Cátedra: TÉcnicas de documentación apunte de clase Unidad Nº 5: Registro, Documentación y Conservación del Arte Rupestre



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Universidad Nacional de Tucumán

Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo
Carrera de Técnico Universitario

en Documentación y Museología Arqueológica
Cátedra: TÉCNICAS DE DOCUMENTACIÓN
Apunte de clase Unidad Nº 5:

Registro, Documentación y Conservación del Arte Rupestre.
¿Qué es el arte rupestre?
Si consideramos que el arte rupestre, como toda expresión plástica, nos permite conocer diversas formas de creación y expresión simbólica que muestran selecciones y/o categorizaciones ideológicas (Aschero 1988), entonces, toda manifestación rupestre debe ser considerada una representación en la que está implícita la percepción, selección y transformación de cualquier referente del mundo físico o imaginario creada, recreada y significada por su productor (Aschero 1988). En este sentido, se entiende a la representación como ... “toda expresión gráfica que materializa una imagen mental mediante el uso de diversas materias primas y técnicas de manufactura, cuya motivación y contenido significativo es específico de cada caso particular; es decir, la obra concreta que surge como resultado final del proceso que incluye la percepción, la elaboración de la percepción según diversos factores (individuales, códigos culturales, etc) y su exteriorización a partir de la aplicación de determinados modos de manufactura” (Hernández Llosas 1985:51-52).

Asimismo, esta autora considera que “...el arte rupestre es un tipo particular de vestigio arqueológico cuyo estudio puede brindar información relevante acerca de la actividad humana pasada, tanto específica como complementaria de la que se puede obtener a partir del análisis de los demás restos materiales” (Hernández Llosas 1985).


En este sentido, Troncoso (2002) plantea que “…el arte rupestre presenta un carácter bidimensional. Por un lado, es objeto, una materialización cultural, una materialidad propia a su formación socio-cultural. Pero por otro, es también proceso, un agente material inserto dentro de los procesos de construcción social de la realidad y, por tanto, imbuido dentro de un sinnúmero de discursos sociales, económicos e ideológicos. Por esto, el arte rupestre es un elemento activo en los procesos de construcción, (re) producción del orden social y, en ocasiones, de subversión del orden social”.
Arte Rupestre: ¿objetos arqueológicos?
Tratamos y trabajamos al arte rupestre como si fueran objetos arqueológicos, describiéndolos, creando bases de datos y dando explicaciones sobre su uso social. Sin embargo, están limitadas a superficies bidimensionales, no pueden ser evaluadas por diferencias en su textura, peso o su posición estratigráfica, por lo general no se desplazan y su realidad física nos alcanza a través de la visión.
El arte rupestre existe sólo porque lo vemos.
Las representaciones rupestres no son objetos cuando las encontramos, sino que deben ser transformadas por la acción técnica y profesional del investigador en objetos arqueológicos.
¿Pero qué vemos en realidad?
Hay que tener en cuenta que “ver” no implica reconocimiento objetivo, ni tampoco implica conocer la realidad. Ver es apenas el múltiple resultado de interacciones neuronales, químicas, eléctricas, junto a respuestas condicionadas por lo cultural, psicológico y biológico.

Nuestra visión está condicionada, limitada por una gran cantidad de variables, algunas posibles de controlar, pero la mayor parte son producto de relaciones circunstanciales, variables y arbitrarias.


Al realizar el registro de un sitio introducimos en el mismo un conjunto de variables que van desde nuestra imposibilidad innata de ver sectores del espectro actínico, hasta los errores producidos por el cansancio físico, psicológico, saturación visual y los de la inconsciente impregnación de aspectos de percepción y cognición impuestos por nuestra cultura.

A estas limitaciones se suman las generadas por las condiciones externas como las características del día, la temperatura, el estado del panel, la humedad y los procesos de formación de sitios.


Todos estos aspectos crean relaciones fenoménicas en nuestro encuentro con lo icónico, las cuales interactúan y se retroalimentan generando nuevos fenómenos, muchos escapan a nuestra realidad. Por lo tanto, se debe trascender lo fenoménico (objetos virtuales) para alcanzar objetos reales que puedan así ser procesados para obtener conocimiento de los mismos. Ese proceso es la documentación, que es el reconocimiento, el manejo, el control y la modificación de las relaciones que surgen en el campo (Consens 2000).
Conservación:
El primer paso en la conservación de las representaciones rupestres es su registro. Sin una documentación de su contenido, no se puede establecer o llevar a cabo ningún plan de administración o conservación. Al observar la dimensión del daño generado tanto por agentes naturales como por la ignorancia y el vandalismo humano, la documentación podría ser todo lo que eventualmente quede de un sitio con representaciones rupestres. Sin una completa documentación no existe base para una buena y exacta interpretación (Kolber 2000).
En toda investigación de arte rupestre se deben incluir estrategias para la protección y administración del arte rupestre. Para esto, como primera instancia, es necesario evaluar el tipo de daño producido, por lo tanto esto debe consignarse en las fichas de campo.
Casos australianos y canadienses
Amenazas a la conservación:

En general, existe un consenso de que los riesgos de conservación de los sitios de arte rupestre pueden ser divididos en dos tipos básicos: aquellos que pueden atribuirse a la interferencia humana de algún tipo (antrópicos) y aquellos por deterioro natural. Sin embargo, en la práctica, los dos no pueden ser efectivamente separados: un factor de deterioro natural puede atribuirse indirectamente a la modificación humana del medio ambiente y a veces la conexión puede ser muy vaga, si es que se puede determinar del todo. Por ejemplo, los desequilibrios ecológicos causados por el hombre son frecuentemente responsables de nuevas amenazas a la conservación y la experiencia nos ha demostrado que primero hay que buscar una causa introducida por el hombre en la mayoría de los casos de deterioro del arte rupestre. Esto se fundamenta en que el arte rupestre, por su antigüedad, ha logrado un equilibrio con su medio ambiente, el cual solo puede ser amenazado por un fuerte cambio en el medioambiente o por la intervención humana.

El ambiente natural en el que el arte rupestre ha logrado sobrevivir está determinado principalmente por el clima, la hidrología, la geoquímica, la geomorfología y algunas veces por agentes geofísicos y de la biosfera. Todos son considerados factores de deterioro que afectan en diferente medida la supervivencia del arte rupestre.

El deterioro causado por el hombre excede el daño causado por todos los otros factores combinados, particularmente cuando se incluye el daño indirecto por acción humana. El daño antrópico, puede ser realizado por turistas, visitantes locales, huaqueros o los propios investigadores, tanto en forma intencional pero también, muchas veces, es involuntario, lo cual puede ser erradicado fácilmente mediante programas de educación dirigida, con medidas simples como cartelerías, paseos entablados con plataformas elevadas como miradores, libros para visitantes donde se informa lo que no debe hacerse, vallados, ‘barreras psicológicas’ (su efectividad depende de las condiciones locales), protección legislativa que contemple fuertes multas.

En Canadá, el Instituto Internacional para el Grupo de Conservación, ha definido la conservación como… “el conjunto de acciones destinadas a salvaguardar la propiedad cultural para el futuro. La conservación tiene como propósito estudiar, registrar, conservar y restaurar las características culturalmente significativas del objeto con la menor intervención posible. La conservación comprende lo siguiente: examen, documentación, conservación preventiva, preservación, restauración y reconstrucción” (IIC-CG 1989). Entonces la conservación del arte rupestre incluye el registro y la documentación, la preservación y la protección, la administración del sitio y aspectos de su interpretación. Wainwright (1995) propone algunos criterios para el estudio del deterioro del Arte Rupestre donde establece los datos que deberían consignarse en el registro de la conservación del Arte Rupestre:


Registro y Documentación:
Documentar en Arte Rupestre es un término empleado con múltiples y heterogéneos propósitos, no existe un solo modo correcto de realizar la documentación porque cada proyecto es único y se lo debe tratar como tal. Por esto, antes que nada se deben determinar los objetivos específicos a llevar a cabo. Se pueden presentar de esta manera diversos objetivos como registrar para conocer que se encuentra en el lugar, crear una base de datos para monitorear y poder observar el estado del sitio, registrar un sitio destinado a desaparecer por distintos factores, declarar un sitio patrimonio cultural, entre otros (Kolber 2000).

El registro de las representaciones rupestres a través de solo una técnica es limitante para luego poder comprender de manera correcta el contexto. La elección de métodos de documentación dependerá por lo tanto del tiempo disponible, de financiamiento, de los recursos humanos para realizar el trabajo y de los objetivos por lo que se decide realizar la documentación.



Una documentación satisfactoria de las representaciones rupestres debe incluir una serie de registros complementarios.
Registros del Arte Rupestre en campo y laboratorio


  1. Registro del Emplazamiento: El arte rupestre conforma una materialidad ligada al espacio de manera particularmente estrecha debido a la modificación del entorno natural que supone su realización, a sus atributos de inmovilidad, visibilidad y persistencia. Entonces, el área de un sitio debe ser considerada y registrada anotando toda la información posible en distintos tipos de fichas para poder ordenar correctamente la información obtenida. Al ser una materialidad no estratigráfica y estrechamente vinculada al espacio circundante, el contexto está vinculado al emplazamiento. El área circundante debe ser considerada y registrada anotando toda la información posible en distintos tipos de fichas para poder ordenar correctamente la información obtenida. Los datos importantes a tener en cuenta en estos registros son la cercanía a cursos de agua, pasturas, recursos florísticos, faunísticos y minerales, vías de circulación, asentamientos, entre otros.




  1. Registro del sitio mediante fichas, croquis y levantamiento planialtimétrico: La documentación de un sitio con representaciones rupestres (o aún sin representaciones) debería realizarse pensando que posiblemente en un tiempo corto el sitio pudiera no existir, por esto que cuanto más variadas sea las técnicas de registro, mayor será la posibilidad de que en el futuro, cualquier persona entienda lo que se encontraba allí en el momento realizar la descripción y registro del sitio (Kolber 2000).




  1. Registro del AR mediante fichas específicas y libreta de campo: Además de todo tipo de fichas para anotar la información, cada investigador deberá poseer su libreta de campo para anotar allí todo lo que perciba, incluso las condiciones de trabajo al momento de relevar la información o los datos que no se han contemplado en las fichas.




  1. Croquis de las representaciones y del soporte (panel, bloques): Se puede utilizar un esquema en cruz en el que se describen la cara superior (0) y cuatro vistas laterales.




  1. Dibujos a escala de las representaciones: Para esto puede servir de ayuda una cuadrícula de cordel o hilos.




  1. Realización de calcos y su posterior reducción: El calco puede realizarse en el campo desde el soporte mismo del AR, mediante plásticos transparentes y fibras indelebles, o bien puede lograrse a partir de fotografías (utilizando programas como Photoshop o Corel), de diapositivas, de proyecciones o directamente desde el monitor. En cualquier caso, se utiliza un eje de coordenadas X e Y a partir de las cuales se toman todas las dimensiones (alturas, largo, ancho). La técnica tradicional del calco mediante plásticos transparentes presenta una serie de dificultades en cuanto a la obstaculización por deficiencias en la visualización (interposición, luminosidad); como así también cierto grado de distorsión del original debido a la “traducción” de la persona que calca y a la representación bidimensional de la superficie tridimensional. Otro problema que presenta, en caso de que el tiempo disponible y recursos humanos sean escasos, es la lentitud del procedimiento. Sin embargo, en ocasiones no es posible realizar la reproducción a partir de la imagen, ya sea por el escaso contraste entre las representaciones y el soporte o bien por la extensión de los motivos en diferentes superficies de la roca que no pueden ser tomadas en una sola imagen u otra causa; entonces en esos casos se utiliza la técnica tradicional del calcado con plásticos.




  1. Registro fotográfico: en blanco y negro, color y sepia; en digital, diapositivas; con D Strech: Siempre con escala cromática y de dimensión, e indicación del Norte. También son útiles las filmaciones y fotos panorámicas, tanto de las representaciones como de su contexto. Sin embargo, debe tomarse a la fotografía como un estudio preliminar y no como un registro completo y exacto.




  1. Programas de computación para tratar imágenes: como por ejemplo Photoshop, Corel, D Strech, entre otros. Este último se puede usar tanto en campo como en laboratorio, y fue diseñado sobre todo para pinturas, haciendo visible espacios de colores débiles que son invisibles a simple vista (Jon Harman, www.DStretch.com).




  1. Registro tridimensional del arte rupestre: Los métodos de registro en 3D han alcanzado en los últimos años un gran éxito dentro del campo del patrimonio cultural, y más concretamente aplicados a la documentación de arte rupestre, ya que son capaces de producir documentación geométrica tridimensional de gran precisión y fiabilidad:

Fotogrametría: Medición pasiva (no emite señal) y sin contacto. Barrido fotográfico con cámara calibrada de toda la superficie de la roca; estas imágenes deben ser pares fotográficos que se solapen. Puntos de control que funcionan como referencia métrica cuyas coordenadas pueden ser tomadas con una estación total o colocando una escala con una distancia conocida.

Láser escáner terrestre: Método de medición directa de una señal láser que incide sobre una superficie y captura la distancia a la que se encuentra del Láser Escáner (rango de trabajo medio, entre 1 m y 300 m). Captura un punto c/2mm y tiene una gran precisión, equiparable a una Estación Total. Se obtiene una nube de puntos que luego se procesan utilizando distintos programas.

Escáner de luz estructurada o de luz blanca: Tecnología óptica y activa de medición de alta precisión que permite una gran densidad de captura de datos, pudiendo trabajar a un rango de distancia corto (no más de 1 ó 2 m). Nivel de resolución mucho mayor, a una escala micrométrica (precisión del punto medido entre 6 y 19 micras, capacidad de capturar un punto cada 75-400 micras), pudiendo capturar en una sola digitalización millones de puntos. Algunos modelos tienen la capacidad de capturar el color de la superficie en RGB.


  1. Clasificaciones morfológicas de los motivos: es importante realizar una clasificación inicial en campo, para tener una instancia más de control de la fidelidad de las reproducciones. El análisis morfológico divide a los motivos en dos grandes grupos, figurativos y abstractos, teniendo en cuenta el mayor o menor grado de vinculación entre la “realidad” y la “obra” respectivamente (Gradín 1978). Esta clasificación es muy usada ya que tiene en cuenta además el tratamiento de las formas de las representaciones; es así que en el caso de las representaciones abstractas estas pueden ser de cuerpo lleno, lineales o puntiformes y a su vez, cada una de estas formas pueden ser de tratamiento rectilíneo, curvilíneo o combinado. Las representaciones figurativas o representativas, se refiere a representaciones biomorfas, de objetos o escenas que pueden ser realizadas de forma naturalista, estilizadas o esquemáticas.




  1. Análisis de distribución de motivos, de temporalidades, de conservación, entre otros.




  1. Análisis con SIG (Sistemas de Información Geográfica), para esto es necesario el geoposicionamiento: Se pueden realizar análisis de cuencas visuales, distribución de tipos de motivos en una microregión, análisis del emplazamiento, de caminos óptimos, entre otros. Sin embargo, estos siempre deben ser verificados en campo.


Bibliografía
Aschero, C. A. 1988. Pinturas Rupestres, Actividades y Recursos Naturales. Un encuadre arqueológico. Arqueología contemporánea Argentina. Actualidad y Perspectivas. Editorial Búsqueda. Buenos Aires.

Bednarik, R. G. 1995. Conservación del Arte Rupestre de Australia. Administración y Conservación de Sitios de Arte Rupestre. Contribuciones al Estudio del Arte Rupestre Sudamericano Nº 4. Editado por Matthias Strecker y Freddy Taboada Tellez.

Consens, M. 2000. ¿Es necesario documentar? ¿Por qué? ¿Para quién? Documentación y Registro del Arte Rupestre. Contribuciones al Estudio del Arte Rupestre Sudamericano Nº 6. Editado por Matthias Strecker y Freddy Taboada Tellez.

Gradín, C. J. 1978. Algunos Aspectos del Análisis de las Manifestaciones Rupestre. Revista del Museo Provincial. Tomo I: 120-133. Neuquén.

Hernandez Llosas, M. I. 1985. Diseño de Investigación para representaciones rupestres. Programa de Investigación y Documentación de Arte Rupestre Argentino (PROINDARA), pp. 9-66. Instituto de Antropología e Historia Hispanoamericana y Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Buenos Aires.

Kolber, J. 2000. Comentarios Personales sobre la Documentación del Arte Rupestre. Documentación y Registro del Arte Rupestre. Contribuciones al Estudio del Arte Rupestre Sudamericano Nº 6. Editado por Matthias Strecker y Freddy Taboada Tellez.

Mañana-Borrazás P., Y. Seoane-Veiga y A. Troncoso-Melendez. 2010. Métodos en tres dimensiones aplicados al registro de arte rupestre en Galicia (España). VIII Simposio Internacional de Arte Rupestre, sesión paneles/póster. San Miguel de Tucumán.

Troncoso Meléndez, A. 2002. A propósito del arte rupestre. Revista Werken 3:67-79. Ediciones de la Universidad Internacional SEK. Santiago de Chile.

Wainwright, I. N. M. 1995. Conservación y Registro de Pinturas y Petroglifos en Canadá. Administración y Conservación de Sitios de Arte Rupestre. Contribuciones al Estudio del Arte Rupestre Sudamericano Nº 4. Editado por Matthias Strecker y Freddy Taboada Tellez.


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