Advertencia



Descargar 223,03 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión14.05.2017
Tamaño223,03 Kb.
  1   2   3   4

ADVERTENCIA

Esta materia ha sido redactada en tres apartados. El primero esboza una consideración general de la liter,atura latina, en la que, con todo, se ha huido de asertos gratuitos, subjetivos o, simplemente, ligeros. El segundo presenta la literatura latina a manera de diccionario cronológico de sus representantes más característicos: co.nstituye una especie de fichas técnicas sumamente concisas, con las que el estudiante puede contar para loS fines prácticos del conocimiento de datos. Por último, y mUy,br-ev-imente, se resumen los autores por géneros, resumen quftÍgualmente puede ser útil al estudiante. Se recomienda leer el primer apartado como" una entrada en materia, en",l~ que lo que menos importa son los datos concretos. En el segundo apartado se citan las traducciones al español que parecen e$tar"niás a la mano: la lectura de los textos latinos y estas traducciones serán a la postre lo más beneficioso para el alumno.

GENERALIDADES

1. Mil años de historia y literatura latinas

En la literatura latina, los textos de que disponemos abarcan un período que va desde el siglo 111 a. C. hasta la época medieval, es decir, el final del Imperio Romano, acaecido en el siglo IV, o mejor, dado que después de ser aquél desmembrado, continuaron las letras propiamente romanas, diremos que hasta los siglos VI-VII, con Casiodoro e Isidoro de Sevilla. En total, unos mil años de historia y literatu ra latinas.

2. Desfase entre historia y literatura

Es de notar el desfase existente entre la historia de Roma y su literatura, pues mientras tenemos noticias del desarrollo histórico de Roma desde el siglo VIII a.~C., la literatura no aparece hasta el

siglo III a. C., como hemos dicho antes, y cuando lo hace está ya fuertemente influida por el helenismo. La literatura, que pone a nuestro alcance el conocimiento sobre Roma, al par que nos informa en toda la dimensión sobre su lengua, refleja de la manera más palpable la influencia helénica, de tal forma que en sus comienzos aquélla no es sino un trasunto de lo que se ha creado en Atenas.

3. Grecia y Roma

Pues es el caso que el desarrollo de la literatura latina sigue un proceso que marcha en pos del desarrollo de la misma en Grecia a partir del siglo V en adelante. Primero se desarrolla la comedia, la tragedia y la épica, y sólo en el siglo I a. C., por influencia helenística ahora, aparece la lírica y la elegía; por su parte, la prosa se desenvuelve fundamentalmente en la historiografía y la oratoria.

4. Receptividad romana

Como es habitual, también el pueblo romano se dejó influir profunda y sucesivamente por los distintos pueblos con que entró en contacto. Así, por ejemplo, el arte y la religión etruscas dejaron su huella indeleble en Roma; de la misma manera, los griegos, dotados de un rico bagaje cultural, dejaron sentir fácil y profundamente su influencia sobre los latinos.

5. Maridaje entre Grecia y Roma

Conviene destacar asimismo que el romano encajaba esta influencia sin dejarse perturbaren demasía. Su fuerza política, jurídica y -militar, entramado consistente de dominio y poder, aceptaba los influjos sin tambalearse lo más mínimo. En tanto las armas, el derecho

y la férrea organización hicieron acto de presencia por doquier, disponiendo y canalizándolo todo, Roma no tuvo nada que temer. La conquista espiritual de Grecia consumó con Roma un fastuoso maridaje.

No es de extrañar, por ende, que al hablar de Roma, hayamos de hacerlo en alguna medida de los griegos también: la historia de Roma es inseparable, en su superestructura, de la influencia helénica, de tal forma que en ese sentido, Roma fue una "provincia" más del dominio cultural griego.

6. Poesía y prosa

Digna de destacar es la relación entre poesía y prosa; debemos poner de relieve quela poesía en el sentido de disposición rítmica del lenguaje es lo primero en el desarrollo de las creaciones verbales de los pueblos. Ahí están las formas de encantamiento, que se extiende a todo lo ancho del planeta, aflorando en los pueblos más dispares. Técnicas .como la repetición, la danza y el canto están en la base de este desarrollo primario y originario de la poesía. Los cantos litúrgicos, las letanías, los aforismos, etc., son propios de los pueblos primitivos, en los que priva una civilización fundamental,y en algunos casos, exclusivamente, oral. La repetición de frases paralelas, la simetría, la identidad de longitud en aquéllas, facilitan, por razones mnemotécnicas, la grabación de su contenido en la mente. La danza subraya esta labor, y de ahí su importante papel en las sociedades arcaicas.

7. La literatura latina fiada a sus propias fuerzas

Los versos saturnios de los elogia fúnebres, o epitafios de los personajes ilustres; los versículos de los viejos carmina, poemas ritmados, tan antiguos como los de los Salios, Arvales, etc., son testimonio de la sociedad romana antes del contacto con los griegos. Son testigos de que el pueblo romano no es una excepción dentro del desarrollo de las culturas primitivas. De no haber mediado el influjo helénico, sin duda la eclosión de la literatura latina se habría retardado, y también sus características habrían sido distintas.

8. Las Leyes de las Doce Tablas

La rigidez y la solidez parecen ser las dos características de estos arcaicos especímenes, y en este sentido, las Leyes de las Doce Tablas parecen resultar significativas, sirviendo de verdadero modelo de lo que pudo ser la lengua del Lacio sin influencias extrañas. Exactitud y precisión acompañan a esta manifestación lingüística, y acompañarán, por lo demás, al menos en los mejores escritores, al latín a lo largo de

su historia.

9. Comienza la literatura latina

Al finalizar el siglo 1II a. C. los monumentos escritos, "literarios", en Roma son reducidísimos. Esa primera literatura romana es una

literatura de traducción; sus nombres señeros son: L1VIO ANDRONICO, NEVIO, PLAUTO, ENNIO. Sin duda estos nombres constituyen la flor y nata de una productividad que hubo de ser crecida y ampulosa, pero que debe haberse perdido, dejando filtrar lo mejor.

10. La literatura. arte servil

Además, en esos comienzos, no son los patricios los que representan a la literatura existente. El romano patricio e ilustre se ocupa en profesiones que consideraba superiores: la política, la oratoria, el mando de la guerra. Sin embargo, Livio Andronico es un esclavo griego, y el primero en trasplantar la literatura de su patria a un nuevo suelo. De extracción similar son los restantes. Terencio, más tarde, será asimismo un esclavo. La literatura, en manos de un aristócrata romano, no aparece hasta Catón, y en éste se trata de una obra con claros fines prácticos.

LA pOEsíA ÉPICA

11. Antecedentes de la Eneida

Antes de la Eneida, obra cumbre de la épica romana, Livio Andronico, un esclavo griego traído de Tarento, había traducido en saturnios la Odisea de Homero, dando así comienzo con el arte mismo de la traducción a la literatura latina, lo que equivale a decir, a todas las futuras literaturas. Luego Nevio había referido en ese mismo verso los sucesos de su tiempo, de la primera guerra púnica. Esa épica no lo era en el sentido homérico, sino desde su nacimiento un género literario, al que volvería Lucano para narrar la guerra de Julio César contra Pompeyo. En la generación siguiente a la de Nevio, Ennio, adaptador del hexámetro al latín levantó con susA na/es una especie de historia en verso. Por otra parte, existía el epilio o poemilla épico, de alrededor de los 500 versos que también era un género literario y helenístico, cultivado por los poetas del círculo de Catulo, así como por éste y por Virgilio mismo.

12. Elogia y laudes

Los elogia fúnebres romanos y los Annales Maximi son antecedentes del florecimiento épico en Roma. No otra cosa sino enaltecer las alabanzas de los héroes y del pueblo romano se propusieron los poetas de Roma.

13. Épica e historia

Yeon este afán épico se concilia perfectamente la afición historiográfica. A los Annales y Tabulae (Registros) en que se contaban los acontecimientos, sucedieron las primeras obras de historia, que con todo se vieron precedidos por la poesía con el PUNICUM BELLUM de Nevio, y otras obras. Podría decirse que épica e historia son las dos

vertientes de una misma línea maestra, la que llevaba a ensalzar ya reflejar de una manera gloriosa el pasado de Roma, amante de conservar los acontecimientos significativos, los mores maiorum.

14. Ennio

Ennio, como Nevio, tanteó géneros diferentes, pero donde dejó trazado el camino más claro y seguro fue en la poesía épica. Este autor, que se creía alter Homerus, cuando Homero a través del pavo real, en un proceso de meta psicosis transfirió su alma y su sabiduría al poeta de Rudias, ensayó en sus Annales la adaptación de la épica a la lengua latina, yen ellos dejó dibujadas las vías y los medios por los que habrían de transcurrir las siguientes épicas de Roma. Efectivamente: en los 628 versos que restan de su larga obra épica (losA na/es) hallamos los estereotipos y la formulística toda de la épica posterior. Como ya Nevio en su PUNICUM BELLUM, el poeta se aplica a un tipo de épica histórica que será una constante en el género.

15. Homero y el papel de Ennio

La llíada, suponiendo que fuese la fijación escrita de un solo autor, Homero, procede, según se admite comúnmente, de una transmisión oral. Con ello damos por hecho que Homero es el último de unalarga serie de "rapsodas", y el primero en dar a la escritura el célebre poema. Por otra parte, harto significativa es la mágica creencia de Ennio en su sucesión vital del gran Homero. El autor latino ha de captar el impulso de la obra de arte griega con todas las fórmulas que entraña, así como su mundo épico y la visión que conlleva. Se vislumbra el ingente esfuerzo que semejante tarea comporta y la ardua aplicación que el poeta latino ha de brindar a la materia.

Portentoso el empeño de Ennio, precedido ciertamente por Nevio, ya que puesto a reelaborar la épica griega en latín no dudó un momento en llevar a cabo su intención asimilando la historia de Roma a la obra de los griegos. El sentido histórico pues, hace acto de presencia en el umbral de la épica latina, y lo que Ennio se propone hacer, y que consigue llevar a buen puerto, es nada menos que una historia romana dentro de los moldes épicos.

16. la tarea de Ennio

Los Annales de Ennio son una réplica a los Annales Maximi y a la llíada de Homero y esta conjunción va a sentar los principios de la épica venidera. Hubieron de toparse los primeros escritores latinos con la necesidad de poner en marcha una lengua literaria latina y, en esta obra de Ennio de que venimos hablando, una lengua épica. ¿Cómo crearla?

¿ Con qué contaba el poeta? La lengua latina se había puesto a prueba en las leyes, las cuestiones jurídicas, los elogia y los carmina. ¿B astaba esto? Desde el estricto y preciso terreno en que se puso a prueba la lengua había de saltar a un mundo diferente; había de expresar creativamente la historia romana, de reyes y de combates, de cónsules

y de asambleas, de conquistas y de momentos decisivos; había de recoger la gloria y las virtudes del pasado; hablar de héroes, de botines y de despojos, y había de elevarse hasta registrar los designios y la voluntada divinos; tenía que acceder al Olimpo y hacerlo asequible y comprensible, pero al mismo tiempo tenía que narrar la historia del pueblo romano, y no sólo fábulas y leyendas, sino historia propiamente dicha también.

17. Problemas de forma

Ejercicios métricos formales y formulísticos; ensayos para verter el expresivismo griego con equivalentes latinos; en algunos casos, pura traducción, como arquitenens, un compuesto que más que nada forzaba la lengua que recibía; comparaciones y epítetos; factores decisivos en la épica de Homero, también. Pensamos que es preciso haber digerido primero, y reelaborado después, asimilándolo y convirtiéndolo en algo propio, todo el mundo de Homero, y una vez llevada a cabo esta tarea, asimilar y comprender la historia de Roma.

18. La Eneida de Virgilio

La restauraci'5n augústea necesitaba, al parecer, nada menos que una resurrección de la antigua y verdadera epopeya para cantar la gloria de la nueva era en que estaba terminando la historia romana. En efecto: una y otra vez oímos a Horacio a lo largo de sus líricas disculparse de no tener aliento para emprender el esfuerzo de escribir una epopeya, y también el propio Virgilio se había excusado ante su amigo Varo de no emprender esa tarea en el preludio de la égloga VI y en el de la VIII. No más hubo iniciado su labor (en el año 29 a. C., según se admite), Propercio, uno de los poetas augústeos de la generación más joven, la saludaba en una de sus elegías (11, 34, 66) diciendo: "Algo mayor que la Ilíada está naciendo".

19. ¿En qué se parecen la Eneida y la lIíada7

Como se ha indicado más arriba, el compositor de la lIíada aparece a las postrimerías de una larga tradición oral en que los aedos han ido inventando y redondeando en el correr de boca en boca una larga serie de baladas (por emplear un término de la épica oral europea moderna) sobre personajes y asuntos más o menos relacionados entre sí. Con ello, han puesto en juego toda una artillería de fórmulas poéticas y de artimañas de eficacia bien probada ante numerosos auditorios. El compositor de la lIíada, entonces, de toda esa rica cosecha de recitados, cantos y tradiciones, ha espigado lo que era de su gusto.

Por su parte, Virgilio, para componer una epopeya literaria en plena edad histórica, debe recorrer un camino prácticamente en sentido contrario. Dispone del argumento de la leyenda, por un lado; por el otro, los esquemas de composición que en las escuelas helenísticas se enseñan (el método de las comparaciones épicas, la técnica de los parlamentos o mensajes, la de la descripción de los relieves de un

escudo o de una puerta). Lo que hay que hacer es llenar de algo esas estructuras previas, argumentales o metódicas. Ese algo hay que elaborarlo a partir de los textos literarios y las leyendas etiológicas, del estudio, digamos, arqueológico de los sitios y las instituciones, y en fin, de la propia inventiva del autor.

20. Lo que había de inventar Virgilio

Tenía Virgilio que sacar de la nada (o casi) las muchedumbres de guerreros y personajes secundarios, incluido un nuevo Olimpo de dioses acomodado al caso, tenía que amasarlos con una cierta figura, descubrirles sus genealogías, descubrir incluso sus nombres (algunos de troyanos, tomándolos de Homero y los poetas; los demás y casi todos los itálicos, trayéndolos de oscuras tradiciones locales o fingiendo con alguna deformación fonética epónimos de los apellidos nobles contemporáneos, empezando por el hijo de Eneas, Ascanio, etc.).

21. Algo sobre el argumento y la estructura de la Eneida

Virgilio parte de Troya, donde Homero se quedó, y, entroncando míticamente a los romanos con ella, hace avanzar al héroe Eneas desde ella para cumplir con su destino. Parece como si el peregrinar del héroe fuese una muestra del tesón de los romanos a lo largo de su historia y sus conquistas. Si bien el esfuerzo no es puramente humano, pues Virgilio, hombre íntimamente religioso, dejará claro el papel de los dioses en el ensamblaje y desarrollo de su obra.

En general, se ha visto en los seis primeros libros de la Eneida el equivalente de la Odisea, y en los seis últimos, el equivalente de la //íada. Pero, además, se da una alternancia sobre todo entre pasajes de narración rápida o saltuaria y otros de narración lenta o demorada; dentro de cada una de las mitades (aproximadamente en I-V y en VII­XI J. una cierta organización concéntrica de los episodios, y todavía una organización que enlaza episodios correlativos de la primera parte con otros de la segunda.

22. El modelo de Lucano

La Farsalia de Lucano se nos antoja una obra verdaderamente osada y que, por razones históricas, había de quedar como modelo épico para lo porvenir, al romper con el fetichismo que asumía inexorablemente la participación de los dioses. Así es como Quintiliano dirá que esta obra es para historiadores y oradores, pretendiendo contraponerla a las obras propiamente épicas.

23. ¿Dioses o historia?

¿ Qué motivo es el que decide de manera definitiva respecto a la clasificación como épica o no épica de una obra: la presencia o ausencia del aspecto histórico o la intervención o no intervención de los dioses? Porque para Quintiliano parece que la primera cuestión es, incluso, la única que cuenta. La otra cuestión parece más bien haber sido suscitada por los investigadores modernos.

24. Originalidad de Lucano

Si no estamos equivocados, y Quintiliano echó mano principalmente del aspecto histórico, entonces o se olvidó por completo de Ennio, o simplemente emitió un juicio demasiado estrecho, llevado del espejo virgiliano. En cualquier caso, la creación y el fenómeno épico hay que planteárselo desde perspectivas bastante más amplias, y a la postre, Lucano aparecerá como un innovador poco común, si bien, al mismo tiempo, no tanto por su historicismo como por su actitud ante los dioses, al tiempo que por el atrevimiento de haber vuelto los ojos a la historia después de Virgilio (aunque no se olvide la labor ímproba que tuvo que poner a contribución Virgilio para escribir su Eneida).

25. El valor crítico de la FARSALlA

La guerra civil entre César y Pompeyo que va a contarnos Lucano en su obra supone, de entrada, un análisis crítico de la historia. Si la Eneida conlleva la ratificación y glorificación del Imperio Romano inaugurado por Augusto, en las antípodas Lucano va a combatir la genuidad misma del nacimiento del nuevo régimen. La Farsalia aparece así como contrapartida crítica de la Eneida. El poema de Lucano va a combatir el régimen nuevo desde una postura filosófica: la del estoicismo imperante a la sazón, practicado firmemente por la familia a la que pertenece el poeta.

""

  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal