Aptdo. I: Grecia y roma. Nº 1- 2- " los ordenes arquitectónicos griegos" Introducción



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Aptdo. I: GRECIA Y ROMA.

Nº 1- 2- 3 . " LOS ORDENES ARQUITECTÓNICOS GRIEGOS"
Introducción.
Una de las máximas consecuciones del arte griego ha sido dar una tipología de construcción de la arquitectura a través de unos estilos u ordenes que han perdurado a lo largo del tiempo y que hoy conocemos con el nombre de arquitectura clásica.
De lo que ha llegado hasta nosotros recordamos el origen de la arquitectura griega es la transposición a la piedra de las construcciones en madera que se realizaron con anterioridad a la época clásica. Las principales construcciones se realizaron para honrar a sus dioses, por lo tanto forman parte de la arquitectura religiosa, con el fin que perduraran en el tiempo. Las bases de la arquitectura griega se gestaron en las etapas históricas: minóica y micénica, que, a su vez, se vieron influenciadas por culturas y civilizaciones mediterráneas anteriores. Pero es a partir del siglo VII cuando los griegos eligieron un universo arquitectónico propio que supuso un proceso de selección y delimitación de problemas:
En primer lugar, eligieron el más sencillo "el trilito", o lo que es lo mismo, la combinación de una losa de piedra horizontal con otros bloques de piedra verticales para su apoyo; Es lo que conocemos con el nombre de arquitectura adintelada o arquitrabada, aunque también conocían el arco y la falsa bóveda.
En segundo lugar, sus esfuerzos constructivos se concentraron en una tipología arquitectónica monumental: el templo. Esta edificación tenía que sobrevivir en el tiempo, por lo que se creo con una tendencia a la duración, a la que contribuye la calidad del material utilizado, la piedra y el mármol para las zonas visuales, y la función religiosa y conmemorativa del templo o casa de los dioses.
En tercer lugar, de la conjunción de ambos –material constructivo y función del edifico- surgió la tipología de templo; que procede de la planta de la casa micénica, con su sala central rodeada por columnas que llamamos naos o cella, dónde se coloca la reproducción conmemorativa de dicho dios, en estatuaria.
Y por último, se establecieron las leyes o normas, que los griegos llamaron ordenes arquitectónicos, para crear dicha arquitectura monumental. La idea de “orden” consiste en la articulación de las partes fundamentales de un edificio con una serie de elementos, dotando a cada uno de una función determinada y una forma propia - elementos de base, soporte (columna con su basa, fuste y capitel) y elementos de coronamiento (arquitrabe, con su friso decorado y cornisa) -. Estos elementos estaban unidos por reglas fijas de relaciones reciprocas, lo que permitirá, al arquitecto, trabajar mediante un esquema fijo, controlando de esta forma el resultado final.

Estas reglas de combinación de los elementos de construcción se llamaron, y se llaman, ordenes arquitectónicos clásicos y son tres: el dórico, el jónico y el corintio. Los tres están relacionados con las culturas helénicas primitivas y su instalación en las islas jónicas y en la península balcánica. El primero que apareció y el más sencillo es el dórico, hacia el siglo VII a. C.


Análisis de las imágenes.
Al no ser obras concretas sino una representación teórica de los ordenes arquitectónicos griegos, no se puede hacer una ficha técnica para el comentario de estas imágenes. Por lo que el objetivo principal de dicho comentario es tipificar las características de la arquitectura griega en su periodo de máximo apogeo; Además de, señalar sus repercusiones e influencias en épocas posteriores, sobre todo en la etapa romana, en la renacentista y en la neoclásica.
1. El orden dórico es el más antiguo, y se le considera el orden básico, generador de los posteriores ordenes. Presenta una conceptualización estética del espacio arquitectónico sencillo, tanto por sus elementos constructivos y como, y sobre todo, por los escasos elementos decorativos.
Desde el punto de vista formal, el orden dórico generalmente no presenta basa, y si la tiene es la más simple; Su fuste esta compuesto por los tambores y es liso o recorrido por canales verticales que se llaman estrías; Su capitel, es el más sencillo de decoración: después de una pieza de transición del fuste llamada collarino, se pasa al equino de sección oblicua biselada y posteriormente al recto ábaco, donde apoyaran los bloques del arquitrabe.
El entablamento, parte sustentada por los diversos capiteles, se divide en tres partes: el arquitrabe, normalmente liso en el orden dórico, el friso dividido en triglifos, a modo de tres líneas verticales, y métopas, que contienen decoración, y la cornisa. Sobre esta, se sitúa el tímpano triangular que también se halla decorado.
¿Cómo se originó el templo dórico, y, por consiguiente, su tipología? Hacia el 600 a. C., aparece el templo dórico con una clara reminiscencia del templo micénico. Es muy difícil ver en este orden, una transposición a piedra de estructuras de madera o naturales anteriores, pues no se sabe como construían los antiguos Dorios. Si las formas arquitectónicas derivan de su función y del desarrollo técnico de sus constructores, en el orden dórico ya se puede ver una búsqueda por la belleza como auténtica fuerza motriz de la arquitectura.
Los ejemplos de edificaciones que han llegado hasta nosotros de orden dórico son: La basílica y el templo de Poseidón en Paestum de hacia 550 a. C. y 460 a. C. respectivamente, el templo de Zeus en Olimpia, también del siglo VI a. C. Y sobre todo, hay que reseñar como el gran exponente del estilo dórico, la propia Acrópolis de Atenas con su Partenón ( 448 al 432 a. C.), dónde se llega a la máxima perfección y belleza de los templos griegos; Esto es debido, al reajuste y el aligeramiento del espacio creado a través de los intercolumnios y la éntasis de sus fustes.
2. El orden jónico, se apoya sobre una basa cuyo diseño tiene una ornamentación propia, la ática: dos toros y una o dos escocias. Su fuste muestra mayor esbeltez de proporciones que el dórico; se presenta normalmente acanalado. El capitel esta formado por una gran espiral doble o voluta que se origina después del collarino. Ha sido llamado con el adjetivo de femenino frente al orden dórico, o masculino, por su mayor elegancia y decoración. El entablamento es menos alto que en el dórico: el arquitrabe con tres bandas lisas – platabandas-; el friso, decorado con relieves y la cornisa con dentículos y decoración de flechas y ovas.
El historiador del Arte, Vitrubio, nos habla de su génesis: " Cuando decidieron levantar un templo en honor a Diana, inventaron un nuevo estilo, dándole esbeltez al aplicar la misma proporción que en el estilo anterior, pero ahora relacionándolo con las pisadas de una mujer. Hicieron que la anchura de la columna fuera la octava parte de su altura, para que tuviera un aspecto más grácil. Después pusieron en su base un anillo a manera de calzado, y en el capitel colocaron como cabellera unos bucles rizados que le caían a derecha y a izquierda, y con ondas y guirnaldas adornaron la rente como si llevara flequillo. A lo largo de todo el fuste marcaron estrías como si fuesen los pliegues de las estolas que llevan las matronas. Así hicieron el modelo de los dos estilos de columnas uno de belleza severa, sin adornos, varonil, y el otro con la figura, la ornamentación y la proporción femenina... Y como los primeros que lo usaron fueron los jonios se le llamó estilo jónico."

El estilo jónico aparece muy pronto, pero es en el siglo V a. C. cuando se perfeccionó, ejemplos relevantes de edificaciones son: el templo de Atenea Niké - realizado por Calícrates- y los Propileos en la Acrópolis ( 427 y 437 a.C., respectivamente). También en la Acrópolis se encuentra el Erecteión considerado el máximo exponente de este estilo.


3. El orden corintio es el último de los ordenes clásicos y en esencia no constituye un orden de arquitectura, sino que es una variante más esbelta y decorativa del estilo jónico. Se creó a finales del siglo V pero su uso se generalizó en la época helenística (siglo III a. C.). Formalmente consta de una basa y un fuste acanalado y lo más específico de dicho estilo es su capitel que después un collarino resaltado, consta de doble fila de hojas de acanto, caulículos, y cuatro volutas simétricas en las esquinas que sostienen el ábaco. Este capitel tendrá numerosas variantes griegas y romanas que darían origen al orden compuesto romano.


Ejemplos representativos del estilo corintio son: El Olimpeión de Atenas ( siglo IV a. C.), el templete de Lisícrates, y sobre todo será el más utilizado en épocas posteriores: en primer lugar, durante el Imperio Romano en su variante de orden compuesto y más adelante, en el arte renacentista y neoclásico.

En resumen, la importancia de la arquitectura griega - representada en esta imagen - esta en la creación del concepto de “orden” y de la tipología de templo, a los que aplican su concepción de belleza ideal por medio de la proporción, las medidas, las reglas, etc. Además de la importancia de la perduración de dichos conceptos y formas durante todas las épocas hasta hoy.



A.M.H.


Nº 4- 5. LA ACRÓPOLIS DE ATENAS, SIGLO V a. C. ATENAS. GRECIA
Introducción.
Entre el mar y la montaña, en medio de una fértil llanura, se yergue una escarpada roca en cuya plataforma superior situada a 156 m. de altura, se encuentra la Acrópolis de Atenas. Esta roca abrupta e inaccesible excepto por su lado W y con una fuente de agua en su ladera, debió parecer a los primitivos habitantes de la zona un presente de los dioses y, como tal, a ellos se la dedicaron, convirtiéndose en la ciudad sagrada desde la época micénica.
La acrópolis arcaica fue destruida por los persas durante las Guerras Médicas. En el S.V el esplendor de Atenas permitió a Pericles levantar una nueva acrópolis.
En el 449 a. C. comenzó la construcción del Partenón bajo la dirección de Fidias. Más tarde se iniciaron los Propíleos, después el pequeño templo de Atenea Niké y por último el Erecteión. Ni siquiera la guerra del Peloponeso fue capaz de interrumpir el proyecto, y aunque Pericles y Fidias habían muerto en el año 404 a. C. ya se había realizado lo más esencial del proyecto.
Análisis de la obra.
La roca es un lugar poco propicio para construir por su inaccesibilidad, su plano alargado y su suelo irregular, pero estos inconvenientes fueron transformados en virtud por el genio de los griegos, como lo demuestran los Propíleos o puertas delanteras. Estos se empezaron a construir por Mnesicles en el año 437 con fábrica de mármol y refinamientos parecidos a los del Partenón. Sin embargo su mayor encanto está en la forma en que los elementos de un templo griego han sido aplicados a otra función, y ello en un terreno irregular y empinado.
Mnesicles cumplió dignamente la función que se le había encomendado. Su proyecto no sólo se adapta a las dificultades del suelo, sino que además transforma éste hasta el punto de convertir un paso agreste entre rocas en una entrada monumental digna del acceso a un recinto sagrado.
Los Propíleos propiamente dichos constan de dos fachadas y entre ellas un vestíbulo de 48 m de profundidad. Al cruzar ambos pórticos diríase que nos enfrentamos con la fachada de un templo dórico clásico, a no ser por el amplio espacio que queda entre las columnas 3ª y 4ª que nos delata la puerta de acceso.
La fachada W o exterior estaba flanqueada por dos alas. En el ala izquierda se encontraba la primera pinacoteca que se conoce. En el lado derecho, la roca se proyecta hacia delante y en este farallón que vigila la rampa de acceso, Calícrates construyó el pequeño templo jónico de Atenea Niké perfectamente adaptado a la estrechez del terreno, pero de una gran belleza arquitectónica.
La irregularidad del suelo del vestíbulo obligó a dividirlo en dos partes, la oriental elevada sobre tres gradas y la occidental, más baja y articulada en tres naves por dos filas de columnas jónicas. Nuevamente el genio de Mnesicles fue capaz de crear una unión de dos órdenes dispares, haciéndolo con tal armonía que se convertirá en ejemplo a imitar.
Al atravesar la fachada oriental se abre ante nosotros el recinto sagrado en el cual se disponen los edificios sin orden establecido. Ello se debe en parte a la irregularidad del terreno y en parte a la preferencia por ciertas zonas debido a la fuerte carga sagrada que poseen y que impulsa a levantar un templo sobre los cimientos de otro, desde la más remota antigüedad.

Tal es el caso de la zona Norte en la que se construyó el Erecteión cuya complejidad, tanto arquitectónica como religiosa, responde a las más antiguas tradiciones de la Polis. Así, en sus múltiples espacios, se concentra el culto a dioses, como Poseidón o Atenea Polias, las tumbas de los míticos reyes de Atenas, Cécrope y Erecteo, y símbolos ancestrales como el olivo plantado por Atenea, las señales del rayo de Zeus o las huellas del tridente de Poseidón.


Sin embargo, la aparente desconexión de los edificios protegidos por sus recintos cerrados, no impide que sobre todos sobresalga el más majestuoso de ellos, el Partenón, realizado en honor de la diosa Atenea, patrona de la ciudad y su protectora durante las Guerras Médicas. Los mejores artistas de la época realizaron el templo más espectacular, todo él de mármol blanco primorosamente labrado y adornado con relieves y estatuas..
Pero el templo para los griegos era la casa de la diosa, un territorio sagrado al que difícilmente los mortales tenían acceso. La piedad religiosa se concentraba entonces en el recinto al aire libre que rodeaba el templo y al que se accedía por un camino procesional, que en el caso del Partenón estaba relacionado con la celebración de las Panateneas. Durante estas fiestas toda la ciudad se dirigía en procesión a la Acrópolis para realizar sacrificios a la diosa y ofrecerle un peplo tejido por las doncellas, como describe Fidias en el friso interno del Partenón.
El Partenón se ubicó en el lado sur, al fondo de la Acrópolis, precisamente porque era el punto más alto del recinto con lo cual destacaba sobre el resto de los edificios y dominaba la ciudad y el mar. Su orientación también estaba minuciosamente elegida en dirección este.
Tanto la ubicación como la orientación eran decisivas en el itinerario procesional, pues cuando el cortejo se adentraba en la Acrópolis se debía bordear el lateral norte para desembocar en el frente oriental donde, ante la fachada principal, se realizaban los sacrificios y las plegarias.
De esta manera los fieles iban descubriendo el templo, de forma que desde una visión distante al entrar, pasaban a una visión cercana del lateral, para finalmente poder disfrutar del tímpano de la fachada en el que se representaba el nacimiento de Atenea.
Significado y función.
La Acrópolis la levantaron los atenienses en el momento de mayor confianza en sus dioses, en los valores morales y, sobre todo, en su cultura. Es por ello que esta grandiosa obra se nos presenta como el resultado de un plan establecido, lógico, claro, cómodo y racional en el que la concepción del espacio se convierte en su principal virtud, dándonos un ejemplo de aprovechamiento de una topografía difícil y de una disposición visual de los edificios subordinada a un itinerario religioso.
En esta ciudad de los dioses el arte se entretejía con las ceremonias cívicas que iban acompañadas de representaciones dramáticas, ofrendas y ritos religiosos expresando la confianza del hombre en sí mismo, en su lugar en el mundo y en la dignidad de sus dioses, poseedores de cualidades tanto humanas como divinas.

L.P.M.
Nº 6-7- 8. EL PARTENÓN. SIGLO V a. C. ATENAS. GRECIA.



ICTINOS Y CALICRATES.
Introducción.
Es un templo de orden dórico, edificado entre el 447 al 438 a. C.; la decoración escultórica se terminó hacia el 432 a. C. Está situado en la colina de fa Acrópolis de Atenas y sus autores son los arquitectos Ictinos y Calicrates, mientas que la decoración escultórica es obra de Fidias. Sustituyó a un templo anterior destruido por los Persas. Se mantuvo en relativo buen estado de conservación gracias a que fue iglesia bajo dominio bizantino, luego mezquita persa, pero los venecianos lo volaron en 1.687. Entre 1.801 y 1.803 el embajador inglés en Turquía, Lord Elgin, compró la mayor parte de la escultura que quedaba para llevársela a Londres, donde se conserva actualmente en a] Museo Británico.
Análisis de la obra.
El propósito principal del Partenón era proporcionar a Atenea una morada digna. Su forma desciende de los antiguos megarones micénicos, edificados en la Acrópolis mucho antes de la época del Partenón. El templo no está concebido como espacio interior, ya que el culto se celebraba en el exterior, en un altar frente a la entrada oriental.
Se trata de un templo octástilo y períptero, con una proporción de 8 columnas en el lado corto y 17 en el largo. El interior esta dividido en pronaos, naos y opistódomos.
Está orientado de Este a Oeste. Su eje central está ligeramente ladeado hacia el Sur del levante de modo que, en el día del cumpleaños de Atenea, el sol naciente proyectaba sus rayos directamente por las puertas sobre fa imagen de la diosa. Su situación en la Acrópolis también estaba cuidadosamente calculada para permitir una completa vista de la ciudad de Atenas y su paisaje circundante.
La forma del Partenón es la del templo griego tradicional, con el interior dividido en dos partes. La cámara oriental, sin ventanas y que contenía la estatua de la diosa, denominada Hecatompedos por su longitud, 30.48 m.. Más adentro, un peristilo abierto que continuaba desde el umbral de la puerta hasta detrás de la estatua. La iluminación se recibía a tras de una enorme puerta (9.75 de alto por 3.96 de ancho). El techo era piano y de vigas de madera. La segunda cámara, occidental, de menor tamaño, era donde se guardaban los objetos del ritual y el tesoro de la liga ateniense y del estado. Se le denominaba “Partenón" o cámara de la virgen, de la que tomó su nombre el edificio entero.
Los arquitectos griegos clásicos dan más protagonismo al exterior del templo que al interior y por ello, el diseño exterior del Partenón es lo más sobresaliente de la obra. Esta característica puede deberse al hecho de que el ritual religioso y público transcurría al aire libre y visualmente junto al templo. La decoración escultórica en el exterior, en frontones y métopas, incide también en este protagonismo del exterior frente al interior. Las columnas exteriores son de mármol pentélico, blanco y los triglifos estaban pintados de azul; los arquitrabes estaban decorados con trofeos militares.
El templo se elevaba sobre una base de tres gradas, con efecto similar al del pedestal de una escultura. El muro y las entradas exteriores estaban rodeados por una hilera de columnas, tanto las columnas como el correspondiente entablamento pertenecen al orden dórico. La severidad de este orden era lo más adecuado para una diosa guerrera.

El templo es la materialización de la idea griega del mundo: cognoscible, estático y simétrico. Está concebido como una escultura clásica y se proyectó según el ideal griego de proporción, armonía y estética (euritmia). Daba una impresión inmediata de compatibilidad y plenitud, y su belleza se basaba en la imposibilidad de añadir, restar o alterar ninguna parte sin romperlo todo. La armonía se basa en la repetición de elementos que componen un conjunto en el que las diferentes partes se integran en un todo ordenado y disciplinado en relación unas con otras a semejanza de la “Polis". Cada elemento tiene su propia identidad y su proporción en el conjunto constituye el ideal griego de simetría.


La belleza para los griegos está en las proporciones del cuerpo humano y su relación armónica. En el templo, las columnas y capiteles son como las piernas que sostienen el tronco y las diferentes partes que lo integran utilizan la escala humana a diferencia de las proporciones de la arquitectura oriental. Las proporciones del Partenón se basan en un módulo matemático. La proporción de la altura del templo con su anchura en las fachadas este y oeste es de 4 a 9; la de la anchura con la longitud también es de 4 a 9, y la del decímetro de la columna con el intervalo entre estas es de 4 a 9. Las 16 columnas de los costados longitudinales, son el doble mas una de las columnas que hay en el este y en el oeste, nuevamente la relación 9 a 4. Esto nos demuestra cómo el número y las matemáticas se consideraban valores incorruptibles.
En todo el edificio no existe una línea enteramente recta. El propósito de estas curvaturas pudo ser el de corregir la distorsión óptica de combadura que se experimenta cuando se contempla una línea recta larga o también dar una apariencia más escultural al conjunto. Están curvados los escalones, toda la parte superior del templo e incluso los bastidores de la puerta. Las columnas de los ángulos se han colocado más juntas para corregir el efecto, óptico y alinear los triglifos y metopas con las columnas. Los fustes de las columnas tienen un ligero abombamiento (éntasis) y además están ligeramente inclinados hacia atrás para evitar la impresi6n de que el edificio se cae hacia delante. El uso de todos estos recursos ópticos indica un gran conocimiento de las matemáticas y aumentan todavía más, la belleza y perfección del templo si además tenemos en cuenta, que estos trucos no se perciben por el espectador que, sin embargo, capta en su totalidad la perfección del templo.
El Partenón está decorado con magnificas esculturas. El friso interior, la procesión de las Panateas, las metopas, acróteras y dos grupos de tímpanos. Las metopas narran las guerras de los atenienses contra Lapitas, centauros y Troyanos. Los tímpanos están decorados con representaciones escultóricas: en el Este, el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus; y en el Oeste, la victoria de Atenea sobre Poseidón. Dichas esculturas fueron supervisadas por Fidias. Muchas de ellas estaban pintadas y se habían esculpido de bulto entero.
El Partenón supone la perfección del templo griego, aunque sea una obra, en su concepción, bastante conservadora, ya que, aunque los griegos conocían los principios del arco y la cúpula, en la construcción del Partenón utilizan la columna y el dintel, que tenían una antigüedad de miles de años. Los griegos no son partidarios de cambios ni novedades, sino que repiten y codifican los elementos y proporciones que intervienen en la construcción de un templo, hasta dar la sensación de que el tiempo está detenido en el momento en que se ha alcanzado la belleza perfecta, cuyo ejemplo más claro puede ser el Partenón.

P.M.L.
Nº 9. TEATRO DE EPIDAURO, EN EL PELOPONESO. Siglo IV a. C.


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