Caminar como discipulas de cristo descubriendo nuestra historia de familia



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3 de julio 2004



Yo he venido

para que tengan VIDA

CAMINAR COMO DISCIPULAS DE CRISTO

DESCUBRIENDO NUESTRA HISTORIA DE FAMILIA
Durante el Capítulo general, las capitulares, según nos lo han transmitido en el documento final, han tomado conciencia de realidades muy actuales en el Instituto.


  • Debilitación de nuestra fe y nuestra falta de radicalidad en el seguimiento de Cristo,

  • Falta de interioridad y de equilibrio en nuestras vidas,

  • Debilitación de nuestro sentido de “pertenencia” y sus consecuencias para la vida comunitaria y el sentido de la misión.

  • Y contemplando el misterio de la encarnación del Verbo..., han elegido como primera orientación a proponer a todo el Instituto, familia de la Beata María de la Pasión:


DISCÍPULAS

VIVIR COMO DISCIPULAS

mujeres apasionadas por Cristo,

sencillas,

transformadas por la Palabra.
“Pertenecer a la familia de María de la Pasión”, es decir que mi identidad de discípula de Cristo en esta familia se precise cada vez más, “en su carisma expresado concretamente en las Constituciones, visible en la existencia de otras personas – mis hermanas - que en él, han reconocido verdaderamente el proyecto pensado por Dios para ellas, confirmado por la Iglesia como una lectura auténtica de la Palabra, rico de una historia y una tradición que revelan su vitalidad.” 1

Todo esto, (familia religiosa, regla, historia, tradiciones...) es y será visto y sentido por la joven FMM como algo que forma parte de su propio yo: esta historia es y relata también su propia historia ( o prehistoria); la familia de las FMM es también su propia y nueva familia, cuyos lazos son más sólidos y resistentes que los que crean la carne y la sangre...



La pertenencia a la familia engendra la identidad o al menos ayuda a descifrarla cada vez más, reconociéndola en una historia pasada y que continúa, con rostros concretos, con gestos únicos porque son propios de esta familia, con palabras impregnadas de un sentido que habla al corazón de las FMM, con estilos de vida que reconocen bien como suyos.
Por eso es necesario que cada joven, desde el inicio de la formación, se ponga en armonía con el carisma vivido, penetrándose de él a través del estudio y la meditación no solamente de lo que es, sino también de su historia, de las vicisitudes que han conocido en circunstancias bien diversas, Madre Fundadora, sus primeras compañeras, las misioneras en todas las regiones del mundo.
Conocer más la historia del Instituto, es una interpelación muy fuerte a ser lo que se es, y para ello hay que conocerlo, porque ha surgido de alguna parte...”

Descubrir mejor sus raíces, permite arraigarse y amarlo más, haciendo que la savia circule mejor...” 2

Y así se puede seguir a Jesús como discípulas, como las que nos han precedido.



  1. El carisma es una persona, un camino, una llamada


A - Una persona

El carisma, es el don recibido de Dios por María de la Pasión, y se puede expresar en algu-nas palabras, como las que nos proponen las antiguas o las nuevas Constituciones, o también la fórmula de nuestros Votos, pues se puede considerar esta piedra preciosa bajo todos sus aspec-tos, excavar, profundizar, ayudarse de los escritos de M. Fundadora, de la palabra de Dios, de la teología de la vida religiosa...pero eso no es aún sino una manera – teórica - que podría quedar a nivel de conocimiento abstracto, si no se dirigiera la mirada a las que se han dejado impregnar haciendo de él una luz para su vida.

El carisma, es en primer lugar una persona, María de la Pasión, que lo recibe a través de las circunstancias, percibiéndolo cada vez más claramente a través de los sufrimientos de su vida, de un camino vivido en la fe, la oración, en una sed inextinguible de del Reino de Dios, y esto, a lo largo de una época concreta de la historia de su país y de Europa, de sus relaciones con los otros continentes y más particularmente con la India, en una época de la vida del mundo, de la Iglesia y de su misión

En un ambiente familiar concreto, en un caminar personal marcado por la cruz, con una experiencia misionera que se amplía en una llamada a la misión universal ... Estos rasgos que han contribuido a cincelar el carisma FMM os son ya bien conocidos, y no es mi propósito repetirlos.


B. Un camino


  1. El carisma, es un camino de Evangelio - Madre Fundadora, “empujada como un asno apaleado”, y conducida por las circunstancias que conlleva su separación de la Sociedad de María Reparadora, no ha guardado para sí la intuición recibida y la transmite al grupo de religiosas que se han unido a ella en Ootacamund:

Quien dice: Misioneras de María, escribe en su primera carta oficial de 1877, dice, las que deben continuar sobre la tierra la misión de su Madre. ¿ Cuál fue la acción de María? Salvar al mundo dándole a Jesús...Unirse, tanto como le fue posible a la Víctima divina... ser la primera en tomar parte del sacrificio de la Cruz. Una Misionera de María debe ser víctima de reparación contribuyendo al Reino de Dios y a la salvación de las almas.” 3

Al final de su vida, en su “Testamento espiritual”, ve este carisma como un ‘camino de Evangelio’.


  • Estamos llamadas a difundir, en la medida de nuestras Constituciones, la gracia del Evangelio en toda su riqueza. Pero para ello, es preciso que la desarrollemos en nosotras, laque poseamos. Que este pensamiento sea para nosotras y para las almas de las que nos han confiado, el objeto habitual de nuestras meditaciones, de nuestros deseos, de nuestra búsqueda constantes.”4




  • b) Este camino de Evangelio, fue elegido por las primeras compañeras de María de la Pasión para realizarlo en su vida personal y comunitaria. Dotadas de una personalidad fuerte y valiente, varias de ellas han dejado fama de santidad en el Instituto. Su vida presenta tres características : una notable lealtad y profundo afecto sobrenatural a María de la Pasión, un gran sentido de unidad y un fuerte dinamismo misionero.5 Es muy hermoso leer las cartas que escribían a Madre Fundadora, en las cuales se siente vibrar lo profundo de su corazón, su amor a su nueva familia, su espíritu de cuerpo.

M. St. Sébastien acaba de saber que el Instituto ha sido autorizado y escribe el 10 de enero de 1877:

Querida Madre, por fin van a terminar vuestras terribles pruebas, ¡se acabaron! La obra de nuestro buen Maestro se va a realizar sin los estorbos que el infierno le había suscitado. Que un velo de caridad y de perdón cubra este triste pasado y que nuestros corazones, unidos a nuestro buen Maestro, a María nuestra dulce Madre y a nuestro Padre San José caminen gozosos y unidos en el nuevo camino que nos traza el cielo. En nuestro dolor necesitábamos que Jesús nos dijera por medio de su representante en la tierra, que el acto enérgico y heroico que hemos realizado venía de El. Esta seguridad ya nos la ha dado, y también, la de que El quiere que sea la obra de su amada pequeña Pasión. Madre querida, ¿no es verdad que el acto sublime que ha hecho al partir ha sido recompensado regiamente, divinamente? Vuestras pequeñas han sido muy valientes también. Todos estos actos de perfecto abandono han complacido el corazón de nuestro buen Dios arrancando de su corazón las gracias especiales que lo han arreglado todo ...


En nuestra nueva vida religiosa encuentro la realización de los mayores atractivos de mi alma :

la Reparación y las Misiones. ¿No es verdad, Mamá, que aunque no nos hayan dejado nuestro nombre de Reparadoras, el fin es siempre el mismo?... Usted nos ha dicho que la adoración del Santísimo Sacramento en las misiones será uno de nuestros grandes medios de reparación, sin que excluya ninguna obra de reparación” 6
M.M. de St. Damien comparte su alegría por la extensión del Instituto y su amor profundo por la familia que aumenta:

Estas fundaciones nos conmueven y nos dan un nuevo impulso. Todas sentimos en nuestro pecho palpitar el corazón misionero. Me quedo sorprendida diciendo ¡Qué felices son las Chinas! Pero, de repente me ha venido el pensamiento la mujer del Evangelio que decía a Nuestro Señor: “Dichosas las entrañas que te han engendrado y los pechos que te han alimentado, y luego, la respuesta de Nuestro Señor, y me he dicho: sí, dichosa M. St. Sébastien que hace la voluntad de Dios partiendo y dichosa será Damien si acepta gustosa la voluntad de Dios, quedándose....”7

No puedo expresarle qué felices somos al ver los progresos de nuestro querido Instituto. Sí, Madre, que Jesús nos conceda pronto los medios para hacer llevar y dar a Jesús a toda la tierra. Siento que mi corazón se dilata, ya no estoy aquí o allá, sino en todas los lugares donde se encuentran nuestras hermanas; me parece como si todas nuestras casas fueran una sola y que cumpliendo el cargo que me ha sido confiado, estoy con todas y con cada una. 8
M. Agnès de St. Jean Baptiste escribe desde China mientras se dirige al lejano Chensi:
Fiesta de los Estigmas de San Francisco: ¡Pido y deseo el amor de la Cruz para todos los miembros del Instituto y para mí en particular! Agradezco a Dios por todos los sacrificios que me ha concedido hacer y me ofrezco gustosa para lo que quiera mandarme por su amor, puesto que su gracia está siempre en ellos.
¡Madre, qué gracia ser las primeras en ir a llevar allí nuestra querida Hostia! Y ¡con cuánta frecuencia mi corazón y mi alma os lo agradecen!”9
Qué apoyo para Madre Fundadora el dinamismo misionero de estas hermanas! M. St. Sébastien y M. Agnès de St. J.B. son enviadas a la China cuando ya no son jóvenes, M. St. Damien da su nombre para la fundación de la primera leprosería en Birmania, M. Claire Fernandez, que fue llamada de la India para la fundación de Amberes, le escribe cartas positivas, alentadoras, impregnadas de su actividad dinámica en el barrio populoso y pobre donde las obras se desarrollan rápidamente.

Nuestro estilo agrada mucho a los que nos ven. en medio de los niños, respondiendo a todas las circunstancias...” – Sobre todo tenemos que estar contentas de poder tender una mano a la clase más desfavorecidas.

Al mismo tiempo, despliega toda su creatividad para ayudar a María de la Pasión en las dificultades financieras que la acosan, y para prepararle buenas misioneras:
Hacemos toda clase de combinaciones para disminuir lo más posible los gastos y poder también para enviaros algunas pequeñas sorpresas”10

Sufro mucho al saber que Ceylan es todavía una cruz tan pesada para usted. Esté segura, Madre querida, que procuraremos aligerársela lo antes posible, formando personas capaces, completamente entregadas a usted y a todo el Instituto... He tenido que pesar bien los pros y contras de cada una... He encontrado quienes parecen reunir las condiciones esenciales y sobre cuya entrega creo que puede contar.”11


Estas discípulas de los comienzos, han tenido una situación un poco privilegiada, como los apóstoles en la fe cristiana: ellas han vivido día tras día una comunión íntima con Madre Fundadora, se han penetrado de su espíritu, han sido testigos directos de sus dificultades; se han adherido a la fundación con entusiasmo, estando prontas para todos los sacrificios. Siendo testigos presenciales del carisma original de la comunidad, han hecho la experiencia de ese “elemento de auténtica novedad en la vida espiritual de la Iglesia y de la iniciativa en la acción”. (MR 12)12 Han contribuido a desarrollar y enriquecer el modelo inicial del Instituto. Comprobándolo y autentificándolo en la realidad cotidiana de la vida, de sus comunidades, de la misión; se palpa hasta qué punto la vida del Instituto, ¡ era cosa suya!
El carisma de fundación llegó a ser realmente su vocación, para continuar la misión vislumbrada por María de la Pasión : un carisma impregnado de amor, que mantenía la unidad en la diversidad de los miembros, en medio de las circunstancias tan dolorosas de los primeros años de la vida del Instituto.

  1. Este camino ha sido cristalizado en una institución, formulado por una Regla, sancionada por la Iglesia, regularmente verificada seguidamente a diferentes niveles: Capítulos generales, provinciales, locales, discernimiento personal.

Ha sido vivido en la historia del siglo XX, una historia agitada : ¡ nada estática para una congregación activa al servicio de la Iglesia y del mundo! Cada momento de la historia, ha impulsado a crear nuevas armonías: notas que hacían el acorde musical más rico, más pleno, por el choque de los acontecimientos, el encuentro de nuevas culturas, la experiencia espiritual de cada miembro, la evolución de los compromisos... Pienso aquí, en el camino realizado en Madagascar, por M. Fundadora a M. St. Michel, para crear la Rama de las Oblatas FMM que se consagraban a la misión en su propio país y han sido verdaderas pioneras de la evangelización en un tiempo en que las hermanas extranjeras no podían siempre formar pequeñas fraternidades ni adaptarse a culturas y lenguas tan diferentes. Cuarenta años más tarde, con motivo de la evolución de la sociedad, se hace la unificación de las dos categorías y la integración de las Oblatas, un gran deseo de María de la Pasión, irrealizable en su época. Pensemos también a los nuevos caminos experimentados después del Concilio Vaticano II: nuevas Costumbres, nuevas perspectivas misioneras, una teología renovada de los compromisos religiosos, otro estilo de vida fraterna, la inculturación, la colaboración en Iglesia a todos los niveles, las inserciones en el medio ambiente, el proyecto de laicos asociados... Se podrían evocar todavía otras armonías... Riqueza inagotable del carisma, en la medida en que las “discípulas” lo han hecho suyo y han encontrado en él su identidad – ,el nombre querido por Dios para ellas, – realizando toda la riqueza en su misión, donde sea : lejana, exterior, cercana, interna...


C - El carisma es una llamada, un soplo creador


  1. Es profético – esto se siente muy bien en Madre Fundadora y en sus primeras compañeras, al ver que el impulso del Espíritu se manifiesta en tantas FMM entradas a partir de 1877, quienes conocieron su profunda vida de unión con Cristo y su contagioso impulso misionero. Pensemos en las primeras misioneras enviadas a la China lejana, a Africa, a América Latina, al Canadá... ¡pensemos en nuestras santas Mártires! Estas fueron las primeras llegadas, que transmitieron la vida e impulso recibidos directamente de María de la Pasión, moldeando a todas las que querían responder a esta llamada.

Todas han procurado escuchar al Espíritu, descubrir los signos de los tiempos, las llamadas, las necesidades, con la mirada de la fe y el fuego del amor. Han captado con agudeza las exigencias urgentes del Evangelio, dirigidas a la Iglesia de aquel tiempo, país, o circunstancia : enfermos de lepra, la enfermedad del sueño en el Congo, en Birmania, Japón, Viet Nam, Australia, España, Marruecos...las mujeres en dificultad en el Perú, París, Bélgica, durante la primera guerra mundial, los niños abandonados en China, Marruecos, la necesidad de educación de los niños y mujeres en todas partes, las urgencias del tiempo de guerra : heridos, enfermos contagiosos, refugiados...Y siempre todo, en la perspectiva de hacer el bien a las almas, las personas, testimoniar el amor de Dios, anunciar el Evangelio: “Llenas de la gracia del Evangelio en toda su riqueza”




  1. El carisma se ha vivido más allá del tiempo en que ha nacido: es como el germen de una semilla, que – plantado o sembrado en una tierra bien preparada – dará fruto en cualquier tiempo o lugar. Al inicio, como ya lo hemos dicho, ha pasado por un proceso histórico tomando el rostro que correspondía a una época concreta ; pero como es “espíritu”, y don del Espíritu Santo- no tiene forma externa, conserva todo su potencial, su valor profundo, para otros tiempos y lugares, para el bien de la Iglesia.. Y por eso habla a jóvenes cristianas de otras culturas y se arraiga en India, China, Japón, Congo, Viet Nam, Madagascar, Perú. Filipinas, Australia, Paraguay. De esta manera, las llamadas de una época diferente – como la nuestra – reciben respuesta:

  • Las múltiples formas de compromiso pastoral y social, a través de la escucha y el acompañamiento espiritual de las personas: en la parroquia, las capellanías, los hospitales, las cárceles...

  • Al lado de las mujeres explotadas, los niños de las calles, los enfermos de SIDA, los emigrantes...




  • En los campos de refugiados, en los organismos internacionales, al servicio de la paz y la justicia...




  • En colaboración y apoyo de las iniciativas de la gente: toda clase de asociaciones de que ayuden a hacerse cargo....




  1. El carisma llama a una conversión de vida y de compromiso: ayer, las Reparadoras, hoy FMM, han tenido que convertir ciertos valores recibidos para transformarse en franciscanas, disponibles a nuevos compromisos al servicio de la misión, se nota que ha habido vacilaciones, dudas, aunque se habían adherido con entusiasmo y confianza a una forma nueva de seguir a Cristo; han tenido que hacer un camino para remodelar su identidad primera, según el carisma FMM.

Después, las que las han conocido y se han comprometido a seguir sus huellas han tenido que afrontar otros contextos: situaciones imprevistas, guerras, revoluciones, persecuciones, cambios en la sociedad , en la Iglesia, en el mundo. Las mismas actitudes fundamentales, la misma disponibilidad guían a las FMM de los años 20, 30, de la postguerra, de la época post-moderna, u otra, en la respuesta a la llamada de Cristo al servicio del Evangelio, según la línea trazada por María de la Pasión. ¡ Cuántas figuras, cuántas comunidades o provincias podrían ser evocadas, unidas todas ellas en un mismo corazón y un mismo amor!

Nuestras hermanas de Rusia entre 1917 y 1927, hoy están comprometidas en una presencia pastoral, ecuménica, social...
Las de España entre 1931 y 1939, actualmente están insertadas en medios diversos...
Nuestra hermanas de China entre rebeliones locales, revoluciones, la instauración del régimen marxista, expulsión o persecución, actualmente están renaciendo en pequeñas inserciones en su medio, y al servicio de su país y de la Iglesia local,
La comunidad de Baramula en Cachemira, en 1947,

Las de Viet Nam entre 1939 y 1975 de la guerra, el aislamiento, las violencias...transformadas hoy en una provincia joven y viva,

Las de los países de Europa del Este : Polonia, Hungría, Eslovenia ...durante 40 años, y las de Birmania entre 1966 y 1990, felices hoy de encontrar de nuevo la vida fraterna y la relación con el Centro,

Las comunidades de Africa que han vivido la independencia nacional con todas sus consecuencias; pensemos en Angola, Mozambique, los Congos, Liberia, Sudáfrica, Madagascar, Argelia, todas ellas comprometidas hoy en favor de la vida de sus pueblos,

Las del Líbano y de Palestina, testimonios de unidad y artífices de paz en el seno de las violencias.,

También las que han afrontado regímenes policiales, situaciones de injusticia y violencia : Argentina, Paraguay, Chile, Perú, Colombia...comprometidas hoy con los marginados y los pobres.

Ciertamente, ha habido bajas de personas, momentos de crisis, defecciones... No estamos al abrigo

de la debilidad humana, del miedo, de la tentación de las influencias extraviadas, con ellas, respondemos a la llamada, por la gracia de Dios: “Te basta mi gracia”. Es maravilloso constatar a lo largo de toda la historia cómo el carisma es fuente de vida, de valor, de unión profunda que une las FMM en un mismo caminar hacia adelante, en un mismo servicio a los pobres, los pequeños, los desposeídos, un servicio de Evangelio que tiene su fuente en la Eucaristía, en la ofrenda y el don de sí.


Para esta conversión de vida y de compromiso, según la evolucionado sufrida a lo largo del tiempo, han sido necesarios a todos los niveles:

  • Oración, interiorización de lo que es secreto del amor, camino íntimo, misterio




  • Reflexión y discernimiento para una continuidad y una tradición viva, para una interpretación equilibrada entre conservación (hacer como antes) y progreso (romper con el pasado). Este equilibrio no consiste en el hacer , sino en el ser que lo inspira, y finalmente en una identidad común.




  • Comunión con todas las que han vivido el camino FMM y lo viven hoy.

Por eso el tiempo de la formación inicial se ofrece a las jóvenes que desean seguir a Cristo como un tiempo de vida interior intensa, de purificación de todo lo que no es conforme a la identidad a la cual aspiran; un tiempo para cambiar de mentalidad, para revestirse de los sentimientos de Cristo según el camino de María de la Pasión y de las que han buscado ser discípulas como ella.

Entonces puede brotar la profunda alegría de la resonancia entre M. Fundadora, sus hijas a lo largo de todo el siglo XX, y nosotras, sus discípulas lejanas de hoy. Me ha parecido que la serie de artículos breves publicados en el Boletín del Servicio de Información en 2002 y 2003, con el título “He visto a S. ... mujer de Evangelio”, nos ayuda a tomar conciencia de esta continuidad de la gran familia de María de la Pasión, en la diversidad de las personas:
He visto a Margaret ... arrodillada a los pies de Nuestro Señor en la Eucaristía allí colocó al pie de la gran Custodia la lista de todas las que debían ser expulsadas de Birmania y pasó la noche ante ella. Esto fue para mí, experiencia de una vivencia real de su Ecce y de su Fiat ...He admirado siempre la audacia de su “Sí” que ha impregnado toda mi vida hasta hoy.
He vivido 5 años con S. Christine en la comunidad de Malir, me ha impresionado su profundo amor a la oración, su pobreza, su amor a los pobres y a los marginados, la sociedad los pisoteaba, pero S. Christine veía

en cada uno, el rostro de Cristo...Esta entrega y este amor me han dado el deseo de arriesgarme y ayudar a los pobres, a los marginados...profundizando mi vida de oración y sacando de la Eucaristía el valor y el apoyo.”(Marzo 2002)
S. Magdali me ha inspirado una energía espiritual y un vigor nuevos. Su entusiasmo por la vida misionera es sencillamente contagioso, su valor evangélico es el de una persona que da la vida, testimonio vivo de la presencia de Dios por su alegría, su dinamismo, la sabiduría de sus palabras y de sus actos. Resplandece para mí

como una mujer de Evangelio (Diciembre 2003)


He tenido la gracia y la alegría de haber sido acogida a mi llegada a la misión por una mujer de Evangelio ,S.Elisabeth. Su generosidad, valor, olvido de sí caracterizaban su tarea cotidiana; su fidelidad a la Regla y a la oración eran un apoyo y un ejemplo estimulante; atenta tanto a la realización de cada hermana como a las necesidades de la misión ha proporcionado a cada una la formación específica para que pueda responder a ella” (Octubre 2003)
S. María me ha recordado siempre María de Betania sentada a los pies de Jesús, atenta a su Palabra; pasaba mucho tiempo en la capilla y hablaba a Jesús de las prenovicias confiándole las que comenzaban este camino de amor. Había también en ella algo de la actitud de Marta, su valor ante la dificultad, la fatiga, el dolor, su enfermedad, sin renunciar a realizar pequeños trabajos sencillos. Ha llevado su cruz hasta el final, la cruz de la esperanza, pues dirigía su mirada a Jesús Resucitado, el Jesús de la Cruz de San Damián” (Mayo 2003)


  1. Descubrir el carisma vivido en la historia

Quisiera sencillamente ofrecer algunas sugerencias para ayudaros a extraer del rico tesoro de nuestra historia de familia, que es como un manantial que permite tomar conciencia de la identidad FMM y que fortalece el sentido de pertenencia al Instituto que Dios nos ha dado por su intermediaria, de María de la Pasión.




  1. Conocer el pasado del Instituto

El carisma manifiesta su continuidad en las generaciones de hermanas que lo han vivido y lo viven aún. Naturalmente, esto está expresado en los textos, ya que por lo general nos referimos a la memoria escrita... pero pronto estará en disquettes y CDROM, que es otra manera de conservar la memoria... escrita electrónicamente.

Tenemos hoy 127 años: si se cuentan 25 años por cada generación, hemos entrado en la 6ª generación del Instituto. El contacto con las religiosas formadas por María de la Pasión se aleja cada vez más, la transición entre la 3ª (1930-1955) y la 4ª generación (1955-1980) era muy importante, pues había aún hermanas que la habían conocido y que habían recibido directamente su mensaje: al alejarse el contacto oral, el carisma continúa transmitiéndose a través de sus escritos y la historia viva del Instituto.

La palabra historia puede despertar en alguna de entre nosotras un eco negativo: fechas, acontecimientos, guerras, políticas nacionales o internacionales. Pero yo creo que hay que abor-darlo de otra manera. Para que la historia sea fuente de vida, hay que reconocerla, no solamente en los documentos oficiales, sino de una manera más viva a partir de la correspondencia, diarios, y recuerdos orales. Así se puede estudiarla a tres niveles:



Los Generalatos sucesivos, que cada uno corresponde a una etapa de la vida de la Iglesia, insertada en la vida y en el carisma. Cada Superiora general ha tenido su personalidad, ha actuado en circunstancias diferentes y según las orientaciones de diversos Pontificados, pero en sus cartas o en sus palabras hemos recibido las líneas esenciales trazadas por María de la Pasión.

Cfr. Cartas generales, crónicas, celebraciones...



Las provincias y las comunidades, dónde se descubre la vida de oración y de trabajo, la vida fraterna y apostólica, vivida cocretamente en lo cotidiano, a veces en circunstancias heroicas..

Cfr. Diarios de fundación, de la casa, Crónicas, Anales, correspondencias.


La vida personal de las FMM que nos han precedido, en la cual se ha encarnado el carisma, enriquecido por su amor, sus sufrimientos, sus luchas.

Cfr. Artículos, biografías, necrologios, correspondencia, recuerdos orales de quienes las han conocido.


Documentación preciosa conservada en nuestros archivos a todos los niveles: general, provincial, local. Documentación de una riqueza inaudita, inagotable, apasionante para quien quiera tomar conciencia del Espíritu de Dios que animaba a estas mujeres.

B ¿Cómo leer esta historia?
Hoy, muchas provincias han escrito su historia hasta 1972, y algunas hasta un poco más tarde. Estos volúmenes que relatan la fundación y la evolución del Instituto en una provincia o en un país, son generalmente ricos de una documentación que podemos explotar; nos indican también sus fuentes, es decir otros documentos que permiten hacer revivir una persona, una fundación, un viaje heroico, una comunidad, un compromiso...

Necesitamos aprender a leer esta historia, estos documentos, dejándonos interpelar para seguir, como discípulas, a las hermanas que nos han precedido; digo bien, como discípulas – discípulas de Cristo, no a ciegas, pues son otros tiempos y otras situaciones.




  • Entonces, leer preguntándonos con realismo y objetividad : Para mí, para nosotras,, hoy, mañana,¿ qué me dice, nos dice esta Franciscana Misionera de María, este hecho vivido, esta situación?

  • Hacer esto personalmente, pero sobre todo en grupos de reflexión y de compartir, a fin de enriquecerse mutuamente de nuestras opiniones y sugerencias diversas y complementarias, ayudarnos y aclararnos unas a otras.

  • Interiorizar/integrar en la meditación y la oración lo que hemos descubierto respecto a la manera cómo nuestras hermanas mayores han vivido la herencia legada por María de la Pasión.

Todo esto, es más que leer sencillamente; pero me parece que la Formación (inicial y permanente) no puede ignorar una historia de familia que muestra cómo el carisma se ha vivido en el sufrimiento y la adversidad (la Cruz), en la pobreza y la alegría compartidas (franciscana), en la donación sin vuelta atrás (Eucaristía), en el humilde silencio de Nazaret (María), con una creatividad siempre nueva al servicio de la Misión universal de la Iglesia.


Todas nuestras hermanas nos han transmitido este carisma como una herencia viva abierta al impulso del Espíritu; ahora tenemos el deber de transmitirlo y enriquecerlo con nuestra propia vida.

Dios, en su bondad, suscitó nuestro Instituto para fines que, siendo ya vastos, pero que aún no conocemos totalmente.”13



Desarrollar en nosotras la gracia del Evangelio en toda su riqueza... Toda nuestra vocación está ahí.”14
“Envueltas en una gran nube de testimonios “ (He. 12,1), damos gracias y continuamos el camino respondiendo a la llamada que el Señor nos ha hecho.









1 P.A. Cencini, canosiano, Fraternidad en camino, pp. 73-74

2 Del compartir de la evaluación después de la sesión “Historia y carisma”, Rontalon, julio 2000

3 Cartas circulares y oficiasles, 14 de marzo dee 1887

4 Cartas circulares y oficiales, 2 febrero 1889

5 Positio I pags. 463 - 464

6 Carta de M.M. de St. Sébastien a M. de la Pasión, 10 enero 1877

7 Idem, 1º febrero 1886, al anuncio de la 1ª fundación en China y de la partida de M.St.Sébastien a Chefoo

8 Idem, 28 de mayo 1886

9 Cartas de M.Agn`s de St. Jean Baptiste a Madre Fundadora, 17 septiembre y 6 diciembre 1890.

10 Cartas de M. Clara Fernández a María de la Pasión, 3 enero 1893.

11 Idem, 13 febrero 1894

12 Mutuae Relationes

13 Enero 1904 – CR/1, 108

14 2 febrero 1899







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