¿Cuál es la visión ética para el hombre en cada época de la filosofía? IntroduccióN



Descargar 101 Kb.
Página2/3
Fecha de conversión08.06.2017
Tamaño101 Kb.
1   2   3

Tomás Hobbes: (1588-1679) Filósofo inglés, nacido en Westport, cerca de Malmesbury, en Gloucestershire, el año de la Armada Invencible. De inteligencia precoz, aprendió bien y pronto las lenguas clásicas, hasta el punto de que a los 14 años pudo traducir Medea, de Eurípides, del griego al latín. Tras estudiar en Oxford, en 1608 entra al servicio de lord William Cavendish como tutor, cargo que le vincula a esta familia durante mucho tiempo y que le proporciona la ocasión de emprender repetidos viajes por Francia e Italia que, en París, le relacionan con Mersenne y su círculo de cartesianos, Herbert de Cherbury y Gassendi y, en Arcetri, con Galileo (1636). La orientación fundamental de todo su pensamiento puede entenderse como una trascripción de la física del movimiento de Galileo a toda la realidad: no hay más que cuerpos en movimiento, y así ha de entenderse no sólo la materia, sino también el hombre y la misma sociedad.

La influencia de Galileo en Hobbes hace que determine la naturaleza de los hombres a partir de los movimientos Hay en los animales dos clases de movimientos que les son propios. Uno llamado vital, que comienza con la generación, y es continuado sin interrupción a través de su vida entera; así sucede con la circulación de la sangre, el pulso, la respiración, la digestión, nutrición, excreción, etc., movimientos para los cuales no se necesita ayuda de la imaginación. El otro es el movimiento animal, también llamado movimiento voluntario, como ir, hablar, mover cualquiera de nuestros miembros en la manera que, en primer lugar, lo imaginan nuestras mentes. Que el sentido es movimiento en los órganos y parte internas del hombre, causado por la acción de las cosas que vemos, oímos, etc., y que la fantasía no es sino la reliquia de este mismo movimiento tras la sensación, ha sido ya dicho en los capítulos primero y segundo. Y pues ir, hablar, y los movimientos voluntarios semejantes dependen siempre de un pensamiento precedente de a dónde, de qué manera y qué, es evidente que la Imaginación es el primer origen interno de todo movimiento voluntario. Estos movimiento que hay en los hombres se dan a causa de los apetitos y de los deseos naturales en el hombre que lo llevan a alcanzar algún fin, es así como Hobbes plantea que ‘‘la acción explica el fin’’. A partir de la anterior consideración del hombre, se desprenden algunas justificaciones que afirman que el hombre es un animal y que por lo tanto es absolutamente natural:



  1. Las acciones del hombre son sólo por sus instintos, se llega a pensar que el hombre como tal es igual que un animal, y que el hombre no controla sus impulsos, sino que sólo se enfoca por preservar la vida.

  2. La naturaleza del hombre consiste en saciar apetitos y evitar el dolor.

  3. La naturaleza del hombre es la guerra, pero ésta se justifica en la naturaleza del hombre, y es así que la ley natural de los apetitos del hombre van a ser bellum omnia contra omnes guerra de todos contra todos.

Tomás Hobbes reduce al hombre a un animal, y esto no deja otra salida que quedarse en la desgracia de que no hay voluntad en los hombres. Ante tal proposición Hobbes plantea una forma de convivencia en el hombre, en donde no predominen los instinto naturales, sino que haya algo que limite estas pasiones, tal planteamiento se define como un contrato social. El Contrato Social consiste en un acuerdo "libre" (teniendo en cuanta la limitación del movimiento humano y sus apetitos) interesado por los fines individuales, por lo tanto la relación social es una relación egoísta, en donde predomina la utilización de los otros. Por consiguiente, el contrato social deja una consecuencia de luchas entre los hombres, y para evitar éstas lucha debe existir ciertos parámetros que delimiten a una sociedad, algunos parámetros son:

Un legislador que establezca leyes que condicionen al hombre para fomentar la convivencia de intereses individuales.

Las leyes tendrán que ser aplicadas por un imperativo externo "castigo" que será ejercido por un Leviatán que determinará lo que es bien y lo que es mal.

Cumpliendo las leyes del Leviatán el hombre será libre.

La necesidad de Hobbes al proponer la idea de un Leviatán como legislador de una sociedad es porque la naturaleza del hombre lo exige. Así, pues, encontramos tres causas principales de riña en la naturaleza del hombre. Primero, competición; segundo, inseguridad; tercero, gloria.

El primero hace que los hombre invadan por ganancia; el segundo, por seguridad; y el tercero, por reputación. Los primeros usan de la violencia para hacerse dueños de las personas, esposas, hijos y ganado de otros hombres; los segundos para defenderlos; los terceros, por pequeñeces, como una palabra, una sonrisa, una opinión distinta, y cualquier otro signo de subvaloración, ya sea directamente de su persona, o por reflejo en su prole, sus amigos, su nación, su profesión o su nombre.

Es por ello manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que les obligue a todos al respeto, están en aquella condición que se llama guerra; y una guerra como de todo hombre contra todo hombre. Pues la guerra no consiste sólo en batallas, o en el acto de luchar; sino en un espacio de tiempo donde la voluntad de disputar en batalla es suficientemente conocida. [...] Pues así como la naturaleza del mal tiempo no está en un chaparrón o dos, sino en una inclinación hacia la lluvia de muchos días en conjunto así la naturaleza de la guerra no consiste en el hecho de la guerra, sino en la disposición conocida hacia ella, durante todo el tiempo en que no hay seguridad de lo contrario. Todo otro tiempo es paz.

De esta guerra de todo hombre contra todo hombre, es también consecuencia que nada puede ser injusto. Las nociones de bien y mal, justicia e injusticia, no tienen allí lugar. Donde no hay poder común, no hay ley. Donde no hay ley, no hay injusticia. [...] Es consecuente también con la misma condición que no haya propiedad, ni dominio, ni distinción entre mío y tuyo; sino sólo aquello que todo hombre pueda tomar.

En conclusión la teoría ética de Hobbes esta argumentada por un agente externo que imparta leyes para que el hombre se desarrolle a partir de éstas y consiga así la felicidad y la libertad, que por lo general esta coactada por su naturaleza, es decir que todo se basa en El Leviatán el cual es la única salida para poder fundar los principios en una sociedad, estos principios estarán expuestos en el contrato social que determinan las acciones del hombre y el cómo alcanzar la libertad sin aniquilarse a sí mismo y a los otros.
Época Moderna:

Kant, Immanuel (1724-1804) El mayor filósofo alemán de todos los tiempos y uno de los que mayor influencia ha tenido en la historia del pensamiento, a la que dio un giro de 180 grados, metafóricamente llamado «revolución copernicana». Nació en Königsberg (Prusia oriental entonces y, en la actualidad, provincia rusa), cuarto hijo de una familia humilde de once hermanos. Los biógrafos describen a los padres de Kant, Johann Georg Kant y Regina Reuter, como personas sumamente honestas, rectas y amantes de la concordia, y a la madre en particular, que Kant perdió a los trece años, como a una mujer que imprimió en su familia el espíritu y las normas del pietismo. A los seis años, Kant asiste a la escuela local del Hospital suburbano y, luego, dos años más tarde, ingresa en el Colegio Fridericiano. Königsberg, que debe su origen a la fusión, ocurrida el mismo año del nacimiento de Kant, de tres núcleos urbanos, uno de los cuales había sido antigua fortaleza de la Orden Teutónica y posteriormente residencia, durante casi un siglo, de los duques de Prusia, era, en el s. XVIII, uno de los focos principales del pietismo en Prusia. Franz Albert Schultz, director del colegio y pietista destacado, aunque de orientación moderada, se encarga de la formación del pequeño Kant, continuando la educación iniciada por la madre. Kant murió el 12 de febrero de 1804, pronunciando las palabras: Es is gut [está bien]. En la lápida de su tumba se grabaron posteriormente las palabras con que inicia la conclusión de su Crítica de la razón práctica: «Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas mi reflexión: el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que hay en mí».

El pensamiento de Kant: el «giro copernicano» en filosofía

El sistema filosófico de Kant recibe el nombre general de «criticismo» o «filosofía crítica» y se halla expuesto, sobre todo, en las tres obras fundamentales de la Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Critica del juicio. Los elementos introductorios de este sistema los denomina propiamente filosofía trascendental y los expone Kant, principalmente, en los Prolegómenos y en la primera de las tres Críticas mencionadas. Por «filosofía trascendental» entiende el examen a que hay que someter a la razón humana para indagar las condiciones que hacen posible el conocimiento a priori, o bien el mero intentar responder a la pregunta de «¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?», o a la de «¿cómo es posible la experiencia?», o bien a la de «¿cómo es posible la naturaleza?». Kant dice también que la filosofía trascendental pretende saber «sólo si es en principio posible alguna cosa parecida a lo que se llama metafísica».

Ante las propuestas de Maquiavelo y Hobbes sobre una ética partiendo de las pasiones humanas, Kant hace un replanteamiento de lo que en verdad debe ser la ética, este cambio lo hace desde la Fundamentación De La Metafísica De Las Costumbres. En Kant la ética es una ciencia de las leyes de la libertad, no entendida como lo que plantea Hobbes, en donde él proponía que la ética se descubre en el hombre y sus acciones y por ello es una analogía con las leyes del movimiento (movimiento de los elementos igual al movimiento de los animales, el cual es el mismo movimiento de instintos en el hombre). La ética de Kant es diferente por que no toma la ética como una ciencia exacta, sino predecible En cambio, tanto la filosofía natural como la filosofía moral pueden tener cada una su parte empírica, porque aquélla tiene que determinar sus leyes como un objeto de la experiencia, y ésta para la voluntad del hombre, en tanto que es afectada por la naturaleza: las primeras ciertamente como leyes según las cuales todo sucede, las segundas como leyes según las cuales todo debe suceder, pero sin embargo también con consideración de las condiciones bajo las cuales frecuentemente no sucede. De esta manera es como se funda la moral, de algo abstracto e indeterminado, que se lleva a la practica a través de la interacción entre los hombres de una sociedad en donde se definen normas o leyes y estas conducen a la libertad, pero esta moral ha de ser puramente abstracta, así se poseen principios puros racionales que determinan el compromiso personal en el hombre, es decir, El deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley. Al mantener la moral en los principios naturales y animales, se lleva a un retroceso de lo que va a ser la moral en beneficio del hombre, pues la moral pasará a ser un iteres individual y no universal.

La fundamentación de la metafísica de las costumbres hace una estructura de lo que en verdad ha de ser la ética y la moral. Desde aquí se parte en que todo ser humano debe valorar la intención con que el individuo hace una acción en la vida cotidiana, porque esta intención es de carácter subjetivo y parte de la motivación hacia la buena acción, lo que determinará si tal acción es buena o mala, es la consecuencia, por ejemplo: si un hombre está en un parque y ve que un niño se va a caer, la intención del hombre será evitar que el niño caiga, pero si no consigue la finalidad de la intención, no habrá ningún problema, pues lo que cuenta es la intención del hombre por ayudar a que el niño no se fuera a lastimar, porque la intención es de carácter puro abstracto y subjetivo. Por consiguiente el ejemplo anterior justifica que en todo ser humano hay un principio interno "juzgar el valor de la acción", tal principio interno es valioso por sí mismo, ya que cuando suceden actividades que comprometen al hombre a reaccionar en beneficio de otros, sus intenciones estarán enfocadas hacia una buena acción. La buena voluntad aparece cuando se tiene que actuar por deber, el cual es determinado por la razón que es a la vez una condición propia y única del hombre para poder interactuar con otros. A partir de esta interacción se desarrolla la comunicación y de ella se construyen sociedades que establecen leyes para canalizar la naturaleza del hombre y conceder a los hombres la capacidad de que cada uno alcance sus propósitos o fines, siempre bajo la luz de la razón y el deber. Por lo tanto, el hombre debe tener tres diferencias fundamentales para la convivencia en sociedad: (1) La felicidad solamente es empírica. (2) La razón es la que fundamenta la ética "metafísica". (3) El deber es la moral y es quien indica como se debe actuar en la practica en sociedad. Todo lo anterior se basa en: La máxima: es la intención del principio interior subjetivo es lo que impulsa a actuar, pero esto sólo es válido si se postula como una ley universal para todo ser racional posible en todas las condiciones del sujeto.

En conclusión, el hombre ha de ser una persona ética, cuando sus acciones hacia otros se originan por respeto a las leyes que se han constituido en una sociedad, es decir, que el hombre mantenga una autonomía moral que lo hará libre, pero, todo ello se logrará si se obra según una ley moral universal. De esta manera es como Kant propone que el hombre no debe ser manipulado por un Leviatán o que actúe por sus instintos, sino que debe actuar desde sus principios racionales y morales, los cuales son la guía propia para entender lo que se debe hacer en la cotidianidad de la vida, conservando siempre la concepción de que cualquier acción humana debe ser en un primer momento a priori (antes de la experiencia) y de allí se dará el paso a lo a posteriori (después de la experiencia). Sólo un ser racional posee la facultad de obrar por la representación de las leyes, esto es, por principios; posee una voluntad. Como para derivar las acciones de las leyes se exige razón, resulta que la voluntad no es otra cosa que razón práctica. Si la razón determina indefectiblemente la voluntad, entonces las acciones de este ser, que son conocidas como objetivamente necesarias, son también subjetivamente necesarias, es decir, que la voluntad es una facultad de no elegir nada más que lo que la razón, independientemente de la inclinación, conoce como prácticamente necesario, es decir, bueno.
Época Contemporánea:

Marx, Karl (1818-1883) Revolucionario, filósofo, economista, historiador y periodista alemán. Nació en Tréveris, en el seno de una familia judía conversa de tradición liberal y de posición económica desahogada. Estudió derecho e historia en las universidades de Bonn y Berlín. Pero, bajo la influencia del pensamiento de Hegel se dedicó de lleno al estudio de la filosofía. Se relacionó con el círculo de los filósofos pertenecientes a la llamada izquierda hegeliana, manteniendo especialmente contacto con Bruno Bauer y con Moses Hess. En 1841 se doctoró en Jena, con una tesis sobre Las diferencias en la filosofía de la naturaleza de Demócrito y Epicuro, obra en la que ya se manifiesta su orientación materialista. Durante esta época Marx y, en general, todo el círculo de los hegelianos de izquierda, estuvieron muy influenciados por Feuerbach, aunque posteriormente Marx, que apreciaba la crítica feuerbachiana de Hegel, criticó lo que él consideró las insuficiencias de este autor. Las dificultades que las autoridades políticas pusieron al desarrollo de la actividad docente de los hegelianos de izquierda, provocaron el abandono de la enseñanza universitaria de varios de ellos, lo que hizo desistir a Marx de dedicarse a la carrera académica, y empezó a dedicarse al periodismo. Formó parte como redactor, y más tarde (1842-1843) como director, de la «Gaceta Renana», periódico radical de Colonia, en el que publicó numerosos artículos defendiendo el sufragio universal, la libertad de expresión frente al Estado, e interesándose por los conflictos sociales. Este periódico fue clausurado en marzo de 1843. Su labor periodística, según él mismo confiesa, le condujo a una comprensión concreta de la realidad social, y preparó el camino hacia la radicalización de sus posiciones políticas.

Marx ve la teoría ética propuesta por Kant, y con ello ve que hay un error, porque la propuesta subjetiva moralista del deber, desecha la practica y se basa solamente en la teoría, pues la ética no se da en lo abstracto sino en lo practico, la idea de partir de lo abstracto a la praxis es una metodología de supuestos, porque al hacer una reflexión de lo universal hacia lo particular, no se tiene certeza, pues la vida de los hombres es diferente en cada uno y por lo tanto no puede existir un universal que condense toda la humanidad en las ideas morales universales subjetivas, sino que para tener un beneficio social, hay que analizar en qué parámetros y en qué condiciones viven los hombres, por lo tanto no hay que plantear ideales, sino que hay que buscar la forma de satisfacer a todos los hombres por igual desde la practica y su condición de vida. A partir de la búsqueda de la felicidad no universal, sino más individual y practica, Marx propone que la felicidad se halla en la igualdad de clases, la valoración del proletariado y la abolición de la propiedad privada, porque lo que hace esto es suprimir al hombre y marginarlo en una vida de maquinación y productividad en donde el hombre no puede ser feliz, nosotros partimos de un hecho económico, actual. El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuantas más mercancías produce. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general. Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación.

En suma lo que pretende hacer Marx es una solución practica de la ética, derrocando las desigualdades históricas como el trabajo y la religión, porque en estas dos dimensiones culturales, el hombre deja de ser hombre y se convierte en un instrumento del poder para convertirse en objeto dejando su identidad como sujeto, y lo que es peor aún es que el hombre no despierta de esa opresión sino que continua y sigue manteniéndose en la enajenación de la aspiración al bienestar a través del trabajo y la felicidad de una vida eterna en la religión. Por consiguiente, la visión de Marx sobre el hombre es la siguiente: El hombre, sin embargo, no es sólo ser natural, sino ser natural humano, es decir, un ser que es para sí, que por ello es ser genérico, que en cuanto tal tiene que afirmarse y confirmarse tanto en su ser como en su saber. Ni los objetos humanos son, pues, los objetos naturales tal como se ofrecen inmediatamente, ni el sentido humano, tal como inmediatamente es, tal como es objetivamente, es sensibilidad humana, objetividad humana. Ni objetiva ni subjetivamente existe la naturaleza inmediatamente ante el ser humano en forma adecuada; y como todo lo natural tiene que nacer, también el hombre tiene su acto de nacimiento, la historia, que sin embargo, es para él una historia sabida y que, por tanto, como acto de nacimiento con conciencia, es acto de nacimiento que se supera a si mismo. La historia es la verdadera historia natural del hombre (a esto hay que volver).



Nietzsche, Friedrich: (1844-1900) Filósofo alemán, nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, en la Turingia, en el seno de una familia profundamente protestante (tanto sus abuelos como su padre fueron pastores protestantes). Él era el primogénito, pero tuvo una hermana, Elisabeth, que jugó un destacado papel en su vida. En 1849 murió su padre, y la familia se trasladó a Naumburgo, donde realizó sus primeros estudios. A partir de 1859 estudió en la prestigiosa escuela de Pforta (la misma en la que habían estudiado Fichte, Klopstock, Schlegel y Novalis), donde recibió una esmerada educación y comenzó a experimentar la influencia de Schopenhauer. Posteriormente estudió filología clásica y teología en Bonn durante el curso académico de 1864-1865, aunque abandonó la teología para dedicarse solamente a la filología clásica, cuyos estudios prosiguió en Leipzig, donde fue el protegido del eminente y prestigioso filólogo Ritschl, y donde trabó amistad con Erwin Rhode, que llegaría a ser otro eminente filólogo. Durante esta época se acentuó la influencia de Schopenhauer, y en 1868 conoció a Richard Wagner, con quien durante unos años estuvo unido por una estrecha amistad. También parece que fue durante este período que contrajo la sífilis, posible causa de su posterior enfermedad cerebral, aunque al parecer ya antes había experimentado problemas de salud. En 1869 fue nombrado profesor extraordinario en la Universidad de Basilea. Debido a sus méritos y a las alabanzas que Ritschl había hecho de su discípulo, la Universidad de Leipzig le concedió el grado de doctor sin necesidad de examinarse, basándose en sus publicaciones filológicas. En 1870 fue nombrado catedrático en la Universidad de Basilea de la que ya era profesor. Participó brevemente en la guerra franco-prusiana, aunque llevado por su antigermanismo, renunció a la ciudadanía alemana para nacionalizarse suizo.

La propuesta nietzscheana acerca de la moralidad y la ética, es que son inventos de puro carácter utilitario, social y de solos intereses religiosos. La teoría de Nietzsche es una lucha contra la religión por interrumpir la vida del hombre, porque no permite que el hombre sea hombre, sino que esta religión se encarga de la aniquilación del sujeto y la negación de la vida humana, porque esta religión pone por encima del hombre a Dios un ser superior e inalcanzable, este Dios es totalmente falso y perjudicial para el hombre, ya que a través de este ser el hombre es limitado, porque el hombre no puede pensar más allá de Dios, y esta subordinado a ser una simple criatura, además desde que nace se le coacta de la libertad, pues según la religión el hombre que acaba de nacer ya tiene culpas de pecado y esta destinado a sufrir y a nunca alcanzar la plenitud de la felicidad en la vida humana, sino sólo en la negación y aniquilación del sujeto por la aspiración de un más allá que es incierto y produce terror, porque no se sabe qué y cómo vivirá el hombre. Con lo anterior sólo deja en claro que Nietzsche busca es rescatar al hombre de una carga que no tiene porque llevar, pero que nadie le ha dicho que la lleva Se deja oír una nueva exigencia. Enunciémosla: necesitamos una crítica de los valores morales, hay que poner alguna vez en entredicho el valor mismo de estos valores -y para esto se necesita tener conocimiento de las condiciones y circunstancias de que aquellos surgieron, en las que se desarrollaron y modificaron (la moral como consecuencia, como síntoma, como máscara, como tartufería, como enfermedad, como malentendido; pero también la moral como causa, como medicina, como estímulo, como freno, como veneno), un conocimiento que hasta ahora ni ha existido ni tampoco se lo ha siquiera deseado. Se tomaba el valor de esos "valores" como algo dado, real y efectivo, situado más allá de toda duda; hasta ahora no se ha dudado ni vacilado lo más mínimo en considerar que el "bueno" era superior en valor a "el malvado", superior en valor en el sentido de ser favorable, útil, provechoso para el hombre como tal (incluido el futuro del hombre). ¿Qué ocurriría si la verdad fuera lo contrario? ¿Qué ocurriría si en el "bueno" hubiese también un síntoma de retroceso, y asimismo un peligro, una seducción, un veneno, un narcótico, y que por causa de esto el presente viviese tal vez a costa del futuro? ¿Viviese quizá de manera más cómoda, menos peligrosa, pero también con un estilo inferior, de modo más bajo?... ¿De tal manera que justamente la moral fuese culpable de que jamás se alcanzasen una potencialidad y una magnificencia sumas, en sí posibles, del tipo hombre? ¿De tal manera que justamente la moral fuese el peligro de los peligros?

Nietzsche plantea El hombre libre es el ser feliz, capaz de aceptar el azar, la inseguridad y la provisionalidad de la existencia después de la muerte de Dios. El ser que no actúa reactivamente, que en lugar de querer la inmortalidad, quiere el instante, la eterna repetición de su propia existencia.

En conclusión la misión de Nietzsche es construir valores propios desde el sujeto, el cual se debatirá ante el continuo azar y dejará que todo suceda, aceptará el cambio y por lo tanto no tendrá más abstracciones que definan cuales deben ser sus acciones, en cambio a ello será el hombre mismo quien determine su propia existencia, es aquí donde el hombre será libre, sin coacciones universales que se han creado a través de la historia, pero sólo cuando el hombre destruya la vieja historia, podrá caminar por sí sólo, en el nihilismo, Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño? Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí. Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir si: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.


1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal