Cambios en el paisaje de menorca desde 1975 hasta 2010 mediante imágenes teledetectadas



Descargar 389,56 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión05.08.2017
Tamaño389,56 Kb.
  1   2   3
CAMBIOS EN EL PAISAJE DE MENORCA DESDE 1975 HASTA 2010 MEDIANTE IMÁGENES TELEDETECTADAS

Emilio Ramírez Juidías

Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica (Universidad de Sevilla)

E-mail: erjuidias@us.es


Francisco Víquez Urraco

Servicios Topográficos Portuenses S.L.

E-mail: fviquez@setopsl.es
Cambios en el paisaje de Menorca desde 1975 hasta 2010 mediante imágenes teledetectadas

Resumen
La isla de Menorca, Reserva de la Biosfera, ha originado una fuerte atracción turística a consecuencia de su gran riqueza paisajística. En este estudio, se analizaron 25 imágenes Landsat procedentes del United States Geological Service para el periodo 1975-2010, todas examinadas y clasificadas en un determinado lapso de tiempo con el fin de poder caracterizar correctamente el desarrollo territorial espacial y temporalmente. Los resultados muestran como entre 1975 y 1990 no existe desarrollo del paisaje. Entre 1990 y 2000, hay un gran aumento de la vegetación a consecuencia de la protección recibida por la Unesco. En el periodo 2000-2010, es evidente el efecto del clima en el desarrollo del paisaje.
Palabras clave: Paisaje, sostenibilidad, teledetección, Menorca.
Changes in the landscape of Menorca from 1975-2010 using remotely sensed images

Abstract
The island of Menorca, Reserve of the Biosphere, has created a strong tourist attraction due to its rich landscape. In this research, 25 Landsat satellite images from the United States Geological Service were analyzed for the 1975 to 2010 period, each of which was examined and classified in a certain period of time in order to characterize right way the territorial development both spatially and temporally. The results show how between 1975 and 1990 there is virtually no landscape development. Between 1990 and 2000, there is a strong increase of vegetation as a result of the protection received by UNESCO. In the period 2000-2010, it was evident the effect of climatic factors in the landscape development.
Keywords: Landscape, sustainability, remote sensing, Menorca.
1. INTRODUCCIÓN

La isla de Menorca es un espacio insular de pequeñas dimensiones con un alto grado de conservación de sus recursos naturales y paisajísticos, hecho que permitió su declaración como Reserva de la Biosfera el 8 de octubre de 1993.

Según OLCINA CANTOS (2012), la sostenibilidad ambiental, definida como el conjunto de políticas y procesos encaminados a mantener un nivel de desarrollo adecuado que no ponga en peligro los recursos naturales existentes, es un concepto complejo, ya que depende del criterio que se escoja para determinar el momento en el que un nivel de desarrollo determinado no pone en peligro la pervivencia de los recursos existentes en un espacio geográfico dado. En este sentido, y en las últimas décadas, Menorca ha experimentado un profundo desarrollo normativo conducente a la elaboración de un Plan Territorial Insular (PTI), aprobado definitivamente el 25 de abril de 2003 por el Consell Insular de Menorca, gracias al cual el paisaje tiene una gran importancia tanto como recurso, como patrimonio (MATA OLMO et al, 2002).

De acuerdo con el Institut d’Estadística de les Illes Balears (2013), el crecimiento relativo de población urbana en la isla de Menorca, ha sido del 73,2 % entre 1998 y 2010, lo que ha dado lugar a una continua transformación del paisaje tradicional agrario con el fin de crear nuevas zonas urbanizadas. Éste crecimiento constante ha ido provocando el agotamiento de los recursos agrarios de los que se abastecían aquellas áreas rurales que, poco a poco, han sido absorbidas por el tejido urbano, dando como resultado una incesante migración del medio rural al urbano a consecuencia del rápido y consecuente crecimiento económico. Esto, que puede verse como una ventaja desde el punto de vista de crecimiento y desarrollo de la isla, puede convertirse en uno de los principales obstáculos para lograr mantener el actual desarrollo urbano sostenible (DUS) en Menorca. A este respecto, sería interesante que las políticas destinadas a mejorar los problemas de movilidad, de desarrollo sostenible, de calidad de vida, de competitividad urbana y de marketing estratégico constituyeran un nuevo marco de referencia (PRECEDO LEDO et al, 2012).

Varios estudios analizan la expansión urbana de Menorca. Según CORTÈS MARQUÉS (1990), desde el punto de vista formal, el crecimiento urbano de Menorca presenta una forma difusa e irregular, a consecuencia principalmente de la dispersión de los principales núcleos litorales con elevada concentración, dando lugar a una diseminación de viviendas a lo largo del litoral debido a la expansión del turismo residencial mediante la ocupación de suelo rústico. Éste proceso ha tenido como resultado la aparición de una serie de islas dispersas por el territorio, con un carácter social propio independiente de los sectores urbanos contiguos y que tiene su origen en las dinámicas propias locales y particulares que dan lugar a su desarrollo y colonización.

En otro orden de temas, y en base a los estudios realizados por BAUZÀ VAN SLINGETRLANDT (2006) y SANTOS PRECIADO et al (2012), Menorca está transformando parte del patrón típico del archipiélago balear, basado en la compacidad y la drástica separación campo-ciudad, por otro más descentralizado. En un primer momento, la conformación del modelo metropolitano de la urbe menorquina supuso la materialización de ciudades suburbanas, alrededor de las principales zonas habitadas, con alto índice de densidad edificatoria, que albergaban una parte importante de la industria. A su vez, en el área central permanecía la mayor parte de las funciones terciarias. Este modelo desequilibrado demandaba una importante movilidad de la población, debido a la necesidad de los desplazamientos centro-periferia por motivos de trabajo y de satisfacción de gran parte de los servicios personales.

Actualmente, y tras ser declarada Reserva de la Biosfera en 1993, el nuevo modelo de dispersión de la actividad por el territorio menorquín ha generado estructuras urbanas cada vez más complejas que exigen la articulación de espacios cada vez más desconectados y fragmentados. La descentralización de equipamientos y empresas (universidades, parques tecnológicos y empresariales, etc.) si bien tiende a compensar los déficits de la periferia, característicos del modelo anterior, incrementa la demanda de movilidad, lo que ha supuesto la necesidad de construcción de una extensa red de carreteras y autovías urbanas por todo el territorio.

Aunque el análisis de los cambios de uso del suelo (CUS) así como la evaluación de la sostenibilidad en el territorio menorquín, han sido tratados en mayor o menor medida, menos atención ha sido prestada en el estudio del impacto que los CUS han provocado sobre el DUS. De hecho, muy pocas publicaciones tratan la relación existente entre los CUS y el DUS, aunque de forma general, pero ninguna de ellas se centra en la isla de Menorca. Es por ello que en el presente artículo el objetivo principal será utilizar, de manera conjunta, imágenes teledetectadas y sistemas de información geográfica (SIG) para lograr obtener la citada relación y, poder explicar los cambios acaecidos en el paisaje menorquín durante los últimos 40 años desde el punto de vista de la sostenibilidad, siendo, de crucial importancia para tal fin, centrarse en el desarrollo histórico de la isla, ya que de su evolución a lo largo del tiempo depende la notable conservación actual del paisaje agrario y natural de Menorca.


2. MATERIALES Y MÉTODOS

2.1. Área de estudio

La isla de Menorca, a lo largo de su historia, ha estado sometida a una continua transformación, lo que le ha permitido adaptarse de manera sistemática al devenir de los tiempos, pero siempre manteniendo la base de los asentamientos preexistentes. Los primeros pobladores llegaron por mar en la Edad del Bronce (SALVAT, 1978: 2195), posiblemente a raíz de la expansión de los pueblos de la cuenca oriental del Mediterráneo en busca del cobre y el estaño de occidente.

A una primera etapa de civilización primitiva, sucedió otra muy brillante conocida como talayótica (BAUZÀ VAN SLINGETRLANDT, 2006: 76), caracterizada por grandes construcciones ciclópeas afines a las de Mallorca, Cerdeña y Malta, pero de gran originalidad tipológica. Esta cultura talayótica perduró aun después de la conquista romana, aunque tuvo contactos superficiales con fenicios, griegos y cartagineses, siendo a estos últimos la atribución de la fundación de Mago, la actual Mahón (SALVAT, 1978: 2195).

A partir del 122 a.C, y gracias a la romanización, el contacto con el exterior se hizo cada vez más patente, lo que originó la aparición de pequeños núcleos poblados más o menos rudimentarios, tales como Damma, la actual Ciudadela (SALVAT, 1978: 2195). Posteriormente, tanto la llegada del cristianismo (hacia el siglo V), como la conquista vándala (hacia el año 427), desconectaron a Menorca del resto del mundo, lo que permitió el inicio de una etapa de extremo aislamiento que duraría hasta el año 900 de nuestra era.

De acuerdo con BAUZÀ VAN SLINGETRLANDT (2006: 77), desde el 902 hasta el 1287, no hay información suficiente que permita suponer que los musulmanes favorecieran el contacto con el exterior, por lo que la explotación de los recursos agrícolas y ganaderos era la única fuente comercial y de alimento.

En 1232, tres años después de la reconquista de Mallorca por Jaime I, la Menorca musulmana se hizo tributaria de Aragón y algunos años después, en 1287, en el contexto de expansión mediterránea de la Corona de Aragón, se procedió a su repoblación a manos de Alfonso el Franco (SALVAT, 1978: 2195).

La Menorca catalana gozó en parte y por breve tiempo del esplendor náutico catalán y de cierta prosperidad ganadera, principalmente lanar, pero a partir de finales del siglo XIV se inició una fuerte decadencia económica y demográfica, que alcanzó caracteres patéticos en los siglos XV y XVI, al unirse a la miseria las luchas sociales entre la aristocracia y el campesinado, entroncadas con las similares producidas en Mallorca y las frecuentes incursiones piratas que, tras los saqueos de Mahón en 1535 y Ciudadela en 1558, amenazaron con la total despoblación de la isla (SALVAT, 1978: 2195; BAUZÀ VAN SLINGETRLANDT, 2006: 78).

En el siglo XVII, de lenta recuperación económica y demográfica, la estructura agraria predominante era latifundista con ganadería extensiva, muy similar al paisaje rural musulmán. En dicha época la ciudad de Ciudadela disfrutó de una gran pujanza, lo que produjo una proliferación de la estructura urbana sobre la rústica como consecuencia del aumento del número de iglesias y palacios (BAUZÀ VAN SLINGETRLANDT, 2006: 78). En lo referente al siglo XVIII, la presencia inglesa en la isla, legalizada por el Tratado de Utrecht en 1713, dio un fuerte impulso a la economía insular, especialmente a la marina, lo que hizo de Mahón un emporio de comerciantes y corsarios, mientras que Ciudadela, la capital medieval de la isla y reducto aristocrático y clerical, quedaba fosilizada dentro de sus murallas (SALVAT, 1978: 2195).

La pujanza marítima de Mahón se prolongó en el siglo XIX, aún después de la reincorporación de definitiva de la isla a España en 1802, representando la marina mahonesa un importante papel en el comercio cerealista del Mar Negro. Posteriormente, en 1820, las leyes proteccionistas que detuvieron dicho comercio dieron al traste con la marina mahonesa y con la economía de la isla, que inició una triste etapa provinciana. A finales del siglo XIX, el modesto tejido industrial, enfocado principalmente a la producción de calzado y bisutería, fue suficiente como para reanimar la economía menorquina.

Tal y como especifica BAUZÀ VAN SLINGETRLANDT (2006: 81), la incorporación de mano de obra en el nuevo sector industrial del siglo XIX, tuvo como consecuencia inmediata un déficit laboral de grandes dimensiones en el ámbito rural. A raíz de esto, y debido a los bajos salarios pagados a los trabajadores del campo, la ganadería, que en tiempos difíciles perdió significación a favor del cultivo de cereal, volvió a ser predominante. El ganado vacuno empezó a ganar importancia frente al ovino, lo que estimuló la creación de una industria quesera que, con el tiempo, fue ganando presencia e importancia en la isla. La consecuencia inmediata de todo esto se vio reflejada en el siglo XX, ya que el campo menorquín se especializó íntegramente en el ganado vacuno, con el práctico total abandono de otras prácticas agrícolas y ganaderas, traducido en una baja presión rural gracias al desarrollo de la actividad industrial y comercial alternativa.

Este hecho, que podría ser considerado como un inconveniente, ha sido realmente una ventaja para la isla, ya que la presencia de una economía industrial poco dependiente de la base territorial, ha dado como resultado una notable conservación del paisaje agrario y natural de Menorca.

Tras el 8 de octubre de 1993, así como posteriormente con la aprobación definitiva del PTI se consiguió dotar a la isla de una mejora considerable en las comunicaciones urbanas e interurbanas tanto por carretera como en ferrocarril, ofreciendo una visión de neo-isla, totalmente adaptada a los posibles cambios que pudieran surgir en un futuro, brindando al visitante un sinfín de posibilidades de desplazamiento, centros comerciales, áreas verdes, lugares de ocio, monumentos, etc.. Actualmente, y gracias a la construcción de nuevas infraestructuras de comunicación, así como a la gestión sostenible de la arquitectura en la trama urbana insular, la isla se combina en un complejo entramado de superposiciones, dando lugar a un paisaje que se adapta a los momentos socio-económicos imperantes en cada época, y que permanece a lo largo del tiempo.


2.2. Datos y metodología

En el presente estudio, un total de 25 imágenes Landsat procedentes del archivo Earth Explorer del United States Geological Service (USGS) fueron obtenidas para el periodo de 1975 a 2010, único espacio de tiempo en el que existen imágenes satélite de calidad y número suficiente como para llevar a cabo la presente investigación. Cada una de las imágenes fue examinada y clasificada en un determinado lapso de tiempo (1975/1990, 1990/2000, 2000/2005 y 2005/2010) con el fin de caracterizar de manera idónea los cambios en el paisaje de Menorca. Todas las imágenes (Path 211 Row 32 “WRS-1” y Path 196 Row 32 “WRS-2”) fueron adquiridas durante el mes de febrero de 2013. Un procesado, posterior a la clasificación efectuada con anterioridad, fue necesario para evitar que ciertos detalles, caso de las sombras, fueran clasificadas como vegetación. La superficie de Menorca fue calculada con el uso del SIG Ilwis mediante la multiplicación del número de píxeles de cada imagen, por la resolución espacial de la imagen satélite original (30 m para Thematic Mapper “TM” y Thematic Mapper Plus “ETM+”, y 79 m para Multispectral Scanner “MSS”).

Todas y cada una de las imágenes satélite fue mejorada, y posteriormente mediante el uso del algoritmo del vecino más cercano, se logró mantener sin cambios el brillo original de los valores de los píxeles (RAMÍREZ JUIDÍAS, 2006; RAMÍREZ JUIDÍAS et al, 2007).

Con el fin de detectar cambios en las superficies reflectantes que conforman el área de estudio, se realizó una corrección radiométrica utilizando para ello el método especificado por JENSEN (1996). Posteriormente, y con la ayuda del SIG Ilwis, se llevó a cabo un proceso de superposición de capas Web Map Service (WMS) procedentes de la Infraestructura de Datos Espaciales de las Islas Baleares (IDEIB), con el único fin de comprobar la coherencia del análisis efectuado mediante las imágenes satélite.

En otro orden de temas, se realizó una profunda revisión bibliográfica destinada a determinar la posible existencia de un registro temporal de datos climáticos, lo suficientemente amplio y significativo, de Menorca como para poder obtener unos resultados, discusión y conclusiones coherentes con la presente investigación. A este respecto la información suministrada por AEMET et al (2011) fue de enorme importancia.
3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

De acuerdo con AEMET et al (2011), la isla de Menorca posee una temperatura media anual en torno a los 16,8 ºC (fig 1), que junto con su precipitación media de 599 mm (fig 2), concentrada entre los meses de septiembre a mayo, así como sus cerca de 2694 horas de sol al año, la convierten en uno de los principales lugares de visita turística de todo el mundo, no sólo por sus condiciones climáticas, sino también por su gran oferta paisajística, monumental, hotelera y de restauración.




Fig 1 Datos termométricos de Menorca para el periodo de 1971 a 2000

(Nota: Tmed = temperatura media, TmM = temperatura media de las máximas, Tmm = temperatura media de las mínimas)

  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal