Centro Promotor de Tecnologías Alternativas Bibaani A. C. Quienes somos



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Centro Promotor de Tecnologías Alternativas Bibaani A.C.

Quienes somos

La asociación surge en 1999 y se constituye legalmente en 2001. Inicia por la inquietud de un grupo de jóvenes amigos preocupados por el alto índice de desocupación, apatía y drogadicción, entendimos que en buena medida se originaba por la falta de propuestas para integrarse a una vida social, cultural y económica adecuada a nuestro modo de vida. Nos dimos cuenta que la tendencia de los jóvenes era la migración, el desarraigo y por consecuencia una pérdida de identidad de los valores que propicia la comunidad.

Llevamos a cabo actividades diversas, desde la publicación de una revista cultural, criaderos de iguanas y codornices, hasta eventos musicales, talleres educativos y foros temáticos. En el 1999, al profundizar en nuestras reflexiones y cuestionar el modelo de progreso y desarrollo fuimos invitados a participar en un encuentro estatal de jóvenes de Oaxaca. El propósito fue intercambiar modos de vida digna y fortalecer nuestras alternativas. Así fue, como nos integramos al proceso de constitución de la Universidad de la Tierra en Oaxaca que se propone contribuir en el fortalecimiento del tejido social de comunidades indígenas y barrios populares mediante iniciativas, intercambio de habilidades, destrezas y conocimientos que intentan crear una nueva sociedad y una vida digna.

Bibaani ha facilitado este proceso en el Istmo de Tehuantepec, en donación de radios comunitarias, talleres de regeneración cultural, cursos de agricultura orgánica, etc. En 2005-2010 participamos activamente en la APPO y en la Otra Campana Zapatista.



Que estamos haciendo

Desde el 2103 decidimos reformular el proceso de Bibaani conformar un consejo colectivo integrado por sus 4 comisiones de trabajo, y organizar-facilitar propuestas integrales de mediano y largo plazo que posibiliten el arraigo de las familias jóvenes, particularmente en comunidades indígenas y barrios urbanos. Desde la visión de la regeneración cultural y nuestro arte de vivir y morir. Decidimos iniciar este nuevo ciclo contribuyendo a lo que consideramos vital. La soberanía alimentaria, nuestro arte de comer.



La Escuela Campesina Agroecológica Guidxi Layú (Madre Tierra en zapoteco)

En este año se logró el comodato de 12 hectáreas para el proyecto de la Escuela. Hemos concluido la limpieza del terreno y la siembra de 40 árboles nativos. Desde la permacultura se pretende construir un espacio demostrativo, productivo y experimental en saneamiento de agua, producción de alimentos y energía renovable, con el uso de tecnologías apropiadas que contribuya a una vida digna y sostenible en zonas rurales y periferias urbanas de la Región del Istmo de Tehuantepec; que permita que las familias campesinas y asociaciones de pequeños productores puedan aprender y compartir sus experiencias en torno a las alternativas de solución a los problemas del campo. Así mismo se plantea que la Escuela Campesina Agroecológica Guidxi Layú, con el método de aprehender-haciendo y de campesino a campesino, acompañe la capacitación y el intercambio de saberes entre las familias campesinas. En una primera etapa para la conformación de una red de 35 familias campesinas e indígenas de Ciudad Ixtepec (Carrizal, La Huana Milperia, Zapote, Tepalcate, Picacho, Cheguigo Juarez, Cheguigo Zapata y La primera) que instalen opciones sustentables en sus propias parcelas, para su autosuficiencia, así como para multiplicar y contagiar las alternativas agroecológicas.

Coincidimos con la definición de Vía Campesina cuando describe el concepto de soberanía alimentaria; Es el control democrático del pueblo sobre el sistema de alimentación, el derecho de todos a comida sana y apropiada culturalmente producida a través de métodos ecológicos y sustentables, y su derecho a definir su propia comida y sistemas agrícolas.

Desde esta perspectiva es clave que desde los movimientos campesinos e indígenas se luche por los elementos fundamentales para la vida como: el agua, semillas nativas, tierra y por una verdadera seguridad alimentaria.

De lo que se trata es de proponer innovaciones tecnológicas apropiadas que rescaten y mejoren las técnicas tradicionales, reduciendo el uso de insumos externos que faciliten la producción orgánica de alimentos de alta calidad y valor nutritivo: milpa orgánica, hortalizas, frutales, huevo, carne (pescado, pollo, conejo, codorniz, borrego, marranos y vacas), conformando un sistema diversificado de producción. Complementado con diversos componentes de servicios para el saneamiento y aprovechamiento de agua, (cisternas de captación de agua de lluvia, entramado de raíces, filtros de aguas jabonosas, Sanitarios ecológicos, etc) energía, (Biodigestores, estufas Lorena y Patsari, bicidesgranadora de maíz, Bici-bomba para pozo, bicilicuadoras y bicimolino, celdas solares) y los desechos (composta,vermicomposta, bac beta).



Las líneas de capacitación serán:

  • Compostas y vermicompostas

  • Recuperacion de semillas

  • Fertilizantes foliares

  • Producción biointensiva de hortalizas

  • Agricultura urbana en pequeños espacios

  • Manejo ecológico de plagas

  • Conservación y mejoramiento de suelos

  • Manejo sustentable e integral de especies pecuarias

  • Producción de frutales en asociación con cultivos básicos

  • Manejo de sistemas agrosilvopastoriles

  • Ecotecnología para el manejo del agua y la energía

  • Educación ambiental

  • Formación de grupos y redes comunitarias

  • Ecotecnología para la producción agrícola

Al no contar con lo necesario para iniciar la construcción de la Escuela Campesina se iniciará realizado cursos de agricultura urbana en casa de las familias, compartido recetas de alimentos balanceados, cursos de pan integral y en medio de los cursos propiciar conversaciones sobre soberanía alimentaria y complementariedad hombre-mujer en comunidad.

Economía de la reciprocidad y Consumo Responsable

La situación económica actual se encuentra caracterizada por el desempleo estructural cada vez más agudo, y fundamentalmente por una profunda falta de circulante. El dinero que se invento para simplificar el comercio, cumplía antes una función social, como es la de asegurar, acelerar y abaratar el intercambio de las mercancías. Esta situación de falta de dinero, mantiene detenidas las fuerzas productivas y creativas de la sociedad. Esa escasez afecta la comercialización de los productos y servicios. Los emprendimientos productivos y las empresas familiares son incapaces de sobrevivir en el mercado, en medio de una feroz competencia en la que solo unas pocas empresas y multinacionales son ganadoras. El mercado formal es una escalera muy empinada, con peldaños demasiado elevados e inalcanzables para muchas personas. Al no comercializar, los emprendimientos no se sostienen y no solo se pierde el dinero de la inversión y el tiempo entregado, sino lo más valioso y difícil de conseguir: Esperanza y sentido.

Aún cuando en muchas comunidades, el trueque tradicional se realiza entre familias o en los tianguis. Cambiamos un chivo por tres guajolotes o pagamos con gallinas una consulta o taller. Aplicamos diversas modalidades de intercambio de trabajo, para darnos las manos unos a otros o para realizar juntos un empeño colectivo. Vivimos aún en comunidad, de la que forma parte insustituible el intercambio de cosas, saberes y servicios.

Pero nos ha invadido un mercado cada vez más trasnacionalizado. Es un mercado abstracto que nos somete a su yugo. Nos impone patrones ajenos de consumo, al mismo tiempo que rechaza lo que producimos. Ya no podemos crear por nosotros mismos nuestra vida, atada ahora, para muchos de nosotros, a un salario miserable y a las mercancías que con dinero se pueden adquirir. Trabajamos hoy el doble para adquirir la mitad. El trabajo que se realiza es cada vez más rutinario, vacío y sin sentido, y lo que compramos es ya incapaz de satisfacer nuestros deseos.

No hay lugar para la mayoría de nosotros en el mercado globalizado. Nos desecha por millones. No puede contratarnos: nuestras destrezas y conocimientos no tienen ahí cabida. Tampoco compra lo que vendemos: no podemos competir cuando el precio, la calidad y las características de los productos se definen con normas ajenas.

Requerimos impulsar un sistema de intercambio horizontal y paralelamente aprender a adquirir en mejores condiciones en el mercado globalizado lo que nos hace falta, hasta depender lo menos de el, tratando de ser más selectivos y hacerlo de manera organizada. Buscaremos vincular a productores orgánicos, preferentemente de organismos locales con consumidores urbanos conscientes para encontrar en conjunto opciones a las condiciones impuestas que afectan a ambos.

Afortunadamente en Oaxaca hay múltiples experiencias incipientes de resistencia y liberación económica. En muchas partes, en vez de concentrarse en producir para vender, se esta dedicando más tierras y recursos a lograr la autosuficiencia local, comunal y regional en lo que necesitamos para vivir.

Asimismo como respuesta a la “libre competencia” neoliberal donde el pez más grande se come al chico, la llamada sociedad civil ha comenzado a generar al interior del mercado formal del dinero, un mercado complementario de trueke y multitrueque. Un nuevo sistema de intercambio solidario de productos, saberes y servicios.

La idea de este sistema es integrar economía, cultura y espiritualidad en el mismo proceso, tendiendo a superar la pobreza desde un contexto local-regional, para generar autonomía y sostenibilidad a partir de la producción e intercambio de bienes y servicios. Sistemas de Intercambio Solidario basados en grupos de confianza, confianza en nuestra propia capacidad de trabajo y en la riqueza de nuestros territorios.

Diálogos regenerando la cultura

La regeneración cultural es el nombre que se le da a un proceso en que nos encontramos muchas comunidades indígenas, intentando remediar los daños que se ha sufrido por la colonización y el desarrollo y retomar un camino propio. Este proceso implica re-conocer el valor de la propia cultura y fincar en ella esfuerzos autónomos de transformación y de interacción con otras culturas. Usamos la analogía del árbol cultural para animar un proceso de reflexión, a través de nuestras conversaciones, platicas y talleres informales propiciamos la para la RE-dignificación y reconocimiento de nuestro modo de pensar, sentir y vivir el mundo. Lo que nos hace vivir en armonía con la naturaleza y la sociedad.

Nuestros pueblos dicen, desde hace tiempo: “Arrancaron nuestros frutos, quebraron nuestras ramas, quemaron nuestros troncos, pero no han podido secar nuestras raíces”. Expresan con esas palabras la fuerza que aún se tienen en nuestras culturas y comunidades, a pesar de todas las agresiones que se han sufrido a lo largo de más de 500 años.

Usamos la analogía del árbol como herramienta para reflexionar desde nuestras culturas. Las ramas serían las manifestaciones evidentes (el lenguaje, vestido, la comida, la artesanía) el tronco seria lo que sostiene a la cultura, que es en parte invisible pero se puede descubrir con la observación; La composición de la familia, la manera como nos organizamos o se estructuran las prácticas religiosas, sociales, económicas y políticas, por ejemplo en Ixtepec se le dice Guendalisaa (El común) los tequios en las peregrinaciones, la ayudada en la siembra, el cuidado y defensa del territorio, la toma de decisiones en las asambleas comunales. Los Guzaana Goola juegan todavía un papel predominante en la organización zapoteca, las mujeres juegan un papel predominante en fiestas, mayordomías, mediaciones familiares, y también como consejeras y curanderas. Así como los sistemas de intercambio como el trueque que aún persiste en nuestros barrios. Y la raíz, lo que da sentido a nuestro modo de ser, pensar y actuar, que le da vida a todo el árbol cultural. Que solo se asoman a través de mitos y leyendas. Son planos ocultos a la mirada que nutren toda manifestación cultural. Los rituales para la sanación, el mito de la laguna encantada, que tiene relación con una diosa zapoteca que cuida el monte del saqueo y depredación y a las cuáles se les tiene temor y respeto.

Pero sobre todo, la relación entre la vida y la muerte y su relación con la madre tierra, por ejemplo, en Ixtepec cuando alguien muere, se coloca arena en el piso y se siembra maíz donde reposo el difunto antes de llevarlo al panteón. A los 9 días se recoge el cuerpo (en una cubeta se echa la arena y las plantitas de maíz) a las 12 de la noche, los hombres lo llevan al río con el propósito de que su alma se vaya al más allá. Al inframundo. Durante 30 minutos más o menos se platica sobre el muerto esperando que los perros lo ayuden a cruzar. Es la costumbre, se dice. Alfredo López Austin menciona que en el Códice Vaticano sobre la mitología mesoamericana decía que;

Al morir, tras un largo recorrido de cuatro años por los nueve niveles o pisos del inframundo, los muertos al llegar a Mictlan se liberaban finalmente de su “tonalli”, su alma, logrando así el descanso anhelado.

El primer nivel es Itzcuitlán, “el lugar de los perros”, en este lugar los difuntos tenían que cruzar un rio ancho y para atravesarlo requerían la fuerza de un perro que lo ayudaba a cruzar nadando. En Izmictlan Apochcalocan tenía que para pasar por un valle de nueve hondos ríos (desde las nueve aguas) antes de llegar a Mictlan, lugar donde habitaban Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, los señores de la muerte.

En Ixtepec hay una leyenda que algunos abuelos cuentan, de que hace muchos años había una señora que vendía en el mercado y era conocida por su carácter fuerte y temperamento explosivo. En su casa tenía varios perros a los que nunca daba de comer, a pesar de que era costumbre entre los ancianos zapotecas otorgarles a los perros negros una tortilla de la mesa, aunque ésta fuera muy pobre.

Un día, la señora murió. Al llegar a la ribera de un río de sangre, estaban dos perros; el de color blanco no quiso pasarla a la otra orilla, el otro negro no quiso guiarla porque nunca dio de comer a sus perros.

En la cultura zapoteca los ancianos aseguran que el alma tiene que pasar un gran río, en la rivera del cual están dos perros: uno blanco y otro negro. El perro blanco se niega a transportar al difunto a la otra orilla porque dice que se va a ensuciar. Es el perro negro quien se ofrece a realizar esta actividad. Por eso los que saben, los tratan bien.

En la mayoría de los pueblos y comunidades hay elementos en las ramas y troncos que se han integrado a la cultura, creaciones de fuera que fueron absorbidos a la tradición y que llamamos injertos. Pero hay otros aspectos en ramas, tronco y raíces que se han incrustado y que no han sido adaptados y están dañando nuestra cultura. Como los fertilizantes químicos, la escuela, la votación electoral, el cemento, la televisión o los antibióticos. Lo mismo que creencias o rituales, algunas que se injertan o se apropian y otras que debilitan el tejido comunal. Como las religiones evangélicas que prohíben a sus miembros participar en actos comunitarios que en muchos casos ya están mezclados con la religión católica pero que son parte del vivir en comunidad. Cuando se reflexiona con el ejemplo del árbol se ha visto que contribuye a mantener una distancia crítica ante estas incrustaciones y someterlas a control cultural.

Por todos estos embates de la globalización cultural y económica del occidente moderno, quienes queremos ejercer nuestra autonomía y Guendalisaa (comunalidad) para seguir siendo lo que somos necesitamos realizar esfuerzos para la regeneración cultural de nuestras comunidades, para cuidar y nutrir nuestras raíces, para restaurar nuestros troncos y fortalecer nuestras ramas y frutos. Lo hacen ya muchas comunidades y barrios, pero sentimos que es útil apoyar y enriquecer ese esfuerzo.

Esta herramienta ha sido reformulada desde la Universidad de la Tierra que con apoyo de la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas y la UNESCO, se realizo algunos talleres en 2003. En la región del Istmo, Bibaani ha recreado estos esfuerzos. Se ha editado un librito de recopilación de historias que el tiempo no registra le llamamos. Queremos sacar capsulas radiofónicas, cuentos, leyendas, y folletos de la historia oral para la compartencia en las nuevas generaciones. Ya que persiste en una parte de la juventud el menosprecio a su lengua, a sus modos de ser y que quieren imitar al wero se dice.



Es fundamental que ante la defensa del territorio y la resistencia a megaproyectos depredadores recuperemos la armonía en comunidad. Para estar sanos y contentos en la fiesta cotidiana que es la vida en nuestra cultura. Haciendo honor a una de nuestras máximas en Oaxaca. Cambiar la tradición de manera tradicional.

Porque lo hacemos

El Plan de Bibaani es contribuir en la Región del Istmo de Tehuantepec al fortalecimiento de nuestra Guendalisaa (comunalidad) -entre hombres mujeres- a través de iniciativas productivas, sociales y culturales que conlleve a una sociedad ecológicamente sensata, económicamente viable y socialmente justa.


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