Aportes desde una sociología militante en Costa Rica y Centroamérica



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Ponencia: La Sociología Comunitaria: “Aportes desde una sociología militante en Costa Rica y Centroamérica”.

Autores:

David Maroto Goméz

Universidad de Costa Rica



Francis Muñoz Calvo

Universidad Estatal a Distancia


Descriptores: Sociología Critica – Práctica Latinoamericana - Educación Popular - Epistemología Latinoamericana - Comunidades en Movimiento - Metodología Sentipensante

  1. Introducción:

La Sociología Comunitaria es un camino, un “senti - pensamiento”, una forma de relación con la realidad social desde nuestra propia experiencia cotidiana en las sociedades de América Latina. La Sociología comunitaria propone una discusión crítica acerca de los principios éticos, epistemológicos, teóricos y metodológicos inherentes a las relaciones de producción de conocimiento de lo social y su cientificidad en los procesos colectivos comunitarios.

Consiste en un enfoque pedagógico para la formación y el quehacer teórico – práctico sociológico en los procesos de investigación académica y de investigación social, de investigación técnica y profesional, de facilitación de procesos socio – educativos – organizativos y de formación, en el campo de la gestión, planificación, ejecución y evaluación de consultorías, proyectos sociales y políticas públicas, desde las escuelas, centros e institutos académicos y de investigación científica social, desde organizaciones no gubernamentales y agencias multilaterales y de cooperación, desde las instituciones estatales y oficinas ministeriales, hasta la labor política de activistas, militantes y multiplicadores que caminan en espacios formales o autonomistas.

La Sociología Comunitaria problematiza sobre la praxis sociológica en el entorno de las sociedades centroamericanas contemporáneas, un contexto caracterizado por tensiones, contradicciones y conflictos estructurales históricos e integrales , con un origen y un camino de rebeldías en resistencia contra al odio, la violencia y el maltrato del Mal Gobierno. Se mira como una “opción contestaria” a una forma tradicionalista y conservadora de prácticas cientificistas, positivistas y funcionalistas que promueven el pensamiento dicotómico, la neutralidad científica, la tecnificación metódica y el deshumanización entre el sujeto que conoce y el objeto de conocimiento, pues ahí donde se legitiman y reproduce un origen y un orden de dominación que comienza desde la academia misma y se extiende a cada uno de los espacios donde se práctica el conocimiento sociológico.

La Sociología Comunitaria requiere una actitud revolucionaria que opta por el encuentro dialógico de saberes, de las explicaciones y las nociones ontológicas, de realidad y de verdad, que nacen desde las comunidades culturales mismas, sobre sus razones, principios, propósitos, formas, métodos y técnicas que constituyen sus procesos de construcción, validación y verificación del conocimiento humano integral, personal y colectivo, cultural, económico y político, para una reflexión crítica concientizadora por la superación y transformación de las condiciones de opresión y dominación de la naturaleza humana, del opresor y del Mal Gobierno.



  1. ¿Qué es la Sociología Comunitaria?

La sociología comunitaria recurre a una serie de recursos analíticos y prácticos de distintas disciplinas para construir un conocimiento-acción que dialoga con las poblaciones inmersas en conflictos territoriales por la defensa de su patrimonio natural, económico, social y cultural.

Por ello hay una integración de distintas herramientas prácticas y conceptuales que pretenden abordar de manera integral y amplia la multiplicidad de relaciones que entran en conflicto en los tejidos comunitarios. Con diversos recursos analíticos en la SC se complejiza y sistematiza la vida de las comunidades en lucha, con el propósito de obtener una mirada histórica y profunda de los conflictos que intersecan la vida comunitaria para compartir y discutir junto a las organizaciones los procesos de los que son parte, lo que abre el espacio para abordar las dinámicas culturales y organizativas de las mismas comunidades.


Se trata de una propuesta que integra un conocimiento con vocación histórica para explicar los procesos de lucha por el territorio, análisis que no somete la vida de las comunidades dentro de conceptos abstractos y carentes de contenidos culturales, sino que es un conocimiento que permite a las organizaciones populares distinguir con mirada objetiva la dinámica política y social para apropiarse de ella, discutirla y transformarla.
De esta manera la sociología comunitaria propone espacios de encuentro para la discusión y reflexión donde surgen diversos conocimientos sensibles de ser sistematizados en productos para fortalecer la educación, la comunicación y la memoria de las comunidades. Los productos de la SC pretenden ser factores que enriquecen la cohesión del tejido social con la organización popular, productos que plasman una metodología sentipensante que intermitentemente va y viene entre el análisis histórico-estructural y la vivencia diaria de la organización social.
Epistemológica, teórica y metodológicamente nuestro trabajo es un quehacer analítico-práctico, que construye conocimiento colectivo para comprender y transformar las dinámicas de disputa territorial que des-encuentran a organizaciones populares con la élite económica empresarial, en la disputa por los recursos sociales, culturales y ambientales de las comunidades. La sociología comunitaria ofrece herramientas dialógicas y reflexivas para abordar estos conflictos con tal de construir un conocimiento capaz de fortalecer la organización social.
La sociología comunitaria contempla algunos rasgos trasversales presentes en su propuesta metodológica, teórica y epistemológica que recoge de la tradición latinoamericana del movimiento pensamiento-acción, los cuales deben a los trabajos de la Educación Popular, la Filosofía y Teología Latinoamericana de la Liberación, la Sistematización de Experiencias, el Teatro del Oprimido y la Investigación Acción Participativa su aporte, los cuales derivan aportes como la dialogicidad, la palabra verdadera, el sentipensamiento, la metodología dialéctica, el análisis cultural del conflicto de clases y otros que enriquecen los diversos análisis de la sociología comunitaria.
A partir de estos recursos analíticos la sociología comunitaria aborda de manera práctica y conceptualmente las relaciones de poder en el territorio a través de nuestras metodologías participativas, las cuales están estrechamente vinculadas en nuestro trabajo con las comunidades en resistencia, de las cuales derivan nuestro análisis muti-escalar del poder y nuestra propuesta participativa de comunicación popular.

1.2 Sobre el pensamiento del Sur, Otra Epistemología

Lo que la Epistemología del Sur aporta la Región Centroamericana encuentra su racionalidad en el legado de una historia compartida de poblaciones originarias sometidas a largos procesos colonización. Esa colonización posee distintos rostros y momentos, la conquista hispana en América y el Caribe, se acompaño de campañas de violencia, de explotación y dominación, así como de la aculturación de la lengua, la creencia y la cosmovisión originaria, implantando un idioma, una religión, una educación, un pensamiento único, seguida por la colonización inglesa y estadounidense hasta la actualidad.

Desde el Sur recuperamos una noción de ciencia social en resistencia a la hegemonía de la academia de corte positivista, funcionalista y tecnócrata, que ha sido favorable a la neoliberalización en el marco de institucionalización de la ciencia social en universidades, institutos y centros de investigación, multilaterales y ONG,s entre otros aspectos, critica emprendida con gran coherencia de parte de Rivera Cusicanqui.

Desde Freire y Fals Borda la Sociología comunitaria se nutre del sur con los planteamientos sobre la dialogicidad, la palabra verdadera, la criticidad sobre la subjetividad – objetividad del proceso de enseñanza – aprendizaje, con ello sobre la concientización, la liberación y la transformación en los procesos de educación, investigación y organización con “poblaciones oprimidas”. El oprimido se presentan en el ejercicio mismo del educador – investigador o funcionario que se señala objetivo y neutral, es oprimido porque se constituye en realidad como opresor, debe reconocerse como actor integral del objeto que estudia, si decide denominarle así.



Desde la labor de Enrique Dussel, Franz Hinkelamert y Leonardo Boff, José Mariategui, Aníbal Quijano, Silvia Rivera Cusicanqui, Atilio Borón , Boaventura Souza Santos, entre otros recuperamos principios epistemológicos centrales para la Sociología Comunitaria, tales como:

  • El reconocimiento de la “cara del otro”, de la otredad y la superación de la opresión por la vía de la concientización, la práctica critica y la liberación

  • El reconocimiento de la diferenciación – superioridad del factor racial – étnico como patrón de dominación y de desviación científica.

  • La dialéctica critica del conocimiento práctico, concientizador y liberador en un contexto de opresión, dominación y resistencia.

  • La colonización del poder como la comprensión de la unidad estado - nación – régimen - como un mecanismo de dominación totalitaria económica, política y cultural.

  • La colonización del conocimiento y la racialización del saber: como fundamentos la totalidad homogenizante.

  • El análisis de las dicotomías de lo: el uno – el otro, lo moderno – lo salvaje, el subdesarrollo – el progreso, el centro - la periferia.

  • La racionalidad originaria contra la racionalidad eurocentrica, con ello la revaloración de lo mítico, mágico, lo sobrenatural como fuentes de veracidad y verificabilidad del conocimiento científico social de la otredad y la alternidad.

  • La ideologización libertadora o autoritaria en las comunidades académicas.

  • El reconocimiento de la multi etnicidad, multi culturalidad, de la simbiosis cultural y de las comunidades simbióticas culturales, tal como le denominamos nosotros mismos.

  • Ética militante que reconoce el poder transformador de la ciencia social y de la academia, por ello persigue principios epistemológicos como: La Cientificidad Metodológica Pertinente, La concientización y la práctica del poder comunitario, La Transparencia y auto criticidad profesional.

  • El poder político en los procesos metodológicos de recuperación de la memoria colectiva, de la educación, organización y comunicación popular, desde donde hemos comprendido el valor epistemológico de lo oral, de la imagen y de la temporalidad de los pueblos, tal como aporta el pensamiento epistemológico del Sur y que nos es tan pertinente y necesario de considerar e implementar en Centroamérica.

La Sociología Comunitaria sigue el camino del pensamiento latinoamericano de la liberación, un proceso de reflexión personal y colectivo en relaciones que suman a la horizontalidad, el saber mutuo y el respeto de los tiempos y espacios propios de cada cual, eso se llamamos “compartir”, el compartir de la S.C constituye el principal fundamento metodológico sobre el cual estamos aprendiendo.

  1. Análisis multi-escalar del poder en las comunidades

El Tiempo Compartido es el tiempo real, el distanciamiento entre las realidades se justifican con la construcción del imaginario del distanciamiento geográfico, la distancia geográfica sugiere otro mundo, otra realidad, otro distante, lo que no percibo de cerca lo veo lejano, no es mi responsabilidad, una forma de opresión muy sutil, pero el tiempo es real y compartido. La ausencia de conciencia fuente de ignorancia exige la construcción de los espacios mutuos de diálogo, escucha, aprendizaje sean pertinentes, adecuados, respetuosos y responsables, que empujen hacia la generación de reflexión, de experiencia, de práctica y de acción colectiva.

La región centroamericana es un territorio de disputas por el acceso a recursos que potencian la acumulación de capital y que permiten la afirmación de un sistema orientado al enriquecimiento de las élites locales articuladas con el poder transnacional en redes y relaciones corporativas.

Como una necesidad, una prioridad o un deber de carácter ontológico, nuestras reflexiones sobre la sociología en Centroamérica exigen una lectura desde el poder, la violencia y la dominación, empezando por el reconocimiento un legado de colonización, transnacionalización y corporativismo de redes y actores geo - políticos a nivel local, regional y global, con ello el despliegue de un análisis crítico y riguroso sobre el entramado de poder que atraviesan las dinámicas comunitarias en sus distintos momentos y espacios.

Al involucrarse con una metodología para el abordaje de conflictos y tensiones territoriales, la sociología comunitaria debe comprender “las lógicas de poder comunitarias” y los elementos configurativos que le constituyen y componen, con ello desmantelar todo fenómeno, proceso o acontecimiento social a la luz de la gama de intereses, perspectivas, acciones y sus explicaciones, de los actores tanto de base, locales como institucionales, de los tiempos, momentos y dinámicas políticas características de una entidad cultural especifica.

El otro escenario, en la globalización neoliberal y la geopolítica internacional, el territorio centroamericano se ha constituido como un territorio forjado a hierro con la intervención política, económica y militar, como una ficha del ajedrez de grandes potencias, con la principal hegemonía de Estados Unidos sobre la Región y con ello la articulación y conformación de tramas de poder local que se constituyen como elites hegemónicas al margen de las estructuras del Estado de Derecho donde se despliegan en redes corporativas de extenso dominio.

Los actores en la Región cuentan desde familias dinásticas, redes burocráticas de poder y de las instancias y estructuras del Sistema de Partidos en un régimen representativo presidencialista y parlamentario, de redes corporativas empresariales de actores locales, del sector financiero, y del poder criminal, en alianzas regionales e internacionales, desde agencias, oficinas y de organismos multilaterales, acuerdan agendas, programas y proyectos que en general amenazan contra la protección del medio ambiente y contra la existecia de los ecosistemas naturales y sociales, humanos y culturales de poblaciones originarias y multiculturales que coexisten de forma armónica con el entorno.

Todo este primer nivel implica una lectura de corte estructural de la coyuntura política del país en el sistema económico mundial, el cual solo cobra relevancia en la medida que aterrizamos en las dinámicas internas de la comunidad y su relación con las instituciones y actores políticos como los partidos políticos e instituciones públicas, sectores formales de la sociedad civil de diversas tendencias políticas y de las entidades o procesos de carácter autonomista.

La sociología comunitaria integra distintos niveles de análisis que conforman una visión multi-escalar del conflicto, conformada por el nivel macro-estructural de procesos integrales y del nivel micro comunitario, desde la relación dialéctica entre el ser individual y su entorno cultural de dónde parte su conocimiento.El primero no tiene sentido sin una lectura de la comunidad en su forma más viva y cotidiana, comunidad que tiene una historia entrelazada a las dinámicas políticas e históricas pero que es espacio de convivencia y sociabilidad, de risas, tensiones y esfuerzos humanos.

Las comunidades son comprendidas desde sus actores, sus vidas cotidianas y sus aportes a la organización popular a través del contacto vivencial en los territorios. Por ello quienes se dedican a la sociología desde esta perspectiva se convierten en actores que inciden en los tejidos comunitarios, que se identifican y responsabilizan como tales.

Este proceso es el que le permite al sociólogo comunitario la aprehensión de la organicidad de la comunidad en donde trabaja, y que enriquece una relación de diálogo con las organizaciones para el diagnóstico, planificación y ejecución de acciones que fortalezcan la organización popular, los procesos socio educativos, de concientización, de lucha y de resistencia.

Esta dimensión multi-escalar del poder en las comunidades lleva implicita una posición epistemológica del lugar desde donde se enuncia el conocimiento, es una posición identificada con las reivindicaciones comunitarias y por lo tanto reconoce como locus de enunciación (entendiendo a Dussel) el mundo de la lucha por el territorio en las comunidades, el mundo de los de abajo, el mundo de los colonizados.

Por lo tanto cuando hablamos de una perspectiva multi-escalar esta sugiere una posición ideológica y una ubicación territorial en el sistema-mundo. Perspectiva y posición que conforman una perspectiva que trabaja de manera intermitente entre el pensamiento reflexivo y la acción en las comunidades, reconociendo así la apropiación viva y cotidiana de las personas con su cultura como el piso base desde donde se trabajan y analizan los conflictos territoriales.

Esta tensión presente en la perspectiva integral entre lo socio-estructural y la vivencia de lo comunitario conforman una “lectura cultural del conflicto de clases”, como llamaba el colombiano Fals Borda a la integración de las categorías de análisis del materialismo histórico. Esta mirada cultural que parte de la experiencia con la vida comunitaria permite la identificación de los diversos núcleos organizativos que están conformados en distintos niveles de identificación y participación de las personas en las formas de organización, las cuales tienen sus tiempos y ritmos ajustadas a las vidas domesticas de los miembros de la comunidad y ello expone a las organizaciones a las vidas cotidianas de sus miembros.

Además, en la sociología comunitaria hacemos referencia al concepto de territorio. Territorio que es espacio de simbiosis entre lo humano, lo geográfico, lo ecológico y el mundo de las significaciones culturales, dimensiones de la vida que se encuentran en estrecha cercanía, que se afirman y transforman en una dinámica de conflicto y de pugna entre los grupos y sus posiciones conformando las culturas y las formas de vida presentes en el territorio.



  1. Ética y Sociología Comunitaria

La Sociología Comunitaria sugiere una ética de vocación humanista, por humanista comprende la colectividad humana en comunidad, comunidad significa existencia compartida consciente, cada individuo, hombre, mujer es consciente que pertenece a una comunidad de personas, con patrones compartidos de identidad social, política, económica y cultural.

De entrada, para Dussel lo ético es de primer orden, lo ético determina el carácter ontológico y epistemológico en los procesos de construcción del conocimiento. No hay conocimiento en América aislado e independiente de un contexto real de tensiones y contradicciones estructurales e históricas de la existencia de los pueblos, sus comunidades y sus colectividades.



En lo ético, la Sociología Comunitaria es complementariedad, es saber comunitario y saber sociológico, el sociólogo y socióloga son parte constitutiva de la realidad social y se reconocen como tales, por tanto consiste en una opción como la Pedagogía Popular, La Investigación Militante y las Epistemologías otras que se reconocen como semillas de la razón e historia de Latinoamericana, el sociólogo o socióloga se afrontan asimismo y misma, como parte constitutiva de la realidad que aborda, por ello La Sociología Comunitaria se define militante, comprometida y responsable.
Es una sociología que pone a disposición el conocimiento y la práctica de la sociología para los procesos comunitarios de transformación, que aboga por fortalecer relaciones sociales de equidad, justicia e igualdad. Es una práctica y un conocimiento que se debate sobre el alcance de la ciencia y del conocimiento cotidiano en las instancias de poder, instancias como la academia que otorga a la sociología una legitimidad y poder particular, y la sociología comunitaria se debate a manos de quién se pone ese poder. De qué formas y del por qué sutilmente, la sociología contemporánea coquetea más de cerca con el poder de la hegemonogía y tiende a reproducir la dominación.
Es una crítica a la ética cientificista que aisla el conocimiento de su lugar de origen, esta separación se encarga de dividir el conocimiento popular del conocimiento científico-racional, se debe según esto, respetar las lógicas de autoridad y tiempos de la producción del conocimiento científico,así yace subordinado el conocimiento de lo comunitario, el científico social, al igual que el español, coloniza a su objeto, le propone una forma de abordaje, en lugar de construir el puente comunicación para la construcción atinada de los canales de comunicación dialógica entre el que investiga y el que es investigado.
La Sociologia Comunitaria es una forma de vida que implica una Metodología Integral que no separa el quehacer crítico y analitico de la cotidianidad ni de la diversidad de entornos culturales. Desde esa posición, nos es problemática la actitud de un científico social “liberal”, es decir como bien de mercado, pues la práctica sociológica como una profesión de carácter académico, intelectual y técnico se constituye como ese bien, con un poder particular, en el mercado está sujeta a la ley de la oferta y la demanda, es decir a la mercantilización del quehacer sociológico al servicio de quien contrata y sus propósitos, ahí ya no se sostiene ningún discurso de neutralidad, objetividad o distanciamiento, pues es consabido según proverbio popular, el que paga manda y por la plata baila el mono.
Vamos a mencionar por ahora sólo algunas de esas prácticasliberales de la Sociología por problematizar: La Academicista, la del Tecnócrata y la del Consultor – Facilitador, ambos con nociones de cientificismo, de extraccionismo de información y de utilitarismo social, claramente la ética de la S.C que propone la militancia consciente crítica, humana y responsable amerita que en cada espacio de quehacer sociológico de este tipo, se aclare desde que posición se participa, para qué, porqué, cómo y de qué formas, en el debate intelectual, en el campo técnico como la política pública, la operación estatal y la planificación social, en la consultoría, intervención y contención social, que es donde conocemos se practica la sociología.

No debe separarse lo ético de lo científico social, la dimensión de cientificidad de nuestro trabajo sociológico en procesos comunitarios de base, en comunidades rurales campesino, indígena o costeras, así como en la urbanidad, consiste precisamente en la rigurosidad del quehacer investigativo, práctico y crítico, de la lectura, el abordaje y la retroalimentación fundamentada en principios de dialogicidad, la concientización, la criticidad, la pertinencia metodológica y la construcción colectiva de alternidades sobre los problemas sociales tratados.



  1. Epistemología y Sociología Comunitaria

Se entiende por epistemología el área que estudia la cientificidad de los procesos de construcción, verificación y validación del conocimiento humano, tanto en la ciencia natural como en la ciencia social. El positivismo intensificó una ciencia social fundamentada en la razón instrumental, la dicotomía entre el sujeto – objeto, la observación – distante y la experimentación controlada, mediante la aplicación generalizada del método, por la vía de ciencia natural, en busca de la causalidad y el universalismo explicativo, actitudes y prácticas que desempeña un científico social objetivo, neutral, apolítico y tecnócrata en cierta medida. La cientificidad entonces según el discurso se alcanza por la ruta de un método, de sus reglas y del cuerpo orgánico que le acompaña, con ello la institucionalización, una forma de hacer y decir qué es ciencia y no ciencia en lo social.

Con la avanzada del capitalismo durante la modernidad, la industrialización y la globalización, la experimentación, el hallazgo y la invención, son pilares de la innovación técnica, tecnológica y de la especialización de saberes, sólo lo que es demostrable, funcional y accesible al dominio humano, es válido como ciencia, lo que es válido se conforma como regla y la regla la ruta a seguir, el resto es otredad, no es racional, realista, ni empírico. La ciencia social se dirige por discusiones centrales sobre la realidad, lo fáctico, lo tangible, lo estimable, lo regular y lo funcional, por un lado, por otro, se dirige sobre lo sensitivo, lo reflexivo, lo comprensivo, lo existencial y lo fenomenológico, el pensamiento central de la postmodernidad introdujo la discusión sobre lo complejo y la complementariedad, con ello la diversidad, lo plural y la otredad, como elementos constitutivos del mundo contemporáneo, donde lo global, deja entrever la diferencia, y las contradicciones del capitalismo han obligado salir de la oscuridad a gran pluralidad de grupos sociales, culturales y étnicos por la defensa de sus propios ecosistemas humanos.

En ese debate, el relativismo cultural irrumpe como amenaza contra epistemológica, cuándo la tensión positivista – funcionalista establece los criterios de homogenización científica, cuando el culturalismo y etnocenrismo reproducen las paradojas de la dominación de cualquier índole, y cuando los principios del conocimiento de lo cultural y de la vida cotidiana, son desterrados del debate de lo científico.

Por ello lo epistemológico es cercano de lo ontológico y lo ético, entendidos como principios de criticidad y claridad científica, para qué conozco y bajo que propósitos lo realizó, que implicaciones implica mi labor especifica desempeñada desde cualquier disciplina de la ciencia social, cómo me relaciono me relaciono con mi tema, cómo lo abordo y la reflexión del porqué de lo metodológico, la pregunta consultada posee poder en sí misma, así como la técnica y su respuesta, así mismo el investigador, gestor o facilitador que se desempeña en la Sociología posee poder, el poder de indagar, interpretar y narrar la realidad de un contexto dado.

La Sociología Comunitaria es militante, es activista, es autocritica, reflexiva, dialógica, dialéctica y práctica, a servicio de los procesos socio- educativos, formativos, de concientización y de acción colectiva de los grupos sociales inmersos en procesos de tensión, contradicción y dominación de la lógica de poder capitalista de a Región.

La Sociología Comunitaria asume en un sentido en la historia de los países del istmo centroamericano, un puente multi cultural que une a las dos Américas y con ello, heredera de una historia de colonización, de violencia y opresión, que se ha conformado como un mapa de territorios en resistencia por la sobrevivencia de los pueblos, ese carácter histórico y cultural, marcan procesos particulares que deben ser comprendidos desde la lógica del poder, de las tensiones y contradicciones del contexto de estudio y de trabajo, así como de la indagación profunda de las cualidades y la vocación de transformación social y liberación de la opresión.

La Sociología Comunitaria debe primero precisar entonces que entiende por comunidad y lo comunitario, con ello definir eso que la ciencia denomina como sujeto y como objeto de estudio, desentrañar la intrincada lógica de poder implícita en la realidad comunitaria abordada, desde la posición misma que asume quién se acerca y la pertinencia cultural, cognitiva y transparencia sobre la estrategia metodológica que se emplea, con ello debe problematizar sobre lo ontológico y lo ético del quehacer sociológico en estos contextos, así como desmantelar con criticidad y rigurosidad científica las contradicciones, paradojas y tensiones del ejercicio sociológico en la contemporaneidad de las sociedades centroamericanas.

Lo territorial está conformado por la complementación del ligamen histórico, geográfico, cultural y ontológico de lo comunitario, lo comunitario constituye una colectividad con una historia y una identidad común, que es propia, particular y constituye el primer parámetro de contextualización para conocer el escenario y los actores que desempeñan la obra, ese acercamiento no es un diagnóstico clínico social, es el descubrimiento de los patrones de noción de realidad, de verdad y verificabilidad en los procesos de conocimiento comunitario, donde cada unidad de análisis aporta un elemento al complejo mapa territorial.

En el re – conocimiento del otro, de su contexto de interpretación, explicación y comprensión de lo real, de lo racional y de lo empírico, permite establecer criterios de referencia de comunicación dialógica – horizontal entre la concepción del investigador con la concepción del ser, de la colectividad, de la comunidad y de los procesos integrales. Existe un límite donde las concepciones se encuentran y otro en dónde se distancian, los tiempos, momentos y espacios de lo comunitario, no son los mismos, que el de la cooperación, de las agencias, de los centros de investigación, de las ongs y de la academia, asimismo debe reconocerse que el amplio mapa de actores y de la trama de la lógica de poder comunitario, según a quién me acerque y los propósitos mismos de ese actor comunitario como informante, puede obtener un patrón de la realidad más distante o más cercano a la realidad misma narrada por otro actor de la misma escena.

La Comunidad es un escenario vivo, de tensiones y nociones distintas sobre la realidad y la explicación del mundo propia que se hacen los actores, que se distancia de la capacidad ingenua del investigador, con ello el arsenal teórico y metodológico con que se aborde dicha realidad, objeto o problema de estudio, debería de primera mano disponerse a esa evaluación de comunicación epistemológica, de lo contrario seguirá un camino el investigador con su cuerpo de abordaje y otro camino quien narra su realidad desde su propio cuerpo de referencial.

En general, nuestro aporte introductorio sobre el debate de lo epistemológico en la sociología comunitaria, propone un posición autocritica del quehacer sociológico en comunidad y en lo comunitario, que reconozca los principios ontológicos en la relación sujeto – sujeto –objeto, del sujeto que se acerca, del sujeto que recibe y comunica, y del objeto sobre el que se encuentran, comparten o distancian, y con ello, el porqué, es decir lo ético, el porqué me acerco, el para qué y el cómo.

La evaluación autocritica sobre estos parámetros sobre los cuales se constituyen los procesos de conocimiento sociológico comunitario, permitirán precisamente dar el paso hacia la acción, es decir, precisan las formas, los tiempos, los espacios y las adecuaciones más pertinentes a una estrategia de acción colectiva transformadora, desde la practica sociológica y desde la practica comunitaria.



  1. Conclusión: Ideas Teoricas y Metodologicas.

Simbiosis y Comunidad Cultural son entendidas como dos categorías centrales de un abordaje de lo comunitario en la comunidad, la comunidad comprende un colectivo humano que es histórico, que es cultural, que es geográfico, que es político y económico, que posee una entidad compartida y con ello una Memoria de sí misma.Una comunidad es una asociación como una Comunidad social. Lo comunitario comprende en lo ontológico un conjunto prácticas que representan una cosmovisión y un modalidad de vida.
La comunidad posee una lógica de poder propia, un entramado y un tejido, sus tensiones, conflictos, tiempo de confrontación y consenso. Posee un grado de autonomía y auto soberanía, pese que forma parte la unidad política del Estado – Nación. Posee también lógicas de dependencia asistencialista, clientelar y servilista.
Un Territorio está constituido por la integración de comunidades culturales que comparten patrones históricos, étnicos , geográficos, ecológicos y culturales, esa articulación ser humano cultural con su entorno ecológico, le denominamos simbiosis cultural, y se constituye como el principal patrón de producción del conocimiento el ser humano de dicha relación. Precisamente Centroamerica bajo la noción de otra cartografía, nos permite abordarlo como el conjunto de comunidades culturales en unidades territoriales con grados de autonomía politica, cultural y económica.
Para conocer esta relación entre la comunidad y lo comunitario, se emprende un proceso de construcción colectiva del conocimiento, se trata de un camino de múltiples vías, cual se concibe como un proceso dialéctico entre reflexión y práctica a partir de espacios de encuentro, compartir, de dialogar, de reconocimiento, de escucha y de aprendizaje mutuo, para la acción colectiva más propicia a la transformación social, entre seres, personas, individuos, que se reconocen como parte de un territorio y una cultura desde la cual se elaboran puntos en común y un mismo lenguaje para la problematización, concientización y acción.
De manera creativa surge la creación de espacios para la reflexión, la recreación de la memoria, la discusión y el aprendizaje en la vida cotidiana, los cuales se dan de manera formal e informal en conversaciones, caminatas y reuniones, así como de manera lúdica y creativa en talleres planificados y consensuados con las organizaciones comunitarias. Las técnicas tienen el propósito de alimentar ambientes de confianza para aflorar la palabra en las personas participantes.

El objetivo principal de esta vía metodológica es construir un conocimiento desde la recuperación de las memorias, perspectivas y experiencias de quienes integren los espacios de organización comunitaria, desde quienes la Sociología Comunitaria debe construir las nociones conceptuales, la categorías de análisis, los temas problemas, las herramientas propicias, las intuiciones de acción y las estrategias de gestión, planificación y acción más pertinentes.


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