Características de la poesía de antonio machado 1



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CARACTERÍSTICAS DE LA POESÍA DE ANTONIO MACHADO
1. SOLEDADES, GALERÍAS, OTROS POEMAS
Soledades se publica en 1903 y se amplía en 1907 con el título de Soledades, galerías y otros poemas. Es la época modernista de Machado. Un modernismo intimista, reflexivo, porque Machado escribe "mirando hacia dentro", en un "íntimo monólogo", aunque tratando de apresar sentimientos universales. Esos sentimientos universales giran en torno a tres temas: el tiempo, la muerte, Dios. Pero también el amor, más soñado que vivido. El resultado de ese mirar hacia el fondo de su alma son sentimientos de soledad, melancolía o angustia. El paisaje refleja el estado de ánimo del autor

Es muy frecuente en Soledades... (en general, en toda la obra poética machadiana) el empleo de determinados símbolos:




  • La fuente y el agua son la imagen de la vida, casi siempre fluyendo monótonamente, aunque en otras ocasiones el agua -la fuente- pueda aparecer como un lamento por la juventud perdida. En líneas generales, el agua que corre significa vida, mientras que la estancada quiere aludir a la muerte. La fuente a veces la usa cuando quiere hacer referencia a sus anhelos e ilusiones, agua que brota. Otras veces es el símbolo del nacimiento y la infancia, y puede revelar por ello un pasado de pena y tristeza. En este caso es triste y provoca la aparición del yo poético. El agua, reflejo, en ocasiones, del fluir temporal, de la vida anterior, de la muerte. Otras veces, en su poesía juvenil, más bien, el agua es el símbolo de la vida.

  • El camino simboliza el curso de la vida, la vida que se aleja. Cuando habla del camino quiere hacer referencia a la vida y a la búsqueda de su sentido. El camino son tanto sendas reales que el poeta ha recorrido como los caminos de la vida que conducen al ocaso. Caminante y camino se complementan y son inseparables.

  • La tarde o el crepúsculo se asocian con la tristeza, la despedida, el final de la luz, la vejez y la muerte. La tarde representa la melancolía y la nostalgia de tiempos pasados, así como una pesimista premonición de la muerte. La tarde para él es la hora de reflexión en la que el hombre se enfrenta a su soledad. Es el símbolo del declive y decadencia. Expresión de la lucha entre la luz y las sombras, momento en el cual hay, como se ha dicho, premonición de muerte.

  • Los jardines. En ocasiones, los jardines en sombra representan la infancia como paraíso perdido. El jardín es un símbolo que Machado asocia a la intimidad que estos transmiten. El jardín está vinculado con la tarde y la fuente. Es un lugar húmedo, triste y oscuro. Para él es la oposición a la naturaleza libre, pues él elige la libertad y no el sometimiento.

  • Las galerías: está conectado este símbolo con el mundo de los sueños y del autoconocimiento. Son las galerías interiores del alma, nuestro más recóndito yo, donde se fabrican laboriosamente nuestros más íntimos anhelos, deseos, ilusiones... Otra interpretación las ve como lugares amplios y espaciosos llenos de ventanas o puertas. Machado las relacionaría también con la vida, ya que nos quiere decir que a lo largo de la vida tenemos que tomar decisiones, que se representarían con las puertas, ya que tenemos que elegir, y según tu elección sigues un camino u otro. Este símbolo es muy utilizado por Machado, sobre todo en esta primera época, y pretende hacernos partícipes de el sentimiento angustioso que se padece cuando en la vida no se sabe que camino hay que escoger a la hora de tomar decisiones.

  • La noria: la monotonía. También el tejer y destejer de los pensamientos una y otra vez.

  • El mar: la muerte. Es símbolo de lo absoluto e ilimitado. El más allá.

  • La plaza: su infancia.

  • El aire: la libertad del ser humano.

  • El fuego: la poesía amorosa.

  • La Tierra la relaciona con una realidad solitaria.

  • El espejo: el lugar donde son proyectados los recuerdos y los sueños, comparándose con el reflejo del agua. Galerías y espejos son etapas del conocimiento propio y ajeno.

  • El reloj representa el tiempo real (no el tiempo psíquico del hombre). La muerte supone la derivación lógica de sus inquietudes sobre el tiempo.

  • El frío: muerte.

  • El huerto simboliza la ilusión, recuerdos infantiles, lo que sueña…

  • El recuerdo y los sueños: son dos símbolos que están muy relacionados. Aunque pueda parecer que son iguales no transmiten las mismas sensaciones, ya que los recuerdos son más intensos que los sueños.
    Lo mismo sucede en la creación literaria, ya que se recuerdan las experiencias vividas, pero las emociones varían al paso del tiempo y no se sienten de igual manera que en el momento real en que las vivimos.
    Machado utiliza estos símbolos para revivir algunas experiencias del pasado, como la infancia o el amor, refugiándose de esta manera en unos tiempos mejores.

  • La muerte: en sus poemas aparece la muerte representada de diferentes maneras: “doblar de campanas”, “olmo viejo, hendido por el rayo”, “Con su hacha de leñador”, “Hasta que el mar te empuje”, éste último verso se origina por la influencia de Jorge Manrique).
    Por otra parte, Machado en sus primeros poemas, nos introduce la muerte como algo natural pero a medida que pasa el tiempo y con la muerte de su esposa Leonor, cambia la manera y nos introduce el tema de un modo más personal, más cercano.

  • Todos estos símbolos están relacionados directamente con el tiempo ya que las poesías de Machado tratan de él. El poeta tiene que realizar una doble tarea, en cierto modo un poco contradictoria: captar la esencia de las cosas ( el misterio del hombre y del mundo) y expresar el transcurro del tiempo ( el fluir de la vida): esencialidad y temporalidad son, por lo tanto, las bases de la poesía machadiana.

Del primitivo libro Soledades, hasta llegar a Soledades, galerías, otros poemas, Machado abandonó los poemas de carácter más externo, descriptivo y parnasiano, fruto de una primera aproximación a la literatura entonces de moda.

El título de Soledades no es gratuito ni caprichoso, sino que es obvia su adecuación al tema: la intimidad personal, la indagación en el reino interior, al que no se puede acceder en compañía. El intimismo se adueña pues del libro y solo encontramos tres poemas que escapan de él: Orillas del Duero (más descriptivo y externo que los restantes poemas), el romance “He andado muchos caminos...” , que parece tener una cierta intención social, y la Fantasía de una noche de abril, de brillante andalucismo orientalista. El resto pertenece a la línea esencial de Soledades..., que es la de las emociones íntimas, la del dolor de los recuerdos, la de la melancolía y la de la exploración de los caminos interiores.

Se trata de una poesía esencialmente simbolista y, en consecuencia, ambigua y escurridiza. De ella se ha eliminado lo narrativo y se ha aspirado a contar la pura emoción, borrando la totalidad de la historia humana. Este propósito está conseguido en buena medida. Incluso en los casos en que se insinúa una leve anécdota, el poeta sabe callar a tiempo y elevar la situación apuntada (el canto de unos niños, un encuentro con la amada, el adentrarse en una galería de mano de una desconocida...) a símbolo poético.

El paisaje, sin embargo, tiene una presencia mayor y se debe subrayar la relación paisaje-alma que Machado establece. A esta relación tan especial atribuyen muchos críticos la comunicabilidad, la hondura y la belleza de muchos de los poemas de SGOP.

En ocasiones nos encontramos ante la alternancia de paisajes soñados y mágicos con otros reales, que pueden tener un tratamiento relativamente objetivo (Recuerdo infantil, por ejemplo) o perder sus perfiles externos para, gracias a las metáforas, convertirse también en algo soñado e irreal.

Un reducido número de motivos (la fuente, las galerías interiores, la plaza, los mendigos, los espejos, el dédalo de callejuelas, la tarde...) convierten al libro en un auténtico tema con variaciones. Los motivos se reiteran para dar expresión a una idea central: la angustia, la desazón, el deseo permanentemente insatisfecho...

Soledades, desde su mismo título, es un canto a ese ensimismamiento y a la angustia que provoca en el sujeto. El poemario girará esencialmente en torno a los recuerdos, el amor frustrado y el sueño.
En Soledades: el amor se considera un sentimiento ennoblecedor que dignifica al amante y le hace comprender mejor la belleza del mundo, pero también se expresa como una fuente de dolor; los paisajes tienen contenido y reflejan el interior del alma, a través de los que se expresan los sentimientos, se evoca la infancia, el tiempo y los recuerdos; otros temas a destacar son los sueños y principalmente la soledad, como se refleja en el título de la obra.
1.1. Los recuerdos
La evocación del pasado es una de las formas de escrutar el tejido íntimo de la personalidad. En la poesía de Machado perdura obsesivamente el recuerdo de estampas y escenas de la infancia. Parte de ellas rememoran la monotonía, el hastío de la existencia. Recordemos la descripción, aparentemente objetiva, de la clase:
Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.
Nos encontramos ante una infancia ensimismada y soñadora. En realidad se trata de un mundo recreado en la mente del adulto que proyecta sobre él su desengaño o su nostalgia.

A veces la monotonía y el cansancio se desdibujan mediante un tono socarrón y burlesco, como ocurre en Las moscas.

En algunos poemas la infancia es un mundo encantado, una especie de paraíso perdido en el que aún alentaba la esperanza. Se revive nostálgicamente la edad en que aún era posible una suerte de felicidad.

En ese universo elemental y misterioso, ya que no idílico, los niños aparecen como conjunto y corro, sin individualizar. El poeta ve en ellos algo de magmático y telúrico, de unión con las raíces de la existencia:


... vierten en coro

sus almas que sueñan,

cual vierten sus aguas

las fuentes de piedra...
Abunda el recuerdo ensoñador, la evocación de las noches de fiesta, la mirada atónita maravillada del niño ante los caballitos o ante el chisporroteo de las candelas.

Símbolos de su infancia andaluza son el limonero y el naranjo. Su colorido sugiere el mundo feliz perdido que sólo la memoria puede recuperar.

En Soledades... alienta una especie de nihilismo que reduce el existir al recordar, a una dulce desesperanza.

Algunos recuerdos no parecen pertenecer a la infancia o la juventud, sino a la edad adulta. Son quizá los más amargos.

En todos los casos señalados el recuerdo sirve de contrapeso al fracaso vital y en general empaña, pero hace más hondo e íntimo el dolor.


1.2. El amor
La más intensa poesía de Machado es radicalmente erótica. La ausencia o el fracaso del amor es el gozne sobre el que gira Soledades..., una elegía, como dirá el propio poeta, a “mi juventud sin amor”.

Como las canciones infantiles, los versos machadianos llevan “confusa la historia / y clara la pena”. En los poemas de amor sólo queda el marco sombrío y misterioso (a menudo una vieja ciudad ruinosa, mendigos en la escalinata de la iglesia, la tarde o la noche) y la expresión neta del impulso erótico reprimido, del tirón instintivo y psicológico en contraste con un alma tímida, que no logra entrar en la fiesta de la vida.

La esencia del poeta es la contradicción entre el miedo al amor y el deseo y la necesidad de amar.

Esa angustia de sentirse arrojado del paraíso no tiene más contrapeso que la complacencia en el propio ensueño amoroso.



La tarde, símbolo de valores múltiples en Machado, aparece en los poemas eróticos ligada a la imposibilidad del amor.

Es más frecuente la nota desolada o el anhelo que se acerca más a la angustia que a la esperanza.

La sombra del amor es algo próximo y lejano, cariñoso y esquivo. Machado habla del amor amargo y lo relaciona con la muerte.
1.3. El sueño
Para penetrar en el mundo interior y subconsciente el sueño es, sin duda, una de las vías más directas. Machado intenta en este primer poemario aprehender su propia verdad y acude a interpretar poéticamente los símbolos oníricos.

El sueño tiende a confundirse con el recuerdo, que difumina la realidad exterior y objetiva para iluminar lo misterioso, turbio y lejano. El poeta compara reiteradamente estas imágenes borrosas con un lienzo, un retablo de muñecos y más frecuentemente con un laberinto en el que se cruzan callejas y caminos confusos.

Aunque todo el libro está dedicado a una afanosa autoexploración, es en Galerías donde el sueño adquiere un papel más relevante. En Galerías Antonio Machado se propone llegar a la raíz de la intimidad. Para conseguirlo ha de arrostrar miedos ancestrales, terrores inconcretos. Encontramos tanto la resistencia a vernos por dentro como el placer de la evocación.

El poeta ve que el único consuelo a la angustia es recobrar “el lino de los sueños” con el que laboriosas hadas tejen la sustancia mágica de la vida.

Los motivos que aparecen en estos sueños evocados son casi siempre melancólicos y, a veces, desoladores. Aunque no se señale explícitamente, la mayor parte de los versos de Soledades, galerías, otros poemas retratan un paisaje onírico, cuyos elementos tienen valor de símbolos.



La angustia de la muerte busca también su imagen en paisajes de sueño o se identifica con la pérdida del mundo onírico.

Dios también aparece en ese universo metarreal.

Aunque en muchos poemas la recreación de los símbolos oníricos parece el grado extremo del autoconocimiento, Antonio Machado tuvo siempre ciertas reservas sobre su autenticidad. Estas sospechas pesan siempre sobre esos finales abiertos y vagos que no se atreven a interpretar los elementos del poema.

El poeta reconoce, a través de las palabras que pone en boca de la noche (claro álter ego), la imposibilidad de reconocerse en la intimidad subjetiva del sueño:
Para escuchar tu queja de tus labios

yo te busqué en tu sueño,

y allí te vi vagando en un borroso

laberinto de espejos.
1.4. La versificación en SGOP
Antonio Machado no fue un gran innovador en sus formas métricas; su contribución se halla más bien en el sutil ritmo interno del verso, que apoya la densidad simbólica y precisión lingüística de su expresión poética. Lo que sí existe en su poesía es una gran variedad en la disposición de sus versos y estrofas. Hay un continuo y movido cambio de efectos rítmicos aun entre sus formas de apariencia más semejantes. Sin tratar de introducir innovaciones, su procedimiento consistió en someter a constante reelaboración los modelos más corrientes y en combinar con libertad los elementos métricos de cada composición.

Machado no siente limitado por exigencias métricas y logra expresarse con libertad y holgura dentro de las formas convencionales.

En sus versos domina la asonancia sobre la consonancia. Su forma predilecta es la silva-romance o silva arromanzada1, sin duda por unir la flexibilidad de endecasílabos y heptasílabos combinados con el sereno y discreto halago de la asonancia. Asimismo, en las galerías de SGOP domina de modo categórico la silva arromanzada, con algunos romances endecasílabos o heptasílabos que son variantes de la misma familia. Parece que Machado, en sus poesías líricas más íntimas, se siente más a gusto en una forma que participa de estas dos grandes corrientes métricas españolas, juntando la admirable capacidad de adaptación de los versos cultos con la delicada asonancia de la tradición popular.

En otras secciones, aunque menos, destaca la silva arromanzada, junto a ejemplos del romance tradicional octosilábico y de romancillos de seis sílabas. También se dan casos de alguna forma netamente popular, como coplas2 y el villancico3 de la Glosa a Jorge Manrique.

Es evidente la predilección de Machado por la asonancia, y dentro de esta prevalece casi exclusivamente la llana sobre la aguda. Esto no quiere decir, sin embargo, que quede excluida la rima consonante cuando le parece que existen válidas razones para ella. Una forma favorecida en esta época es la redondilla4, combinando el ritmo octosilábico con una rima más rica. No faltan tampoco alejandrinos, tan típicos del modernismo, y si bien los pocos ejemplos de SGOP tienen ciertas resonancias modernistas, el alejandrino de ritmo trocaico5, lento y reposado, será uno de los metros más típicos de Campos de Castilla; y hay un solo soneto, en alejandrinos, el elogio a Valle-Inclán. Existen unos pocos casos de versos de doce sílabas, con rima consonante, que tienen un compás algo lento y solemne. Algunas veces, se encuentran los versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante. Se dan ejemplos aislados de metros menos usuales, como eneasílabos o decasílabos.

Finalmente, tres poemas experimentan con versos largos de dieciséis sílabas, alternando con octosílabos, y con rima consonante alterna o pareada. Más que ejemplos de un modernismo rezagado, son poemas que apuntan hacia fecundas tendencias posteriores.


2. CAMPOS DE CASTILLA
Se publica Campos de Castilla en 1912, poco antes de la muerte de su jovencísima esposa Leonor. Sigue habiendo en el libro meditaciones sobre los enigmas del hombre y del mundo, pero lo que domina son los cuadros de paisajes y de gentes o las meditaciones sobre la realidad española.

Al igual que Unamuno, Machado consideró que su misión era "eternizar lo momentáneo", capturar la "onda fugitiva" y transformar el poema en "palabra en el tiempo". En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo pasajero y lo eterno en Campos de Castilla, (pero no por medio de la autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban. Una emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista, al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las viejas ciudades castellanas.



El paisaje: Machado proyecta sobre aquellas tierras sus propios sentimientos, realizando una selección que prefiere lo más adusto, lo que sugiere soledad, fugacidad o muerte (sus constantes preocupaciones).

Preocupación patriótica: hay poemas en este libro que responden a este tema. Son poemas sobre el pasado, el presente o el futuro de España. En ellos se observa una actitud crítica con la que Machado se incorpora a las preocupaciones de la generación del 98.

Hay que destacar el largo romance La tierra de Alvargonzález, sombría historia (sobre el ser español: envidia, muerte...) en la que el poeta consigue revitalizar la vieja versificación del romance.

Supone la superación del Modernismo y lo deja claro en Retrato y en el prólogo: “El artista debe amar la vida y odiar el arte, lo contrario de lo que había pensado hasta hoy”. Esta postura es un rechazo al Modernismo, que para él fue un refugio de la realidad.

Rechaza la poesía como evasión, y también la poesía que pone las sensaciones por encima de las emociones humanas. Rechaza el Yo narcisista. Defiende una poesía intimista e introspectiva, pero en contacto con todos los aspectos de la vida externa.

Los temas tratados en esta etapa son fundamentalmente Soria y Leonor, su esposa fallecida. Además también son usuales las críticas hacia la evolución de España y la meditación, narración y descripción de paisajes que evocan sentimientos en el poeta.

En Campos de Castilla hace un repaso de su vida personal y literaria, así como de su ideología.

Muestra una reflexión consigo mismo, con Dios, lo que muestra el interés por la religiosidad, y con los demás (filantropía).

Siente desolación por la situación de España y se preocupa por ella. Describe y critica duramente la realidad de España, definiéndola como una nación que desprecia el progreso.

Funde el paisaje y la crítica. El paisaje castellano refleja el alma de España.

Habla de Castilla y España como madre y madrastra. Define los tópicos de los españoles, sus defectos y vicios (envidiosos, asesinos, incultos, tristes, inconformistas, e hijos de Caín) y sus virtudes (bondad, sencillez y nobleza). En los últimos poemas de su obra habla de una posible regeneración de España, que debe llevar a cabo la juventud con fuerza e intelectualidad.

En Proverbios y Cantares (una sección de Campos de Castilla, cuyos poemas son como aforismos) presenta de nuevo símbolos (camino, tarde, río, mar). Es una parte más filosófica.

Con Campos de Castilla, Machado se convierte en “el docente” de España, puesto que, según el regeneracionismo, educar es la clave para el avance. Machado se convierte en “el poeta” de la época. Esta etapa se caracteriza por: un análisis a la sociedad española de forma cruda y brutal pero poética, la utilización del paisaje para representar sentimientos y valores profundos, y la existencia de una doble interpretación de los símbolos. Crea una poesía de amargura bella.



Campos de Castilla es el producto de su estancia en Soria. Manifiesta con esta obra el deseo de superar su poesía introspectiva y producir un volumen que se insertara en la línea de reflexión regeneradora y de la pasión hispánica: describe la realidad de España y la critica. Habla de que España es triste y noble. Describe el paisaje de España y lo exalta. Espera el renacimiento de España para superar la crisis.

En Campos de Castilla: el amor está referido a Leonor, desaparece el recuerdo de la infancia, el paisaje se mira desde un punto de vista objetivo que da una imagen del pasado histórico y a través de Soria el poeta refleja su preocupación por España. En esta obra se tratan los tres grandes temas de la generación del 98: el yo mismo, la fe y religión y la solidaridad, la apertura a los demás.


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