Apuntes antropologia economica introduccion



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APUNTES ANTROPOLOGIA ECONOMICA
INTRODUCCION.
Este libro es una confrontación entre lo que le puede echar en cara una antropóloga a un economista y la respuesta contundente que este le daría. Esta tensión nos obliga a situar adecuadamente el doble contexto en que se originan los problemas que vamos a tratar en este libro. En la Inglaterra de finales del siglo XVIII se consolidó una nueva forma de representar la sociedad y su modelo de hombre que supuso el surgimiento tanto de la categoría económica, como del credo liberal que acabarían por transformar los fundamentos con que hasta entonces se había ejercido el poder de unas sociedades sobre otras. A finales del siglo XIX, el estudio de los pueblos salvajes o primitivos que la expansión colonial y de los mercados iba encontrando en los lugares más recónditos del planeta, quedo como objeto de estudio de la antropología. A su vez, nuestra disciplina fue adjudicando campos temáticos que reprodujeron la división funcional de las sociedades occidentales y de sus aparatos de gobierno. Con esto no pretendemos separar dos ámbitos como si fuesen dos mundos aparte: el civilizado que cuenta con el capital como motor económico y el primitivo que mantiene como motor simbólico y social la gracia del don y de los regalos. Hay que reconocer que si queremos analizar y comparar sociedades, no podemos partir de una ficción que nos las represente como si cada una de ellas hubiese sido alguna vez una bola de billar compacta y cerrada en sí misma y no el resultado de una pluralidad de elementos diversos, de fragmentos culturales heterogéneos, llegados de diversas procedencias, cuya combinación hace que las identidades sociales estén continuamente transformándose. El libro va en la dirección opuesta a la tradición evolucionista que nos mostraba escalonadamente los estadios desde los primitivos y salvajes hasta llegar a la civilización occidental. También es falaz pretender explicar el pasado de otras sociedades, incluidas las occidentales, cuya representación ideológica no coincidía con los presupuestos económicos de la nuestra, a partir de las categorías con las que representamos la nuestra. Nuestra tarea inicial nos obliga a indagar en qué consiste lo excepcional de un sistema que, convertido en la auténtica configuración ideológica de nuestra época, ha sentado las bases de muchas categorías y paradigmas que todavía hay quien aplica, como si fuesen universales, a todas las épocas y lugares de las distintas culturas humanas.
PRIMERA PARTE
EL ARBOL GENEALOGICO DEL CAPITAL
TEMA 1

VARIACIONES EN TORNO AL CAPITALISMO

LAS VIDAS PARALELAS DE LA ECONOMÍA Y DEL SISTEMA DE MERCADO.
El termino economía, derivado del griego oikos, significaba en la Grecia clásica el cuidado de la casa y llevar una buena administración del patrimonio domestico. Su utilización actual (el estudio de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios dentro del sistema de mercado), no aparece hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando en varios países de Europa se había iniciado: 1) la constitución de un campo de estudio denominado economía, 2) el surgimiento de una nueva representación ideológica que consideraba que ese campo económico era autónomo con respecto a la religión, a la política y a la moral, 3) por último, los distintos procesos políticos, económicos, tecnológicos y sociales que configurarían una sociedad cuyas clases dirigentes basarían su razón de ser en la búsqueda del beneficio económico. El asentamiento de la económica política como ciencia descriptiva del nuevo campo de estudio fue muy rápido en Inglaterra. La consolidación de la ciencia económica transcurre en paralelo a la aparición de una sociedad cuyos cambios también se aceleraron desde finales del siglo XVIII. Al indagar como se produjo esta gran transformación, varios autores señalan que debiéramos distinguir dos fenómenos: Por una parte los procesos históricos concretos, con variantes locales y regionales que darían lugar a la aparición de una sociedad que concibió la riqueza y el poder sobre los hombres. Surgiría un nuevo modo de producir ligado a la creación de nuevos mercados de bienes como la naturaleza (la tierra), el trabajo o el dinero. Por otra parte, el largo proceso ideológico mediante el cual la gente no solo los acepto, sino que considero que tales mercados eran naturales y universales.
EL CAPITALISMO: ESCALAS Y VARIACIONES CULTURALES
Existe un notable baile de fechas y lugares a la hora de abordar los orígenes y las características propias del capitalismo. Según coinciden la mayoría de los estudios antropológicos, la innegable e importantísima presencia del comercio en muchas sociedades no se corresponde con datos que avalen que existiese un sistema de mercado que, como el presente, abarcase la producción, la distribución y el consumo de bienes: los comerciantes y sus prácticas carecían de la importancia y del rango que las gentes de esas mismas sociedades otorgaban a otras transacciones que formaban parte de procesos políticos, de parentesco o religiosos. El capitalismo no es solo una forma peculiar de intercambio bajo contrato, o un sistema de producción y una división del trabajo, no es fácil encontrar una definición del capitalismo que resulte satisfactoria. Sin embargo, parece oportuno delimitar provisionalmente su campo de aplicación. Wolf, inspirándose en Marx, ve tres modos de producción: uno basado en el parentesco, otro en la captación de tributos y el capitalista en cuyas relaciones sociales, los dueños de los medios de producción, compran la fuerza de trabajo de unos trabajadores a quienes se les ha apartado de sus propios medios de producción y dependen de los salarios para su subsistencia. A su vez, las relaciones capitalistas están entrelazadas con las nociones del individuo libre capaz y deseoso de establecer relaciones contractuales con otros. Estas nociones del individuo como un agente libre se conjugan con sus variantes: el concepto de contrato social, el de la sociedad como producto de la interacción entre los ego y los alter, el del mercado de mercancías e ideas, o el del terreno político como si estuviese constituido por el continuo plebiscito de los votantes individuales. A partir de sus orígenes europeos, su expansión planetaria lo doto no solo de una escala que muchos llaman global, sino también de diversos modelos o variaciones culturales que nos inclinan a interpretar que el capitalismo no es un fenómeno genérico ni ahistórico. Lejos de considerar el capitalismo o el sistema de mercado un bloque homogéneo y estanco, tenemos que analizarlo partiendo de sus variaciones.
EL PROCESO HISTORICO EN INGLATERRA: CERCADOS, COLONIAS Y RESISTENCIA DIFUSA.
Linebraugh y Rediker observaron que la aparición incipiente de las nuevas instituciones que acabaríamos llamando del mercado, coincidieron con la moda entre las elites comerciales inglesas de utilizar como ornamento reproducciones de Hércules luchando contra la Hidra de siete cabezas. El viejo dios Hércules se convirtió en el símbolo pionero de una racionalidad económica que legitimaba la expansión planetaria, la expropiación y las nuevas formas de dominio, mientras que la Hidra encarnaría la oposición al héroe. La oposición Hércules-Hidra acabaría por simbolizar el buen gobierno que querían ejercer las elites y la resistencia a él de una heterogénea multitud de grupos sociales que vivían en las distintas costas atlánticas. Se trata de una buena manera de representar los notables cambios: 1) En el campo ingles se abandonaron los cultivos orientados a la subsistencia de la familia campesina, debido a las leyes que permitieron cercar los terrenos comunales y que los terratenientes se beneficiasen de una nueva forma de explotación ganadera. La política de cercados se había llevado por delante millares de pequeñas explotaciones campesinas, para dejar paso a gigantescos latifundios. Del mismo modo, el punto común entre los estragos coloniales y la situación de las clases desposeídas inglesas consistió en que el sistema de cercados las convirtió en los indígenas arrancados de su tribu y degradados de su época; 2) Sin poder explotar los terrenos comunales, los pequeños campesinos se vieron obligados a buscar otra forma de sustento que coincidió con la elaboración de leyes terribles contra los vagabundos y los pobres, creando una gran masa de personas que contribuirían al crecimiento de las ciudades, al aumento de trabajadores pobres, desposeídos de cualquier medio de subsistencia que no fuese la venta por un salario de su propio trabajo; 3) La expansión mundial del capitalismo será inexplicable sin los grandes movimientos de gentes de unos lugares del planeta a otros en busca de trabajo. Las migraciones podían darse dentro de un mismo país o de unos países a otros. Los dos aspectos más visibles de esta dolorosa destrucción del tejido social serian un desarraigo cultural del que surgirían posteriormente otras combinaciones de las series culturales antiguas y nuevas, y nuevas formas de vida en múltiples lugares del planeta. ¿Qué ocurría con la Hidra?, ¿Qué resistencia opusieron todas estas gentes? Hubo revueltas, pero no alcanzaron la radicalidad que una mirada retrospectiva pensaría encontrar. La gente percibía los cambios, pero ignoraba la dirección y, como dicen los economistas actuales, el carácter sistémico que tendrían. Las revueltas podemos agruparlas en función de la expresión pública de la protesta en tres grupos: 1) La economía moral: Thompson acuño el termino economía moral para referirse a la serie de obligaciones y responsabilidades que tenían los gobernantes o los señores tradicionales con la multitud y que evitaban que se pusiese en peligro la subsistencia, o se traspasasen ciertos límites sin redistribuir o rebajar el precio de los alimentos. La economía moral representa una forma ideológica que Eric Wolf denomina el modo tributario, se basa en una idea de justicia que obliga a los gobernantes o señores a garantizar el sustento de los que están bajo su mando. Sin embargo, estos principios se vio que eran incompatibles con los principios del mercado, porque la nueva economía tendría que liberarse de los imperativos morales y de las obligaciones del don. La preocupación y la respuesta dada por las culturas locales a nuevos problemas sociales así como las diferentes escalas de responsabilidad social ante las diversas y contestadas concepciones de la justicia mantienen vigente la vitalidad y las discusiones antropológicas en torno al concepto de economía moral; 2) Milenarismo y disidencia religiosa: Gran parte de la resistencia frente al nuevo sistema formaba parte de movimientos religiosos disidentes, muchos de los cuales se oponían no solo a los poderes existentes, sino a cualquier tipo de dominio o ley; 3) Protestas políticas y sindicales: La visión de la resistencia se suele representar como movimientos de protesta encaminados a dar una respuesta en términos políticos a quienes les dominan. Sin embargo los modos de resistencia recorren un amplio espectro. Es cierto que con la primera sociedad industrial aparecieron varios movimientos reformistas, claramente sindicales (Trade Unions). Lo cierto es que incluso los movimientos sindicalistas, socialistas y anarquistas suelen haber mezclado también elementos muy diversos; 4) Disidencia difusa: Respuestas de la gente a la gran transformación. Gracias a Comaroff en su estudio de la frontera sur de Tswana cuando se habían establecido allí misioneros no conformistas a finales del XIX se comprobó que no existía una confrontación entre dos partes, sino que lo que se produjo fue un autentico esfuerzo para adecuarse a la compresión de un mundo cambiante. Esto les lleva a formularse varias preguntas ¿Es necesario que un acto tenga una consciencia y una articulación explicitas para considerarse de resistencia? En la realidad cotidiana de las gentes encontramos muchas manifestaciones que no asociamos con la resistencia y si con otras prácticas que son una forma tacita de resistencia, pero que nos producen una cierta perplejidad.
LA INMERSIÓN ETNOGRAFICA DE ENGELS
Existe una ausencia de reconocimiento a los estudios concretos que, sobre todo Engels, llevo a cabo en las barriadas obreras de Manchester. Tendríamos que reconocerlo como un trabajo pionero en la antropología urbana e industrial. La última biografía publicada nos muestra a Engels como un fiel seguidor de Marx, aunque su aportación intelectual, a menudo, aparezca rebajada a la labor de un mero publicista o divulgador de la obra del maestro. Junto a esta militancia y dedicación intelectual, se cuela, su otra mitad, la de un hombre del mundo de la industria, inmerso en la cultura textil de Manchester. Sus ideas políticas no interferirían en su irreprochable labor como capitalista. Cuando el joven Engels llega a Manchester escribe su primera obra conocida: La situación de la clase obrera en Inglaterra. Su labor de reconstrucción de cómo malvivían los trabajadores en ese sistema está basado en su búsqueda de la realidad. Engels se nos presenta como una especie de Malinowski entre los nativos del Manchester de la Revolución Industrial.
LA SOCIEDAD DEL CAPITALISMO INDUSTRIAL.
Eliza Kendall, una joven de 18 años, se había suicidado por la prisión que le esperaba al no poder pagar las deudas contraídas para ganarse la vida. No encontramos en el texto de Terradas las claves psicológicas de una autodestrucción: lo que ha destruido a Eliza es un orden social, un sistema que había considerado que el trabajo era una mercancía y que desde 1834 había abolido las diversas leyes de Pobres, que hasta entonces habían proporcionado subsidios a los de cada parroquia. A partir de esa fecha se suprimieron los subsidios y se habilitaron los asilos como talleres de trabajo forzoso. Los asilos cumplían el vacio donde llevar a todos aquellos pobres que cumplían su pena en las colonias americanas después de que la Corona los vendiese a particulares como esclavos o siervos.
LA ANTIBIOGRAFIA DE ELIZA KENDALL
Ignasi Terradas aplico el termino antibiografia para referirse a varios personajes literarios y a quien en vida se llamo Eliza Kendall. La antibiografia, al señalar la negación o la ausencia biográfica de un personaje que se considera irrelevante, apunta la necesidad de reconstruir el sentido social y expresivo de su vida. Henderson y Chaloner revisaron las fuentes de Engels para mostrar sus exageraciones. Así es como dieron con la noticia antibiografica sobre Eliza que se había publicado el día 31 de agosto de 1844. Nos cuentan como Eliza vivía en una de las barriadas más pobres de la localidad, dedicada como el resto de las mujeres de su familia, a coser camisas. En épocas de crisis, como el año 1844, los ingresos de la familia habían mermado considerablemente: el padre estaba en paro, y solo dos de las cuatro hermanas tenían trabajo a tiempo completo. Al generalizarse la crisis, Eliza y sus hermanas casi no podían subsistir, no les quedaba más remedio que empeñarse varias veces. Llego el verano de 1844, cuando, sin saber bien porque, Eliza tuvo un altercado con una mujer que la denuncio. El juez condeno a Eliza a pagar las costas del juicio so pena de ir a la cárcel, el trabajo de cinco días completos, que ahora, en plena crisis, no podría conseguir. Ese 21 de agosto Eliza se lanzo al canal y acabo con sus dieciocho años de vida. ¿Pueden los indicios de una vida marginada decirnos más acerca de toda una época que las más razonadas explicaciones históricas y las biografías mas completas? Joan Frigolé vincula la presentación del caso de Eliza a una importante tradición antropológica, consistente en abstraer una situación social de relevancia general, a partir de la exposición monográfica de un caso particular, que bien pudiera pasar inadvertido por su nimiedad o marginalidad, pero que nos muestra la lógica y el funcionamiento de todo el sistema. Por último, resulta indudable que la antibiografia no nos lleva a conocer la vida real de una persona. Sin embargo, a partir de la anotación de su muerte, asistimos al contexto social e ideológico de su época. Como señala Terradas, la antibiografia de Eliza nos conduce a la Economía Política y al liberalismo, al romanticismo y al radicalismo, al marxismo y al conservadurismo.
TEMA 2

LA IDEOLOGÍA ECONÓMICA Y LA REPRESENTACION DE LA SOCIEDAD

EL LUGAR DE LA ECONOMÍA EN LA SOCIEDAD
Polanyi planteo la necesidad de averiguar y comparar el lugar que ocupa la economía en las distintas sociedades. Louis Dumont contrasto el modelo indio con el nuestro estableciendo la comparación en los términos jerarquía/igualdad y holismo/individualismo. A pesar de la aparente complicación de la formulación de Dumont, si quisiéramos llevar a cabo un estudio holista de los procesos económicos que tienen lugar en nuestra sociedad, tendríamos que integrarlos analíticamente como un componente tanto de nuestra sociedad como de nuestra cultura, por difusa (y a veces sin sentido) que sea la vieja distinción funcionalista entre sociedad y cultura. A partir del contraste entre los valores de jerarquía e igualdad, Dumont opone la ideología holista que está presente en el sistema de castas de la India, tal y como la estudia en su obra Homo hierarchicus, a nuestra ideología individualista que analiza en Homo aequalis. Denomina ideología holista a aquella que valora la totalidad social e ignora o subordina al individuo humano, concepto que solo cobra sentido pleno en la ideología individualista moderna, que se caracteriza por valorar al individuo e ignorar o subordinar la totalidad social. Como señala Verena Stolcke, el enfoque comparativo y estructural que realiza Dumont opone el individualismo (con sus valores igualitarios) al holismo (con sus valores jerárquicos). Nos referimos al holismo presente en la configuración ideológica de la Europa medieval, y del sentido aglutinador de la caridad cristiana.
LA CARIDAD CRISTIANA FRENTE A LA USURA
Los valores presentes en el sistema se basaban en unos principios de origen religioso, pero que afectaban a la sociedad como un todo. Dichos principios oponían la práctica de la caritas al lucro y a la usura que dejaban claro que la ganancia económica estaba subordinada a otros valores. Como representación ideológica de la sociedad, la caridad se articulaba a partir de los tres principios teológicos siguientes: En primer lugar, la caritas establecía una ecuación con Dios, en segundo, la caritas como don que partía del Espíritu Santo era gratuita y universal. Por último, la caridad era una virtud relacional, que se basaba en el vínculo que une a Dios con los hombres. Como consecuencia, la caridad se convirtió en la madre de todas las virtudes cristianas. Entre las prácticas derivadas de la caridad hemos de contar tanto la limosna como la inmensa cantidad de riqueza que en forma de fundaciones se transfería a iglesias y conventos, en gran parte como donaciones pro anima. De esta forma, la caritas ponía en manos de clérigos, obispos o abadesas la producción, administración y redistribución de gran parte de las riquezas que circulaban por toda la sociedad. Los usureros pecaban contra Dios al robar o apropiarse del tiempo, que era un don divino y gratuito, pero también contra su prójimo por cobrar intereses en una comunidad de hermanos. Es imprescindible entender que el pecado del usurero equivale a la pretensión, saltándose la economía moral, de controlar y dominar a los otros. Del mismo modo que la caritas partía de una situación jerárquica y legitimaba la desigualdad, si esta sobrepasaba las proporciones adecuadas, también daba argumentos a la economía moral para legitimar las revueltas y motines de la multitud. Surgían grupos sociales que cuestionaban la santidad o la legitimidad de que la Iglesia institucional fuese cada vez más poderosa frente a los príncipes, frente a los clérigos de a pie o frente a la multitud de desposeídos. La asimilación y el respaldo a figuras carismáticas próximas a los disidentes lograba que los fieles volviesen al redil.
LA AMISTAD, LA ANTIDORA Y LA JERARQUIA.
Había usura cuando existía lucro en los contratos llamados de mutuo, es decir, de préstamo. No había usura si mediaba la amistad o la gracia, aunque hubiese lucro. Por amistad hemos de entender los vínculos políticos entre aliados, es decir, aquellos que no se basaban en la violencia. Fundamenta y puede legitimar tanto las relaciones relevantes para el funcionamiento de un gobierno, como todas aquellas que se dan entre personas que ocupan lugares desiguales en la jerarquía social. El código de la antidora establecía, por una parte, que todos los hombres estaban obligados a Dios y a la Iglesia, por otra, que los inferiores debían corresponde con gratitud a sus superiores. La amistad desigual se expresaría: la parte superior tendría una conducta basada en la liberalidad-caridad-magnificencia con un amigo inferior, que se vería obligado a corresponder con la gratitud o el servicio. Lo que resulta interesantes es que todas estas prestaciones-contraprestaciones entorno a las relaciones sociales, la jerarquía y sus virtudes estuviesen sujetas a distintos códigos de regulación. A partir de la caridad se establecen, por medio de la gracia, unas relaciones asimétricas.
LA RUPTURA MODERNA: IDEOLOGÍA ECONÓMICA E INDIVIDUALISMO

Lo que vemos no se parece en nada a lo que encontramos entre nosotros. La representación ideológica de nuestra propia sociedad es el resultado de un largo proceso, detalladamente estudiado por Dumont, en el que por primera vez se habría segregado lo religioso, lo político, lo moral y lo económico de lo que había sido una sociedad holista, un todo social indiferenciado. La propuesta intelectual de Dumont consiste en explorar, desde sus primeros indicios, como se ha configurado esa ruptura que al cabo se ha convertido en nuestra peculiaridad cultural, con el fin de que logremos entender porque nuestra sociedad considera que el individuo o el mercado son tan naturales, que llevan toda la vida entre los humanos. En el análisis que Dumont realiza de Locke la primera innovación que podemos distinguir es la ligazón que el establece entre el individuo y su capacidad de ser propietario. Pero el fundamento de la propiedad, segunda novedad, es el trabajo, no las necesidades. Locke encierra un dilema: los hombres son libres para seguir sus propios intereses como individuos; pero Dios representa la única garantía para que no surjan conflictos entre ellos. Cuando Adam Smith se enfrenta al mismo problema, vuelve a surgir la misma dificultad. Esta ligazón teísta entre los individuos desaparecerá al adentrarnos en el siglo XIX.


EL FETICHISMO DE LAS MERCANCIAS. EL LIBERALISMO ECONOMICO COMO UTOPIA Y LA ÉTICA PROTESTANTE.
La mayoría de los investigadores están de acuerdo en que Inglaterra fue el primer país en el que surgió tanto el sistema como gran parte de su configuración ideológica. Una vez puesto en marcha, el proceso fue muy rápido. Tres interpretaciones del sistema: 1) El fetichismo de las mercancías: Marx se había impuesto la misión de explicar el funcionamiento del capitalismo; por otra parte, como activista político, rechazaba profundamente el sistema que estudiaba. En Marx los humanos son seres sociales, dotados de una historia natural y de una naturaleza histórica: la historia es una creación de la productividad humana, porque una sociedad se caracteriza por un modo de producción concreto en un momento histórico concreto, a partir del cual se explicarían otras instituciones de esa sociedad, como las jurídicas o las ideológicas. En El Capital, Marx considera el fetichismo como una de las características principales del sistema, se sustituye el aspecto social de los seres humanos por las características de las cosas, mientras que las cosas aparecen dotadas de los atributos sociales o humanos. En El fetichismo de las mercancías, quiere explicar la lógica del capitalismo con referencia al fetichismo o misticismo que le atribuye a la realidad social. Una mercancía se nos presenta de forma extraña, como si fuese un fenómeno religiosos creado por los dioses o como si procediese de otro mundo y no del resultado del trabajo humano. A lo largo de la historia, los hombres han realizado todo tipo de objetos y artefactos que no son mercancías a no ser que circulen, que se intercambien en el mercado. Sin embargo, a partir de esta exposición ya no vemos el trabajo que costo hacerla, sino que la silla está en la tienda como si hubiese aparecido por arte de magia para que la compremos, ha pasado de ser un objeto útil salido de las manos de un artesano, a ser un objeto para intercambiar, una mercancía. Cuando la producción se encamina al mercado, el valor de los objetos no proviene de su utilidad (su valor de uso), sino de su capacidad para intercambiarse por otros bienes (su valor de cambio). Paralelamente, el trabajo de quien los hizo se valora por su capacidad para generar bienes intercambiables, de tal modo que el propio trabajo se convierte también en una mercancía que se puede comprar y vender, de tal forma que nos olvidamos o sustituimos las relaciones entre los seres humanos por una relación entre mercancías. Durante la época medieval europea, nadie negaba que el trabajo humano, fuese la base de toda la producción de los objetos que utilizaba la gente. La etnografía de Nash, cuyas aportaciones recoge Taussig, presenta un completísimo estudio de las minas de estanque del valle del Cauca colombiano. En el análisis de la representación cultural (ideológica) que se hace de la tierra, de sus espíritus y de los rituales propicitarios que la gente tiene con ellos, Marx lo habría considerado una forma primitiva de fetichismo. 2) La ética protestante: Uno de los temas centrales en la obra de Max Weber fue la relación existente entre los valores compartidos por los practicantes de las grandes religiones con cierto tipo de actitudes relacionadas con el espíritu con que se abordaba la vida. Weber bajo el término genérico capitalismo engloba todas las relaciones comerciales que se habían dado en todo el mundo. Así, distinguirá varias clases de capitalismo en función de sus metas: los botines bélicos, el préstamo de dinero o la realización de diversas empresas comerciales. Lo que si considera específicamente moderno es el capitalismo racional que exige que se lo diferencie de todas las formas anteriores; si bien lo consideraba como una visión del mundo. Su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo mantiene que la ética del trabajo que desarrollaron ciertas sectas protestantes influyo en el surgimiento de este tipo de capitalismo moderno en los países del norte de Europa. Weber mantiene que, a un número considerable de protestantes, su devoción religiosa, en lugar de hacerles rechazar el mundo, como ocurre en muchas otras religiones, les llevo a jugar un papel activo en el comercio, en la creación de empresas y en la acumulación de riquezas para invertir, porque buscaban señales que les indicasen si Dios les favorecía. Según Bourdieu la base de tal actitud descansa en la creencia calvinista en que Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos y en la exaltación de la responsabilidad individual. Por otra parte, no ignoraba que muchos no creyentes o indiferentes buscaban el beneficio económico igual que lo pudiera hacer un calvinista. 3) El liberalismo económico como utopía: Otros autores apuntan el papel del Estado como elemento fundamental de la gran transformación, debido a que fue precisamente la legislación que sustituyo viejas leyes por otras nuevas el origen de los cambios en cadena. Karl Polanyi consideraba que el análisis de sus orígenes y de cómo funcionan sus instituciones muestra que la regulación de todo el sistema procede de la intervención estatal continua y planificada.
Morgan, Marx y Engels y el Origen de la Desigualdad. Las Formaciones Económicas Precapitalistas y El Modo de Producción Asiático. (Añadido)



  • El evolucionismo marxista

Es importante tener en cuenta que, si bien los escritos e ideas de Marx se oponían diametralmente al darwinismo social, el marxismo no dejó de experimentar una fuerte influencia de las nociones vigentes en el siglo XIX sobre la evolución cultura y el progreso.


Marx consideró que las culturas atravesaban por etapas de comunismo primitivo, sociedad esclavista, feudalismo, capitalismo y comunismo.
Además, como muchos de sus contemporáneos, recalcaba la importancia del papel de la lucha para conseguir el progreso y la evolución cultura. Toda la historia, según Marx, era el resultado de la lucha entre las clases sociales por el control de los medios de producción. La clase proletaria, que apareció gracias al capitalismo, estaba destinada a abolir la propiedad privada y a provocar la etapa final de la historia: el comunismo.
Con la lectura del libro Ancient Society de Morgan, Marx y su colaborador Engels creyeron encontrar una confirmación de su idea por la que durante la primera etapa de la evolución cultural no existía propiedad privada y que las sucesivas etapas de progreso cultural habían sido provocadas por cambios en los modos de producción –como, por ejemplo, en la coincidencia del desarrollo de la agricultura y la transición entre el salvajismo y la barbarie en el esquema de Morgan. El libro Ancient Society de Morgan proporcionó las bases para el libro el Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Engels, que, hasta mediados del siglo XX, sirvió como piedra angular de la antropología marxista.
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