CÓmo escribir mal



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CÓMO ESCRIBIR MAL”

Son numerosos los libros y artículos sobre una buena redacción, pero ¿dónde puede uno encontrar consejos prácticos y seguros sobre cómo escribir mal? Una mala redacción es tan común que cualquier persona instruida debiera saber algo de ella.


Muchos científicos redactan pobremente, pero quizá sólo por intuición sin percibir claramente cómo logran sus resultados. Un artículo sobre la base de la mala redacción pudiera ayudar a que cobren conciencia del arte de escribir mal.
Todo autor se considera bien calificado para redactar mal un artículo, ya que puede escribir sin siquiera intentarlo. El estudiante promedio encuentra sorprendentemente fácil aprender los trucos especiales de una mala redacción, pero para hacerlo en forma congruente deben conocerse unos cuantos principios esenciales.
Primer principio de la mala redacción: olvide al lector
El mundo esta dividido en dos grandes grupos: usted y los otros. Un poco de oscuridad o tortuosidad al redactar mantendrá a los otros a distancia segura; si se acercan, pueden ver demasiado. Redacte como si escribiera un diario personal; mantenga su mente concentrada en el tema sin pensar en el lector. Usted, el tema y el lector forman un mal triángulo que debe evitar.

Esto es fundamental: tomar en consideración la probable reacción del lector es una seria amenaza a la mala redacción; aún mas, requiere de esfuerzo mental considerable. Un argumento lógico es que si usted escribe suficientemente mal, tendrá tan pocos lectores que no merecerán esfuerzo alguno.


Olvide al lector siempre que pueda. Puede estar seguro de que el lector lo olvidará a usted con la misma facilidad.
Practique una técnica de cara dura, manteniendo todos los hechos e ideas en el mismo nivel, o dándoles al mismo énfasis, sin indicaciones sobre la importancia relativa y sin intentar una secuencia lógica.

Use frases largas que contengan muchas ideas débilmente relacionadas entre sí. La conjunción Y es el lazo de unión de empleo más frecuente en una mala redacción, ya que no indica causa o efecto, ni distingue entre ideas principales y subordinadas. Rara vez, en la mala redacción aparecen porque y punto y coma, puesto que ambos son reemplazados por Y. Jamás aparece punto y seguido, de modo que no debe usarlo nunca si quiere escribir mal


En cualquier escrito técnico omita unos cuantos detalles, sobre todo aquellos que la mayor parte de los lectores necesitan saber. Puesto que usted tuvo que descubrir estas cosas por el camino difícil, ¿por qué hacerlas fáciles para el lector? Evite definir los símbolos; nunca especifique las unidades de los datos que representa y, por supuesto, será cuestión de amor propio dar las constantes y los valores numéricos de las fórmulas.
Con estas omisiones algunos escritos resultaran demasiado cortos, pero puede alargarlos explicando cosas que no necesitan explicación. Al describir tablas preste especial atención a los encabezados que se explican por si mismos, y deje al lector que se averigüe el significado de las abreviaturas o los símbolos.


Segundo principio de la mala redacción: sea prolijo, vago y pomposo.
Evite ser especifico, esto lo limita; use bastante verborrea; incluya muchas palabras y oraciones superfluas. Un pensamiento árido le sugiere al escritor qué verborrea sirve como pretexto o aun como un halo místico por medio del cual puede glorificarse una idea. Una nube de palabras sirve para ocultar los defectos de la observación o el análisis; bien por la oscuridad que provoca o porque distrae la atención del lector.
Introduzca nombres abstractos en cualquier instante, diciendo por ejemplo:

La magnitud del movimiento en una dirección hacia abajo no es de consideración”. Haga uso frecuente de palabras “caso, carácter, condición, primero y ultimo; tipo tal, muy, a nivel de… etcétera” incluyendo etcétera, por supuesto. Abuse de los gerundios, y empiece con ellos las oraciones más largas.


La mala redacción, como el buen fútbol, es deslumbrante. Pero no contiene información. Se usan con frecuencia los adjetivos para aturdir al lector; no es difícil hacerlos ostentosos o hiperbólicos; por lo menos pueden ser floridos o inexactos.
Tercer principio de la mala redacción: la palabrería
En lugar de escribir. Como en la Biblia: “dar al César lo que es del César”, escriba:
Se deberá considerar apropiado desde un punto de vista moral o ético, en el caso del César, proporcionar a este potentado todos aquellos objetos y materiales de cualquier tipo o carácter en que pueda comprobarse que su fuente original sea del dominio del citado”
Es lo mismo, ¿pero lo entendió? Ciertamente resulta algo más difícil. Ahora piense, en lugar de decir en el lenguaje sencillo de Shakespeare “no soy orador como Bruto”, escriba:
El que habla no es lo que pueda llamarse un adepto a la profesión de la oratoria, lo que puede decirse del señor Bruto”.

En vez de escribir con concisión: “las fechas de varias observaciones son dudosas”, escriba:

Empero, se debe mencionar que en el caso de varias observaciones hay lugar para una duda considerable respecto a la exactitud de las fechas en que aquellas fueron realizadas”.


La palabra caso es otro elemento indispensable para lograr una mala redacción En vez de escribir “dos comunidades cambiaron con rapidez considerable”,escriba:
Hay dos casos en los cuales las comunidades cambiaron con una rapidez considerable”.
En vez de escribir “tres grupos tienen ingresos inferiores al ingreso medio”, escriba:
En tres casos el ingreso de los grupos es inferior al ingreso medio”.
Y ahora presentamos el máximo exponente de la mala redacción: su majestad, el estilo deslumbrante.
Inmaculada precisión de observación y cálculos extremadamente delicados… esto probara al instante un mundo imponderable, etéreo. Nuestras acciones serán grandiosas. Qué bueno que nunca cese la energía pulsante del gran dinamo proveedor de la vida que hay en el cielo. Bueno es tan bien que nos encontremos a una distancia segura del flameante remolino en el cual la tierra podría caer, como una pelusa estremecida, en las brasas ardientes de un gran fuego”.
Si no entendió lo que quiso decir el párrafo anterior, le suplico tomar como referencia el espléndido lenguaje de muchos políticos y bastantes textos filosóficos.
Y ahora, el último consejo para una mala redacción: no revise.
Escriba apresuradamente de preferencia cuando este cansado. Hágalo sin un plan; escriba los puntos conforme se le ocurran.
Jamás escriba o redacte mas de una vez el mismo texto. Así el artículo será espontáneo, y pobre.

Entregue su manuscrito en el momento de terminarlo. Releerlo pocos días después podría llevar a correcciones que rara vez empeoran el estilo.


Si usted proporciona su manuscrito a colegas –mala práctica– no preste atención a las criticas y comentarios. Más tarde, resista toda sugerencia del editor. Debe ser fuerte e infalible, no deje que nadie doblegue su personalidad. Quien lo critica trata de molestarlo por algún motivo oculto e inconfesable.
La probabilidad que tiene de mejorar su escrito es tan grande que debe estar siempre en guardia.
Sugerencia final para disfrutar de una mala redacción: no lea.


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