Comunicaciones de parapsicologíA



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Revista Internacional de Parapsicología

COMUNICACIONES DE PARAPSICOLOGÍA

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Editora responsable: Dora Ivnisky
Dirección postal:

Zabala 1930 Número 10

1712 Castelar

Prov.de Buenos Aires Junio de 2006

República Argentina

E-mail: nkreiman@arnet.com.ar

doraiv@hotmail.com

www.iespana.es/NaumKreiman/index.html


SUMARIO

Página


Diferencias de imagen corporal entre personas que

refieren experiencias de proximidad de la muerte y

experiencias de salida del cuerpo espontáneas

Craig D. Murray & Jezz Fox............. 3


Una aparición

José Feola..................... 12

Algunas ideas sobre la ciencia y su historia

Naum Kreiman ............... 13


Reflexiones sobre la supervivencia

Dora Ivnisky ................... 19


Psi es irrepetible

Naum Kreiman ................. 22


Revistas recibidas 23

Es una publicación del Instituto de Parapsicología

Diferencias de imagen corporal entre personas que refieren experiencias de proximidad de la muerte y experiencias de salida del cuerpo espontáneas
Por CRAIG D. MURRAY & JEZZ FOX
Del Journal of the SPR – Vol. 70.2, Nº 883, april 2006

Traducción por Dora Ivnisky

Resumen


Muchas personas manifiestan haber tenido una 'experiencia de salida del cuerpo' (OBE, del inglés Out of the Body Experience) en la cual sienten como si su yo fenoménico estuviese separado de su cuerpo físico. Investigaciones anteriores han hallado que las personas que han tenido este tipo de experiencia registran mayores puntajes en mediciones de disociación (Richards, 1991) y difieren de los que no las han tenido respecto de la experiencia perceptiva de su cuerpo (Irwin, 2000). Se han interpretado estos hallazgos como que apoyan una teoría disociativa de la OBE. Trabajos más recientes sugieren que un examen de otras dimensiones de la experiencia corporal podría revelar nuevos aspectos de esa teoría disociativa (Murray & Fox, 2005a, 2005b). En estos trabajos se halló que las personas que habían tenido experiencias de salida del cuerpo registraban mayores puntajes en una medición de la insatisfacción corporal, y menores en una medición de su confianza en su propia presencia física, con respecto a las personas que no habían tenido tales experiencias. Sin embargo, esas investigaciones anteriores no distinguían entre los que habían tenido OBE espontáneas y los que las tuvieron como parte de una experiencia de proximidad de la muerte (NDE, del inglés near-death experience). Las circunstancias que rodean una experiencia de salida del cuerpo espontánea y una NDE que incluye una OBE parecen ser muy diferentes: la primera tiene lugar habitualmente cuando la persona está entre dormida y despierta, mientras que la segunda se produce habitualmente cuando la persona se halla en situación de gran presión y miedo, en que se siente a punto de morir o realmente lo está según criterios objetivos, o ambas cosas. Dados los diferentes contextos en que se presentan estas formas de OBE, en el presente estudio de estableció la hipótesis de que las causas de las OBE espontáneas y de las que tienen lugar como parte de una NDE tienen diferentes mecanismos psicológicos causales. Si los hallazgos de la investigación sustentasen esta hipótesis, ello sugeriría al menos dos caminos hacia la OBE y la necesidad de investigaciones que distingan entre ellos. Se predijo que las personas que manifestasen una OBE espontánea anterior calificarían más negativamente en diversas dimensiones de experiencias relacionadas con el cuerpo, con relación a las personas que declarasen una OBE como parte de una NDE. No todas las hipótesis resultaron apoyadas, pero se halló que las personas con OBE espontáneas registraron marcas significativamente más altas en las mediciones de disociación somatoforme, insatisfacción corporal y conciencia de sí mismo. Los hallazgos informados aquí apoyan la teoría de que hay diferencias preexistentes en las experiencias corporales entre los sujetos de experiencias de proximidad de la muerte y los de OBE espontáneas.


Introducción

La experiencia de salida del cuerpo (en inglés Out-of-the Body Experience, OBE), en la cual el yo y el cuerpo son experimentados como fenomenológicamente separados, ha sido un tópico de interés en las ciencias psicológicas por más de cien años (Alvarado, 1992). Entre las características de esta experiencia más frecuentemente relatadas se cuenta la sensación de flotar, la de ver su propio cuerpo físico desde afuera, y la experiencia de viajar a un lugar alejado de la situación real de su cuerpo físico (Alvarado, 1992). A pesar de que este fenómeno ha sido experimentado por una proporción significativa de la población (12% en una muestra aleatoria británica estudiada por Blackmore, 1984a), la psicología general no lo toma en cuenta.

Investigaciones anteriores han hallado que la persona que manifiesta haber tenido una OBE, es más probable que haya tenido varias de ellas y no una sola (Palmer, 1979; ver también Alvarado, 1986, para un metaanálisis de 19 estudios), lo cual puede ser indicio de una predisposición individual (Murray & Fox, 2005a). Varias teorías psicológicas se han presentado para fundamentar la experiencia de salida del cuerpo (Blackmore, 1984b; Palmer, 1978), pero estas teorías han sido criticadas porque pasan por alto la experiencia cotidiana de estar en su cuerpo que tiene una persona en relación con su mayor o menor probabilidad de tener una OBE, y por la falta de una exposición completa y evidencias del porqué unas personas son más propensas que otras a tener este tipo de experiencia (ver Murray & Fox, 2004, 2005a).

Una notable excepción a las mencionadas críticas es un estudio de Irwin (2000). Irwin propone inicialmente una teoría 'sinestésica' de la experiencia de salida del cuerpo (Irwin, 1985). El término sinestesia se usa comúnmente para referirse a un fenómeno psicológico por el cual una persona experimenta una percepción como transmitida por más de un órgano sensorial, cuando habitualmente sólo se utiliza uno de estos órganos. Por ejemplo, algunas personas declaran ser capaces de 'oír' colores: el color rojo puede manifestarse por un determinado sonido, el verde por otro, y así sucesivamente. En su teoría sinestésica de la OBE, Irwin (1985) sostenía que una impresión distorsionada del cuerpo experimentada a través de los sentidos propioceptivos y kinestésicos, se traducía en una experiencia visual de esa experiencia corporal distorsionada.

Más recientemente Irwin (2000) ha extendido esta teoría, examinando las experiencias somáticas de los poseedores de OBE, y desarrollando un modelo que abarca también la disociación (estado psicológico en el que dos o más procesos o contenidos mentales no están asociados o integrados –ver Alvarado & Zingrone, 1997; Richards, 1991; Zingrone & Alvarado, 1994). Se ha hallado que la ocurrencia de una OBE se correlaciona positivamente con la disociación y la absorción (estado psicológico en el que una persona está en un alto grado de concentración en la experiencia –Dalton, Zingrone & Alvarado, 1999; Glickson, 1990; Irwin, 1980); ambas constituyen procesos disociativos. En base de los trabajos de Nijenhuis y colegas (Nijenhuis, Spinhoven, van Dyke, van der Hart & Vanderlinden, 1996) sobre estados disociativos, Irwin sostiene que las OBE son en parte el resultado de una disociación somatoforme (la expresión somática de procesos de disociación mental) en el cual puede haber un 'síntoma deficitario', tal como el entumecimiento de una parte del cuerpo, o un 'síntoma positivo', como dolor psicosomático o tics.

Irwin (2000) explica la OBE como resultado de la convergencia de varios factores disociativos. El sujeto experimenta altos niveles de absorción y simultáneamente fenómenos de disociación respecto del input somático. Estos cambios tienden a socavar la noción socialmente condicionada de que el cuerpo es el continente del yo, y como consecuencia estimula la sensación de que la conciencia de la persona deja de estar en los límites espaciales del cuerpo. A su vez, esta percepción abstracta de un yo descorporalizado es procesada cognitivamente "hacia una imagen somaestésica pasiva, generalizada, de un yo estático flotante" (Irwin, 2000, p.272), y hacia una experiencia de salida del cuerpo. A través de este proceso de sinestesia, y a condición de que el sujeto tenga una capacidad viso-espacial básica, la imagen somaestésica puede ser traducida a una imagen visual.

Irwin (2000) administró el Cuestionario de Disociación Somatoforme (SDQ: Somatoform Dissociation Questionnaire) a 113 estudiantes de psicología, que manifestaron una tasa de incidencia de OBE del 38,9% (esta cifra es mucho más alta que en otras poblaciones estudiantiles –ver Alvarado, 2000– pero Irwin la considera comparable con su anterior investigación). El SDQ consta de declaraciones hacia las cuales los participantes indican su nivel de concordancia, como por ejemplo: "A veces sucede que me quedo paralizado por un rato", y "A veces sucede que mi cuerpo, o parte de él, se encuentra insensible al dolor". Irwin halló que el puntaje en este cuestionario era la única variable predictiva (según un análisis de regresión logística que incluía datos de los participantes acerca de experiencias disociativas, absorción, género y edad) capaz de discriminar independientemente entre personas con y sin una anterior experiencia de salida del cuerpo, así como la única variable predictiva que contribuía significativamente a predecir la frecuencia de las OBE.

Murray & Fox (2004, 2005ª, 2005b) se basaron en el trabajo de Irwin (2000) al sostener que es más probable la ocurrencia de experiencias de salida del cuerpo en personas en personas que habitualmente tienen un débil sentido de incorporación: ello se caracteriza por la percepción del cuerpo como objeto distinto del yo; percibirse a sí mismo con aptitudes físicas limitadas; y por hacer evaluaciones negativas del propio cuerpo. Los autores sugirieron que estas experiencias indicaban una disociación generalizada entre el yo y el cuerpo, la cual puede ser medida según diversas dimensiones de la experiencia corporal. En el centro de este argumento está la idea de que las personas que experimentan OBE tienen diferencias preexistentes en su experiencia corporal en comparación con las personas que no tienen OBE, y que estas diferencias preexistentes posiblemente sean exacerbadas en el momento en que ocurre la OBE. Si tal es el caso, esto ayudaría a explicar por qué las personas que experimentan OBE tienden a experimentarlas de manera repetida y no como casos aislados.

Para verificar esa teoría, Murray & Fox (2004, 2005a) realizaron un estudio basado en un cuestionario por web. Contestaron 243 personas, de las cuales 62 (25%) habían tenido previamente una OBE; como en el caso de Irwin (2000), los que tuvieron experiencia OBE previa registraron puntajes significativamente más altos en el SDQ que los que no manifestaron haber tenido tales experiencias. A fin de poner a prueba la hipótesis de que un aumento en la percepción sensorial también tenía influencia en la manera como se experimenta una OBE, Murray & Fox realizaron un nuevo análisis sobre los items del SDQ relacionados con la amplificación de las informaciones somáticas (tales como el dolor) y hallaron que éstos eran independientemente significativos y por lo tanto contribuían a la diferencia observada. Este hallazgo se compagina sin dificultad con una teoría disociativa de la OBE (como la de Irwin, 2000), pero es más difícil de armonizar con las de Palmer (1978) y Blackmore (1984), las cuales plantean ambas que la OBE se produce de manera consiguiente a la ausencia de información sensorial sobre el cuerpo.

Las personas que manifestaron haber experimentado OBE también registraron mayores puntajes en las mediciones de conciencia de sí mismo y de insatisfacción corporal, y menores en una medición de confianza en su propia presencia física, con respecto a los sujetos que no tuvieron tales experiencias. No hubo diferencias significativas entre estos grupos en lo concerniente a la percepción de las propias capacidades físicas, conciencia corporal objetivada, o ansiedad física social.

Uno de los problemas que identificaron Murray & Fox (2004, 2005a) en su trabajo fue que el item utilizado para determinar si se había experimentado una OBE sólo permitía una delineación amplia entre los que contestaban 'sí' y los que contestaban 'no', y recomendaron, para futuras investigaciones que emplearan iguales o parecidas mediciones, que fueran acompañadas por un análisis más fino de las circunstancias que rodearon la OBE y la forma que tomó. Ello incluía la sugerencia de considerar la OBE como parte del fenómeno de experiencia de proximidad de la muerte (NDE) al que estuviera relacionada; en este caso, la persona puede estar próxima a morir o sentir que lo está, y experimentar una cantidad de sensaciones (tales como viajar a través de un túnel, ver luces brillantes, y encontrarse con seres espirituales o personas fallecidas) que han sido identificadas como la principal característica de una NDE (Greyson, 2000a) además de las correspondientes a la OBE. Murray & Fox (2004, 2005a) sostienen que tales análisis podrían revelar que ciertas formas de imagen corporal son más características de determinados tipos de OBE.

Lo mismo que las personas que han experimentado OBE, los que han experimentado NDE han mostrado mayores puntajes en mediciones de absorción (Council, Greyson & Huff, 1986; Twemlow & Gabbard, 1984) y de inclinación a la fantasía (Council et al., 1986, cf. Ring & Rosing, 1990). También se ha hallado que los sujetos de NDE registran mayores puntajes en una medición de disociación psicológica (Greyson, 2000b; Ring & Rosing, 1990), y Greyson (2000b) sugiere que la mayor disociación de los sujetos de NDE es una reacción natural a los sucesos traumáticos que rodean la NDE, más que un factor de predisposición a esa experiencia. Sin embargo no se advierte que se haya realizado ningún trabajo explícitamente concebido para explorar las diferencias entre las OBE que ocurren como parte de una NDE y las que no.

Las teorías que apuntalan el trabajo de Murray & Fox (2004, 2005a, 2005b) sugieren que una amplia variedad de experiencias corporales disociativas halladas en las OBE serían más típicas de la OBE espontánea (definida aquí como aquélla que no ocurre bajo la influencia de alcohol, drogas o stress traumático) la cual tiende a producirse cuando la persona está al borde de quedar dormida (estado hipnagógico) o de despertarse (estado hipnopómpico). En contraste, las OBE que forman parte de una NDE habitualmente ocurren en situaciones de particular tensión y miedo, tales como un serio accidente, enfermedad o hecho que se percibe como amenaza de muerte. Dados los muy diferentes contextos en que se dan estas formas de OBE, y las características diferencias en el contenido de las OBE espontáneas y las NDE, el argumento que se plantea aquí es que esas diferentes formas de OBE son atribuibles a diferentes mecanismos psicológicos.

Por lo tanto, la hipótesis que se formula es que los sujetos que experimentan NDE no tienen el mismo patrón de experiencias corporales disociativas que los que experimentan OBE espontáneas. Como lo reseñamos aquí, un pequeño cuerpo de literatura sugiere que, a semejanza de los que experimentan OBE, los que manifiestan NDE se caracterizan por elevados niveles de absorción y disociación. Pero la sugestión de que los primeros se caracterizan también por experiencias corporales cualitativamente diferentes de acuerdo a una serie de dimensiones (en particular afectivas y perceptivas) sólo recientemente ha sido explorada, y las variaciones entre OBE espontáneas y las que ocurren como parte de una NDE todavía no han sido exploradas. Dado que la principal teorización de Murray & Fox (2004, 2005a, 2005b) predice que la experiencia corporal disociativa sería característica de las personas propensas a las OBE espontáneas, más que de las OBE inducidas por alcohol, drogas o hechos traumáticos, el presente estudio examina las diferencias en diversas dimensiones de la imagen corporal entre las personas que manifiestan experiencias de proximidad de la muerte y las que refieren experiencias espontáneas de salida del cuerpo. Tal examen puede ayudar a desarrollar la teoría.

Con base en los principales trabajos mencionados arriba, se establecieron diversas hipótesis concernientes a las experiencias corporales de aquellos encuestados que informan solamente haber tenido OBE espontáneas y de los encuestados que solamente refieren haber tenido una OBE como parte de una NDE. Los sujetos de OBE espontáneas experimentarán mayores niveles de disociación entre el cuerpo percibido y el yo; tendrán aumentada su autoconciencia o conciencia de sí mismo; tendrán reducida la creencia en su capacidad física y en su posesión de una presencia física aceptable; estarán más insatisfechos de su propio cuerpo; y se hallarán más ansiosos ante la perspectiva de ser evaluados físicamente por otros.

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