¿Cuál es la visión ética para el hombre en cada época de la filosofía? IntroduccióN



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¿Cuál es la visión ética para el hombre

en cada época de la filosofía?
INTRODUCCIÓN
Ética es uno de los campos de investigación y estudio del hombre hacia el hombre junto con la filosofía, pues en ella se desarrolla la interrelación de los individuos. A partir de ésta interrelación de individuos, surgen comunidades, donde hay campos para estudiar y determinar al hombre en sus actividades y en sus modos de pensar, tales como: Antropología, Sociología, Psicología, entre otros. Antes de exponer como ha ido evolucionando la ética a través de la historia del hombre, especificaré a grandes rasgos que es Ética y Moral.

Ética: del griego ²2\6Z, derivado de µ2@H, carácter, y, según Aristóteles, de §2@H, éthos costumbre. Rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es la moral. Si por moral hay que entender el conjunto de normas o costumbres (mores) que rigen la conducta de una persona para que pueda considerarse buena, la ética es la reflexión racional sobre qué se entiende por conducta buena y en qué se fundamentan los denominados juicios morales.

Las morales, puesto que forman parte de la vida humana concreta y tienen su fundamento en las costumbres, son muchas y variadas (la cristiana, la musulmana, la moral de los indios hopi, entre otras.) y se aceptan tal como son, mientras que la ética, que se apoya en un análisis racional de la conducta moral, tiende a cierta universalidad de conceptos y principios y, aunque admita diversidad de sistemas éticos, o maneras concretas de reflexionar sobre la moral, exige su fundamentación y admite su crítica, igual como han de fundamentarse y pueden criticarse las opiniones. En resumen, la ética es a la moral lo que la teoría es a la práctica; la moral es un tipo de conducta, la ética es una reflexión filosófica.

A partir de las definiciones muy generales de los términos de ética y moral, expondré que concepción ética se tenía en cada época de la filosofía y cómo ésta tiene una visión hacia el hombre. Las épocas que expondré serán: Antigua, Medieval, Renacentista, Moderna y Contemporánea. En la época Antigua trabajaré con los Sofistas, Sócrates, Platón, Aristóteles. En la época Medieval a Santo Tomás. En la época Renacentista a Maquiavelo y Tomas Hobbes. En la época Moderna a Kant. En la época Contemporánea a Karl Marx, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud.
Época Antigua (Griega):
En esta época se busca una valoración de carácter sumamente importante a la virtud y a la sabiduría. A partir de lo anterior surgen los Sofistas (del griego F@n4FJZH, sofistés, sabios, los que poseen el saber o están dotados de riqueza espiritual). Estos personajes eran maestros en retórica y de esta habilidad vivían, pues con ella cautivaban a los jóvenes, los cuales les pagaban un muy alto precio por sus conocimientos, para poder ejercer cargos en el Estado. Después de un tiempo los sofistas dejaron de ser unos simples maestros de retórica y empezaron a construir una filosofía critica, centralizada en el ser humano y en la moral, además trató de eludir todo dogma y relativizar todos los conceptos. Este relativismo y subjetivismo les concedió el nombre de sofistas, pues la palabra sofisma significa lo falso. Entre estos sofistas el mayor representante es Protágoras de Abdera (¿485-410?a. C.) Consideraba la sensación como fuente del conocimiento. Por su relativismo y subjetivismo, llegó a concluir que ‘‘El hombre es la medida de todas las cosas’’. El aspecto ético que proponen las sofistas es que el hombre debe tener éxito (ocupar los cargos más importantes de la asamblea y mantener una buena impresión ante el público) debe actuar conforme a la ciudad-estado (adaptarse a los estamentos de la polis, según la conveniencia propia).

En oposición a los sofistas estaba Sócrates ET6DVJ0H (470/469-399 a.C.) Filósofo griego, nacido en Atenas, hijo de Sofronisco, escultor, y de Fenáreta, de oficio partera. Su vida y aun su propia figura se halla envuelta en la escasez e incertidumbre de datos. Parece que ejerció por un tiempo el mismo oficio que su padre y que se interesó en un principio por las doctrinas físicas de los filósofos jonios, quizá aprendidas al lado de Arquelao de Mileto, discípulo de Anaxágoras, hacia las que luego adoptó una actitud crítica. Parecen hechos referibles a fechas ciertas que, durante las guerras del Peloponeso (431-404), en las que toma parte como soldado hoplita -como correspondía a un ciudadano de nivel medio-, salva a Alcibíades herido en el sitio de Potidea (429), participa en la batalla de Delion (424), en Beocia, y, cercano ya a los 50 años, en la de Anfípolis (421), en Tracia; así como también su oposición, en fechas más tardías, formando parte del Consejo de los Quinientos, al proceso contra los estrategas de las Arginusas (411) y su desobediencia a la orden dada por los Treinta Tiranos de arrestar a León de Salamina (404).

Este filosofo se intereso por la virtud y la sabiduría, en lo referente a que si el hombre es sabio puede ser virtuoso, pero no en un carácter individual, sino un carácter universal, pues en contra de Protágoras la virtud no se puede enseñar, ni se puede relativizar a las condiciones del hombre. Este conflicto que se desprende con Sócrates y Protágoras, por querer responder la pregunta ¿qué es virtud?¿Cómo concebir la virtud?, se desarrolla en el dialogo del Menón.

En el dialogo la pregunta fundamental es ¿qué es virtud? Frente a esta pregunta Sócrates concluye que la virtud no puede ser enseñada, porque no se tiene un concepto preciso de virtud, por lo tanto los sofistas están en continuo error cuando se empeñan en definir ¿qué es virtud?, además esta noción que se tiene de virtud no debe ser exclusivamente teórica, sino practica, porque la virtud sólo se expresa en las relaciones con los otros. Por lo tanto en esta interrelación se encuentra la diferencia entre hombre sabios y hombre ignorantes (para determinar esta diferencia entre los hombre sabios y los hombres ignorantes, existe el método de la mayéutica el cual consiste en construir el conocimiento a partir de las nociones de cada hombre. Pero, lastimosamente este método hace ver una rivalidad entre la sabiduría y la ignorancia). Los hombres sabios son virtuosos por gracia divina, para explicar esta afirmación Sócrates se argumenta desde la reminiscencia (deducción de la inmortalidad del alma).



Platón: A8VJT< (427-347 a.C.) Filósofo griego nacido en Atenas, creador de un sistema filosófico y de un método de exposición de la filosofía que le convierte, probablemente, en el filósofo más influyente de toda la historia. Descendiente de una acomodada y aristocrática familia que se vanagloriaba de descender del antiguo rey Codro (era hijo de Aristón y Perictíona -hermana de Cármides y sobrina de Critias-, dos de los llamados treinta tiranos que protagonizaron un golpe de estado antidemocrático en Atenas en los años 404-403 a.C.), Platón, tuvo dos hermanos: Adimanto y Glaucón, y una hermana, Potone. A la muerte de Aristón, la madre de Platón se casó con Pirilampo, un antiguo amigo de Pericles, con quien tuvo un hijo, Antifón, que por tanto era medio hermano de Platón.

También es un filosofo que tiene una visión de la ética como una forma de política, ya que recibió cierta influencia aristocrática por parte de su familia, lo cual lo indujo a generar un sistema igualitario para los habitantes de la polis, y así suprimir la diferencia de clases, pues si todos son hombres, ¿por qué viven unos bien y otros mal? A partir de esta visión de Platón sobre la equidad de clases en la polis, define cómo es el origen de las sociedades La ciudad toma su origen de la impotencia de cada uno de nosotros para bastarse a sí mismo y de la necesidad que siente de muchas cosas. Por consiguiente, cada cual va uniéndose a aquel que satisface a sus necesidades, y así ocurre en casos múltiples, hasta el punto de que, al tener todos necesidad de muchas cosas, agrupándose en una sola vivienda con miras a un auxilio común, con lo que surge ya lo que denominamos la ciudad.Con la anterior definición de lo que es la sociedad, Platón ve que los hombres poseen necesidades que los llevan a constituir comunidades en las cuales se construyen modos de vida, formas de comunicación, métodos económicos y algunas formas militares para la expansión de terreno o la conquista de otras comunidades para ampliar y satisfacer las necesidades de poder de los gobernantes que dirigen estas comunidades. Por ello las necesidades de los gobernantes hacia el alcance del poder, produce en ellos una falta de coherencia y de sabiduría en sus determinaciones como líderes. De esta manera surge en las sociedades cuatro formas de mal gobierno que edifican hombres que no serán éticos, ni sabios, tales gobiernos son: la timocracia o el gobierno del honor y la ambición; la oligarquía o el gobierno del amor a las riquezas; la tiranía o el gobierno de la esclavitud; la democracia o el régimen de la libertad. Estas formas de mal gobierno se denominan así:



Timocracia: Los hombres de ése régimen serán. Pues –añadí- amantes de las riquezas. Ni más ni menos que los de las oligarquías. Y honrarán feroz y desmedidamente el oro y la plata, hasta el punto de sostener almacenes y tesoros privados en los que oculten las riquezas conseguidas. Rodearán de murallas sus viviendas, que serán para ellos unos sencillos nidos particulares, en los que prodigarán a manos llenas el dinero, tanto para mujeres como para todo aquello que les venga en gana.

Oligarquía: Es un régimen en el que decide la tasación de la fortuna y, por tanto, en el que mandan los ricos, sin que los pobres tengan participación en él. Pro consiguiente, cuanto más se honra en una ciudad a la riqueza y a los hombres ricos, meno se estima a la virtud y a los hombres buenos. Más se practica siempre lo que se honra y se descuida lo que no se estima.

Democracia: Lo cual hará posible organizar la ciudad a gusto de cada uno, al modo como hacíamos nosotros. Vaya, pues, quien quiera a un régimen democrático, donde podrá elegir, como en un bazar, el sistema que más le agrade. Una vez que lo haya elegido, se asentará en él y se adaptará a sus leyes. Pero en tales condiciones la anarquía se adentrará en las familias y terminará incluso por infundirse en las bestias.

Tiranía: Así, pues, verdaderamente, y aunque así no lo parezca, el hombre tiránico no es otra cosa que un esclavo, sometido a las mayores lisonjas y bajezas, adulador de los hombres más viciosos, insaciable en sus deseos, carente de casi todas las cosas y ciertamente pobre si nos decidimos a mirar la totalidad de su alma.

Ante la justificación de Platón sobre los malos gobiernos en la sociedad, queda cierta duda de que exista una salida para la equidad entre los hombres. De tal manera que para que la ética se genere en una ciudad-estado, debe estar basada en la justicia y en la recta razón de un hombre que sea sabio y justo, este hombre debe tener las cualidades necesarias para poder cimentar un gobierno, estas cualidades no le son proporcionadas por sus impulsos corpóreos, o por las pasiones que lo dominan, solamente la razón es quien da los parámetros para levantar un hombre lleno de virtudes y de sabiduría. Desde la opción de un hombre sabio y justo se abre la oportunidad para una forma de estado equitativo entre los hombres y la posibilidad del desarrollo ético.

Platón concibe que en el alma del hombre hay tres partes, y que éstas son muy análogas al estado, estas partes se determinan así: Hay una parte decíamos con la que el hombre conoce; otra, con la que se encoleriza, y una tercera a la que, por su variedad, no fue posible encontrar un nombre adecuado. Estas partes del alma son referentes al hombre, y para entender como estas también son en el estado, se determinan en: (3) La concupiscente conlleva a que el placer es la ganancia ‘‘riquezas’’; (2) la irascible conduce a la dominación, a la victoria y al deseo de gloria; (1) la razón es la que siempre tiende a conocer la verdad, sin importar la reputación y las riquezas que esto proporcione y por esta exclusividad que tiene la razón es digna de llamarla con toda justicia amante de la ciencia y del saber.A partir de esta explicación de las tres partes del alma, se estipula que tanto la concupiscencia y la irascibilidad no son las indicadas para el gobierno de un estado, pues estas van muy ligadas a las formas de gobierno oligarca, tirano, demócrata y timocrático. Por ello la solución de Platón para alcanzar las virtudes éticas en la ciudad-estado es el dirigir y gobernar un estado con el fundamento del alma racional del hombre, porque aquí se plantea el Estado Ideal, en el cual la ética, la justicia y el saber, son la génesis de las relaciones humanas.

El Estado Ideal se conforma de la siguiente manera:

Los reyes filósofos, son los que gobiernan, pues su racionalidad y coherencia les da la facultad para dirigir justamente un estado, ya que ellos tienen la virtud de la sabiduría.

Los guardianes, son los que protegerán el estado, ellos tiene la virtud del valor y la fortaleza para mantener las leyes de los gobernantes.

Los artesanos son los que se encargarán de mantener económicamente al estado y tendrán la virtud de la templanza.

En conclusión en el estado ideal de Platón se encuentran las virtudes y las leyes propicias para la convivencia entre los hombres, sin alguna posibilidad de desigualdad, también la ética se tomará como el sumo bien el cual será adoptado por cada hombre, hasta alcanzar la simetría de belleza y verdad.



Aristóteles: !D4FJ@JX80H (384/383- 322 a.C.) Filósofo griego, el de mayor importancia junto con Platón, en toda la historia de la filosofía; nacido en la ciudad jonia de Estagira (la actual Stavro), en la península Calcídica, de donde le viene el apelativo de «Estagirita», fue hijo de Nicómaco, médico de Amintas, rey de Macedonia. El hecho de ser macedonio y pertenecer a una familia vinculada a la casa real, explica que fuera nombrado por Filipo II preceptor de Alejando Magno y que, con ocasión de los movimientos secesionistas de Atenas, tuviera que huir por dos veces de esta ciudad. Vivió su infancia en Pela y, muertos sus padres, pasó a Atarneo, con su tutor, Próxeno, quien le envió a Atenas para que completara allí su educación. En el año 367/366 a.C. ingresa Aristóteles, a los 17 años, en la Academia de Platón, desechando la escuela del sofista Isócrates. El ingreso de Aristóteles en la Academia platónica, provisionalmente presidida por el matemático Eudoxo de Cnido, creador del modelo astronómico de las esferas concéntricas, coincide con la época -y este hecho debe considerarse totalmente trascendental para su filosofía- en que Platón, que tenía ya entonces 60 años, se hallaba en Sicilia, en su segundo y de nuevo desafortunado viaje a Siracusa, del que no regresa hasta el 364; es, pues, el momento en que en el pensamiento platónico comienza el período -«abstracto y metodológico», según Jaeger-, de crítica a la teoría de las ideas (representado, sobre todo, por los diálogos Teeteto, Sofista, Político, Parménides y Filebo). Aristóteles permanece en la Academia 20 años, hasta la muerte de Platón. Las obras que se conocen de Aristóteles pertenecientes a estos años hacen suponer un período de fidelidad inicial a las ideas platónicas con cierta actitud de revisión de la teoría de las ideas, que debía ser la de la Academia: Grilo, Eudemo, Protréptico, Sobre las ideas y Sobre el bien son obras de juventud, al estilo de los diálogos platónicos, y pueden llamarse obras exotéricas, o de divulgación, a diferencia de las esotéricas, que configuran el cuerpo de obras aristotélicas posteriores.

En la reflexión ética de Aristóteles se ve una gran diferencia a la teoría de su maestro Platón, pues Aristóteles trata la ética de una forma más practica y relacionada con la responsabilidad. Este concepto de la ética aristotélica para Platón tiene parámetros de error, porque el bien y las virtudes no pueden ser ni estar en la praxis, sino que estos han de ser más abstractos y lejanos al hombre. Frente a esta afirmación de lo que es el bien y las virtudes, llevan a pensar a Aristóteles que algo que beneficia al hombre, no puede estar alejado de él, por lo tanto el bien y las virtudes deben ser una meta en el hombre, la cual no se logra en cuestión de instantes sino de constancia y perseverancia.

La teoría ética de Aristóteles se basa en alcanzar la felicidad, pero antes de alcanzar la felicidad hay que determinar como se va a alcanzar o que procesos hay que seguir para ir constituyendo un modelo para lograr los fines planteados. Estos procesos se dan en la medida que el hombre tiene ciertas facultades para realizar algo, según el arte o destreza que desarrolle, por ejemplo: un carpintero, hace sillas, para hacer las sillas tiene que conseguir madera, tallarla, cortarla, lijarla, decorarla, hasta que obtiene la silla. El ejemplo anterior demuestra como se aplica la teoría de Aristóteles para alcanzar algún fin, pero, para alcanzar la felicidad no sólo es desarrollar las actitudes artísticas de los hombres, sino que la teoría aristotélica va más enfocada hacia un desarrollo de las virtudes, en donde sólo se alcanzan al practicar acciones con otros hombres.

La interacción del individuo con otros hace que el hombre tenga una normatividad que lo conduce a mantener un equilibrio entre el vicio y el exceso. La felicidad que es el bien es lo que cada hombre debe alcanzar en la vida, pero, para lograr la felicidad, hay que determinar en donde se encuentra la verdadera felicidad, porque algunos hombres limitan la felicidad a los placeres, a los honores o la contemplación, lo cual es totalmente equivoco, pues la verdadera felicidad es la construcción de un camino hacia el bien supremo, pero para ser totalmente felices hay que ser hombres prudentes, justos y sabios, en todas las acciones cotidianas, es decir que cada momento en la vida es para analizar cual puede ser el punto medio entre el exceso y el defecto, al encontrarlo se es prudente en la acción que ocurre, y esta determinación de la acción prudente hace que se erijan hombres sabios y por consiguiente felices, por lo tanto la felicidad no se hace individualmente sino colectivamente según la normatividad que se haya establecido en una comunidad.

El hombre que se inclina continuamente por alcanzar la felicidad, busca alcanzar todos los fines hasta lograr conquistar el bien supremo Aunque el fin único y absolutamente perfecto sería el que nosotros buscamos. Si hay varios fines, entonces sería el más perfecto de todos. Ahora bien: afirmamos que lo que buscamos por sí mismo es más perfecto que lo que se busca para otro fin; y el bien que no se escoge más que en vista de otro no es tan deseable como los bienes que se consideran como medios y fines. Y hablando en absoluto, el bien perfecto es el que debe siempre poseerse por sí mismo y no por una razón ajena a él. Este bien parece ser, en primer lugar, la felicidad. La buscamos, en efecto, siempre por sí misma y no por una razón ajena a ella misma.

En conclusión el hombre ético ha de ser un hombre prudente, sabio y justo, que mide las consecuencias en las actividades diarias de la vida y que mantiene un genero de vida en la razón, la cual es la guía perfecta para conseguir los bienes, este genero de vida consiste en la actividad del alma conforme a la virtud Si, pues, lo peculiar del hombre es la actividad del alma, de acuerdo parcial o totalmente con la razón: si afirmamos que esta función es propia de la naturaleza del hombre virtuoso, igual que cuando se habla del buen citarista y del citarista notable, y ello ocurre en todas las circunstancias, teniendo en cuenta la superioridad, que, proviene de la virtud o el mérito, corona el acto, de modo que el citarista bueno toca la citara, y el citarista notable toca muy bien la citara; si ello es así suponemos que lo peculiar del hombre es un genero de vida, que este género de vida es la actividad del alma, acompañada de acciones razonables, y que en el hombre perfecto todo se hace según el bien y lo bello u honesto, realizándose cada uno de estos actos perfectamente, según su virtud peculiar.




Época Medieval:

Santo Tomás de Aquino (1225-1274) Considerado el filósofo y el teólogo de mayor relieve dentro de la filosofía escolástica. Nació en el castillo de Roccasecca, Frosinone, hijo de Landolfo, conde de Aquino. Se educó en el monasterio de Monte Cassino y luego en la universidad de Nápoles (1239-1244), donde a los catorce años emprende el estudio de las «artes». En 1244 ingresa en la orden de los dominicos. La madre, que se oponía a tal decisión, encarga a otro de sus hijos que le secuestre y encierre en el castillo. Libre, al fin, de la oposición de su familia, al cabo de un año marcha a París, donde es discípulo predilecto de Alberto Magno, a quien sigue luego a Colonia; vuelto a París, redacta el Comentario a las sentencias (1254-1256), inicia su labor como profesor y enseña en distintos lugares de Italia y Francia: Anagni, Orvieto, Roma, Viterbo, París y Nápoles. En esta época escribe sus obras, entre la que destacan Summa contra gentiles, escrito con finalidad misionera, y sobre todo la Summa theologiae, considerada la obra de mayor relevancia de toda la escolástica. Muere mientras se dirigía al concilio de Lyón, convocado por Gregorio X, en la abadía de Fossanova. Fue canonizado por Juan XXII, en 1323, y proclamado doctor de la Iglesia en 1567. Tras la Contrarreforma, fue considerado como el paradigma de la enseñanza católica, pero sus doctrinas no siempre habían sido comúnmente aceptadas. En 1277, el obispo de París, Tempier, instigado por el Papa Juan XXI, antes Pedro Hispano, y cuyos manuales se utilizaban en muchas universidades europeas, condena un determinado número de tesis entre las cuales una veintena son tomistas; el mismo año, Roberto Kilwardby, dominico y arzobispo de Canterbury, prohíbe una treintena de tesis en la universidad de Oxford, la mayoría de las cuales son tomistas. Desde 1280, los franciscanos recurrían, con fines polémicos, a un Correctorio sobre el fraile Tomás, redactado por Guillermo de la Mare, en el que se pasaba revista a los errores tomistas.

El gran mérito que se atribuye a Tomás de Aquino es el de haber logrado la mejor síntesis medieval entre razón y fe o entre filosofía y teología. Sus obras son eminentemente teológicas, pero, a diferencia de otros escolásticos, concede, en principio, a la razón su propia autonomía en todas aquellas cosas que no se deban a la revelación. Para expresar esta autonomía y naturalidad de la razón recurre a la filosofía aristotélica como instrumento adecuado y, así, para combatir el averroísmo latino, utiliza sus propias armas: los textos mismos de Aristóteles. En la labor de armonización del aristotelismo con el cristianismo, algunas de las cuestiones que Tomás de Aquino ha de tratar de diferente manera son: Dios primer motor de un mundo eterno, el alma mera forma del cuerpo, la preexistencia de las esencias.

Santo Tomás concibe la teoría ética de Aristóteles como una filosofía pagana, porque no se funda en el saber verdadero el cual es Dios, entonces decide darle el fundamento que necesita. Para realizar esta fundamentación de la filosofía pagana, se enfoca sobretodo en la ética aristotélica, ya que esta tiene que ver mucho con las acciones del hombre cristiano, además toma la influencia religiosa árabe para darle una reconsideración a tal religión, por ello La economía felicitaria del cristiano se entenderá uniendo esos dos paradigmas: pensando proféticamente el eudemonismo griego y espiritualmente el mesianismo judío. El naturalismo de los filósofos es interpretado a la luz religiosa, y el historicismo de los israelitas a la luz de la eterna verdad. El nuevo punto de vista es una economía felicitaria de salvación en Dios.

Con la nueva concepción ética planteada por Santo Tomás, se determina que el hombre ético debe tener en claro que es un ser dotado de razón, y con ello puede mantener una vida moral ejemplar, siempre y cuando la razón haya sido quien rija las pasiones del hombre. Para que el hombre conozca que la razón es quien ordena y gobierna, debe descubrir que el mundo tiene un orden, y este orden surge de la divinidad, esta divinidad se entiendo como el bien supremo al que debe anhelar el hombre, porque esta divinidad al poseer razón, tiene una sabiduría infinita y eterna, la cual otorga al hombre la razón y las facultades necesarias para entender qué y por qué está en el mundo.

El sistema ético tomista, mantiene que La sabiduría es la perfección del ejercicio racional, y la razón tiene por cometido conocer el orden. El orden interesa a la razón de cuatro modos. Hay un orden que la razón no hace, sino sólo considera, describe o explica. Otra forma de orden es el que la razón, actuando, establece en su propio acto. La tercera forma de orden es quem ratio considerando facit in operationibus voluntatis. Finalmente el que opera en las cosas exteriores. Este último corresponde al arte. Por lo tanto la razón del hombre posee un conocimiento se divide teórico y practico. El cometido del conocimiento práctico es fundamentalmente la ética. El objetivo de la ética o filosofía moral es <>.

En Santo Tomás la ética constituye una parte fundamental de su obra. Para éste, la ética no es un apartado más dentro de su pensamiento, no es un accesorio del resto de la obra como en otros pensadores, sino que supone uno de sus puntos básicos de reflexión. Los aspectos y elementos de moralidad que Santo Tomás expone se convierten en valores prescindibles. También son ejes sobre los que giran sus pensamientos: el bien en todo ser y el obrar del mismo según la naturaleza, siendo, en el caso del hombre, la naturaleza racional y por tanto la suprema norma ética. En segundo lugar, elementos de moralidad que describen como debe ser una acción buena: el hecho y el fin deben ser buenos así como las circunstancias. La virtud como hábito bueno que se forma por la repetición de actos del mismo tipo, y cuyas semillas existen en todo hombre. La ley natural de la cual derivan los "diez mandamientos" y la ley moral que Dios ha impreso en el corazón de cada uno. En definitiva, el bien común es la aspiración de toda ley. Por lo tanto se ve en Santo Tomás una fuerte inclinación hacia la trascendencia de la felicidad y de la prudencia aristotélica, porque los bienes y fines no se contemplan en la vida terrenal, sino que se alcanzan en plenitud al trascender a otra vida, en la cual se hallará la esperanza y la felicidad, porque se puede contemplar el bien supremo, el cual es Dios.
Época Renacentista:

Maquiavelo, Nicolás (Niccolo Machiavelli) (1469-1527) Filósofo, político y dramaturgo italiano. Nació en Florencia. En 1498 accedió al cargo de secretario de la cancillería de la república florentina. Desde este cargo, Maquiavelo emprendió importantes misiones diplomáticas en la corte papal, en la corte de Francia y en la del archiduque austríaco Maximiliano I. Estos viajes le reforzaron la idea de la necesidad de conseguir la unidad italiana en un solo sistema estatal. En 1512, después de la caída de la república, ha de abandonar la vida pública, y se retira al campo, época que aprovechará para redactar su obra principal El Príncipe (dedicada a Lorenzo de Médicis o Lorenzo el Magnífico, escrita en 1513, aunque no fue publicada más que póstumamente en 1532), y muchas de sus obras fundamentales, como Discursos sobre la primera década de Tito Livio, y El arte de la guerra. También por esta época escribió La mandrágora. Se incorporó a la vida política directa a partir de 1520, al servicio de los Médicis. Cuando de nuevo se restauró la república florentina en 1527 tuvo nuevamente que abandonar todo cargo político. Maquiavelo es considerado como el fundador del pensamiento político moderno, ya que fue el primero en dar a conocer la realidad social y política tal como es, y no tal como debería ser en función de previas consideraciones morales. Su obra principal, El Príncipe, de carácter básicamente utilitario, destinada a dar consejos sobre cómo gobernar mejor, es considerada como descripción y expresión de la separación entre sociedad civil y poder político propia del Estado burgués. En esta obra, Maquiavelo parte del estudio de la realidad de su tiempo y da un fiel reflejo de las principales características del moderno Estado burgués, basándose en el estudio de los mecanismos de poder realmente utilizados por los «príncipes» de su época. En este sentido, su obra es fruto de su experiencia política, pero ésta está dirigida por los supuestos propios del naturalismo que impregnaba determinadas corrientes del pensamiento renacentista, así como por la asimilación de algunos aspectos de la Política de Aristóteles (obra que, no obstante, Maquiavelo declaró no haber leído), y de los pensadores latinos. Por otra parte, su intención era fundamentalmente la de conseguir la creación de un Estado fuerte capaz de unificar, bajo el mando de un príncipe, los pequeños estados y ciudades-estado de Italia, lo que sólo se conseguiría, pensaba, bajo el poder y la acción de un personaje excepcional, el príncipe, capaz de imponer una monarquía absoluta amparada por la razón de Estado.

Maquiavelo concibe El ser humano es siempre el mismo –como es siempre idéntica la naturaleza en general- y en consecuencia también lo son la historia y la política.Desde la afirmación de Maquiavelo sobre el hombre como un ser dotado profundamente de naturaleza y de razón para desarrollar la política, y a través de ella, se consigue la ética.

La visión de ética en Maquiavelo, no es otra cosa que la renovación del estado en las sociedades, porque el estado es el encargado de ordenar la convivencia de los hombres. Además Maquiavelo no quita en el hombre las pasiones, sino que les da más relevancia, sobretodo a la pasión de la ambición, desde la cual explica como es que los hombre van construyendo sus ideologías, pero cuando se van realizando tales metas, los hombres entran en conflicto, porque solamente ven los intereses propios, entonces la solución ética de Maquiavelo para la ante la demanda de ideales, es reorganizar el estado, por que éste es quien regula y hace un equilibrio para que los hombres puedan convivir y siempre que los hombres se ven impedidos de combatir por necesidad lo hacen por ambición, la cual es tan poderosa en los pechos humanos que jamás los abandona por muy altos que puedan haber subido. La causa es que la naturaleza ha creado a los hombres de tal manera que pueden desearlo todo, pero no conseguirlo. Así que, siempre siendo mayor el deseo que la capacidad de adquirir, resulta de ello el descontento con lo que se posee y la poca satisfacción. De ahí viene la mutación de su fortuna, porque deseando unos hombres tener más y temiendo los otros perder lo conseguido surgen las enemistades y las guerras y de éstas la ruina de aquel país y el encumbramiento de éste. (Discorsi, I, 37)

La justificación que elabora Maquiavelo acerca de las guerras y las insatisfacciones del hombre, a causa de su propia naturaleza, es para demostrar que el hombre no es ni malo, ni bueno, sólo que no tiene un buen medio en donde mantenga sus propias convicciones, por eso las virtudes son móviles y sólo se determinan dependiendo de las situación que viva el hombre. Por consiguiente, Maquiavelo quiere proponer que para evitar las guerras, y las diferencias sociales, hay que iniciar por una renovación de los gobiernos actuales para que de ellos surja el beneficio de un país, pero al reformar el estado, hay que elegir a un Príncipe, tal Príncipe debe tener las siguientes características:

Que no sea rapaz, por que si lo es, el pueblo lo odiará.

Debe ser prudente con la fortuna que tiene el país, para prever miseria o cualquier contratiempo que perjudique la estabilidad del país.

Debe mejorar al país en lo referente a los obras, y ellas deben provenir del estado.

Debe conseguir que lo respeten desde la firmeza que tenga, pero no debe lograr que lo odien, solamente debe preocuparse porque le teman y lo admiren.

En conclusión la vida del hombre consiste en dejarse llevar por sus pasiones, porque éstas son naturales en él, pero, para evitar que éstas sean perjudiciales, hay que implantar unas normas de convivencia desde un estado dirigido por un Príncipe que haga respetar al país y que le de convicciones a sus habitantes Maquiavelo ha llegado al convencimiento de que la base para la conservación de todo Estado, con independencia de su forma, es la combinación de prudencia y armas. Decir Estado es lo mismo que decir seguridad y autonomía, es decir, dependencia exclusiva de sí mismo, y ello comporta necesariamente la posesión d la fuerza o armas capaces de disuadir a otros estados y de asegurar la confianza de los súbditos.En pocas palabras para que un país este bien, hay que buscar cualquier cosa para conseguirlo, de ahí la frase de Maquiavelo ‘‘El fin justifica los medios’’.


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