Cambio en las nociones de espacio y tiempo



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CLASE 11 (28-10)

TEÓRICO

Cambio en las nociones de espacio y tiempo

En esta clase repasamos los textos de Javier Echeverría, Zygmunt Bauman y Carlos Scolari sobre el modo en que se fueron transformando las nociones de espacio y de tiempo a lo largo de la historia de la humanidad, y su vínculo directo con las tecnologías predominantes en cada tiempo histórico.

Desde el tiempo cíclico, circular, vinculado con los tiempos de la naturaleza, que regía en la antigüedad, o en lo que Echeverría denomina el primer entorno, el del campo; pasamos al tiempo como flecha, mensurable, transaccionable, abstracto, asociado a la aparición del reloj como tecnología para la medición, y a la modernidad pesada para Bauman, o al segundo entorno, el de la ciudad, en palabras de Echeverría.

Finalmente, la modernidad líquida, o el tercer entorno, el de las nuevas tecnologías digitales, el de las instituciones fluidas, el del tiempo policrónico y el trabajo multitasking es un tiempo que se retuerce y se pliega sobre sí mismo como una cinta de Mohebius.



Comprender la subjetividad de estas nociones y por lo tanto de nuestra percepción del mundo, directamente relacionadas con las tecnologías que predominan en cada momento, colabora a una comprensión más integral de la transformación social y cultural en la que estamos embarcados en este joven siglo XXI.

CLASE

Vemos en esta clase como la tecnología modifica nociones que creíamos objetivas, que son subjetivas y acorde al contexto histórico, tecnológico, etc.

Las construcciones sociales que crea la sociedad, luego la condicionan. Por ej, la sociedad produce tecnologías, y estas condicionan nuestras vidas.

Con las evoluciones tecnológicas las concepciones de T/E cambian.



1) Antigüedad – 1er entorno: El espacio/tiempo estaba unido, asociado a la naturaleza y la biología, a lo tangible, visible. Esto condicionaba a los hombres.

Ej.: se trabajaba desde que salía el sol hasta que se ponía.

El primer entorno era el cruce de determinadas coordenadas de espacio tiempo (determinado lugar y momento), lo que condiciona la vida de la sociedad.

El tiempo es circular, ciclos, como la naturaleza, sale y se esconde el sol.



2) 2do Entorno: Ciudad. Con la modernidad se separa el tiempo, nace la historia. Se empieza a medir el tiempo. La nueva tecnología que marca este período son los relojes, que permitieron hacer “transacciones por el tiempo”, se capitalizó.

También surge el pensamiento abstracto, conceptual, desligado de lo tangible, empírico.

* Para Baumann: se desvinculan tiempo y distancia como ejes separados. Esto fue dado por las tecnologías que permitieron desplazarnos más rápido, es decir, cubrir más espacio en menos tiempo. (Tren, Barco, etc.)

Ya no es “dos días a pie” sino determinado tiempo para hacer determinada distancia, dependiendo la tecnología usada. La distancia y el tiempo dejan de ser invariables.

Baumann llama a este momento la “Modernidad Sólida”, aquí el tiempo no se mueve de forma circular, sino en línea, hacia el progreso.

“Aceleración de los tiempos y magnificación de los espacios”, esto va de la mano con el proceso colonizador.



3) 3er Entorno: Baumann habla de la “Modernidad Líquida”, caracterizada por las nuevas tecnologís digitales (tarj. De credito, videojuegos, Internet, telefonos celulares, etc.).

“Las nuevas tecnologías no son solo nuevos dispositivos, sino algo que va a condicionar el entorno social”.

Echeverría: Del 2do al 3er entorno está el cambio más abismal, este es el primer entorno virtual.

El espacio ya no es relevante, el control territorial Estatal, etc. Ahora todo es “tiempo real”.

Baumann: Un ejemplo del 2do entorno es la planta de General Motors (muestra del paradigma de la modernidad sólida), donde había un matrimonio entre capital y trabajo. Si bien este matrimonio no se disolvió, si hubo grandes transformaciones, y sucedieron cosas como la aparición del estado de bienestar en busca de mejorar esa relación.

M. Líquida: el intercambio ahora no es de objetos sino virtual. Las nuevas formas que toma el capital y el trabajo, volcándose hacia servicios y virtualidad hace que uno deba estar conectado siempre.

Ahora el poder lo tiene quien puede desconectarse, o quien decide cuando podes desconectarte. Ahora en los trabajos exigen que uno esté sometido al trabajo de esta nueva forma. Siempre disponible. Pero también hay vínculos más frágiles, circunstanciales con el trabajo, ya nadie hace toda una carrera en 1 lugar.

Echeverría es el que habla de poder en cada entorno, dice:

1er entorno: poder económico (concentración de tierras), poder politico (monopolio de la violencia) y poder religioso.

2do entorno: poder politico sigue (Estado), Poder económico también (poseedores de medios de producción), y el religioso también (aunque más llevado por las creencias, más leve). Aparece un 4to poder, CIVIL (sociedad organizada), de acuerdo a valores éticos, morales, colectivos.

3er entorno: entorno no tangible, aquí el poder no es físico en la red, ni político (no pueden controlar la red aunque lo intentan), tampoco religioso. Si perdura el poder económico. “Los señores del aire”, grandes empresas multinacionales relacionadas a la tecnología, que con su diseño, las tecnologías, nos condicionan.

Habla de 7 tecnologías Echeverría.

TEXTO ECHEVERRÍA

Cuando digo 'tecnologías', me estoy refiriendo, simple y llanamente, al teléfono, a la televisión, a las tarjetas de crédito, a las redes telemáticas como Internet, a las tecnologías multimedia como los cederrón, los DVD, es decir, los discos de archivo digitales y electrónicos, o las enciclopedias multimedia, a los videojuegos y a la realidad virtual.

Estas siete tecnologías, más todas las que a ellas se adhieren, conforman un nuevo espacio social: el espacio electrónico o telemático, aunque yo prefiero llamarlo 'Tercer Entorno. En este nuevo espacio tecnológico es donde se puede desarrollarla sociedad de la información.

Esta idea, soc. de la info., ha tenido muy buena recepción tanto en el Viejo Continente como en el resto del mundo, porque refleja, ni más ni menos, que las nuevas tecnologías influyen en la creación de una nueva sociedad, distinta de la industrial.

Todos sabemos que una sociedad requiere un espacio y un tiempo para surgir, para crearse, para desarrollarse, para evolucionar, para cambiar; por una parte, no hay sociedad que no se instale en un territorio determinado, en una ciudad, pongamos por caso, y, por otra, ésta siempre genera su propio tiempo. De hecho, las distintas sociedades humanas habidas a lo largo de la Historia han creado conceptos muy distintos del tiempo; no es lo mismo el tiempo de la sociedad industrial, ligado al reloj, al horario, a las ocho horas de trabajo esto, en las fases más avanzadas, a los fines de semana o vacaciones en general, que el de la sociedad rural.

En la sociedad rural, el tiempo está vinculado a los ritmos naturales, a las estaciones, a las épocas en que hay que cosechar, en que hay que sembrar, a las épocas en las que hay que dejar la tierra en barbecho, a las épocas en las que hay que llevar las ovejas a pastar al monte, etc. Las sociedades campesinas han generado, por tanto, su propio espacio, bien en el campo, bien junto a los ríos, enfrente de los mares o en lo alto de las colinas para protegerse.



Explicación del tercer entorno: Creo que la gran transformación social que se ha generado a finales del siglo XX y que continuará a lo largo del XXI por efecto de estas tecnologías de la información en las comunicaciones es consecuencia, ni más ni menos, de la necesidad de creación de este Tercer Entorno, de un tercer espacio social contrapuesto a los dos primeros.

Todos los artefactos como tarjetas de credito, viodeojuegos, realidad virtual, etc., son los que nos conectan al nuevo espacio social; pero lo realmente importante es que éste se superpone a los otros dos.

Si la ciudad, este edificio, por ejemplo, se superpone, en el sentido literal de la palabra, al solar, al suelo, a la tierra; si se construye sobre la fisis o bien sobre el agua, sobre los lagos aunque son casos muy excepcionales, lo sé, ocurre exactamente igual con el Tercer Entorno, que se superpone también a naturaleza y ciudad.

Cuando viajen ustedes en tren, avión o automóvil comprobarán que cada vez hay más antenas de transmisión por las cumbres de los montes. En muchos casos, son de teléfonos móviles, para que tengan cobertura en determinadas zonas, o bien de repetidores de televisión; es decir, este Entorno no sólo se superpone a nuestras casas, en el caso de la antena parabólica o el módem que conecta el ordenador a las redes telemáticas, o a nosotros mismos, como ocurre con la tarjeta de crédito, sino que también se va superponiendo a los montes, a los campos, etc. Entonces, el avance es progresivo. Se está construyendo esto que Al Gore llamaba 'las autopistas de la información'. Se están cableando las ciudades; la infraestructura que conduce la información va llegando a nuestras oficinas, a nuestros despachos e incluso a nuestros hogares, como ya he mencionado. Éste es, precisamente, el desarrollo del espacio informacional, de este tercer entorno que se superpone como digo a los otros dos.

Este Tercer Entorno no destruye a los otros dos; el campo va a seguir existiendo y la ciudad también. No obstante, en particular a través de las redes telemáticas, las actividades sociales se desarrollan cada vez más por medio de estas nuevas tecnologías. Es evidente que cada vez se hace más comercio electrónico; nuestras nóminas o nuestras pensiones, por ejemplo, las recibimos a través de cuentas bancarias de dinero electrónico. Y que si antes había un solo aparato de televisor, ahora, en muchas casas, hay varios. Y que la conexión a Internet es cada vez más habitual.

Por eso, mi propuesta es observarlas como generadoras de un espacio social tan importante o más que el campo o la ciudad, no contemplarlas como simples instrumentos de juego o como instrumentos para obtener dinero, información, etc. Porque no sólo estamos ante nuevos medios que nos permiten lograr diversos fines, sino también ante un nuevo ámbito que define nuestra sociedad.

En primer lugar, la guerra. Se le llama 'infoguerra', o 'ciberguerra', y lo ocurrido en Kosovo es un gran ejemplo de esto. O sea, que la actividad militar ha sido la primera en adaptarse a este Entorno, y funciona perfectamente bien. No es que dependa de Internet, entiéndanme, sino de otro tipo de redes telemáticas estrictamente militares.

En segundo lugar, se pueden transferir capitales, mover dinero, invertir, comprar o vender acciones en Bolsa, etc., por lo que las finanzas, los bancos que mueven su dinero a través de redes telemáticas.

En tercer lugar, la ciencia ha sido la siguiente en adaptarse. La investigación científica funciona en el Tercer Entorno, estrictamente hablando, desde hace ya 15 ó 20 años. Hoy en día los científicos se comunican entre sí, intercambian imágenes, hipótesis, y hacen experimentos a través de redes telemáticas.

Pero la auténtica gran novedad tiene lugar a partir de los años 1995 y 1996. Muchos pensaron que era una moda pasajera; sin embargo, va camino de superarnos, de influir cada vez más en nuestras vidas, y sobre todo en la de nuestros hijos. Este invento es, ni más ni menos, la World Wide Web, la célebre triple 'w' causante de lo que muchos consideran que es Internet. Y entonces es cuando la actividad económica se incorpora a este ámbito de la tecnología; muchas empresas, muchos comerciantes, comienzan a crear sus propias páginas web para captar clientes, para anunciar productos, para comprar, vender, etc.

Por tanto, una sociedad puede tener tanto una plasmación urbana como rural o electrónica. Si en este último espacio se puede hacer la guerra, comerciar, comprar o vender, ahorrar, invertir, educar, hacer aulas virtuales en la universidad, investigar, divertirse o desarrollar actividades religiosas, por ejemplo, entonces, es posible que las grandes actividades sociales se hagan también e esta sociedad de la información, en este Tercer Entorno.

Aclarado esto, bien es cierto que, por otra parte, se plantean grandes problemas ¿Cuáles son? Pues, en primera instancia, el problema del poder.

3er entorno: lo que prima claramente es el poder económico, lo que yo llamo 'los señores del aire'. Quiero decir con ello que, así como estas nuevas tecnologías generan un nuevo espacio y tiempo sociales en el último de los cuales se crea, se construye y se desarrolla la sociedad de la información, si nos preguntamos por quién manda en el Tercer Entorno, por cuál es el poder en la sociedad de la información, la respuesta no es el Estado, ni la religión, ni el poder militar ó éste existe; está en una zona de las redes telemáticas, pero no interfiere sobre el resto de dichas redes: puede intervenir la CIA, o el FBI, para controlar la delincuencia, pero no hay operaciones militares.

Los señores del aire, es decir, estos grandes empresarios de las siete tecnologías que mencioné anteriormente: telefonía, televisión, bancos electrónicos, redes telemáticas, tecnologías multimedia, videojuegos y realidad virtual. Ellos son los que están compitiendo, luchando, por el poder en el Tercer Entorno.



TERCER ENTORNO - CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES PARA ECHEVERRÍA:

En el campo o en la ciudad los seres humanos nos interrelacionamos a corta distancia. Nos movemos por criterios de vecindad; lo importante es lo próximo. Tanto en la sociedad agraria como en la sociedad industrial, que son los dos grandes cánones del Tercer Entorno, lo importante es vivir cerca del lugar donde uno trabaja, o donde hace la compra, etc.; es decir, la corta distancia ha sido determinante en ambas.

1) La gran novedad que aporta el Tercer Entorno es que la distancia pasa a ser irrelevante. A través del teléfono nos podemos comunicar con alguien que hubiera estado en Sidney, por ejemplo, viendo los Juegos Olímpicos. A través de la televisión vemos lo que sucede en Guatemala, en el Salvador o en cualquier otro lugar del mundo. A través del dinero electrónico, andemos por donde andemos de viaje, accedemos a nuestro dinero; no sabemos dónde está nuestro dinero digital y electrónico, lo importante es que podemos acceder a él siempre que estemos conectados a la red de dinero electrónico. A través de Internet podemos relacionarnos con personas que no hemos visto ni veremos jamás. Y así con todas y cada una de las tecnologías que definen este nuevo espacio, lo que permite hablar de 'telemedicina', de 'teleducación', de 'teleguerra', de 'telenegocios' o 'infonegocios', y que los seres humanos veamos, oigamos y podamos hacer cosas y relacionarnos a distancia, cosa que no había sucedido nunca a lo largo de la Historia.

2) La segunda propiedad diferenciadora es lo que yo llamo 'la topología'. En el primer entorno, para arar un campo, ordeñar una vaca, picar en una mina o pescar hay que estar en un determinado recinto: la huerta, el estable, el barco si son pescadores, etc. En el segundo ocurre exactamente lo mismo: para dormir tenemos que estar en nuestra habitación, para trabajar hay que ir a la oficina, etc. Sin embargo, en el Tercer Entorno nos podemos relacionar a través de redes telemáticas, ya no hace falta confluir físicamente en un mismo recinto.

3) La tercera gran propiedad diferencial entre el tercer entorno y los otros dos es que el primero y el segundo son entornos físicos, materiales. El Tercer Entorno, en cambio, es un espacio informacional, virtual. Aquí, para hacer cosas no hay que trasladar objetos físicos: carteras, maletas, arados, camiones, automóviles..., ni tan siquiera nuestro cuerpo; lo único que se traslada a través de las redes telemáticas son los bits, los flujos electrónicos. De ahí la importancia de dicho término; he empezado hablando de 'autopistas de la información', de 'sociedad de la infomación', y ahora comprobamos, efectivamente, que estamos ante un espacio informacional.

4) Y derivada de esta última surge la cuarta propiedad: la electrónica. El 2do entorno es mecánico, en el tercero los flujos informacionales son posibles porque los electrones los transportan.

5) Hay una quinta propiedad: la representacional, cuerpo frente a representación. En el primer y segundo entornos tenemos que estar presentes corporalmente para hacer cosas: trabajar, comprar, vender, entretenerse, dar una conferencia, dialogar, etc. En el Tercer Entorno, sin embargo, basta con estar representados electrónicamente; por lo tanto, funciona mediante representaciones, y no mediante cuerpos.

6) La sexta y última propiedad es el tiempo. En el primer y segundo entornos es condición sine qua non la simultaneidad, la sincronía, mientras que el tercero es multicrónico; es decir, que para hacer cosas en éste no hace falta simultaneidad. la noción del tiempo creada en la sociedad industrial desaparece; no incluye jornada de trabajo alguna, ni mucho menos, claro está, días laborales y festivos: uno trabajará media horita por aquí, tres horitas por allá..., igual estando de vacaciones también trabaja un rato.

Vale agregar que si quiero acceder a dicho espacio tengo que hacerlo a través del teléfono móvil, o a través de la pantalla de televisión, o a través de la tarjeta de crédito, o a través del ordenador conectado a Internet; si no, no hay tal acceso. Por tanto, hay que saber manejar las interfaces propias de este espacio.

El dilema, el tema ya no es industrializarse o no, sino informatizarse, pasar o no al Tercer Entorno, opción que va a marcar el futuro de las sociedades en el siglo XXI.



TEXTO SCOLARI

8.1. Las nuevas subjetividades espaciotemporales

Ahora dejaremos caer algunas reflexiones sobre cómo esas hipermediaciones nos producen. “Primero modelamos nuestros instrumentos, después ellos nos modelan a nosotros” McLuhan. Cada época genera sus tecnologías, que a su vez contribuyen a definir ese momento histórico. Las tecnologías no sólo transforman al mundo sino que también influyen en la percepción que los sujetos tienen de ese mundo.

Si el siglo XVIII latió al ritmo del reloj y el siglo XIX marchó al calor de la máquina de va- por, el siglo XXI navega en el mar digital. Y si los científicos del siglo del reloj imaginaron al universo como un perfecto mecanismo sincronizado, los investigadores e intelectuales más avanzados de la sociedad digital no se cansan de envolvernos en redes cargadas de una caótica complejidad.

1) Durante la Antigüedad el tiempo estaba integrado en la naturaleza y aparecía como una parte tangible de la realidad, lejana de cualquier tipo de formulación abstracta. El tiempo, por entonces, era un fenómeno biológico vinculado al ciclo de los eventos naturales: la salida y puesta del sol, la llegada del verano, el día más corto del año, la sucesión de estaciones, el nacimiento y la muerte. Esta concepción cíclica del tiempo marcó las actividades de la humanidad durante siglos.

2) La invención del reloj mecánico en el siglo XVII abrió las puertas de una nueva dimensión temporal: el tiempo abstracto y lineal de la Modernidad. Los sujetos dejaron de seguir el ritmo de la naturaleza o el repicar de las campanas medievales para organizar sus vidas a partir del tic tac mecánico de las máquinas. De esta manera el tiempo pasó a ser un bien que podía ser consumido, fragmentado, comprado o vendido.

Las tecnologías modifican la subjetividad relativa al tiempo y el espacio.



La percepción de la distancia cambió. Los medios de comunicación incrementaron esta condensación espacial gracias a las transmisiones que atraviesan el planeta cabalgando las ondas electromagnéticas.

Algo parecido sucede con el tiempo. Enviar una carta por correo en el siglo XIX implicaba esperar su respuesta durante varias semanas o meses. Los habitantes del siglo de las comunicaciones eléctricas se acostumbraron a recibir respuestas a sus telegramas en pocas horas... hasta que se perfeccionó el teléfono. La radio y la televisión acrecentaron esta condensación temporal por medio de las transmisiones en directo.

Con las tecnologías digitales parecería que los viejos espacios se reducen y que las agujas del reloj giraran más rápido. Estas mutaciones afectan a las oposiciones y diferencias que fundan nuestro sistema de significación cultural.



8.1.1. El espacio de las hipermediaciones

Este espacio resignificado, el “ciberespacio”, donde se asientan comunidades virtuales y la distancia se mide en clicks, es el lugar donde nacen y evolucionan las nuevas formas de comunicación.

Los procesos de hipermediación nacen en el espacio virtual pero sus efectos van mucho más allá. Se deja sentir en otros lugares, por ejemplo en los medios tradicionales impresos o electrónicos, los cuales apuestan -dentro de sus limitaciones tecnológicas- a simular las formas hipermediáticas.

8.1.2. El tiempo de las hipermediaciones

Si en el siglo XVIII la sociedad respiraba al compás del cronómetro mecánico, ahora los eventos laten al ritmo de los flujos de datos que atraviesan la red digital.

Según Rifkin los ordenadores «están cambiando la manera de conceptualizar el tiempo y, en el mismo proceso, la manera de pensarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea».

Las tecnologías de la información y la comunicación «están introduciendo cambios en la concepción del tiempo, una transformación tan significativa como la que trajo aparejada la era moderna».

Esta nueva concepción se caracteriza por disolver la separación entre un tiempo local y un tiempo global. El tiempo ahora deja de existir «como estructura lineal, monolítica, como era en la época de los trenes y el telégrafo [...] (para) existir en diferentes niveles».

Si en la sociedad modelada por los medios electrónicos tiempo y espacio se condensaban, las nuevas formas de comunicación digital los retuercen sobre sí mismos hasta formar una especie de cinta de Moebius (infinita) que termina por redefinir nuestras percepciones.



Apenas hemos mencionado la tensión entre el tiempo global y el tiempo local. Sabemos que a pesar de la presión globalizadora el tiempo local sigue siendo un elemento constitutivo de la vivencia cotidiana de los sujetos, ya que numerosas actividades religiosas, culturales e incluso económicas -como la agricultura- se rigen por los viejos tiempos.

Roland Robertson ha creado, en 1995, el concepto de glocalización para definir esta convivencia critica de dos tendencias opuestas. Entonces... ¿es posible un tiempo glocal?

No es necesario que haya conflictos entre el uso simultáneo del tiempo global y el tiempo local. Los tailandeses pueden comprar sus stocks en la Bolsa en el tiempo global e ir al templo budista con su tradicional tiempo local [...] Es posible mantener la identidad temporal local por medio del uso de Internet o Si bien la red es un agente globalizador, también es, al mismo tiempo, un agente localizador».

Si el tiempo de la Antigüedad podía ser representado por un círculo y el tiempo moderno por una flecha dirigida al futuro, según Hongladarom en la era digital el tiempo adopta la forma de una red. Ahora el tiempo está compuesto por una multitud de vectores moviéndose en diferentes direcciones.

El tiempo monocrónico (monochronic) se caracteriza por ser lineal, tangible y divisible en bloques, tal como se considera desde una perspectiva económica. El uso del tiempo monocrónico resalta la planificación, la fijación de calendarios y considera significativo el empeño aplicado en respetar los tiempos previstos. El tiempo policrónico (polychronic) se verifica cuando dos o más actividades se desarrollan dentro del mismo bloque de tiempo. Si bien el capitalismo tradicional favorecía el trabajo monocrónico -no podemos dejar de recordar las imágenes de Charles Chaplin en la cadena de montaje de Tiempos modernos (1936)-, actualmente se considera que el output del trabajo policrónico es muy superior al de las actividades monocrónicas. Las tecnologías digitales potenciarían la realización simultánea de múltiples tareas (policronicidad), instaurando de hecho un multitasking en las actividades humanas individuales o de grupo.

A diferencia de un trabajador del siglo XIX, sumergido todo el día en la misma y rutinaria tarea, la sociedad digital se caracteriza por construir una geografía del tiempo muy variada. Cuanto más se vinculan las prácticas profesionales al entorno productivo digitalizado, más se fragmentan y recombinan. La férrea disciplina temporal impuesta a sus trabajadores por el capitalismo industrial sucumbe frente al desafío planteado por el ciber- tiempo.

El tiempo de las hipermediaciones también es policrónico, reticular y discontinuo. Como ya dijimos, la idea de una aldea global viendo a la misma hora el mismo programa de televisión se vuelve cada vez más insostenible. Es probable que la frase “no se pierda el próximo episodio, a la misma hora, en el mismo canal” no tenga sentido para nuestros nietos.

FIJARME EN LA REVISIÓN LA ENUMERACIÓN DE LAS CARACTERÍSTICAS QUE DA SCOLARI.

8.1.3. La ubicuidad de las hipermediaciones

La difusión de tecnologías móviles de comunicación está transformando nuestras percepciones del tiempo y el espacio.

Si tomamos distancia, la incorporación de estas prótesis en nuestros cuerpos puede ser considerada como una fase más de un largo proceso que comienza con las pequeñas radios con transistores en la década de los sesenta, continúa con el walkman -la prótesis por excelencia de la cultura posmoderna- y se afianza con la telefonía móvil, los reproductores MP3 y los ordenadores portátiles en los albores del siglo XXI.

Según Creen las tecnologías dominantes de un período histórico definen su organización temporal y su comprensión cultural.

Tanto la posibilidad de viajar como el uso del reloj, la agenda, el walkman o el teléfono constituyen claros ejemplos de tecnologías que regulan el uso del tiempo y el espacio en nuestra vida cotidiana.

Los dispositivos móviles están operando en ese mismo microentorno pero de manera más profunda y acelerada.

El tiempo asume nuevas valencias. Resulta cada vez más extraño conocer a alguien a quien «le sobre el tiempo» o que le guste “perderlo”. El tiempo se percibe socialmente como algo que debe ser llenado con actividades hasta aprovechar sus últimos resquicios.

A esta experiencia subjetiva de aceleración se le debe agregar una fragmentación concreta de las comunicaciones. Ahora nos comunicamos más pero con mensajes más breves.

Esta nueva dimensión temporal se complementa con una diferente vivencia espacial. Los dispositivos móviles, al no depender de una conexión fija a la red, resignifican conceptos como proximidad, presencia o movilidad.

Lugares consolidados en nuestras sociedades como el espacio público o el privado también se reconfiguran.



El hecho de poder estar siempre disponibles, en cualquier momento y en cualquier lugar, transforma la gestión de las actividades y la regulación del ciclo vital social.

Las nuevas lógicas de producción hipermediática son un buen ejemplo de esta desterritorialización profesional. Por ejemplo, las más avanzadas agencias de noticias basan su producción en periodistas polivalentes dispersos por el territorio, profesionales capaces de crear informaciones escritas, fotográficas, radiofónicas o televisivas y enviarlas a la sede central por medio de una conexión de banda ancha.



Así, las actividades laborales se basan más en el uso del tiempo que en el de un espacio que tiende a resignificarse.

el teléfono móvil se está convirtiendo en una suerte de mando a distancia para lavida cotidiana de las personas [...] Las tecnologías de las multitudes inteligentes parecen modificar la percepción del espacio y el tiempo de algunos individuos, con efectos visibles en los espacios públicos [...] donde cada vez hay una mayor población físicamente copresente que se comunica con otras personas ausentes.

Esta aceleración de los ritmos de vida, caracterizada por el consumo fragmentado de información a lo largo de la jornada, la multiplicidad de tareas realizadas al mismo tiempo y la supresión de las pausas o intervalos, va en directa colisión con las instituciones pre digitales.

No podemos negar que estamos en presencia de tecnologías cognitivas que nos reconfiguran en tanto sujetos.

Estas transformaciones apenas se están haciendo perceptibles y todavía no se han manifestado en su integridad. Como los síntomas que analiza el psicoanalista, que nos llegan en forma de mínimas exteriorizaciones de la complejidad del inconsciente, sólo estamos en condiciones de reconocer una pequeña parte de las mutaciones que están remodelando nuestra subjetividad.

TEXTO BAUMAN

La modernidad como historia del tiempo

Lejos, mucho tiempo, cerca, poco tiempo, solían significar casi lo mismo, cuanto esfuerzo implicaría para un ser humano recorrer esa distancia. El espacio era lo que uno podía recorrer en un determinado tiempo. Mientras que tiempo era lo que se necesitaba para recorrerlo.

Pero aparecieron los vehículos capaces de desplazarse más rápido que las piernas de humanos o patas de animales, y que podían volverse cada vez más veloces, de modo que recorriendo distancias cada vez más largas podía insumir cada vez menos tiempo.

El tiempo necesario para viajar dejó de ser el rasgo característico de la distancia, y se transformó en un atributo de la técnica de viajar. Por lo tanto, el tiempo se ha convertido en un factor independiente, diferente, del espacio, porque, a diferencia del espacio, podía ser alterado y manipulado.

La modernidad nació bajo las estrellas de la aceleración y la conquista de la tierra, la emancipación del tiempo y el espacio, la subordinación a la inventiva y la capacidad técnica humana.

La relación entre tiempo y espacio sería, a partir de entonces, mutable y dinámica, no predeterminada e invariable. La expansión espacial, conquista del espacio, pasó a ser la apuesta. El espacio era el valor, el tiempo la herramienta. Así, se centraron en idear modos de realizar tareas con mayor rapidez, eliminando el tiempo “improductivo”.

De la modernidad pesada a la modernidad liviana

Esa parte de la historia que podría denominarse “la era del hardware” o “modernidad pesada” –obsesionada por el gran tamaño-. La época de las máquinas pesadas y engorrosas, de altos muros de fábricas, de enormes locomotoras y gigantescos vapores oceánicos. Conquistar el espacio era la meta suprema… apropiarse de todo lo que uno pudiera y pudiera conservar, marcándolo con carteles de “propiedad privada”.

El territorio fue una de las mayores obsesiones de la modernidad.

Por otro lado, la rutinización del tiempo mantenía el lugar íntegro, compacto y sometido a una lógica homogenea. En la conquista del espacio el tiempo debía ser flexible y maleable, y sobre todo reductible por medio de la creciente capacidad “devoradora de espacio”. Sin embargo, cuando se trataba de fortificación del espacio conquistado, de su domesticación y colonización, hacía falta un tiempo rígido, uniforme e inflexible, un tiempo monótono e inalterable. Como el de las fábricas “fordistas”.

Esta también era la época de la racionalidad instrumental, el tiempo era el medio que requería ser cuidadosamente manejado para que los réditos del valor, que eran espaciales, pudieran maximizarse.

En la época de la modernidad liviana, “del software”, aparece la eficiencia del tiempo como medio de conseguir el valor. La pregunta se ha desplazado de los medios a los fines. Aplicado a la relación espacio-tiempo, esto significa que como todas las partes del espacio pueden alcanzarse en el mismo lapso “sin tiempo”, ninguna parte del espacio es privilegiada, ninguna tiene “valor especial”. Si es posible acceder a cualquier parte del espacio en cualquier momento no hay motivación de visitarlo con frecuencia.



La seductora levedad del ser

El tiempo insustancial e instantáneo del mundo del software es un tiempo sin consecuencias. Instantaneidad significa una satisfacción inmediata del interés. El tiempo/distancia que separa el fin del principio se reduce o desaparece. Las dos ideas que antes eran usadas para parcelar el transcurso y para calcular de ese modo el valor de perdida del tiempo, han perdido gran parte de su significado. Solo hay momentos, puntos sin dimensiones.

Como consecuencia la expresión “tiempo” parece cambiar nuevamente, aunque no llegamos tampoco a un tiempo “cero”, una genuina instantaneidad. Tampoco el espacio ha caído en una irrelevancia total, ni los humanos han logrado la ingravidez, ni la infinita flexibilidad y volatilidad. Pero la situación descripta sin dudas modifica el horizonte en la modernidad liviana.

Pero no ha cambiado todo, aún quienes tienen las manos libres dominan a las que las tienen atadas. Igualmente, el marco se ha llenado con un nuevo contenido, más precisamente “la cercanía a las fuentes de incertidumbre” se ha reducido por la instantaneidad. Las personas que se mueven y actúan más rápido son ahora personas dominantes. El acceso diferencial a la instantaneidad es crucial para ello.

Otro gran cambio es que antes había que controlar el proceso de trabajo. Ahora hay un fenómeno radicalmente opuesto, la “desencarnación” del trabajo humano, que es la principal fuente de alimentación del capital contemporáneo. Ya no son necesarias las enormes y torpes instalaciones del tipo panóptico. El trabajo ha salido de éste, pero más importante aún, el capital se ha liberado de la terrible carga y los costos exorbitantes que implicaba mantener la vigilancia. El capital se ha liberado, en realidad, de la tarea que lo ataba y lo obligaba a enfrentarse directamente con los agentes a los que explotaba para lograr reproducirse y extenderse.

Lo más grande ya no es lo más eficiente, en la época del software el capital es extraterritorial, volátil e inconstante.



La vida instantánea

Habla de Sennett que estaba impresionado al entrevistar a Bill Gates, dice “parece libre de la obsesión de aferrarse a las cosas. Sus productos aparecen furiosamente y desaparecen con igual rapidez, mientras que Rockefeller deseaba poseer pozos petroleros, edificios, maquinaria o ferrocarriles a largo plazo”. Gates declaró que prefería “posicionarse dentro de una red de posibilidades en vez de paralizarse en un trabajo en particular”.



El largo plazo al que aún nos referimos por costumbre, es un envase vacío que carece de significado; si el infinito, como el tiempo, es instantáneo, tener más tiempo peude agregar muy poco a lo que el momento ya nos ha ofrecido. No hay mucho que ganar con las consideraciones a largo plazo. El corto plazo lo ha reemplazado, y ha convertido la instantaneidad en ideal último.




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