Consejos Municipales de Cultura -cmcu-; Su impacto e incidencia en la transformación local



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Consejos Municipales de Cultura -CMCu-;

Su impacto e incidencia en la transformación local
Resumen: En este artículo se ofrece una reflexión sobre los consejos de cultura como espacios de construcción de ciudadanía, y a su vez, se quiere esbozar algunas consideraciones a partir de las condiciones actuales de tres de los consejos de cultura del Oriente Antioqueño - municipios de Guarne El Retiro, y El Santuario - queriendo a través de éstas experiencias, aportar algunos elementos de análisis tanto de carácter informativo como de naturaleza descriptiva sobre la contribución de los consejos de cultura a las estrategias del desarrollo municipal.
Se aspira entonces, evidenciar desde su observación, la función social de estos espacios de participación, y se intenta conocer la forma y el alcance que tales escenarios representan como estrategia de cooperación para afrontar las diferentes cuestiones del desarrollo cultural.
Así pues, el propósito de este escrito, es hacer un cruce general de conceptos y hechos relevantes sobre los procesos desarrollados por los consejos de cultura en mención, y dar cuenta de sus modelos, estructuras y reglas de juego que han facilitado o limitado la articulación e interacción sociopolítica de estos espacios de participación social.
Palabras clave: Consejos de cultura, ciudadanía, participación, política cultural,

Abstract: This paper provides a reflection on cultural councils as forums for the construction of citizenship. At the same time, it wants to sketch some reflections from current conditions of the three cultural councils of Oriente Antioqueño -Guarne, El Retiro and El Santuario – trying throungh these experiences, to provide some evidence both informative and descriptive natural about the contribution of these cultural councils to the municipal development strategies.


Thus, it hopes to evidence from a stance an analysis on the social function of these settings; besides it tries to know the way and extent in which these participation scenarios as cooperation strategy allow to address the different issues of development cultural.
So, the purpose of this paper is to make a general relationship on the concepts and relevant facts about the processes developed by the cultural councils mentioned before, and to take into account their models, structures and rules that have facilitated or constrained the sociopolitical articulation and interaction of these social participation settings.
Keywords: Cultural Councils, Citizenship, Participation, Political Culture.

Introducción.


No podemos hoy, y menos en Colombia, hablar de política cultural sin una renovación radical de la cultura política”

Jesús Martín Barbero
El ámbito local ha sido sin duda el escenario privilegiado donde se han puesto en práctica la mayoría de los instrumentos de participación social, convirtiéndose en el nivel de gobierno donde más se ha avanzado en esta línea. Sin embargo, esto no significa que el tema de la participación social en las decisiones políticas a nivel local sea un asunto que se nos presenta como algo claro respecto a aquello que significa e implica. Observar con atención la naturaleza y el alcance que tienen estas expresiones en las democracias locales actuales y sus efectos sobre el sistema político y sobre los propios actores, es una gran alternativa para examinar cómo se han desenvuelto estos escenarios en el contexto real de sus posibilidades y límites efectivos.
En Colombia existen diversas estrategias y mecanismos de deliberación democrática que han sido diseñados para corresponder con los principios constitucionales de descentralización, autonomía, y participación comunitaria. El objeto de este articulo, se centra especialmente en uno de estos escenarios de participación social, y es aquel que ha sido diseñado no sólo para que sean los destinatarios de las políticas culturales de nuestra Nación a nivel local, sino que a la vez sean los gestores, diseñadores y ejecutores de las políticas culturales a nivel municipal; los Consejos Municipales de Cultura -CMCu-.
Las reflexiones sobre la gestión pública demandan en la actualidad que sea en la sociedad misma, el lugar en el que debe de apropiarse y renovar de manera crítica las políticas sociales, es por ello que vemos importante reflexionar sobre la necesidad de establecer nuevos diálogos entre los nuevos actores y las políticas culturales existentes, como uno de los desafíos más grandes en el desarrollo cultural.
Las siguientes consideraciones procuran iluminar algunos aspectos de éste escenario institucional de participación, queriendo dar cuenta de las dinámicas que supone el intercambio que se da en doble vía entre la ciudadanía y la institucionalidad, y a su vez, hacer visible la reciprocidad existente entre cultura y política, anotando una vez más, y en base a algunos argumentos, que para de hablar de manera efectiva de políticas culturales, es indispensable empezar por propiciar una transformación substancial de la cultura política.

Consejos de Cultura, contextos y municipios.


Este trabajo es producto de una preocupación documentada sobre la situación en la que actualmente se encuentran los Consejos de Cultura en el Oriente Antioqueño. Antes de entrar en materia, y determinar el impacto de estos Consejos de Cultura en sus municipios, consideramos importante plantear en un primer momento algunas particularidades de los municipios estudiados en ésta investigación, pues si bien se puede decir que existen dinámicas semejantes entre varios de los municipios del Altiplano del Oriente Antioqueño, creemos necesario agregar, que a su vez se hacen visibles características que exigen estudiar con un prisma individual cada uno de los municipios.
Así pues, para el caso que nos interesa, es oportuno denotar algunas de las características que presentan los municipios que hacen parte de ésta investigación: municipios de Guarne, El Retiro, y El Santuario y sus Consejos de Cultura1, con el fin de contextualizar de una mejor manera las circunstancias sobre las cuales se desenvuelven las dinámicas culturales de cada uno de éstos.
Municipio de Guarne
Respecto a lo que tiene que ver con su actividad cultural, podemos decir que cuenta con una Casa de la Cultura, la cual está adscrita a la Secretaria de Educación del municipio, y es la encargada de desarrollar diferentes programas y acciones a nivel cultural tanto a nivel urbano como rural, y liderar la construcción del plan de desarrollo cultural junto con el Consejo Municipal de Cultura. Desde el año 2008 se ha tratado de robustecer dicho Plan; “El Arte es para Todos 2008 - 2015”,2 en el cual se le da participación al Consejo de Cultura en la formulación y en la evaluación, sin embargo, aún no se ha podido concretar una propuesta concluyente alrededor de éste, sigue en formulación, y todavía es poca la comunidad que está advertida respecto al mismo.
Entre las acciones que se realizan a nivel cultural, se reconoce la prioridad para proyectos y programas en el campo de las artes, específicamente en la escuela de artes de la Casa de la Cultura, éste es el proyecto que cobra más importancia y para el cual se han considerado las promotorías necesarias en las diferentes áreas artísticas.
Respecto a la participación social y cultural a nivel local, si bien existen en el municipio un número de organizaciones sociales representadas en grupos artísticos, ONGs, Juntas de Acción Comunal, Organización de Mujeres, entre otros, son pocos quienes se han ido articulando lentamente al Consejo Municipal de Cultura -CMCu-, el cual en su gran mayoría está conformado por los mismos promotores de la Casa de la Cultura, argumentando que son sólo los dolientes de la cultura quienes están comprometidos en liderarlo.
En el municipio de Guarne, el Consejo de Cultura se creó en el año de 1998 a través de acuerdo municipal Nº 024, si bien ya son más de 12 años desde su creación, todavía sigue siendo poca motivación de la sociedad civil en los asuntos y actividades culturales y en la conformación del mismo Consejo de Cultura. Actualmente se encuentra en una nueva etapa de consolidación.
Por otro lado, es imperioso mencionar que se reconoce el poco compromiso de las últimas administraciones municipales respecto a sus responsabilidades con el sector cultural, y en igual sentido, se puede expresar la actitud de los concejos municipales.
En cuanto a la administración municipal actual, el único objetivo que vincula indirectamente al Consejo de Cultura, es el punto 2.2.3 de su Plan de Desarrollo3, en el cual se procura como objetivo central, fomentar el desarrollo de la cultura y la educación en el municipio generando procesos formativos con la población, y como uno de sus objetivos específicos de éste, propone la formulación del Plan Cultural Municipal.
Municipio de El Santuario
Sus dinámicas culturales en su gran mayoría, han sido promovidas desde la Casa de la Cultura Luis Norberto Gómez, entidad adscrita a la secretaria de educación, la cual ha venido trabajando en la consolidación del Consejo Municipal de Cultura y en el fortalecimiento de la escuela de artes de la misma. De igual forma actualmente se encuentran diseñando un Plan Municipal de Cultura 2011 - 2020 enmarcado en el nuevo Plan Nacional de Cultura.
En cuanto a la participación de la comunidad y articulación con la Casa de la Cultura, se puede decir que si bien aún falta respaldo y apropiación por parte de la comunidad, existen varios tipos de organizaciones a nivel local que trabajan por el desarrollo cultural del municipio en diferentes ámbitos, se reconoce el trabajo de actores interesados en las acciones culturales y un número de grupos artísticos que son reconocidos a nivel regional.
En relación al Consejo Municipal de Cultura, es importante mencionar que éste se reglamentó por el Acuerdo Municipal Nº 12 en el año de 1997 y se modificó en el año de 2009 por medio del Acuerdo Municipal Nº 25.
El grupo de personas que actualmente conforman el Consejo de Cultura, se caracteriza principalmente por contar entre la mayoría de sus miembros activos, con personas mayores, algunos con reconocida trayectoria y vocación comunitaria en el municipio y otros con desempeño profesional en diferentes áreas. Éste Consejo está conformado desde finales el año 2010, pero es sólo desde el 2011 que se organiza para formular el Plan de Desarrollo Cultural del Municipio y activar el mismo Consejo de Cultura, no obstante, cabe mencionar que el grupo de consejeros que en este momento se encuentra comprometido con la consolidación y funcionamiento del Consejo de Cultura, aún sigue siendo escaso.
En el Plan de Desarrollo Municipal de la actual administración, “El Santuario obra de todos” 2008 - 2011,4 concurren dos propuestas que vinculan directamente la acción del Consejo de Cultura, las cuales son los proyectos 2.1.1 y 2.1.2, donde se propone fortalecer el Consejo Municipal de Cultura y Elaborar el Plan Participativo de Cultura a nivel municipal respectivamente, sin embargo, también es indispensable agregar, que el presupuesto para estas actividades es bastante limitado.
Municipio de El Retiro
En su aspecto cultural, el municipio de El Retiro cuenta con una entidad cultural; la Casa de la Cultura y Biblioteca Roberto Escobar Isaza, que adscrita a la secretaria de educación, es la encargada de dinamizar y proteger el desarrollo cultural del municipio, y a su vez viene realizando una serie programas culturales que permiten dinamizar las prácticas culturales, artesanales y turísticas del municipio.
En la actualidad vienen buscando desarrollar, junto con el Consejo Municipal de Cultura, la implementación del Plan Municipal de Cultura, y tratando que la ciudadanía y especialmente el sector cultural reconozcan la importancia de participar en los escenarios públicos y de planeación a nivel municipal. A su vez, también se encuentran trabajando de manera articulada en la adecuación de la Casa Museo, proyecto para el cual ya gozan de instalaciones física.
En relación al Consejo de Cultura, éste existe desde el año de 1998, creado por el Acuerdo Municipal Nº 27, y el cual fue derogado por el Acuerdo Municipal Nº 005 del año 2009 creando el Consejo Municipal de Cultura “Luciano y Concholon”, ya que el acuerdo anterior, no contemplaba a algunos de los actores de incidencia cultural en el municipio.
El actual Consejo de Cultura se encuentra conformado casi en su totalidad, y cuenta con el respaldo y acompañamiento permanente por parte de la dirección de cultura de municipio, está compuesto por una serie de organizaciones sociales que tienen incidencia en el municipio y por algunos de los promotores de la Casa de la Cultura. Una característica particular de éste Consejo de Cultura, es que en su composición, algunos de los consejeros son personas que antes residían en la ciudad de Medellín y actualmente viven en el municipio, personas que interesadas desde su quehacer personal -tal vez un poco más que varios de los pobladores- se han vinculado con las actividades culturales que se promueven en el municipio. Así pues, cabe agregar que aún sigue siendo deficiente la participación y el empoderamiento de las comunidades respecto a las dinámicas culturales que el municipio promueve.
Referente a la relación con la actual administración municipal, en su Plan de Desarrollo5 vincula una estrategia de dinamización y fortalecimiento de la identidad cultural municipal, y lo hace a través de dos acciones; la formación de líderes y promotores culturales, y la dinamización cultural comunitaria. Por otro lado, en lo que tiene que ver con el Plan de desarrollo cultural6 vincula directamente al Consejo Municipal de Cultura, al hablar de la inversión destinada a asesorar y formular las estrategias de construcción y seguimiento de mismo Plan de desarrollo Cultural y la vinculación de todos los participantes de la cultura.
En este contexto, también es atinado nombrar una característica más, y es la necesidad que encuentra éste Consejo de Cultura, al igual que los demás, en fortalecerse en temas de formación que les permita entender de una mejor manera su función política y su participación en el desarrollo municipal.
La norma como soporte estratégico y herramienta política
En retrospectiva, podemos decir que en Colombia, en las últimas décadas se han logrado avances significativos para el sector cultural, es con la aparición de la Constitución Política de Colombia de 1991 donde surge la responsabilidad directa del Estado frente a la cultura7; El hecho de que se reconozca el sector cultural como un componente del Estado al que se le brindan herramientas jurídicas que a la vez ponen en marcha programas y acciones especificas en el campo de lo cultura como la Ley General de Cultura8 en el año de 1997, sus decretos reglamentarios 1493, 1494 y 1589 expedidos en 1998 y la creación del Ministerio de Cultura, se convirtieron en hechos legitimadores y en las herramientas fundamentales para el diseño de programas que favorecieran al sector cultural. No obstante, es justo indicar que los hechos políticos culturales aquí mencionados han sido fruto de una labor y reto permanente de una población, por querer hacer de la cultura un elemento estructurante en la construcción de la nación.
Esta restructuración de la cultura permitió que a nivel nacional, el Estado implementara un reordenamiento cultural profundo en nuestras sociedades. En este escenario, la cultura se descentraliza hacia el orden regional y local, apoyado en la creación de nuevas figuras administrativas y en una serie de instrumentos político-jurídicos para el fortalecimiento de la organización territorial, tales como; la elección popular de alcaldes, la formulación de la Constitución de 1991, la Ley General de Cultura 397, la Ley de Ordenamiento Territorial 388, la Ley General de Participación 715, … entre otras, las cuales le han otorgado competencias en términos de autonomía a los municipios, permitiendo que desde el ámbito local, se organizara la institucionalidad cultural a partir de secretarías, departamentos, unidades o coordinaciones de cultura y en casas de cultura municipales. Fue en este sentido, que el municipio adquirió un mayor potencial como dinamizador cultural, por ser la instancia en donde se expresan las actividades y la participación cultural en su forma más tangible. 9
Una vez el sector cultural se convirtió en un propósito obligado a tratar dentro de la organización y planificación del Estado, se propone crear, buscando darle coherencia y articulación a los procesos de desarrollo cultural, el Sistema Nacional de Cultura –SNCu-, para vincular entre sí, a las entidades nacionales, departamentales, distritales, municipales y privados para asumir el reto de hacer efectivos los principios constitucionales de universabilidad, fomento, transmisión, educación, conservación, acceso y conocimiento de la cultura.
Con el Sistema Nacional de Cultura -SNCu-, se definen rutas y escenarios y a la vez condiciones para que la gestión cultural sea una responsabilidad compartida entre los niveles de gobierno y de estos y los particulares. Estos espacios, han sido planteados como escenarios de diálogo, en los cuales los diferentes grupos organizados pueden pensar, analizar y formular políticas, planes y líneas de acción, para la consolidación y fomento del quehacer cultural, y sumado a ello, para vigilar el gasto público invertido en cultura en los niveles nacional, departamental y municipal respectivamente. 10
Es en este sentido que, la intervención de los ciudadanos en la toma de decisiones se ha convertido en un gran insumo para direccionar de una mejor manera la formulación de las políticas culturales. La ciudadanía ha sido concebida como un agente coadyuvante imprescindible en la toma de decisiones gubernamentales para propiciar políticas públicas generadoras de un desarrollo armónico e integral en los territorios.
Los escenarios de participación dispuestos en el Sistema Nacional de Cultura, -SNCu- son espacios que se han diseñados para garantizar la democratización de la cultura. Son escenarios trazados conformemente para incorporar por medio de ellos, una estructura formal de relaciones que permite el encuentro entre lo nacional, lo regional, y lo local y por donde a través de éstas instancias, puedan fluir las políticas culturales.11
Sin embargo, también se reconoce que no ha sido fácil tratar de consolidar y poner en marcha el desarrollo progresivo de éste Sistema -SNCu-;
“A pesar de que en la construcción de las políticas culturales ha aumentado la participación de los ciudadanos, su presencia sigue siendo débil. Quizás porque aún no está suficientemente arraigada la idea y la práctica de la ciudadanía cultural, al mismo nivel que la de la ciudadanía política. Aún tenemos un concepto de democracia demasiado centrado en el ejercicio del voto y una consideración débil sobre las determinaciones culturales de la ciudadanía. Los derechos culturales, en países pobres, aparecen como derechos aplazables, secundarios y subsidiarios frente a la importancia que tienen otros derechos como el de la salud o el de la educación, que se consideran mucho más básicos y urgentes. Aunque se han favorecido las instancias de concertación, aún son espacios demasiado centralizados, ocupados por expertos y funcionarios del Estado.” 12
La integración entre políticas culturales, programas y acciones es fundamental. Es preciso suscitar mejores niveles de coherencia entre dichas instancias, y aumentar los esfuerzos que permitan darle mayor gravedad al aparato estatal para hacer más ligero y oportuno el seguimiento y la consecución de las políticas públicas.
A nivel gubernamental, son varias las iniciativas que han contribuido en el desarrollo de estrategias y en la actuación de las políticas culturales, no sólo en su formulación, sino que a su vez tiene que ver con la sostenibilidad de los mismos procesos, y marcando gran énfasis en la participación de los actores culturales.
El Plan Nacional de Cultura 2001-2010, por ejemplo, motiva la participación de agentes culturales en la construcción de una ciudadanía democrática cultural;
Los procesos de participación de los actores culturales en espacios de decisión son formas de ejercer lo político desde la ciudadanía cultural. En este sentido, la práctica misma de la participación, planteada desde la especificidad cultural, hace parte de una cultura política que el Plan Nacional de Cultura aspira a propiciar.13
Así mismo, es posible encontrar iniciativas tanto a nivel departamental, como es el caso del Plan Departamental de Cultura de Antioquia, sobre el cual se plantean directrices concretas para la promoción y fortalecimiento del Consejo Departamental de Cultura y de los Consejos Municipales de Cultura -CMCu- como soportes de los procesos de descentralización y de las condiciones de sostenibilidad de los planes departamental y municipales14 y a su vez, también se puede mencionar las iniciativas que concurren a nivel municipal propiciando fortalecer la participación ciudadana en los procesos de formulación de políticas públicas culturales y en el seguimiento de las mismas, más exactamente en la formulación y ejecución de los Planes de Desarrollo Cultural.

La misma ley General de Cultura crea estas instancias de participación. Y los define como instancias de concertación entre el Estado y la sociedad civil, encargada de liderar y asesorar a los gobiernos departamentales, distritales y municipales y de los territorios indígenas en la formulación y ejecución de políticas y la planificación de procesos culturales.15


A nivel municipal, y para el caso especifico de los municipios de Guarne, El Retiro, y El Santuario, son las casas de la cultura quienes se constituyen en instituciones estratégicas y determinantes para que esa acción estatal, esa participación comunitaria y el acceso de la comunidad a los bienes y servicios culturales se hagan realidad, son las casas de la cultura el hábitat fundamental para el fortalecimiento de una ciudadanía democrática.
Pues es en lo local donde las dinámicas comunitarias, los niveles de desarrollo del Sistema Nacional de Cultura -SNCu-, los procesos culturales y los elementos particulares de carácter normativo y socio-político han determinado las formas de intervención de la institucionalidad. Razón por la cual, en conformidad con su objeto social y su papel en el propósito del desarrollo cultural, y como representantes de la institucionalidad del municipio en el caso de las ya mencionadas, son las casa de la cultura las encargadas además de coordinar el Sistema Municipal de Cultura, responsables de liderar y participar en la formulación de las políticas culturales, en la implementación de las políticas, planes, programas y proyectos culturales en el municipio y a su vez son quienes ejercen la secretaría técnica del Consejo Municipal de Cultura.
Es así como entre los lineamientos de políticas para las casas de la cultura diseñados por el Ministerio de Cultura, vinculan entre sus líneas de acción; el fortalecimiento del Sistema Nacional de Cultura en el nivel local a través de las siguientes estrategias16:


  1. Consolidación de los espacios de participación.

  2. Fortalecimiento de la Casa de la Cultura como Secretaría Técnica del Consejo Municipal de Cultura.

  3. Dinamización de la organización y del funcionamiento de asociaciones y redes departamentales de casas de la cultura.

  4. Fortalecimiento de la articulación de las casas de la cultura con la institucionalidad cultural departamental.

  5. Fortalecimiento de los procesos relacionados con la planeación, la formación y la información cultural.

Y entre los retos de esta línea temática de acción se encuentran;




  1. Contar con casas de la cultura con capacidad de convocatoria y liderazgo para el ejercicio pleno de sus responsabilidades como entes rectores del Sistema Nacional de Cultura en el nivel local.

  2. Contar con asociaciones y redes departamentales, regionales y nacionales de casas de la cultura que viabilicen la creación de circuitos para la oferta y circulación de bienes y servicios culturales.

  3. Lograr casas de la cultura fortalecidas en su articulación programática y financiera con la institucionalidad cultural departamental.

  4. Propender por casas de la cultura comprometidas permanentemente con procesos relacionados con la planeación, la formación y la información cultural.

Tenemos entonces que las casas de la cultura están constituidas como entidades encargadas de liderar los procesos culturales, de planeación y dinamización de la ciudadanía cultural, incentivando la participación comunitaria, y promoviéndose como un eslabón básico en el fortalecimiento del Sistema Nacional de Cultura.


Sin embargo, es importante destacar que lamentablemente, el cumplimiento del objetivo fundamental con el que ha sido constituido el Sistema Nacional de Cultura -SNCu-, como es el principio de descentralización y la generación de condiciones para que la gestión cultural sea una responsabilidad compartida entre los niveles de gobierno y de estos y los particulares, se ha visto alterado por múltiples factores que han llevado a un debilitamiento progresivo y un funcionamiento aplazado del desarrollo del sector cultural en Colombia.
Las normas culturales han creado nuevos espacios de participación ciudadana, como son los consejos territoriales de cultura, de áreas artísticas y patrimonio que manifiestan una intencionalidad clara de construcción de lo cultural entre la institucionalidad y la ciudadanía. Sin embargo, las realidades demográficas e institucionales de algunas regiones del país no facilitan su operatividad, por lo que las instancias culturales se ven obligadas a centrar los esfuerzos solo en uno de ellos.17
Si bien se destaca que en esta década del Plan Decenal de Cultura se han logrado valiosos avances en materia de participación ciudadana y en los procesos de apropiación e información cultura de seguimiento y control a la gestión pública, varios de estos grupos, a su vez, demandan una mayor incidencia en las decisiones de gobiernos territoriales y en los procesos de planeación, financiación y programación cultural, más allá del cumplimiento formal de lo estipulado por la ley.18
Participación y Consejos de Cultura; una mediación en lo local
A menudo se ha pensado, que tratar de llevar a la práctica experiencias de participación ciudadana, es un ejercicio que puede ser más efectivo, por razones de escala, si se aplica desde el ámbito municipal, pues es en lo local donde las diversas expresiones ciudadanas pueden tener una incidencia más directa en las instancias de representación pública; es aquí donde los ciudadanos pueden responder a ese principio democrático de manera más activa y a su vez pueden generar esquemas corresponsables que atiendan de una mejor forma los problemas particulares de su localidad y sector.
En este sentido, se esperaría que sea la esfera municipal, la instancia pública que más refleje la creación de cauces para la deliberación y la decisión, y así mismo, el generador en la provisión y oferta de oportunidades de participación a grupos de representación de intereses.
Esto así expresado, en términos genéricos y desde una perspectiva teórica, constituyen una aseveración difícilmente objetable. Sin embargo, no resulta fácil encontrar análisis y estudios que precisen adecuadamente la cuestión, y que se basen además en experiencias concretas a partir de las cuales contrastar empíricamente las premisas teóricas de tal hipótesis.

No es exagerado sostener en tal sentido, que el acceso de los ciudadanos a la participación se produce en primera instancia a través del acceso de las estructuras democráticas de base, de proximidad, presentes en la vida local.19


Así mismo, es lógico pensar, si consideramos lo anterior, que para que las diferentes instancias de participación sean efectivas en el tiempo y en el espacio, es necesario no sólo el compromiso de los involucrados -entes gubernamentales y ciudadanía-, sino que además, es necesario concertar si tal participación aboga o por el establecimiento progresivo de marcos jurídicos y políticos que posibiliten y potencien ese ejercicio colectivo, o bien, simplemente se aspire a crear espacios de participación sólo para opinar o colaborar a las administraciones municipales. Pues, dependiendo del tipo de orientación que se le otorgue a éstos escenarios de participación, será posible que dicho tipo de iniciativas sean estables y efectivas para los grupos sociales vinculados.
No es nada aventurado señalar que muchos de estos escenarios de participación no han tenido apenas éxito en la práctica, pues el tema de la participación no puede simplemente abocar por la generación de espacios de opinión o una posible o probable influencia de los públicos en las instancias de representación, no se trata solamente de generar escenarios de participación formal para corresponder con los instrumentos de ley, o para introducir o ampliar la influencia de la esfera pública dentro de la lógica de organización y operación de las principales instituciones que estructuran al régimen político.
Las decisiones tomadas en el nivel político-administrativo se deben fundamentar y justificar en el ámbito de la sociedad a través de una esfera pública revitalizada, pues, justamente de lo que se debe tratar es de procurar institucionalizar la construcción de soluciones de los problemas sociales directamente con la participación de los ciudadanos.
En lo que aquí concierne, los Consejos Municipales de Cultura -CMCu- de los municipios de Guarne, El Retiro y El Santuario y la necesidad de exponer éste debate, se refiere justamente a la ausencia constatada de un proceso político de definición de objetivos, en el que participen los ciudadanos, sus representantes y todas las instituciones políticas.
Es imprescindible que estos escenarios institucionales de participación social, procuren afirmar sobre bases más solidas la legitimidad sobre la que se inscriben, sus objetos, los valores que afirman, su alcance y trasfondo ideológico, pues de otra manera, no será posible superar el imaginario en el que aun se perciben como una “promesa incumplida”.
Estamos seguros, de que una revisión seria de estos escenarios de participación, puede brindar luces sobre las razones de las consecuencias por las cuales algunos de estos han tenido experiencias exitosas, y otros por su parte, han sido percibidos como entornos erosionados y deslegitimados, que en el mejor de sus casos debido a las dificultades que presentan, están marcados por el signo de la decepción y/o el desencanto20.
Los Consejos Municipales de Cultura -CMCu- fueron creados a partir del año de 1997, una vez que apoyados en la constitución de 1991, nacen en la ley 397 de 1997 Ley General de Cultura, que los reglamenta como escenarios de participación dispuestos en el Sistema Nacional de Cultura -SNCu-21, como espacios que han sido diseñados para garantizar la democratización de la cultura, promoviendo así la inclusión en el SNCu no sólo de las instancias públicas, sino de los particulares también en la toma de decisiones relacionadas con la planificación y fomento de la cultura.
La figura de los Consejos Municipales de Cultura -CMCu-, en principio impulsa el derecho a ser informados y el derecho a ser consultados, son escenarios en donde es posible la concertación de decisiones relativas a la política y planificación cultural. Han sido planteados como espacios de diálogo, en los cuales los diferentes grupos organizados pueden pensar, analizar y formular políticas, planes y líneas de acción, para la consolidación y fomento del quehacer cultural, y sumado a ello, son los encargados de la vigilancia en el gasto público en cultura22.
Los Consejos Municipales de Cultura, son instancias que se han consolidado misionalmente para crear y fortalecer procesos participativos, procurando gestionar, organizar y robustecer las acciones culturales en sus municipios y el funcionamiento de los mismos como instancia de participación ciudadana, pero lamentablemente están atravesados por varios tipos de problemas que limitan y obstruyen su función social; pues, además de que la figura de Consejo de Cultura pareciera quedarse corta en su sustento normativo, y de un espacio de valores que lo explique y lo justifique en el nivel local, y eso suscita no pocas tensiones. Carecen en la mayoría de los casos de legitimidad en el orden municipal en ambos sentidos; Es preciso decir entonces que, el déficit que presentan los Consejos de Cultura resulta no sólo de factores institucionales, sino que también tiene que ver a su vez con otros factores de carácter socio estructural.23
Es necesario mencionar que, a nivel departamental y municipal, no ha sido fácil el tratar de conformarlos, aún sigue siendo limitada la injerencia que han tenido el departamento y los municipios en estos asuntos, no se ha gozado de alguna motivación, acompañamiento continuo o asesoría, lo cual repercute en el desarrollo y organización del sector cultural desde lo local, y por otro lado, la ciudadanía aun está en deuda de empoderarse de estos escenarios de participación social.
Por lo que se refiere a las dificultades encontradas a nivel institucional: tenemos pues, que si bien el sector cultural se convirtió en un punto obligado a tratar dentro de la estructuración y planificación del Estado, ya que después de la constitución de 1991 se consagra el deber expreso del Estado respecto a la cultura, y este es ya un logro importante para el desarrollo cultural, aún sigue siendo limitado el sustento normativo que brinde las herramientas suficientes para procurar un buen desenvolvimiento de los Consejos de Cultura –CMCu- en el nivel local.
Otra de las dificultades que interfieren en la constitución y funcionamiento de los Consejos Municipales de Cultura -CMCu- en este sentido, hace relación a las estrategias implementadas para su conformación, la manera como se ha dado a conocer la necesidad de que acudan los representantes de todos los sectores de la población; la falta de información respecto a quiénes intervienen y dinamizan el sector cultural de un municipio, quiénes pueden ser convocados específicamente para participar del proceso de selección, genera que no siempre los más interesados y los que posiblemente sean los más comprometidos con el tema, sean los que acudan.
Los procedimientos empleados para la conformación de los Consejos Municipales de Cultura no han sido los más idóneos, y sumado a ello, son muy pocas las personas que entienden lo relativo a la importancia y objetivos del Consejo Municipal de Cultura-CMCu-. Es preciso insistir que es necesario instruir a la población receptora respecto a la función de los Consejos Municipales de Cultura -CMCu-.
Un problema más a nivel institucional, tiene que ver con que regularmente, debido a las dificultades ya mencionadas, los Consejos Municipales de Cultura -CMCu- se conforman más a través de enlaces interpersonales, que interinstitucionales, lo cual propicia una gran inestabilidad, en tanto que la transmisión de la información y el intercambio de servicios interculturales depende de las buenas o malas relaciones que se tengan y en general de factores subjetivos24.
A su vez, no basta con sólo respaldar logística y estructuralmente la conformación de los Consejos Municipales de Cultura, y/o en acompañar a través de la secretaria técnica los mismos, también es necesario, que el ente territorial asuma sus competencias y le brinde a éste escenario la legitimidad necesaria para su funcionamiento.
Desde el ámbito socio estructural; es necesario observar sí los Consejos de Cultura puede obtener un mayor empoderamiento social y de qué modo, pues, para empezar, la mayoría de los ciudadanos no entienden qué son y para qué sirven los Consejos de Cultura, incluso, muchos desconocen su existencia. Y en caso de que se contara con tal reconocimiento, el desarrollo de una democracia asociativa no es suficiente por sí sola para garantizar la legitimación de estos escenarios.
Un problema social manifiesto, tiene que ver con las personas que han sido elegidas, y que no son lo suficientemente idóneas para la labor que deben asumir, o no están suficientemente conscientes de la importancia que conlleva representar a otros ciudadanos en un espacio de participación. Algunos de los integrantes de los actuales Consejos que visitamos, no asisten regularmente a los encuentros programados, y en virtud de ello, dificultan aún más la labor de aquellos consejeros que están comprometidos con el desarrollo cultural de sus municipios, pues además de provocar una atmosfera de agotamiento y escepticismo, evitan en su momento a que quienes estén comprometidos sean coartados para tomar decisiones25.
El anacrónico funcionamiento de los Consejos de Cultura en los municipios, hace igual de responsables a las entidades administrativas, como a los ciudadanos, y de igual manera, ambos son responsables de la debilidad institucional del sector cultural. Está visto que aunque en la mayoría de los municipios tanto los Consejos como la sociedad civil tienen participación, son poco los que en realidad se comprometen de manera seria a liderar procesos de planeación cultural. En general, puede decirse que la participación alrededor del sector cultural, se ve restringida únicamente a las etapas de formulación de planes en el mejor de los casos.
Es vital que las dependencias estatales a nivel municipal tengan claras las responsabilidades y competencias en relación con lo cultural; deben tener claro que el desarrollo económico y social debe articularse estrechamente con el desarrollo cultural científico y tecnológico, y que a su vez entre sus obligaciones les corresponde declarar y manejar el patrimonio cultural y los bienes de interés cultural en la localidad, fomentar el arte en todas sus manifestaciones, el fortalecimiento de las expresiones culturales, e interactuar entre la comunidad y las entidades estatales promoviendo el optimo desarrollo de la cultura en su conjunto… 26
Es necesario que las relaciones «verticales» existentes entre representantes y representados a través de los distintos niveles de gobierno, articulen también la influencia «horizontal» entre las distintas formas de representación. Sólo en este sentido, es que la participación cultural adopta más claramente la forma de una política pública que debe ser transversal, útil y necesaria para la planeación cultural. Y así mismo, funcionarios, políticos y líderes de asociaciones comparten una misma visión de la participación como herramienta capaz de recrear lazos de pertenencia a una comunidad política y cultural.
La cuestión institucional podría solucionarse a un plazo medio-largo, siempre que se tenga en cuenta esa pluralidad de ámbitos de competencia y representación, creando formas adecuadas de responsabilidad de los gobernantes y, al mismo tiempo, fortaleciendo los canales de representación territorial. Para solucionar el problema no basta con transformar las instituciones.
Lo que no se puede dejar de lado es que a nivel ciudadano, es preciso avanzar en determinaciones más concretas, es cierto que la política no es únicamente una actividad comunicativa y deliberativa, sino también fuertemente estratégica. La madurez democrática, implica una evolución cognoscitiva de que los individuos pueden organizarse y participar voluntariamente sin la necesidad de la inducción estatal.

El tema de los Consejos de Cultura posee muchas aristas problemáticas dentro de la democracia contemporánea, un reto por confrontar desde estas instancias, radica precisamente en tratar de dar una verdadera orientación a los Consejos de Cultura que los permita dotar de una mayor incidencia y se logren convertir en un aspecto clave en las agendas políticas de las entidades culturales. Pues, si bien para algunos dicha prioridad obedece en buena parte a corresponder simple y llanamente con un requisito de ley, para otros significa una excelente oportunidad para incrementar el empoderamiento de sus comunidades.


La verdadera relevancia de la participación política de los Consejos de Cultura consiste en considerarlos un bien positivo en sí mismo en el sentido de que son un mecanismo de empoderamiento, es decir, aúnan representación y participación.
Es importante no olvidar que el accionar de este tipo organizaciones tiene un fuerte impacto en la construcción de la esfera pública local al generar por un lado, debates sobre asuntos asociados a la vida cotidiana de los ciudadanos y por el otro, al permitir la difusión de problemas propios de cada sector en las instancias públicas, logrando de este modo, redefinir los problemas colectivos. Visto así, la intervención de los ciudadanos en la toma de decisiones se convierte en un gran insumo para direccionar en un mejor sentido las bases de la democracia representativa, pero en primera instancia, es preciso repensar las relaciones entre cultura y política, y a su vez relacionar las políticas culturales con las transformaciones de la cultura política.
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