¿Como son las redes de los individuos en situación de pobreza en el Brasil urbano? Eduardo Marques1



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¿Como son las redes de los individuos en situación de pobreza en el Brasil urbano?

Eduardo Marques1

Resumen


Este artículo presenta los resultados de una investigación reciente sobre las redes sociales de individuos pobres que viven en Sao Paulo, Brasil. La investigación ha levantado y analizado las redes de 209 individuos pobres que habitan siete espacios de la ciudad sometidos a distintos grados de segregación residencial, así como treinta individuos de la clase media. El presente trabajo presenta las principales características de las redes, así como explora el patrón de intensa variabilidad observada en las redes, incluso entre los individuos pobres. Los resultados indican la existencia de patrones claros de variación de las redes según su tamaño, estructura y inserción urbana, además de la sociabilidad que contienen, lo que permitió la construcción de una tipología de las redes y de las sociabilidades. La asociación entre segregación social en el espacio y las redes refuta la existencia de efectos directos de la primera sobre las segundas, pero sugiere que las redes efectivamente pueden conectar una parcela de los individuos espacialmente aislados por la segregación, aunque sólo en el caso de una parte reducida de las personas en situación de pobreza.

Abstract


This article presents the results of a recent investigation on social networks of poor individuals who live in São Paulo, Brazil. The research analyzed the networks of 209 individuals in poverty who live in seven different locations of the city and are submitted to several degrees of urban segregation, as well as 30 middle-class individuals. This article presents the main characteristics of the networks, as well as explores their intense variability according to size, structure, urban integration and the sociability in which they are embedded, leading to the construction of typologies of networks and of sociabilities. The association between social segregation in space and networks is not direct, although suggests that the networks can really connect a part of the individuals who are spatially isolated by segregation, even if this effect impacts only a part of the individuals in poverty.

Las redes sociales han sido citadas intensamente en la sociología urbana y en estudios sobre pobreza como una de las dimensiones importantes para la producción de capital social y de situaciones de pobreza urbana. También han sido indicadas como uno de los principales elementos que explican las dinámicas comunitarias fundamentales para la sociabilidad local. Aunque por veces de manera implícita, se considera que la segregación influencia las redes y que los individuos más segregados espacialmente tienden al aislamiento social.

A pesar de la importancia de estas dimensiones son raros los trabajos que analizan empíricamente las características de las redes, así como sus consecuencias para las situaciones de pobreza. El presente artículo expone una parte de los resultados de una investigación más amplia que explora las redes sociales de individuos en situación de pobreza urbana en Sao Paulo sometidos a distintas situaciones de segregación, especificando las características de estas redes, sus consecuencias para la pobreza, así como los mecanismos que median la producción de tales consecuencias. El presente artículo ofrece una caracterización general de estas redes, incluso de su interacción con la segregación social en el espacio, la cual se entiende como la separación de los grupos sociales en espacios relativamente homogéneos internamente2. Como veremos, el patrón encontrado es bastante heterogéneo, aunque es posible delimitar patrones claros por detrás de tal variabilidad. En lo que respecta a la segregación, el artículo refuta la existencia de una relación mecánica sobre las redes, pero indica que ciertos tipos de redes ayudan a conectar algunos individuos segregados, aunque otras personas están efectivamente sometidas a aislamientos cumulativos de naturaleza social y espacial.

El artículo se divide en tres partes, además de esta introducción y de la conclusión. En la primera sección resumo las principales contribuciones sobre el tema, no tanto con el objetivo de reseñar el debate sino para construir conceptualmente el objeto estudiado, así como describo la investigación realizada. En la sección que se sigue presento las principales características de las redes y las comparo con las de la clase media. Una vez que la heterogeneidad de las redes es uno de los principales resultados obtenidos, exploro en la tercera sección su variedad por medio de la realización de tipologías de las redes y de la sociabilidad de los individuos cruzándolas en seguida para especificar las situaciones relacionales existentes. Al final, sintetizo los principales resultados encontrados.


1. Conceptuación de las redes y presentación del diseño de la investigación

El análisis de redes sociales es un campo de estudio relativamente reciente que parte del la premisa de que el centro de las atenciones del análisis social debe ser las relaciones y nos los atributos de las entidades sociales (Emirbayer, 1997). Aunque la idea se remonta a la misma ontología social considerada por clásicos como Simmell (1973 [1902]) y Weber (1999 [1922]), el desarrollo de un instrumento de análisis y de un método a partir de los años 1930, pero en especial desde los años 1970 (Freeman, 2004) ha permitido que se avanzase analíticamente más allá de las metáforas y se investigase sistemáticamente los efectos de los patrones de relaciones entre entidades sociales sobre innúmeros fenómenos sociales. Estas entidades pueden incluir cualquier agente social potencial, tales como individuos, grupos, movimientos y organizaciones, por ejemplo, y considerar como relaciones la circulación de bienes materiales como dinero, personas y recursos, y aun elementos inmateriales como ideas, afecto, etc.

En términos de métodos, esta literatura utiliza dos formas para investigar los patrones de vínculos: a través de las llamadas redes totales, al estudiar parcelas o redes enteras de contextos sociales específicos, o a través de redes personales que incluyen los contactos de la sociabilidad de cada entidad social.

En la primera línea de análisis, el diseño de investigación intenta abarcar las relaciones consideradas como importantes en un contexto social dado, siendo que los límites construidos analíticamente consideran una cierta circunscripción sectorial específica de la realidad social. Esto abarca una vasta gama de estudios que incluyen estudios de organizaciones, así como las dinámicas internas de agencias estatales y sus políticas (Laumann y Knoke, 1987; Marques, 2000 y 2003), las interacciones de organizaciones en estructuras de lobby (Heinz et. Al., 1997) o los comités gestores de cuencas hidrográficas (Schneider et. Al., 2003). Además de ello, se pueden estudiar comunidades específicas delimitadas temática o físicamente como las relaciones de amistad en el interior de la elite financiera (Kadushin, 1995), las redes empresariales en Sao Paulo (Toledo, 2005), la red de la elite política paranaense (Nazareno, 2004), las redes de músicos y las transformaciones de los estilos musicales (Kirschbaum, 2006), las redes entre asociaciones civiles (Gurza Lavalle et al., 2007), las redes personales en el interior de una unidad productiva (Silva, 2003) o las redes en un asentamiento informal bajo la intervención del poder público (Pavez, 2006). Por fin, y analizando las dinámicas políticas y sociales en un sentido más amplio, los estudios pueden enfocar campos de acción política y social tan distintos como la consolidación de un partido político en nivel nacional (Hedstrom et al., 2000), las relaciones sexuales entre adolescentes (Bearman et. Al., 2004) y las movilizaciones estudiantiles (Mische, 2008).

Otra forma de abordar la cuestión, sin embargo, es investigar las redes individuales, centradas conceptual y empíricamente en torno a individuos específicos denominados egos. En esta línea de análisis se inscriben estudios tan distintos como los de Beggs (1986) que comparó las redes de contextos urbanos y rurales, de Moore (1990) que realizó la misma tarea pero con redes de hombres y mujeres, de Grossetti (2005) que investigó los orígenes sociales de los vínculos, de Bidart y Lavenu (2005) sobre los efectos del ciclo de vida y de los eventos sobre las redes, de Campbell y Lee (1992) sobre la integración social y las redes, y los estudios de Jariego (2003) sobre la integración de inmigrantes internacionales. En el caso de Brasil, los estudios sobre redes personales son aún más escasos que aquellos acerca de las redes totales, con las excepciones de Soares (2009) que estudió los efectos de las políticas de remoción habitacional sobre las redes de vecinos, y de Fontes y Eichner (2004) sobre las redes personales en un asentamiento informal en Recife.

En un sentido estricto, las redes individuales son un caso particular de rede en contextos sociales específicos, al considerarse como contexto la sociabilidad de un individuo dado. Sin embargo, estas redes presentan particularidades conceptuales y metodológicas. Aunque las redes sociales que estudiamos siempre representen recortes analíticos de contextos relacionales más amplios, en el caso de las redes individuales es mayor el grado de artificialidad del ejercicio analítico (necesario) de “recortarlas” de los contextos en que se insertan. Sin embargo, también en este caso la ontología considerada es enteramente relacional y los recortes son apenas artificios de método para viabilizar la investigación.

Cuando se considera sólo las relaciones directas del individuo y las eventuales relaciones entre sus contactos primarios, o sea, sólo las relaciones directas que se encuentran a un paso de distancia del ego como máximo, trabajamos con las llamadas redes egocentradas. La mayor parte de los estudios de redes individuales existentes trabaja con este tipo de rede, en especial por el hecho de que estas redes pueden ser reproducidas a partir de datos obtenidos a través de encuestas por muestreo.

Otra estrategia de análisis de redes individuales es considerarlas como redes personales, construidas sin que se limite previamente la extensión de la red, en que también se levantan los vínculos indirectamente conectados al ego sin limitar previamente la distancia, teniendo siempre en cuenta su sociabilidad. La consideración de las redes personales evita los problemas causados por la limitación apriorística de los vínculos inherente a la estrategia de las redes egocentradas, aunque presenta dificultades para la producción de investigaciones representativas de las poblaciones.

En esta investigación opté por analizar las redes personales y no las redes totales o las redes egocentradas en individuos, ya que considero que una parcela importante de la sociabilidad que influencia la pobreza y las condiciones de vida está centrada en los individuos (diferentemente de las primeras), pero ocurre a distancias mayores que su entorno inmediato (diferentemente de las segundas). Esta decisión se mostró acertada, pues las redes encontradas variaron entre cinco y 148 nodos, variabilidad que no podía ser captada por las redes egocentradas.

La investigación involucró el levantamiento de las redes personales de 209 individuos que habitan siete distintas localidades que concentran pobreza en Sao Paulo – conventillos en el área central, un asentamiento informal en un área de clase media (Jaguare), un asentamiento informal en un área de clase alta (Paraisópolis), un asentamiento informal en la periferia (Vila Nova Esperança, en Taboao da Serra), un conjunto habitacional en la periferia (Cidade Tiradentes), un mixto de lotes irregulares y asentamiento informal en la periferia (Jardim Angela) y un asentamiento informal en un distrito industrial (Guinle, en Guarulhos). La elección de las localidades tuvo como objetivo la construcción de una muestra intencional de las situaciones habitacionales y de pobreza presentes en la metrópolis, y fueron realizadas 30 entrevistas en cada localidad entre septiembre de 2006 y agosto de 2007. Para construir un patrón de comparación levanté 30 redes de individuos de la clase media utilizadas como referencia para el estudio de las demás redes.

En cada una de estas localidades fueron realizadas entrevistas egocentradas3 con un cuestionario semiabierto y un generador de nombres. La elección de los entrevistados en cada campo ocurrió de forma aleatoria a lo largo de los recorridos por las localidades estudiadas, y los individuos fueron abordados ya sea en los espacios públicos o en la entrada de sus casas, tanto en días de semana como durante los fines de semana. En algunos casos, el ingreso en las localidades de estudio fue mediado por informantes que habían participado de investigaciones anteriores o miembros de movimientos asociativos locales. A lo largo del trabajo en cada campo la muestra de entrevistados fue controlada por algunos atributos sociales básicos como sexo, edad, status migratorio y ocupacional, y área de domicilio en la localidad estudiada. Este control tuvo como objetivo garantizar una proporcionalidad razonable de las características medias de la población local y evitar la constitución de bias. La comparación entre las características de los entrevistados y de la población estudiada sugiere que este objetivo fue alcanzado con bastante éxito.

La clase media fue definida de manera amplia, mezclando criterios de ingreso con ocupación, e incluyó profesionales liberales, funcionarios públicos, personas involucradas con actividades intelectuales y dueños de establecimientos comerciales de cierto porte. La delimitación del grupo no siguió mayores preocupaciones conceptuales o metodológicas una vez que el objetivo de estas entrevistas era sólo constituir un patrón de comparación para el análisis de las redes de los individuos en situación de pobreza.

Estas informaciones fueron posteriormente tratadas con herramientas de análisis de redes sociales, resultando en 239 redes personales. A seguir exploré las diversas características de las redes de los individuos en situación de pobreza accediendo a sus principales condicionantes y a los procesos que influyen en su formación y su dinámica, comparándolas a las redes de clase media. Fueron estudiados los procesos de creación y ruptura de vínculos, las dinámicas de homofilia4 y los condicionantes sociales de la construcción y manutención de las redes. La homofilia se refiere al hecho de que los involucrados en una díada tienen una misma característica, cualquiera que sea, como sexo, color de piel, clase social, localidad de domicilio, etc. (McPherson et al., 2001). Las redes varían según diversos atributos y variables específicos, incluyendo sexo, ciclo de vida, status migratorio y ocupacional, entre otros. De forma general, prácticamente no existen relaciones entre los individuos en situación de pobreza y personas de grupos sociales y de ingreso distintos a los suyos. Esta es tal vez una de las más importantes características de estas redes relacionadas a la reproducción de la pobreza y la desigualdad social. Naturalmente, la cuestión no se origina en las redes, sino que representa sólo una faceta relacional de la estructura social.

Posteriormente elegí un conjunto de redes para emprender la parte cualitativa de la investigación, a partir de la combinación de los tipos de redes, los campos estudiados y las características personales de los entrevistados. Se realizaron entrevistas cualitativas con veinte individuos en las que se exploraron las transformaciones de las redes desde las primeras entrevistas, así como su utilización por las personas en el cotidiano para la solución de problemas. Estos datos me permitieron comprender la dinámica de los patrones relacionales y su movilización por los individuos, así como delimitar los mecanismos sociales responsables tanto por la constitución y transformación de las redes como por su movilización por los individuos en sus prácticas.

En este artículo se presentan las características y la variabilidad de las redes.

2. Las redes y la sociabilidad de los individuos en situación de pobreza


Para cada red fue generado un conjunto de medidas. Las medidas de red señalan las características de los patrones relacionales de tal modo que es posible analizar las posiciones y su estructura, así como compararlas entre si. Debido al sentido de este trabajo, los detalles técnicos y operacionales para la producción de las medidas importan poco, siendo mucho más importante tener en cuenta su significado respecto a los procesos sociales involucrados5. Se generaron dieciocho medidas consideradas como indicadores de tamaño, cohesión, conectividad, formación de grupos, actividad relacional, estructura de la red egocentrada, variabilidad de la sociabilidad y localismo6. Varias de ellas se encontraban altamente correlacionadas entre si, siendo fundamental determinar las dimensiones sociales singulares subyacentes a los datos. El análisis de los patrones de asociación entre las medidas indicó como dimensiones más importantes de las redes su tamaño (medido por el número de nodos), la variabilidad de la sociabilidad (medido por el número de esferas de sociabilidad) y su localismo (medido por la proporción de individuos fuera de la localidad de domicilio)7. Las esferas de sociabilidad son “espacios” de sociabilidad cognitivamente definidos. No se trata de la delimitación de tipos de vínculo, ni tampoco de espacios físicos, sino que son partes de la sociabilidad de los individuos tal como ellos la comprenden (Marques, 2009).

Vale notar las diferencias consideradas aquí entre localismo y segregación, pues ambas dimensiones espaciales de las redes. El localismo es una característica de cada red asociada a la proporción de los vínculos existentes dentro o fuera de la localidad donde vive el ego. Técnicamente se trata de un tipo de homofilia – de localidad de domicilio. La segregación, diferentemente, es una característica de la distribución de los grupos sociales en el espacio relativa a la existencia de homogeneidad y separación entre grupos en el territorio de la ciudad (Marques, 2005). Las redes pueden variar según diversas divisiones (como género y edad), incluso según el grado de segregación de la localidad del domicilio. Para que se comprenda el fenómeno, traté el localismo de las redes de forma similar a las demás características de las redes, observando su variación según la segregación de la localidad de domicilio.

Observemos entonces las características generales de las redes. Las redes de los individuos en situación de pobreza tienen en promedio 53 nodos. En el conjunto de la muestra, sin embargo, las redes varían entre cuatro y 179 nodos. El número de vínculos sigue el mismo camino, con un promedio de 107 nodos y una amplitud total entre siete y 449 nodos. El grado medio (el promedio de vínculos por nodo) es poco menos de 2, el índice de aglomeración (que indica la formación de grupos cohesionados) es de 0,46 y la centralización (que indica cuan centrada en el ego está la red) es de 37%. El diámetro medio (distancia máxima entre los nodos) es de 6,3 pasos y la densidad media (proporción de vínculos posibles observados) es de 0,104.

La presencia de conterráneos en las redes ocurre en el 8% de las redes y la homofilia de género en promedio (proporción de hombres en las redes de hombres y de mujeres en las redes de mujeres) es de 62%. La presencia de personas externas a la localidad estudiada es de 37% en promedio, aunque varíe entre el 24% en Paraisópolis y el 27% en Jaguare y aproximadamente un 50% en los conventillos del área central e en Vila Nova Esperança. En este sentido, las informaciones indican mayor localismo en promedio en las localidades menos segregadas, contrariamente a lo que seria esperado si se partiese de una relación directa entre segregación y redes. Además, entre los individuos que trabajaban, el 62% lo hacían fuera de la comunidad, confirmando el hecho de que si la sociabilidad está en la localidad, las oportunidades tienden a localizarse en otros lugares.



Sólo a título de ejemplo, presento abajo el sociograma de la entrevistada 164 con características muy próximas a promedio – 51 nodos, 103 vínculos, grado 2, centralización de 13% y aglomeración de 0,50. Se trata de una habitante de Cidade Tiradentes de 46 años, emigrante, casada hace 23 años y que se encontraba desempleada en el momento de la entrevista.


Figura 1. Sociograma de la entrevistada 164


Fuente: Elaboración propia a partir del material empírico recogido.
Por otro lado, los individuos de la clase media tienen redes muy distintas. Su tamaño promedio es de 94 nodos y de 183 vínculos, números sustancialmente más altos que los de los individuos en situación de pobreza, aunque la variación también fuese grande entre estos individuos – entre 26 y 239 nodos. Las redes de los individuos de la clase media tienen un diámetro promedio de 7,4 pasos y grado medio de 2 vínculos, similar a las redes encontradas en las áreas pobres. El coeficiente de aglomeración es de 0,52 y de centralización, 42%. Las redes de la clase media, por lo tanto, tienden a ser mucho más grandes y ligeramente más cohesionadas8.

La figura siguiente presenta, a título de ilustración, un caso de la clase media próximo a los valores promedios referidos. Se trata del caso 93, una mujer de 38 años casada y que trabajaba en el sector administrativo de una organización de pequeño porte. Como se puede ver, en comparación a la figura anterior su red es sustancialmente más grande, más compleja y centrada en el ego.


Figura 2. Sociograma de la entrevistada 93

Fuente: Elaboración propia a partir del material empírico recogido.


Además de ello, las redes de la clase media son básicamente asociadas a personas de fuera de la localidad del domicilio, en este caso definida como cierta región de la ciudad – cerca de 80% de los individuos presentes en estas redes vivían fuera de esta región. Su localismo, por lo tanto, es mucho menor que el de los individuos en situación de pobreza. Las redes de este estrato social corresponden a lo que Wellman (2001) denomina como comunidades personales. Por otro lado, la proporción de conterráneos es más elevada que en las redes de individuos en situación de pobreza – 11% contra el 8% entre los individuos en situación de pobreza, a pesar que la proporción de entrevistados emigrantes es menor (27% contra el 70% entre los pobres), indicando la mayor permanencia de pedazos de las redes previas a la migración. La homofilia de género, por otro lado, es menos frecuente que entre los pobres – en promedio el 55% contra el 62%.

Observemos ahora la sociabilidad de los individuos investigados. El número total de esferas de sociabilidad es de 3,8, variando poco entre los campos, aunque entre los individuos varíe entre uno y ocho. En términos medios, la esfera con más individuos proporcionalmente es la familia, con 40%, seguida del vecindario con 32%. El nivel medio de las demás esferas es mucho más bajo: 9% de individuos en la esfera trabajo, 6% en la esfera amistad, 5% en la esfera iglesia, 3% en estudios y 2% en asociaciones. La presencia de las distintas esferas en cada rede varía mucho, desde la inexistencia de ciertas esferas en algunas redes hasta prácticamente la inclusión de toda la red en una única esfera.

En términos promedios, esta baja presencia de esferas esconde variaciones significativas entre los individuos, variaciones que representan una clave para comprender la especialización de las sociabilidades, más allá de las esferas familia y vecindario que aparecen como denominador común de la sociabilidad. Así, para 59 individuos, por ejemplo, la esfera trabajo incluye más que el 10% de su sociabilidad, mientras que para 29 de ellos esta esfera incluye más que el 20% de los nodos de sus redes. Para 37 individuos la esfera iglesia incluye más que el 10% de su rede, mientras que para diecisiete incluye más que el 20%. Con la esfera estudio ocurre algo parecido y sólo 28 individuos tienen participaciones mayores que el 10% en esta esfera de sociabilidad. Para veinte personas, por otro lado, la esfera ocio incluye más que el 10% de los nodos. La sociabilidad en asociaciones es más estricta, y sólo catorce individuos presentan participaciones de más del 10% en esta esfera.

El número promedio de contextos originales de los vínculos es de 4,4, variando entre dos y nueve9. Los más importantes orígenes de los vínculos fuera de la familia (27%) son los contextos de red (26%) y el vecindario10.

Como sería de esperar, la sociabilidad de la clase media es muy distinta a la de los entrevistados en situación de pobreza. La clase media tiene redes con un promedio de 5,5 esferas, lo que sugiere una diversificación mucho mayor de la sociabilidad en las redes de la clase media.

La proporción de individuos en la esfera familia no es muy distinta a la encontrada en las redes de individuos en situación de pobreza – 35% – pero en las demás esferas las diferencias son grandes. La esfera trabajo incluye, en promedio, el 26% de los individuos de las redes y la esfera amistad el 14%. A seguir, en un nivel más bajo se sitúan las esferas estudios con el 10%, ocio con el 6% y vecindario con el 5%. Las esferas iglesia y asociaciones alcanzaban menos que el 1% de los nodos de las redes. Las informaciones de las redes individualmente refuerzan el patrón, haya visto que la esfera vecindario tiene valores distintos de cero en sólo el 30% de las redes, y la iglesia en sólo 2% de los casos. La participación de la esfera trabajo, por otra parte, varía de cero hasta el 59%, pero tiene valores inferiores al 10% en sólo el 20% de las redes.

Al comparar con las redes de individuos en situación de pobreza, por lo tanto, podemos decir que la sociabilidad de la clase media es más fuertemente basada en las esferas trabajo y estudios y mucho menos asociada a la esfera vecindario. La esfera familia involucra básicamente la misma proporción de la sociabilidad en ambos grupos sociales.

Los contextos de entrada también tienden a ser más variados en las redes de la clase media alcanzando, en promedio, 5,3 contextos, lo que fortalece la sugerencia de mayor encapsulamiento de la sociabilidad de los más pobres. Los contextos más comunes son la red (44%), seguidos de lejos por la familia con el 18,7%, el trabajo con el 16,3% y los estudios con el 10,8%. El vecindario responde sólo por el 3,9%. Comparativamente, por lo tanto, las redes son mucho más importantes para la expansión de las redes de la clase media, mientras el vecindario representa un mecanismo residual, diferentemente de lo que ocurre con los individuos en situación de pobreza. Trabajo y estudios también presentan importancia mucho mayor.

Vale recordar que, como destacado por McPherson et al. (2001), los lugares de trabajo y de estudio representan, potencialmente, contextos que generan menor homofilia y mayor cambio social que los del vecindario y la familia. Todos estos indicadores señalan una mayor diversidad social de las redes de la clase media cuando comparadas a las de los individuos en situación de pobreza. Estos elementos son al mismo tiempo marcadores de las diferencias entre las redes y reproductores de estas diferencias en momentos futuros.

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