Capítulo 5 los componentes de estado del proceso



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CAPÍTULO 5
LOS COMPONENTES DE ESTADO DEL PROCESO
Hasta ahora se han estudiado los componentes operacionales del proceso docente-educativo los que caracterizan a dicho proceso en su comportamiento, en su dinámica. En este capítulo se comenzará el estudio de los componentes de estado del proceso. Es decir, de aquellos que lo precisan establemente durante un determinado lapso. En orden de asequibilidad empezaremos por el contenido.
5.1 ¿Qué se aprende y enseña? El contenido. Sus dimensiones
En la práctica cotidiana de la educación todavía muchos identifican el contenido de la enseñanza sólo con el sistema de conocimientos. Existen otras tendencias en que se preguntan qué es más importante, si pertrechar de conocimientos a los estudiantes o desarrollar sus habilidades. Hay escuelas pedagógicas que bajo la influencia de la filosofía pragmática consideran que el contenido debe ser, en lo fundamental, el sistema de habilidades, y subvaloran los conocimientos. Otros, a partir de un enfoque racionalista menosprecian a la práctica y solo hacen énfasis en el sistema de conceptos. Ninguno de estos enfoques es correcto, solo un análisis dialéctico puede interpretar certeramente dicho componente.

Como ya hemos dicho en varias ocasiones anteriormente, vamos a definir este componente a partir de la configuración que adopta el proceso, como totalidad, en correspondencia con la característica de que es portador dicho componente, veamos.

El contenido es el componente del proceso docente-educativo que expresa la configuración que este adopta al precisar, dentro del objeto, aquellos aspectos necesarios e imprescindibles para cumplimentar el objetivo y que se manifiesta en la selección de los elementos de la cultura y su estructura de los que debe apropiarse el estudiante para alcanzar los objetivos. El contenido se selecciona de las ciencias, de las ramas del saber que existen, en fin, de la cultura que la humanidad ha desarrollado, y que mejor se adecua al fin que nos proponemos.

Es necesario considerar los contenidos de cada asignatura para el proceso de enseñanza aprendizaje, los mismos que deben ser seleccionados de acuerdo a la realidad, ya que cada rama del saber nos conduce a guiar y orientar a nuestros educandos, sin olvidar en dichos contenidos nuestra cultura y tradiciones que los estudiantes deben valorar, puesto que nuestra historia es parte de nuestra vida.


En la actividad histórico-social y en función de la satisfacción de sus necesidades, el hombre transforma el medio que le rodea y a la vez lo refleja en su conciencia. El reflejo de los objetos en movimiento en la conciencia del hombre, así como el de los modos específicos que para cada objeto emplea al relacionarse con los mismos, va conformando la cultura humana. Un profesional con características independientes y creadoras, capaz de resolver los problemas de la producción y los servicios de su país, se forma como tal mediante la adquisición de sólidos conocimientos. Sin embargo, el modo de adquirir esos conocimientos es condición imprescindible para desarrollar las habilidades.

El problema que se nos presenta consiste en que al definir el concepto de contenido, este abarca todos los aspectos que encierra la cultura de la humanidad, es decir, el conjunto de valores materiales y espirituales creados por la humanidad en la práctica histórico-social, que caracteriza el nivel alcanzado por la sociedad, lo que en palabras del compañero Carlos Rafael Rodríguez "no es otra cosa que el repertorio de ideas y realizaciones” (1).


Es necesario que se tome en cuenta al momento de realizar los contenidos todos los aspectos que apoyarán en la formación integral de los estudiantes; es decir, que no solo deben estar enfocados a lo conceptual, procedimental, sino considerar algo muy importante en el desarrollo del estudiante, como es la formación en valores que son parte importante de nuestros antepasados, estos deben ser prácticados dentro y fuera del aula, y para ello, será necesario considerar todos los aspectos que están inmersos en la sociedad, de esta manera se estará formando individuos críticos y listos para resolver problemas que se les presente en su diario vivir.

Por esa razón, al identificar el contenido sólo con el sistema de conocimientos se ignora el sistema de modos de relaciones del hombre con sus objetos de trabajo, el sistema de habilidades. En la escuela actual, y sobre la base de un enfoque dialéctico, se entiende que lo segundo, es decir, el desarrollo de las habilidades, se logra mediante la asimilación de los conocimientos, y viceversa, ambos elementos se dan en la práctica interrelacionados y así se deben ofrecer en el proceso docente-educativo.
Es importante en la escuela actual considerar la praxis entre el sujeto y la realidad; es decir, descubrir en los estudiantes sus habilidades y destrezas y esto será posible a través de la motivación del docente en el proceso de enseñanza aprendizaje.

En esta clasificación se incluyen dentro del sistema de habilidades a los hábitos, a sabiendas de que los hábitos son las habilidades que, en el proceso docente, dada su utilización reiterada y mayor grado de apropiación, se van haciendo menos conscientes, es decir, se van automatizando. Como parte de la cultura, se debe agregar a los dos conceptos un tercero, el de los valores, como expresión de la significación de las cosas para el hombre, que también es parte consustancial de la cultura y, por lo tanto, también del contenido, objeto de estudio.

En consecuencia con este análisis se puede concluir que en el contenido se revelan tres dimensiones: conocimientos, que reflejan el objeto de estudio; habilidades, que recogen el modo en que se relaciona el hombre con dicho objeto; y valores, que expresan la significación que el hombre le asigna a dichos objetos.
Los contenidos están basados en tres dimensiones siendo por ejemplo: el conocimiento, que demuestran el objeto de estudio; es decir, a que dirección va enfocado el estudio. Las habilidades factor esencial que esta vinculado entre el individuo y el objeto. Valores, es la manera de dar un significado a el objeto.
Esas tres dimensiones se deben interpretar del siguiente modo, son tres tipos de contenidos distintos, cada uno de los cuales conservan su propia personalidad, sin embargo, no existen independientes unos de otros sino que todos ellos se interrelacionan dialécticamente por medio de una triada y conforman una unidad que, justamente es el componente estudiado. Estas tres dimensiones del contenido son la expresión, en este componente, de las dimensiones o funciones del proceso que estudiamos en el epígrafe 3.1, educativo, desarrollador e instructivo. Pasemos a explicar cada una de estas tres dimensiones.
5.2 Los conocimientos y su clasificación
Como ya se ha referido, en toda ciencia es imprescindible la determinación de su objeto de estudio. Aquí es necesario distinguir al hablar del objeto de la ciencia, entre éste y la "cosa en sí". Esta última no es objeto del conocimiento hasta tanto no se inserta en el proceso de la vida humana. A través de la actividad que realiza el hombre con ellas, se convierten en objetos de estudio y, en última instancia, en conocimientos.

El sistema de conocimientos de una rama del saber, que se traslada como contenido al proceso docente, es la dimensión del contenido que expresa la reproducción ideal, en forma de lenguaje, de los objetos en movimiento y de las actividades de aquel con dichos objetos, y que se adquieren en el contexto de la práctica y en la transformación objetiva del mundo por el hombre.


Desde el punto de vista gnoseológico, en el sistema de conocimientos de una rama del saber, no solo como disciplina docente, sino en general como ciencia, es posible clasificarlo en cuatro niveles, sobre la base del criterio de sus distintos niveles de sistematicidad, a saber:


El concepto.

La ley.


La teoría.

El cuadro.


Primer nivel de sistematicidad: el concepto.

Toda ciencia, para explicar el objeto y sus fenómenos, estudia sus diferentes características que con ayuda del conocimiento precedente se traducen en conceptos. Ellos son la piedra angular del conocimiento racional. Los conceptos de una ciencia aparecen como una de las formas de reflejar el mundo en la conciencia, con ayuda de los cuales se conoce la esencia de los fenómenos y objetos, al abstraer y generalizar sus rasgos o aspectos más significativos.

El concepto es el elemento más importante del pensamiento lógico. Es una imagen generalizada que refleja la multitud de objetos semejantes, por medio de sus características esenciales. En cualquier concepto siempre hay un contenido que no reside en la experiencia individual de un sujeto aislado. Cualquier concepto expresa siempre un contenido social, es el resultado de todo el conocimiento anterior de la sociedad.

La categoría es un concepto que, por su carácter esencial, constituye un aspecto fundamental de la teoría científica.

En este nivel de sistematicidad de los conocimientos se estudian los conceptos propiedad, magnitud y modelo.

La propiedad es un concepto que refleja una característica o aspecto del objeto, que determina la diferencia o semejanza con otros objetos y que se manifiesta en la interacción con ellos. Cada objeto posee un sinnúmero de propiedades cuya unidad es su cualidad.

La magnitud es un concepto que presupone aquel tipo de propiedad del objeto que es susceptible de medirse, de ser caracterizada cuantitativamente a través del proceso de medición. En otras palabras, las magnitudes son conceptos en los cuales es posible introducir una cierta relación de orden, es decir, un criterio de cantidad.

El otro elemento de importancia fundamental en el primer nivel de sistematicidad es el modelo. Al analizar procesos complejos en los cuales resulta difícil observar y esclarecer las relaciones causales y las leyes principales debido a la existencia de toda una serie de relaciones y dependencias complementarias, se hace necesario separar las relaciones principales de las secundarias. Analizando el fenómeno, se destaca lo principal e importante, de lo secundario y no esencial, de esa manera se crea un cierto esquema convencional del fenómeno, empleando abstracciones científicas. Este proceso de separación de conexiones y dependencias que no son fundamentales en un fenómeno, conduce al establecimiento de un modelo. Así, un modelo es una representación simplificada del objeto o proceso que se analiza, teniendo presente que el mismo refleja solo algunas características, que son esenciales en el fenómeno en cuestión desde el punto de vista del investigador, obviando las que desempeñan un papel secundario.

En la ciencia y en la técnica contemporánea la modelación cumple un papel sumamente importante. Su esencia, como ya se ha visto, consiste en la reproducción de determinadas propiedades del objeto del conocimiento. La modelación se basa en la analogía, que a su vez parte del esclarecimiento en un gran número de objetos, de las propiedades parecidas, similares, comunes. La modelación simplifica esencialmente el proceso del conocimiento y permite concentrar toda la dedicación del investigador en los aspectos que le interesan, al reducir el fenómeno investigado, del que se abstraen los no esenciales para el fenómeno en cuestión.
Segundo nivel de sistematicidad: la ley

Todos los objetos del mundo real se hallan en un proceso eterno de cambio y movimiento. Es decir, los objetos muestran fenómenos y hechos susceptibles de ser estudiados por el hombre. Sin embargo, allí donde en la superficie estos cambios aparecen casuales, sin vínculo entre si, la ciencia descubre nexos internos profundos. Sobre esta base es posible, no solo explicar los hechos existentes, sino prever otros nuevos y desconocidos. La ley, en su forma más general, es una determinada relación necesaria entre componentes del objeto, o entre fenómenos o procesos. Pero no toda relación entre fenómenos, no todo nexo, es una ley. La ley expresa los nexos internos que tienen carácter esencial. La ley actúa siempre y cuando se den las condiciones exigidas para ello.

El carácter necesario y esencial de las relaciones sujetas a ley determina, a su vez, otras características de esta. La ley es lo universal de los fenómenos. Ello quiere decir que la relación necesaria expresada por la ley es inherente no a estos o los otros fenómenos singulares, sino a todos los fenómenos o procesos del tipo de que se trata.

La ley es tal porque expresa lo universal en presencia de determinadas condiciones y causas, produce siempre y donde quiera, con férrea necesidad, los fenómenos o efectos correspondientes.

En el mismo nivel de sistematicidad están los principios. Ellos se encuentran en la base de las ciencias y son el resultado de la generalización de la actividad práctica. Su confirmación es posible encontrarla solo a lo largo de todo el proceso de desarrollo de la propia ciencia, y como consecuencia del escrutinio de una enorme cantidad de fenómenos y hechos experimentales.
Tercer nivel de sistematicidad: la teoría

En las ciencias desarrolladas, las leyes se unifican en un todo único en los marcos de una determinada teoría que forma un sistema de conceptos, de leyes, de principios, etc., estrechamente vinculados entre sí. Esta unificación de los conocimientos científicos en un todo único es un estadío superior en el proceso de sistematización y se corresponde con el tercer nivel señalado al principio de este epígrafe.

La teoría como tercer nivel de sistematicidad, es el sistema de conocimientos que explica el conjunto de los fenómenos de alguna esfera de la realidad y que agrupa todas las leyes que se encuentran en ese dominio bajo un elemento unificador. Sobre la base de la teoría es posible, por tanto, explicar el comportamiento del objeto bajo determinadas condiciones concretas, así como pronosticar cómo se comportaría si se conocen tales condiciones. La teoría no implica la simple suma de las leyes existentes sino que en toda teoría hay un núcleo que encierra un número relativamente pequeño de leyes esenciales generales y fundamentales de las que se derivan todas las demás leyes.

En toda teoría existirá un fundamento que contiene los fenómenos más importantes de los que se infieren las leyes del núcleo. En el fundamento aparecen también los conceptos (propiedades, magnitudes, etc.), de la teoría. Existe, por último la derivación, que encierra todas las leyes secundarias e incluso algunas que aún no están descubiertas, así como la aplicación de las leyes derivadas.


Estructura de la Teoría.
Fundamento Núcleo Derivación
Cuarto nivel de sistematicidad: el cuadro

El cuadro epistemológico es una generalización a nivel de sistema conceptual de los elementos fundamentales de las diferentes teorías y que se sustentan en un modelo determinado de la materia y el movimiento.

Mediante el cuadro epistemológico es posible concretar conceptos de un grado de generalidad tal que trascienden las diferentes teorías, tales como materia, movimiento, interacción,. espacio, tiempo, etcétera. El cuadro (epistemológico) de una ciencia permite generalizar los aspectos esenciales de la parte de la realidad que estudia la ciencia e incluye un sistema fundamental de las ideas, conceptos, leyes, principios y métodos, más generales que caracterizan una etapa histórica de su desarrollo, descrito desde el punto de vista de su objeto en movimiento.

El concepto cuadro, de acuerdo con lo expuesto, hay que entenderlo en el contexto de una época histórica determinada, a la que le corresponde un cierto grado de desarrollo de la ciencia. En la medida en que el conocimiento científico va penetrando en la esencia de los fenómenos, las ideas básicas que sustentan el cuadro van evolucionando, generalizándose mas y sustituyéndose por ideas nuevas que se corresponden mejor con el nuevo estadio del desarrollo de la ciencia.

Conjuntamente con estos cuatro niveles (el concepto, la ley, la teoría y el cuadro), en este trabajo se utilizarán otros elementos de carácter gnoseológico que es necesario precisar, porque pueden aparecer en el contenido de algunas disciplinas o asignaturas, como son: el método, el cual es el modo de desarrollar la actividad para alcanzar el objetivo, el orden de ejecución de la actividad. El método aunque es llevado a cabo por un sujeto, está condicionado por el objeto sobre el que recae la acción del hombre, es, como un medio del conocimiento, el modo de reproducir en el pensamiento el objeto estudiado. Todos los métodos del conocimiento se basan en las leyes objetivas de la realidad.

La técnica es un subsistema del método que como tal conforma una parte de este, relacionado directamente a un instrumento específico, y se vincula con un objetivo parcial, la técnica implica un conjunto de procedimientos.

Los procedimientos son el conjunto de operaciones relacionadas entre sí, dirigidas a obtener de forma parcial o total un resultado, son los elementos en que se descompone la técnica que, interrelacionados, permiten alcanzar los objetivos. Los procedimientos se relacionan más con las condiciones, mientras que la técnica, con el medio que se utiliza.

Un último elemento de carácter gnoseológico, también importante para el desarrollo de esta concepción, son las ideas rectoras o básicas. Se han denominado ideas básicas (ver epígrafe 3.4), aquellas que caracterizan el pensamiento científico en un estadío de desarrollo determinado y que se encuentran en la base de las diferentes teorías. Ellas son un reflejo del grado de comprensión del objeto y sobre las mismas se elabora todo el sistema de conceptos, leyes, modelos, etc., de cada una de las teorías. Desde el punto de vista pedagógico, la comprensión de las ideas básicas es esencial para la apropiación del cuadro por el estudiante en sus diferentes etapas de desarrollo.

Como parte de los conocimientos de las disciplinas o asignaturas docentes pueden estar presente conceptos que trascienden a una ciencia en particular y que a su vez desempeñan un papel integrador en el plan de estudio, como son los conceptos filosóficos de materia, movimiento, conocimiento, reflejo, sensación, percepción, concepto, representación, juicio, empírico, teórico, abstracción, núcleo de la teoría, consecuencia, idealización, generalización, agrupación, clasificación, signos, etc.; los conceptos cibernéticos tales como conjunto, estructura, organización, sistema, subsistema, todo y parte, entre otros; y conceptos científicos generales como propiedad, proceso, postulado, regla, hecho científico, módulo y otros.

Estos conceptos generales también tienen que ser asimilados de un modo sistémico por los estudiantes. Por ello, es necesario coordinar la labor que le corresponde realizar a cada disciplina en pro de la adquisición de los mismos. Estos conceptos más generales son los que, en su aplicación práctica, crean las condiciones necesarias para la formación de convicciones en el estudiante.

En el sistema de conocimientos de cada disciplina es necesario precisar los conocimientos más generales o esenciales que, en calidad de invariantes o núcleos del conocimiento, subyacen en la base de toda la estructura de dicho sistema y de los que se infieren el resto de los elementos componentes del objeto de estudio. La determinación de las invariantes y el modo de enriquecerlas es un camino fundamental que permite la racionalización del proceso docente-educativo y el incremento de su eficiencia.

Confirmada por la práctica individual que aplica repetidamente en las habilidades y los hábitos, en las costumbres y tradiciones de su conducta, los conceptos se transforman en convicciones, es decir, en los enfoques personales que activamente conducen su actividad cotidiana

En resumen, el sistema de conocimientos de una disciplina docente, sobre la base de sus criterios de sistematicidad, está conformado por el conjunto de conceptos, modelos, fenómenos, leyes, teorías, cuadros y otros términos todavía más generales con ayuda de los cuales se explica el objeto de estudio.
5.3 Las habilidades y su clasificación
Recordemos que la actividad es un concepto esencial para la pedagogía. La actividad es el proceso de carácter práctico y sensitivo mediante el cual las personas entran en contacto con los objetos del mundo circundante e influyen sobre ellos en aras de su satisfacción personal, experimentan en si su resistencia, subordinándose estos a las propiedades objetivas de dichos objetos.

Mediante la actividad el hombre transforma y conoce el mundo que lo rodea.

El carácter esencialmente social se concreta en este concepto mediante el hecho de que la actividad del individuo se desarrolla en el sistema de relaciones en la sociedad, fuera de estas relaciones la actividad humana no existe. En la actividad se establece la relación del sujeto con el objeto, mediante el cual aquel satisface su necesidad. De ahí que su característica fundamental es el motivo.

El análisis estructural de la actividad nos permite precisar en ella como componentes a la acción. Lo que se define como "el proceso que se subordina a la representación de aquel resultado que habrá de ser alcanzado", es decir, el objetivo.

En la didáctica, tomado de la psicología, la acción que se desarrolla atendiendo a las condiciones concretas, especificas, es la tarea, la que encierra tanto lo intencional lo inductor, como lo operacional, lo ejecutor.

Se entiende por operación las formas de realización de la acción de acuerdo con las condiciones.

En resumen, para la actividad lo fundamental es el motivo; para la acción, el objetivo; y para la operación, las condiciones. Este análisis no se puede entender como la desagregación de la actividad ya que cada una de ellas se debe estudiar como aspectos de un mismo objeto.

Definimos la habilidad como la dimensión del contenido que muestra el comportamiento del hombre en una rama del saber propio de la cultura de la humanidad. Es, desde el punto de vista psicológico, el sistema de acciones y operaciones dominado por el sujeto que responde a un objetivo.

Las habilidades, formando parte del contenido de una disciplina, caracterizan en el plano didáctico, las acciones que el estudiante realiza al interactuar con su objeto de estudio con el fin de transformarlo, de humanizarlo. Al analizar a la habilidad, como acción que es, se puede descomponer en operaciones. Mientras la habilidad se vincula con la intención, la operación lo hace con las condiciones, de modo tal que en cada habilidad se pueden determinar eslabones de la misma u operaciones cuya integración permite el dominio por el estudiante de un modo de actuación.

Al caracterizar a la habilidad atendiendo a su estructura, además del conjunto de operaciones que la forman se pueden destacar los aspectos siguientes: al estudiante, que debe dominar dicha habilidad para alcanzar el objetivo; el objeto, sobre el que recae la acción del estudiante (el contenido); la orientación de la acción, que determina la estructura de dicha acción (el método); el contexto en que se desarrolla; y el resultado de la acción (que no necesariamente coincide con el objetivo).

Las habilidades de cada disciplina docente podemos clasificarlas, según su nivel de sistematicidad en: las propias de la ciencia especifica; las habilidades lógicas, tanto formal como dialéctica, también llamadas intelectuales o teóricas, las que se aplican en cualquier ciencia, tales como inducción-deducción, análisis-síntesis, generalización, abstracción-concreción, clasificación, definición, las de la investigación científica, etcétera. Además, se presentan las habilidades propias del proceso docente en sí mismo, y de autoinstrucción, tales como el tomar notas, la realización de resúmenes y de fichas, el desarrollo de los informes, la lectura rápida y eficiente, entre otros.

Al igual que en los conocimientos, las habilidades más generales se tienen que formar y desarrollar mediante la actuación conjunta coordinada de todas las disciplinas docentes que forman parte del plan de estudio.

En una línea de pensamiento similar a la que desarrollamos entre el concepto y la convicción, podemos plantear que el dominio por el estudiante de las habilidades va conformando en este sus capacidades, es decir, "el complejo de cualidades de la personalidad que posibilitan al ser humano el dominio de las acciones"(7), sin embargo tanto la convicción como la capacidad son configuraciones complejas de la personalidad que se van conformando en un todo único de interinfluencias.

Al trabajar con las habilidades es necesario determinar aquellas que resultan las fundamentales o esenciales o que, en calidad de invariantes, deben aparecer en el contenido de la asignatura. Estas invariantes son las que indefectiblemente deben llegar a ser dominadas por los estudiantes y son las que aseguran el desarrollo de sus capacidades cognoscitivas, es decir, la formación en la personalidad del estudiante de aquellas potencialidades que le permiten enfrentar problemas complejos y resolverlos mediante la aplicación de dichas invariantes.

La tarea consiste en escoger aquellas invariantes de habilidades que garanticen los modos de actuar propios del egresado que, de acuerdo con su objeto de trabajo, se concretan en el modelo del egresado. La determinación de estas invariantes precisa, en buena medida, la estructura de los contenidos de la asignatura. Las habilidades más generales o invariantes se forman mediante la articulación sistémica de otras de orden menor cuya integración posibilita su desarrollo.
5.4 El valor
¿Qué es el valor y cómo se expresa en el objetivo y el contenido del proceso docente-educativo? Lo que existe en la realidad son las cosas, y hombres que se vinculan con esas cosas. El concepto, el conocimiento es el resultado de las relaciones del hombre al transformar el mundo para satisfacer sus necesidades y consecuentemente conocerlo como resultado de esa misma transformación. Así que los conceptos, las leyes, las teorías, no son más que generalizaciones en el plano subjetivo, de la realidad, en una relación objetiva-subjetiva, como consecuencia del vínculo entre el hombre y el medio. Podemos decir que los conceptos, que los conocimientos, expresan una dialéctica objetiva-subjetiva. Igual pudiéramos decir con el valor. El valor no es objetivo solamente, ni subjetivo, es una dialéctica de los dos elementos. Definimos el valor, como la significación del objeto para el sujeto, o sea, el grado de importancia que tiene la cosa, para el hombre que se vincula con ese objeto. Todos los objetos son portadores de valores, en tanto el sujeto lo procese y lo necesite. Eso es muy importante para nosotros los profesores: todo lo que enseñamos, absolutamente todo, puede ser objeto de valoración por nosotros.

La contradicción entre lo objetivo y lo subjetivo se resuelve en el proceso, que en el caso nuestro, es el proceso docente-educativo Fuera del proceso, no se forman valores. Si no está el hombre sumido en el proceso y transformando el objeto, no hay valores, no se forman valores; el valor no es una cosa que uno tiene archivado en un file o en un archivo, en el cual en un determinado momento uno lo abre y saca valores. El valor se forma, como resultado de estar el estudiante inmerso en el proceso.

Así que llegamos a la conclusión de que el valor tiene en la significación de las cosas su célula, y paulatinamente va realizándose en la personalidad, conformando las convicciones. El objetivo recoge las convicciones a formar, los sentimientos a alcanzar en el escolar y para esto es necesario precisar para cada elemento del contenido el valor propio del mismo, vinculado al objetivo a alcanzar.

5.5 Influencia de la lógica de la ciencia en el contenido y su clasificación


La lógica propia de la ciencia o rama del saber que contiene la disciplina también influye en el contenido, tanto en el sistema de conocimientos como en el de habilidades. El análisis gnoseológico de dicha ciencia nos permite clasificarla a partir del criterio nivel de desarrollo, la misma puede llegar hasta el nivel de ley o hasta el de teoría, y sobre la base de dicho nivel de desarrollo establecer el tipo de habilidad que se puede formar.

Veamos: en las etapas iniciales del desarrollo de cualquier ciencia y como resultado de la acumulación de hechos y el establecimiento de dependencias entre ellas, se van conformando generalizaciones y leyes empíricas aisladas.

De ese modo, el contenido de la enseñanza en lo que respecta a los conocimientos de aquellas ciencias que están en el estadío de desarrollo de ley está conformado, en lo fundamental, por los fenómenos propios de esos objetos, por las características del objeto y por las relaciones (leyes) entre dichas características, que permiten describir superficialmente el comportamiento de dicho objeto, es decir, los fenómenos.
Camino lógico de la ciencia a un nivel de desarrollo de ley empírica.
Las habilidades fundamentales que se pueden vincular con estos elementos del conocimiento son, con relación al:

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