CP/acta 1809/11 29 junio 2011



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Our new colleague Ambassador has received many awards and honors from private and public institutions, including one from the Government of Colombia, which decorated with him with the Orden Nacional al Mérito Civil for his contribution to the Central American Peace Process. The Government of Brazil awarded him the Ordem de Rio Branco for his efforts to promote the relations between Honduras and Brazil. The Government of China on Taiwan decorated him with the Order of the Shining Star for his contribution to international cooperation, and his own country bestowed upon him one of the highest decorations awarded by Honduras, the Orden de Francisco Morazán, for distinguished service to his country.
Ambassador, we would like to welcome you; your dear wife, Marisa Vega; and your family back to Washington D.C. and especially to the family of the Organization of American States. I wish to take the opportunity to reiterate to you the support of all your colleagues here at the Council and of my own Delegation of Grenada in particular. Thank you and welcome.
I’m pleased to give you the floor, sir.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE HONDURAS: Muchas gracias, señora Presidenta.
Quiero agradecer sus muy amables palabras de bienvenida y manifestar, sobre todo, la complacencia de Honduras por su participación en las labores del Consejo Permanente. Quiero expresar, asimismo, de una manera breve, mi más profundo agradecimiento por las amables frases de bienvenida que hemos recibido desde nuestra reincorporación a los trabajos de la Organización, así como también por las demostraciones de amistad y los buenos deseos que nos han sido expresados por tantos colegas.
Quiero expresar en esta ocasión que Honduras espera contribuir a los trabajos de la Organización y que en la próxima sesión de este Consejo Permanente prometo a todos ustedes aburrirlos con mi primer discurso oficial.
Gracias por su muy cordial bienvenida, señora Presidenta.
La PRESIDENTA: Thank you very much, Ambassador.

DIÁLOGO SOBRE LA CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA,

CAPÍTULO I
La PRESIDENTA: Thank you, colleagues. We now move on to item 4 of our order of business, which is the dialogue on the Inter-American Democratic Charter, Chapter I, in accordance with General Assembly resolution AG/RES. 2555 (XL-O/10), “Promotion and Strengthening of Democracy: Follow-up to the Inter-American Democratic Charter.”
On May 4 of this year, that dialogue was initiated and general presentations were made by several delegations. During that first exchange of views, we reflected on the effectiveness of the Charter; the lengthy process that led to the adoption of the Charter; and the opportunity to work now to strengthen the Charter, especially the role that might be assigned to the Organization with regard to an early warning mechanism to avoid conflicts in member states.
These are some of the items mentioned during the interventions in that meeting:


  • the Council has been instructed, as we know, to continue the dialogue on the effectiveness of the implementation of the Inter-American Charter, and




  • in 2011, the year of the 10th anniversary of the adoption of said Charter, it should prepare its final report on the results or progress of same.

As we embark on our dialogue on Chapter I today, I would urge us to bear that timeframe in mind as well.


I now am very pleased to offer the floor to delegations that wish to address this issue. I recognize the Ambassador of El Salvador.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE EL SALVADOR: Muchas gracias.
Señora Presidenta, señor Secretario General, señores Embajadores Representantes y Observadores Permanentes:
La Delegación de El Salvador agradece la oportunidad de que el Consejo Permanente retome nuevamente el diálogo en torno a la Carta Democrática Interamericana, particularmente su capítulo relativo a la democracia y el sistema interamericano en la óptica de la eficacia de la aplicación de dicho instrumento histórico.
La consagración del derecho de los pueblos de América a la democracia, como reza el artículo primero de dicho instrumento cardinal en nuestro hemisferio, conlleva la obligación de los gobiernos de defender y promover la democracia como sistema de vida e interacción entre los diferentes sectores y actores sociales.
La Carta Democrática es un conjunto armonioso, progresivo, interactuante y complementario de conceptos, convicciones, prácticas, pautas y acciones que, en equilibrio dinámico, sustentan los elementos esenciales y los componentes fundamentales de la democracia.
¿Cuál es el sentido último y el valor agregado de propiciar el ejercicio de tales elementos y componentes, ya sea la independencia de los poderes públicos, elegir y gobernar democráticamente, la probidad y la libertad de expresión, por solo citar algunos?
La Delegación de El Salvador, con base en la experiencia que comparte con los Estados Miembros de esta Organización, y a partir de su propio proceso de identidad democrática, postula que la respuesta colectiva es referida al hecho de que la democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y de los derechos humanos.
Más aún, se refiere a la interdependencia entre democracia y desarrollo económico y social, dinámicas que se refuerzan mutuamente.
En ese contexto, la resolución sobre seguimiento de la Carta Democrática Interamericana, aprobada por la Asamblea General de San Salvador, constituye parte intrínseca del proceso de promoción y fortalecimiento de la democracia, tanto a escala hemisférica como en el plano subregional y nacional.
Señora Presidenta, el vínculo entre la democracia y el sistema interamericano en la Carta Democrática y, por extensión, en otros instrumentos de la OEA en materia de desarrollo y lucha contra la pobreza, refleja premisas esenciales de la cooperación democrática en caso de riesgo, alteración o ruptura del orden democrático, así:
En primer lugar, la constatación de que para neutralizar esos escenarios extremos los valores democráticos deben ser asumidos y asimilados como un reflejo colectivo; además, la edificación de una cultura democrática en la que sociedad civil contribuya con su valioso apoyo. En ese sentido, la participación de la mujer constituye una verdadera prueba del sustento democrático incluyente.
En segunda instancia, el régimen democrático va de la mano con el Estado de Derecho, el cual no constituye un fin en sí mismo, sino el marco de promoción de los elementos y componentes de la democracia, es decir, el Estado democrático de Derecho.
En tercer orden, la Carta Democrática Interamericana es visualizada como un instrumento de cooperación, esquema en que la promoción democrática se da asimismo por la preservación de las instituciones y la educación para el ejercicio de una ciudadanía democrática vivencial.
En conclusión, la Carta Democrática es un referente de los Estados Miembros, marco en que los componentes de participación y representación son ineludibles, a efectos de que los ciudadanos legitimen las políticas públicas que sustentan la evolución y los cambios en nuestras sociedades.
Señores Representantes, la Carta Democrática nos recuerda nuestro propio acuerdo en cuanto a que la puesta en marcha de una estrategia inspirada en la interdependencia y complementariedad de valores como la democracia, la paz y el desarrollo dependerá de la capacidad de la Organización de contribuir a preservar y fortalecer las estructuras democráticas en nuestro hemisferio.
En ese y en muchos otros sentidos, la Carta Democrática es un instrumento vivo, en expansión permanente para complementar los esfuerzos propios de los Estados. A los diez años iniciales de su suscripción y vigencia, es una reflexión que ha de alimentar la confianza mutua en el sistema interamericano. Es una estrella con luz propia y su órbita es permanente.
Es precisamente de la buena marcha de los elementos esenciales de la democracia representativa y de los componentes fundamentales del ejercicio de la democracia de la que hemos de ocuparnos y preocuparnos los Estados día a día, con afán preventivo y de perspectiva.
En coherencia con lo anterior, esta Delegación desarrollará en futuras intervenciones el papel de la institucionalidad y la cooperación democrática, en tanto común denominador de los enfoques que se brinden a la asimilación de la Carta Democrática en los respectivos contextos nacionales, ya que cada uno de ellos presenta sus propias especificidades y comunes denominadores. Es así un reto histórico que no debemos desestimar.
Muchas gracias, Presidenta.
La PRESIDENTA: Thank you very much, Ambassador. I now recognize the Ambassador of Mexico.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE MÉXICO: Muchas gracias, señora Presidenta.
En esta segunda sesión de nuestro diálogo sobre la eficacia de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, me voy a referir al capítulo I de la Carta.
El primer aspecto que mi Delegación desea destacar nuevamente es que, como postulado fundamental, la Carta Democrática establece el derecho de los pueblos de la región a la democracia y la consiguiente obligación de los gobiernos de promoverla y defenderla. La concepción de la democracia es integral y con visión de futuro. La Carta puntualiza que la democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de nuestros pueblos y subraya que esta no se limita únicamente a la elección de representantes en votaciones justas y libres por sufragio universal y secreto, sino que también comprende otros elementos y componentes que le son consustanciales, incluyendo cuestiones tan importantes como el respeto a los derechos humanos, resaltando en particular la libertad de expresión y de prensa; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho; la separación e independencia de los poderes públicos; la transparencia; la probidad; la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, y el respeto por los derechos sociales.
En este contexto, resulta especialmente importante que la Carta enfatice la participación ciudadana en la toma de decisiones como un derecho y una responsabilidad que fortalece a la democracia. Además, aunque no aparece explícito en la Carta, México considera que otro aspecto sine qua non para el pleno ejercicio de la democracia es contar con un clima de seguridad que auspicie el desarrollo óptimo de cada individuo, tal como fue puesto de relieve en la reciente Asamblea General de San Salvador y en la Cumbre de Guatemala.
Señora Presidenta, nuestro continente ha registrado avances relevantes en los últimos veinticinco años en materia de democracia. Sin embargo, debemos reconocer que existe cierta frustración y desencanto en nuestras sociedades porque esos avances todavía no han logrado traducirse en mejores condiciones de vida para grandes sectores de nuestras poblaciones. Debemos seguir profundizando el ejercicio democrático y la plena realización de los derechos de cada persona en un contexto de desarrollo sustentable, con equidad social.
A la luz de lo anterior, la Delegación de México desea reiterar en este foro la invitación expresada por la Secretaria de Relaciones Exteriores de México, Embajadora Patricia Espinosa, en el marco del cuadragésimo primer período ordinario de sesiones de la Asamblea General, celebrada en San Salvador, para que emprendamos un esfuerzo conjunto para perfeccionar la Carta Democrática Interamericana, particularmente fortalecerla en sus capacidades de prevención, de rupturas del orden interno y de apoyo para la consolidación democrática e institucional mediante la promoción de los valores y la cultura democráticos con un enfoque de conjunto.
Muchas gracias, señora Presidenta.
La PRESIDENTA: Thank you very much, Ambassador. I now recognize the Delegation of the United States.
El REPRESENTANTE ALTERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS: Thank you, Madam Chair.
“Considering that the Charter of the Organization of American States recognizes that representative democracy is indispensable for the stability, peace, and development of the region.” These are the words we adopted on September 11, 2001. They ring true today. They, in effect, recognize the system in which stability and peace contribute to democracy, and vice versa. Economic and social development sustain democracy; democracy is enabled by stability, peace, and development and enables those same things in a precious cycle. It is precious because we all know that achieving and maintaining this rhythm is often hard and can require great sacrifice.
Together, we’ve agreed on some fundamental truths that join us in our diversity: that sovereignty resides in the people; that governments as well as citizens must live under the rule of law and that laws must defend individual liberties; that human rights are to be enjoyed by all; that economic freedom is the key to prosperity and can end poverty; and that political and economic freedoms are the instruments of lasting peace.
We’ve resolved to work together to put these principles into practice. Logically, to bear the cost of freedom, people must feel the benefits of its progress. We must provide possibilities for both those able to grasp them and for those currently unable to grasp the possibilities of the future. We must demonstrate a path that will provide expanded and equal opportunity. In other words, our democracies must be inclusive and our economic systems must be open. If we fail to provide this, it will be increasingly difficult to sustain the precious cycle.
For that reason, the Charter reaffirms that the fight against poverty, and especially the elimination of extreme poverty, is essential to the promotion and consolidation of democracy. For that reason, the Charter speaks of the American Declaration of the Rights and Duties of Man. For that reason, the Charter insists that the promotion and protection of human rights is a basic prerequisite for the existence of a democratic society—not the human rights of some people, not the human rights of the privileged, not the human rights of the poor, but the human rights of all persons. The Charter treats human rights of persons from different social and economic classes as being equal, because when the human rights or the liberties of one are injured, the rights and liberties of all suffer.
Freedom is not merely about the rights of you and your neighbor, not even the rights of others in your city or province. A citizen may live in a distant place and disagree vigorously with others on many things, and you may not know that person, but when a citizen’s freedom to pray as he or she wishes, to buy land, to speak out, or to associate or assemble with others is injured, all of us suffer. No matter the distance, no matter the views, no matter the cause, when one’s freedom is injured, all suffer in some measure.
Consistent with that principle, the Charter provides for collective responses in cases where there is an unconstitutional interruption of the constitutional regimen that seriously impairs the democratic order, but that’s a subject we’ll discuss when we cover other chapters.
In its first chapter, the Inter-American Democratic Charter declares democracy to be the birthright of all the peoples of the Americas. This is a breathtaking statement. It is the sweeping undertaking we have made and one with which many of our governments now struggle. It is the right of the people, and governments have an obligation to promote it and defend it.
The promotion of democracy in societies wracked by poverty and inequality containing heretofore marginalized populations and historically privileged populations is not easy. Were the obligation merely to promote equality, it would be relatively easy, but the obligation is more sweeping. We most promote equality of opportunity and equality before the law while respecting the rights of all. Democracy requires respect for the human rights of every individual.
A vibrant, noisy and competitive civil society is vital for any democracy, for without people to criticize every government action and to call to the attention every error in justice committed by the government, the autocrats quickly gain ground against the democrats.
It is precisely at this point that the first section of the Inter-American Democratic Charter must grip the road. It calls explicitly and with marvelous clarity for transparency in government, for probity, and for respect for freedom of expression and the press so that the government can truly be accountable to the governed—all the governed.
The Inter-American Democratic Charter calls for the subordination of all institutions to legally constitute its civilian authority and respect for the rule of law. In this way, it joins the need for promoting democracy and the welfare of all elements of society with human rights and the need to promote equality of opportunity without trampling on the rights of some for the opportunities of many, for in that way lies the ruin of democracy.
Implementation of the Inter-American Democratic Charter, therefore, requires resolve, hard work, and clarity of vision. Supporting democratic governance can be advanced in a practical and constructive way within the framework of the Democratic Charter and respectful of member states’ sovereignty.
The Secretary General’s recent reports, in addition to suggestions from various civil society and academic groups, provide us with a number of useful proposals this Council should consider. One such proposal from the Secretary General involves extending the forms of multilateral evaluation to each of the features the Democratic Charter deems essential to the existence and survival of democracy. Another involves the production of periodic reports, if possible annually, on the main issues to find as essential for democracy in the Charter.
For our part, Secretary Clinton has underscored the support of the United States for the development of a collaborative plan of action to better guide Charter implementation, as well as the creation of a Special Rapporteur for Democracy.
In a practical vein, OAS member states should consider more precise guidelines for what constitutes an unconstitutional alteration, based upon the Charter’s essential elements of democracy as expressed in Article 3. This will help us to better frame the parameters of OAS discussion on democratic development. One way to support this needed effort in order to strengthen governance in a proactive manner would be to incorporate the essential elements within a more structured, thematic, OAS peer review process.
We should also note there are already a number of related recommendations on this theme from civil society. For example, several regional civil society organizations, including the Andean Commission of Jurists and the Carter Center, through the Friends of the Inter-American Democratic Charter, have observed that indicators based upon the essential elements could also assist in the implementation of the Charter. This concept was further described in the 2007 and 2010 recommendation made by Secretary General Insulza in his reports on the Democratic Charter, in which he similarly proposed the development and release of issue-by-issue Charter implementation reports.
Madam Chair, we recognize these ideas will require careful review and consideration. This is why in suggestions presented and proposed in the course of our discussions within this Council, we reiterate our proposal made to the Council on May 4 that a working group of Permanent Council members be formed to receive all its suggestions and carefully consider options for a process of review and follow-up. This working group, in effect, could assist the Council in its various discussions on the Democratic Charter over the coming months.
We must commit ourselves to deepening dialogue and moving forward concretely and effectively to make the Charter’s promise a reality for our hemisphere’s citizens. We strongly support the parallel series of regional dialogues that have begun throughout the Hemisphere with civil society groups and would urge that at the end of our discussion of the individual chapters of this Charter, we conduct the summary session.
Thank you, Madam Chair.
La PRESIDENTA: Thank you very much, United States. Your proposal is also noted by the Secretariat. I now recognize the Ambassador of Chile.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DE CHILE: Gracias, Presidenta. Buenos días.
Chile celebra que podamos continuar este diálogo ahora con la presencia de Honduras, cuya experiencia en esta materia, sin lugar a dudas, resulta valiosa para todos.
Quiero iniciar esta intervención, Presidenta, reiterando a todos los Estados Miembros, a través de sus Embajadores acá, la invitación que el Gobierno de Chile y la Secretaría General han extendido para participar los próximos días sábado 3 y domingo 4 de septiembre en el acto "Conmemoración Hemisférica del Décimo Aniversario de la Carta Democrática Interamericana y Renovación del Compromiso de las Américas con la Democracia", que ha sido convocado a nivel de Cancilleres. Esto fue comunicado a las delegaciones a través de una nota hace ya algunos meses y reiterada la invitación por nuestro Canciller durante la Asamblea General. En estos días están llegando a las distintas delegaciones las notas respectivas, de la Secretaría General y, en Santiago, de nuestro Gobierno, por lo que aprovechamos esta oportunidad para reiterar a todos ustedes la invitación a que nuestros Cancilleres se hagan presentes en este acto de conmemoración y renovación del compromiso de las Américas con la democracia.
Se está distribuyendo en este instante, señores Embajadores, una copia digital de las intervenciones de un seminario que, como ustedes recordarán, tuvo lugar en Santiago de Chile en diciembre pasado, en el que el tema en discusión fue justamente una evaluación y una proyección al futuro de los desafíos de la Carta Democrática Interamericana. Esta intervención, que se les está entregando a ustedes en formato digital, se les entregó también a nuestros Cancilleres durante la Asamblea General, pero como nos han hecho ver algunos de ustedes, nuestros Cancilleres manifestaron un gran interés y se llevaron la copia, como es natural. Ese era el sentido de entregársela. Creemos que puede ser de utilidad para este diálogo el que también sea fácil acceder a una de esas copias acá.
Justamente, de las cosas que ahí se plantearon es que queremos tomar una línea de discusión o de observaciones que han surgido y que tienen que ver con la parte preambular y el capítulo I que tenemos en la agenda hoy. Solo una, puesto que, como hemos dicho, hay ahí múltiples observaciones y sugerencias de cambios, mejoras, ajustes, en fin, y como se hace ver, en al menos una de esas intervenciones con mucho énfasis, sin necesidad de modificar la Carta Democrática Interamericana en el marco de la Carta de la OEA, sigue siendo posible precisar mecanismos y la concreción de instrumentos para perfeccionar la protección de la democracia en el Hemisferio.
De manera que, aprovechando este diálogo, lo que Chile quiere hacer es compartir y difundir la mayor cantidad posible de estas propuestas o reflexiones, sin comprometer a priori el apoyo o la opinión de Chile con una de ellas, para estimular el diálogo.
Decía que nos vamos a detener en un punto. El artículo 3 de la Carta enumera, entre los elementos esenciales de la democracia, la separación e independencia de poderes. Este es un tema central y recurrente en muchas de las inquietudes que se plantean respecto de los mecanismos o alcances de la Carta en el siguiente sentido: la independencia de poderes es muy fácil de reconocer cuando no existen y como concepto abstracto es muy fácil de describir. Pero es en el límite, cuando alguien tiene la duda respecto de si esa independencia está amenazada o no, donde es necesario contar con mecanismos o criterios relativamente objetivos para que puedan ser parte de un instrumento compartido por todos.
La ausencia de estándares universales respecto de lo que es la separación de poderes óptima es el problema básico. No hay recetas universales comunes para todos. En cada país se da, con base en su historia, realidad y cultura política, la armazón institucional que le resulte más apropiada. Para complicarse, si quiere, el problema, está el hecho de que es una realidad que en los países se producen de tarde en tarde situaciones de emergencia o catástrofes que justifican normas excepcionales de relativa concentración de poderes, con condiciones, plazos y circunstancias que varían de país en país.
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