Alicia Romero, Marcelo Giménez


"En el pais vasco, unos y otros no han tenido la dignidad por encima del miedo"



Descargar 234,5 Kb.
Página4/8
Fecha de conversión02.05.2017
Tamaño234,5 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8

"En el pais vasco, unos y otros no han tenido la dignidad por encima del miedo"

EM.-Usted iba por ahí buscando una montaña para llenarla de vacío, una utopía, ¿cuántos años la buscó?

ECH.-No muchos, no sé cuántos porque nunca miro para atrás, hará... voy a preguntar (pregunta a las mujeres): desde el 92. Pero antes, desde que estuve de profesor en Harvard en los setenta, y me hice amigo de Guillén, vengo haciendo homenajes a su palabra: Lo profundo es el aire. Lo hago horadando la piedra, metiéndome en granitos sin tocarlos por fuera, interrogando al espacio y a la materia, ¿no será que son lo mismo?

EM.-El caso es que preguntando llegó a Tindaya. Dicen que a usted le llamó una comisión arqueológica para restaurar los daños producidos por unas canteras.

ECH.-No, no, no, a mí no me llamó nadie, qué va. Hay una cantidad de mentiras... Mira, todo esto empieza de una manera muy sencilla: yo me suelo despertar de madrugada y se me ocurren cosas especiales; y a oscuras, pienso. Yo había estado visitando montañas con el ingeniero Fernández Ordóñez, en Sicilia, en Finlandia. Nos avisaban, íbamos, y no encontrábamos lo que queríamos. Entonces un día él me llamó y me contó que en Fuerteventura había una montaña preciosa con unas canteras que habían parado porque estaban deshaciéndola por fuera. Y yo, a oscuras, muy relajado, pensé: a éstos que sacan la piedra no se les ocurre que están metiendo el espacio; pues que sigan sacando la piedra y yo me quedo con el espacio, para ofrecérselo a los hombres, no quiero más, no quiero ni una perra.

EM.-Y fue a verla, y debió sentir que aquello era la horma perfecta: Tindaya, un lugar cargado de fuerza religiosa.

ECH.-Cuando la vi no tuve duda. Y entonces oí hablar de las huellas, que no se podían dañar. Imagínate, subí y allí encontré aquellos podomorfos dejados por los guanches, y resulta que eran idénticos a mi firma con unos dedos añadidos. Son cosas raras, ¿eh? Estaban totalmente desprotegidos, cualquiera podía destrozarlos: un podomorfo y al lado un corazón, Marichu quiere a Joaquín. La montaña es mágica en sí, llama a cualquiera, pero no para hacer un bar, ¿verdad?, ni una cantera abierta. Mi proyecto respeta todos los restos que allí hay. Y yo hago una apuesta, reto a los ecologistas a que presenten por escrito sus contras.

"Todos somos hombres incluso esos animales que matan"

EM.-Si la coordinadora Montaña Tindaya le demuestra la especulación y la supuesta corrupción generada en torno a su proyecto, ¿de verdad se retirará?

ECH.-La pelota está en su tejado. Ellos dicen que el Gobierno canario está fomentando la construcción de urbanizaciones y hoteles y bares allí delante, sobre aquellos acantilados de basalto. Yo les dije que si eso era así, yo no hago mi obra, pero que esto me lo tienen que demostrar por escrito. Cómo voy a hacer la obra si montan una fiesta alrededor, eso rompería todo lo que yo había imaginado, dejaría de tener sentido: aquello tiene que ser un lugar tranquilo, tal y como lo entendieron los guanches, tiene que recuperar el sentido que tuvo. La gente desconoce todo lo que se ha publicado a favor del proyecto, tengo hasta el artículo de un arquitecto que dice que Tindaya sería un ejemplo para todas las canteras del mundo.

EM.-Si le parece, vamos a dejar el vacío para que hable de su otra gran obsesión, la medida, que al parecer le surgió desde el interior de una portería de fútbol, ¿se ven muchas cosas desde la meta?

ECH.-La portería es el lugar tridimensional del campo, es donde ocurren todos los fenómenos complejos del fútbol, cosas que tienen que ver con la geometría: por ejemplo, todas las salidas del portero en busca del que viene son para hacer más pequeña la portería; o lo del penalti, yo tenía la astucia de colocarme desplazado del centro y paraba penaltis por eso. Hay mucha gente que no sabe que a mí quisieron ficharme el Barcelona y el Madrid, ya lesionado, ¿eh?, con cinco operaciones en la rodilla, pero mi padre se opuso. Tuve suerte, si no, ahora sería entrenador por ahí.

EM.-Abandonó el fútbol y más tarde la carrera de Arquitectura, porque sabía que era escultor. ¿Cómo se sabe eso?

ECH.-No tenía pruebas, pero lo sabía. Tenía algunos problemas con el ángulo recto, prefiero el ángulo de los griegos, que es el que hace el hombre con su sombra: es mucho más tolerante. De hecho, la Arquitectura ahora se rebela contra el ángulo recto. Yo, con mucho respeto, notaba que aquél no era mi sitio.

EM.-Dígame Chillida, ¿y qué dijo su padre, militar con Franco, cuando supo que su hijo quería dedicarse al arte?

ECH.-A él le gustaba mucho el arte. Dibujaba muy bien, y era un hombre muy culto. Nos hacía un juego: nos pedía que saliéramos de la sala y él cambiaba alguna cosa de lugar y había que adivinar qué era, y los tres hermanos allí por el suelo, como sabuesos. Esto desarrollaba nuestra percepción. Otra cosa muy importante que nos enseñó es que "el hombre tiene que tener el nivel de la dignidad siempre por encima del miedo". Como si fuera un termómetro, para ser honrado y poder decir lo que piensa.

EM.-"Soy consciente de que no sé exhaustivamente nada". ¿Qué le da más miedo, Chillida, su ignorancia o la de otros?

ECH.-La ignorancia me da pena, la mía y la de otros, pero son cosas que cada uno tiene que resolver a su manera.

"Me quisieron fichar de portero el barça y el madrid"

EM.-Me refiero a esa ignorancia que se convierte en intolerancia.

ECH.-Eso es lo que nunca puede ser. Todos somos hombres, incluso esos animales que matan, pero hay que tener mucha sensibilidad para aguantar. Yo soy bastante inocente, me puse en el caso, me parecía imposible hacer algo tan repugnante. Ellos lo hicieron. Todos hemos estado gritando, pero lo que no podemos es caer ahora en lo de antes. Yo creo que esto se puede arreglar.

EM.-Decir en el País Vasco, como usted dice, que "la Tierra ha de ser un gran pueblo", ¿es jugársela?

ECH.-Pues yo no lo sé, pero lo digo muchas veces. Uno primero es hombre y luego vasco, o siberiano, o lo que sea.

EM.-¿Qué ha hecho más daño en el País Vasco, el fanatismo de unos pocos o la ambigüedad de muchos?

ECH.-Sobre todo ha hecho daño que unos y otros no han tenido el nivel de la dignidad por encima del miedo.

EM.-O sea, la cobardía. ¿Es fundamental que la gente se haya quitado el esparadrapo de la boca, como han dicho?

ECH.-Sí, claro, pero hay que quitárselo hasta cierto punto. Lo que no se puede hacer ahora es ir a por ellos, porque esto encendería a los jóvenes, que son más capaces de tonterías, de un lado y de otro.

EM.-¿Cree de verdad que hay un antes y un después de Miguel Ángel Blanco?

ECH.-Es muy posible y muy deseable que esto sea ya el final de todo eso.

EM.-Chillida es una persona profundamente enraizada en la tierra...

ECH.-Todos queremos mucho a nuestra tierra, pero esto no puede impedir que te sientas parte del universo, comparable a cualquier otro pueblo o raza.

EM.-Usted que tanto le debe a la luz oscura del Cantábrico, ¿sería capaz de esculpir a la luz blanca mediterránea?

ECH.-Yo visité Grecia y sentí que todo aquello lo había creado la luz, y caí como un imbécil. Después de haber asumido que yo no soy de esa luz, sí, soy capaz.

EM.-¿Cómo sería su homenaje al tiempo?

ECH.-Es muy difícil meter el tiempo en un libro, pero he hecho un libro homenaje a Bach y cuando pasas las páginas tienes la sensación de que el tiempo está funcionando. Bach y la mar son mis maestros, nunca diferentes, pero nunca siempre iguales.

EM.-¿El tiempo es la esencia trágica del hombre?

ECH.-Sí, pero no sólo el tiempo, el espacio también. Es que el espacio y el tiempo son tan próximos, que a veces no se sabe cuál es su diferencia.

EM.-Un ser esencialmente filosófico como usted normalmente empieza dudando de Dios, ¿a usted de dónde le viene la fe?

ECH.-Tuve un momento así, de duda, pero se me pasó pronto, afortunadamente.

EM.-Podría contar cómo lo resolvió...

ECH.-Con un axioma. De la muerte la razón me dice, definitiva; de la razón, la razón me dice, limitada. La razón no llega a saber si la muerte es o no definitiva.





Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal