Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde



Descargar 393,09 Kb.
Página5/7
Fecha de conversión25.04.2017
Tamaño393,09 Kb.
1   2   3   4   5   6   7

Cecilia Valdés vs. Isabel Ilincheta


En este subcapítulo vamos a analizar las diferencias entre las dos heroínas. Villaverde nos da una visión de dos mujeres totalmente distintas. En cuanto al aspecto físico y el comportamiento, Isabel es el polo opuesto de la mulata. Sin darse cuenta, Isabel entra en conflicto con Cecilia por ser su rival de amor. No obstante, hay mucha diferencia entre las dos relaciones. Mientras que la relación entre Cecilia y Leonardo es pasional, la relación entre Isabel y Leonardo es más bien social que amorosa. Es una relación obligada por sus padres.

Villaverde usa a los personajes para representar a toda una colectividad. Es decir, la novela tiene dos niveles: el nivel individual (los personajes representan a sí mismos) y el nivel colectivo. O los personajes o los núcleos familiares enteros sirven para manifestar los valores y los problemas colectivos. La novela Cecilia Valdés se convierte en un campo de batalla donde se enfrentan los ideales defendidos por los tres núcleos familiares, es decir, la familia Gamboa, la familia Ilincheta y la familia de Cecilia Valdés. El enfrentamiento de los ideales se superpone a la trama narrativa del triángulo amoroso.

Cecilia representa a los mestizos marginados de la sociedad colonial, es una de los mulatos libres condenados a la marginación. Isabel representa un ideal digno de imitar y de seguir. Isabel es pura. Se ve muy idealizada. No es tan bella como Cecilia, sin embargo, supera a la mulata en el carácter. A diferencia de Cecilia, Isabel tiene capacidad de reflexionar, no se deja llevar por las pasiones y los impulsos. La mulata es poco instruida, se ve marcada por la vida callejera. Isabel representa la estabilidad. Los sentimientos de Cecilia se mueven entre el amor y el odio. Un pasaje en la novela transmite muy bien el carácter ardiente de la mulata:
... cuando se asomó la cara más linda de mujer que quizás existía en aquel tiempo en la Habana. A su vista, aunque los ojos de la mulata despedían rayos, y no de amor, sino de cólera, quedó completamente subyugado Leonardo, y se olvidó de Isabel. (C. Villaverde: 2008, 160).

Ya hemos afirmado que la apariencia de Isabel es muy diferente del aspecto físico de la mulata. El narrador describe a Isabel Ilincheta de la siguiente manera:


Era alta, bien formada, esbelta, y vestía elegantemente, conque siendo muy discreta y amable está dicho que debía llamar la atención de la gente culta. Hasta la suave palidez de su rostro, la expresión lánguida de sus claros ojos y finos labios, contribuía a hacer atractiva a una joven que, por otra parte, no tenía nada de hermosa. Su encanto consistía en su palabra y en sus modos. (C. Villaverde: 2008, 232).
Isabel carece de voluptuosidad, su constitución física es más bien varonil. También se ocupa de asuntos masculinos:
No había nada de redondez femenil, y, por supuesto, ni de voluptuosidad, ya lo hemos indicado, en las formas de Isabel. Y la razón era obvia: el ejercicio a caballo, su diversión favorita en el campo; el nadar frecuentemente en el río de San Andrés y en el de San Juan de Contreras, donde todos los años pasaba la temporada de baños; las caminatas casi diarias en el cafetal de su padre y en los de los vecinos, su exposición frecuente a las intemperies por gusto y por razón de su vida activa, habían robustecido y desarrollado su constitución física al punto de hacerle perder las formas suaves y redondas de las jóvenes de su edad y estado. Para que nada faltase al aire varonil y resuelto de su persona, debe añadirse que sombreaba su boca expresiva un bozo oscuro y sedoso, al cual sólo faltaba una tonsura frecuente para convertirse en bigote negro y poblado. (C. Villaverde: 2008, 233).
Roberto González Echevarría afirma que tanto Cecilia como Isabel manifiestan cierta sexualidad, no obstante, cada una a su manera. Sostiene que la masculinidad de Isabel es igual de atrayente que la femineidad de Cecilia:
Ésta (Cecilia) rebosa una sexualidad femenina convencional que se evidencia en su abundante pelo, entre otras características; aquélla (Isabel) manifiesta una sexualidad subrayada por rasgos masculinos, que la hacen atractiva sólo mirada con cierta perversidad. La abundancia de pelo y vello en una mujer es seductora si rechazamos los lugares comunes sobre la femineidad; la masculinidad en una mujer es igualmente atrayente al margen de los convencionalismos sociales. Ambos se supone son índices de una ardiente y depravada sexualidad que promete deleites prohibidos. (R. González Echevarría: 2012, 132).
Además de su sexualidad, otra cosa que las une es su condición de víctimas. Isabel tiene un final trágico, igual que Cecilia, porque la hacen entrar en el conflicto. No actúa activamente, sufre por las acciones de los demás. Sin darse cuenta, forma parte del triángulo amoroso. Al final, las dos protagonistas acaban convertidas en prisioneras. Cecilia está encerrada en la prisión por provocar el asesinato de su amante, mientras que Isabel se recluye en el convento. No es casualidad el ingreso en el convento. De este modo Villaverde subraya el carácter santo de Isabel. Aunque hemos afirmado que el motivo principal del encarcelamiento de Cecilia es la muerte de su amante, la verdadera razón de su trágico final va más allá. Es la consecuencia del pecado de su madre Charo. El pecado de Charo, el hecho de tener relaciones ilícitas con Cándido Gamboa, se refleja en su hija. Diciéndolo de otra manera, los pecados de los padres se transmiten a sus hijos.

Para concluir el presente subcapítulo, mediante las descripciones de las dos protagonistas hemos descubierto que Cecilia e Isabel poseen caracteres distintos. Sus caracteres opuestos se nos manifiestan a través de la relación que tienen con Leonardo. Mientras que la relación entre Cecilia y Leonardo está basada en la atracción sexual, la relación entre Isabel y Leonardo es fría y distante.



    1. Conclusión


Hemos llegado a la conclusión de que Cecilia es la víctima del conflicto político y social que se expone a lo largo de la novela, es el reflejo dramático de la sociedad corrupta, dominada por los prejuicios raciales. Su destino trágico, provocado por la promiscuidad de los hombres blancos, simboliza el destino trágico de la sociedad cubana, carente de los valores morales. El sistema esclavista provoca la corrupción de los valores del hombre blanco. Su actuación corrupta da origen a todos los conflictos en la historia que se ven reflejados en el personaje de Cecilia. Es el símbolo de la nación. En ella se sintetizan todos los problemas de la época. Representa la cultura cubana, producto de las mezclas culturales y sobre todo raciales. Su importancia estriba en su actitud rebelde. No acepta su destino, quiere transgredir las normas. Se niega a actuar de la forma impuesta por la sociedad.

Villaverde admira su belleza, no obstante, no tanto su carácter. Resalta el carácter reservado de Isabel para señalar el comportamiento erróneo de la mulata. La mulata es la perdición del hombre blanco, de ahí que el autor critique las relaciones interraciales.


  1. La familia Gamboa

    1. Introducción


En este capítulo vamos a centrarnos en la familia Gamboa. Como ya hemos afirmado en el capítulo anterior, los núcleos familiares sirven para representar los valores colectivos. Todos los personajes de la novela tienen la función de portavoz de un determinado grupo social. En el caso concreto de la familia Gamboa, se trata de la familia de clase alta de la sociedad. Su estilo de vida refleja el estilo de vida de la élite social de aquel entonces. La familia representa un entorno social que se opone de manera diferente a las dos protagonistas. En el caso de Cecilia, la familia Gamboa, representando la élite social, la discrimina y trata de excluirla de la sociedad, apartarla lo más lejos posible. Isabel, a pesar de estar integrada en dicha élite, se enfrenta con ella por sus ideas sobre el tratamiento de los negros.9 En el capítulo dedicado a los contrastes sociales y raciales hemos afirmado que a través de los Gamboa se nos da a conocer una actitud muy cruel de los amos hacia los esclavos.

En el mismo capítulo hemos analizado desde el punto de vista histórico-social el conflicto existente entre los criollos y los peninsulares.10 Pretendemos volver a debatir este tema en el presente capítulo, sin embargo, ésta vez queremos analizarlo enfocándonos en la familia Gamboa. Vamos a prestar nuestra atención a la relación entre don Cándido y su hijo Leonardo, ya que refleja dicho conflicto.



    1. El conflicto entre criollos y peninsulares visto a través de la familia Gamboa


La familia Gamboa representa a la gran familia cubana de la clase alta, son aristócratas. La familia está formada por don Cándido, doña Rosa y sus hijos Leonardo, Adela, Carmen y Antonia. Las hermanas desempeñan un papel meramente secundario en la historia.

Primero vamos a centrarnos en Cándido Gamboa, el padre legítimo de la mulata Cecilia. La descripción de Cándido, que subraya su carácter firme, como si contrastara con la descripción sensual de su hija. En la página 31 del presente trabajo se describe la ausencia de la firmeza de carácter en Cecilia, mientras que su padre la tiene. La diferencia resulta obvia:


[U]n caballero de hasta cincuenta años de edad, alto, robusto, entrecano, nariz grande aguileña, boca pequeña, los ojos pardos y vivos, la color del rostro rubicunda, la cabeza redonda por detrás; signos estos característicos de pasiones fuertes y firmeza de carácter. (C. Villaverde: 2008, 125).
Don Cándido está descrito como un español peninsular, testarudo, de carácter seco, agrio y engañador. Engaña no sólo a su esposa criolla, sino también a su amante mulata. La relación entre Cándido y las dos mujeres simboliza la relación entre la metrópoli y la Colonia. Teniendo en cuenta el gusto de Villaverde por los símbolos, podemos fácilmente deducir que don Cándido simboliza España. El gobierno español engaña a los criollos (doña Rosa Gamboa, la esposa de don Cándido) y al mismo tiempo a los mestizos (Charo Alarcón, la amante de don Cándido).

Ahora vamos a dedicarnos al conflicto criollos vs. peninsulares. Vamos a aplicar la teoría de David Brading a la novela.11 Según Brading, existe una dicotomía entre los peninsulares, que se dedican al comercio y de este modo acumulan una gran fortuna, y los criollos, cuya base económica es la agricultura. Sin embargo, esta dicotomía parece estar superada por la institución de la familia. Los españoles, movidos por la ambición económica, llegan al Nuevo Mundo, donde se casan con las criollas. De este modo consiguen sus instalaciones agrícolas y se convierten en los grandes terratenientes. La familia, representando la relación simbiótica entre los peninsulares y los criollos, se convierte en una unidad productiva de máxima importancia. Brading también afirma que es propio de los hijos criollos malgastar el dinero acumulado por el padre español. (D. Brading: 1971, 104, 219, 209).

La novela parece reflejar la teoría mencionada. Don Cándido, de origen andaluz, se enriqueció con la trata de esclavos de África:
Era el hombre de negocios, más bien que de sociedad. Con escasa o ninguna cultura, había venido todavía joven a Cuba de las serranías de Ronda, y hecho caudal a fuerza de industria y de economía, especialmente de la buena fortuna que le había soplado en la riesgosa trata de esclavos de la costa de África. (C. Villaverde: 2008, 170).
Después del matrimonio con Rosa, gracias al cual consiguió el ingenio La Tinaja, se convirtió en uno de los hombres más importantes de La Habana:
Por hábito, antes que por índole, era reservado y frío en el trato de su familia, teniéndole de ella alejado la naturaleza de sus primitivas ocupaciones y el afán de acumular dinero que se apoderó de su espíritu, luego que contrajo matrimonio con una criolla rica, y de las más encopetadas familias de la Habana. (C. Villaverde: 2008, 170).
―Yo aporté al matrimonio unos doscientos mil pesos, que no es ni la cuarta parte de nuestro caudal hoy día. el aumento, ese gran aumento, se debe a los afanes y economías de tu padre, quien no era un pobrete tampco cuando se casó conmigo. (C. Villaverde: 2008, 186).
Un diálogo entre Rosa y Leonardo nos da a conocer la actitud malgastadora de éste. También resulta muy revelador en cuanto a la relación entre el padre y el hijo. Leonardo respeta sólo a su madre. Según Leonardo, la riqueza de don Cándido se debe al matrimonio ventajoso con doña Rosa:
―Eres injusto con tu padre. ¿De quién es el dinero que tú derrochas? ¿Quién provee al lujo en que vives? ¿Quién trabaja para que tú goces y te diviertas?

―Él trabaja, es verdad; él se industria y ahorra, no cabe duda ninguna, pero ¿tendría ahora tanto dinero si cuando se casó contigo hubieras sido una mujer pobre? A que no? (C. Villaverde: 2008, 186).


Ya hemos esbozado el conflicto entre don Cándido y su hijo. La relación entre los dos refleja la relación entre los criollos y los peninsulares. Leonardo, un hijo criollo, se rebela contra su padre español, ya que siente odio hacia los españoles: «Ellos se creen los amos del país, nos tratan con desprecio a nosotros los paisanos.» (C.Villaverde: 2008, 185). No obstante, su patriotismo es más bien platónico. No entiende la política ni los objetivos de los revolucionarios que luchan por la libertad de Cuba. Su desprecio por todo lo español se asocia principalmente al hecho de que los militares españoles se llevan las muchachas más lindas. O sea, se trata de sus intereses personales que no tienen nada que ver con los intereses de Cuba.

Cuba vivió dos breves períodos de cierta libertad. Este sistema constitucional tuvo lugar de 1808 a 1813 y de 1821 a 1823.12 En 1814 fue restaurado el absolutismo de Fernando VII quien declaró nulos y de ningún valor ni efecto los decretos y la Constitución de Cádiz.

A los jóvenes cubanos de la generación de 1830 no le importan las restricciones por parte de la metrópoli:
Pero ni aquellos periódicos, ni estos fogosos versos, magüer que rebosando en ideas libres y patrióticas, bastaban a inspirar aquel sentimiento de patria y libertad que a veces impele a los hombres hasta el propio sacrificio, que les pone la espada en la mano y los lanza a la conquista de sus derechos. (C. Villaverde: 2008, 167).
No se podía hablar de la política. El gobierno español censuró toda la prensa y desaparecieron los periódicos libres. Los derechos del pueblo eran limitados. El narrador critica la administración colonial que es represiva e inepta. No deja que salgan las aspiraciones intelectuales de la juventud. Las corta por medio de la censura. Hay toda una serie de prohibiciones. La administración es la culpable de la actitud apática de la nueva generación. (C. Villaverde: 2008, 165).

La actitud apática de Leonardo representa la indiferencia de la mayoría de los hombres de la generación de 1830. Ésta recibe dura crítica de Villaverde. Critica la indiferencia de los que podrían reformar la sociedad:


De la generación que procuramos pintar ahora bajo el punto de vista político-moral, y de la que eran muestra genuina Leonardo Gamboa y sus compañeros de estudios, debemos repetir que alcanzaba nociones muy superficiales sobre la situación de su patria en el mundo de las ideas y de los principios. Para decirlo de una vez, su patriotismo era de carácter platónico, pues que no se fundaba en el sentimiento del deber, ni en el conocimiento de los propios derechos como ciudadano y como hombre libre. (C. Villaverde: 2008, 164-165).
A pesar de su indiferencia hacia la política, Leonardo critica al padre por traer negros de África. Parte de los conocimientos de las leyes según las cuales «son plagiarios todos aquellos que roban hombres para venderlos» (C. Villaverde: 2008, 187). Al principio, su desacuerdo parece ser superficial, no tiene nada que ver con sus principios morales. Sin embargo, al final está rotundamente convencido del mal que está cometiendo su padre, lo que demuestran las palabras de Leonardo escritas en la página 19 del presente trabajo. Leonardo denuncia la actuación de su padre para apartarse de él y de todos los españoles subrayando su criollismo. Cándido simboliza todo lo que aborrece. Leonardo actúa de manera totalmente contraria y opuesta para distinguirse.

La relación entre Cándido y su hijo es muy complicada. El padre se muestra demasiado severo con su hijo. Su actitud dura y áspera con Leonardo contrasta con la debilidad de Rosa, la madre, que está descrita como una mujer afectuosa y consentidora. Leonardo separa a los padres. Mientras que Cándido no está dispuesto a tolerar las locuras y calaveradas de Leonardo, Rosa pasa por alto todas sus faltas y hasta le facilita la manera de cometerlas dándole dinero. A espaldas de su marido, Rosa mima a su hijo Leonardo comprándole regalos caros:


Gozar era, por aquel tiempo al menos, la suprema ley de su alma. Y es que su madre, porque le quería demasiado, cualquiera creería que, lejos de regir sus desapoderados impulsos, parecía complacerse en darles rienda suelta. (C. Villaverde: 2008, 183).
Según sus compañeros de clase, Leonardo es «el más inconstante y voluble de los hombres» (C. Villaverde: 2008, 157). Su única diversión son las mujeres y el juego. «Antes confiado en que a la muerte de sus padres sería bastante rico, no hacía esfuerzo ninguno por saber, ni se apuraba por estudiar las lecciones de derecho.» (C. Villaverde: 2008, 183). La actitud negativa de Leonardo hacia los estudios se debe en gran parte a la opinión de su padre sobre la inutilidad de la educación. «Como hombre ignorante y rudo» (C. Villaverde: 2008, 170), don Cándido no prestaba atención a la educación de sus hijos:
―No debemos forjarnos ilusiones. Él (su hijo) no dará nunca mucho de sí, por más que uno se afane y gaste dinero en sus estudios. Ahí no hay cabeza sino para enamorar y correr la tuna. Eso se conoce a tiro de ballesta. Pero ¿necesita él tampoco de grandes conocimientos para hacer papel en el mundo? Ca! No, señor. Fortuna, esto es, dinero te dé Dios, hijo, que el saber poco te vale, reza el proverbio castellano. Y dinero no ha de faltarle cuando yo muera. (C. Villaverde: 2008, 182).
Para Cándido, lo que importa es la riqueza. El oro es una de las fuerzas motrices más poderosas. En uno de los pasajes el narrador afirma que el «oro purifica la sangre más turbia y cubre los mayores defectos, así físicos como morales» (C. Villaverde: 2008, 162). Esta es la razón por la cual Cecilia quiere casarse con un hombre rico. Si fuera rica, se olvidaría de su origen. Cándido está igualmente convencido de que el dinero le asegurará su título deseado del Conde de Casa Gamboa y borrará su pasado lleno de faltas y pecados, es decir, borrará a Cecilia. Quiere alejarla de Leonardo acusándola ante el alcalde de seducción y distracción de Leonardo.

En definitiva, la rebeldía de Leonardo es la consecuencia de la severidad del padre. Cuanto más Cándido se muestra áspero con su hijo, tanto más Leonardo siente la necesidad de oponerse a él.13 Sin embargo, Leonardo no consigue distinguirse de su padre, puesto que la historia se repite. Leonardo acaba cometiendo los mismos errores. Es un hombre bueno, pero está viciado por la sociedad. No puede actuar de otra manera porque la sociedad es amoral. La sociedad que no tiene nada que ver con la civilización y que está edificada en la esclavitud. La sociedad impregnada de la esclavitud es la culpable de su actitud apática y de sus vicios. Los pecados del padre se proyectan en el hijo. Leonardo paga por los errores de Cándido. Por ejemplo, Leonardo paga por tener una relación incestuosa, originada por la promiscuidad del padre.



1   2   3   4   5   6   7


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal