Contexto Histórico Hito: Irrupción especial del Espíritu en la historia de Schoenstatt. 1910 1912 1914



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  1. Introducción

El 31 de Mayo es uno de los conceptos que mas resuenan en el pasar por la juventud de Schoenstatt, lamentablemente no todos podemos acceder al significado de este de una manera clara y enfocada a la juventud. Es el objetivo de este taller contribuir a un mejor entendimiento de uno de los pilares de la espiritualidad de Schoenstatt.



  1. Contexto Histórico

Hito: Irrupción especial del Espíritu en la historia de Schoenstatt.

1910 1912 1914 1933 1935 1939 1942 1945 1949

1910: Ordenación del P.Kentenich.


1912: Es nombrado director espiritual de los jóvenes y pronuncia el acta de prefundación.
1914: 1º Hito, Fundación de Schoenstatt.
1933: Asume Hitler el poder.
1935: Primeras objeciones en contra de Shoenstatt.
1939: Comienza la segunda guerra mundial, se suprimen todas las organizaciones católicas.
1942: 2º Hito, 20 de Enero el Padre opta libremente por ir al campo de concentración.
1945: El Padre es liberado de Dachau. Se prueba el carácter sobrenatural de Schoenstatt.

Es hora de que Schoenstatt salga al mundo.


1947: Comienzan los viajes del P.Kentenich al extranjero. El Padre nota que en Latinoamérica hay una reserva que aún no esta contaminada.
1949: 3º Hito, el Padre posa la carta respuesta sobre el altar del santuario de Bellavista.

  1. Formulaciones del 31 de Mayo





  1. La cruzada del pensar, amar y vivir orgánico




  1. Instaurar el organismo de vinculaciones naturales y sobrenaturales


3. Pedagogía, Filosofía, Sicología de las causas segundas o armonía entre naturaleza y gracia

  1. Pedagogía, Filosofía, Sicología de las causas segundas o armonía entre naturaleza y gracia

La realidad del mundo


Sabemos que a la luz de la carta y la correspondiente platica del 31 de mayo han surgido una serie de análisis e interpretaciones a lo largo del tiempo. “La sicología de las causas segundas” es una de las formulaciones que se han utilizado para sintetizar el contenido de la misión del 31 de mayo. Es esta formulación a la que queremos abocarnos y explicar.
Entendemos que cada formulación pone un acento especial en alguna parte de esta nueva “realidad” que propone el padre José para el mundo y para la Iglesia. El acento, si tratamos de puntualizarlo lo más posible en pos de una mayor claridad, podemos ponerlo en dos puntos concretos: en primer lugar, que la realidad de renovación de Cristo para todas las personas, ha sido actualizada por el padre José para hacerla más cercana, y hoy en día, es fundamentalmente sicológica. ¿Qué queremos decir con esto? Que no es en el dogma ni en la teología donde HOY tenemos falencias o errores que no nos permiten vivir nuestra fe (no es que queramos simplificar la interrogante, pero si lo pensamos bien, es ese nuestro desafío incumplido: una fe vivida), sino que son las profundas heridas emocionales del hombre de hoy las que nos alejan de nuestro Padre, de nuestra felicidad. Ya explicaremos mas adelante a que nos referimos con esta afirmación.
En segundo lugar, se habla en la formulación de las causas segundas. Dios es Señor de la vida y de la historia y sostiene a toda la creación en sus manos de padre. Nuestros caminos se trazan según los designios de su divina providencia. Tenemos, entonces, la realidad innegable de su influencia es decisiva en la historia. Dios podría gobernar el mundo por si mismo, como nos revela Santo Tomás: “Dios, como causa eficiente y final (de ser y de obrar), puede producir por sí mismo todos los efectos de las causas segundas sin necesidad de estas, respecto de la materia, los cuerpos, el entendimiento y la voluntad”1. Esto significa que Dios podría, si quisiera, llevar el mundo a su antojo; pues para Él nada es imposible. Esto es cierto, pero es aquí donde su realidad de padre nos revela y permite comprender que aun cuando no nos necesita, elige regir el mundo junto a nosotros, como participes o asociados de su obra redentora. Por eso podemos decir que el mundo camina, y la historia se construye fundamentalmente por las causas segundas tomadas de la mano del Dios de la historia.
Habiendo enunciado lo esencial del tema que profundizaremos en este estudio, estimamos importante clarificar ciertos conceptos. Lo hacemos pues creemos que son fundamentales para interiorizar y acoger cabalmente este regalo que Dios nos ha hecho a través del padre José. Si bien muchos de estos conceptos no nos son totalmente ajenos y muchas veces podemos intuir su significado apoyándonos en el contexto en el cual los encontramos, una lucidez mayor es fundamental con respecto, por lo menos, a un par de ellos.
En primer lugar, y tal vez haciendo la única clarificación filosófica importante para trabajar de lleno en la formulación ya presentada, es definir el concepto de causa, tanto primera como segunda. Intentaremos hacerlo de la manera más clara y práctica posible.
Todas las cosas que pasan en nuestro mundo (en nuestra realidad: tanto material como espiritual) tienen una causa. Claro, parece obvio, pues nuestra simple aprehensión nos permite percatarnos que en la realidad las cosas no pasan porque sí. Si escuchamos un ladrido sabemos que fue un perro el que ladró. Si una manzana cae de un árbol, sabemos que es porque ya ha madurado. Si un niño nace, sabemos que es porque ha sido concebido por sus padres en el vientre materno. Si estoy triste, sé que es porque ha muerto alguien querido para mí o porque me pelee con mi polola. No existe nada en nuestra realidad que no haya sido causado por algo anterior, ya sea más, o menos inmediatamente. Excepto por una cosa: la primera. Tiene sentido, ¿No es así? La lógica nos indica que para que esta cadena de movimiento haya empezado, tiene que haber habido un primer motor: una causa de la cual deriven todos los efectos y que a su vez no haya sido causada por nada ni nadie. A esa causa incausada la llamamos Dios.
Dios es entonces, la razón o causa de todas las cosas, todas las cosas pasan por Él y en Él; si no hay perro, no habrá ladrido y si no hay padres, no pueden haber hijos. Por esto a esta causa la llamamos primera, pues ella no le debe su existencia a nadie ni a nada y todo lo demás le debe su existencia a ella. Luego, definir lo que es una causa segunda parece bastante más sencillo: causa segunda es todo efecto producido por la causa primera, todo lo que es creado por ella y que a su vez tiene la posibilidad de ser causa de otros efectos. Toda la creación de Dios es causa segunda y los hombres tienen ahí una distinción especial. Hablamos de causas segundas libres: son efectos de la primera y por tanto eternamente ligados a ella, pero no determinadas ni coartadas, sino con una cierta posibilidad de decisión (característica que es única a los hombres en toda la creación). Son ellas las que eligen transformarse o no en co-creadores; causas de otros efectos, constructores de un reino.
Sabemos que esta clarificación, si bien lógica y prudente, es solo suficiente como base teórica para el estudio que hoy nos ocupa y de ninguna manera agota el tema de la existencia y naturaleza de Dios. Recomendamos profundizar en el tema basándose en la bibliografía correspondiente2 .
La sicología de las causas segundas

Intentaremos, ahora, ser lo más claros posibles. Que es lo que queremos? Comprender con claridad por qué podemos decir que la respuesta a los problemas de hoy que el padre José nos regaló ese 31 de mayo o, mejor dicho, durante toda su vida, puede resumirse como una sicología de las causas segundas.


Dios gobierna el mundo. Parece ser que hoy en día no existe conciencia de eso. Incluso para los católicos es a veces complejo asumir y abrazar una afirmación de este tipo: ¿Pero, cómo? ¿Y mi libertad dónde queda? El problema fundamental radica en que no entendemos de qué manera es que Dios gobierna el mundo. El siguiente ejemplo es un poco burdo, pero puede servir para ir dando algunas luces: Cada país tiene un presidente y él es mi gobernante. ¿Me dice mi presidente lo que tengo que hacer, cada mañana? Por supuesto que no. Dios me pide muchas cosas, me invita a vivir con Él, a colaborar con Él, pero no me obliga a nada. No me obliga, pues en su infinito y gratuito amor me ha creado libre. ¿Significa esto que Dios no tenga nada que decir en la historia? ¿Cómo puede Dios gobernar un mundo que camina al ritmo de estos “instrumentos libres”? El padre José nos regala una profética claridad para ir resolviendo estas interrogantes.
Dios nos conduce, a través de las criaturas y de otros hombres, hacia Él. No lo hace así por pobreza suya o porque sea incapaz de atraernos directamente, sino por bondad, porque quiere comunicar a otras criaturas la dignidad de poder contribuir a la construcción del mundo.




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