Conceptos basicos del analisis economico marxista



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Capitalismo y explotación



El capitalismo comparte los atributos generales mencionados. Es una socie­dad de clases en donde la dominación de la clase capitalista se basa en su propiedad y control del vasto volumen de medios de producción de la so­ciedad. La clase trabajadora, por su parte, está constituida por aquellos que han sido "liberados" de esa misma carga de propiedad de los medios de producción y deben, por lo tanto, ganar su subsistencia trabajando para la clase capitalista. Como Marx en forma tan elegante lo demostró, la condi­ción general social para la reproducción de estas relaciones, es que la clase trabajadora en su conjunto sea inducida a producir trabajo excedente, ya que éste sienta las bases de la ganancia y esta ganancia, a su vez, mantiene a la clase capitalista dispuesta y capaz de volver a emplear trabajadores. Como la historia del capitalismo lo muestra claramente, la lucha entre las clases en torno a las condiciones, los términos y, aun ocasionalmente, el fu­turo de estas relaciones, pasan a través de este proceso global.

La especificidad histórica del capitalismo radica en el hecho de que sus relaciones de explotación están casi completamente ocultas detrás de la superficie de sus relaciones de intercambio. A simple vista, la transacción en­tre él trabajador y el capitalista es perfectamente equitativa. Aquél ofrece fuerza de trabajo para la venta, éste ofrece un salario y el trueque es realiza­do cuando ambos lados acuerdan los términos. Pero, una vez terminada esta fase, abandonamos la esfera de la libertad e igualdad aparentes y en­tramos al "recinto oculto de lá producción" en cuyo interior acecha el fami­liar dominio del trabajo excedente”33. Aquí encontramos un mundo de jerar­quías y desigualdad, de órdenes y obediencia, de jefes y subordinados, en el cual la clase trabajadora está destinada a laborar para producir una cierta cantidad de productos para sus empleadores. Del producto total una por­ción, la que corresponde a los materiales y costos de depreciación del pro­ducto total, es comprada por los mismos capitalistas para remplazar los medios de producción utilizados. Una segunda porción es comprada por los trabajadores con los salarios previamente pagados por sus empleado­res. Pero si estas dos porciones llegan a agotar el producto total, los capita­listas habrán logrado producir tan sólo lo necesario para cubrir sus propios costos de producción (materiales, depreciación y salarios): no habría ga­nancia agregada. Para el éxito de la producción capitalista, es decir, para que ésta cree su propia ganancia, los trabajadores deben ser inducidos a trabajar más allá del tiempo requerido para producir sus propios medios de consu­mo,. Deben, en otras palabras, trabajar tiempo de trabajo excedente para pro­ducir el producto excedente sobre el que se fundamenta la ganancia.

Las anteriores proposiciones pueden ser derivadas analíticamente4. Más importante aún, se evidencian en la práctica cuando quiera que el tiempo de trabajo se pierde por huelgas o disminuciones de ritmo en el trabajo. Como se erosiona el tiempo de trabajo excedente, la normalmente oculta conexión entre trabajo excedente y ganancia se manifiesta en una corres­pondiente caída de la rentabilidad. Todo capitalista en funciones debe aprender esta lección tarde o temprano.

La economía ortodoxa, enclaustrada en su mágico reino de funciones de producción, competencia perfecta y equilibrio general, por lo común se las arregla para evitar tales temas. En realidad, está ocupada principalmente en la construcción y refinamiento de una imagen idealizada del capitalismo cuyas propiedades investiga con una concentración tan feroz que le es po­sible ignorar por completo la realidad que la rodea. En esta construcción, la producción es un proceso desarticulado llevado a cabo por una entidad in­tangible llamada empresa, que contrata "factores de producción” llamados capital y trabajo con el propósito de elaborar un producto. Cada factor es pagado de acuerdo con su contribución incremental a1 producto total (es decir, de acuerdo con el valor de su producto marginal). Si todo va bien, la suma de estos pagos se realiza hasta agotar exactamente los ingresos netos efectivamente recibidos por la firma, y el terreno queda listo para iniciar otra ronda.

Nótese que este concepto coloca una cosa (capital) y una capacidad hu­mana (fuerza de trabajo) en pie de igualdad, ambos son llamados "factores de producción". Esto habilita a la teoría para negar cualquier diferencia de clase entre capitalistas y trabajadores al tratarlos como esencialmente igua­les: todos son propietarios de, por lo menos, un factor de producción. El hecho de que la "dotación de factores" pueda variar considerablemente en­tre individuos es, pues, tan sólo un detalle secundario cuya explicación, se dice, reside fuera de la teoría económica. Luego, a1 tratar la producción co­mo un proceso desarticulado el proceso de trabajo humano es reducido a una simple relación técnica, a una función de producción que "proyecta" cosas llamadas "insumos" (incluida la fuerza de trabajo) a una cosa llama­da "producto". De esta manera desaparece de vista toda lucha durante el proceso de trabajo. Finalmente, puesto que el capital y el trabajo son sim­ples cosas, no se puede decir que este último sea explotado. Sin embargo, en la medida en que el pago de algunos factores cae un poco por debajo de la igualdad con su producto marginal particular, puede decirse que e1 pro­pietario de este factor es explotado. En este sentido, la explotación se define como una discrepancia entre un "pago a factor" real y un pago ideal (una construcción muy similar subyace a las nociones de intercambio desigual, como las de Enmanuel)5. Lo que es más importante, el concepto de explo­tación, tal como se definió anteriormente, puede aplicarse en principio tan­to a las ganancias como a los salarios. El capitalismo surge así como un sistema en donde los capitalistas están tan expuestos a ser explotados por los trabajadores como lo contrario. Con este último paso, la noción de ex­plotación se reduce a una absoluta trivialidad6.


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