Al pidion shvuim Acerca del rescate de prisioneros Mijael Wigoda1 De la esclavitud nos rescató



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Al pidion shvuim

Acerca del rescate de prisioneros

Mijael Wigoda1


De la esclavitud nos rescató
“Dios nos redimió de Egipto y de la esclavitud nos rescató… El Dios de los Ejércitos nos ha liberado… Bendito sea Dios, redentor de Israel”.
Estas palabras finales de la “Bendición de la Redención”, que se reza todas las mañanas antes de Tfilat Shmone Esre, describe la salida del Pueblo de Israel de Egipto y su rescate de la esclavitud por medios milagrosos. Estos milagros, que constituyen el nudo de Parashat Beshalaj, no son el único prodigio. El milagro esencial2 es el fenómeno único en la historia de la humanidad, el nacimiento de un pueblo fuera de su tierra mientras era rescatado de las uñas de una potencia cruel y dictatorial. “¿Acaso ha tratado Dios de tomar gente de en medio de otra gente…?” (Deuteronomio 4, 34)
Este suceso es tan central en la conciencia del pueblo de Israel, que todas las celebraciones y festividades se apoyan en él. Y decimos en todas ellas a la hora de bendecir el vino: “En recuerdo de la salida de Egipto” y no “En recuerdo de los milagros de Egipto”, como dijo el Maharal de Praga en el siglo XVII: “Porque la salida misma de Egipto, fuera de los milagros que hizo en la salida, es el fundamento sobre el que se construyó todo”.
Además, en Parashat Itró, cuando Dios aparece en el Monte Sinai para entregar la Torá, elige presentarse como el liberador del pueblo del Israel y no como el Dios amo del cielo y creador de la tierra: “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de siervos” (Éxodo 20, 2). Dice el midrash3:
Rescate de los prisioneros: Mitzvá rabá - “una gran mitzvá4
El gran rescate de prisioneros que constituyó la salida de Egipto se convirtió en un factor formador del ethos judío. Una de las expresiones prácticas de este asunto es el lugar de honor que ocupa el precepto de rescate de los prisioneros, como se desprende de las emotivas palabras del Rambam:
El rescate de prisioneros precede a la manutención de pobres y su albergue. No existe una mitzvá mayor que la de rescate de prisioneros, ya que la vida del cautivo corre peligro, más aún que la de los hambrientos, los sedientos y los desnudos. Porque aquellos que ignoran su rescate, no cumplen con: “No endurecerás tu corazón ni cerrarás tu puño” (Deuteronomio 15, 7), “No te pondrás contra la sangre de tu prójimo” (Levítico 19, 17), y anulan los preceptos “Abrirás a él tu mano”, (Deuteronomio, 15, 8), “Y tu hermano vivirá contigo” (Levítico 25, 36), “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” y “Libera a quienes son tomados para la muerte” (Proverbios 24, 11) y unos cuantos más. No existe una mitzvá mayor que la de rescate de prisioneros”.
El rabino Iosef Caro tomó las palabras del Rambam y agregó5:

“Cuando es posible adelantar el rescate de los prisioneros, cada momento que se retrasa es como si derramara su sangre”.


El precepto de rescate de los prisioneros no se quedó en los límites del valor abstracto. Los sabios del derecho hebreo incluyeron en él reglamentaciones, ordenanzas y enmiendas, como para todo sistema normativo.
Desde siempre se conoce que las comunidades judías no escatiman ningún esfuerzo para rescatar a sus cautivos, la punto tal de temerse que los malvados se aprovechen de esto y reclamen precios exagerados para liberar a los prisioneros. Siendo que esta mitzvá es tan importante, su cumplimiento podría ir en detrimento de otros valores esenciales. Por ende, ya en los tiempos del Segundo Templo, se introdujo una enmienda, aparentemente cruel, según la cual no hay que someterse a las demandas de los secuestradores a cualquier precio. Como está escrito en la Mishná, ein podin et hashvuim ieter al kedei dmiehen mipnei tikun olam.6
El Talmud se cuestiona: ¿qué significa el tikún olam - la reparación del mundo - que se cita en la enmienda? ¿Acaso es una consideración económica, para que la carga monetaria no recaiga sobre la sociedad? ¿O es una consideración de seguridad la que guió a los que introdujeron esta enmienda para que “los judíos no se conviertan el objetivo privilegiado de secuestradores”, cuando estos observen que ellos son una buena mercancía ya que sus hermanos están dispuestos a pagar cualquier precio para liberarlos?
Rashi señala la diferencia legal entre las dos concepciones: si la enmienda está basada en una consideración económica, se refiere solamente a la sociedad, es decir, que no se deben gastar de los fondos públicos para liberar al prisionero de su cautiverio y no hay impedimento para que el individuo abone el rescate de su bolsillo, ya que no atenta contra los fondos públicos. Por el contrario, si la enmienda está basada en una consideración de seguridad, involucra tanto a la sociedad como al individuo, porque el sometimiento a la extorsión constituye un peligro que acechará a todos por igual en el futuro, independientemente de quién pague.
Quienes fijaron las leyes de la Halajá acordaron que la base de esta enmienda es la consideración de seguridad. Así dice el Rambam:
Ein podin et hashvuim bieter al dmeihen7, para que los enemigos no los persigan y los tomen prisioneros.
Peligro de vida
Entre los legisladores hay quienes piensan que la enmienda Ein podin et hashvuim bieter al dmeihen se refiere al prisionero cuya vida no corre peligro, pero si su vida está en peligro, es una mitzvá rescatarlo a cualquier precio.

Es necesario señalar que esta consideración tranquiliza si se supone que el factor económico es la fundamentación de la enmienda, ya que plantea que ese factor no debe ser decisivo cuando la vida del ser humano está en juego. Por el contrario, no se debe aceptar esta consideración si se entiende que el factor de seguridad es el fundamento de la enmienda, porque si se responde positivamente a la exigencia de los secuestradores que amenazan la vida de los prisioneros, la seguridad se verá aún más menoscabada porque de aquí en adelante estará en peligro no solamente la libertad de los otros, sino hasta su vida.

Sin embargo, esta consideración es controvertida entre los legisladores y muchos de ellos piensan que aún cuando la vida del prisionero está en peligro, no se deben aceptar las exigencias exageradas para liberarlo, para no poner en peligro a la sociedad en el futuro.
Todo lo que el hombre tenga dará por su vida” (Job 2,4)
Otra consideración a la enmienda se desprende del punto que trata acerca de la obligación del marido de pagar el rescate de su mujer para liberarla8.
Si la mujer es tomada prisionera por primera vez y piden un precio exagerado por su liberación, el marido debe pagar. De aquí en más, si quiere, paga; si no quiere, no paga.
Se plantea la pregunta: si la enmienda que prohíbe el pago exagerado tiene vigencia no sólo para la sociedad, sino también para el individuo, ¿cómo puede explicarse el hecho que los Sabios obligaron al marido a rescatar a su mujer a cualquier precio?
Los agregados proponen una respuesta muy interesante a esta pregunta: los Sabios consideran a la esposa como el mismo cuerpo del marido. Entonces, basándose en el versículo de Job, “todo lo que el hombre tenga dará por su vida”, consideran que no pueden prohibirle al hombre rescatar a la mujer a cualquier precio, ya que ella es como su propio cuerpo y es como si se estuviera rescatando a sí mismo. Aparentemente es porque no tiene sentido limitar en la enmienda el instinto de supervivencia.
El rescate de prisioneros en el Estado de Israel
La pregunta acerca de la legitimidad de la aceptación de exigencias exageradas para rescatar prisioneros aún es vigente. A Así como en el pasado las comunidades judías tuvieron que enfrentar el asunto del pago monetario excesivo, el Estado de Israel afronta hoy en día tipos diferentes de pago exagerado, que despiertan preguntas valorativas especialmente difíciles:


  • ¿Es correcto liberar un gran número de terroristas a cambio de la liberación de unos pocos soldados prisioneros, como se hizo en 1985 con la famosa “transacción Gibril? ¿O es esto un precio exagerado que no se debe pagar? Tanto porque puede provocar nuevos secuestros de soldados, como por el hecho que los terroristas liberados se unen nuevamente a sus compañeros y aumentan de esa manera el peligro del Estado o porque la liberación de asesinos atenta contra los principios básicos de un estado fuerte.




  • ¿Es correcto iniciar un operativo militar para liberar a los prisioneros o rehenes, como se hizo en la gloriosa y recordada “Operación Entebbe” o en el intento fallido de rescatar al soldado Najshón Waksman Z”L? ¿O no hay que poner en riesgo la vida de soldados para salvar prisioneros o heridos?

Estas preguntas conmocionan actualmente a la opinión pública, y fastidian el descanso de los que toman las decisiones.


En el último tiempo surgió una nueva pregunta: ¿puede el Estado mantener en prisión civil ciudadanos libaneses que apoyan a Hezbollah como una carta de regateo en vistas a una negociación a la hora de liberar soldados de Tzahal desaparecidos?
Cabe destacar que salvo en la última pregunta, las anteriores no fueron objeto de discusiones ni decisiones legales9. En cambio, estas preguntas fueron tratadas por los Sabios contemporáneos del derecho hebreo, pero no es el lugar para expandirnos en estos complejos interrogantes valorativos, que merecen una discusión aparte, como la cuestión: ¿se puede exponer a la sociedad a una situación de amenaza dudosa para rescatar soldados de un peligro verdadero? Bastará con aclarar el aspecto reducido que traté hasta aquí: el límite del precio que hay que pagar a cambio de la liberación de prisioneros.
Muchos de los legisladores contemporáneos plantean que si se aceptara la opinión del derecho hebreo, no habría lugar para someterse a la extorsión de las organizaciones terroristas, porque según todas las opiniones, la liberación de miles de terroristas a cambio de algunos soldados, es un precio exagerado y está prohibido pagarlo, según la regla: Ein podin et hashvuim bieter al dmeihen.
Vale la pena acercar la opinión particular de uno de los más importantes legisladores del Estado de Israel, el Rabino Shaul Israelí Z”L, quien fue durante muchos años miembro del Beit Hadin Harabaní Hagadol, que se basa en la regla que dice que los Sabios no limitaron el derecho del hombre a rescatarse a sí mismo:

Por el hecho de que nuestros soldados salieron a la guerra para defender al pueblo que está asentado en Tzión, por mandato del Estado y en su nombre, existe un compromiso no escrito pero sobreentendido, que el Estado debe aplicar todos los medios que estén a su alcance (dentro de límites razonables que no pongan en peligro la seguridad general) para rescatarlos en el caso que caigan prisioneros. Y así como existe el compromiso de atenderlos en caso de que sean heridos en la guerra, deben rescatarlos del cautiverio.

Como lo que el Estado puede hacer está dentro del marco de este compromiso que asumió a cambio de su servicio, es como si ellos se rescatasen a sí mismos, para lo cual no existe ninguna limitación, como fue explicado anteriormente. En este caso la enmienda Ein podin et hashvuim bieter al dmeihen no tiene validez.
La opinión del Rabino Israeli es que no hay precio exagerado para la liberación de soldados prisioneros. Debemos aún considerar el riesgo que constituye la liberación de terroristas, pero como se dijo, este es un tema que merece un debate por separado.
Concluiremos con la tradicional plegaria: “Nuestros hermanos de Israel que se encuentran en desgracia y en cautiverio, que se encuentran en el mar o en la tierra, que Dios sea misericordioso con ellos y los saque de la aflicción hacia el bienestar, de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la redención, en un breve tiempo. Amén”.

Traducción: Tamara Rajczyk




1 Jefe del Área de Derecho Hebreo, Ministerio de Justicia.

2 En este contexto conviene recordar las palabras del Rambam, Halajot Iesod Hatorá, cap. 8, Halajá 1: “El pueblo de Israel no creyó en Moshé por los prodigios que hizo, porque el que cree según los milagros, alberga maledicencia en su corazón ya que se puede hacer el milagro por encantamiento y brujería. Pero todos los prodigios que hizo Moshe en el desierto fueron por necesidad, no fueron para presentar una evidencia ante la profecía. Era necesario ahogar a los egipcios, abrió el mar y los hundió en él… y así todos los milagros. ¿Y en qué creyeron? En la situación del Monte Sinai, que vieron con sus propios ojos y escucharon con sus propios oídos.”

3 Midrash, Salmos, Buber, Salmo 4.

4 Tiene prioridad en su cumplimiento.

5 Shulján Aruj, Ioré deá, Seif 3.

6 Esta sorprendente enmienda va más allá, ya que aparentemente anula en la práctica, en algunas circunstancias, uno de los preceptos más importantes de la Torá, como ya vimos. Sin embargo, no queda claro que haya aquí una anulación práctica del precepto, sino que pareciera ser que hay aquí una prohibición de comportarse por fuera de la ley. El asunto depende de la pregunta: ¿corresponde a un hombre (o a la sociedad) invertir todo su peculio para liberar al prisionero? ¿O este precepto tan importante tiene un límite?

7 Cita talmúdica: no se paga un precio exagerado por el rescate de prisioneros. El rescate no debe hacerse a cualquier precio.

8 Esta es una de las obligaciones fundamentales del marido con respecto a su mujer.

9 Esta última pregunta fue discutida por la Corte Suprema, quien primeramente resolvió que está permitido. Pero en una discusión posterior se anuló esa decisión y se estableció que el asunto está prohibido.






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