Bosco sodi: itinerario de un descubrimiento



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BOSCO SODI: ITINERARIO DE UN DESCUBRIMIENTO

En febrero-marzo de 2002 y en esta misma galería, Bosco Sodi presentó una exposición de un carácter matérico; se trataba de una serie en que el artista utilizaba pastas, incorporaba y mezclaba materiales, dramatizaba la obra con incisiones y trazos... Organización sobre el plano de gruesos, huellas, manchas en que predominaban especialmente ocres y grises, y sólo muy puntualmente se expresaba el color puro como una llamarada. Desde entonces, su obra ha evolucionado y ahora, en sus obras más recientes, explora el color, un color vivo, impregnado no obstante de calidades texturales y materias. La presente exposición describe el proceso de esta transformación.


En efecto, ésta muestra el itinerario del artista desde una obra matérica de colores sordos y apagados, a una pintura del color vivo, aunque no desvinculada de calidades texturales y pastosidad. Pasar de la materia a una expresión del color luminoso implica un salto que no es evidente, porque materia y color son nociones tradicionalmente opuestas. Pues bien, la exposición narra este salto –trayecto e investigación- dado por el artista. Se trata de la radiografía de un descubrimiento, porque la exposición traza el proceso de Bosco Sodi para llegar a una manifestación absolutamente original y que a priori parecía imposible: una síntesis entre materia y color, un color vivo e intenso. Radiografía de un descubrimiento, éste es el tema de la exposición.
Muy a grandes rasgos, en el arte contemporáneo existen dos maneras de entender el color, dos maneras que representan dos polos opuestos y confrontados. Por un lado existe un conjunto de experiencias de un marcado carácter conceptual como pueden ser Kandinsky, Malevich, Theo Van Doesburg o Rothko que tienden a un proceso de depuración de la condición material de la pintura. El color luego se presenta en un estado de levitación musical: puro, intenso y luminoso. Por otro lado, decía, existe otra manera de entenderlo: el color como indisociable a la materia, como es el caso de Dubuffet, Fautrier, Beuys o Tàpies. Estos artistas que exploran el universo de la materia, poseen una paleta sorda y amortiguada. El color se confunde con el material.
Bosco Sodi articula una síntesis de contrarios que todos pensábamos irreconciliables: la materia con un color luminoso e intenso. Logra una materia pictural, rica en texturas y matices y a la vez llena de luz y viveza. Las últimas piezas realizadas por el artista consisten en planos de color que, gracias a la dimensión matérica, poseen una gran riqueza de matices y tonos. Como en el caso de Rothko, estas superficies monocromáticas, a pesar de su aparente simplicidad, son de una gran complejidad y ambigüedad, poseen infinidad de matices y luces.
Ahora bien, es necesario que nos preguntemos como y por qué Bosco Sodi llegó a esta síntesis. Tengo la convicción de que algo muy profundo le empujaba. Quien siga la trayectoria del artista desde su inicio, observará que el pintor oscila, por etapas, entre una pintura matérica y otra del gusto por el color. Estas dos expresiones coexistían separadamente, pero en todo caso explican una inquietud, una tensión que se resolverá después de un largo proceso de reflexión y de ensayos.
Al instalarse en Barcelona, después de residir en varias ciudades de Europa, hace aproximadamente dos años, Bosco Sodi profundizó sobre la dimensión matérica. Acaso sea el contexto de la ciudad con una fuerte tradición informalista o el aura de Antoni Tàpies lo que le motivó a seguir en esta dirección. El resultado fue la exposición –anteriormente aludida– que presentó en esta misma sala.
Intuyo que, para el artista y como suele ocurrir, la celebración de la exposición significó el término de una etapa y una reflexión sobre su propia obra. La conclusión fueron un par de piezas que marcan el punto de partida de su proceso al encuentro de materia/color luminoso e intenso: son aquellas obras que consisten en una superficie de color más o menos segmentada en líneas horizontales con una especie de marco blanco. Un día Bosco me comentó que aquel marco blanco era como una substancia espiritual sobre la cual aparecía el "ídolo". Comparto este juicio; metafóricamente diría que el color "aparece" del fondo de un mar de nieblas con todas las connotaciones simbólicas que implica. Se trata de la "aparición" del color. Cierto es que se trata de un color amortiguado y sordo. Bosco Sodi mezcla el pigmento con cera, de manera que el color –en sintonía con el marco blanco– lo apaga. Le pregunté por qué trataba el color de aquella manera, ensordeciéndolo. El artista me respondió que el color le infundía miedo y que así lo controlaba. Yo diría que la cera era una manera de atribuir una objetualidad al color, de evitar su volatilidad inmaterial: dar cuerpo material al ídolo del que me hablaba el artista.
Lo importante es percatarse de que Bosco Sodi se encuentra con el color, con una gran superficie de color; así comenzará a experimentar con materias y aglutinantes sobre el color. El siguiente paso será eliminar aquel marco blanco o aura del color al que antes aludía y entender el cuadro simplemente como un objeto de materia y color. Aunque exista una estructura de líneas horizontales, la experimentación se concentrará básicamente sobre el color y la materia. En este proceso, Bosco Sodi encontrará un aglutinante y una manera de trabajar que no ahoga la luminosidad e intensidad del color y que además posee una dimensión matérica. Ésta es la originalidad y la aportación del artista: configurar una materialidad al ídolo –el color, en palabras del artista– y que esa materialidad sea igualmente intensa y luminosa.
Falta por saber el significado de este color intenso y que a la vez posee una calidad matérica. El arte de Bosco Sodi no es un arte simplemente ornamental, posee una dimensión profundamente espiritual. El proceso que se ha descrito es la búsqueda de un lenguaje primario y elemental para expresar emociones profundas. Significativamente él ha utilizado el término "ídolo" para referirse a una de sus obras. En otro texto a propósito de la obra de Bosco Sodi yo mismo escribía: "(...) se trata de crear lo que los antropólogos llaman "un objeto de poder" en las culturas primitivas. Un objeto mágico, como puede ser el ritual religioso o un amuleto, esto es un objeto-fetiche de una gran fuerza y al que se le atribuyen poderes sobrenaturales (...). Bosco Sodi continúa la reflexión de aquellos artistas del informalismo y el expresionismo abstracto, artistas de lo profundo, artistas visionarios, artistas que alumbran la vida subterránea de las cosas". Éste es el mensaje y la batalla interior del artista.

Jaume Vidal Oliveras


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