Caminando sobre dos mundos para construir un tercero donde lo material y espiritual están en armoníA



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CAMINANDO SOBRE DOS MUNDOS PARA CONSTRUIR UN TERCERO DONDE LO MATERIAL Y ESPIRITUAL ESTÁN EN ARMONÍA

Hugo Romero Bedregal*

La experiencia humana en los Andes desde sus albores hace 10.000 años ha sido y es motivo de controversias por las posiciones, a veces encontradas, entre estudiosos, investigadores y planificadores de América y el mundo.

Así, en un seminario donde participamos arquitectos de Chile, vecinos y feligreses de las iglesias católicas prácticamente destruidas por un terremoto de grado 7.9 (escala Richter) del 13 de junio, 2005, fue nombrado alternativamente como “Reconstruyendo con la pachamama” y “Reconstruyendo con la Madre Patria”.

Al contrario, en dicho seminario los vecinos y feligreses comenzaron a establecer nuevos y diferentes puntos de vista acerca de las relaciones entre el devastador terremoto y los edificios de sus iglesias: Lo que sucedió fue un “terremoto de las almas”, fue un “terremoto de la conciencia”. Por lo tanto, ellos argüían que era necesaria una “reconstrucción de los restos de los edificios de las iglesias y las almas”, y no solamente los primeros, “había que reconstruir también las almas”. Aún más, otras voces dejaban dicho que la “materia y el espíritu debían estar en armonía” y que lo que se debería hacer es “cultivar la ciencia de la paz”.

Palabras claves: patrimonio cultural, reconstrucción, cosmovisión, lógicas polivalentes.

The human experience in the Andes since its birth, 10.000 years ago, has been and it is a reason of controversy because of the antagonic positions taken by specialists, researchers, arquitects of America and the world.

Thus, a workshop dedicated to the reconstruction of the catholic church buildings damaged by the earthquake (7.9 Richter scale) in the Tarapaca region in june 13, 2005 was named interchangeable: “ Reconstructing with the pachamama (mother earth)” and “Reconstructing with the father land (madre patria)”.

On the other hand, the men and women of the rural area began to establish new view points about the relation between the earthquake and the church buildings: What did happened was an “earthquake of the souls”, it was an “earthquake of conscience”. Consequently, it was necessary a “reconstruction of church buildings and souls” or it was necessary “to also reconstruct the souls”. Even more, other voices stated that “matter and spirit should be in harmony” and what it should be done is cultivated the science of peace”



Key words: cultural patrimony, reconstruction, cosmovision, polivalent logics.

Introducción

Reconstruyendo con la madre tierra y reconstruyendo con la madre patria fueron los nombres que se usaron alternativamente para designar un seminario que pronto adquirió dimensiones que alcanzaron condiciones, de acuerdo a los mismos participantes, de “terremoto de las almas” y “terremoto de las condiciones”. Y que por lo tanto, había que “reconstruir templos y almas” y “que también hay que reconstruir el alma”. Por otro lado, surgieron proyectos de alcance filosófico y práctico que recoge este ensayo científico: “lo material y espiritual están en armonía” y que “hay que cultivar la ciencia de la paz”.

El argumento que se irá tejiendo en este texto consiste en comenzar a trenzar lanas de colores de algunos cordeles del quipu que contendrá la propuesta de caminar sobre dos mundos, el de los pueblos originarios y el de los pueblos españoles, que dio lugar a un tercer mundo incluido, que nació en el siglo XVI para dar lugar al “periodo colonial español” donde se conciben, diseñan y construyen las iglesias que hoy son objeto puntual del presente seminario.

Tras cerca de 300 años de una pax española, los nacidos en América que recibieron innumerables denominaciones como criollo, hijo de españoles nacidos en América; mestizo, hijo de españoles e indios; mulato, hijos de españoles y mujeres traídas de África, y muchos otros, se levantan en armas y organizan ejércitos regulares y guerrillas que logran imponer sus ideales después de 15 años de luchar por la independencia para dar paso a las Repúblicas de centro y sud América.

Los 200 años siguientes de vida republicana afectan poco a las iglesias y sí se construyen menos iglesias.

Los grandes terremotos también hicieron estragos en los siglos XVII al XX y en, consecuencia, se realizaron misiones y tareas de salvataje, reconstrucción, construcción y restauración de iglesias. El último terremoto, es pues, uno más en la longeva vida cotidiana de sus pobladores.

Sin embargo, el trenzado de estos cordeles llenos de vida y color requiere de un marco teórico-conceptual, un marco operativo y un marco legal y normativo para aplicar las conclusiones y recomendaciones a que se arribaron en una tarea primera de trabajar coordinado de la iglesia, la universidad, el estado y las comunidades.

El marco teórico y conceptual

Los pueblos y sus creaciones humanas por excelencia como son las civilizaciones recurren unos a cantos y otros a ecuaciones para conjurar o resolver las situaciones de desequilibrio de sus formas de vida y convivencia con su entorno material y simbólico. Para lograr este fin crearon conjuntos de cantos que hacen himnos y conjuntos de dar lugar a dos Américas: la América Mítica con raíces en las Civilizaciones indígenas de América.

Esta realidad inobjetable conduce a establecer un principio que solo es verosímil dentro de la lógica trivalente que es base de la lengua Aymara: Las civilizaciones no se destruyen; perduran en su espacio-tiempo transformando su masa-energía en patrones simbióticos que coexisten y sus poblaciones conviven en civilizaciones de orden ecosimbiótico y sociocultural.

La formulación particular precursora establecía que los procesos de desarrollo histórico en el espacio geográfico boliviano solo por lo menos dos y cada uno tiene sus propias leyes, lo dinámico del proceso de desarrollo histórico boliviano se origina en el choque entre el desarrollo histórico propio y la impuesta (Romero, 1980,1986).

La América Mágica de las simbiosis y coexistencia de las civilizaciones de la Primera Ola o revolución agrícola, donde prima el don y la reciprocidad, la agricultura de base ecológica, la sociedad de base comunitaria, la identidad del tercio excluido, la economía del abastecimiento; y las civilizaciones de la Segunda Ola o Revolución Industrial donde rige la mercancía, manufactura de base empresarial, identidad del tercer excluido, de la negación del otro.

Desde la experiencia civilizatoria del occidente se plantea originariamente la tesis de que en un espacio geográfico coexisten varios procesos de desarrollo histórico correspondiendo cada uno a una civilización diferente (Romero, 1980).

Además se establecía que estaba el tercer proceso incluido del desarrollo boliviano que es la concreción inmediata del choque de los dos primeros y que se expresan en las prácticas sociales de los pueblos americanos que constituyen su quehacer diario y que hoy conocemos como lo cotidiano (Romero, 1986).

Las civilizaciones son obras de la producción y reproducción humana que constituidos en pueblos desarrollaron un proceso de toma de decisiones culturales con su propia racionalidad basada en una lógica plasmada en su lengua, logrando desarrollar una forma y patrón de pensar y concebir el cosmos que incluye al planeta Tierra y la población humana (Romero, 1986).

Si partimos de la relación Hombre-Naturaleza en la constitución de civilizaciones, es posible discernir que históricamente se dieron las civilizaciones basadas en la igualdad, más bien complementariedad, Hombre-Naturaleza que da lugar a una cosmovisión como la que caracteriza a las civilizaciones Orientales, como la Egipcia, China Japonesa ó Hindú. Al contrario, las civilizaciones griega, romana, Occidental en sus ramas europea, americana sajonas, inglesa tienen una cosmovisión basada en la desigualdad Hombre mayor que la Naturaleza.

Cada pueblo constituye lenguas basadas en lógicas diferentes. Los pueblos indígenas americanos y orientales tienen lenguas estructuradas en una lógica trivalente que admite tres valores: si, no y quizás si o quizás no. Es decir que es posible que un lugar, sea ocupado por varios procesos o personas, una persona pueda pertenecer a varios procesos de desarrollo histórico e incluso constituir un tercero que incluye a los dos primeros. Mientras que los pueblos del occidente tienen una lógica que admite solo dos valores: si y no. Sólo se admite que un lugar puede estar ocupado por un solo proceso o persona, que una persona puede pertenecer a un solo proceso de desarrollo que es declarado único y universal, excluyendo, poseyendo o dominando a cualquier ser o pueblo diferente a él.

Por otra parte, cada conjunto de civilizaciones lograron establecer una forma y patrón de pensar que en el caso de los aymaras y quechuas puede caracterizarse como orgánico, trivalente, dialéctico, holístico, cibernético, cuántico. Al contrario, los griegos, sajones y franceses desarrollaron una forma y patrón de pensar caracterizado por ser mecánico, bivalente, lineal y atomístico.

Cada forma y patrón de pensar facilitó y condujo a una concepción del cosmos, el planeta Tierra y el Hombre en su ordenamiento, la geometría del espacio-tiempo y la fuerza de la masa-energía.

Lo más importante, además de todo lo anterior, es el hecho que la forma y patrón de pensar es oral concreto, abstracto, simbólico, orgánico y basado en principio conocidos hoy como tetrametría que en el occidente se trata como pensamiento mítico. Pero, que en realidad es un modo de pensar construido sobre la unión del hecho y el valor, es decir lo racional y lo lógico así como lo emocional e intuitivo.

El modo de pensar americano indígena es biológico, orgánico, genético, tenía la forma de mito. Mientras que el patrón de pensar es geométrico, tetramétrico, holistico, usando la jerga de las Ciencias Sociales occidentales, se diría que es un pensamiento místico; conclusión errónea cargada de etnocentrismo y prejuicio social.

Es así que el modo de pensar de la América occidental tiene una forma mecánica, material, desarrollista, tiene la forma de paradigma. Por otro lado el patrón de pensar es matemático, simétrico, parcializador, monocausal, lineal. Este modo de pensar, en el colmo de la vanidad, es considerado el único universal, racional y lógico. Lo demás es folklore, pasional y subdesarrollado.

Continuando con el tratamiento del conocimiento que en particular es estudiado como saber o ciencia pero aún no como sabiduría, se había propuesto que “la epistemología es importante para introducirse en el planeamiento andino en razón de que es necesario partir de una toma de posición con respecto a la naturaleza del proceso de producción de conocimiento y de las definiciones de conceptos básicos de las ciencias sociales y naturales” (Romero, 1980).

Sin embargo, como se apuntó en acápites anteriores, los pueblos han desarrollado civilizaciones con su propia racionalidad que incluía una lengua basada en una lógica bivalente o trivalente, lo que da lugar a lo hoy conocemos como lógica dialéctica y lógica convencional.

De tal forma que se puede establecer que a cada modo de pensar le corresponde un modo de producir conocimiento. Es así que en base a la información producida por la antropología y etnohistoria y a la información sobre el tema en las comunidades indígenas y campesinas de la actualidad, es posible discernir un modo de producir conocimiento.

En América indígena se producía conocimiento a partir de relación de hermandad e identificación con la naturaleza. Lo cual se traducía en una relación de reciprocidad Hombre-Naturaleza que exigía un trato de “respeto” y actitud de “conservación” de la Naturaleza que conducía a conocer íntimamente a los diferentes miembros de la naturaleza de modo que fuera posible establecer relaciones simbióticas o de hermandad que permitía en primer lugar imitar a la Naturaleza, luego establecer sus principales principios, relaciones para finalmente tener la capacidad de complementar a la Naturaleza de acuerdo a los fines de producción de alimentos y ahorro de energía por la Naturaleza y el Hombre. Todo lo cual fue plasmado en Mitos que tenían sus respectivos ritos.

Los pueblos de América indígena más que una definición tenían una concepción de las “cosas” con su respectivo orden. Esta concepción de las cosas necesitaba de un modo y proceso de abstracción que era geométrico, germinal y tetra métrico.

La concepción del cosmos como una totalidad espacio-temporal recibía el nombre de pacha. Pues de acuerdo a Bertonio (1984) pacha era el universo-mundo, así como constituía el espacio y el tiempo, pues eran “dos dimensiones tan unimismadas entre sí, que tanto la una como la otra, recibían el mismo nombre: Pacha” (Condarco, 1978). La tierra era concebida como Pachamama y correspondería a la naturaleza del pensamiento occidental, pues ésta no incluye el cosmos que es reducido a un universo.

El espacio es tratado como una superficie plana susceptible de ser analizada a partir de unos pocos postulados y axiomas que hacen a la geometría de Euclides. Pronto ese mismo espacio plano representaría a la tierra convertida en mercancía y factor de la producción en la economía. El tiempo es definido como duración de los fenómenos, tiene fracciones que permite la coordinación de las actividades de la fábrica y en general de toda la vida de los miembros de una sociedad organizada en estado-nacional del cual son ciudadanos.

La importancia de las lenguas humanas va más allá de los beneficios utilitarios de la comunicación y bilingüismo. Se sugiere que una forma de acercarse a la concepción del cosmos, el planeta Tierra y el Hombre sería a través de las lenguas humanas desde una perspectiva etno-lingüística, lo que permitiría establecer las particularidades de la racionalidad histórica de un pueblo (Romero, 1982).

Está claro y razonable concluir que si cada civilización es una totalidad única en sí y diferente a otras en su modo de pensar, modo de producir conocimientos, la concepción del cosmos, del planeta Tierra, el hombre, las concepciones fundantes como la naturaleza, luz, espacio-tiempo y masa-energía; cada civilización tiene un modo de hacer particular.

La información que se dispone hoy sobre los pueblos que desarrollaron civilizaciones y sus directos herederos y portavoces, los indígenas y campesinos de los países de América Mágica, nos permite concluir que éstos formulan los problemas de forma diferente de hacer y un modo de hacer diferente.

Mientras que los indígenas y campesinos construyen, por ejemplo, terrazas o andenes, sukakollos, canchones, eras; los agricultores y empresarios construyen grandes extensiones de monocultivos y obras de riego. Las primeras son prácticamente réplicas o imitaciones de la naturaleza que incluyen cambios estructurales de la misma en base a principios manejados por la agricultura, la economía y la física clásica.

Para lograr estos resultados es necesario seguir un orden y un modo de hacer las cosas. Así por ejemplo, los quechuas como continuadores de una larga tradición del Mundo Andino, comenzaban por comprender y aprender de la naturaleza en términos que hoy se estudian los ecosistemas con el propósito operativo de gobernar-planificar una totalidad compleja como es un conjunto de suyos o zonas geodésicas, zonas agroecológicas o pisos ecológicos, cuencas y microcuencas, quebradas y valles. En segundo lugar, se sobreponía un sociosistema como fueron los reinos regionales, las markas y los ayllus o hathas. Hoy están presentes estas últimas como comunidades; pero con un control limitado y precario de valles, pampa y costa.

El proceso de toma de decisiones culturales si bien tiene una misma estructura como hechura humana, obedece a la respectiva racionalidad de cada civilización.

La estructura del proceso de toma de decisiones tiene varios elementos como son: escenario o espacio bio-geográfico donde evoluciona la vida; objetivos de producción y reproducción que tienen que ser logrados a través de la ejecución de prácticas sociales para la realización de estrategias sociales que emergen de la formulación de problemas. Todo bajo una racionalidad contenida en la lengua respectiva.

El escenario mayor es un espacio bio-geográfico que constituye una totalidad considerada como un conjunto de ecosistemas y sociosistemas específicos. En general un escenario es un conjunto de ecosistemas y sociosistemas articulados en el cual se realizan prácticas sociales, cuya reiteración se traduce en instituciones.

Los objetivos que tienen que lograrse no son exclusivamente de producción como plantea la economía; sino también de reproducción de las unidades biológicas, sociales y territoriales.

Las estrategias sociales son formulaciones de cómo resolver los problemas a ser resueltos. De acuerdo a la civilización una estrategia puede seguir una cadena causal mecánica de causa-efecto como en el occidente o una cadena sinergetica orgánica de interrelación como en el Mundo Andino.

Las prácticas sociales son operaciones para la ejecución de las estrategias sociales que obedecen a un modo de hacer las cosas. Estas prácticas sociales son de carácter material y simbólico y constituyen las unidades de análisis y síntesis.

Por ultimo, “cada civilización ha creado su propia lengua con su lógica y una racionalidad basada en una determinada relación Hombre-Naturaleza”.

El marco operativo

La consiga o lema es de caminar buscando las sendas y caminos de la naturaleza y los construidos por los pueblos originarios de la macro región conocida como Tawantisuyu o Imperio Incario a la llegada de los españoles. Este caminar fue realizado y acumulado por los sariri o sabios caminantes, transmisores de conocimientos y sembradores de sabidurías.

Otro lema complementario al anterior es “caminante, el camino se hace al andar” que se refiere a los caminos construidos por los pueblos nacidos del cruce de españoles e indios y sus descendientes los chilenos, peruanos y bolivianos contemporáneos.

El arte y ciencia es caminar sobre los caminos transversales y las carreteras que las cortan para tejer un escenario de redes, circuitos y nodos. Entre estos últimos están las ferias donde se conjuncionan la fiesta andina con el mercado.

Para este caminar intercultural se considera que la “cultura no es una entidad estática u objetiva, como se plantea…cultura es sobretodo decisión. Por su parte, la decisión cultural tiene sus límites. Uno inferior, que sería el suelo o hábitat, y el otro superior, o sea el horizonte simbólico. Entre ambos límites el sujeto cultural logra su totalización en tanto integra con su decisión a los mismo” (Kusch, 1976,123).

Al caminar es necesario “buscar el peso del existir en América y eso se logra totalizando. Y para esto es necesario incluir quizá el tercero que Aristóteles había excluido, aceptar contradicciones, tomar a estas como un simple episodio lógico pero no existencia” (1976, 99).

En otras palabras, es ineluctable caminar sobre dos mundos para construir un tercero donde, entre otras cosas, lo material y lo espiritual se complementan y están en equilibrio.

Para realizar esta operación se acude a la poiesis como lo propones Kusch: “Lo poético, o sea la poiesis, o sea la creación, podría reactualizar el horizonte simbólico del indígena, y por consiguiente reintegrar la totalidad de su existir” (1976, 112). La poiesis se define como “la movilización cultural o la revitalización del horizonte simbólico que puede dar mucho más que una mecánica alfabetización” (1976, 113).

Es así que la comprensión de la biogeografía, de la geodesia y la geometría llevó a los pueblos indígenas americanos a concluir que la cordillera de los Andes constituía la columna vertebral de América del Sur con un ángulo de 45ª de noreste a sudeste, y que era cruzada o se ramificaba en valles y quebradas transversales desde el Océano Pacífico a las últimas estribaciones de los Andes, junto a los bosques de la Amazonía.

Este sentido es una línea que va uniendo Cuzco, Tiwanaku, y Oruro. Esta ruta es la diagonal blanca (todos los colores) de la wiphala conocida como capa ñan o camino de la verdad.

En el cono de Sud América, en territorio boliviano, está el Río Desaguadero que lleva las aguas del Lago Titicaca al Lago Poopó, que sirvió como el taypy o tercero entre el umasuyu y el orkhosuyu de la organización territorial de Tiwanaku que sirvió para separar y unir las dos parcialidades del Incario y los reinos regionales aymaras que tenían un sentido transversal del Océano Pacífico a los llanos amazónicos.

En el caso de la actual Región de Tarapacá, la gestión Inca (gobierno –planificación en sentido tradicional) habría establecido un tejido de “nodos” donde “el asentamiento de Sojuara junto a la localidad vecina de Pachica deberían constituir nodos cercanos en la red social que va desde Codpa y los Altos de Chocaya por el norte se dirige hacia el sur a Nama y Camiña (Vila Vila) y que, en sentido oriente a poniente, desde el altiplano de Oruro, por Paquita, Chilcaza, Taraguire y desciende hacia el litoral de caleta Camarones, pasando por los asentamientos de Huancarane Bajo, Hacienda Camarones Norte, Chuquibamba y posiblemente Cuya” (Schiappacasse y Niemeyer, 2002).

En términos de movimientos ecológico de poblaciones, la evidencia arqueológica y etnohistórica conduce a establecer la presencia de “redes” (telares) y nodos con determinados flujos de personas y productos en ambas direcciones de la costa a los valles y quebradas y viceversa. Por otro lado, se mostró que similar movimiento de poblaciones y productos estaban presentes entre el altiplano y las tierras bajas amazónicas (Romero, 1980).

La franja estratégica en el área clave de control de los territorios transversales, como se mencionó en las consideraciones teóricas de planeamiento andino, está constituido por los valles y quebradas de los valles transversales. En efecto los administradores españoles de la vida civil y religiosa dispusieron llenar el vacío temporal que se había producido en el territorio entre las cotas 1500 a 3000 msnm. Estableciendo los cacicazgos de Ilo, Tacna y Arica para contrarrestar el movimiento de poblaciones y productos desde el altiplano altoperuano aymara y sus reclamos ante las cortes de Madrid. De esta forma se estaba delineando la frontera entre las Audiencias de Lima y de Charcas y las futuras repúblicas de Chile, Bolivia y Perú.

La organización del espacio-tiempo fue ecológica y sistémica, parecida a un tejido tiwanakota o incaico o una red occidental con nodos, circuitos y flujos. Teniendo en cuenta la heterogeneidad y diversidad del espacio ficio-natural andino, este tejido multicolor y red monocolora es cóncava y convexa, es un espacio curvo.

El uso del espacio físico-natural era holístico y sistémico con chacras dedicadas a la horticultura, agricultura, pastoreo, caza, pesca y recolección. Destinaban lugares a la vivienda, a las fiestas, a las ceremonias, a las vías de comunicación longitudinales de sur a norte y transversales de este a oeste.

En consecuencia, es espacio andino, desde la perspectiva de la sociología de la cultura es un campo simbólico-político donde cada lugar es un “nodo” preciso que tiene cota, color, luz y sentido.

Cómo convivir con el cosmos y la Tierra? Desarrollar una respuesta inteligente tomo miles de años que la arqueología los dividió en épocas y la historia en períodos. Desde la perspectiva americana, este es un proceso de construcción de una civilización americana, que como tal se caracteriza por cosmovisión y cosmología propia, por una sabiduría constituida por una filosofía, una ciencia-tecnología, un conjunto de relaciones humanas y relaciones técnicas, todas basadas en la reciprocidad y la simbiosis.

Los administradores españoles, después de los primeros desaciertos de planificación, llegaron a la conclusión que la administración Inca había llegado a conclusiones concretas para construir un imperio con un personal administrativo pequeño, eficiente y leal, alta producción de alimentos y una paz y convivencia entre lo propio y lo extraño.

Es así que para el caso de la Región de Tarapacá y en particular para la Audiencia de Lima y sus otras unidades de Arica, Tarapacá y Atacama concluyeron que ya existía una red de centros poblados claves, con su respectiva jerarquía, localizados de tal forma que ocupaban lugares estratégicos de las quebradas de los valles transversales costeros, con ciertas características como el uso de una o ambas laderas para conectar poblaciones a lo largo de ellas; para comunicar una quebrada con otra o para llegar al altiplano central o la costa del pacífico.

En consecuencia, el “gobierno andino” (Romero, 2000) o sea el gobierno-planificación han establecido que el territorio de los valles y quebradas, entre las cotas 1500 a 2500 msnm, es la franja clave para comprender, entender y actuar de los agentes sociales de ayer, hoy y debiera ser del futuro.

Este segundo principio de planeamiento americano se evidencia en su materialización en todos los centros poblados estudiados están localizados en varias quebradas y valles entre las cotas 1500 a 2500 msnm y que en un mapa como representación plana de primer orden de la realidad se muestran dentro de las líneas imaginarias paralelas de norte a sud.

El tercer principio de los nodos surge una vez que se ha ordenado los poblados bajo los criterios de (1) presencia de vías camineras en una o ambas laderas del valle o quebrada; (2) número de conexiones del poblado con y hacia los valles y quebradas vecinas; (3) localización de población y su área de producción; (4) formas de uso del paisaje para la producción (terrazas o andenes, eras y su localización en el área de producción; (5) relación estructurante entre las vías comuneras y la organización de lo asentamiento humano. A partir de estos criterios y aplicando un orden se realiza una jerarquización de los poblados humanos usando el concepto de nodos del sistema de redes. Así se han clasificado en: (1) nodo articulador de cuatro quebradas o valles; (2) nodo conector de tres quebradas o valles y poblados; (3) nodo conector de poblados de una misma quebrada o valle; (4) nodo destinado a un poblado de una quebrada o valle.

El cuarto principio del planeamiento americano se refiere al posicionamiento del asentamiento humano en el “valle transversal” (quebrada y valle) en aplicación de los anteriores principios. Se sugiere que el patrón de asentamiento que resulta del control, organización y uso del espacio-tiempo y masa-energía resulta en varias calidades de nodos que desarrollan conectividades a partir de su producción.

El desafío hoy, quinto principio, es identificar y utilizar las ventajas competitivas desarrolladas y acumuladas en América Latina y Chile en particular para ser protagonistas en la tercera ola del conocimiento en un mundo interconectado de todos sus asentamientos humanos, la hegemonía de la economía capitalista global, la insurgencia de identidades regionales, nacionales y locales, el desarrollo acelerado de la ciencia y la tecnología, la obsolescencia de la democracia representativa y representación de la ciudadanía por partidos políticos y la emergencia de nuevos movimientos sociales.

Las nuevas fronteras del conocimiento se han movido hacia el macrocosmos y sus planetas, principalmente nuestro planeta Tierra y hacia el microcosmos y sus bacterias.

Para responder al desafío y usar nuestras ventajas competitivas en las nuevas fronteras se hace ineluctable arriesgar y entrar en nuevos paradigmas como la complejidad, la renovada evolución y las ciencias de punta como la física cuántica, la ecología y otras.

El primer esfuerzo organizado parte de las instituciones posesionadas en el campo del conocimiento y especialmente en ciencia y tecnología. Este esfuerzo necesita de una estrategia liberadora que consiste en retomar, potenciar y desarrollar la simbiosis del conocimiento de punta y los paradigmas de las sociedades post industriales con la sabiduría y las mitologías de las comunidades urbanas y rurales de América Latina y en especial de Chile.

Todos los pueblos construyen modos de pensar, modos de hacer y modos de comunicarse: unos construyen cantos y otros ecuaciones para construir comunidades y sociedades, respectivamente.

Los pueblos indígenas americanos son caminantes por excelencia como su paradigmático Nayjama, el caminante que busca y encuentra caminos y sendas diseñadas y creadas por la naturaleza y sus deidades (Diez de Medina, 1974).

Los pueblos españoles y sus descendientes, criollos y mestizos, también buscaron y encontraron los mismos caminos o hicieron otros.

Para aplicar este principio se sugiere dinamización cultural de un territorio, que incluye las cuatro dimensiones universales del espacio, tiempo, masa y energía, se refiere precisamente a la acción de caminar, buscarlos, encontrarlos y realizar una simbiosis del saber pensar y saber hacer de los abuelos con el conocimiento contemporáneo de las ciencias de punta para construir los nuevos caminos construidos sobre los primigenios o nuevos caminos para competir con éxito sin perder nuestras almas.

La dinamización cultural se fundamenta en la simbiosis de lo propio como es el saber indígena, de lo concreto, práctico y holístico; del conocimiento europeo y occidental que es también concreto, teórico y fragmentado. En segundo lugar, se basa en el acceso, uso y aplicación del nuevo conocimiento de punta de la física cuántica, la biología molecular, la robótica, la informática y sus aplicaciones tecnológicas y filosóficas que se encuentran condensadas en nuevos paradigmas de la complejidad, la evolución y otros que surgirán tras los viajes interplanetarios y andando hacia lo microcósmico. En tercer lugar, parte del discernimiento del saber indígena americano en la sabiduría de los constructores de las civilizaciones tiwanakota, incaica (1000 A.C. a 1530 D.C.), del saber indígena y campesino (1530 DC. A 1950 D.C) y del saber indígena y campesino contemporáneo (1950 a 2005). En cuarto lugar, la estrategia para estos próximos 20 años es usar de la ventaja competitiva de la posibilidad cierta de lograr la convergencia, la complementariedad de la sabiduría indígena primigenio (1000 A.C. a 1500 D.C) y el conocimiento de punta emergente a partir de la aplicación de los nuevos paradigmas de la complejidad, la evolución, la teoría cuántica, la informática y otros.

Reordenando con la Pachamama

La experiencia humana en los Andes desde sus albores hace 10.000 años ha sido y es motivo de controversias por las posiciones, a veces encontradas, de estudiosos y de los hombres y mujeres de la vida cotidiana.

Si se toma, por ejemplo, los periodos español-americano y republicano, un somero estudio bibliográfico nos mostrará que se usan varios conceptos para describir y explicar la presencia, convivencia y recreación de las comunidades andinas, sociedades republicanas y sus poblaciones. Algunos autores trabajan con el concepto de síntesis, otros de sincretismo, hibridación los más prefieren el mestizaje. Nosotros elegimos usar el concepto ecológico de la simbiosis y su reordenamiento a partir y para sustentar las raíces originarias americanas junto a la modernización y hoy de la globalización.

Este proceso simbiótico de reordenamiento está basado en los siguientes postulados que emergen desde el marco teórico y conceptual y la sabiduría de los habitantes de las comunidades andinas.

1. La integración de los países, Chile, Bolivia y Perú, que comparten un territorio común histórico, cultural y económico como fue el Tawantisuyu. La integración de lo global con lo local en un proceso de contemporaneidad, donde los pueblos originarios son maestros comprobados en más de 500 años de convivencia con la modernización occidental y reordenándola creativamente. La integración de lo material y lo espiritual siguiendo las enseñanzas de los pueblos originarios y la religiosidad popular.

2. Concepción holística y sistémica de la realidad que hace a un manejo de la totalidad. Los pueblos originarios aymaras y quechuas construyeron y vivieron una cosmovisión caracterizada precisamente por una concepción orgánica de interrelaciones, cual un textil, entre el hombre, la naturaleza y el cosmos, un espacio curvo y único y un tiempo circular y cíclico, ambos conformando una unidad. De otra parte, las ciencias de punta como la física, la biología y las matemáticas avanzan ostensiblemente hacia un paradigma holístico, sistémico y recurrente.

En el caso de nuestro desafío de continuar construyendo con la madre tierra nos conduce a un desarrollo sustentable que incorpora la dimensión espiritual, un mundo y cosmos donde todo tiene vida y se sigue la reciprocidad y la complementariedad de los opuestos, un reiterado ordenamiento y reordenamiento a partir de nuestras raíces originarias e indígenas y lo moderno y global en un incesante proceso de ser y estar contemporáneos.

En suma, reordenando y reconstruyendo con la madre tierra, donde todo sea armonía entre lo material y lo espiritual.

3. Este proceso de reordenamiento y reconstrucción sigue los dos postulados anteriores donde la relación hombre-naturaleza sea igual a un todo, donde la relación hombre-cosmos sea armoniosa y se practica una ciencia de la paz.

Dicho proceso requiere considerar la Región de Tarapacá como parte de los departamentos limítrofes de Bolivia y Perú, pues estas constituyen una macro región de gran densidad y profundidad histórica. En segundo lugar, la Región de Tarapacá, otro de los nombres bajo los cuales se conoce a Thunupa, es una sobre posición de ordenamientos espacio-temporales que siguen la geodesia y geometría indígena de trpartición espacial, donde dos opuestos son intermediarios por un tercero que es el taypi, lugar imaginario o geográfico que corresponde a la cadena montañosa de los Andes, el eje acuático del lago Titicaca-río Desaguadero-lago Poopo.

4. El caso paradigmático de Isluga como Centro Sagrado nos provee de las pautas para el reordenamiento y reconstrucción con la madre tierra en el espacio sagrado en sí y sus alrededores en el altiplano y quebradas de la Región de Tarapacá.

El conjunto de iglesia, la torre anexa y la pampa plaza constituyen el Centro Sagrado de Isluga. En general las pampa plaza o atrios tienen una forma cuadrangular que puede contener una capilla.

En estas pampa plazas y sus inmediaciones se celebran las festividades religiosas católicas de la localidad y las fiestas andinas del ciclo ritual de la producción y la reproducción familiar, comunal o provincial. Por otro lado, desde la cosmovisión de los Isluga, la Torre Mallku sobresalen en el paisaje con sus imponentes tres cuerpos que objetivizan la tripartición de la pachamama o espacio-tiempo de la cosmología aymara de alajj pacha (arriba), akha pacha (aquí, ahora) y manqha pacha (abajo). La Torre Mallku constituye el elemento macho desde el cual arrojan frutas y panes, simbolizando el semen que recoge la madre tierra o santa plaza (Romero, 2001).

Bibliografía

Condarco Morales, Ramiro, Historia del saber y la Ciencia en Bolivia, Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, La Paz. 1978.

Diez de Medina, Fernando, Nayjama, Introducción a la mitología andina, Paraninfo, Madrid.1974.

Kusch, Rodolfo, Geocultura del hombre americano, Editorial Fernando García Campeiro. Bs. Aires, Argentina.1975.



Laan, Eric, Bailar para sanar, estudios de la peregrinación de los bailes del norte de Chile. Cuaderno de Investigación Social Nº33 Centro de Investigación de la Ralidad del Norte, CREAR, Iquique. 1993.

Romero, Bedregal, Hugo, Desarrollo histórico, Movimientos Sociales y Planeamiento Andino, Ediciones Populares Camarlinghi, La Paz.1980. Planeamiento Andino, HISBOL, La Paz. 1986.

Gobierno Andino en Actas de XIV Reunión Anual de Etnografía (RAE), MUSEF, La Paz. 2000.



Schiappacasse, Virgilio y Niemeyer, Hans, “Continuidad y cambio cultural en el poblado actual, colonial e inca de Pachica, quebrada de Camarones” en Chungará 28, volumen 29, Nº 2, Universidad de Tarapacá, Arica. pp. 209-248. 1999.

Notas


*Antropólogo. Universidad Arturo Prat. Correo electrónico:hugo.romero@unap.cl


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