Contexto Histórico



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Historia del Arte



Tema 5

Arte Románico
  1. Contexto Histórico.


Es un arte unificador, que va a darse de la misma forma en los países de Europa, aunque con características propias en cada país. La mentalidad de la época está marcada por las distintas epidemias y pestes que asolan a Europa, que hacen a sus habitantes aferrarse a las ideas religiosas. Ello se refleja con más claridad en la arquitectura, que se concentra en los tímpanos de las fachadas. En la iconografía destaca el tetramorfos, las figuras bestiarias, el Juicio Final y el Pantócrator, dedicados a adoctrinar a los habitantes, analfabetos en su gran mayoría. Esta iconografía se daba en los centros culturales más importantes, como en caminos de peregrinación, aunque también en terrenos secundarios e Iglesias rurales donde las representaciones serán algo más cercanas al pueblo. El elemento arquitectónico se caracteriza por usar la bóveda de medio cañón, que se abstenía de usar la madera, junto con anchos muros que sujetaban el peso, reforzados con contrafuertes. Ellos, unido a los escasos vanos, daba una mayor sensación de misticismo al interior de los templos.
  1. Arquitectura.


El convento es una tipología fundamental en la arquitectura románica. Todo el conjunto se desarrolla en torno a un claustro rodeado por alrededor del cual se disponen la sala capitular, la biblioteca y el escriptorio, el locutorio, las cocinas, la hospedería, los almacenes y una iglesia conventual. El escriptorio es fundamental para el desarrollo de las miniaturas, propias de este período. El convento de Santo Domingo de Silos es un ejemplo de tipología conventual. Los claustros suelen estar porticados por un porche sustentado por columnas o pares de columnas que aguantan el peso de arcadas de medio punto.

Entre los elementos arquitectónicos dominan los macizos sobre el vano. El muro es un elemento fundamental. El pilar aguanta el peso de bóvedas de cañón. Los vanos son poco importantes, y se abren en pequeñas proporciones en forma de saeteras. Las columnas suelen ser cilíndricas y sin proporciones clásicas. Los capiteles no siguen tampoco los órdenes clásicos y se ornamentan con figuras fantásticas, escenas bíblicas y relacionadas con la vida de los mártires y elementos vegetales esquemáticos. Los pilares suelen ser pilares cuadrados, pero normalmente suelen adherir baquetones, adoptando formas estrelladas. Las cubiertas suelen ser de madera, pero por su carácter perecedero empezó a usarse la piedra, adoptando formas de bóvedas de medio cañón o de arista. La central solía ser más alta y estar cubierta por una bóveda de medio cañón, y las laterales, más bajas, de arista. Los arcos fajones reforzaban la estructura. En el crucero se levanta una cúpula sustentada por pechinas o trompas. En las portadas se concentraba la mayoría del programa arquitectónico. Los ábsides estaban decorados con pinturas bíblicas.

Las portadas están compuestas por una serie de arcos concéntricos que van disminuyendo progresivamente de tamaño hasta adentrarse en el muro, llamados arquivoltas. El vano de entrada es adintelado, separado por un parteluz. En el tímpano resultante entre el dintel y las arquivoltas se concentraba el programa escultórico. Las jambas flanquean al vano. Las mochetas sustentan el peso del dintel, y suelen recoger representaciones animalísticas.

En la zona de la Borgoña se sitúa el nacimiento del románico, donde destaca la Abadía de Cluny, en Francia. Las características formales de la arquitectura de esta abadía se exporta por todo el continente. A finales del siglo XI. Responde al tipo de monasterio benedictino. Fue destruida durante la Revolución francesa. La iglesia conventual era de grandes proporciones, un tanto compleja, con cinco naves, de planta de cruz latina con un transepto desarrollado y añadidos de épocas posteriores.



Santa Magdalena de Vezelay se sitúa en la primera mitad del siglo XII. Destaca por la gran altura de sus muros, con un transepto poco desarrollado y prolongado por uno de sus lados. La nave central está cubierta por una bóveda de cañón, más alta que las laterales. Posee unos ventanales, formando dos pisos, el superior llamado claristorio. Posee una fachada formada por tres portadas, las laterales sin decoración escultórica. El ábside está rematado por absidiolos.

La arquitectura del suroeste francés está influenciada por la arquitectura bizantina. La Catedral de Angulema es un buen ejemplo de ello. Hay una gran profusión decorativa en la fachada y se utilizan arcos ciegos, muy utilizados en la arquitectura bizantina. El interior posee planta de cruz latina de una sola nave, con transepto y ábside con absidiolos, pero no está cubierto por bóveda de cañón, sino por cuatro cúpulas sustentadas sobre pechinas que cubren la nave central. Los arcos están levemente apuntados.

En Francia encontramos dos grandes iglesias de peregrinación. La primera es la de San Sernín de Toulousse, de finales del siglo XI. Posee una planta modelo de iglesia de peregrinación. Consta de cinco naves, la central más alta y ancha y cubierta por bóveda de cañón, transepto de tres naves con cimborrio en el crucero, ábside con girola o deambulatorio y rematado por absidiolos. El campanario se sitúa en el cimborrio, en lugar de en las torres de los pies. El claristorio está subdividido, formando vanos bíforos.

La otra es la iglesia de Santa Fe de Conques, de finales del siglo XI. Es de características parecidas, aunque de menos longitud en su planta. Planta de cruz latina, de tres naves tanto en las longitudinales como en las transversales, las laterales cubiertas por bóvedas de crucería. En el interior destacan los grandes pilares que sirven para articular el espacio entre la nave central y las laterales, a los que se le adosan de forma alterna bien medias columnas, bien pilastras cuadrangulares. A los pies se conservan dos grandes torreones.

En Italia, todo va a estar impregnado de la antigüedad y de arte paleocristiano. Entre los elementos más característicos destacan los llamados arquillos o arcos vivos, que se diferencian de los arcos ciegos del románico francés porque sobresalen. Los pequeños arquillos lombardos, con fines decorativos que se difundirán por la zona catalana. Destaca la columna como elemento de soporte y ornamental. Se suele ornamentar con placas de mármol de distinto color, tanto en el exterior como en el interior de los templos. El Conjunto de Pisa está compuesto por la iglesia, el torreón o campanario y el baptisterio. La iglesia se sitúa entre los siglos XI y XII y está subdividida en cinco naves cortadas las longitudinales por las transversales, con una bóveda ovalada y un ábside sin absidiolos. La fachada está cubierta por esas arcadas abiertas o arcos vivos sobre columnas de mármol de distintos colores que vemos también en la parte inferior. El torreón está separado del edificio central, decorado con los mismos arcos vivos que se disponen en cada uno de los niveles. Los mármoles polícromos aumentan la plasticidad del mismo.

San Miniato del Monte, en Florencia está cubierto por madera, de planta basilical. Está cubierto por placas marmóreas bícromas que dan plasticidad al interior.

San Ambrosio en Milán, del siglo XI tiene una estructura propia del norte de Italia realizada en ladrillo, frente al empleo francés de la piedra, sin placas marmóreas, planta basilical. A la iglesia la antecede un espacio porticado. La planta es basilical, todas las naves rematadas por bóvedas de crucería y por tres ábsides. Aparecen los arquillos lombardos en la decoración.

En Alemania encontramos influencias francesa e italiana. La tradición otoniana se aprecia claramente en el arte románico alemán. La Catedral de Spira se caracteriza por la monumentalidad, ser más bien un edificio alto, con una planta de influencia europea. En cuanto a la ornamentación, vemos los arquillos vivos y lombardos propios del arte lombardo.

La Catedral de Worms posee tres naves y doble ábside con torreones circulares. Ello es clara herencia otónida.

En Inglaterra se fusiona el románico con la arquitectura normanda. Los edificios se caracterizan por una gran longitud de las naves, que se apreciará también en la arquitectura gótica inglesa. La cabecera está muy desarrollada. Tiene numerosas modificaciones posteriores. Se empiezan a usar bóvedas apuntadas de principio gótico. Los espacios se subdividen por medio de grandes pilares, alternando los de sección cuadrada con los de sección circular. Sus templos no suelen estar decorados con pinturas, sino con motivos geométricos que podemos ver en los pilares del interior de la iglesia, influencia de la cultura celta.

En España destacan Sant Perre de Rodes, Sant Martí de Camigó, San Clemente de Tahull, Santa María de Ripoll, San Martín de Fromista y san Isidoro de león. La más importante es la catedral de Santiago de Compostela. Con planta de cruz latina, responde al modelo de iglesia de peregrinación. El deambulatorio o girola es la parte más característica de esta tipología de iglesia. En un primer nivel encontramos una arcada de medio punto y en la parte superior, una tribuna.

  1. Escultura románica.


En esta época, el neoplatonismo defendido por San Agustín va a originar durante gran parte de la Edad Media, la certeza de que el mundo natural es simplemente una apariencia intermedia tras la que se oculta la verdadera realidad trascendente de Dios. Dentro de este contexto, el arte debe rechazar la representación de la naturaleza tal como se percibe por los sentidos. Se exige extraer un simbolismo, un mensaje oculto. Es un arte realizado para la inteligencia humana, para entenderla, no para el goce estético. No se copia fielmente la naturaleza, no pretende ser una mera copia de la naturaleza, sino representar una serie de conceptos abstractos y simbólicos.

La escultura románica está supeditada a la arquitectura. Los principales ejemplos los encontramos en tímpanos, fachadas y capiteles, donde se desarrolla un amplio programa iconográfico. Dos de las características fundamentales van a ser la ley del marco y la ley del esquema geométrico. Encontramos figuras desproporcionadas y con posturas forzadas para adaptarse al marco. Las figuras guardan una cierta simetría, guardan formas parecidas a formas geométricas, sin importar que ese forzamiento distorsione la realidad de animales, de figuras, etc. El artista normalmente no tiene trascendencia, ya que no posee el estatus que alcanzará en época renacentista. Es un artesano que en ocasiones en el mismo cantero.

Los temas representados están de acuerdo a la funcionalidad. Son representaciones artísticas hechas para comunicar una serie de conceptos o ideas. Estos temas suelen tener ese valor simbólico o simplemente van a reproducir pasajes bíblicos. Es una escultura que va dirigida a una serie de fieles totalmente analfabetos. Son Biblias en piedra. En un principio, los temas preferidos son escenas del Antiguo Testamento, pero adquirirán fuerza las escenas del Nuevo Testamento y escenas de la vida de Cristo, pero especial fuerza va a tener la representación del Juicio Final. Cristo se inserta en una mandorla mística y se acompaña del tetramorfos. El águila es San Juan, el león San Marcos, el toro San Lucas y el ángel a San Mateo. Aparecen también los salvados y los condenados. Los condenados se suelen representar desnudos y en actitudes dramáticas, al contrario que a los salvados. Se acompañan por figuras animalísticas con rostros terribles que representan al demonio. La iconografía mariana se concentra en los parteluces. Los animales, ya sean reales o fantásticos están extraídos de unos libros llamados bestiarios. En ellos se recogían una serie de animales. Los detractores no veían correctos el uso de animales paganos para transmitir mensajes cristianos. Las aves simbolizaban el alma cristiana. Las cigüeñas, las águilas y los leones representan el bien. Los grifos, compuestos por el águila y el león es una representación recurrente. La liebre y el conejo simbolizan la lujuria. Los dragones se representaban con cabeza de perro, grandes ojos, terribles fauces, orejas puntiagudas, cola de serpiente y patas de ave o pezuñas. Las arpías poseen cuerpo de rapaz, busto femenino y cola de serpiente. Junto a las sirenas, simbolizan la seducción por los placeres carnales. Los basiliscos tenían cresta de gallo y cola de serpiente, condenaban el alma al infierno. En algunos templos encontramos una iconografía profana. En las ciudades menos pobladas había una mayor libertad a la hora de realizar obras artísticas. Se representa la vida cotidiana de los pobladores de estas localidades pequeñas. Aparecen tocando instrumentos musicales e incluso en actitudes sexuales y grandes falos.

La Puerta del Perdón de San Isidoro de León data del siglo XI. Es una figura poco volumétrica, que se caracteriza por ser muy frontal, hierática, que se aparta de la copia fiel de la realidad. Se atribuye al Maestro Esteban. Es una escena cuyo tema principal es el descendimiento con dos escenas complementarias a la central. En un lateral aparece la resurrección, aunque sin la figura de Cristo, con las tres Marías. Los ángeles turiferarios aparecen con un incensario. El movimiento es muy forzado. Ley del marco.

La Portada del Cordero de San Isidoro de León también pertenece al siglo XI. Domina la simetría en la composición. La escena inferior se desarrolla de izqda. a dcha. Los personajes son fácilmente identificables. Aparecen Sara, Isaac, y, en la parte central, el sacrificio de Isaac. Dios se representa como una gran mano que surge del cielo.

La portada más importante de este período es la Puerta de las Platerías de la Catedral de Santiago de Compostela. Es una escultura más bien planimétrica, donde los personajes son más bien inexpresivos. Esta característica se irá extinguiendo en el gótico. Encontramos en ambos tímpanos escenas del Antiguo Testamento. En uno de los tímpanos aparecen las tentaciones de Cristo. Una mujer porta la cabeza de su amante cortada por su marido. En el otro tímpano se escenifican diferentes escenas de la vida de Cristo. Atado a la columna, el descendimiento, la coronación. Son esculturas realizadas con una morfología muy característica de este arte. No interesa la belleza estética. Nos encontramos representaciones más avanzadas, como la del rey David. Las posturas son aún muy forzadas e irreales, pero los pliegues tienen mayor realismo. La parte superior está formado por una mezcla de esculturas de esta época.

El Claustro del monasterio de Silos posee relieves en los capiteles y en los pilares angulares de los recintos de ese claustro. El más famoso es el de la Duda de Santo Tomás. Aparece Cristo junto a los apóstoles. Los rasgos no están individualizados. Cristo no aparece en el centro como era habitual, pero sigue concentrando la atención por tener mayor altura y situar a todos los personajes con la cabeza girada hacia él. Las piernas adoptan posturas irreales. Los capiteles están ornamentados con animales reales o fantásticos envueltos en elementos vegetales que recuerdan a las miniaturas mozárabes. Algunos capiteles están decorados simplemente con motivos florales. Tienen una función más ornamental.

La Portada del Monasterio de Ripoll debemos incluirla en el siglo XII.

La Portada de Santa María la Real en Sangüesa, Navarra, está realizada en su mayoría por Leodegarius, de origen francés, de ahí que se relacione con otras obras del autor en el país galo. El tema iconográfico es el Juicio Final, sin mandorla mística. A ambos lados se sitúan los salvados y los condenados al infierno, con las características que nombramos anteriormente. En la zona inferior aparece María sosteniendo al niño, como Theotocos, de origen bizantino. San Pedro aparece con una llave. La parte alta se deduce que fue realizada por otro autor, por su menor calidad técnica.

La Cámara santa de Oviedo tiene sus figuras dispuestas en columnas y por parejas. Se aprecia la evolución en la anatomía y en la postura. El trabajo de las telas no es tan esquematico.

En San Vicente de Ávila, también del siglo XII encontramos una mayor evolución, más próximo al gótico.

El Pórtico de la Gloria es la obra cumbre de este siglo, del Maestro Mateo. Eran esculturas policromadas. Formaba parte de un proyecto en el que se encontraba una cripta en la parte inferior. Destaca el apóstol Santiago en el parteluz y el tímpano presidido por Cristo enseñando las llagas, acompañado por el tetramorfos, acompañado por figuras que acompañan al símbolo de los evangelistas. En las jambas de la portada, los personajes aparecen individualizados y se relacionan entre sí, girándose. Algunos poseen esa sonrisa arcaica.

La escultura exenta en madera decoraba el interior y era más cercana al fiel. Diferenciamos las esculturas marianas y las cristíferas. Las marianas siguen la tipología de theotocos, con el niño al principio en el centro y posteriormente, a un lado. Domina la frontalidad y el hieratismo. El modelo iconográfico está inspirado en el arte bizantino. Dentro del segundo grupo vemos un baño de pureza largo, una figura inexpresiva. En el románico catalán encontramos unos crucificados toralmente vestido con largas túnicas anudadas a la cintura, en madera policromada.

  1. Pintura románica.


San Clemente de Tahüll (s. XII) es uno de los pocos ejemplos que quedan de pintura románica, y se concentra fundamentalmente en el ábside, como es frecuente en el románico. Los temas iconográficos son los mismos que en escultura, el juicio final presidido por un Cristo Pantócrator, hierático e inexpresivo, que se contrarresta con rasgos muy expresivos. El silueteado negro perfila los elementos perfectamente. El colorido es rico e intenso, aunque no se usan para dar volumen si no es por secciones amplias y esquemáticas. La perspectiva y el volumen es prácticamente nulo. Cristo está envuelto en una mandorla típica de la iconografía románica. Los personajes tienen prácticamente todos las mismas características formales, y no están individualizados. El movimiento es escaso y resulta forzado. La distribución por bandas es lo que da perspectiva a la pintura.

Santa María de Tahüll ocupa el tema mariano iconográfico, que empieza a despuntar en esta época. Sigue la tipología de Virgen Theotocos, influencia del arte bizantino. Las telas son esquemáticas y geométricas.

El Panteón de los reyes de San Isidoro de León desarrolla un amplio programa iconográfico que recoge al Cristo Pantócrator acompañado por el tetramorfos, aunque la escena más conocida es la anunciación a los pastores. Los colores no son fieles a la realidad, y la línea se hace más curvada y sinuosa.



San Justo de Segovia es una pintura que nos sirve para ver cómo iglesias pequeñas tenían un programa iconográfico interesante. En el ábside se representa a Cristo bendiciendo, pero en la bóveda encontramos la escena de Adán y Eva, la última Cena o el Prendimiento. La fisonomía es esquemática. Hay elementos geométricos como lazos que también están tomados de las miniaturas.

En la Ermita de Veracruz, de Maderduelo, se representa también a Adán y Eva junto a la serpiente. Destaca el esquematismo y el antinaturalismo de la fisonomía.

En San Baudelio de Berlanga encontramos las mismas características que en el resto de pinturas al fresco románicas.

La pintura sobre tabla, a diferencia de la pintura mural, realizada al fresco, se realiza al temple.

La Tabla de la Sed de Urgell recuerda al relieve de Santo Domingo de Silos.

La Tabla de San Andrés de Cerdanya apreciamos una evolución en la representación, con pliegues más naturales.



La pintura sobre pergamino o miniaturas se usaba el minio. Estas pinturas decoran libros religiosos. Sigue las características de los ejemplos anteriores, aunque con el trasiego de unos conventos a otros se van a difundir. En algunos son evidentes la influencia bizantina u otonianas. La decoración es en cierto modo islámica, extraída de libros anteriores

El Beato de Burgo de Osma es un ejemplo de beato, libros donde se comentaba el Apocalipsis según San Juan, realizado en el escriptorium del monasterio.


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