevación de lo abstracto a lo concreto. Una vía tal no conduciría al conocimiento concreto, y si ella condujera, sería sólo después de los mismos vagabundeos sufridos por la economía política anterior a Marx.
El ejemplo citado por Marx es más bien un argumento en favor de la tesis de que la ciencia debe ahora, desde un principio tomar un camino científico correcto sin repetir los vagabundeos del siglo XVII, y utilizar el método dialéctico elevándose de lo abstracto a lo concreto, en el que el análisis y la síntesis están orgánicamente unidos. Es un argumento en favor del deber de la ciencia, de elaborar desde un principio sus definiciones abstractas, haciendo de cada una de ellas un paso por el camino del movimiento de la realidad como un todo en desarrollo
La ciencia, si ella es verdaderamente ciencia y no una simple colección de hechos y de informes, debe desde el principio reflejar su objeto y desarrollar sus definiciones de la manera que Marx ha definido como la única posible y correcta, y no conservarla para la buena boca", para la expresión literaria de resultados ya comprobados, como aconsejaban los revisionistas neo-kantianos del tipo de Kunov, Renner y otros como ellos.
Naturalmente, el método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto encuentra su encarnación más pura en los trabajos de Marx, donde encontramos una exposición sistemática de la teoría: la Contribución a la critica de la economía política, los Grundrisse der Kritik des politischen Ekonomie y El Capital.
Pero esto no significa, ni mucho menos, que la "exposición" surja fundamentalmente de otro método que la "investigación', ni que la manera en que Marx llevó sus investigaciones sea directamente opuesta a la que él mismo usó para exponer los "resultados de sus investigaciones"
Si ello no fuera así el análisis de la "lógica de El Capital no aportaría exactamente nada a la comprensión del método empleado por Marx para sus investigaciones, para el tratamiento de los datos de la intuición y de la representación. En ese caso, El Capital sólo sería instructivo por su manera literaria de exponer los resultados y no por el método por el que tales resultados han sido obtenidos. Haría falta, entonces, reconstruir el método de investigación de Marx, no por el análisis de El Capital sino examinando los borradores, los apuntes, los bosquejos y las consideraciones salidas de la cabeza de Marx en el trascurso de su toma de conocimiento inmediato e inicial con los hechos económicos. Seria necesario estar de acuerdo con la afirmación vulgar del autor de uno de esos innumerables folletos antimarxistas, el teólogo J. Petcher, que proclama:
"El método que sigue Marx en El Capital es, en su esencia, el mismo que el de cualquier sabio "burgués". La dialéctica no le sirvió a Marx, como él mismo declaró en el epílogo a la segunda edición de El Capital, más que como procedimiento de exposición. Este procedimiento posee, aparentemente, ciertas ventajas en las que no nos detendremos aquí, ya que esto no tiene relación con el problema del método del conocimiento." 5
Fetcher desvía aquí de su sentido la indicación conocida por Marx de que la expresión de una teoría bajo su forma desarrollada no puede diferir del curso de todas las investigaciones que la han conducido; "la diferencia formal" de la una a la otra de la que habla Marx, no concierne, de ninguna manera, al fondo del método de pensamiento, al método de transformación en conceptos de los datos de la intuición y de la representación. Este procedimiento del análisis ha quedado el mismo, es decir, dialéctico tanto en el tratamiento preliminar de los datos como en el curso de su elaboración definitiva, aunque, naturalmente, se haya perfeccionado a medida que se avanza hacia la creación de El Capital.
La ventaja principal de ese "procedimiento de exposición” lejos de tener un carácter literario y estilístico, consiste justamente ea que el autor de El Capital no expone, de una manera dogmática y didáctica, los resultados completos obtenidos no se sabe cómo, sino que ha realizado ante los ojos del lector todo el proceso de investigación que conduce a tales resultados. "El lector que quiera seguirme deberá decidirse a elevarse de lo singular a lo general",6 advertía Marx desde su Introducción a la contribución a la critica de la economía política. Este “método de exposición" conduce al lector de la comprensión de los detalles particulares, de lo abstracto a un enfoque cada vez más, concreto, desarrollado, general, de la realidad económica, a lo general como resultado de la interpretación de las particularidades.
Es cierto que, haciendo esto, el proceso de investigación no se encuentra reproducido en todos los detalles y desviaciones de las investigaciones que han durado más de veinticinco años, sino en los puntos esenciales en los que la propia investigación ha mostrado que al pensamiento se le ha hecho progresar hacia la comprensión: Marx no ha reproducido las numerosas desviaciones del tema central que son inevitables en el trabajo de cualquier sabio. En el transcurso de las investigaciones reales se examinan con frecuencia hechos que no tienen ligazón directa con el sujeto: en realidad sólo su análisis puede demostrar si ellos se refieren o no al sujeto. Además, el teórico debe a cada instante volver al examen de los hechos que parecen haber sido ya estudiados a fondo. Esta investigación no es una progresión sistemática, su movimiento es complejo y enredado y progresa con vueltas hacia ella misma. y desviaciones frecuentes sobre caminos laterales.

La exposición definitiva no reproduce todas estas etapas: gracias a esto el proceso de investigación aparece bajo su aspecto verídico, libre de eventualidades e incoherencias. Ella está como "enderezada” y reviste el carácter de movimiento de progresión sistemática en concordancia con la naturaleza y con el movimiento de los hechos mismos. El pensamiento ya no pasa del análisis de un hecho al análisis del siguiente antes de haberlo efectivamente agotado: ya no hace falta volver varias veces a la misma cosa a fin de perfeccionar lo que había quedado sin terminar.


Así, el "procedimiento de exposición" de El Capital no contiene otra cosa que su procedimiento de investigación corregida, no arbitrariamente, sino en estricta correspondencia con las exigencias de las leyes dictadas por el propio proceso de investigación. Dicho de otra forma, el procedimiento de exposición está depurado, en este caso, de todos los momentos accesorios: él responde rigurosamente a las leyes objetivas de la investigación.
Las "diferencias formales", de que habla Marx en su epílogo a la segunda adición de El Capital conciernen a otras circunstancias, en particular al hecho de que Marx personalmente haya tomado contacto con los diferentes círculos del infierno capitalista de la mercancía en un orden que no correspondía a la propia ley de su desarrollo tal como El Capital la representa.
El orden en el que tal o cual aspecto de un objeto de estudio se presenta por tal o cual causa a un teórico o a la ciencia en su conjunto no corresponde a la elevación de lo abstracto a lo concreto. Esta va orientada exclusivamente en función de la sucesión que corresponde a las relaciones mutuas objetivas de diferentes momentos en la "totalidad" que hay que estudiar. Esta verdadera sucesión no está concebida de antemano. Por eso no hace falta buscar la justificación del método, que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto en la biografía científica de tal o cual teórico ni incluso en el proceso histórico del desarrollo de la ciencia, tomada en su conjunto, tampoco alcanza su verdadero punto de partida más que después de largas y penosas investigaciones. Por ejemplo. Marx ha llegado al análisis y a la comprensión de las relaciones económicas a partir de investigaciones sobre las relaciones jurídicas y políticas entre los hombres. Para él, la esfera del derecho y de la política fue el punto de partida del estudio de la estructura del organismo social. Pero en “la exposición" de la teoría del marxismo histórico, Marx exige que se parta de la concepción de las relaciones económicas, materiales, para después ir hacia la concepción del derecho y de la política.
Los teóricos como Fetcher podrían declarar a este propósito que la tesis de Marx, según la cual el punto de partida de !a comprensión de todos los fenómenos sociales debe ser la economía y no el derecho y la política, conciernen solamente al método de exposición literaria de la teoría de Marx, ya que, en la "investigación", Marx y los marxistas “han hecho la misma cosa que cualquier sabio burgués...”
En realidad, aunque el derecho y la política hayan sido estudiados por Marx antes de emprender las investigaciones económicas, tales cuestiones no fueron comprendidas científicamente "de modo materialista y correctamente, sino cuando él analizó la economía en sus rasgos generales.
Sucede lo mismo con el enfoque de Marx en economía política. Marx conocía las leyes del movimiento de la moneda, del beneficio y de la renta mucho antes de haber comprendido la verdadera doble naturaleza de la mercancía y del trabajo que produce esta mercancía. Pero hasta que él no comprendió la naturaleza real del valor no tuvo una concepción correcta de la moneda y de la renta. En Miseria de la filosofía él comparte todavía las ilusiones de la teoría de la moneda y de la renta de Ricardo. Sólo la clara comprensión de la naturaleza del valor, a la cual llegó en los años cincuenta, situó la moneda y la renta en su enfoque verdadero. Hasta aquí era prácticamente imposible comprender la moneda.
A comienzos de los años cincuenta, Marx consagró mucho tiempo a la comprensión de las colisiones enredadas de la circulación monetaria en periodos de crisis y de "prosperidad". Estas tentativas son las que le han conducido a la conclusión de que no se podían comprender las leyes de la circulación monetaria sin haber previamente elaborado en todos sus detalles el concepto del valor. Sólo después de haber hecho esto se convenció de que había compartido hasta aquí muchas de las ilusiones de Ricardo.
Por esto no se puede justificar el procedimiento que consiste en estudiar los hechos elevándose de lo abstracto a lo concreto por el orden en el cual se ha desarrollado históricamente el estudio de los materiales. Ese método expresa la sucesión en la cual se cristaliza en la conciencia del teórico la concepción objetiva adecuada al objeto considerado y no el orden en el que tal o cual aspecto de la realidad atrae, por tal o cual razón, la atención de los teóricos y cae en el campo de acción de la ciencia. Ese método expresa una ley interna del desarrollo de la concepción científica que se abre camino en el curso del desarrollo histórico a través de una masa de contingencias y desviaciones, y a menudo de vías laterales, ignoradas por los mismos teóricos. Por eso, no es fácil elevarlo a la superficie del desarrollo científico (es decir, a la conciencia de los teóricos). Esta ley puede no manifestarse durante mucho tiempo en la conciencia de los teóricos, o puede aparecer bajo tal forma que no se la reconozca. Es muy frecuente, como lo subraya Marx, que un científico tenga una concepción enteramente falsa de lo que hace y de la forma en que lo hace. Por eso no se puede juzgar a un pensador acerca de la idea que se hace de si mismo. Es mucho más importante (y difícil) poner de relieve la significación objetiva de sus enfoques y de su papel en el proceso del desarrollo de la ciencia.

Por esto, el verdadero sentido de los elementos de una biografía científica, el orden verdadero del desarrollo de las determinaciones científicas, no puede ser hallado a través de simples investigaciones biográficas. Frecuentemente el proceso real del Conocimiento científico (es decir, la progresión sistemática del pensamiento hacia la realidad concreta) difiere notablemente del orden cronológico. En su fragmento acerca de la dialéctica. Lenin señalaba el hecho de que para analizar la lógica del desarrollo del conocimiento, la "cronología acerca de las personas" no es obligatoria y no corresponde siempre al orden real de la penetración del objeto por el pensamiento.


De todo esto se deduce que todos los rasgos característicos del método de investigación de Marx aparecen con mayor nitidez y pureza en El Capital mismo y no en los borradores, apuntes y consideraciones nacidas directamente en su cabeza durante su estudio de los hechos económicos.
Es aquí donde se pone al desnudo la verdadera sucesión de las definiciones científicas, las cuales no se revelaron sino gradualmente en el curso de investigaciones previas, de las que el propio Marx no tenía siempre una clara visión. Marx gozó siempre un vivo espíritu de lúcida autocrítica: a menudo corregía resueltamente "a posteriori" los errores y omisiones cometidos en las etapas previas de su trabajo. No se puede distinguir con todo rigor objetivo los núcleos de verdad objetiva de la forma que han revestido inicialmente en la conciencia, más que "a posteriori", las alusiones a lo superior no pueden ser correctamente comprendidas, más que cuando ese superior es ya conocido.
Si probamos a reconstituir el método de investigación de Marx, no de acuerdo con El Capital, sino según la masa de borradores y de bosquejos que se han conservado en los archivos, esto sólo serviría para complicar el trabajo. De todas formas, para comprenderlos correctamente haría falta antes analizar El Capital. De otro modo no se distinguirían ni siquiera las "alusiones a lo superior". Aun más, no se comprendería absolutamente el por qué hacía falta anteponer una forma anterior y preliminar de expresión de un pensamiento a una forma ulterior como su adulteración. Haría falta entonces poner, efectivamente, las formulaciones de El capital y su método de desarrollo a cuenta de la exposición literaria y no a la de la profundización del pensamiento, de la comprensión y del método de investigación.
(Este torpe procedimiento es empleado con obstinación por los revisionistas modernos, para quienes el "marxismo auténtico" debe ser hallado en los manuscritos del joven Marx y no en las obras de su madurez. Para ellos, El Capital es "una forma de expresión alterada" de las concepciones del "humanis real" que desarrollaron Marx y Engels en 1843-1844).
Por eso precisamente Lenin indicaba que para elaborar la "Gran Lógica" del marxismo hizo falta mirar, sobre todo. E1 Capital y que el procedimiento de exposición empleado por Marx en El Capital debe servir de ejemplo de aprensión dialéctica de la realidad por el pensamiento, así como del estudio y de la elaboración de la dialéctica en general. Después de estas consideraciones preliminares se puede pasar a un estudio más detallado del método científico correcto de formación de las determinaciones científicas y de tratamiento teórico de los datos de la intuición viva y de la representación
Recordemos solamente con este motivo una vez más, que no se entiende solamente aquí por datos de la intuición y de la representación, lo que el individuo se representa personalmente bajo forma de imagen, sensible. Esta seria una interpretación extremadamente estrecha y completamente falsa; esa era la interpretación de la filosofía premarxista y la de la concepción antropológica del tema del conocimiento. Marx entendía siempre por esto la nasa de experiencia empírica socialmente acumulada, toda la colosal masa de nociones empíricas suministradas al teórico por los libros, los panoramas estadísticos, las revistas y los testimonios. Pero los depósitos de la memoria social conservan todos estos datos empíricas bajo una forma contraída y reducida ya a la expresión abstracta. Han sido ya expresados en lenguaje, en terminología, en cifras, en cuadros y otras formas abstractas. La tarea específica del teórico que parte de toda esta información sobre la realidad no consiste, bien entendida, en darle a esta expresión "abstracta" una forma aún más abstracta. Al contrario comienza siempre procediendo a un análisis crítico de abstracciones del nivel empírico del conocimiento y las rehace para seguidamente avanzar, criticando la estrechez y el subjetivismo de tales abstracciones y destruyendo las ilusiones que ellas contienen desde el punto de vista de la realidad en su conjunto concreto. En este sentido (y sólo en este sentido), el paso del estado empírico al estado racional del conocimiento aparece también como un paso "de lo abstracto a lo concretó”.
Naturalmente desde un cierto punta de vista, elevarse del conocimiento de forma comercial simple a la inteligencia [comprensión] de formas de la "riqueza” burguesa tan desarrolladas como el interés, es también un movimiento de lo "concreto” hacia formas abstractas, del descubrimiento de ese secreto a la superficie de los fenómenos. Por ejemplo, el interés expresa, en su lenguaje cuantitativo impersonal, los procesos profundos más complejos de la producción capitalista. La plusvalía reviste en el interés su forma más "abstracta". Esta forma sólo puede explicarse partiendo de un contenido concreto. Pero esto significa igualmente que todo momento abstracto de la realidad no encuentra su verdadera explicación más que en el sistema concreto de las condiciones que le han engendrado. Por consiguiente, el interés no es comprendido concretamente (científicamente) sino a fin de cuentas, mientras que en la superficie de los fenómenos él se manifiesta como una gran abstracción.

Como Marx formulaba estas ideas en el curso de una polémica contra la interpretación hegeliana del paso de lo abstracto a lo concreto, hace falta entregarse a un rápido examen de tal interpretación. El carácter materialista del método de Marx aparecerá por contraste con dicha interpretación.


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