Contexto filosofía contemporánea. 1ª Parte



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TEMA 13. KARL MARX




BIOGRAFÍA.

1-. LAS ALIENACIONES Y EL CONCEPTO DE IDEOLOGÍA.

Las alienaciones ideológicas: religión y filosofía.

la alienación política y social.

La alienación económica o del trabajo.

El concepto de ideología en Marx.

2-. MATERIALISMO HISTÓRICO Y EL ADVENIMIENTO DEL COMUNISMO.

BIOGRAFÍA.

Karl Marx nació en Tréveris el 15 de Mayo de 1818. Marx realizó en Tréveris sus estudios secundarios, y luego se trasladó a Bonn para estudiar derecho. En Bonn, Marx prefería la vida cómoda y divertida al estudio, de modo que su padre decidió que continuase su carrera en la Universidad de Berlín, más austera. En 1836 Marx se traslada a Berlín y en el verano de ese mismo año se compromete en secreto con Jenny von Westphalen, una muchacha de familia aristocrática con la que Marx contraerá matrimonio en 1843. En Berlín, Marx frecuenta el Doktorclub, círculo de jóvenes intelectuales hegelianos que asumían posturas radicalizadas. Allí conoció entre otros al teólogo Bruno Bauer. Se licenció en Berlín, en Filosofía, en 1841.

Una vez licenciado, Marx quiso obtener algún encargo docente en Bonn, donde enseñaba su amigo Bruno Bauer; sin embargo Bauer se vio pronto alejado de la Universidad, y puesto que ya no podía apoyar a Marx, se le cerró la puerta académica. Al desvanecerse la salida docente, Marx pasó al periodismo y se convirtió en redactor de la Gaceta Renana, órgano de expresión de los radicales burgueses de Renania; muy pronto Marx es nombrado redactor en jefe del periódico. No obstante, el 21 de Febrero de 1843 fue prohibida oficialmente su publicación. Durante ese período, Marx estudió a Feuerbach, entusiasmándose con él.

Marx se marcha a París, y allí entra en contacto con Proudhon y Blanc; se encontró con Bakunin y sobre todo, conoció a Friedrich Engels, que será amigo y colaborador suyo durante toda su vida. Con la ayuda económica de algunos amigos de Colonia, Marx siguió en Paris sus investigaciones de filosofía y economía política. Son de 1844 sus “Manuscritos económico-filosóficos”. Mientras tanto colaboraba en el “Vorwärts” (Adelante), periódico de los artesanos comunistas, que también se difundía en Alemania. Justamente esta colaboración provocará su expulsión de Francia (en Enero de 1845). A lo largo de esta época iba madurando su apartamiento de la izquierda hegeliana. En 1845 aparece “La Sagrada Familia”, trabajo escrito en colaboración con Engels y dirigido contra Bruno Bauer y los hegelianos de izquierda. Siempre oponiéndose a éstos, Marx y Engels escribieron en Bruselas (donde Marx se refugió cuando fue expulsado de Francia) “La Ideología Alemana”. “Las tesis sobre Feuerbach” son de 1845, y “La miseria de la Filosofía” de 1847. Marx permaneció en Bélgica hasta 1848; en enero de ese año, por encargo de la Liga de los comunistas, redactó junto con Engels el famoso “Manifiesto Comunista”.

En 1849 Marx parte hacia Inglaterra. Una vez allí, Marx se establece en Londres, donde, entre dificultades de toda clase y con la ayuda económica de su amigo Engels logró llevar a cabo las investigaciones de economía, historia, sociología y política que constituyen la base de “El Capital”, cuyo primer volumen apareció en 1867, mientras que los otros dos fueron publicados por Engels, una vez muerto Marx. En 1859 había aparecido su otra obra fundamental: “La crítica de la economía política”. Comprometido en la organización del movimiento obrero, Marx logró fundar en 1864, en Londres, la Asociación internacional de trabajadores (La primera internacional), que después de diversos enfrentamientos fue disuelta en 1872. la última década de su vida Marx trabajó principalmente en El Capital. Marx murió en Londres en 14 de Marzo de 1883.

1-. LAS ALIENACIONES Y EL CONCEPTO DE IDEOLOGÍA.

LAS ALIENACIONES.

El concepto de alienación, que procede de Hegel, es tomado por Marx como un efecto en el hombre de las condiciones socioeconómicas en que vive.

En todo proceso de alienación hay algo de la persona que se aliena, que se enajena, que se hace extraño a quien se aliena, y que como consecuencia pierde y es traspasado a algo que no es ella. El sentido de alienación en Marx tiene un contenido netamente social y antropológico. La alienación afecta a toda la sociedad y al hombre en su totalidad, en todas sus manifestaciones. Y esto sucede cuando aparecen grietas y fisuras (escisiones y contraposiciones) en la sociedad, y cuando en el hombre que debería realizarse como tal en su esencia se enfrenta a una realidad trágica existencial negán­dose a sí mismo, no encontrándose como ser humano.

La alineación en Marx le va a servir para radiografiar a la sociedad, será un factor descriptivo de una situación histórica dada. Marx tratará de desenmascarar las situaciones que ha provocado la alienación. Esto supone que Marx tiene en su mente un esquema valorativo de la sociedad y del ser humano y que es posible realizarlo, pero que en este momento es pisoteado. Marx lo que observa es una sociedad enferma y deshumanizada. Esta sociedad no es otra que la que le ha tocado vivir, la sociedad capitalista, ideológicamente burguesa.

Sin embargo, entiende Marx, no hay una única alienación en el ser humano. Esa “pérdida”, “extrañamiento”, que produce la alienación se dan en todas las facetas de la vida humana. Aunque, podemos hablar de una alienación fundamental, la alienación económica, que es fundamento para las demás. La alienación económica dará como resultado la alienación socio-política que, a su vez, conllevará la producción de una ideología que no es más que la expresión de dos nuevas alienaciones: la filosófica y la religiosa.

Las alienaciones ideológicas: religión y filosofía.

Marx, contra lo opinado por Feuerbach para explicar el origen de la alienación religiosa, considera que el ser humano no tiene una esencia que le haga ser egoísta. De hecho, considera, no tiene ninguna esencia determinada, sino que su modo de ser se adquiere en la sociedad en la que vive, de acuerdo a las características que esa sociedad tiene. Así pues, el aparente egoísmo del ser humano del que habla Feuerbach, no sería más que el producto de una sociedad en concreto que, por el modo en que está diseñada, produce seres humanos que viven en la miseria y se hacen egoístas.

La causa de la alineación religiosa no está, pues, en la naturaleza humana, sino en un modo de existencia social que es falso y defectuoso.

En la religión el creyente adormece sus desgracias, ya que por sus ilusorias promesas evita cambiar las condiciones reales de la miseria. Su efecto, por tanto, es el de convertirse en un analgésico que evita que el ser humano cambie las condiciones reales que le hacen infeliz en este mundo por una supuesta felicidad en el venidero. Marx, denomina a la religión como “opio del pueblo”, y lo hace por su efecto calmante respecto al sufrimiento que procede de la miseria causada por la explotación económica. Incluso es narcótico para el explotador, para su conciencia, en tanto que la religión justifica su dominio sobre el explotado. El caso es que la religión predica la resignación del hombre, y ahí está uno de los efectos más perniciosos, ya que inhibe al sujeto para realizar las acciones necesarias que producirían un cambio en sus condiciones de vida, condiciones que son la verdadera causa de la propia alienación religiosa.

Las ideas, piensa Marx, incluidas las religiosas, son el reflejo producido en la mente por una situación material concreta, es decir, por unas condiciones concretas sociales, políticas y económicas, y su función es la de justificar y legitimar los intereses de la clase dominante que la mantiene y se beneficia de ella.

Para Marx, todas las ideas, ya sean filosóficas, morales, religiosas, políticas, jurídicas, artísticas, etc., no son más que la justificación ideológica de una situación socio-económica concreta que es la que la produce. La misión de estas ideologías es la de intentar justificar y perpetuar unas relaciones de explotación dadas.

La filosofía es una forma de conciencia alienada en la medida en que ha perdido todo contacto con la realidad. El paradigma de la alienación de la conciencia filosófica es la filosofía de Hegel. Nos dirá Marx de Hegel, que éste ha hecho caso omiso de la producción real de la vida al construir su sistema; en lugar de escribir el desorden de la sociedad capitalista se ha refugiado en un mundo de ideas irreales con la intención de armonizar lo que en realidad está escindido. Hegel no pone los pies sobre la tierra sino que su idealismo le lleva a separarse del contacto con la realidad.

No cabe considerar a Feuerbach como una excepción en el rechazo de Marx. Es cierto que Feuerbach corrigió el idealismo de Hegel y puso al hombre material, pero su materialismo está igualmente alejado de la realidad. Es un materialismo puramente abstracto, contemplativo, carece de perspectiva histórica, nos muestra un hombre estático e intemporal. Él como los demás filóso­fos, no han pasado de contemplar el mundo, sin transformarlo.

Frente a estas concepciones que Marx rechaza, nos ofrece un hombre de actividad sensible, creadora y práctica del trabajo. No es una actividad del hombre individual (Feuerbach) sino del hombre social e histórico. El resultado de la praxis es la transformación revolucionaria del mun­do, la humanidad socializada. Marx quiere que la filosofía se unifique con la praxis. La filosofía auténtica será aquella que sepa articular dos aspectos:

a) El conocimiento científico de la realidad social.

b) La acción política con vista a la transformación revolucionaria.

En síntesis, la filosofía es práctica política, basada en el análisis científico de la realidad social.



La alienación política y social.

Según Marx los hombres están destinados a la convivencia en sociedad, a la vida pacífica, a la solidaridad. El hombre no tiene sentido como ser aislado alejado de la sociedad sino que los hom­bres son seres esencialmente comunitarios. Fuera de la comunidad no hay hombre (nos recuerda palabras textuales de Aristóteles).

El individuo es humano en la medida en que se apropia de las capacidades, conductas e ideas producidas por quienes coexisten con él. El trabajo que es esencia humana sólo es posible en cuanto el hombre es social, en cuanto su actividad laboral es colectiva. Los hombres producen unos para otros. Todo hombre nace en un medio socializado, humanizado y desarrolla la capaci­dad de usar los objetos o producirlos por la mediación educativa de la sociedad.

En definitiva, la socialidad es junto al trabajo un rasgo esencial del individuo, por eso dirá Marx: “el hombre es el mundo, la sociedad” como conjunto de relaciones y situaciones sociales. La individualidad concreta y específica humana es posible gracias a su participación en el mundo a través de una aproximación “sui generis” propia en dicho mundo. El hombre individual con sus características propias y diferenciadoras no desaparece, no es aplastado por la colectividad social, no se convierte en un indeterminado, en un número desconocido, sino que el individuo no pierde su yo diferencial, no obstante, el individuo es en última instancia el que construye su vida pero dentro del marco que la sociedad le ofrece. Esto no es posible en la sociedad capitalista.

En la sociedad burguesa las relaciones humanas son alienantes. “La alienación social consiste en la oposición no resuelta entre la aparente sociedad universal en que vivimos y la sociedad real dividida, escindida en clases sociales”. La existencia de las clases sociales es la que produce esta alienación. En el momento en que desaparezca las diferencias entre los hombres, entonces el hombre podrá realizarse en su esencia como hombre, mientras tanto el hombre se aliena.

El número de clases sociales se reducen a dos: la clase burguesa, capitalista, explotadora y la clase trabajadora, proletaria, asalariada, explotada.

Las clases sociales se van a caracterizar por sus diferencias, oposiciones y luchas entre ellas. Se establece una relación diametralmente opuesta lo que origina un enfrentamiento hostil entre los dos grupos. La historia se ve atravesada por este enfrentamiento entre clases. Los intereses de cada clase son excluyentes.

La estructura del sistema capitalista es la causa de ese enfrentamiento, pues la clase burguesa viene a definirse como la propietaria de los medios y relaciones de producción en cambio la clase proletaria carece de propiedad alguna excepto de la fuerza de su trabajo y como consecuencia se ve sometida a la clase capitalista.

Los beneficios de la clase burguesa es inversamente proporcional a la de la clase proletaria. Las ventajas de un grupo supone la miseria y desventajas del otro. La clase social burguesa es el resul­tado de sus intereses respecto al sistema económico ya que es la única clase que obtiene ventajas.

La alienación política consiste en ceder al Estado la parte de la soberanía que cada persona tiene, y que es propia de ésta. La ilusión ideológica que se genera para producir esa cesión es que el ciudadano crea que sus intereses tiene realmente importancia en el ejercicio del gobierno por parte del Estado.

El Estado, en realidad, no es más que el órgano que permite, por su gobierno, la desigualdad e injusticia social. Es decir, es quien mantiene, si es necesario por la fuerza, el privilegio del grupo dominante sobre el dominado. Sin embargo, el trabajador, las clases desfavorecidas, consideran el Estado como la salvaguarda de sus intereses, quien impone la justicia, quien da a cada cual lo que le corresponde, quien vela por todos, quien le representa, etc., hasta tal punto que si ve al propio Estado en peligro, por ejemplo, en caso de guerra, es capaz de morir por él.

En una sociedad de clases distintas y con intereses contrapuestos, es el estado el instrumento mediante el cual la clase dominante impone sus propios intereses sobre las demás clases.

La alienación política es efecto de la alienación social. Marx nos dice las clases sociales que han existido a lo largo de toda la historia, pueden agruparse en dos grandes grupos, la clase de los opresores y la de los oprimidos, que diferenciadas por tener intereses contrapuestos conforman una contradicción dialéctica en la sociedad a partir de la cual se da el progreso histórico.

En la sociedad industrial, nacida como efecto de la revolución industrial, la clase oprimida fundamental es la del proletariado, mientras que la clase oprimida es la de los burgueses (terratenientes, industriales, financieros y alto clero).



La alienación económica o del trabajo.

Es la alienación fundamental y base de todas las demás, ya que ella va a producir directamente la existencia de distintas clases sociales. Dentro de esta alienación podemos distinguir tres modos distintos:



  1. Con relación al producto del trabajo.

Lo que el trabajador pierde en este tipo de alienación es el producto de su trabajo, ya que éste, tras ser realizado no le pertenece, pertenece al empresario que ha comprado la fuerza de trabajo del obrero. Según Marx, el empresario paga al obrero menos de lo que vale lo que éste produce, por lo tanto el empresario obtendrá una plusvalía económica que el obrero pierde.

Además de lo que el obrero pierde al ceder el producto de su trabajo, ese mismo trabajo alienado y transformado en capital, se convierte en instrumento de su propia alienación, ya que la acumulación de ese capital en manos del amo es lo que produce, mantiene e incrementa el propio sistema capitalista que lo aliena. El hombre pasa a ser esclavo de su propio producto, en vez de su dueño. Su trabajo, lejos de convertirse en instrumento de mejora y de felicidad, se convierte en instrumento de esclavitud e infelicidad.



  1. Con relación a la actividad de trabajar.

Para Marx el trabajo no es una maldición para el hombre. Según Marx, el hombre no tiene una esencia definida, por naturaleza no es nada, sino que su modo de ser, lo que él terminará por ser, es algo que se va construyendo por el propio ser humano, desde su propia vitalidad creadora, a través del trabajo. El trabajo, por tanto, significa para el hombre el modo en que éste puede autorrealizarse y constituirse como hombre.

No obstante, el trabajo se produce en una sociedad y en unas condiciones históricas concretas. Y si esas condiciones en las que se da no son las óptimas, el trabajo puede pervertirse y, lejos de ser el instrumento para la autorrealización del hombre se convierte en un medio de alienación y explotación.

El trabajo en el sistema capitalista es un instrumento de la alineación del hombre. La principal crítica de Marx al capitalismo no es la injusticia en la distribución de las riquezas, es la perversión del trabajo convertido en trabajo forzado.

En el sistema capitalista de producción el hombre se convierte en una mercancía más, se cosifica. Él es ahora una fuerza de trabajo que se vende al empresario. El obrero existe para el proceso de producción y no el proceso de producción para el obrero.



  1. Con relación a los demás hombres.

El trabajo alienado, al producir una desigualdad respecto a la posesión del producto del trabajo, tiene como efecto hacer aparecer las distintas clases sociales. Lo que se aliena es la autopercepción del ser humano como perteneciente al mismo grupo, el hecho de que no se dispongan de las mismas riquezas hace que éste se vea a sí mismo como perteneciente a un grupo social especial, que es el formado por el distinto reparto de la riqueza. Así, con relación a los demás hombres, el ser humano se escinde en dos clases fundamentales, la de los proletarios y la de los productores. Los intereses quedan diferenciados y el enfrentamiento sólo es su consecuencia.

El concepto de Ideología en Marx.

La crítica a las ideologías, está estrechamente ligada a las formas de conciencia y a las alinea­ciones en general. Forman parte de la superestructura como conjunto de ideas que se superponen al sistema productivo.

El término ideología en Marx abarca dos significados

a). Conjunto de ideas o representaciones humanas, formas de conciencia de manera neutral. Son formas de conciencia que pertenecen a la superestructura de toda sociedad y viene determinada por la infraestructura económica, la forma de producción. Si un pueblo vive de una determinada manera, sus ideas, su arte, su religión, su filosofía están fundamentadas en las condiciones materiales.

b). Lo utiliza peyorativamente con una valoración negativa. Es una deformación de la conciencia, pensamiento abstracto y alejado de lo real. Tiene un uso adjetival y da pie a una teoría del conjunto de representaciones mentales defor­madas.

Es en este segundo sentido cuando la ideología adquiere mayor fuerza en Marx. La Ideología como falsa conciencia que no permite a los hombres comprender las fuerzas que guían su propio pensamiento. La deformación se debe a las condiciones sociales de existencia.


Funciones de la ideología

a) La principal función es la de ocultar una situación real de opresión y contribuir a su mantenimiento.

b) La ideología sirve en interés a quienes tienen el poder en una determinada sociedad, en el caso del capitalismo, a los dueños de los medios de producción.

c) Asegura aparentemente la cohesión entre los hombres, dentro de la estructura real, que no es otra que la explotación de clases.

d) Desfigura el pensamiento humano en beneficio de los intereses creados de la clase dominante.

e) Tranquiliza los sentimientos de impotencia de la clase dominada con mensajes narcotizantes.

f) Garantiza la dominación de una clase sobre otra, haciendo aceptar a los explotados su situación como algo que viene de la naturaleza o como algo que viene impuesto desde el cielo.
Clases de ideologías

a). La ideología económica es la base o raíz de todas las ideologías se basa en todos los presupuestos teóricos desarrollados por Smith y Ricardo que justifican el funcionamiento del liberalismo económico, las leyes del mercado, los salarios bajos, la necesidad del paro etc. como justos y necesarios para el buen funcionamiento de la sociedad, en esta ideología la consideración del asalariado es la de una pieza del engranaje del sistema, animal de carga o mera mercancía que tiene un valor y un uso.

b). La ideología política presentará al Estado como un ente exterior neutro que regula el buen fun­cionamiento del sistema económico y es solidario con los pobres y oprimidos. Pero en realidad, el Estado es manejado por el capitalista (fuerzas de poder económico de la sociedad) y lo usa a su antojo y conveniencia. Todos los mecanismos del Estado estarán al servicio de la clase do­minante (los dueños de los medios y modos de producción), la policía protegerán la propiedad privada de los poderosos, los jueces impartirán una justicia que favorecerán a los capitalistas y la administración estará al servicio de quienes proporcione buenos ingresos.

c). La ideología filosófica se entiende como idealismo hegeliano y como dogmatismo. En cuanto idealismo porque representa formas de conciencias alejadas de la práctica material dentro de un mundo abstracto e impersonal, respecto al dogmatismo porque aunque pudiendo ser una

La ideología filosófica sirve para justificar la división de la sociedad en dos clases de trabajos: el teórico y el manual como irreconciliable. El trabajo intelectual se manifiesta como algo puro, separado del mundo material. Aparecen individuos dedicados al trabajo de la pura teoría cuan­do en realidad se trata de una deformación ideológica, del mismo modo sucede con la división de la sociedad en clases sociales.

d). La ideología religiosa como reflejo de un mundo invertido no actúa de forma inoperante sino que narcotiza y seda ante las inquietudes de la clase dominada.



2-. MATERIALISMO HISTÓRICO Y ADEVENIMIENTO DEL COMUNISMO.

Empecemos por definir materialismo.

Por materialismo se entiende que no existe un Espíritu, sea de la naturaleza que sea, anterior o justificador de los sucesos materiales. El mundo, por tanto, para el materialismo, es de origen material. El materialismo se puede expresar en las siguientes dos ideas:


  1. Todo pensamiento es consecuencia de una percepción sensible de objetos materiales.

  2. Todo fenómeno social se explica por sus realidades particulares y sensibles.

Así pues, son los hechos los que determinan toda situación y hay que partir de ellos para conocer los problemas.

El Materialismo Histórico es la ciencia humana constituida como teoría científica que tratará sobre la formación y el desarrollo de la sociedad.

La idea fundamental del materialismo histórico está en hacer depender todo proceso espiritual, ideológico y social, de las concretas condiciones materiales en las que se da, y que son las que lo determinan.

Marx criticará cualquier explicación de la historia que la haga depender de la voluntad, ya sea ésta sobrenatural (Dios, Espíritu Absoluto) o natural (grandes hombres como César, Cristo, Napoleón,...).

El punto de partida de Marx es el hombre real y su acción sobre la naturaleza. El hombre es concebido como un ser de necesidades y para satisfacerlas tiene que trabajar. Esta praxis, que supone el desarrollo de ciertas técnicas y la organización del trabajo colectivo, determina toda la organización social, moral, política, cultural, de su vida. Así pues, para Marx, la base material, económica, es la que determina la ideología; vemos aquí un claro ejemplo de inversión hegeliana, ya que para Hegel la conciencia político-ideológica determina lo económico, y en Marx lo económico se transforma en el elemento esencial que da lugar a lo ideológico.

Las sociedades se definen por dos elementos:



  1. Su infraestructura económica y la estructura económica entendida en sentido estricto; a ambas las denominará Marx estructura económica, aunque entendida ahora en sentido amplio.

  2. La superestructura jurídico-política e ideológica.

Empecemos explicando este segundo elemento que conforma la sociedad. La SUPERESTRUCTURA estaría formada por dos niveles:

1-. La estructura jurídico-política, que englobaría las normas e instituciones que reglamentan el funcionamiento de la sociedad y están aseguradas por el aparato del Estado, instrumento de la clase dominante.

2-. La estructura ideológica, dentro de la cual se incluirían las ideas filosóficas, morales, políticas, etc., que justifican la estructura jurídico-política. Las ideas dominantes en una época son las ideas de la clase dominante.

La INFRAESTRUCTURA corresponde a las denominadas fuerzas de producción, que son el conjunto de la capacidad de trabajo de un conjunto humano, incluido el nivel de desarrollo de esa capacidad alcanzado por el desarrollo del conocimiento en esa sociedad. Por tanto, aquí se incluyen las herramientas, maquinarias, instalaciones, materias primas, fuerza de trabajo,..., pero también conocimientos técnicos, desarrollo científico, y aptitudes y preparación de los trabajadores; ya que todo esto influye y determina la fuerza productiva o capacidad productiva de una sociedad.

La estructura económica en sentido estricto, corresponde a las denominadas relaciones de producción, que viene a ser la manera de organizar el poder sobre las fuerzas de producción, así como la organización del reparto de los bienes producidos: las relaciones de propiedad. En una sociedad hay que decidir quien manda y quien es el dueño de los bienes producidos y de los medios de producción, para así organizar el reparto de la riqueza.

Según Marx a cada sistema de fuerzas productivas le corresponde un determinado conjunto de relaciones de producción. Así, por ejemplo, un sistema de producción basado en la fuerza productiva de los esclavos tendrá como resultado una organización social que distinga esclavos y amos. La fuerza productiva es la que determina la organización social.

Pues bien, cuando las fuerzas productivas evolucionan, como éstas son las que producen una determinadas relaciones de producción, estas relaciones deberían también evolucionar. Sin embargo, lo usual es que las personas beneficiadas por la antigua relación de producción intenten mantener su estado de privilegio. Esto produce un choque dialéctico, una contradicción que aboca a la sociedad a un conflicto que sólo se supera por un proceso revolucionario. Tal revolución social debe generar un cambio e instaurar una nueva época social.

Es importante señalar que una revolución no se da hasta que no se ha desarrollado suficientemente las fuerzas productivas, y las bases materiales de la sociedad futura no se encuentran ya presentes, en germen, en la etapa de conflicto.

El modo mediante el que se resuelve la contradicción expuesta es la lucha de clases. Para Marx, la lucha de clases es el motor de la historia, y todas las luchas que han existido a lo largo de la historia pueden entenderse como lucha de clases.

Cuando se habla de lucha de clases ha de entenderse algo más que un simple enfrentamiento entre explotados y explotadores. Cuando los obreros tomas conciencia de clase obrera, se emprende una lucha no contra los patronos aislados sino contra la clase dominante y el gobierno que los apoya.

La lucha de clases debe darse a tres niveles:


  • Lucha económica, lucha por poseer los medios de producción.

  • Lucha política, lucha por poseer el poder.

  • Lucha ideológica, lucha por implantar nuevas ideas que representen los intereses de la nueva sociedad.

La lucha de clases, que suele acabar con la victoria de la clase ascendente, instaura un nuevo régimen económico-social, viéndose obligada a cambiar la superestructura, y presentando sus intereses como los intereses de la sociedad en su conjunto. Este proceso se ha repetido a lo largo de la historia y tendrá su fin con la llegada del comunismo.

Marx ha distinguido cinco modos distintos de fuerzas productivas y por tanto, cinco modos diferentes de relaciones de producción a lo largo de la historia. Estos modos estarán ligados unos con otros en el sentido de que es la evolución de los más antiguos, según leyes dialécticas, lo que produce la aparición de los más modernos.

El primer modo de producción es el denominado modo de producción primitivo, que caracteriza a la denominada época asiática y que tiene como novedad en su fuerza productiva el uso de instrumentos de piedra, arco y flechas.

El segundo es el modo de producción tribal, perteneciente a la época antigua (Grecia y Roma) y se caracteriza por el uso de los metales y de la esclavitud. En la sociedad esclavista la producción pasa totalmente a manos del esclavo y este esclavo se constituye como el primer proletario histórico; esta situación se institucionaliza mediante la Ley.

El tercero corresponde al modo de producción feudal, propio de la edad media y que se caracteriza por el uso de arado y el telar. Los señores feudales son los dueños de las tierras y de los individuos que las trabajan. En las ciudades es donde va a surgir la fuerza que acabará con el feudalismo: los trabajadores independientes que conforman gremios y darán lugar a la burguesía.

El cuarto es el modo de producción burgués-capitalista, nacido con la revolución industrial y propio de la época de Marx, y que se caracteriza por el uso de la gran industria y la confrontación entre proletarios y burgueses-capitalistas.

Después de este modo, nos dice Marx, aún vendrá una nueva época, la comunista, en la que se dará solución a las contradicciones de la época actual, y en la que toda contradicción entre clases cesará con el fin de las propias clases. Con esta última época terminará también la historia tal y como la conocemos, y un nuevo horizonte de felicidad se abrirá para el género humano, libre de las alineaciones que en la actualidad le someten.
Profundicemos ahora en cómo plantea Marx el advenimiento del comunismo.

El feudalismo produjo la burguesía. La burguesía, para existir y desarrollarse, tiene que producir en su seno a aquel que la llevará a la muerte, el proletariado. En efecto, éste constituye la antítesis de la burguesía. Es inevitable, por tanto, que llegue el día de la revolución.

La forma de producción capitalista, según Marx, lleva en sí misma su propia negación; así es como se pasa de la sociedad capitalista al comunismo. El comunismo es para Marx el retorno pleno y consciente del hombre a sí mismo, como hombre social, como hombre humano. La sociedad comunista será una sociedad sin propiedad privada, sin clases, sin división del trabajo, sin alineación y sobre todo sin Estado.

¿Cómo se conseguirá este cambio radical a nivel social?



Los proletarios a través de sus organizaciones políticas conseguirán apoderarse del poder político y arrebatar despóticamente (dictadura del proletariado) los medios de producción, en nombre de la inmensa mayoría, consiguiendo progresivamente, a través de un período de transición en el que aún perdurarían rasgos de la sociedad anterior, la desaparición de las clases y del poder político que encarna esta dominación (el Estado) y el paso a un nuevo modo de producción: la sociedad socialista donde "el poder sobre las personas" será sustituido por la "administración de las cosas".



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