Conferencia en la universidad de montevideo



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CONFERENCIA EN LA UNIVERSIDAD DE MONTEVIDEO

La crisis económica y el cambio progresista en América Latina”



MONTEVIDEO, 1 de marzo 2010.

Compañeras, compañeros.

Queridos jóvenes, yo quiero que sepan que considero que esta no es sólo una época de cambios, vivimos un verdadero cambio de época, un tiempo nuevo, tiempo de esperanza para América Latina. Asistimos a la derrota política, económica y social del neoliberalismo, representado por el mal llamado “Consenso de Washington”, en el que, paradójicamente, no participamos los latinoamericanos, y se llamó “consenso”; una de las más grandes crisis de América Latina ha sido la crisis de pensamiento propio, ni siquiera nos atrevimos a pensar, seguimos irreflexivamente políticas que se generaron en el norte y eso se llamó “consenso”; “consenso” al que se llegó de espaldas a los intereses de las inmensas mayorías y en beneficio de pequeños sectores económicos y políticos.

El principio del fin del neoliberalismo se evidencia en una crisis profunda. En el último trimestre del 2008, la producción, el comercio y el precio de la vivienda y de las acciones, se desplomaron de repente. En el primer trimestre del 2009 la producción de la Unión Europea en su conjunto cayó en un 10%; la de Japón en un 12%. La burbuja se reventó en gran parte debido a la caída del mercado de las hipotecas subprime en los Estados Unidos, lo que en cuestión de días involucraba a bancos alemanes, japoneses y de muchos otros países, que habían invertido en el sector de la vivienda y que se vieron abocados en muchos casos a la bancarrota.

Estos paquetes de préstamos hipotecarios no eran más que deudas incobrables: dinero prestado a clientes sin posibilidad de pagar casas en mal estado. Pero en Wall Street se unieron miles de deudas de ese tipo en paquetes multimillonarios, revendidos luego en las bolsas de valores de Londres o de Tokio. Muchos lucraron con ello. Para disfrazar su origen, les daban nombres “serios” como por ejemplo “Vehículos de Inversiones Estructuradas” (los famosos SIV por sus siglas en inglés), lo que suena mejor que “Paquetes de Deudas Incobrables”. El famoso banco Bear Sterns tenía dos paquetes de deudas con nombres realmente rebuscados. El uno se llamaba el “Fondo de Estrategias de Crédito Estructurado de Alto Grado” y el otro el “Fondo de Apalancamiento Mejorado de Crédito Estructurado de Alto Grado”. Al final, sin embargo, ni el bonito nombre, ni la obscena inyección de $3.2 mil millones en uno de los paquetes de deuda, pudo salvarlo.

Como suele suceder en estos casos, el miedo se propagó y contagió a todo el sistema financiero internacional. El capital se replegó de repente sobre sí mismo. En vez de la euforia especulativa, se desató la histeria especulativa. La crisis se ahondó.

Los países de sur, cuyo rol en la división internacional del trabajo es producir materias primas para los mercados del norte, también nos pusimos nerviosos. Nos preocupamos por el alcance de la caída de la demanda de Estados Unidos y por el riesgo de que golpeara a nuestros sectores productivos. El remezón sin duda llegó. En Ecuador, la crisis nos golpeó por partida triple, además de los efectos de todos los países del mundo, esto es: mayor dificultad para colocar nuestros productos en el exterior, y mayor dificultad en el acceso a las fuentes de financiamiento, también, se produjo una reducción drástica de las remesas que envían los migrantes y se desplomó el precio del petróleo, nuestro principal producto de exportación.

Ustedes saben que después de una terrible crisis, fruto de estos modelos, asumir que los bancos solos se iban a regular, que el mercado funcionaba per se, que no necesitaba control de la sociedad en la que funciona, y esa sociedad se representa por medio del Estado…

En el 99 tuvimos, tal vez, la mayor crisis de la historia del Ecuador y es muy fácil demostrar que detrás de esa crisis estuvo el poder político de los grupos financieros, básicamente los banqueros, a tal punto que se puso una transitoria en la Constitución que se aprobó en el año 98 permitiendo que el Banco Central dé créditos de estabilización a la banca, cuando eso estuvo prohibido varios años antes por la ley y en la misma Constitución, pero como milagrosa premonición pusieron esa transitoria, porque sabían que venía la crisis, todo estaba preparado para que la crisis la pagara el pueblo ecuatoriano y no los banqueros.

En lugar de concluir que había que liberar al país del poder de estos banqueros, del poder de estos grupos que ejercen fácticamente presión sobre la decisión de las políticas públicas del Ecuador, se llegó a la conclusión de que los ecuatorianos no sabíamos manejar la política monetaria y se eliminó la moneda nacional.

Cuando tienen un sistema dolarizado, como lo tiene Ecuador, un sistema que hace perder competitividad, requiere ingresos de divisas no sujetos a competitividad; por eso explotó la convertibilidad argentina, porque perdió competitividad; no tenía estos ingresos no sujetos a competitividad y se fue equilibrando el sector real y acumulando grandes desequilibrios en el sector externo.

En Ecuador se nos está deteriorando el sector real, pero tenemos como financiar, inclusive en el sector externo por dos fuentes de ingresos no sujetas a competitividad: precio del petróleo (ingresos del petróleo general) y remesas de migrantes, porque con el dolor del alma puedo decir que hasta antes de nuestro gobierno, en lo único que había tenido éxito Ecuador era en exportar, era el exportar ecuatorianos […]

No hay mayor prudencia que saber invertir y el ahorro ingenuo es, tal vez, la más grave de las imprudencias.

Por la prudencia de no haber invertido en Ecuador, hoy tenemos que importar hasta energía eléctrica; se nos inundan los campos por no tener los proyectos de control de inundación, entonces, recuerden esto siempre (sobre todo los chicos que están estudiando economía); no hay mayor prudencia que saber invertir […].

En Ecuador hemos sabido invertir y eso ha sido el motor de la economía; no creemos en la exclusividad del Estado como motor de la economía, pero en países como Ecuador, el mayor generador de divisas se llama Estado con la exportación petrolera; y el mayor ahorrador también se llama Estado […]

Dicha situación fue lograda gracias a medidas contra cíclicas de continua inversión pública y a la aplicación de políticas sociales y económicas redistributivas.

Pese a la gran crisis del 2009, no aumentó la pobreza, la pobreza por necesidades insatisfechas- y 2007-2008 lograros reducirla en un monto muy importante; por supuesto, en Ecuador cualquiera es analista económico y han hecho estudios que dicen que sí ha aumentado la pobreza, eso es falso. El INEC, con nuestras investigaciones serias, honestas; demuestran que la pobreza no se ha incrementado pese a la crisis, por estas políticas sociales y en políticas redistributivas.

Incluso se ha registrado un incremento en el poder adquisitivo, una reducción de la extrema pobreza según necesidades básicas satisfechas y una reducción de la desigualdad económica.

Como regla general, América Latina salió mucho mejor librada de la crisis del 2008 que de los efectos de la crisis asiática de 1997-1999. En Ecuador aquella crisis de fin de siglo, en pleno auge del neoliberalismo, tuvo consecuencias dramáticas, dado que quebró a todo nuestro sistema financiero. Pero fue crónica de una quiebra anunciada, todo se preparó para que los bancos quiebren y pague el Estado. El asunto fue tan descarado que el 30 de noviembre del 98 se publica en el registro oficial una ley aprobada por el Congreso de garantía de depósitos –ustedes saben que la garantía de depósitos es una manera de respaldar el sistema financiero, siempre y cuando se la haga bien, hasta determinado porcentaje y hasta determinado monto, es decir, como en Estados Unidos, hasta depósitos de 100.000 dólares y hasta el 80% de esos depósitos, es decir, lo máximo que se puede devolver es 80.000 dólares, de esa manera se logra corresponsabilidad de los bancos y depositantes, para saber dónde se deposita la plata-.

Pues bien, la ley de AGD en Ecuador, impuesta por los banqueros, cubría el 100% de los depósitos y libres de monto, entonces, si ustedes ponían 10 millones en un banco dudoso, el Estado tenía que devolverles 10 millones, entonces fue un buen incentivo para quebrar los bancos, y los bancos quebraban y era el Estado el que pagaba. Todo esto fue crónica de un atraco anunciado.

Los bancos, uno tras otro, se desplomaron, y sus dueños, los banqueros irresponsables, huyeron del país llevándose consigo cuantiosos recursos y dejando sin saldar deudas multimillonarias con el Estado. El gobierno de aquella época decretó un feriado bancario, los campeones de los derechos de propiedad realizaron la mayor incautación de la historia del país al congelar, por un año, los depósitos de todos los ciudadanos para salvar al sistema bancario y, de la noche a la mañana, los ecuatorianos se quedaron sin sus ahorros, lo que constituyó una de las mayores tragedias nacionales de nuestra historia republicana. Una de las consecuencias sin duda más nefasta de esta crisis de 1998-1999 fue la migración masiva de millones de ecuatorianos en menos de un lustro.

Esta crisis la pagamos todos, sobre todo a los ciudadanos, pero al Estado también, nos costó unos 6.000 millones de dólares que, en ese tiempo, correspondía a cerca del 30% del PIB, lo cual lo convierte en una de las mayores crisis de la historia de América Latina.

¿Y cómo pagaron los ciudadanos la crisis? Cuando nos incautaron los depósitos en marzo de 1999, el tipo de cambio era 10.000 sucres por dólar; un año después, cuando empiezan a devolver los depósitos, ya dolarizada la economía, lo empiezan a devolver a 25.000 sucres por dólar, es decir, si ustedes en marzo de 1999 tenían un millón de sucres, tenían 100 dólares de depósitos; cuando les devolvieron a 25.000 sucres por dólar les devolvieron solo 40 dólares; les robaron 60 dólares (60%) de sus depósitos, una transferencia neta de todos los ciudadanos a los bancos, además de la ayuda que directamente dio el Estado.

Es chistoso, en América Latina y en Ecuador siempre se habla del populismo, del subsidio -los que dan subsidio a los pobres es mala palabra-; los mayores subsidios que se han dado en Ecuador siempre ha sido a los ricos: la sucretización de 1983 en la deuda externa privada, el salvataje bancario de 1999 (ese que se dice salvamento, pero se lo llamó en Ecuador con la palabra “salvataje)

En América Latina, entonces, muchos países fuimos más golpeados por aquella terrible crisis de finales de la década 1990, que por la que ahora azota al mundo.

No es coincidencia que los más afectados con la crisis del 2008 sean los que mayor dependencia tienen frente al mercado de los EE.UU.; los que firmaron Tratados de Libre Comercio y eso también escuché ayer, con todo respeto: “que no haya proteccionismo”. ¿Por qué no?, si todos los países desarrollados del mundo han practicado un adecuado proteccionismo; en Ecuador estamos en un proceso llamado Sustitución Selectiva de Importación, pero no hay país del mundo –tal vez con 2 excepciones (Suiza y los Países Bajos)- que se hayan desarrollado sin un adecuado proteccionismo. Los que son economistas conocen la historia de la economía, conocen la estrategia de sustitución de importaciones, protección de la industria infantil que se aplico en América Latina hasta los años 70, sobre todo, impulsada por la Comisión Económica para América Latina.

Bueno, eso ni siquiera fue originario de América Latina, se dice que fue John Lits, economista Alemán, quien propuso en el siglo XIX el concepto de industria infantil que es una industria que gana experiencia, economía a la escala, etc., debe ser adecuadamente protegida; pero en verdad John Lits aprendió este concepto de Alexander Hamilton, Secretario de Estado de los Estados Unidos; es decir, el iniciador del proteccionismo moderno se llama: Estados Unidos de Norteamérica; y ha sido uno de los países más proteccionistas del mundo con Inglaterra, etc. Lo que pasa es que cuando ellos son los campeones de competitividad y están seguros de ganar con el libre comercio, ahí sí predican lo que nunca practicaron.

Pero no hay que satanizar palabras de conceptos: un proteccionismo bien aplicado –proteger la industria infantil, artesanía, etc.- puede ser la clave del desarrollo. De hecho, nosotros hemos puesto fuertes aranceles para productos chinos y ha habido una recuperación muy importante de nuestra industria textil, nuestra industria de cuero, nuestra industria de cerámica que, sobre todo, son pequeñas industrias y eso ha generado miles de puestos de trabajo.

Que no nos convenzan con ciertos criterios que a fuerza de repetirse creen que en la repetición está la demostración, como por ejemplo, que el libre comercio beneficia siempre a todos; eso es insostenible desde el punto de vista teórico, empírico, histórico, etc. Y los países que más proclaman eso son los países que cuando dejan convenido más han protegido sus economías.

El PIB mexicano cayó en –7,3% en 2009, le apostó todo al NAF. Y cómo la oposición de nuestros países tan deshonesta intelectualmente (yo sé que a ustedes esto les puede sonar antidemocrático: hablar tan duro de la oposición) y es que la oposición que existe en Uruguay no tiene nada que ver con la oposición que existe en Ecuador. Para los opositores de Ecuador el objetivo es desestabilizar al gobierno, no es enriquecer el debate y mejorar las políticas públicas con un punto de vista diferente, entonces, esa oposición le dice todos los días al pueblo ecuatoriano que: “La supuesta recesión (Ecuador no tenía recesión, pero crecimos poco –solo 1%-) es culpa de las pésimas políticas económicas aplicadas en Ecuador”, o sea no existió crisis económica mundial; pero la evidencia es contundente, los países que mejor enfrentaron la crisis son los países con políticas económicas heterodoxas: Bolivia, Perú (que ha tenido políticas neoliberales, pero enfrentó la crisis con políticas heterodoxas), Ecuador y el propio Uruguay, Uruguay no disminuyó la inversión pública pese a la crisis. Y a los países que peor les fue son los países que insistieron en las políticas ortodoxas y neoliberales como México. América Central fue muy afectada por el colapso de la construcción en Estados Unidos.

Pero los que decidimos diversificar nuestra economía y poner énfasis en una visión más endógena del desarrollo, hemos sido menos afectados. Brasil, por ejemplo, que goza de un inmenso mercado interno, ha logrado librarse de los peores efectos de la crisis. De igual manera, en el resto del Sur, en África y Asia, los países menos integrados al mercado mundial han salido relativamente ilesos en términos de su producción. Los países emergentes de mayor peso han sabido ser más cautos y proteger su producción y ya muestran señales de recuperación.

Las medidas contra cíclicas… Y esto contradice a la macroeconomía ortodoxa, porque ésta es ahorrar y ahorrar independientemente de la situación de la economía, y eso es un error –insisto- o sea, la prudencia es una virtud, pero no hay mayor prudencia que saber invertir, y se puede ahorrar cuando no hay necesidades urgentes, pero ¿qué pensarían ustedes –es un ejemplo simple pero representativo- de la madre de familia que no lleva al hijo enfermo al médico por la virtud al ahorro, o la del empresario que no cambia la máquina que se le dañó por la virtud del ahorro?, lo mismo a nivel de países.

Las medidas contra cíclicas de China e India parecen haber superado el bache del 2009. Para el 2010 se estima que China crecerá de nuevo un 9% e India un 6,5%.

En los países industriales, al contrario, la crisis ha sido mucho más devastadora. Entre los países capitalistas avanzados, los más golpeados han sido los que forman el núcleo de las economías especulativas, en particular Estados Unidos y Gran Bretaña, cuyas economías dependen en gran medida de sectores financieros desproporcionadamente grandes. Otros países como España, Islandia, Grecia e Irlanda, donde también se había dejado prosperar a burbujas crediticias e inmobiliarias, fueron también muy afectados. En Estados Unidos y en la Eurozona, el desempleo oficial oscila alrededor del 10%. En España es casi el 20%.

Existe por supuesto una paulatina recuperación de las economías industriales. Los masivos rescates de los bancos centrales y de la Federal Reserve, que involucraron billones de dólares, lograron inyectar liquidez a los sistemas financieros. Pero la recuperación será lenta si no se aprovecha esta oportunidad para cambiar profundamente el sistema y las economías sigan siendo proclives a que surjan crisis cada vez más frecuentes y más desestabilizadoras a futuro.

Por ello es necesario que nos preguntemos ¿qué es lo que ha entrado en crisis? Consideramos que lo que se desmorona es una forma de acumulación




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