Biografias historia documental john grierson



Descargar 1,21 Mb.
Página5/15
Fecha de conversión08.06.2017
Tamaño1,21 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   15




 

Leni, controvertida

Para Francis Ford Coppola, George Lucas o Mick Jagger, Leni era una documentalista genial, que convirtió en obra maestra el congreso con que Hitler se rindió culto. Para otros muchos, ha sido el mayor exponente del cine de propaganda.



Roman Gubern. (El Periódico de Cataluña, 10/09/03): Cuando Riefenstahl fue detenida en 1945 por los aliados y sometida a un proceso de desnazificación, se defendió diciendo que se había limitado a hacer un documental que retrató los eventos de aquel congreso. Nada más falso. El congreso se organizó como una gigantesca puesta en escena para sus cámaras --pasarelas, ascensores y rampas para los operadores--, igual a como hoy se organizan los mítines, montados para la mejor visibilidad de las telecámaras. El triunfo de la voluntad fue premiada en la Exposición Internacional de París (1937), en pleno Frente Popular.

Leni Riefenstahl nunca ocultó su fascinación por Hitler, que a su vez descubrió el talento de ella en la primera película que dirigió, La luz azul (Das blaue Licht), de 1932, premiada en el Festival de Venecia.

Sea por admiración mutua, sea por presión del dictador sobre la cineasta, de la que se llegó a decir que era su amante, Leni filmó El día de la libertad (Tag der Freiheit), un documental sobre la Wehrmacht hitleriana, en 1935, así como Olimpíada (Olympia), una lección de cine sobre los  Juegos olímpicos de Berlín en 1936.

El montaje de Tierra baja (Tiefland), en 1954, pero rodada hacia los años 1940, la colocó en una nueva controversia, por las acusaciones de la comunidad gitana de haber utilizado como extras a presos de esa etnia confinados en campos de concentración. Riefenstahl declaró haber visto tras la guerra a los gitanos que participaron en sus películas, aunque fueron asesinados en campos de concentración. Esta afirmación llevó a la fiscalía de Francfort a abrir un proceso contra la legendaria cineasta por negar el Holocausto.



La opinión de Leni Riefenstahl

Dicen que, para Hitler, Leni Riefenstahl representó la mujer ideal. Para ella, sin duda, conocer al dictador fue un acontecimiento inolvidable, allá por 1932 en un mitin en Berlín. «Fue como si se abriera la tierra delante de mí», escribe en sus Memorias. Ella no se arrepiente de nada. Ni de su fascinación por Hitler, ni de sus hermosos trabajos sobre el nacionalsocialismo. 'Por ellos he cumplido una larga penitencia', afirma en uno de los documentales realizados sobre su vida (El poder de las imágenes, 1993).

En sus memorias, publicadas en 1987, 1990 y en 1992, Leni Riefenstahl siempre negó su colaboración con el nazismo. Negó, en reiteradas ocasiones,  su afiliación al partido nazi y que fuera antisemita y se manifestó siempre como una ingenua que no vio ni oyó nada de las atrocidades cometidas por el nazismo. Llegó incluso a negar el Holocausto, aunque sí afirmó que de haber sabido cómo era Hitler, no le hubiera apoyado. Nunca se salió de sus afirmaciones a pesar de las evidencias, fotos, películas, opiniones de los jerarcas nazis, etc. Ella dijo que sólo miró, filmó y montó películas. En una entrevista para televisión afirmó que solamente sirvió a Hitler una sola vez, durante el rodaje de El triunfo de la voluntad.

Comienzo de página

















 

Su aportación al cine

«Siempre anduve a la búsqueda de lo insólito, de lo maravilloso y de los misterios de la vida». Así es como comienza Leni Riefenstahl su libro de memorias.

Hay formas de filmar, de ponerse tras una cámara, que fue Leni Riefenstahl quién las utilizó por primera vez en el cine; tomas diferentes; utilizó el traveling de modo completamente innovador.

En Olimpiada con 35 cámaras y numerosos teleobjetivos, captó los pequeños detalles de cada competición. Tuvo a 60 operadores trabajando a sus órdenes y experimentó con métodos revolucionarios para la época, colocó ruedas bajo las cámaras para poder seguir la marcha de los atletas y cavar fosos en el estadio para captar los saltos desde una perspectiva aérea. Se valió de un objetivo de 600 mm, el de más largo alcance y de una cámara subacuática, ideada especialmente por uno de sus colaboradores para los saltos de trampolín.

El resultado fueron más de 400.000 metros de película, que redujo a 100.000. El trabajo de montaje duró casi dos años con un afán y un rigor que ponía nervioso a Josef Goebbels, responsable de Propaganda del régimen nazi.

Fue una trabajadora incansable que no sólo interpretaba y dirigía, sino que también escribía los guiones y cortaba y montaba la cinta. Tenía fama de ser meticulosa hasta extremos imposibles. Cuentan que era capaz de estar cambiando de lugar los árboles de un decorado durante días enteros hasta lograr el encuadre adecuado.

En El triunfo de la voluntad, dispuso para el rodaje de ciento treinta mil metros de película (sesenta horas), dieciséis operadores y otros tantos ayudantes, treinta cámaras, cuatro equipos de sonido, un dirigible para tomas aéreas y ciento treinta reflectores gigantescos dentro de una escenografía cuidadosamente preparada por Albert Speer y más de 350.000 habitantes de Nüremberg como extras gratuitos y disciplinados.

Comienzo de página
















Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   15


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal