Acerca del trabajo de rolando astarita



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ACERCA DEL TRABAJO DE ROLANDO ASTARITA: “Valor, mercado mundial y globalización”


  1. El intercambio desigual entre capitalistas y asalariados

  2. El intercambio desigual de mercancías en los albores del capitalismo

  3. Concepto de valor en Marx

  4. Fuerza productiva del trabajo y magnitud de valor

  5. Concepto general de circulación, valor de cambio, dinero y capital

  6. Valor y precio

  7. Concepto materialista histórico de “fuerza económica combinada”

  8. Esencia del dinero y tipos de cambio

  9. Trabajo complejo, derechos de patente e intercambio entre equivalentes

  10. Progreso técnico y prolongación de la jornada colectiva de labor

  11. Progreso técnico e intensificación del trabajo

  12. El supuesto metodológico introducido por Marx en “El Capital”, de que las mercancías se intercambian por sus respectivos equivalentes y la realidad del capitalismo

  13. Conclusión



El intercambio desigual entre capitalistas y asalariados
Marx sostiene —con toda razón científica— que la circulación es el fundamento absoluto de la producción capitalista. Con esto quiere significar, primordialmente, que la condición de existencia de la sociedad burguesa es el intercambio de equivalentes entre el dinero de la patronal y la fuerza de trabajo de los asalariados. Sin este requisito que se verifica en la circulación de la riqueza social (oferta y demanda), no puede haber creación de plusvalor y acumulación de capital.

Pero, si en la sociedad capitalista se intercambian mercancías de la misma magnitud de valor, ¿de dónde procede el plusvalor, la ganancia de los patronos? Marx dice que, para dilucidar este problema, el originario burgués comercial encontró en el mercado una mercancía M encarnada en los originarios artesanos y campesinos expropiados, convertidos así en modernos proletarios, cuyo uso crea más valor que el que cuesta comprarla. Este plusvalor como diferencia entre el valor de uso y el valor de cambio de esa mercancía, es lo que al burgués comercial le permitió convertirse en moderno burgués industrial, dando pábulo a la forma social del capital.

Esta mercancía peculiar o singular es la fuerza de trabajo o trabajo virtual, la única entre las demás que circulan en el mercado, con lo cual, la sociedad dio el salto histórico desde el intercambio mercantil simple hasta el intercambio capitalista. ¿Qué encierra este intercambio mercantil singular o específico bajo el capitalismo? Marx lo explica en el punto 3 correspondiente al capítulo IV de “El Capital”. Allí define el concepto de fuerza de trabajo diciendo que:

<
fuerza de trabajo entendemos el conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole>> (K. Marx: “El Capital” Libro I Cap. IV punto 3)

Y para que estas capacidades naturales de todo ser humano puedan cumplir su cometido de transformarse en capital, es necesario que la persona —a la que por naturaleza pertenezcan esas propiedades físicas y mentales—, pueda venderlas en el mercado, es decir, enajenarlas, pasando así a ser algo social, esto es, mercancía susceptible de convertirse en capital variable no bien el obrero la ofrece a cambio de cierta cantidad de dinero en poder del burgués comercial, convertido desde ese mismo momento en capitalista industrial.1 Pero esto supone que quien ofrece esa mercancía —tanto como el que la demanda— deben ser ambos considerados propietarios jurídicamente libres e iguales; libres porque pueden disponer irrestrictamente de lo que es suyo; iguales, en tanto ambos aceptan los términos de la ley que les define así como tales, y cuya igualdad formal resulta de la relación de intercambio entre valores iguales o equivalentes contenidos en sus respectivas mercancías. Como se ve, es éste un supuesto de carácter formal netamente jurídico burgués, en tanto que la relación de intercambio entre personas jurídicamente iguales está consagrada por ley, y los objetos que se intercambian contienen el mismo valor. La forma económica originaria y preexistente del intercambio de equivalentes entre personas libres e iguales, es, pues, el fundamento material del derecho burgués. Pero al consagrar ideológicamente la ficción jurídica de la igualdad entre personas realmente desiguales, y al organizar el funcionamiento de sus relaciones en la sociedad civil arbitrando en la resolución de sus conflictos de interés, el derecho burgués viene a ser la condición de existencia —hasta cierto punto pacífica y “civilizada”— de la forma económica basada en el supuesto del intercambio de equivalentes:



<(virtual) asalariado y el poseedor del dinero se encuentran en el mercado (esfera de la circulación) y traban relaciones mutuas en calidad de poseedores (en realidad, propietarios) de mercancías dotados de los mismos derechos, y que sólo se distinguen por ser el uno vendedor y el otro comprador; ambos, pues, son personas jurídicamente iguales…>> (Op. cit. Lo entre paréntesis y el subrayado son nuestros)

De aquí se desprende que este presupuesto jurídico como reflejo de la igualdad económica formal, permite consagrar el derecho a la propiedad que hace a los sujetos formalmente “libres” e “iguales”. Tal es la premisa jurídico-formal del intercambio económico entre equivalentes materializado en las mercancías objeto de intercambio dentro de la esfera de la circulación, que se supone en equilibrio entre la demanda y la oferta de la fuerza de trabajo.

Ahora bien, En los primeros capítulos del Libro I, Marx mantiene este supuesto de la igualdad jurídica entre personas como premisa de la igualdad económica expresada concretamente en el intercambio de equivalentes y en el equilibrio entre oferta y demanda del mercado de trabajo. Pero lo hace solo para demostrar que, aún bajo la vigencia de este prejuicio burgués de la igualdad que resplandece en todo intercambio económico, se produce la creación de un plusvalor que niega esa supuesta equivalencia e igualdad entre los sujetos portadores de ambas mercancías. Y Marx demuestra, además, que la inequivalencia subyacente a las formas supuestamente equivalenciales de todo intercambio entre proletarios y burgueses, es lo que está en la raíz de las crisis y la tendencia al derrumbe del sistema. Por eso dice que el plusvalor, esto es, el capital, “no puede surgir de la circulación y sin embargo surge de ella”. No puede surgir de la circulación porque allí se pretexta que se intercambian equivalentes, pero surge de ella porque esa forma jurídico-económica que se manifiesta en la categoría mercantil fuerza de trabajo, encierra —y a la vez escamotea— la contradicción entre valor de uso y valor de cambio de la fuerza de trabajo —presente aun cuando subyacente en el mercado laboral, esto es, en la esfera de la circulación, en el contrato de trabajo—, forma de la cual surge precisamente el contenido de la relación o su concepto: el trabajo y el plustrabajo, ocultos bajo la relación de intercambio entre equivalentes, a saber: el dinero por parte del patrón capitalista, y la fuerza de trabajo por parte del asalariado:

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