Analisis del reglamento



Descargar 16 Kb.
Fecha de conversión08.07.2017
Tamaño16 Kb.
El 17/6/98 se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 692/98, reglamentario de la Ley del IVA, sustituyendo el reglamento anterior de la ley, cuya vigencia comenzó el día de su publicación. En el art. 44 del mismo se mantuvo inalterada la definición de “base imponible”, que reglamenta el art. 10 de la ley.
ANALISIS DEL REGLAMENTO

El art. 44 del Decreto Reglamentario del Impuesto al Valor Agregado establece que no integran el precio neto gravado a que se refiere el art. 10 de la ley:

a) Los tributos que,

b) teniendo como hecho imponible la misma operación gravada,

c) se consignen en la factura por separado,

d) y en la medida en que sus importes coincidan con los ingresos que en tal concepto se efectúen a los respectivos fiscos.

En igual sentido se ha opinado en el Dictamen 74/00 (DAL)

A continuación, analizaremos en qué medida el Impuesto a los Ingresos Brutos cumple con los presupuestos reglamentarios y si, consecuentemente, integra o no el precio neto gravado, base imponible en el IVA.

a) Los Tributos

Dino Jarach los define como sigue:

“El tributo es una prestación pecuniaria, objeto de una relación cuya fuente es la ley, entre dos sujetos: de un lado, el que tiene derecho a exigir la prestación, el acreedor del tributo, es decir, el Estado o la otra entidad pública que, efectivamente, por virtud de una ley positiva, posee ese derecho; y, del otro lado, el deudor o los deudores, quienes están obligados a cumplir la prestación pecuniaria”.

Guiliani Fonrouge-Navarrine conceptualizan el Impuesto a los Ingresos Brutos como “... un tributo general al consumo que debe ser ubicado entre los gravámenes indirectos...”.

b) El hecho imponible y la operación gravada

Es un requisito sustancial del tributo o del Impuesto a los Ingresos Brutos en este caso que, para no formar parte del precio neto gravado, tenga como “hecho imponible la misma operación gravada”. Llama la atención, en primera instancia, que el reglamento no se limite al hecho imponible, es decir, el tributo en cuestión no tiene que tener el mismo hecho generador, sino que se refiere a un aspecto o atributo del mismo, que es “la operación”.

Para poder avanzar sobre este aspecto, resulta oportuna la lectura de Amilcar de Araujo Falcao, quien, en su libro “El hecho generador de la obligación tributaria”, concluye:

a) que para el derecho tributario el hecho generador debe ser un hecho jurídico y nunca un acto negocial o un negocio jurídico;

b) siendo para el derecho tributario un hecho jurídico, consiste el hecho generador en un hecho económico con trascendencia jurídica.

Delimitado el tema, resulta más simple entender ciertas cuestiones, relacionadas con la caracterización del hecho imponible en el Impuesto a los Ingresos Brutos, y que Giuliani Fonrouge y Navarrine plantearon oportunamente:

“... con el propósito de establecer con mayor claridad la diferencia con las otras modalidades tributarias, la doctrina y la jurisprudencia recurrieron a un sofisma: el impuesto o hecho imponible está constituido por el ejercicio de una actividad o la prestación de determinados servicios; los ingresos obtenidos constituyen tan sólo la medida de su cuantía. El impuesto, agregaron otros fallos, grava la ‘actividad’ por el sólo hecho de desarrollarla, objetivamente considerada por ser lucrativa, es decir, beneficiosa o rentable. Creemos, en cambio, que el verdadero concepto fue establecido por la Cámara Civil, Sala E, en el sentido de que el gravamen no se aplica in abstracto por el mero hecho de ejercer un comercio, profesión, etc., sino sobre los actos y operaciones realizados en el ejercicio de las actividades...”.

Cabe recordar en este punto, que aun otorgando total validez a la discusión doctrinaria sobre el hecho imponible del Impuesto a los Ingresos Brutos, el reglamento se refiere a “la misma operación” y no “al mismo hecho imponible”.

“... Esta sentencia contiene un meduloso voto del vocal Dr. Padilla, destacando que el impuesto entonces llamado a las actividades lucrativas ‘no está constituido por la actividad en sí a que se dedica el contribuyente con domicilio en la Capital Federal, con prescindencia de las operaciones materiales practicadas con habitualidad y propósito de lucro’. La ley, al indicar el ‘ejercicio’ de cualquier actividad de las que enuncia como hecho generador del impuesto no puede en verdad sino aludir a las acciones o actos materiales que traducen tal ejercicio”; agregando luego que “el gravamen recae, pues, sobre los actos y operaciones realizados”. Y luego de citar antecedentes de doctrina destaca, al final de esta parte del razonamiento: el hecho en sí de ser profesional (industrial, comerciante, etc.) no es lo gravado por la ley, “sino la reunión de los hechos ejecutados en el ejercicio de la profesión lucrativa de que se trata, situación que, por cierto, es harto distinta”.

No es menester insistir en el aspecto que consideramos. La disociación entre “actividad” y “producido de esa actividad” no tiene fundamento jurídico, porque aquélla no es una entidad con vida propia en la zona de los conceptos, ya que no puede desprenderse de su contenido. Son inseparables y no pueden ser objeto de disociación.

En el año 1974 el gobierno nacional anunció que las provincias deberían renunciar a este anticuado impuesto porque se había sancionado desde el 1 de enero de 1975 el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que en todo el mundo había sustituido al de Ingresos Brutos. Se trata, en efecto, del mismo impuesto, pero perfeccionado en sus alcances: no grava los ingresos globales con efecto acumulativo, sino los ingresos parciales; pero, en esencia, es lo mismo, más evolucionado y perfeccionado. Además, este nuevo gravamen fue acaparado por el gobierno nacional, que lo aplica con alcance a todo el país y con participación de las provincias en su producto. De manera que, en la actualidad, las provincias aplican el Impuesto a los Ingresos Brutos -ex a las actividades lucrativas-, y además reciben una participación en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), más otra participación en el Impuesto a las Ganancias (ex a los réditos)...”.

Es evidente que, luego de analizar el tema queda totalmente claro que el reglamento se está refiriendo al contenido económico del hecho imponible y lo menciona expresamente cuando alude a la “misma operación”.

c) Consigne por separado en la factura

Es requisito reglamentario, de tipo formal, que el Impuesto a los Ingresos Brutos, sólo en el caso de ventas que no se efectúen a consumidores finales, se consigne por separado.

El “Pequeño Larousse Ilustrado” define Consignar como “ ...destinar un sitio para colocar algo|| Citar en un escrito...”, con lo cual la previsión reglamentaria se cumple en la medida en que en las ventas efectuadas a otros responsables del IVA, se coloque en algún sitio de la factura el Impuesto a los Ingresos Brutos correspondiente a la operación.

Es decir que el reglamento no está requiriendo la discriminación del Impuesto a los Ingresos Brutos en el precio neto gravado, sino solamente que se lo consigne, es decir, que se incluya o cite en la factura, su cuantificación, como información complementaria.

Es importante este requisito, sobre todo en el caso en que deba consignarse en la factura el impuesto, ya que dicho importe debe ser el que realmente se ingrese en los respectivos fiscos en el caso de que el contribuyente esté sujeto a las normas del Convenio Multilateral, deberá determinarse operación por operación el coeficiente aplicable a cada jurisdicción y aplicar la tasa vigente en cada uno de ellos.

d) Ingreso a los fiscos

Es muy significativa la redacción de este segmento del párrafo bajo análisis, ya que hace referencia “al ingreso a los respectivos fiscos”, en directa alusión al Impuesto a los Ingresos Brutos, ya que es el único tributo que tiene una distribución entre fiscos en base al mencionado Convenio Multilateral.

En este punto, es un requisito reglamentario sustancial el efectivo pago del impuesto provincial en tiempo y forma.


CONCLUSION

Por lo expuesto, que las operaciones sujetas al régimen general del Impuesto a los Ingresos Brutos, en las ventas a consumidores finales, este tributo no forma parte de la base imponible del Impuesto al Valor Agregado, siempre que aquél se ingrese en tiempo y en forma a los respectivos fiscos provinciales, y en las ventas a otros responsables, no forma parte de la base de imposición, siempre que se cite en la factura el impuesto que efectivamente se ingresa en los respectivos fiscos provinciales.

La mecánica reglamentaria tiende a evitar la gravabilidad del IVA sobre otros impuestos que alcancen la misma operación.

El reglamento es muy claro en cuanto al tratamiento de los impuestos internos, pero no tanto en lo relativo al Impuesto a los Ingresos Brutos, al cual no menciona expresamente, pero que está presente en el primer párrafo, de acuerdo con lo expuesto precedentemente.



Asimismo, es destacable el requisito reglamentario, sobre que el Impuesto a los Ingresos Brutos deba estar pagado, a fin de eximir su cómputo en la base de imposición, ya que es un claro incentivo para mejorar la recaudación del gravamen provincial.
(*) Socio a cargo de la división impuestos de Centarti & Sanguinetti, Asociados.

Miembro de Baker Tilly International.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal