Asignatura: Periodismo Científico Profesor: Alfredo Marcos (UVa / Depto de Filosofía) Grupos



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Asignatura: Periodismo Científico

Profesor: Alfredo Marcos (UVa / Depto. de Filosofía)

Grupos: 3ºA y 3ºB de Periodismo

Tema 2


Las funciones del periodismo científico en el contexto actual
2.1. El “modelo de déficit” y las nuevas perspectivas teóricas sobre el periodismo científico

2.2. La comunicación de la tecnociencia como sistema adaptativo, abierto y social

2.3. Fines constitutivos y tensiones internas del sistema de comunicación de la tecnociencia

2.4. Interacciones del sistema de comunicación de la tecnociencia con otros sistemas sociales y naturales

2.5. Periodismo científico y democracia. Periodismo científico y desarrollo

2.1. El “modelo de déficit” y las nuevas perspectivas teóricas sobre el periodismo científico.
Durante mucho tiempo se ha entendido la comunicación social de la ciencia y el periodismo científico bajo el llamado "modelo de déficit"1. Según éste, el público padece una carencia de conocimientos científicos por causa de la especialización de la ciencia y de la rapidez de su avance, de modo que el divulgador y el periodista deben suplir ese déficit, deben trasladar la información científica desde el lugar donde se produce, a saber, la comunidad científica, hasta el lugar en el que existe un déficit, a saber, el público en general. La tarea, pues, del periodismo científico bajo este modelo sería unidireccional, identificaría como fuentes únicamente las que parten de la comunidad científica y como destinatarios o receptores únicamente el público en general. No se podría entender desde este punto de vista, por ejemplo, que los científicos fuesen muchas veces receptores interesados de la información sobre ciencia publicada en prensa, o que una asociación de afectados por una determinada enfermedad pueda resultar a veces una buena fuente de información científica. Aquí se darán algunos pasos hacia la propuesta de un nuevo marco teórico para la comunicación de la ciencia apoyado en la teoría general de sistemas.
2.2. La comunicación de la ciencia pensada como un sistema adaptativo, abierto y social
En todas partes asistimos al nacimiento de entidades que, en la estela de la Modernidad, reclaman con toda justicia ciertos márgenes de autonomía. En cierto modo ésta es la historia de los tiempos modernos. La prensa también se ha apuntado durante los tiempos modernos a esa justa reclamación de autonomía, y todavía en muchos sentidos debe seguir pugnando por ella, ya que, a medida que ha ido cobrando audiencia y poder, ha recibido ataques más duros desde esferas externas (políticas, económicas, militares...). Sin embargo, en éste como en otros terrenos, lo realmente difícil es construir un equilibrado término medio. Hoy estamos tratando de equilibrar las dos tendencias en conflicto: la inclinación hacia el rígido orden jerárquico, y la extrema autarquía y desconexión entre distintos ámbitos de la vida humana. Estamos tratando de encontrar un término medio y mejor, una forma de relación entre los distintos ámbitos de la vida humana, valores, intereses y criterios, que no se ejerza con violencia sobre ninguno de ellos, ni los someta a una rígida jerarquía dominada según el caso por la ciencia, la técnica, la economía, los medios o cualquier otro ámbito, pero que tampoco recaiga en el aislamiento, la desconexión absoluta y la esquizofrenia tan típica del hombre moderno.

La perspectiva sistémica ofrece un marco prometedor dentro del cual pensar las relaciones entre los distintos ámbitos de la vida. Un autor que ha desarrollado esta perspectiva es Evandro Agazzi2. En lo sucesivo trataremos de aplicarla a las relaciones entre lo que desde ahora llamaremos el sistema de comunicación social de la ciencia y otros sistemas próximos, el científico, el tecnológico, el político, el económico y otros más lejanos pero no inconexos.

Agazzi toma la teoría general de sistemas, que había nacido en ámbito de la cibernética y de la biología, de la obra clásica de L. von Bertalanffy3. Como es sabido, dicha teoría, precisamente por su aspecto general y abstracto, puede tener aplicación en los más diversos campos. La sugerencia que aquí se hace es que la teoría general de sistemas puede servir como marco teórico para pensar las relaciones entre ámbitos que pueden ser caracterizados como subsistemas dentro del sistema social. Precisamente la perspectiva sistémica puede ayudar a superar las oposiciones entre distintos ámbitos autónomos, sin anular las diferencias entre ellos ni la propia condición de autónomos.

Desde la perspectiva sistémica la comunicación de la tecnociencia es vista como un sistema de acciones humanas. Dicho sistema viene a ser un subsistema del sistema social, junto con otros subsistemas, como el científico, el tecnológico, el político, el económico, el educativo, el militar, el religioso, el ético… Podemos entender que todos estos subsistemas forman el entorno, el medio ambiente social en el que la comunicación de la tecnociencia se mueve. Por supuesto, también encontramos subsistemas naturales, desde los ecosistemas hasta los sistemas planetarios, por poner un par de ejemplos, que constituyen la otra parte del entorno. Los intercambios con todos estos subsistemas son más que evidentes. Es además un sistema adaptativo, pues es capaz de modificarse o de modificar su entorno en cierto grado para reequilibrarse o desarrollarse. En resumen: estamos, pues, ante un sistema de acciones humanas, social, abierto y adaptativo. En efecto, el sistema de comunicación social de la ciencia está en estrecha conexión con otros sistemas sociales, básicamente con el científico, tecnológico y político, pero también con el educativo, económico, jurídico, ético, militar o artístico entre otros. Por otro lado, también está dotado de sus propios fines constitutivos, de una estructura interna que le otorga identidad y de un grado suficiente de autonomía sin el que no podría aspirar a la consecución de sus fines. Una de las ventajas de la perspectiva sistémica es que pone de manifiesto la necesidad tanto de autonomía, como de interconexión, y esclarece las razones para buscar este equilibrio. En lo que sigue trataremos de detallar y dar contenido a esta tesis.


2.3. Fines constitutivos y tensiones internas del sistema de divulgación de la ciencia
Entendemos que el sistema de comunicación social de la ciencia tiene los mismos fines generales que cualquier otro sistema de comunicación social: comunicar información sobre su objeto propio, proporcionar elementos para el ocio relacionados con tal objeto, y contribuir a la formación, especialmente a la formación de opinión de aquéllos a los que se dirige4. Estos fines tienen carácter constitutivo, es decir, si una entidad no está orientada a la comunicación de información científica y tecnológica, a la formación en este terreno de su audiencia y al entretenimiento relacionado con la ciencia y la tecnología, sencillamente no es un sistema de comunicación social de la ciencia. Dadas las características del contexto actual (que hemos examinado en el tema 1), cobra importancia la transmisión de la información sobre ciencia y tecnología al público, pero también la transmisión de los estados de opinión pública a los ámbitos de decisión científica, política y económica. Del mismo modo, tiene interés que los científicos y tecnólogos conozcan a través de los medios las opiniones de sus conciudadanos, así como que éstos tengan información y elementos de opinión sobre políticas científicas.

El sistema de comunicación social de la ciencia, como cualquier otro, está sometido a tensiones internas que ponen en peligro su subsistencia. Estas tensiones pueden darse entre sus diferentes componentes, entre sus objetivos o valores. No nos podemos ocupar aquí de todas, pero al menos tenemos ya un marco teórico dentro del cual pueden ser entendidas como tales tensiones. Desde nuestro punto de vista, la tensión interna más amenazadora en estos momentos es la que se produce entre dos objetivos, ambos legítimos, del sistema de comunicación de la ciencia: el de ganar audiencia a corto plazo, que impulsa muchas veces hacia el sensacionalismo en la selección y presentación de noticias, y el de ganar credibilidad a largo plazo, que inclina la balanza hacia la ponderación y el matiz, hacia la selección a veces de lo que es menos espectacular pero más trascendente, o hacia una posición crítica independiente, a veces a contrapelo de lo que es opinión más común. Quede claro que esta tensión es beneficiosa mientras se mantenga equilibrada, porque la credibilidad sin audiencia no sirve a nadie, y la audiencia sin credibilidad no sirve para nada. Esto es especialmente llamativo en el periodismo científico, que no debe resultar ni aburrido ni frívolo: tarea de equilibrios, difícil tarea, claro. Otro tanto podríamos decir respecto a la tensión que se da entre valores como la claridad expositiva y la fidelidad a la fuente, que a veces se oponen en el periodismo científico, y que deben ser mantenidos en equilibrio. Y se podrían señalar otras muchas tensiones de este tipo.


2.4. Interacciones del sistema de comunicación social de la tecnociencia con otros sistemas sociales y naturales
El sistema de comunicación social de la ciencia, además de tener fines constitutivos, se sostiene gracias a las interacciones con otros sistemas sociales y naturales. Estas interacciones pueden afectar a la existencia misma del sistema (presiones) o a su funcionamiento (entradas y salidas).

Entre las presiones que recibe el sistema de comunicación social de la ciencia las hay que proceden del sistema científico, tecnológico, político, militar, industrial..., que por diversos motivos pueden estar interesados, al menos transitoriamente, en anular los cauces de difusión de la ciencia. La respuesta de los sistemas a las presiones se da mediante reacciones o anticipaciones adaptativas. Estas reacciones o anticipaciones nacen siempre en el seno del sistema pero su actividad no se circunscribe necesariamente al interior del mismo. Así, por ejemplo, el sistema de comunicación social de la ciencia puede actuar sobre el sistema industrial denunciando la violación de leyes ambientales o informando sobre métodos de producción más limpios, en cuyo caso la intervención se ejerce sobre el entorno. En otras circunstancias el sistema de comunicación social de la ciencia puede optar por rebajar la importancia de ciertas informaciones si con ello consigue equilibrar una presión, con lo que la modificación es interna, reflexiva si se quiere. Los ejemplos son abundantes.

Las interacciones normales no afectan a la existencia del sistema, pero sí a su funcionamiento. Podemos distinguir entradas y salidas.

Las entradas (inputs) pueden clasificarse en: demandas (información adecuada al ciudadano, al votante, al consumidor; difusión de resultados demandada por el sistema científico y tecnológico, por el público o por el sistema político; educación y formación científica del público, acogida para debates públicos sobre políticas científicas...), apoyos (información ofrecida por los científicos y tecnólogos, publicidad, otras formas de financiación, formación de profesionales del periodismo científico, formación del público por parte del sistema educativo, amparo legal y judicial...) y obstáculos (ocultación de información o de valoración de la misma, falta de claridad, críticas a la credibilidad, recortes publicitarios, intervencionismo político, desidia del sistema educativo respecto de la formación científica del público o de la formación de periodistas especializados...).

Las salidas (outputs) que produce el sistema de comunicación social de la ciencia son, entre otras, éstas: información y divulgación científica y tecnológica, valoración de la misma, opinión, debate, crítica, formación del ciudadano, difusión de ciertas imágenes de la realidad, educación en materia ambiental y de salud, diversión relacionada con la tecnociencia...

Estas salidas inciden obviamente sobre otros sistemas, y pueden así contribuir a cambiar hábitos de consumo, ideas sobre políticas científicas y tecnológicas, prácticas industriales y comerciales, etc. Estos cambios, a su vez, pueden ejercer influencias sobre el sistema de comunicación social de la ciencia, generando ciclos de retroalimentación (feedback) comunes a cualquier interacción entre sistemas.



Un caso muy claro es la influencia ejercida por las publicaciones de divulgación y la prensa en general sobre las revistas propiamente científicas: las páginas de los diarios o los espacios en prensa y radio amplifican el eco de algunos descubrimientos, al tiempo que aumentan el conocimiento de las fuentes más citadas contribuyendo a incrementar el prestigio de las mismas. Algunas de estas publicaciones científicas (no de divulgación) han adoptado ya una estrategia activa en la búsqueda de espacios en prensa, radio y televisión. Entre las primeras cuentan sobre todo Science, Nature, The Lancet o el British Medical Journal. Para ello disponen de gabinetes de prensa propios que elaboran press releases (notas de prensa) que distribuyen a los principales medios del mundo antes de la publicación efectiva de los artículos científicos. Estas notas no eluden un cierto sensacionalismo, si eso facilita la difusión. Por ejemplo, la nota de prensa emitida por Nature sobre el artículo referido a la famosa oveja Dolly se titulaba "Send in the Clones", jugando con el título de una canción de Frank Sinatra, "Send in the Clowns", mientras que el propio artículo tenía este aburrido título: "Viable Offspring Derived from Fetal Adult Mammalian Cells". Estrategias de este estilo facilitan que sean las revistas más citadas y con mayor prestigio entre un público amplio, aunque no sean siempre las de mayor impacto entre los especialistas. Estas cuatro publicaciones vienen suministrando del orden de dos tercios de las noticias que aparecen en los espacios de divulgación5. Esta práctica modifica, a su vez, la forma de hacer periodismo de divulgación, cada vez más pasiva, a la espera de las noticias suministradas por los gabinetes de prensa de las grandes publicaciones científicas. Es cierto que esta forma de trabajar permite una cierta regularidad y previsibilidad en la preparación de los espacios en prensa, radio y televisión, pero a cambio introduce un evidente sesgo en la selección de noticias. Es obvio que este efecto de sesgo actúa además sobre el propio sistema científico, incentiva la publicación en ciertos medios y, por tanto, la orientación de la propia investigación hacia los temas y enfoques que mejor cuadran en éstos. No es raro, en fin, que algunos campos de la investigación resulten poco atractivos para la comunidad científica por el mero hecho de que no existan revistas adecuadas para dar salida a los resultados obtenidos. Es decir, cada vez más las publicaciones científicas miran a los medios de masas, pues los políticos tienden a financiar con más generosidad las investigaciones de mayor repercusión (positiva) sobre la opinión pública. Así pues, la orientación de las investigaciones no es ajena a las preferencias de los medios. Y, una vez que la influencia del sistema de comunicación social de la ciencia llega a la propia investigación científica (a través de su efecto sobre las publicaciones especializadas o sobre el sistema político), ésta vuelve a influir sobre aquélla. Así, por ejemplo, aumenta la probabilidad de que en lo sucesivo los medios reflejen los resultados publicados en Nature. Igualmente, si optamos por el sensacionalismo, las propias revistas especializadas nos servirán noticias cada vez más "sensacionales".

Otro ejemplo podemos tomarlo de la interacción entre periodismo científico y política. La forma en que se ha informado sobre el asunto de las vacas locas ha producido una enorme preocupación pública, que, captada por los políticos, ha desembocado en una serie de medidas caras y extremas, seguramente prescindibles de haberse desarrollado otro género de información. Pero esa influencia sobre el sistema político vuelve de nuevo al sistema de comunicación de la ciencia en forma de nuevas noticias tranquilizadoras sobre las medidas tomadas y los estudios emprendidos.

Un ejemplo más: la comunicación de la ciencia en prensa influye sobre el contenido de las clases de enseñanza media y universitaria, donde surgen como temas de debate o interés los que se difunden en prensa. Incluso con frecuencia se utiliza la prensa como fuente de documentación en foros académicos. Ahora bien, una mayor formación o preocupación de los alumnos por un determinado campo genera una demanda social de información sobre dicho campo, demanda que presiona a su vez sobre los medios de comunicación.
2.5. Periodismo científico y democracia. Periodismo científico y desarrollo
En resumen: el sistema de divulgación de la ciencia debería equilibrar las tensiones internas, reaccionar ante las presiones externas, responder a las demandas, ganar en lo posible apoyos y evitar obstáculos, a fin de producir las salidas que de él se esperan. Pero, pensado como sistema entre sistemas, todo ello sin poner en riesgo la existencia ni dificultar el funcionamiento del resto de los sistemas, que son su entorno, y que son por tanto imprescindibles para su propio funcionamiento. El sistema de divulgación de la ciencia mantiene las más intensas interacciones con el sistema tecnocientífico, por un lado, y con el sistema político, por el otro. Esto es así dado que uno de los fines constitutivos del sistema tecnocientífico es la divulgación de conocimiento y la difusión de tecnologías. En definitiva: el sistema de divulgación de la ciencia es absolutamente imprescindible tanto para el buen funcionamiento de la propia ciencia como para que el ciudadano y votante se informe de aspectos sobre los que le toca decidir. Sin esa información, las decisiones políticas sobre aspectos relacionados con la ciencia y la tecnología no serán auténticamente libres, carecerán de base legitimadora y probablemente no serán acertadas. Como se da el caso de que el número e importancia de este tipo de decisiones ha aumentado significativamente, cada vez está más claro que el sistema de comunicación de la ciencia, además de imprescindible para el funcionamiento del sistema tecnocientífico, también lo es para el funcionamiento del sistema político en una sociedad democrática.

Junto con el sistema escolar, el sistema de comunicación social de la ciencia constituye una herramienta importante de alfabetización científica y tecnológica, así como de transmisión del riesgo. Es evidente que es este sentido está haciendo una contribución insustituible al desarrollo humano, en todos los aspectos, desde el económico al educativo, sanitario y ambiental. Actualmente se habla de desarrollo sostenible. El concepto es confuso, como ha puesto de manifiesto recientemente la filósofa norteamericana Rachel Laudan(es oscuro el concepto de “necesidad”, no queda claro el fundamento de los derechos de las futuras generaciones), pero, con todo, es evidente que no se puede pensar en desarrollo sustentable sin una población alfabetizada y bien informada sobre cuestiones de ciencia y tecnología.




BIBLIOGRAFÍA

Agazzi, E.1996. El bien, el mal y la ciencia, Madrid, Tecnos.

Arráez, R. M. (2001), Políticas y estrategias de programación radiofónica para el desarrollo sociocultural, (Tesis Doctoral), Universidad Complutense, Madrid.

Bertalanffy, L. von (1976), Teoría general de los sistemas, FCE, México.

Ribas, C. 1998. "La influencia de los Press Releases", Barcelona, Quark, 10 (5).

Yriart, M. 1998. "CPCT-Berlín: Una década de estudios sobre comunicación social de la ciencia", Buenos Aires, REDES, 11 (5).




1 M. Yriart (1998).

2 E. Agazzi (1996).

3 L. von Bertalanffy (1976).

4 Algunos teóricos actuales del periodismo estiman que los fines del mismo son más complejos, por ejemplo, debería contribuir al desarrollo social. En este sentido puede verse R. M. Arráez (2001). Aquí vamos a considerar que dichos objetivos son indirectos, es decir, se puede favorecer el desarrollo mediante la información, formación y diversión, que seguimos considerando como los fines primarios de los medios. Otros objetivos, como por ejemplo la obtención de beneficios económicos, son de carácter principalmente empresarial, y pueden ser considerados como instrumentales respecto a los fines propiamente periodísticos, por eso los incluimos aquí bajo el epígrafe de "apoyos".

5 Véase el artículo de C. Ribas (1998).




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