Biografía de Maurice Béjart Hijo del filósofo y ensayista Gaston Berger, Maurice Béjart nace en Marsella el 1 de enero de 1927. Bailarín y posteriormente coreógrafo, hace su debut en París, donde funda en 1954 los Ballets de l’Etoile



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Biografía de Maurice Béjart

Hijo del filósofo y ensayista Gaston Berger, Maurice Béjart nace en Marsella el 1 de enero de 1927. Bailarín y posteriormente coreógrafo, hace su debut en París, donde funda en 1954 los Ballets de l’Etoile, que se convertirán en 1957 en el Ballet-Théâtre de Paris. En 1960, se instala en Bruselas, donde monta el Ballet du XXe siècle. Un cuarto de siglo más tarde, traslada su compañía a Lausana, rebautizándola con el nombre de Béjart Ballet Lausanne. Echa raíces allí donde trabaja.
Béjart adquiere lo esencial de su formación como bailarín con Madame Egorova, Madame Rousanne y Léo Staats, estrenando este bagaje clásico en Vichy (1946), y posteriormente al lado de Janine Charrat y Roland Petit y, sobretodo, en Londres, como miembro del International Ballet. Una gira por Suecia con el Ballet Cullberg (1949) le permite descubrir los recursos del expresionismo coreográfico, mientras que un contrato para una película sueca le enseña a admirar a Stravinsky.
Sin embargo, es con obras de Chopin que, de regreso a París, Maurice Béjart se entrena bajo los auspicios del crítico Jean Laurent. Desde entonces, el bailarín se convierte también en coreógrafo. En 1955, bajo la enseña de los Ballets de l'Etoile, se sale de los caminos trazados con Symphonie pour un homme seul (música de P. Henry y P. Schaeffer). Dominando entonces su propio lenguaje, puede imponerse a lo largo de una serie de creaciones: Haut Voltage, Prométhée, Sonate à trois (según Huis Clos de J.-P. Sartre).
Habiendo llamado la atención de Maurice Huisman, el nuevo director del Théâtre Royal de la Monnaie, estrena un triunfal Sacre du printemps (1959), sentando así las bases del Ballet du XXe siècle (1960), compañía internacional a cuya cabeza Béjart surca el mundo entero. A Sacre añade Boléro (1961), Messe pour le temps présent (1967) y L’Oiseau de feu (1970). Un marcado gusto por el espíritu cultural cosmopolita lleva a este hijo del filósofo Gaston Berger a asociarse a la expresión de diversas civilizaciones (Bhakti, Golestan, Kabuki, Dibouk, Pyramide), al igual que a la ilustración de un rico repertorio musical (de Boulez a Wagner).
Su fibra pedagógica lo impulsa a crear la escuela Mudra en Bruselas (1970) y más tarde en Dakar (1977), y la escuela-taller Rudra en Lausana (1992). El paso del Ballet du XXe siècle al Béjart Ballet Lausanne (1987) tiene lugar sin discontinuidad. En 1992, Béjart decide reducir el tamaño de su compañía a una treintena de bailarines para "recobrar la esencia del intérprete". Entre los numerosos ballets creados para esta compañía, se pueden citar Ring um den Ring, Le Mandarin merveilleux, King Lear – Prospero, A propos de Shéhérazade, Le Presbytère… !, Mutationx, La Route de la soie, Le Manteau, Enfant-Roi, La Lumière des eaux, Lumière, Tokyo Gesture, La Flûte Enchantée, Ciao Federico et la Mer.
Escenógrafo de obras de teatro (La Reine verte, Casta Diva, Cinq Nô modernes, A-6-Roc), de óperas (Salomé, La Traviata y Don Giovanni), realizador de películas (Bhakti, Paradoxe sur le comédien…), Maurice Béjart ha publicado asimismo varios libros (novela, recuerdos, diario íntimo, obra de teatro). Galardonado con el premio Erasme en 1974, el Emperador Hirohito condecora a Maurice Béjart con la Orden del Sol Naciente (1986), mientras que el Rey Balduino de Bélgica le nombra Gran Oficial de la Orden de la Corona (1988). La Japan Art Association le concede el prestigioso Premio Imperial (1993) y la Fundación Inamori el Premio Kyoto (1999). En 1994, Maurice Béjart es elegido miembro de la Academia de Bellas Artes del Instituto de Francia. El 4 de diciembre de 1995, recibe de manos del Papa Juan Pablo II el Premio de la Fundación Juntos por la Paz. La ciudad de Lausana le concede la Bourgeoisie de Honor el 3 de diciembre de 1996. También recibe el Premio «Grand siècle» Laurent-Perrier el 22 de noviembre de 2001. En agosto de 2002, crea una nueva compañía destinada a jóvenes bailarines, la « Compagnie M », al igual que su nuevo ballet Mère Teresa et les enfants du monde, que se estrena en Lausana el 18 de octubre en el Théâtre de Beaulieu.
En octubre de 2003, rinde homenaje a Fellini en el décimo aniversario de su muerte con Ciao Federico. El 31 del mismo mes, recibe de manos del Embajador francés la insignia de Commandeur de l’Ordre des Arts et des Lettres.
En 2004, celebra sus cincuenta años como director de la compañía. Pone en escena el Art d’être grand-père en colaboración con los jóvenes bailarines de la compañía. En 2005, monta el L’Amour-la Danse, espectáculo que incorpora más de una decena de extractos de los ballets más famosos, al que añade en diciembre Zarathoustra, le Chant de la danse, su creación mundial más reciente. Al comienzo de sus ochenta primaveras, este coreógrafo engendra La Vie du danseur racontée par Zig et Puce. Después de crear la que será su última obra, Le Tour du monde en 80 minutes, Maurice Béjart fallece en Lausana el 22 de noviembre de 2007.

Biografía de Gil Roman


Director adjunto del Béjart Ballet Lausanne entre 1993 y 2007, Gil Roman es en la actualidad su director artístico.

Nacido en el sur de Francia, Gil Roman se encuentra con Maurice Béjart en el Ballet du XXe Siècle en 1979, después de haber ampliado su formación con Rosella Hightower y José Ferran. Revelándose al representar al personaje central de Messe pour le temps futur y el papel de Hanan, que pone en escena en Dibouk, sus talentos afirmados de bailarín y actor no dejan de incrementar la lista de ballets que interpreta y a menudo encarna: Hamlet, Ring um den Ring, Le Mandarin merveilleux, Le Presbytère, Le Manteau, Juan y Teresa con Marie-Claude Pietragalla, Dialogue de l’ombre double, Symphonie pour un homme seul, Lumière, La mort du tambour, Renard, Iokaanan, Six personnages en quête d’un danseur, Zarathoustra, la Vie du danseur27 años dedicados de forma ininterrumpida a la danza y coronados en 2005 con el premio «Danza & Danza Award» al mejor bailarín, por su interpretación de Jacques Brel en el ballet Brel & Barbara, y después en 2006 con el prestigioso premio «Nijinsky Award», que concede el Monaco Dance Forum.

Más allá de sus cualidades como actor en la obra de teatro y película de Maurice Béjart (A-6-Roc y Paradoxe sur le comédien), y luego como coreógrafo con la puesta en escena de L'Habit ne fait pas le moine, el éxito de Réflexion sur Béla y de las versiones de Echographie d’une baleine y de Casino des Esprits, la inteligencia de la palabra aliada a la pertinencia de la mirada hacen de Gil Roman más que un intérprete de talento.



Béjart Ballet Lausanne

A finales de Julio de 1987, el telón bajó por última vez para el Ballet del Siglo XX, en Bruselas. Seis semanas más tarde, el nuevo Ballet comenzó los ensayos en su sede de Lausana, para convertirse en el Béjart Ballet Lausanne. Estimulado por esta renovación, Maurcie Béjart se embarcó en la creación de nuevas obras para la compañía: Souvenir de Léningrad, Prélude à l’Aprés-midi d’un Faune, Et Valse, Cantique, etc. Luego comenzaron sus giras internacionales por países como Israel, Japón, Bélgica, España. Italia, Alemania, Turquía, Grecia, Brasil y Egipto, entre otros, con un promedio de 120 actuaciones por año. En la noche de la 41º representación de La Danse en Révolution, en la Primavera de 1989, congregó cerca de 150.000 espectadores, en el Grand Palais de París. En marzo de 1990, en la Deutsche Oper de Berlín, puso en escena Ring um den Ring, basada en la Tetralogie, de Richard Wagner. Dos meses más tarde celebró la grandeza de Egipto, en la Opera de El Cairo.

A la manera de una suite oriental, Pyramide-El Nour narra los progresos de la música mística a través del tiempo y el espacio. En el 700º Aniversario de la Confederación Suiza, en la Primavera de 1991, Maurice Béjart se interesó por la obra del padre de la psicología, el suizo Carl-Gustav Jung. La Tour es una fascinante obra en forma de collage, del que el coreógrafo es maestro.
Cansado de diseñar espectáculos para grandes recintos, Béjart decide dar un giro en su labor artística hacia una línea más personal, con una Compañía más reducida, de aproximadamente unos 35 bailarines. Paralelamente a la reestructuración de la Compañía, en 1992 abrió la Rudra Bejart Workshop School, en Lausana, donde enseñó durante 2 años. Sylvie Guillem, una de las revelaciones de l’Opera de París, fue la fuente de inspiración para su suntuosa Sissi – L’Impératrice Anarchiste, en la que la soberana aparece como “la amiga de la gente, los artistas y los poetas”. A Jean-Luc Godard le dedicó La Nuit, un álbum de imágenes vivas. Sin embargo, su Le Mandarin Merveilleux, rico en luces y sombras, se inspiró en los films Metrópolis y en M le maudit, de Fritz Lang, que le aportó un entorno real. A continuación, LArt du Pas de Deux, donde pone todo su talento en la selección de destacadas obras maestras del pas de deux imprimiéndoles un toque deslumbrante y personal. Su estrecha colaboración con el Tokyo Ballet y el enorme éxito alcanzado con la tournée por Japón, le hacen merecedor del Praemium Imperiale, en 1993, el que suele considerarse como el Premio Nobel de las Artes. Siete años antes había sido condecorado con la Orden del Sol Naciente. Béjart se sintió especialmente halagado el día 29 de Marzo de 1995, cuando tuvo la oportunidad de sentarse bajo la Gran Cúpula del Instituto Francés, ocupando el sitio que fuera de Paul-Louis Weiller. Es el primer bailarín en llegar a ser miembro de esta ilustre Academia. Por casualidad o por deliberado intento, 1996 fue el año de los re-estrenos. A petición de

l’Opera de París, el coreógrafo una vez más puso en escena la Novena Sinfonía de Beethoven, grandioso espectáculo, creado en 1964, cuando los palacios de deportes y los grandes recintos escénicos eran sus lugares predilectos. El éxito alcanzado por esta producción en París, se corresponde con la grandiosidad de su puesta en escena: 80 bailarines, incluyendo 8 estrellas, un coro de 90 integrantes, 4 cantantes solistas y una orquesta sinfónica al completo.


En 1997, en el estreno parisino de la nueva creación para el Béjart Ballet Lausanne, Le

Presbytère... se llegó al climax absoluto. El grupo musical Queen y Elton John en la

interpretación de The show must go on , dejó al público alucinado. A este espectáculo le siguió una gira triunfal por Argentina, Brasil y Chile. Le Presbytère... fue el tema de una película producida por Queen Productions Ltd. El coreógrafo continuó creando nuevas obras: a Sylvie Guillem dedicó Racine Cubique, a Mikhail Baryshnikov, Piano Bar, Juan y Teresa fue especialmente dedicada a Marie-Claude Pietragalla (estrella de l’Opera de París) que la estrenó con Gil Román, como pareja estelar. En Florencia, en los renacentistas Jardines de Boboli, Maurice Bèjart y Gianni Versace unieron

sus talentos para crear un espectáculo en el que combinaron la danza y la moda.

En 1998, Bèjart volvió a las giras: Italia, Francia, Bélgica,... Rusia. Después de una ausencia de 20 años retornó al mítico Bolshoi de Moscú, uno de los teatros de mayor prestigio del mundo, con Mutationx, en la que el coreógrafo pone en escena un grupo de supervivientes de un desastre nuclear, que están a punto de abandonar la tierra, a bordo de la único nave espacial disponible. En el Palacio del Kremlim, el Béjart Ballet Lausanne presentó Le Presbytère..., y los 6.000 espectadores que presenciaron la representación se quedaron maravillados con la obra, la música de Queen y la evocación a la figura de Jorge Donn. Un mes después de estrenar su original Cascanueces, vinieron Gaite Parisienne y Arepo. Un nuevo proyecto que Béjart llevaba tiempo madurando, se hizo al fin realidad: La Route de la Soie, obra que sitúa al coreógrafo en el sitio donde más cómodo se siente, en el cruce de caminos de las grandes civilizaciones.


El Béjart Ballet Lausanne celebró la llegada del siglo XXI y la entrada en el tercer milenio con Enfant-Roi , un encargo del Museo Nacional de Versalles, presentada en junio del 2000, en la Real Opera del Castillo. Y por si esto fuera poco, el maestro, inspirado por el genio de Versalles, escenificó un deslumbrante patchwork titulado La Lumière des Eaux, sobre una gran plataforma instalada sobre las Fuentes de Neptuno, en los jardines del palacio. Fue una brillante reinterpretación del Ballet des Ballets, aplaudido por 25.000 espectadores.
La temporada 2000-2001 se abrió en Londres, donde el público inglés tuvo la oportunidad de descubrir y emocionarse con Le Presbytère... y un programa que incluía Sept Dances Grecques y Bolero, con Sylvie Guillem como una de sus bailarinas estrellas. Luego la compañía viajó a Rumanía, país donde nunca había actuado con anterioridad y a continuación a Brasil, en una gira de 3 semanas en Río de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia, Salvador y Belo Horizonte; donde recibieron cada día la ovación de un público fiel y entusiasta. De regreso en Lausana, el Béjart Ballet Lausanne presentó Sept Danses Grecques, Symphonie pour un homme seul (creada en 1955) y Le Mandarin Merveilleux. A principios del 2001 le tocó el turno a Montreal, ciudad a la que el Béjart Ballet Lausanne visitaba por primera vez. Entre los meses de febrero y mayo la compañía realizó una gira por Bordeaux y Montpellier, Madrid, Estrasburgo y Mulhouse, donde reestrenó La Consagración de la Primavera (Le Sacre du Printemps), antes de viajar a Bruselas. Entusiasmado por las posibilidades que brindan los teatros romanos de Fourviére en Lyon, Maurice Béjart aceptó la invitación de las autoridades del Consejo General de la Región del Ródano para crear una obra cuyo estreno se produjo en junio de 2001. Esta fue Lumiére, inspirada en igual medida por el Libro del Génesis y el Corán, así como también por la invención del cine. Esta nueva producción, ovacionada por más de 30.000 espectadores, inspirada por la emoción que le produce su reencuentro con sus tres inolvidables creadores: Bach, Brel y Barbara. Barcelona y Genova completaron la temporada.
La nueva temporada 2001-2002 se abrió con una excepcional actuación en Ginebra, en el

CERN. Al principio del otoño, el Béjart Ballet Lausanne fue invitado a París para una serie de actuaciones de Le Prebytère... y La Consagración de la Primavera. Le siguió una gira por Asia, donde la compañía, con Le Presbytère, recibió una cálida acogida en Seúl, Pekin, Shanghai y Taipei. En diciembre, una serie de actuaciones en Lausana. Baden Baden, Amsterdam y Budapest fueron los destinos artísticos en los primeros meses de 2002, y en París una excepcional representación en la UNESCO, en un homenaje a Lèopold Senghor. El Béjart Ballet Lausanne viajó a Japón, donde actuó durante 5 semanas; finalizando la temporada 2001-2002 con una tournée dedicada al tema de El Sol, con actuaciones en Atenas, Chipre, Nîmes, Palermo, Verona y Roma.


Dos eventos importantes marcan la temporada 2002-2003: la creación de la nueva Compañía Junior, denominada Compagnie M y la puesta en escena de un espectáculo creado para sus 15 jóvenes bailarines recién graduados de la Rudra-Béjart School y para Marcia Haydée, obra dedicada a la Madre Teresa de Calcuta con título Mère Teresa et les enfants du monde, comienza una larga gira alrededor del mundo, incluidas Brasil y Argentina. Asímismo, Maurice Béjart preparó un programa dedicado íntegramente a Stravinsky, con Concerto pour Violon y Pájaro de Fuego, como obras destacadas, representado por el Béjart Ballet Lausanne, en el mes de diciembre, en Lausana, San Petersburgo y Moscú. Con anterioridad, la compañía se había presentado en Lisboa, con Bolero y Sept Danses Grecques; y en Estonia, donde el público tuvo la oportunidad de conocer a Maurice Béjart y su Le Presbytère...
En la primavera de 2003, presentaron en Lyon, La Flûte Enchantée (1981). En la Opera de París el programa fue exclusivamente de Béjart, en el que participaron el cuerpo de baile, los solistas y las estrellas del Ballet de l’Opera. Además de una creación para Manuel Legris, el programa estuvo compuesto por tres grandes obras como son Le Mandarin Merveilleux (1992), L’Oiseau de Feu (1970) y Webern Opus V (1966). Como cada año, el Béjart Ballet Lausanne se presenta en Bruselas, Berlin, Barcelona, Amsterdam .… Ante la imposibilidad por esas fechas para recibir en el Teatro Bolshoi su Prix Benois de la Danza, Maurice Béjart fue distinguido poco después en Lausanne. El trofeo le fue entregado por su autor, el escultor Igor Ustinov. A finales del mes de octubre, dentro de una retrospectiva celebrada en Lausana (películas, diseño, decoración, moda …) y para conmemorar los 10 años de la muerte de Federico Fellini,

puso en escena Ciao Federico, en el Palais de Beaulieu, un homenaje de un grande de la

escena a un gigante de la pantalla. Bejart tenía una gran amistad con Fellini y con el

compositor Nino Rota y bien habría podido titular el espectáculo Amarcord… . En la misma gala, Gil Roman presentó Echographie d’une baleine, sobre diferentes partituras de Rota, comenzando con el Concerto pour piano. Los coreógrafos y los bailarines repitieron el programa a final de año, bajo la doble invocación del mar y la muerte. El mar que simboliza la vida (La musique souvent me prend comme une mer); la muerte, la obsesión de Vier letzte Lieder, de Richard Strauss (Serait-ce-la mort, 1970) y lo que sucedió a San Juan Bautista, mientras Salomé se despojaba de su séptimo velo (Iokanaan, creación).


De Marsella a Palermo, de Ginebra a Lisboa, llegando incluso a Tokio, el primer semestre del Béjart Ballet Lausanne del 2004 se caracterizaría por una buena dosis de internacionalidad. A título personal, aquel del coreógrafo Maurice Béjart no lo será menos. La Scala reestrena su Sacre; la Ópera del Rhin repone Le Marteau sans maître (música de Pierre Boulez), el Ballet de Berlín le pide su Ring um den Ring (Wagner), y el Ballet de Tokio pone en cartelera Le Mandarin merveilleux (Bartok). Los sustanciales derechos de autor que se derivan de todos estos reestrenos van a parar a las arcas de una fundación destinada a ayudar a jóvenes bailarines en proceso de formación. En Lausana, Béjart presenta en primavera toda una antología, compuesta, entre otras obras, por La Flûte enchantée y Bhakti (en su versión íntegra, 1968). Como un eco lejano de aquellos años sesenta, cuando tantos sucumbían a la tentación de Oriente, Bhakti establece un nexo con el lejano pasado del coreógrafo, aquella época en que Béjart encarnaba la modernidad infringiendo todos los códigos. Entreverando el vocabulario del bharat natyam con la gramática de la danza clásica occidental, que durante tanto tiempo ha dado la vuelta al mundo entero, Moscú y su Bolchoi incluidos, este ballet culto encuentra por fin las candilejas.
Ha llegado el momento de los reencuentros. En diciembre de 2004, Béjart rinde homenaje a su cómplice de siempre, el compositor Pierre Henry. Después de la Symphonie pour un homme seul (1955), una decena de creaciones han consolidado su colaboración. Para esta función dedicada a Pierre Henry, Béjart se decanta por la ineludible Symphonie – que hoy considera su opus 1, Batterie fugace y Variations pour une porte et un soupir. Otro homenaje, aquel que el coreógrafo rinde a su intérprete fetiche, ¡a su lado desde hace 25 años! Bajo el título Six personnages en quête d’un danseur, Béjart pone en escena seis papeles que han marcado la carrera de Gil Roman: Hamlet, Faust, Brel, Chaplin, el derviche girador de Golestan y el Manteau.
Para festejar las bodas de oro del coreógrafo y de una compañía que será bautizada

sucesivamente con los nombres de Ballets de l’Etoile, Ballet-théâtre de Paris, Ballet du Xxe Siècle y Béjart Ballet Lausanne, se ofrece una gran gala en el Zénith de Lille. Desde Duska Sifnios, la primera intérprete del Boléro, hasta Jean Babilée, aquel de Life, numerosos artistas acuden a testimoniar su amistad a Béjart. Se le dedica una nueva película. Dirigida por Sorber y rodada en escenarios tan variados como las catacumbas de Palermo, Cadaqués y Tokio, Béjart ? Vous avez dit Béjart ! constituye un constante ir y venir entre el pasado, imágenes de archivo de apoyo, y el presente.


En abril de 2005, en el Métropole de Lausanne, Editions Jacques Bref filma Brel et Barbara. Este arreglo es asimismo realzado con documentos de archivo, siendo completado con una semblanza de Béjart rodada aprovechando los ensayos de este ballet. Estas producciones están disponibles en DVD, al igual que B comme Béjart, largometraje de Marcel Schüpbach, rodado en 2001 mientras el coreógrafo montaba Lumière. Todavía en 2005, el BBL surca Europa (Bélgica, Francia, Italia y Eslovenia), Oriente Medio (Líbano) y Asia (Corea, Hong-Kong, Shanghai, Pekín y Taipei). Siete programas diferentes que evidentemente hay que repetir, en detrimento de las creaciones. La compañía no tiene opción. Su equilibrio financiero depende de giras lucrativas. Ésta es la razón de que Maurice Béjart proponga, bajo la enseña de L’Amour – La Danse, una suite constituida de extractos de ballets que evocan el sentimiento amoroso: Roméo et Juliette, Brel et Barbara, Souvent la mer me prend…, etc. El final de año se dedica al montaje de Zarathoustra, le chant de la danse - referencia evidente

a Nietzsche, uno de los escritores de cabecera del coreógrafo. El maridaje de Béjart y

Nietzsche ha suscitado ya múltiples ballets, desde Messe pour le temps présent hasta

Dionysos. En esta nueva opus se afirma pues todo aquello que hay de más «bejartiano », conaquella fuerte simbología del triángulo y el cuadrado, los cuatro elementos, la pareja eterna y las criaturas míticas, sin olvidar las parejas del trueno y los efectos de puesta en escena: después de la violencia de los guerreros crepusculares, la suavidad de las doncellas. Algunos meses más tarde, con Maurice Béjart y Michel Robert como coautores, la editorial Actes Sud publica Ainsi danse Zarathoustra, una suite de conversaciones con Nietzsche como « hilo conductor ».
En octubre de 2006, con ocasión de sus 80 años, Béjart crea La vie du danseur racontée par Zig et Puce, y Le Tour du monde en 80 minutes en diciembre de 2007.

PROGRAMA
Ce que l’Amour me dit (Lo que el amor me dice)
Coreografía y dirección escenográfica: Maurice Béjart

Música: Gustav Mahler (Tercera Sinfonía: 3er., 4º y 6º movimientos)

Vestuario: Judit Gombar

Ópera de Monte Carlo, 24 de diciembre de 1974

Jorge Donn, Luciana Savignano, Angèle Albrecht, Niklas Ek, Michel Gascard



Ballet du XXe Siècle

Mahler compuso su brillante Tercera Sinfonía hacia 1895. Por aquel tiempo, se inspiraba mucho en las ideas y escritos de Nietzsche, como se ve muy claramente en su música.


Aunque nunca fue muy dado a "etiquetar" su música, le gustaba dar títulos literarios a sus trabajos. En un primer momento, el título de esta sinfonía fue La gaya ciencia, como el libro de Nietzsche; más tarde, la tituló Sueño de un día de verano.
Ocurre lo mismo con cada movimiento de la sinfonía, cuyos títulos cambiaron frecuentemente antes de la versión definitiva. Este ballet se basa en los tres últimos movimientos: El cuarto, Lo que el hombre me dice, es un canto basado en un poema del Zarathustra nietzscheano. El quinto, Lo que los ángeles me dicen, se apoya en un ciclo de canciones infantiles, el Knaben Wunderhorn. El último movimiento, el gran Adagio con que culmina la sinfonía, el compositor lo tituló de esta manera: Lo que el amor me dice.
Resulta curioso que por aquellos mismos días Richard Strauss estuviera componiendo su poema sinfónico Así habló Zaratustra.

Sonate à trois (Sonata a tres)

Michèle Seigneuret, Tania Bari, Maurice Béjart

Creación, coreografía y escenografía: Maurice Béjart

Música: Béla Bartók (sonata para dúo de pianos y percusión)

Teatro Essen, Alemania, mayo 1954
Basada en la novela de Jean Paul Sartre A puerta cerrada, Sonata a tres cuenta la historia de tres seres humanos encerrados en una habitación sin salida. No es casual que hayan sido encerrados juntos: la Muerte los ha condenado a un Infierno común.
L’Oiseau de Feu (el Pájaro de Fuego)Nueva versión
Coreografía: Maurice Béjart

Música: Igor Stravinsky

Diseño de escena y vestuario: Joëlle Roustan, Roger Bernard

Palais des Sports de París, 31 de octubre de 1970

Michaël Denard, Jean-Pierre Franchetti

y el Ballet de la Ópera de París
El Pájaro de Fuego es el Fénix, el ave que renace de sus cenizas.
Pájaro de vida y de alegría, cuyo esplendor y vigor perviven indestructibles y sin mácula.

En sus entrevistas con Craft, Igor Stravinsky explica por qué prefiere la Suite Orquestal del Pájaro de Fuego a la versión completa para ballet, que abiertamente menosprecia. A partir de ahí, la elección de un ballet que se ciñera a la partitura original parecía fuera de lugar. Lo que queda es pura música, ligada por supuesto a cierta visión coreográfica, pero incapaz de seguir las sinuosidades de un guión complejo. Por tanto, no tiene sentido reemplazar una sinopsis por otra, ni tampoco transformarla. En lugar de ello, tratemos de liberar la emoción que corre a través de los sucesivos "números" de la partitura abreviada, centrándonos en los dos principales elementos que marcan la creación:


Stravinsky, el músico RUSO
Stravisnky, el músico REVOLUCIONARIO
Que sea la propia danza expresión abstracta de esos dos elementos siempre presentes en la música. Hay un profundo sentimiento ruso y cierta ruptura con la tradición musical, expresada mediante una violencia rítmica inesperada, que explica las reacciones negativas que suscitó el ballet cuando fue creado.
El Pájaro de Fuego es el Fénix, el ave que renace de sus cenizas.
El Poeta, como el Revolucionario, es el Pájaro de Fuego.
Maurice Béjart


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