A/hrc/27/28 Naciones Unidas A/hrc/27/28 Asamblea General



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2. Agentes

30. La responsabilidad principal en cuanto a la promoción de la impartición de educación en derechos humanos durante la tercera etapa compete:

a) En la educación primaria y secundaria, a los ministerios de educación o a las instituciones equivalentes;

b) En la enseñanza superior, a los ministerios de educación o de educación superior o a las instituciones equivalentes, así como a las instituciones de enseñanza superior y los institutos de formación pertinentes, cuyos diferentes niveles de responsabilidad dependen del grado de autonomía institucional que tengan;

c) En la formación de los funcionarios públicos, los miembros de las fuerzas del orden y el personal militar, a los ministerios encargados de la función pública, las fuerzas del orden y el personal militar; dependiendo de las disposiciones vigentes en cada país, esos ministerios pueden ser los de administración pública, interior, justicia o defensa.

31. Todos los agentes deberían colaborar con otros departamentos gubernamentales competentes, como los ministerios de finanzas, y con las autoridades locales, y en estrecha cooperación con las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. En los planes de acción para la primera etapa (sec. D, párrs. 28 a 30) y la segunda etapa (sec. C.3, párrs. 34 a 36, y sec. D.3, párrs. 46 a 48) del Programa Mundial se enumeran respectivamente los agentes concretos que deberían participar en cada uno de los sectores abarcados por esas dos etapas.



D. Medidas para promover la formación en derechos humanos de
los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas


1. Antecedentes

32. El Comité de Derechos Humanos ha definido el periodismo como una función en la que "participan una amplia variedad de personas, como analistas y reporteros profesionales y de dedicación exclusiva, autores de blogs y otros que publican por su propia cuenta en medios de prensa, en Internet o por otros medios"4. Según la Asamblea General, "el periodismo está en constante evolución y ha llegado a incluir las aportaciones de instituciones del sector de los medios de comunicación, particulares y una serie de organizaciones que buscan, reciben y difunden todo tipo de información e ideas, tanto en línea como en los demás medios de comunicación, en el ejercicio de la libertad de opinión y de expresión"5. Ello incluye la información transmitida por los canales tradicionales o a través de Internet y de las tecnologías de la comunicación que usan Internet o las redes sociales, difundida por medios de comunicación públicos o privados, así como por particulares que realizan actividades periodísticas aunque no estén formalmente contratados por un medio de difusión.

33. A los efectos del presente Plan de acción, el término "profesionales de los medios de comunicación" se refiere a las personas que apoyan la labor de las organizaciones de medios de comunicación, como reporteros y analistas, así como a otro tipo de personal, como técnicos y administradores. El término "periodista" hace referencia a los trabajadores de los medios de comunicación y a los productores de medios sociales que producen cantidades significativas de material periodístico, tal y como se define en el párrafo 32 supra.

34. En relación con la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, el presente Plan de acción se basa en los principios y marcos establecidos por los instrumentos y documentos internacionales de derechos humanos, tales como la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Observación general Nº 34 (2011) del Comité de Derechos Humanos sobre el artículo 19: Libertad de opinión y libertad de expresión; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre los Derechos del Niño; la Declaración y Programa de Acción de Viena; la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad; la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas; la Declaración de las Naciones Unidas sobre educación y formación en materia de derechos humanos; la Declaración de la UNESCO sobre los Principios Fundamentales relativos a la Contribución de los Medios de Comunicación de Masas al Fortalecimiento de la Paz y la Comprensión Internacional, a la Promoción de los Derechos Humanos y a la Lucha contra el Racismo, el Apartheid y la incitación a la guerra (en adelante, "la Declaración de la UNESCO"); la Recomendación de la UNESCO relativa a la Participación y la Contribución de las Masas Populares en la Vida Cultural y otros documentos de la UNESCO. El presente Plan de acción también se basa en un conjunto de resoluciones pertinentes de la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos. El Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión también prepara con regularidad informes, temáticos o relativos a un país concreto, que incluyen un análisis y una interpretación de las normas pertinentes de derechos humanos. Fuera del sistema de las Naciones Unidas, los instrumentos y mecanismos regionales también proporcionan orientación al respecto.

35. En su conjunto, los instrumentos y los documentos internacionales destacan varias cuestiones relacionadas con el periodismo en las que han hecho hincapié los Estados Miembros de las Naciones Unidas. Una primera cuestión es el papel de los medios de comunicación en las sociedades democráticas y, en particular, en la promoción de los derechos humanos, la paz, la democracia y el desarrollo. La libertad de expresión, que comprende la libertad de buscar, recibir y difundir información por cualquier procedimiento, como establece el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 19), es una condición necesaria para hacer efectivas la participación, la transparencia y la rendición de cuentas, que son, a su vez, esenciales para la promoción y la protección de los derechos humanos; además, la existencia de medios de prensa y otros medios de comunicación libres y exentos de censura y de trabas es esencial en una sociedad democrática para asegurar la libertad de expresión6. La Convención sobre los Derechos del Niño destaca la función y la responsabilidad de los medios de comunicación en la difusión de información y materiales de interés social y cultural para el niño, teniendo debidamente en cuenta las necesidades lingüísticas del niño perteneciente a un grupo minoritario o que sea indígena (art. 17). La Declaración de la UNESCO afirma que los medios de comunicación desempeñan un función esencial en la educación en derechos humanos, en particular de los jóvenes, y pueden contribuir efectivamente a luchar contra "la guerra de agresión, el racismo y el apartheid, así como contra las otras violaciones de los derechos humanos que, entre otras cosas, son resultado de los prejuicios y de la ignorancia" (art. III 2)). La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial reconoce que las medidas eficaces en las esferas de la educación, la enseñanza, la cultura y la información pueden combatir los prejuicios que conducen a la discriminación racial (art. 7).

36. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas también reconocen la función de los diversos medios de comunicación en el ejercicio de los derechos culturales. La Recomendación de la UNESCO relativa a la Participación y la Contribución de las Masas Populares en la Vida Cultural destaca la labor de los medios de comunicación como "instrumentos de enriquecimiento cultural" en parte por su papel en la preservación y popularización de las formas tradicionales de la cultura y "transformándose en medios de comunicación de grupo y facilitando la intervención directa de las poblaciones". La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas reconoce el derecho de los grupos indígenas a establecer sus propios medios de información en sus propios idiomas; los medios de información públicos deben reflejar la diversidad cultural indígena, y los Estados deben alentar a los medios de información privados a reflejarla (art. 16).

37. Los instrumentos de las Naciones Unidas también especifican la responsabilidad que tienen los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas de respetar los derechos humanos en el desempeño de su trabajo. El derecho internacional de los derechos humanos reconoce que el ejercicio de la libertad de expresión conlleva deberes y responsabilidades especiales y puede estar sujeto a determinadas restricciones, por ejemplo por motivos de seguridad y para evitar las difamaciones, tras rigurosos exámenes de la legalidad, la necesidad y la proporcionalidad, así como en relación con otras normas, como el derecho a la intimidad o la prohibición de la incitación al odio. El Comité de Derechos Humanos, entre otros mecanismos, ha elaborado una extensa jurisprudencia y unas orientaciones autorizadas sobre estas cuestiones.

38. Una de las preocupaciones fundamentales de la comunidad internacional es la protección y la seguridad de los periodistas. Tanto el Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias como el Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión han subrayado los muchos retos a los que se enfrentan los periodistas en su trabajo, por ejemplo cuando cubren protestas y manifestaciones en la calle o cuando informan de cuestiones políticamente delicadas, como las violaciones de los derechos humanos. El Relator Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos también ha presentado un análisis y formulado recomendaciones en relación con grupos determinados de defensores en situación de riesgo, entre ellos los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación. El Consejo de Seguridad ha expresado profunda preocupación y ha condenado los actos de violencia y las agresiones en muchas partes del mundo contra los periodistas, los profesionales de los medios de comunicación y el personal asociado en los conflictos armados. En muchas resoluciones, el Consejo de Seguridad, la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos han condenado la violencia contra los periodistas y han exhortado a los Estados Miembros a velar por su protección, poner fin a la impunidad y enjuiciar a los responsables. En las zonas en conflicto, los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación gozan de una protección específica en virtud del derecho internacional humanitario7.



2. Estrategias

39. Como se ha destacado antes, los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas desempeñan un papel fundamental en la promoción y protección de los derechos humanos. Una educación eficaz en derechos humanos fomenta el conocimiento de los derechos humanos y el compromiso y la motivación en relación con los derechos humanos. Los principios de derechos humanos ofrecen una orientación esencial para el desempeño de su labor profesional y para la labor de los medios de comunicación, que solo puede realizarse en un entorno propicio en el que estén protegidos el acceso a la información, la libertad de expresión y la seguridad.

40. Todos los periodistas deberían tener las mismas oportunidades de formación en derechos humanos. El contenido y los valores relacionados con los derechos humanos, con especial hincapié en las especificidades del contexto, deberían formar parte de toda formación o certificación oficial y estar disponibles mediante oportunidades de perfeccionamiento profesional permanente. Del mismo modo que todos los periodistas deberían tener unos conocimientos básicos de derechos humanos, también deberán tener la posibilidad de realizar cursos especializados, por ejemplo sobre la difusión de información acerca de los derechos humanos.

41. Un planteamiento integral de la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas debería incluir medidas en los tres ámbitos que figuran a continuación.



Políticas y medidas de aplicación conexas

42. A fin de que la formación produzca los efectos deseados en el desempeño de la labor profesional, debe estar claramente apoyada por las correspondientes políticas y normas relativas no solo a la formación sino también a la labor de la profesión en general y vinculada a ellas. A tal fin, en relación con los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, se podrían adoptar las siguientes estrategias:

a) Revisar las políticas de educación y formación existentes para garantizar que incorporen la formación en derechos humanos;

b) Adoptar políticas que refuercen la educación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación, como las políticas sobre:

i) La formación antes del empleo y durante el empleo de los profesionales de los medios de comunicación, incluidos los editores y otras personas en puestos de responsabilidad dentro de las empresas de comunicación, mediante la inclusión de los derechos humanos en los planes de estudio de los centros educativos oficiales y de la educación en línea o comunitaria destinada a los periodistas en activo;

ii) La educación en derechos humanos como uno de los criterios para la calificación, la tutorización y el desarrollo profesional;

iii) El reconocimiento y el apoyo a la sociedad civil, en particular a las asociaciones de medios de comunicación, realizando actividades de formación en derechos humanos;

iv) Los criterios y los mecanismos para evaluar los programas de formación en derechos humanos;

c) Formar a los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas como formadores capaces de compartir conocimientos y competencias entre sus colegas a fin de asegurar las repercusiones más amplias posibles dentro de la comunidad de profesionales de los medios de comunicación, seleccionando preferentemente a los que sean especialmente idóneos para cubrir cuestiones relacionadas con grupos en situaciones de vulnerabilidad. Los programas de formación de formadores deberían incluir sesiones sobre la metodología de formación, descrita en el párrafo 44 infra, la elaboración de materiales de formación y la concepción de las sesiones de formación.

d) Introducir incentivos para los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, especialmente para los que procedan de grupos en situaciones de vulnerabilidad, para alentar su participación voluntaria en programas de formación en derechos humanos, de modo que sus artículos puedan llegar a una gran audiencia.

e) Apoyar la adopción de marcos de autorregulación, como códigos deontológicos, y el establecimiento de órganos, como consejos de los medios de comunicación, para que debatan, entre otros aspectos, las cuestiones y las normas sobre la formación.

f) Revisar los reglamentos relativos a la labor de los medios de comunicación y los periodistas para asegurarse de que sean compatibles con las normas de derechos humanos y de que promuevan de modo concreto la contribución de esa profesión a los derechos humanos.



Procesos e instrumentos de formación

43. Los planes de estudio de la educación en derechos humanos para los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas podrían incluir los siguientes módulos:

a) Una introducción básica a los derechos humanos, con información sobre:

i) El papel de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas en la promoción y protección de los derechos humanos;

ii) Los instrumentos y las normas internacionales, regionales y nacionales de derechos humanos, en particular los que protegen a los grupos en situaciones de vulnerabilidad;

iii) Los órganos gubernamentales y de otra índole internacionales, regionales y nacionales, como las instituciones nacionales de derechos humanos, responsables de la protección y promoción de los derechos humanos;

iv) Los defensores de los derechos humanos y las organizaciones de la sociedad civil en los planos internacional, regional y nacional;

b) Los derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, con información sobre:

i) Los instrumentos y las normas internacionales, regionales y nacionales relativos a la libertad de expresión y la seguridad de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas;

ii) Los mecanismos y los procedimientos internacionales, regionales y nacionales relativos a la libertad de expresión y la seguridad de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas;

c) El respeto de los derechos humanos en la práctica periodística, que incluye:

i) Los principios de derechos humanos en el periodismo, como la igualdad y la no discriminación, el respeto de la dignidad, la participación, la transparencia y la rendición de cuentas;

ii) Los instrumentos y normas internacionales, regionales y nacionales sobre las restricciones legítimas a la libertad de expresión;

iii) La sensibilización hacia las cuestiones de género;

iv) La utilización representativa de las fuentes, que comprende el uso de información procedente de diversas fuentes para garantizar un enfoque equilibrado;

v) Los principios de derechos humanos relativos a la reunión e intercambio de información y la difusión de información sobre cuestiones, preocupaciones y violaciones de los derechos humanos, especialmente el principio de "no hacer daño", la confidencialidad y la protección de las fuentes, las víctimas y los testigos de las violaciones;

vi) Las normas de derechos humanos y las competencias conexas para tratar y entrevistar a personas que puedan encontrarse en situaciones de vulnerabilidad o que hayan sufrido traumas, como el respeto de su dignidad, intimidad y seguridad, y para garantizar que se ha obtenido su consentimiento informado antes de publicar información que las identifique;

vii) Las normas de derechos humanos y las competencias conexas implicadas en el uso de "intermediarios", corresponsales, profesionales autónomos, intérpretes y asistentes en contextos periodísticos, en particular garantizando su seguridad;

viii) Las cuestiones de derechos humanos relativas a la protección de las fuentes periodísticas y de los denunciantes, en particular la forma de proteger datos sensibles;

d) La promoción de los derechos humanos por los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, seleccionando y evaluando los artículos de acuerdo con su contribución y su repercusión en la protección y promoción de los derechos humanos, en particular en lo concerniente a "la igualdad y la no discriminación, con miras a combatir los estereotipos y la violencia, fomentar el respeto por la diversidad, promover la tolerancia, el diálogo intercultural e interreligioso y la inclusión social, y concienciar al público en general sobre la universalidad, la indivisibilidad y la interrelación de todos los derechos humanos"8;

e) Los recursos útiles, tales como:

i) La información sobre los recursos existentes para la formación en derechos humanos en relación con los módulos antes mencionados, a fin de fomentar la capacidad de los formadores para examinarlos y elegir entre ellos, así como para desarrollar otros nuevos.

ii) La información sobre los materiales para la educación autodidacta, como manuales, guías, directrices, plataformas en línea y glosarios de derechos humanos.

44. Desde una perspectiva metodológica, entre las estrategias para garantizar la eficacia de los programas y cursos de formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas cabe mencionar las siguientes9:

a) Especificidad de la audiencia: la formación debe dirigirse directamente y centrarse apropiadamente en los profesionales de los medios de comunicación. Se debería realizar una evaluación de carácter consultivo de las necesidades de formación, a fin de analizar las obligaciones profesionales, las experiencias, las expectativas, los antecedentes personales y las aspiraciones de los participantes en la formación, así como su nivel de conocimientos y competencias en derechos humanos; establecer objetivos específicos de aprendizaje, como los cambios deseados tras la formación en los conocimientos, competencias, actitudes y comportamientos del participante; diseñar una estrategia de evaluación, y en particular determinar cómo se medirá la consecución de los objetivos de aprendizaje; y evaluar otras actividades que deberían realizarse.

b) Aprendizaje entre iguales: se pueden realizar más avances mediante un enfoque en el que los periodistas sean formados por sus homólogos, en comparación con el modelo de formación profesor-alumno. Este enfoque asegura el acceso de los formadores a la cultura profesional específica que caracteriza a una audiencia profesional. Asimismo, los formadores deberían representar la diversidad de los alumnos, tanto en lo que respecta a la diversidad de medios de comunicación que utilizan los periodistas, incluidas las plataformas en línea y multimedia, como a la diversidad de grupos a los que pertenecen. Los formadores de los profesionales de los medios de comunicación deberían estar acompañados y apoyados por expertos en derechos humanos, lo que garantizaría que las normas de derechos humanos estuviesen plena y sistemáticamente integradas en el proceso de formación.

c) Metodologías para el aprendizaje de adultos, en particular enfoques participativos y centrados en el alumno que tengan en cuenta la motivación, la autoestima y el desarrollo emocional que dan lugar a la sensibilización sobre los derechos humanos y a acciones para su protección y promoción.

d) Métodos experimentales específicos para la formación de periodistas, como la creación o la utilización de medios de comunicación durante la formación y el uso de ejemplos de cobertura informativa correcta e inadecuada como referencia.

45. Los recursos y los materiales de educación y formación, incluidas las herramientas en línea, deberían reflejar los principios metodológicos destacados anteriormente. Esos recursos y materiales se deberían intercambiar a nivel local, nacional, regional e internacional, junto con ejemplos de prácticas de formación metodológicamente sólidas y de lecciones aprendidas. Los canales de difusión abarcan, entre otros medios, los canales electrónicos, los centros de recursos, las bases de datos y la organización de reuniones.

46. La investigación, la evaluación y el intercambio de resultados contribuyen al aprendizaje a partir de la práctica y la experiencia y ayudarían a mejorar la programación de la formación en derechos humanos.

47. Se podrían promover las actividades de formación y los intercambios internacionales entre los profesionales de los medios de comunicación.

Un entorno propicio

48. El aprendizaje de los derechos humanos solo puede realizarse eficazmente en un entorno propicio en el que se ejerzan los derechos humanos. Por consiguiente, es sumamente importante garantizar que los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas puedan ejercer su labor profesional de manera efectiva y con seguridad.

49. A este respecto, se podrían aplicar las estrategias siguientes:

a) Aprobar y aplicar leyes y políticas que garanticen la libertad de información y protejan la libertad de expresión y de opinión;

b) Adoptar leyes y mecanismos de aplicación para combatir los discursos de odio y la incitación al odio;

c) Impartir formación a los funcionarios públicos, en particular al personal militar y a las fuerzas de seguridad, sobre las normas de derechos humanos relativas a la libertad de información, la transparencia, la protección de los denunciantes y de las fuentes periodísticas y la protección de los periodistas en todas las situaciones, incluidos los conflictos armados;

d) Aprobar medidas que garanticen que los grupos marginados y minoritarios puedan entrar y permanecer en la profesión periodística, mediante incentivos financieros y organizativos para los periodistas habilitados para que ocupen puestos directivos y de gestión;

e) Facilitar fondos para infraestructuras y personal a las emisoras comunitarias y de servicio público para garantizar su difusión, en particular en las zonas rurales y entre las poblaciones minoritarias e indígenas;

f) Prever concursos, premios, becas y recompensas para alentar el reconocimiento y la celebración de los logros en derechos humanos en el periodismo.

3. Agentes

50. La responsabilidad de elaborar y aplicar estrategias y actividades adecuadas de educación en derechos humanos para los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas incumbe, debido a los complejos sistemas de formación y a los diferentes contextos, a múltiples agentes, como por ejemplo los siguientes:

a) Los institutos o las universidades de grado o posgrado, así como los institutos de derechos humanos y las Cátedras de la UNESCO para la educación en derechos humanos;

b) Los sindicatos y las organizaciones profesionales y de acreditación de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas;

c) Las empresas de comunicación públicas y privadas y sus dirigentes, en particular los miembros de los consejos de administración y los jefes de redacción;

d) Los órganos legislativos competentes, como los comités parlamentarios y los grupos consultivos encargados de los derechos humanos y de otros temas;

e) Las instituciones nacionales de derechos humanos, como los defensores del pueblo y las comisiones de derechos humanos;

f) Las redes nacionales, regionales e internacionales de medios de comunicación;

g) Las instituciones de investigación que se ocupan del periodismo;

h) Los centros locales y nacionales de recursos y de formación en derechos humanos;

i) Las organizaciones no gubernamentales y otros actores de la sociedad civil;

j) Las organizaciones intergubernamentales regionales e internacionales.

51. La aplicación del presente Plan de acción exigirá la estrecha cooperación de estos agentes.

52. Otras partes interesadas son los ministerios pertinentes, como los ministerios de información, bienestar, trabajo, justicia, asuntos de la mujer y la juventud; el poder judicial y el poder legislativo; los líderes culturales, sociales, religiosos y comunitarios; las organizaciones de jóvenes; los pueblos indígenas y los grupos minoritarios; y la comunidad empresarial.

53. Los gobiernos son los principales responsables de garantizar que los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas estén protegidos en la legislación y de que se apliquen y se cumplan las normas relativas a la libertad de opinión y expresión, la protección y la seguridad de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, el acceso a la información y a los medios de difusión y la no discriminación y la diversidad dentro de las medios de comunicación.

III. Proceso de aplicación en el plano nacional

54. Para introducir la educación en derechos humanos en la escuela primaria y secundaria y en la enseñanza superior y la formación en derechos humanos de los educadores, los funcionarios públicos, las fuerzas del orden y el personal militar, así como de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, es necesario disponer de una estrategia integral que se base en el contexto, las prioridades, la capacidad y la labor desempeñada en cada país. Los Estados Miembros deberán cooperar estrechamente con una serie de partes interesadas para aplicar la estrategia; la creación de una coalición nacional dentro de las estructuras gubernamentales y fuera de ellas podría facilitar el aprovechamiento máximo de los recursos y evitar la duplicación del trabajo.

55. Se proponen tres fases para los procesos nacionales de planificación, aplicación y evaluación de las medidas relativas al Plan de acción, de conformidad con la estrategia propuesta en los planes de acción para la primera y la segunda etapa del Programa Mundial para la educación en derechos humanos.

Fases de la aplicación

56. A continuación se describen las fases para facilitar la planificación, la aplicación y la evaluación en el plano nacional. Estos procesos deberían llevarse a cabo con la participación de todos los agentes nacionales pertinentes (véanse las secciones II C.2 y D.3 supra).

57. Fase 1: Realizar un estudio que evalúe los avances logrados durante las etapas primera10 y segunda del Programa Mundial y otro estudio nacional de referencia sobre la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas. Los estudios podrían ser realizados por un departamento gubernamental de coordinación, o bien los agentes más relevantes podrían realizar distintos estudios en cada ámbito. Se debería dar una amplia difusión nacional a los estudios. Entre las acciones pertinentes figuran las siguientes:

a) El análisis del estado actual de aplicación de las etapas primera y segunda del Programa Mundial:

i) Teniendo en cuenta las estrategias mencionadas en la sección II.C supra sobre la educación en derechos humanos en la escuela primaria y secundaria, en la enseñanza superior y en la formación de los educadores, los funcionarios públicos, los agentes del orden y el personal militar, recabar y analizar información sobre:


  • La situación actual de la educación en derechos humanos en la escuela primaria y secundaria y en la enseñanza superior, así como de la formación en derechos humanos de los educadores, los funcionarios públicos, los agentes del orden y el personal militar, en particular las iniciativas puestas en marcha durante las etapas primera y segunda del Programa Mundial, sus limitaciones y los obstáculos que dificultan su aplicación;

  • Los agentes implicados;

  • Las políticas y la legislación vigentes;

  • Los recursos y las herramientas utilizadas;

  • Las enseñanzas extraídas de las etapas primera y segunda.

La información recabada y analizada se puede contrastar con los datos de referencia reunidos durante las etapas primera y segunda a fin de determinar los avances realizados.

ii) Evaluar la idoneidad y eficacia de las iniciativas existentes en materia de educación en derechos humanos e identificar las buenas prácticas;

iii) Examinar cómo se pueden utilizar las buenas prácticas y las enseñanzas extraídas, así como las medidas necesarias para solucionar las deficiencias y los obstáculos.

b) El análisis de la situación actual de la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas:

i) Teniendo presentes las estrategias mencionadas en la sección II.D supra, recabar y analizar información sobre:


  • La situación actual de la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas, en particular las iniciativas existentes, sus deficiencias y los obstáculos que dificultan su aplicación;

  • El contexto histórico y cultural que puede incidir en esa formación;

  • Las políticas y la legislación vigentes;

  • La experiencia, los recursos y las herramientas disponibles en los planos local, nacional, regional e internacional;

  • Los agentes implicados actualmente, tales como asociaciones de medios de comunicación, instituciones de enseñanza superior, entidades gubernamentales, instituciones nacionales de derechos humanos, institutos de investigación, organizaciones no gubernamentales y otros agentes de la sociedad civil;

  • La labor complementaria, como los programas de formación y la educación universitaria sobre la deontología periodística y el trabajo en zonas de conflicto.

La información recabada y analizada puede usarse como datos nacionales de referencia.

ii) Identificar las buenas prácticas y las enseñanzas extraídas;

iii) Determinar las oportunidades y las limitaciones;

iv) Examinar cómo aprovechar las ventajas obtenidas y las enseñanzas extraídas y cómo utilizar las oportunidades, considerando asimismo las medidas necesarias para solucionar las deficiencias y los obstáculos.

58. Fase 2: Elaborar una estrategia nacional para mejorar la aplicación de las etapas primera y segunda del Programa Mundial y promover la formación en derechos humanos de los profesionales de los medios de comunicación y los periodistas. Basándose en la fase 1, entre las acciones pertinentes que deben emprenderse en estrecha consulta con las partes interesadas y buscando su participación figuran las siguientes:

a) Definir los objetivos básicos de la aplicación;

b) Fijar los objetivos utilizando como referencia el Plan de acción;

c) Establecer prioridades sobre la base de los resultados de los estudios, teniendo presentes las necesidades más apremiantes y/o las oportunidades existentes;

d) Centrarse en las intervenciones que produzcan efectos, dando prioridad a las medidas que aseguren un cambio sostenible frente a las actividades circunstanciales;

e) Alentar la formación de alianzas y el logro de sinergias entre los diferentes agentes;

f) Identificar:

i) Las aportaciones: la asignación de los recursos humanos, financieros y temporales disponibles;

ii) Las actividades: tareas, responsabilidades, marco temporal e indicadores;

iii) Mecanismos de coordinación de la estrategia nacional;

iv) Resultados, como legislación, códigos deontológicos, materiales educativos, programas de formación y políticas de no discriminación;

v) Los resultados que deben lograrse.

59. Fase 3: Aplicar, supervisar y evaluar la estrategia nacional. Entre las acciones pertinentes cabe mencionar:

a) Difundir la estrategia nacional entre las instituciones y las partes interesadas y realizar en cooperación con ellos las actividades previstas;

b) Supervisar la aplicación en lo concerniente a los indicadores identificados y elaborar informes sobre los progresos realizados;

c) Adoptar métodos y mecanismos de autoevaluación y de evaluación independiente y participativa para examinar la aplicación, como medio para mejorar y reforzar las actividades;

d) Reconocer, difundir y consignar el logro de resultados.

IV. Coordinación y evaluación en el plano nacional

60. En el plano nacional, los gobiernos deberían designar un departamento competente encargado de coordinar el desarrollo, la aplicación, la supervisión y la evaluación de la estrategia nacional, que colabore estrechamente con los ministerios competentes y con todos los demás agentes nacionales, en particular las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. Si los gobiernos han creado o designado una unidad dentro de su estructura encargada de coordinar la aplicación de las iniciativas de educación en derechos humanos en el marco de las etapas primera y segunda del Programa Mundial, se debería tener en cuenta este hecho al planificar la tercera etapa. También se anima a todos los países que aún no lo hayan hecho a que designen un centro de recursos para la educación en derechos humanos y le presten apoyo, que se encargará de realizar investigaciones y de reunir y difundir iniciativas e información pertinentes, tales como buenas prácticas, materiales y recursos, así como de la formación de formadores.

61. El coordinador nacional también debería colaborar con los organismos nacionales encargados de elaborar los informes nacionales para su presentación a los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, como los órganos creados en virtud de tratados, los procedimientos especiales y el mecanismo del examen periódico universal, y a otros órganos intergubernamentales internacionales o regionales11 para garantizar que en esos informes se incluyan los progresos realizados en la educación en derechos humanos en el marco del presente Plan de acción. También debería estar en contacto con el ACNUDH e informar sobre los avances realizados en el país.

62. El ACNUDH realizará una evaluación a mitad de período en 2017, en la que los Estados Miembros analizarán los avances logrados en el marco del Plan de acción y le presentarán información al respecto. Al término de la tercera etapa, a principios de 2020, cada país evaluará sus actividades y presentará al ACNUDH un informe final de evaluación nacional. Basándose en esos informes, el ACNUDH preparará un informe final para el Consejo de Derechos Humanos en 2020.



V. Cooperación y apoyo internacionales

63. La cooperación y la asistencia internacionales deben estar encaminadas a reforzar las capacidades nacionales de educación y formación en derechos humanos en apoyo de la estrategia nacional. Dado el carácter transfronterizo de algunas actividades periodísticas, esta colaboración también puede estar encaminada a la labor realizada en los planos regional e internacional.

64. Los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, con sus mandatos específicos, pueden respaldar la labor realizada por los países en materia de educación en derechos humanos de acuerdo con el Plan de acción. Al examinar los informes de los Estados partes, los órganos de tratados de las Naciones Unidas pueden analizar la aplicación de las disposiciones de los tratados relativas a la educación en derechos humanos y formular orientaciones al respecto. En el marco de sus mandatos específicos, los procedimientos especiales temáticos y de países del Consejo de Derechos Humanos pueden examinar los progresos realizados en materia de educación en derechos humanos y formular orientaciones al respecto. También se puede examinar periódicamente la labor de los países en materia de educación en derechos humanos en el contexto del examen periódico universal.

65. La cooperación y asistencia internacionales pueden ser ofrecidas por:

a) El sistema de las Naciones Unidas, incluidos sus organismos especializados y la Universidad de las Naciones Unidas;

b) Las instituciones de formación profesional asociadas a las Naciones Unidas, como las que se ocupan de ámbitos como el bienestar social; los servicios médicos y de salud; la lucha contra las drogas y la prevención del tráfico de drogas; los refugiados, las migraciones y la seguridad en las fronteras; la prevención de conflictos y la consolidación de la paz; y el sistema de justicia penal;

c) La Universidad para la Paz, que funciona con un mandato de las Naciones Unidas;

d) Otras organizaciones intergubernamentales internacionales;

e) Las organizaciones intergubernamentales regionales;

f) Las redes profesionales, asociaciones y sindicatos internacionales y regionales pertinentes;

g) Las redes internacionales y regionales de instituciones de enseñanza superior;

h) Las ONG internacionales y regionales;

i) Los centros de recursos y documentación internacionales y regionales sobre derechos humanos;

j) Las instituciones financieras internacionales y regionales, así como los organismos de financiación bilaterales;

k) Los organismos de desarrollo multilaterales y bilaterales.

66. Es fundamental que estos agentes colaboren estrechamente a fin de aprovechar al máximo los recursos, evitar la duplicación de esfuerzos y asegurar la coherencia en la aplicación del Plan de acción.

67. Las organizaciones e instituciones mencionadas anteriormente podrían:

a) Proporcionar apoyo a los gobiernos en la elaboración, aplicación y supervisión de la estrategia nacional;

b) Proporcionar apoyo a otros agentes nacionales participantes, en particular a las ONG nacionales y locales, las asociaciones profesionales, las instituciones de enseñanza superior, las instituciones nacionales de derechos humanos y otras organizaciones de la sociedad civil;

c) Facilitar el intercambio de información a todos los niveles identificando, reuniendo y difundiendo información sobre prácticas óptimas, por ejemplo mediante bases de datos y la concesión de premios, así como sobre los materiales disponibles y las instituciones y los programas pertinentes;

d) Prestar apoyo a las redes existentes de agentes que se ocupan de la educación y la formación en derechos humanos, y promover la creación de nuevas redes a todos los niveles;

e) Apoyar la formación efectiva en derechos humanos, en particular de los educadores y los formadores, y la elaboración de materiales conexos basados en buenas prácticas.





1  Véase el Plan de acción para la segunda etapa (A/HRC/15/28), párr. 14. En general, se entiende que "educación escolar" se refiere a la educación que se imparte en las escuelas y universidades y a la formación profesional; "educación extraescolar" se refiere a la educación de adultos y las formas de educación que complementan la educación escolar, como los servicios comunitarios y las actividades extracurriculares; y "educación informal" se refiere a las actividades que se llevan a cabo al margen del sistema escolar, como las que realizan las organizaciones no gubernamentales (Plan de acción para la primera etapa, anexo, nota 3).

2  ACNUDH, Human Rights Training: A Manual on Human Rights Training Methodology (HR/P/PT/6) (Nueva York y Ginebra, Naciones Unidas, 2000); ACNUDH y Equitas – International Centre for Human Rights Education, Cómo evaluar las actividades de capacitación en derechos humanos: Manual para educadores en derechos humanos (HR/P/PT/18) (Montreal, Equitas, 2011).

3  Véase ACNUDH/Equitas, Cómo evaluar las actividades de capacitación en derechos humanos.

4  Véase la Observación general Nº 34 (2011) del Comité de Derechos Humanos sobre el artículo 19: Libertad de opinión y libertad de expresión, párr. 44.

5  Resolución 68/163 de la Asamblea General, noveno párrafo del preámbulo.

6  Véase la Observación general Nº 34 del Comité de Derechos Humanos, párrs. 3 y 13.

7  Véase el informe del Relator especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y expresión (A/HRC/14/23).

8  Resolución 24/15 del Consejo de Derechos Humanos, párr. 3.

9  Véase ACNUDH, Human Rights Training: A Manual on Human Rights Training Methodology.

10  En relación con la primera fase, véase ACNUDH/UNESCO, Educación en derechos humanos en la escuela primaria y secundaria: guía de autoevaluación para gobiernos (HR/PUB/12/8) (Nueva York y Ginebra, Naciones Unidas, 2012).

11  Por ejemplo, un mecanismo concreto de la UNESCO se ocupa de supervisar la aplicación de su Recomendación sobre la educación para la comprensión, la cooperación y la paz internacionales y la educación relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales, aprobada en 1974.

GE.14-09958
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