Asignatura: Introducción a la Ingeniería



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Asignatura: Introducción a la Ingeniería
Código: P0701


CUATRIMESTRE: I

FECHA: 10/04/14


Versión: 00

Producción de textos

Aspectos prácticos básicos para la producción escrita

produccion de textos


La competencia comunicativa puede definirse como el saber que tienen y ponen en juego los individuos en una situación concreta para comunicarse apropiadamente, e incluye la capacidad para manejar con solvencia los diversos modos de comunicación de la comunidad. Esta aptitud supone no sólo conocimientos relativos al código lingüístico (vocabulario y gramática, por ejemplo), sino también otros conocimientos que permiten construir textos –orales o escritos-, adecuarlos a las diversas situaciones y actuar estratégicamente en los distintos ámbitos sociales e institucionales.

En las instituciones (universidades, empresas, organismos gubernamentales, otros) lo normal es la interacción a través de toda una variedad de textos escritos, que presentan formatos y características especiales habitualmente estereotipadas (informes técnicos, notas, otros). En consecuencia, quienes participan en ellas de uno u otro modo necesitan manipular eficientemente esa diversidad textual y sus condiciones de adecuación.


¿Qué es un texto?


Independientemente de su naturaleza escrita u oral, nunca un texto o discurso es una suma de frases u oraciones sin relación o un inventario de párrafos. Un texto es una unidad semántica (el tema del texto) y pragmática (la función del texto).

Rasgos esenciales de un texto


La cualidad de “entretejido” de un texto depende de dos rasgos esenciales que debe tener:

  • coherencia,

  • cohesión.

La coherencia del texto es la unidad interna de significado, esto es, el hilo conductor que relaciona todas sus partes. Cuando hacemos referencia a la unidad temática, hablamos de coherencia global, esto es, el tema en torno del cual se organizan todos los fragmentos del texto. En cambio, cuando referimos a la relación de significado que se da entre un fragmento y los fragmentos que lo anteceden y suceden inmediatamente, hablamos de coherencia local.

La coherencia es una propiedad semántica, es el significado que tiene en mente y quiere comunicar el escritor; por ello, es abstracta en cierta medida y se hace explícita en la superficie del texto por medio de la cohesión. Esta propiedad se manifiesta por medio de las conexiones que se establecen dentro de la oración, entre oraciones y entre fragmentos mayores, gracias al uso de determinados elementos lingüísticos y discursivos que ligan el texto como un todo. Esto quiere decir que coherencia y cohesión son como las dos caras de una moneda.


Rasgos principales de un texto


Existe un número de rasgos que impactan fuertemente en la calidad de un texto, a los que podemos denominar como rasgos principales.

El primero de ellos es la adecuación, que es la propiedad que se relaciona con la situación en que se produce el texto, su propósito y el destinatario al que se dirige.

Además, un texto debe ser efectivo, es decir, debe lograr el propósito que motiva al autor a escribir. Para eso, además de su adecuación, es importante que los textos sean completos, consistentes, claros y precisos, de modo de no omitir ninguna información necesaria o relevante, no incurrir en contradicciones y evitar que la lectura genere dudas o malentendidos.

Para la adecuación y, más aun, para lograr la efectividad en términos de claridad y precisión, es importante la corrección gramatical del texto.


PROCESo de escritura


Se pueden reconocer cuatro etapas sucesivas y complementarios en el proceso de escritura, que son la planificación, la redacción, la revisión y la edición.

Planificación


Antes de escribir, siempre partimos de una idea de lo que queremos decir y luego desarrollamos nuestro proyecto. En este momento, previo a la escritura, es importante que prestemos atención a los aspectos que siguen.

  • Debemos determinar para qué escribiremos, cuál es la finalidad que guía la producción del texto (informar, solicitar, argumentar, ordenar…), lo que nos permitirá elegir las estrategias más convenientes para lograr ese propósito.

  • Debemos preguntarnos quién va a ser el destinatario de nuestro escrito así como en qué carácter nos dirigiremos a él (en forma personal o en representación de un grupo u organismo). Esto es importante porque servirá para adecuar el estilo del texto y el modo en que trataremos la información.

  • También tenemos que seleccionar qué tipo de texto vamos a utilizar: resolveremos qué organización formal le daremos a nuestro escrito (notas, oficios, resoluciones, sentencias, etc.).

  • Debemos establecer cuál es el tema del texto, esto es, acerca de qué va a tratar o qué contenidos va a transmitir.

  • Debemos establecer cuál es el alcance del texto, esto es el grado de desarrollo del tema del texto para el cumplimiento de su función y de las calidades requeridas.

  • Otro aspecto esencial en esta instancia es elegir las fuentes de datos en que nos apoyaremos (referencias).

La etapa de planificación conduce a la elaboración del plan textual, que consiste en un esquema de lo que será nuestro texto. Este esquema incluirá la organización lógica de texto, tanto interna como formal.

Se puede decir que en términos generales podemos construir un texto incluyendo una presentación del tema e introducción, un desarrollo y un desenlace. En la introducción se presenta el contexto de desarrollo del texto en donde se incluyen los aspectos, elementos, personajes, que serán abordados durante el desarrollo. El desarrollo (enlace) articula vinculaciones y órdenes de los cuales se deriva el remate. El desenlace presenta los resultados generales del desarrollo y cierra los aspectos abiertos en la introducción.

El producto físico de la planificación sugerido es un esquema lógico (cuadro sinóptico), y una estructura de títulos y subtítulos (que pueden presentarse o no en el texto terminado).

Redacción


Una vez elaborado el plan, podemos comenzar la escritura de un borrador o primera versión del texto. Es decir, empezaremos la redacción de la secuencia de oraciones y párrafos.

Durante la composición nos guiaremos por las decisiones tomadas previamente respecto del tema, el destinatario, la finalidad y la organización del texto. En la etapa de escritura, entonces, la tarea consistirá en elegir las palabras apropiadas y construir las oraciones y párrafos que nos permitan volcar la información necesaria y relevante y establecer sus relaciones de modo coherente y claro.

El proceso de planificación y de redacción usualmente es recurrente. Vale decir que durante la redacción suelen surgir aspectos adicionales que obligan a revisar la planificación.

Esta etapa nos permite obtener una primera versión o borrador del texto. El carácter provisorio de este primer texto implica que en esta instancia no es necesario detenerse demasiado en correcciones y errores.


Revisión


La revisión es una etapa posterior a la escritura y tiene como objeto la evaluación del texto para corregirlo y mejorarlo en forma integral.

Con este fin, a la luz de nuestro plan inicial, debemos analizar si hemos volcado todas las ideas necesarias, pertinentes e importantes. También debemos considerar si la organización de esa información es adecuada, si el desarrollo es claro y comprensible, si no hemos caído en imprecisiones o vaguedades y si el escrito en su conjunto es coherente con el destinatario y la finalidad.

Asimismo, debemos evaluar la construcción gramatical de oraciones y párrafos, así como su complejidad y extensión –para simplificarlos si es posible-, el vocabulario seleccionado, la ortografía, la puntuación y la selección precisa de los conectores o marcadores discursivos.

Muchas veces, la revisión puede llevar a la reescritura de algún fragmento o, incluso, al replanteo de todo el texto. La etapa de revisión nos lleva así a lograr la versión final o el texto definitivo.


Edición


Por último, la edición consiste en el proceso de pasar en limpio el escrito, normalmente con un procesador de textos. En este punto, los aspectos a los que cabe prestar atención son aquéllos que hacen a la buena presentación, ya mencionados antes: disposición del texto en la página, márgenes, tipo y tamaño de letra, etc.

Unidades compositivas

Oración


La oración puede considerarse la unidad mínima que compone un texto o discurso, que tiene sentido en sí misma y puede funcionar independientemente desde el punto de vista sintáctico.

Las oraciones se separan entre sí por medio de punto y seguido.

Al respecto de su construcción práctica es conveniente verificar los siguientes aspectos:


  • cada predicado está acompañado de los argumentos requeridos;

  • no se omite ningún elemento necesario para la comprensión acabada ni dejar inconclusa la idea principal luego de haber incrustado una o más ideas subordinadas, y se constata que la cláusula principal contenga un verbo conjugado;

  • hay equilibrio adecuado entre longitud de la oración (la combinación de información en una oración permite "economizar palabras") y su comprensibilidad (la extensión excesiva dificulta la lectura);

  • se mantiene el orden sujeto-verbo-objeto, salvo que el cambio resulte necesario o efectivo por razones prácticas (tema, necesidad de destacar algún elemento, longitud de los constituyentes);

  • se evita la separación de fragmentos de la oración estrechamente relacionados desde el punto de vista sintáctico y semántico.

Parrafo


El párrafo es una unidad significativa mayor que la oración, y sirve para estructurar el contenido del texto y mostrar gráficamente esa organización. Se define también como el conjunto de oraciones relacionadas que desarrollan un único tema, subtema o aspecto del texto.

Un párrafo es entonces una unidad temática que, al igual que el texto, se define por dos rasgos fundamentales, que son la coherencia y la cohesión.

Para que su organización resulte más clara y comprensible, es recomendable que la idea principal esté expresada al comienzo, de modo tal que a ella se sume otra información que sirve para ampliarla.

Dentro del texto, cada párrafo comienza en una línea nueva, con mayúscula, y se separa del siguiente por medio de punto y aparte.



En el caso de párrafos que desarrollen un concepto se desarrolla una idea principal, que luego se amplía con ejemplos y argumentaciones que sirven para explicar, aclarar, detallar o ilustrar esa afirmación principal. En este caso, se aconseja prestar atención a la necesidad de destacar la idea principal y de evitar contradicciones entre ésta y los ejemplos o argumentos presentados luego.




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