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SUPREMO CONSEJO DEL GRADO XXXIII

PARA LA REPÚBLICA DE CHILE
CONSISTORIO EDUARDO DE LA BARRA LASTARRIA

COMITÉ REGIONAL DE ESTUDIOS AUSTRAL

CAMPAMENTO DE VALDIVIA

TEMA: “El lenguaje como constructor de realidades”
CLASE DE TRABAJO: Individual
AUTOR: Carlos Ramírez Sánchez, 32º

Firma: _____________________
Profesión: Profesor


Fecha de lectura: 17 de noviembre de 2012-11-15

Segunda Cámara de Docencia escocesa Grado IV

PLAN DE LA EXPOSICIÓN

  1. Presentación: Lenguaje, lenguas. Origen del vocablo Lenguatge.

Id. Lengua. Id. Realidad.

  1. Introducción. El problema del lenguaje

  2. Conceptos de realidad: Wittgenstein, Newton, Einstein, Heisenberg

  3. La realidad en el siglo XXI

  4. ¿Desde cuándo hablamos?

  5. Acerca del origen del lenguaje

  6. Filogenia y ontogenia en el lenguaje

  7. Humberto Maturana, reflexiones sobre el lenguaje

  8. Wittgenstein y el lenguaje

  9. El constructivismo

  10. El lenguaje creador de realidades

  11. Masonería y lenguaje

  12. Palabras finales


A.: L.: G.: D.: G.: A.: D.: U.:

S.: E.: P.:
Campamento de Valdivia, 17 de noviembre de 2012


El lenguajei como constructor de realidades

“Nadie enseña el lenguaje  a otro. El lenguaje es una invención humana que se hace socialmente  y nadie enseña, todos adquieren el lenguaje, crean el lenguaje. Lo que uno enseña al otro es la gramática. Hasta la Sintaxis en ciertas dimensiones tampoco se enseña, porque la sintaxis de tu análisis es la forma como el pensar  se estructura en el discurso1


Paulo Freire.
Introducción
El problema del lenguaje2 dentro de la realidad nos lleva a descubrir los diversos tipos de paradigmas que se han tejido en su entorno3. De modo que el lenguaje ayuda a estructurar la realidad en diversos escenarios dando sentido objetivo y subjetivo a la dimensión humana y a la dialéctica comunicativa. Por tal motivo, el lenguaje debe ser entendido como “ser”, ya que genera vida, fuerza, seguridad, creación de ideales y relaciones interpersonales reflejados en el campo socio- cultural y religioso. Ahora, respecto de la palabra, esta consiste precisamente en el lenguaje articulado simbólico humano destinado a comunicar el pensamiento, para distinguir comunicaciones orales diversas, como los gritos, las alertas, los gemidos… «Articular la palabra» consiste en formar signos audibles, las sílabas, que forman las palabras que constituyen símbolos. Metafóricamente, la palabra ha llegado a ser toda comunicación dirigida al espíritu (hablar con la mirada, el gesto, el silencio, etc.). La etimología de la voz «palabra» es la misma que la parábola, del griego παραϐολή que significa, «acercamiento, aproximación». La palabra es el lenguaje encarnado en el hombre. La palabra es singular y opera un acto de lenguaje que se dirige a un interlocutor, eventualmente él mismo, mentalmente, o un soporte para lo escrito por ejemplo. La palabra permite expresar necesidades, pensamientos, sentimientos, sufrimientos, aspiraciones, del locutor. La palabra puede constituir una observación más o menos subjetiva de los hechos, o aún ser la formulación de una petición. Ella permite testimoniar un cambio de concepción de mundo (ἐπιστήμη). En este sentido, una verdad es la tentativa de descripción de la realidad con la ayuda de la palabra. El uso social de la palabra ha determinado lenguajes particulares denominados idiomas, lenguas, dialectos, hablares… La utilización de una lengua o la elección de palabras no son neutras porque el lenguaje estructura el pensamiento. Las querellas lingüísticas o atentados a las lenguas pueden ser intentos de aplastar al hombre imponiéndoles paradigmas, como es el caso de la lengua o de las expresiones de un grupo dominante. La palabra permite comunicar la abstracción y permite su memorización. Una abstracción puede permitir la creación de conceptos nuevos distintos de la realidad. La palabra es, desde hace tiempo, físicamente memorizada en diversos soportes, primeramente por la escritura, cuya fecha de aparición es un misterio en historia. Nuevos soportes han hecho su aparición, principalmente con el desarrollo de soportes audiovisuales.

Pero centrémonos en el aspecto del lenguaje, que transforma al ser en un constructor de su propia Realidad. Por ejemplo, la incompleta y vaga representación de un eventual escenario material (Realidad del Individuo) que acompaña al lenguaje humano cuando pretende describirlo, tiene como contrapartida una de sus fortalezas: la de permitir estructurar una muy extensa Imagen de Interacción, consecuencia directa de la elevada incertidumbre implícita en cada palabra empleada, lo que da lugar a la activación de un sinnúmero de memorias relativas a la Realidad. Si toda sociedad posee un idioma que le pertenece, el lenguaje, tomado como la facultad de comunicar y de expresar ideas propias de un individuo mediante signos diversos (palabras, gestos, etc.) es universal. Instrumento aparentemente indispensable para la vida en común, el lenguaje permite al hombre designar y organizar los distintos elementos de la realidad de acuerdo con un sistema de signos. Desde luego, uno puede preguntarse si el lenguaje no constituye también un medio de acción para el hombre. Entonces, podemos pensar que este instrumento para ser incapaz de corresponder de manera adecuada a la realidad que uno desea expresar, ¿cómo podría uno decir que el lenguaje nos permite modificar la realidad?


Conceptos de realidad
Nadie puede describir la realidad. Ustedes deben experimentarla verla, percibir toda su atmósfera. Cuando ven su belleza y exquisitez, experimentan una jubilosa renovación, una reavivación interna”. Jiddu Krishnamurti4, 1938.
El diccionario de la RAE5 nos señala:
1.f. Existencia real y efectiva de algo. 2. f. Verdad, lo que ocurre verdaderamente. 3. f. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.
Las constataciones son: a) Existe una realidad ajena a nosotros y b) al existir la anterior, entonces podemos conocerla e investigarla, ya sea desde la reflexión filosófica, como en el realismo o bien desde la ciencia. Si nos atenemos al contenido de las dos aseveraciones, entonces la primera es de orden metafísico y la segunda es de tipo epistemológica.
¿Qué es la realidad6?
La realidad es un constructo. Si examinamos nuestra propia vida, psicológicamente nuestra mente solamente percibe el presente. La memoria registra el tiempo, como una apercepción muy global, muy aproximada de los hechos psicológicos y mantiene una  ideación lineal de los sucesos acontecidos. No nos damos cuenta del instante en que el presente se convierte en pasado ni cuando el futuro se aproxima y se convierte en presente. El tiempo nos proyecta siempre en el sentido de la flecha del tiempo, hacia adelante. Si tratamos de traer el pasado al presente, tenemos que buscar entre millones de recuerdos, todos separados y parciales. Por eso los adultos que padecen enfermedades cerebrales ven diluirse sus recuerdos, que se pierden siempre desde los más recientes hechos a los más antiguos y con ello va desapareciendo la frágil unidad que forman el tiempo y la personalidad, que va perdiendo su complejidad. Por lo demás, los recuerdos son sazonados  con  las emociones y la sensibilidad propia de cada sujeto y por lo mismo se perciben distorsionados, salvo los pocos recuerdos que con su contexto total han sido almacenados en la memoria. El pasado es subjetivo, el presente es real y objetivo y el futuro inmediato es menos subjetivo que el pasado lejano, porque para pensarlo se necesita de reflexión activa.
El filósofo Wittgenstein, definió a la realidad como:”la totalidad de hechos posibles y expresables mediante el conjunto de proposiciones con sentido, tanto las verdaderas como las falsas”, con lo cual la reduce a los actos de lenguaje, sin otras consideraciones ni posibilidad de diferentes expresiones, con lo cual deja de lado a los objetos y fenómenos no definidos mediante el lenguaje. Desde esta perspectiva,  observamos que Wittgenstein se acerca mucho a Descartes, quien señaló en su siglo que, la realidad  es la conceptual, es decir, aquella  propia de las ideas y a su contenido representativo. Se refiere al contenido representativo de las ideas, definidas como  las notas y las características o propiedades que podemos incluir en los conceptos, que son el vehículo a través del cual se expresan las ideas. En lo que debemos concordar con ambos filósofos, es que en nuestro mundo fenoménico humano, efectivamente el lenguaje posee la cualidad de la representación de la realidad, bajo filtros que no impiden la subjetivación pero que pese a sus deficiencias podemos comunicar a los demás lo que percibimos y distinguir lo irreal de lo imaginario; también podemos recobrar las ideas sobre una realidad objetiva pasada, como ocurre con  la historia como disciplina.
La realidad en la Física
La realidad en el mundo de la física se establece en capas pues no es lineal como pudiera esperarse. Podemos identificar esas capas recurriendo a la evolución científica de la física, pues las teorías que citaré se refieren a planos distintos de la realidad:

a) Realidad de Newton, que explica y permite comprender la gravedad, la rotación de la tierra, las leyes que rigen al sistema planetario nuestro, el tiempo como linealidad y a la física de lo cotidiano, En esta realidad, las leyes a de la física son absolutamente observables y permiten predecir el comportamiento de los objetos, como sistemas planetarios, órbitas, distancias, eclipses  y explicar la realidad de la gravedad. Con Newton aparece el paradigma del universo mecánico, el cual podemos estudiar aplicando simplemente ecuaciones de primer grado. Este es el mundo de la realidad cotidiana, es la física de la determinación, porque a cada fenómeno físico se le puede adjudicar una causalidad. En cuanto a la epistemología de esta realidad, la observación de los fenómenos no interfiere con ellos, lo que facilita la experimentación científica siempre que se controlen las variables.

b) La realidad de Einstein, que mediante la teoría de la relatividad permite explicar el comportamiento del universo a gran escala y nos muestra la unidad del espacio-tiempo y demuestra que la gravedad es una deformación del espacio en torno a los cuerpos, como se entiende al observar los planetas girando   en torno al sol. Einstein demostró que la masa es igual a la energía por la velocidad de la luz al cuadrado, es decir que masa y energía son intercambiables y por tanto una cantidad  X de masa puede producir una enorme cantidad de energía, principio que tuvo su triste demostración práctica en las bombas atómicas lanzadas sobre Japón en la década de los cuarenta del siglo pasado.

c) La realidad cuántica, aplicable a las partículas sub-atómicas, orientada por el principio de indeterminación y la interpretación estadística de los fenómenos físicos a ese nivel. La realidad en este nivel es distinta a las dos anteriores y obedece a principios distintos, como el de la indeterminación de Heisenberg. Hay que anotar que en esta capa de la realidad está afectada por la indeterminación de los fenómenos y además la observación afecta a los resultados, como lo demuestran los experimentos con partículas atómicas, como los fotones. En el célebre experimento de la doble rendija, los fotones en la oscuridad al chocar con un obstáculo pasan alternadamente por cada rendija, como si “supiesen” dónde ir; en cambio a la luz del día forman patrones similares a los que forman objetos del macrocosmo en igual situación.


El reconocido fisiólogo Francisco Rubiá7 (2003) propone desde la ciencia su concepción de la realidad, o mejor dicho, realidades:

“Existen, pues, dos realidades: una que llamamos realidad externa, lo “ahí afuera”, que suponemos idéntico a lo que percibimos, pero que sabemos que no es así, ya que muchos tipos de energía se escapan a nuestros receptores por no poder captarlos. Pero es que, además, lo que percibimos está influenciado por nuestro propio cerebro, de forma que el resultado no es lo que existe “ahí afuera”, sino una mezcla de estímulos externos y construcción cerebral. Esto lo vemos muy claro en las ilusiones ópticas, que no reflejan fielmente la realidad.”

“Y luego existe una realidad interna, a la que accedemos con grandes dificultades, pero que gobierna la inmensa mayoría de nuestras decisiones, creencias y actividades.
LA REALIDAD EN EL SIGLO XXI
La ciencia del siglo XXI, que trae la enorme herencia experimental del siglo pasado y de los anteriores, ha presentado algunos problemas con la realidad. Así, no ha quedado claramente establecido que el universo inflacionario de Alan Guth es una verdad, así mismo, la teoría de cuerdas, como la describe Brian Greene, está ahora cayendo es descrédito y la hipótesis del multiverso está sujeto a multitud de críticas. Lo mismo sucede con la hipótesis de si los seres vivos –y el universo-evolucionan solamente por azar y necesidad, como habían intuido Demócrito y posteriormente Jacques Monod (1985). Para algunos físicos que se apartan del modelo estándar del Big Bang, este es solamente el inicio de la expansión del universo, porque de lo que ocurrió antes no podemos saber nada desde el dominio de la astronomía y de la cosmología en particular. El principio lógico que señala que nada puede originarse en la nada también tiene que tener validez en la macro-realidad por lo cual aún carecemos de un conocimiento validado sobre el origen último de nuestro universo. Sin embargo, el físico y cosmólogo  Stephen Hawkins reafirma en su libro reciente titulado  El gran diseño , que el universo surge de la nada, reafirmando su tesis del libro de los años ochenta,  Historia  del tiempo,  que este se autogenera y que todo ello se desprende de  las leyes físicas conocidas  en el siglo XX.

Lo interesante de la ciencia actual está en que ha tratado de superar sus problemas con la realidad recurriendo a la filosofía, de la cual se pensaba que estaba agotada, porque tanto el universo inflacionario, como las teoría de cuerdas y los universos múltiples se basan más que en la realidad matemática, de la realidad 2 de Popper, y no tienen aún sustento en la realidad 1, lo que es bastante curioso, ya que la ciencia del siglo XX proclamó ajustarse solamente a la realidad observable, comprobable y repetible.


Sin embargo, estas hipótesis han provocado un mar de publicaciones y congresos científicos, con lo cual la física se está moviendo hacia la realidad dos y esperamos que no se refugie en la realidad 3, al menos por el momento. Así mismo, la teoría del caos no ha servido para mejorar la comprensión del universo, ni tampoco lo ha hecho la teoría de fractales, ambas que parecían tan promisorias en el siglo XX.




Desarrollo


  1. Consideraciones iniciales sobre el lenguaje.

El sustantivo Lenguaje se puede definir como la facultad humana que se emplea para expresar el pensamiento y que, para la comunicación entre los hombres, emplean un medio sistema convencional de signos que recibe el nombre de idioma o lengua. Podemos agregar que nos expresamos necesariamente a través de palabras y que el lenguaje que establezcamos entre nuestras ideas las mismas distinciones netas y precisas, esto es la misma discontinuidad o separaciones que entre los objetos materiales8.

El desarrollo del lenguaje del tipo humano está estrechamente vinculado al desarrollo del cerebro y de las facultades síquicas que él soporta. Contrariamente a lo que se pensaba en la época de Broca, no existe un centro especial y limitado del lenguaje, no existe un área del pensamiento. Este centro está representado por una amplia zona del hemisferio cerebral izquierdo, llamado zona logosíquica. El fundamento orgánico de la construcción del lenguaje humano, por lo tanto, no puede presentar dudas9. En cuanto al lenguaje articulado podemos decir que está estructurado por diversos sonidos, identificables y significantes10. Podemos agregar que el lenguaje posee la facultad de concebir las ideas generales de lo bello, de lo verdadero y de lo justo11.


  1. ¿Desde cuándo hablamos?

Para la mayor parte de los investigadores, la palabra, es decir el uso de palabras que son simbólicas, permiten la transmisión de culturas (líticas por ejemplo) y la creación de conceptos abstractos se hace progresivamente, esto, claro, después de la aparición del desarrollo de la facultad de articular el lenguaje oral o habla. La observación del mundo viviente muestra que en cuanto una facultad de comunicación se encuentra disponible, ella es rápidamente explotada a fondo por todos los organismos, animales o también vegetales (se puede citar el caso de las acacias africanas que llegan a ser tóxicas en caso de que otra acacia sea lastimada por un herbívoro, aquí la comunicación es química). Se puede observar en el mundo animal proto-lenguajes articulados bajo la forma de comunicación acústica significativa tal como se ha comprobado en dialectos regionales en las lenguas.

Se puede evaluar prácticamente en el hombre el inicio del proceso en el movimiento de alza y baja de la laringe con la facultad de emitir sonidos articulados hace aproximadamente un millón de años. Sin embargo, hace alrededor de 100.000 años, el Homo sapiens moderno y aun el del Neandertal, usaban ya plenamente la palabra, lo que se puede demostrar con la utilería lítica, o biface por ejemplo12, se repartían en Europa del Sur, en Asia occidental y en África, atestiguando la transmisión cultural.

Los primeros objetos nombrados por una palabra constituyen sin duda los lazos para la memorización del espacio vital. Estos elementos primarios de designación son hoy los topónimos que representan los elementos lingüísticos más antiguos, en lo que dice relación con las aguas y los relieves geográficos y dan cuenta muchas veces de la existencia de una lengua ya desaparecida.

El lenguaje es constructor de realidades  debido en que en él se cimientan diversos aspectos importantes para el ser humano. Es el caso, de la política, la religión, la economía.  Siendo el lenguaje la manera de dar forma a la realidad del ser humano. Por esto, los factores  externos e internos determinan dentro del hombre una integralidad de aspectos como el físico, psicológico, espiritual y social.

Cuando se realiza un acercamiento al concepto del lenguaje se entiende como aquel que permite la creación de paradigmas. Por esto, el hombre determina su cultura con sus características que le son propias, tales como el lenguaje, ideologías, orientaciones religiosas.

De lo anteriormente  mencionado, una sociedad sin lenguaje no tendría la posibilidad de existir, por la dificultad de consolidar comunidades significativas, en donde dan origen a determinadas estructuras de poder, como la sociedad, la familia e incluso la misma escuela. Entendiendo como comunidades significativas, todas aquellas personas que coinciden en determinar un significado a un objeto. Si digo, por ejemplo, a mi interlocutor lo siguiente: ¿Qué es una superficie plana, para sentarse, que tiene respaldo y patas? Sin dudarlo me responderá sin experimentar duda alguna: ‘silla’.

Nuestra experiencia nos indica que cualquier hablante del español es capaz de responder a la interrogante anterior. Como podemos observar, las palabras están dotadas de un cuerpo fónico y de un conjunto de semas o rasgos distintivos del significado: 1. Superficie plana, 2. Para sentarse, 3. Con patas, 4. Con respaldo. Todo lo cual se suelda y lo expresamos como un conjunto que se expresa con la lexía ‘silla’, que es válida para otros idiomas como inglés chair, francés chaise, alemán Stuhl, italiano sedia, portugués assento, rumano Scaun.


  1. Acerca del origen del lenguaje

Cuando se habla del Origen del Lenguaje, se hace referencia a aquellos aspectos que dieron cuenta de su nacimiento. Platón en su Crátilo sostiene la tesis del naturalismo semántico, proponiendo un cierto isomorfismo entre nombres y cosas, de tal modo que el intento de imitar fonética y onomatopéyicamente habría sido el origen de las palabras. Hermógenes plantea el convencionalismo lingüístico, en donde el lenguaje se va dando a lo largo de la historia por costumbre y no por imitación  mostrando de esta manera el aspecto versátil dentro de la realidad. Por esto, el lenguaje es determinado dentro de una comunidad significativa que se irá desarrollando a lo largo de la historia. No obstante, cada época contiene sus propias significaciones y orientaciones dentro de los hechos políticos, sociales, religiosos. Platón, quien acoge el naturalismo semántico plantea una fuerte desconfianza frente a la viabilidad de las palabras para reflejar la realidad. Plantea de esta manera, una separación del lenguaje y del pensamiento, al sembrar  duda en torno a la ambigüedad y la poca certeza en torno al lenguaje.   Esta ambigüedad se ve reflejada por la estructura de su pensamiento13, donde separa el mundo real del mundo de las ideas, y presenta como modelo de verdad todo aquello que provenga del mundo de las ideas, teniendo como falso el mundo visible.

Por otro lado, Sócrates, (según la referencia que hace Platón en el Menón  y Cármides), el lenguaje es el dominio de las nociones, conceptos e ideas que pertenecen a una realidad determinada, para de esta manera coincidir en una comunidad de referencias.  En consecuencia,  se estructura  un grupo de personas en común  que  pueden compartir un mismo conocimiento y una misma lengua. Por  ejemplo: cuando en el Menón, Sócrates,  intentando probar la teoría de la reminiscencia somete a un interrogatorio  concienzudo a un esclavo, llevándolo por sí mismo a que él conozca nociones de geometría que nadie le había enseñado previamente; pero  lo primero que pregunta Sócrates al esclavo,  es ”si sabia griego y lo hablaba”, siendo esta última pregunta el garante para poder  iniciar la conversación, lo  que   quiere indicar que debe existir un mínimo de referencias donde personas dentro del común  comparten un mismo conocimiento.

En cambio, Aristóteles  en su tratado sobre el ALMA en el libro II, plantea una reflexión en torno a la voz, donde la determina como aquel elemento que el hombre utiliza para determinar una situación política y social. En este libro llega a la conclusión de que esta característica es netamente del ser humano, y que al producirse el sonido lleva a la formación y estructuración de  la voz humana.  Todo este proceso es denominado  lenguaje, siendo este significativo y además que  este carácter lingüístico determina el aspecto social y político.

Entrando en el marco de la Edad Media, San Agustín de Hipona en su libro de las confesiones, relata cómo aprendió a hablar. Él  explica este hecho  como la manera de imitar a los mayores haciendo coincidir los signos lingüísticos por ellos proferidos con las cosas. De igual forma,   los movimientos corporales apuntaban a establecer la diferencia entre lo que es significado y significante. Es por esto que el hombre determina y le da un significado determinado a un objeto. Es el caso, de la silla ya mencionado. Le damos un significado a este objeto que siempre nos relacionaron con esta idea.

Para el pensador y filósofo Thomas Hobbes  en su obra El leviatán aparecen tres ideas, en torno al lenguaje. En un primer momento  sigue la idea Aristotélica que aparece en su obra la política, el lenguaje se ve como aquella cualidad humana, que es el vehículo de la comunicación y de relación entre los seres humanos, permitiendo vivir en una sociedad y afrontar tareas comunes, como la convivencia y la lucha por la paz.

En un segundo momento, Hobbes  da a la palabra, un cuerpo sonoro, material en caso contrario, evanescente a la actividad mental. De este modo da a entender que el pensamiento no nace sin el lenguaje, es decir que necesitamos del lenguaje para que pueda formarse y organizarse el conocimiento.

Y por último, Hobbes, partiendo de la existencia de la sociedad  y de la necesidad de la comunicación entre sus miembros, plantea el lenguaje como expresión de Pensamiento.  Por esta razón, el lenguaje da a conocer los deseos, sentimientos, en su relación con los otros para determinar propiamente una sociedad.

Finalizamos diciendo con John Locke. “El hombre fuera una criatura sociable, lo hizo no solo con la inclinación y necesidad de relación con los de su propia especie, sino que además lo dotó del lenguaje, que sería un gran instrumento y vinculo con la sociedad”14.

En este itinerario histórico  se observan las implicaciones  del lenguaje dentro de la sociedad  y especialmente dentro del ser humano. ¿Pero como logramos realizar el paso del lenguaje  y relacionarlo con lo que vemos? por medio de la aprehensión de la realidad, donde el objeto es tomado de lo externo al hombre (Objeto de primera intensión), y se saca de la realidad  para volverlo objeto mental (Objeto de segunda intensión), ya que ese mismo objeto que está en la realidad se convierte en objeto mental, lo hemos  aprehendido y lo volvemos concepto.  Este proceso se determina y se logra por medio de la lógica, ya que es ella la que afirma el grado de veracidad o falsedad de un objeto o realidad. Implica por sí una concepción semántica basada en el carácter representativo del lenguaje, porque se manifiesta en pintura o figura,  representación o figuración del mundo.  De esta manera, puede verse en el lenguaje su carácter especulativo.

Para continuar con el desarrollo de este tema, se verá el aporte significativo del Pensador y filosofo Wittgenstein, el cual ve en el lenguaje una tarea importante de la filosofía. En  su obra el Tractatus nos dice “Los limites de mi lenguaje, significan los limites de mi mundo”; lo que nos quiere indicar que cuando surgen cuestionamientos frente a la existencia, se recurre al lenguaje para tratar de dar respuesta; pero al momento de llegar a éste se establece una confusión, lo cual produce embrollos en las barreras del lenguaje.


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