Bebe Por el año 68, 66, cuando empezó a poblarse, había algunas casitas y ranchitos



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Bebe – Por el año 68, 66, cuando empezó a poblarse, había algunas casitas y ranchitos. Era una costa vírgen con una cantidad de ruinas del saladero san martin, dos chimeneas de ladrillo muy altas que ahora no están, unas piletas, bateas, tenía lo que todavía se conserva – se refiere a los murallones? -. En ese lugar algunos fueron un día y se hicieron un ranchito entre las piedras para ir a pescar y guardar las artes de pesca, y después fueron otros y otros. Los que usaban esas casitas eran generalmente gente que venía de la industria frigorífica, gente de extracción obrera. Ese lugar se empezó a poblar con toda la carga ideológica que implicaba ser obrero en el Cerro. Esa es la matriz de alguna cuestión.

Además de esas iniciativas personales, o de pequeños grupos de trabajadores que decidieron hacerse un lugar donde ir a descansar, a recrearse, a pescar, a mentir que es lo que hacen todos los pescadores, (…) Estaba el rancho del club Tito Borja ahí. Era algo que era de todos y no era de nadie. Club de fútbol, el club social y deportivo Tito Borja, que tiene su sede cerca del cementerio del Cerro y tenía su cancha en predios que ahora están muertos porque son parte del cementerio. Anduvo en la extra algún tiempo, cuando existió. Dentro de la tradición futbolera del cerro es uno de los más antiguos, junto a el misterio cerrense, el Atenas, la garita. Había muchos clubes de fútbol. Del que más me acuerdo fue del rancho del Tito Borja que lo frecuentaba la gente del club, se juntaban ahí. Estaba frente al club de verano, cerca del parador de santa catalina, en la bajada a la playa santa catalina. Lenguado – paralela a la rambla de santa catalina - y Ruben Darío, la calle que baja de la terminal.

Después empezó a poblarse de forma más permanente. Cuando era gurí había algunas vecinos que vivían permanente, pero había muchas casas que en invierno estaban vacías. No era raro encontrar las puertas de esos ranchos abiertas. Año 70, 71 o 72. La primera poblada llegó hasta dónde está la terminal de ómnibus hoy, después de los ranchitos sobre la costa. Durante mucho tiempo se aguantó ahí, hasta la calle donde está la terminal de ómnibus, ruben darío. Sale de victor hugo, da toda la vuelta y va hacia la playa. Entonces un dia pasó que hubo como un boom demográfico en el Uruguay, que no se sabe de dónde salió toda esa gente y ocupó todos esos terrenos hasta allá arriba.

Varios contestan

Silvia – Cuando vino la crisis…

Walter – No fueron los militares que expulsaron gente a los barrios carenciados y los tiraron como asentamientos para el lado del cerro.

La de aparatos – En Santa Catalina no fue así…

Bebe – Tiene que ver con lo que dice él, pero fue producto de un proceso. Tiene que ver con el cambio de las relaciones sociales y económicas en el campo, santa catalina era un muy buen lugar para vivir. Antes que la gente se avivara que no los iban a echar de ahí porque eran tierras fiscales. En los años duros de la dictadura, andaba los milicos de la prefectura nacional naval, en esa época, haciendo censos constantemente, y quiénes eran y cuánto calzaban.

Un día dejaron de molestar y recuerdo que de la terminal para allá era todo campo, y llegando a Burdeos había un ranchito solo cerca del monte, que vivieron dos personas, Romerito, era uno, es eterno como el tiempo y flocererá en cada primavera, y lo digo aunque soy hincha de cerro…

El parque punta de yeguas ya estaba ahí?

Bebe – Estaba desde antes que mis ancentros poblaran Punta de Yeguas, quédate tranquila.

Que en el parque había dunas y la arenera y luego el parque…

Walter – Era propiedad privada eso, de los Ferrés. Porque ahí ya entra a jugar la Punta de yeguas, donde está la fábrica textil de los ferres, esa área es influencia de ellos, que se junta con unas industrias en Monterrosa, una aceitera y algodonera, que dieron mucho trabajo.

Ruben – Puestos directos, indirectos muchos más

Walter – Lo digo porque parece sino que Santa Catalina era el último agujero del mundo…

Aparatos – Parece que ahí en lo de los Ferrés había una cancha de fútbol que era famosa y venían los nenes bien de los colegios privados a jugar ahí.

Bebe - La cancha del club Costa Azul. Había un club, que todavía está la sede el barrio de Monterrosa.

Walter – Monterrosa es dónde termina Sanfuentes y donde termina Tomkinson. Por donde van los bondis a Pajas Blancas, paralela a Burdeos como un kilómetro más al norte.

Bebe – En esa cancha del costa azul fue a dónde fue a entrenar la selección argentina en el mundialito del 80.

Alguna - Eso no está en el documental del mundialito. Nos discriminaron

Bebe - Ya estamos acostumbrados…

PREGUNTA EL RESTO?

Nosotros nos mudamos cuando ocuparon la parte que le dicen el San Martín. Ahora es la parte más nueva.

Silvia – Yo llegué en el 95, era un barrio común, no tan poblado como ahora, en cada terreno había una casa. A mi me gustaba muchísimo porque era muy silencioso, tranquilo, me gustaba, y por eso me fui. Yo vivía en Conciliación. Cuando me había mudado estaba en el mismo tren que Santa Catalina porque ni calle había frente a mi casa. Empezó a urbanizarse muy fuerte, disparé para Santa Catalina



  • Se te urbanizó después, - responde otra

Silvia – Me persigue la civilización. En el 96 se empezó con las reuniones para tomar tierras para los asentamientos. Fines de 95. Estábamos haciendo reuniones para la regularización de tierras en Santa Catalina, estábamos fuertemente abocados a eso. Había una comisión que había muchísimos vecinos, pero llegó un momento que empezó a cansar la gente, porque pensaban que sí, que salía, pero desde la intendencia decían que había una parte que se podía regularizar, pero otra no porque faltaba una firma de Lacalle, creo que era. La parte de debajo, de Lisa hacia la playa, le faltaba otro documento, era uno solo en cada uno, pero distintos. Empezaron en eso, y la gente se aburrió y se terminó diluyendo. La parte vieja no recuerdo cuántos eran, pero si ahora hay como 7 mil personas, con todos, habría 1500 o 2mil, más de eso no. Ahora en cada terreno hay hasta tres casas dentro de la santa catalina vieja. Agrega san Marín, el otro san Martín más nuevo y los murallones. Y las viviendas de los milicos, pero eso es un barrio privado.

Ruben - No es una cooperativa, son viviendas mandadas a construir por el ejército.

Bebe – ¿Te acordás Adriana cuando el maestro Ortiz nos mandó a hablar con los milicazos?

A - Cuando fuimos a negociar el terreno para la escuela fui con Beate.

Bebe – No, cuando Ortiz nos mandó, osea no nos mandó…

A- Ah! cuando fuimos caminando allá.

B – Al principio los milicos no querían hablar con nosotros pero terminaron hablando, era todo chuco del maestro, que alguien había pedido el terreno para un proyecto de no sé qué, de no sé cuánto, que parecía que era h2o, que no parecía. Estuvimos hablando de que iban a hacer el polideportivo, qué dónde lo hacían, que si lo hacían o si no, que tuviera vínculo con el barrio, y hablamos de las viviendas, les decíamos que iban a ser un gueto.

A – Las viviendas de los militares iban desde Burdeos, donde está la escuela ahora y están construyendo el liceo. Ellos ya habían aplanado, pero nosotros queríamos esos terrenos, entonces fuimos a negociar y les hicimos correr las casas más abajo. Eso fue una experiencia interesante, ir a negociar con la plana mayor de los milicos.

Pelado – El resultado (o el motivo ) de que la escuela, el jardín y ahora el liceo se estén construyendo en Santa Catalina fue a raíz del censo 2002. En el 2000 empezamos a juntarnos a planificar, por

Discuten fechas entre todos, hacen memoria colectiva,

Se fue al codicen a preguntar qué posibilidades habría de hacer una reforma en la escuela o ampliarla y en esa época estaba Tornería en el codicen, como resultado de esa conversación fue que había que hacer un censo. Ninguno tenia experiencia, pero se pudo hablar con un docente de la facultad de ciencias sociales, riella, y ahí riella, nos dio una muy buena mano, y hugo de los campos, que estaba en la intendencia, no? Dice Gatti, NoNo. Bernando de los campos era, Ah, cierra Gatti.

A – Eso fue todoun proceso que duró como tres años.

Aparato – En realidad empezamos a trabajar. Llegué a trabajar. Había un maestro que hacía pila que estaba haciendo …

Estas interfiriendo con el sonido, con las voces, no se puede contener esta chica.

Me acuerdo que el primer día que llegué fue a una jornada de la huerta de la escuela.

A – Pobre Daniel, siempre estaba solo en la huerta, íbamos con Geraldine a limpiar esa huerta los domingos. Lo único que hacíamos era limpiar los yuyos. Lo veíamos tan solo que decíamos vamo a darle una mano.

Bebe – Esa escuela la cosntruyeron entre los vecinas y los vecinos, andaban en un carro requechaban bloques por aca y por allá, robando arena de la playa

Adriana - Disculpá bebe, se usaban los elementos naturales que tenían a mano, bioconstrucción como quien dice

Bebe - Muy bien usados. Ante el “no se puede” de las instituciones, el venga mañana, el ahora no, después, las vecinas y vecinas se organizaron, trajeron sus bloques, levantaron los salones, poquitos al principio. A primaria no le quedó otra que mandar los maestros.

Apa – Estábamos trabajando en un proyecto de sexto año de mejora de la calidad de egreso de los chiquilines. Tener un liceo en el barrio aparecía como algo importante. Había un montón de gurises que desertaban, no estaba tan accesible el liceo, el más cercano era el 11 (Cerro) y tampoco iban mucho. Algunos iban al 38, pero tenían dos ómnibus, había boleto local pero no había trasbordo.

Pela – Estaba la oferta laboral en la zona de los pescadores que pagaban en aquella época 250 por palanke? Agarre? Era fácil trabajar y ayudar a la familia y

Adriana – Había muchos que no iban por no sacarse la cedula. El que perdía la boletera...

Fuimos a un par de reuniones al codicen y después invitamos a Tornería a la escuela.

Apa- Nos dijo que necesitaba saber dos cosas: cuál era la población de Santa Catalina y cuál era el interés de la población, en general, y cuántos alumnos iba a tener ese futuro liceo. Nos empezamos a organizar, - en ese proyecto también trabajaba Leticia Perez y Laura Aguerrebere -, con la facultad con la idea de hacer este censo participativo. Lo organizamos en reuniones comunitarias, articuladoras de todas las tensiones. Cuando llegué una cosa que me llamó la atención de Santa Catalina (en el año 99 dice antes) fue la cantidad de organizaciones que había. De la comisión de fomento del barrio, el baby fútbol, la comisión de salud, la comisión de fomento de la escuela, el otro merendero, el de h2o estaban con la red de merenderos, la policilínica que atendían Luz y la mujer que vivía en la playa que cosía del otro lado del parador, donde estaba el kiosquito, la esposa del policía.

Bebe - La primera policlínica de santa funcionó en las rosas y mochuelo. Lo que está cerrado es el club de verano y fue policlínica antes. En la mitad del barrio, en su corazón geográfico, todavía se conserva donde funciono la primer policlínica, techo a dos aguas y techo de paja. Una de las primeras comisiones de fomento que funciono donde ahora está el caif, alla arriba.

Adriana - Tampoco que le digan ingeniero significa que sea ingeniero. Cuando nos mudamos había una que le decían la psiquiatra y era la psiquiátrica.

Nosotros vivíamos en la casa de mis padres, habíamos hecho un apartamentito ahí y mis padres habían puesto en venta la casa. Buscamos de meternos en cooperativas, en planes de vivienda, en inve, nunca conseguimos nada, y teníamos unos amigos que vivían en santa catalina. Hacia un mes que habían ocupado y nos dijeron vengan a ver. Fuimos con la carpa a ver como era el ambiente y nos metimos. Después de eso no quise acampar como por durante diez años, menos mal que se hizo mierda la carpa.

Bebe - Cuando se referían a esta pareja decían “lo jipis” el artesano y la mujer, eran ellos.

Pelado. Adriana - Nos costó un tiempo entrar a trabajar en comisiones, porque no éramos de la (del cerro)zona. Lo que más nos atrajo fue el espacio: la playa, el parque, el monte.

Además estaba interesante el ambiente entre la gente que había ocupado, enero del 97. Una de las ideas que manejó la comisión en las diferentes reuniones que hubiera, de armar un comunidad tipo cololó que pudiera producir, pero superó la demanda de tierra, lo que tenían planificado en cuestión de accesos y calles, se empezaron a ocupar las calles, llegaba gente y había que ir a hablar, llegaban y te decían yo también me quiero venir para aca, y vos tenías que decirle, pero esto es una calle, si la cortas no va a haber acceso.

Sub. El primer intento de ocupación fue en el terreno que era de los milicos, entre dónde ahora está el jardín de infantes y la casa de los milicos. Una noche me llamaron por teléfono, n me fueron a buscar a mi casa porque no tenía teléfono, no, ni casa tenía así que no sé dónde me fueron a avisar. Cantidad de gente, familias con gurises, y estábamos todos en un fogón, habían plantado un pabellón patrio, y al otro día iban a marcar los terrenos y hacer las parcelas, y al día siguiente aparecieron los muchachos de casco, de escudo y de palo, y empezaron a golpear los escudos con los palos, pam, pam, todos al unísono, como una letanía, y de repente se mandaron para adentro, patear el fogón, todos sentados…

Viene de lejos esa relación.

Zafamos. Algunos caminaron hacia abajo, rumbo a los murallones hacia los murallones, había una tranquera, y se metieron en el campo de la ute, se quedaron dónde había unos eucaliptos grandes, y le prendieron, se armó la ocupación en ese campo. Y ahí los muchachos de camiseta gruesa no participaron. Fines del 96. Cuando fuimos hacía dos meses que estaba la ocupación y era enero.

No era el campo de la ute ese, por eso se le puso san Martín.

Silvia – Yo iba a las reuniones, porque quería un terreno para mi hija.

Sra de Bebe - Donde estamos viviendo ahora que es 21 de julio se ocupó en esa parte.

Se ocupó en etapas, porque primero decían que no se podía ocupar pero después se ocupó igual, y ahora se ocupó todo más abajo. Había algunas cosas, un cerco de transparentes.

Un veterano que vivía, el Pocho Parada, que era el que gestionaba todo ese terreno, aunque nadie sabía si era el dueño o no. Ese terreno se respetó hasta cierto momento que dejó de respetarse.

Después la discusión de los murallones, que tras tanta diatriba si era monumento histórico o no, se ocupó también.

Adriana – Yo creo que hubo joda. Los vendieron el mismo día que ocuparon. Armaron la ocupación y vendieron ese fin de semana. Además estaba bien que no ocuparan ahí porque eran malos terrenos, es la bajada del tajamar, arriba hay un bañado, que desagua ahí.

N hay más tajamar, hicieron una plaza,

A la que le quieren poner Sergio Lemos, a la plaza.

Adriana – Se aprovecharon que unos vivos hicieron un negocio. Una cosa es que un grupo de ente se organice y tome un terreno que está en desuso y haga las cosas más o menos prolijas, a otro grupo que se aproveche de gente que está en la lona.

Bebe - Después se siguió ocupando más abajo, la parte superior de la península de punta del tigre, hay un montón de ranchitos encaramados arriba de las piedras, que si siguen así van a poner palafitos.

Ocupamos un terreno, que nos avisaron que ya tenía una casa en santa catalina

Silvia - Uno de los ocupantes había puesto una inmobiliaria, tenía un emprendimiento productivo…risas

Después se paró en 17 metros, ocupó terrenos e hizo otra vez la inmobiliaria.

¿La comisión no lo controlaba a ese señor?

Era bastante interesante en esa época. Había de todo, gente nueva, pero se hacían asambleas los domingos, con 150 personas. Cuando llegamos, 2 meses después ya se había ocupado. Pero había problemas de todo tipo, desde el agua, o gente que estaba de viva, que quería vender el terreno, o que estaba ocupando más gente, o que dividían los terrenos. Todo eso se trataba los domingos en asambleas que duraban cinco o seis horas

Bebe - Había otros que te ocupaban la calle. Problemas de ese tipo

¿Había medida del tamaño de los predios?

Diez por veinte. 200 metros cuadrados, que era una medida que después permitiera la regularización. Porque no podés hacer divisiones de terrenitos que después quedan todos pegados, que es lo que termina pasando. El problema que después viene la hija con la familia, o te quedaste sin laburo y dividís el terreno.

Pela. A nosotros nos cambiaron 4 veces, hasta que nos dieron otro. Me pasé limpiando todos los terrenos, llegaba de trabajar y decía “otro terreno yo no limpio”. Porque justo nos habíamos quedado sin trabajo, y tenía otro que iba en bicicleta que también era prestada, tenía que hacer casi 14 kilómetros, y un día vengo en la bicicleta pinchada, unas épocas espantosas, lo cuento y no me creen. Y llego y no está la carpa. La casa era la carpa, y llego y la carpa no estaba, el terreno limpito. Dije ta, me robaron. Empecé a mirar para todos lados, porque se veía el horizonte, recién alguno estaba empezando a levantar un ranchito de costanero, allá divise un color naranja y fui. Cuando llego veo a un amigo que estaba carpiendo, y me dice, te volvieron a cambiar. Largué la bicicleta para un costado y me puse a carpir.

Adriana. NO PUEDE EVITAR LARGAR LA CARCAJADA CUANDO RECUERDA, No teníamos ni idea de cómo era construír. Por eso él dice que todo el mundo hablaba de nosotros porque éramos de terror. Yo salía con un cuaderno, miraba lo que estaban construyendo, este tiene pinta de construír bien, y me paraba con mi cuaderno y preguntaba qué se hace? Hacés un pozo, pozo, anotaba. Y compran hierro? Cómo compran? Me miraban como diciendo nena no rompas los huevos. De última jodiamos tanto que a gente nos empezó a dar cariño. Los hierros los hice todos yo, hacia uno, iba y le mostraba., ¿y cuántos tengo que hacer? Ah, un montón. Tenés que hacer los estribos. Con el tiempo

Bebe se mudó a sta catalina marzo 2001, a los poquitos días hicieron la devolución de la escuela 309

Adriana – De última rompíamos tanto los huevos que la gente nos agarraba cariño. Hacía un hierro, iba y les mostraba. ¿Así? ¿Cuántos tengo que hacer? Un montón mija, vaya y siga. Éramos de terror, cómo cuándo hicimos el rancho y le pusimos una lona porque no queríamos gastar en chapa? Le recuerda a su compañero. No, retruca él, no teníamos para plata para la chapa. Nos prestaron esa lona que era tipo militar y era enorme, hasta porche le hice. Después que lo armé me tiré abajo, cansadísimo. Pero las tormentas en Santa Catalina son tormentas, y justo ahí que estábamos en un lugar alto. Varios techos se cayeron. Esa noche vino la tormenta, nos despertó, vimos que los caños se doblaban, saltaron los agarres. Entonces salí y puse las estacas pero fue en vano, al rato sentíamos más viento, sentíamos

Se partió al medio. Eran pesadas. No sé cómo hicimos pero entre los dos lo doblamos lo pusimos arriba de la carpa y nos volvimos a acostar.

Para hacer el rancho de costanero demoramos tres meses, se demora dos o tres días. Nosotros medíamos las tablas, las lijábamos. ¡Toda una artesanía! La casa, levantábamos una hilera por fin de semana y la gente hacía una pieza. ¡Algo debemos estar haciendo mal! Medíamos con la escuadra y todos los ángulos eran perfectos en la casa. Las paredes las levantamos bien.

Otra agrega, un living con una estufa a leña, una cocina también enorme…

Era el síndrome del rancho, después hacés todo enorme, se defiende Adriana.

La estufa a leña la hice con la ayuda de un vecino, agrega Jorge (antes mencionado como Pelado) el compañero de Adriana. Lo esperaba con el mate pronto y lo veía por la ventana cuando venía de trabajar. Me daba indicaciones, “hiciste la base, ahora medí acá y acá y seguí levantando. Y así todos los días hasta que me dijo, ahora hacé la chimenea. Y ahí pude hacer mi primera estufa a leña. Como eso, pila de cosas de la casa. Hasta bebe – presente en la charla - nos estuvo ayudando. Lo único que tenía como experiencia en construcción era revocar una pared y pasarle la regla. Y además de todo eso, está la parte económica. Sí, lijábamos las maderas, pero antes habíamos tenido que conseguir la plata para comprar esas maderas. O esas chapas. Era todo un sacrificio. Pasábamos a refuerzo y mate. Algún guiso también. No pensábamos en ropa, championes o camisas, pensábamos en bloques, varillas, ventanas. El equivalente en pesos a esas cosas. De disfrutar de una cerveza… ni te digo. Fue una cosa muy sacrificada.

El primer invierno rajó gente a lo bobo. Venía una tormenta grande y al otro día se iba a gente. Son saladas las tormentas en santa catalina.

Después empezó el merendero. La comisión de salud que estaba antiguamente, había quedado parada. Quienes la conformaban..

Ya no estaban trabajando, habían trabajado en la policlínica y ellos nos dieron la personería jurídica, porque la policlínica ya estaba en desuso.. . (¿)

En un momento hicimos una recolección de esa parte de la historia. Más adelante, que me tocó hacerle las entrevistas a ellos, y una de las anécdotas que me contaron en entonces fue que al médico, porque entonces había un médico que después lo terminaron echando, sospechaban que el médico se llevaba la camilla. Y un día Magdalena, una de las de la comisión, le hace una zangadilla, a propósito. Con las ruedas apoyadas, cae hacia adelante, tira las frazaditas que venían muy prolijas, y se ve que el propio médico se llevaba los medicamentos de la policlínica. Le hicieron la denuncia y los sacaron. Fue cuando apareció Luz, la otra médica ya cuando la comisión y el barrio también se empiezan a organizar de otra forma.

Luz Estevez. Se llamaba, murió hace poquito.

Se apagó, dice el poeta del barrio, se ríen todos.

Al mismo tiempo que van surgiendo las casas, se va formando, pero he tenido otra perspectiva, porque ya el tema de los enganches de luz estaban bravos. Lo que se hacía era el cable robado de antel, ponerlo doble y por una línea entraba y por la otra sacábamos, pero teníamos cortes todos los días. Después se puso un transformador. En eso había un personaje de santa catalina que le decían Antonio el loco de las escalera, siempre lo veías con una escalera arreglando cosas.

Era un muy buen trabajador de ute, dice la veterana. Pero le gustaba el chupe.

¿Era solidario?

Hacía las bajadas, era solidario, le tirabas lo que podías o le pagabas después.

Después la comisión fue cambiando de forma, empieza a funcionar el merendero, allá en el ranchito de costanero dónde nos juntábamos. Entre los vecinos se veía quién iba a estar al otro día para hacer la leche, leche en polvo que daba el centro comunal zonal, para ir a la panadería a buscar el pan…

Si habremos hecho pan casero, recuerda la veterana…

¿Año?


En el dos mil estaba el vagón.

Fue antes.. yo llegué a santa catalina en el 95 y ya en el 96 estábamos cocinando…

Pero esto fue después, porque hablamos del merendero que nosotros ya estábamos, después de la ocupación. El merendero se hizo el primer invierno del 97, porque ese terreno no se dejaba ocupar, se iba a usar para alguna cosa, precisa Adriana.

Se iba a hacer un centro cultural o algo por el estilo, acota Bebe.

El merendero era un ranchito, de tres por tres, con una cocina. Después los gurises ya ni me acuerdo bien qué, que después se consiguió el vagón, que estaba más prolijo…

Claro, en el ranchito se sentaban en el piso.

¿Fue en las asambleas la planificación?

Se había acordado que quedara un espacio para que funcionara la comisión, que hubiera un centro social. Que la parte de los murallones quedara como espacio verde, hasta se dejó una placita chiquita que se cuidaba para que no se ocupara. Había cierta estructura para pensarlo tipo barrio.

¿Trazado de calles?




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