2017 indice I. Periodización literaria



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2.- ROMANTICISMO


  1. Concepto y orígenes del romanticismo

Se conoce con el término de Romanticismo el movimiento cultural que se opone a los principios característicos de la Ilustración y que es resultado de la profunda crisis social e ideológica en las primeras décadas del siglo XIX. Frente a las normas se postulará la rebelión del individuo y la exaltación del Yo. Para concretar el período romántico suele aludirse a un manido tópico que afirma que entre 1770 y 1800 "Europa se acostó absolutista y neoclásica y se levantó demócrata y romántica”. Los principales acontecimientos que precipitaron este cambio fueron los siguientes:

  • La Revolución Industrial inglesa (1760-1840), que desarrolla una clase burguesa y sienta las bases del liberalismo. Con el impulso del maquinismo, surgen las grandes industrias y crece el proletariado. La consolidación del capitalismo explica las tensiones sociales de estos tiempos. Por otro lado, el liberalismo defenderá la libertad económica, las libertades individuales y la soberanía popular, surgiendo también las reivindicaciones de las clases obreras (Manifiesto comunista de Marx y Engels).

  • La Revolución Francesa (1789), que proclama los principios de libertad, igualdad y fraternidad; y permite el acceso de la burguesía al poder político en Francia.

  • La Revolución Americana con su Declaración de Independencia (1776), que hace de los derechos del hombre su centro y establece la república como forma de gobierno y al pueblo como fuente exclusiva del poder. Así, paralelamente a estos acontecimientos, destaca el auge de los nacionalismos europeos: Grecia, Alemania, Italia.




  1. Características ideológicas de la literatura romántica




  • Subjetivismo y Egocentrismo.

El rasgo distintivo del movimiento romántico es su arraigo en lo subjetivo. El principio de organización es el sujeto, concebido como Yo individual. Los románticos convirtieron al sujeto individual en el punto de vista desde el que había de considerarse el mundo, por lo que tuvo este movimiento un carácter profundamente introspectivo.

En la literatura romántica también se exageró el valor de lo individual y lo subjetivo. Por tanto, el tema preferido es la exhibición de la intimidad: sentimientos, anhelos, dudas, de ahí que la lírica fuera el género más característico del momento.

Si la razón tiene sus límites, son necesarias otras formas de conocimiento, que para los románticos son la intuición, la imaginación y el instinto (postulados de la filosofía idealista de Fichte, Schelling o Hegel). De ahí la importancia de emociones, sueños o fantasías que permiten bucear en el inconsciente para descubrir allí los impulsos no racionales. Frente a la razón, se levanta ahora la bandera del sentimiento, siempre arrebatado, aun

cuando se tiña a veces de melancolía.

La expresión se hace intensa, confusa y desigual porque ha desaparecido el sentido del buen gusto y el ideal de perfección. No interesa la armonía, la belleza serena, sino excitar violentamente la sensibilidad del lector.


  • Libertad.

El reino de la libertad absoluta es el ideal romántico, el principio de toda ética romántica: libertad formal en el arte, rechazando la tiranía de las reglas y entendida como necesidad del individuo para explorarse y explorar el mundo exterior. El romántico no puede aceptar leyes ni sumisión a ninguna autoridad. Así se da una atracción por personajes marginales y transgresores como Titán, Prometeo, Caín o Lucifer como ángel caído. El héroe romántico es un ser que se enfrenta a Dios y le interroga acerca del misterio de la vida.

  • Insatisfacción y Desengaño.

La exagerada afirmación del Yo conduce al romántico al aislamiento, a la soledad. Desde el punto de vista del arte, es claro que el yo del artista pasa a ocupar el primer plano de la creación y en sus obras se traslada el choque entre el yo y la realidad prosaica y gris que no da satisfacción a sus anhelos e ideales, lo que produce en el artista romántico un hondo desengaño, un tedio y un hastío vitales (le mal du siècle) que lo llevan a un violento enfrentamiento con el mundo y a rebelarse contra todas las normas morales, sociales, políticas o religiosas.



  • Evasión.

Para escapar de ese mundo en el que no encuentra cabida su idealismo extremo, el romántico opta por escapar de esa realidad inmediata que no le gusta. Esa evasión puede conducirlo a épocas pretéritas, como la Edad Media, o a lugares lejanos o exóticos como Oriente, o América o, la misma España, que para muchos escritores europeos era prototipo de país romántico con sus antiguas tradiciones y su peculiar folclore. Como una forma extrema de evasión, aparece a veces el recurso al suicidio, que puso de moda (y no sólo ente los personajes de ficción) el Werther de Goethe.

Además de la evasión temporal o espacial, adquiere especial importancia la huida de la realidad mediante el refugio en sí mismo, con lo que el gusto por la soledad se convierte en uno de los temas románticos por excelencia. Esto justifica la preferencia por lugares solitarios como castillos, cementerios, jardines, espacios recónditos, etc.



  • Nacionalismo.

Los románticos, que han perdido la fe en los valores absolutos tradicionales, encuentran un asidero existencial en la revalorización de un espíritu comunitario que los ligue a su entorno. Es ahora cuando se reivindican los conceptos de pueblo, patria y nación surgiendo un especial interés por la lengua, la literatura y el folclore.

  • Naturaleza dinámica.

Frente a la naturaleza artificiosa y bucólica característica del Neoclasicismo, que ofrecía una visión ordenada, serena y dulce, el artista romántico representa la naturaleza en forma dramática, en movimiento, de forma agreste, dura, falta de proporción y con preferencia por la ambientación nocturna. La Naturaleza se identifica con los estados de ánimo del creador y, según sean éstos, es turbulenta, melancólica o tétrica, pero, a la vez, la naturaleza está por encima de todo, lo que deja traslucir cierta concepción panteísta del universo, como puede advertirse en el tópico romántico de las ruinas, que simbolizan el predominio de la naturaleza sobre el hombre y sus obras


  1. Características formales de la literatura romántica

  • Ausencia de reglas.

Junto a esta renovación temática, hay una no menos importante renovación estilística, pues al campo formal se lleva también el anhelo de libertad. Para el romántico copiar a los clásicos es falsear la realidad porque ésta no tiene reglas. La literatura aboga por la mezcla de géneros.

  • Renovación métrica.

Hay una ampliación de las formas métricas. Los románticos acudieron a nuevos ritmos acentuales e inventaron nuevas combinaciones estróficas. En definitiva, la métrica romántica es un claro precedente de la modernista. Asimismo, la tendencia grave, apasionada y dramática del Romanticismo mostró predilección por el metro largo y las rimas sonoras.

  • Renovación léxica.

El Romanticismo abre las puertas a un caudal léxico: neologismos, arcaísmos, cultismos, extranjerismos. Las voces más prestigiosas no lo son ya por su carácter latino o antiguo, sino por el valor emocional. Hay por ello predilección por las palabras procedentes de campos semánticos del sentimiento, el dolor y la desesperación: arrebato, delirio, ilusión, sombra. Es, además, significativo el exceso de adjetivación y la pretensión de un vocabulario más espontáneo, directo y enérgico.

  • Exaltación retórica.

La vehemencia sentimental y expresiva explica la sobreabundancia de exclamaciones, frases entrecortadas, puntos suspensivos, hipérboles y, en general, un tono de hinchazón retórica caracterizado por el lenguaje figurado con la abundancia de imágenes, metáforas y comparaciones. Nada de sencillez: exceso verbal, ironía, burla del artista de su obra, etc.
Aunque la unanimidad del movimiento romántico reside en una manera de sentir y de concebir al hombre, la naturaleza y la vida, cada país produce un movimiento romántico particular, distinto; incluso cada romanticismo nacional desarrolla distintas tendencias. En Francia o en España se suelen distinguir un romanticismo de apariencia católica y nacional de otro más liberal y materialista. En Alemania o Inglaterra, se diferencia un primer romanticismo de un segundo movimiento, más maduro y menos teórico. Veamos cómo se manifiesta este sentir romántico de manera más detallada.



  1. Los romanticismos europeos más relevantes

  • El Romanticismo alemán

Es en Alemania también donde se produce un fenómeno literario precursor del Romanticismo y que se conoció con el nombre de Sturm und Drang (Tempestad y Pasión) que propugnaba la creación literaria al margen de las reglas clásicas y revalorizaba la expresión artística de los sentimientos y de las vivencias.

El Romanticismo alemán propiamente dicho se desarrolló en un tránsito entre dos generaciones muy seguidas: se empezó por una pretensión teórica, afín a la filosofía idealista, para llegar luego a unos resultados literarios más bien modestos. Así, primero están los llamados románticos tempranos: los doctrinarios hermanos Schlegel, Tieck o Novalis. Este grupo tiene su momento característico con la revista Athenäum, bajo la protección de Goethe. Pero alrededor de 1810 surge una nueva promoción, un romanticismo más joven o tardío, constituido por los hermanos Grimm y Hoffmann, entre otros. En el tránsito entre estas dos generaciones se hará más visible el crecimiento de la fuga hacia el pasado, hacia una irreal Edad Media, que, en términos germánicos, se veía también como el humus donde prendían las raíces del espíritu alemán.



  • El Romanticismo inglés

La época romántica en Inglaterra puede centrarse en el período entre 1798, primera edición de las Baladas líricas de Wordsworth y Coleridge, y 1892, muerte de Walter Scott, quien alcanzó el éxito con el género de la novela histórica. Wordsworth en el Prefacio a sus Baladas líricas, escrito para justificar sobre fundamentos universales un "experimento" en el lenguaje poético, se aproxima a la redacción de un manifiesto romántico y a sus seguidores se les conocerá como el grupo de los lagos. Para Wordsworth, toda buena poesía se caracterizaba por un espontáneo desborde del sentimiento. Como tema básico de la poesía estaba la naturaleza, gran forma de revelación de lo divino y un gran medio para el análisis de la propia interioridad.

En el Romanticismo inglés también podemos distinguir una segunda "promoción", la de los satánicos, entre los que destacan autores como Shelley o Byron. Este último encarnó la estampa del poeta en rebeldía ante la sociedad y ante la misma divinidad; cultivador del escándalo, su poema más recordado es “Don Juan”, donde caricaturiza al Romanticismo tanto en estilo como en temática: don Juan es aquí un muchachito más bien seducido y pasivo en aventurillas picantes y cuasi cómicas.



  • El Romanticismo francés

El Romanticismo francés era en sus inicios “literatura de emigrados”, y siguió siendo hasta después de 1820 el portavoz de la Restauración. No evoluciona hacia un movimiento liberal hasta la segunda mitad del decenio 1820-1830. La cristalización del Romanticismo francés en un grupo uniforme se realiza al mismo tiempo que la vuelta de la opinión pública hacia el liberalismo. El cambio auténtico ocurre a partir de 1827, año en el que escribe Víctor Hugo su Cromwell y proclama que el Romanticismo es el liberalismo en literatura.

Desde François René de Chateaubriand (1768-1848), a Alphonse de Lamartine (1790-1869), el Romanticismo francés estuvo representado casi exclusivamente por aristócratas. Muy lentamente la dirección del movimiento va pasando a manos de plebeyos como Víctor Hugo, Théophile Gautier y Alejandro Dumas, y hasta muy poco antes de la Revolución de Julio no modifican la mayoría de los románticos su actitud conservadora. El período alrededor de 1830 significa un cambio en el sentido de que el Romanticismo se pasa de lleno a la política y se alía con el liberalismo.

La conquista más importante de la revolución romántica en Francia fue la renovación del vocabulario poético. El lenguaje literario francés se había vuelto pobre y descolorido en los siglos XVII y XVIII a consecuencia del convencionalismo de la forma estilística reconocida como correcta. Lo cotidiano, profesional o dialectal estaba prohibido. Las expresiones naturales, usadas en el lenguaje corriente, debían ser sustituidas por términos nobles, escogidos y “poéticos”.
TEXTOS DE LECTURA OBLIGATORIA (retirar en fotocopiadora)


  • Aguiar è Silva, Vitor Manuel: “Pre-romanticismo y Romanticismo” en Teoría de la literatura. Madrid, Gredos, 1972El Romanticismo en Aguiar e Silva (escanear)

  • GAUTIER, TH, La muerta enamorada

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3.- REALISMO Y NATURALISMO
a) Los condicionamientos sociales.

A lo largo del s. XIX, la nueva clase burguesa sigue prosperando gracias a la aplicación de los avances científicos a la industria; es lo que se llama Revolución Industrial. El triunfo del maquinismo va a enriquecer rápidamente a la burguesía, enriquecimiento que provocará el abandono de sus ideales liberales, una vez conseguido el poder político. De este modo nace el capitalismo, sistema en el que la producción industrial condicionará la vida económica, social y política.

La Revolución Industrial y el Capitalismo va a transformar totalmente la sociedad occidental, eliminándose la importancia de la aristocracia heredada y encumbrándose en la cima de la pirámide social la "aristocracia del dinero". En la base de la pirámide surgirá una nueva clase, el proletariado industrial, sometido a las necesidades de producción, desprotegido ante el poder de la burguesía y que vive en una situación próxima a la miseria. Buena parte de la literatura realista y, sobre todo, naturalista va a intentar reflejar esta situación de desequilibrio social, presentando los aspectos más negativos de la sociedad industrial.

El nacimiento del nuevo movimiento literario no se produce por generación espontánea, sino que se explica por las peculiaridades de la vida en la segunda mitad del siglo.


b) La nueva filosofía.-

La base teórica del nuevo movimiento literario va a ser una escuela filosófica llamada Positivismo, inaugurada por el francés Augusto Comte y que llega a su momento de máximo esplendor con la publicación del Curso de filosofía positiva en la década de los 50.

El Positivismo reduce el objetivo del conocimiento humano a los llamados "hechos positivos", o sea, aquellos hechos que pueden ser captados por los sentidos y someterse a comprobación por medio de la experiencia. Comte, defendiendo su teoría, afirmaba que la razón humana "tenía que prescindir de preocupaciones teológicas y metafísicas" para reducirse al estudio de las ciencias positivas (Matemáticas, Física, Biología, Química, etc...).

La teoría positivista pretendió, también, establecer períodos en la vida (que se relacionan con la Historia) del hombre. Con esta intención, Comte formuló su teoría de los "estados". Según ella, en un primer estado, el teológico, se buscan las causas y principios de las cosas, y se recurre a la divinidad para explicarlos; en un segundo estado, el metafísico, se siguen buscando los conocimientos absolutos, pero los agentes sobrenaturales de antes se sustituyen ahora por entidades abstractas; finalmente, en un tercer estado, el positivo, domina la observación y la mente humana se atiene a las cosas en cuanto son.

La teoría positiva tuvo una gran importancia en los literatos de la época. Sus tesis fundamentales contribuyeron al nacimiento de una novela fundamentalmente agnóstica (aunque, en el otro polo, también a un Realismo espiritualista, con la figura de Tolstoi como principal representante), preocupada fundamentalmente por la realidad externa (comprobable por los sentidos) y por las cuestiones sociales (en el Naturalismo, principalmente).
c) El cientifismo.-

Como consecuencia de la filosofía positiva, y apoyándose en los "sorprendentes" avances científicos, toda la segunda mitad del siglo va a estar dominada por la exaltación de la ciencia, que se va a convertir en un verdadero "dios", lo mismo que había sucedido con la razón en el s. XVIII o con el sentimiento en el Romanticismo. El hombre de la época va a confiar en los poderes casi ilimitados de la ciencia como respuesta a los grandes interrogantes de la vida. Todo debe apoyarse en datos demostrables, como exige el hombre del "estado positivo"; y esto es perfectamente aplicable a las obras literarias.

En las novelas, el cientifismo puede demostrarse, simplemente, con la alusión al nacimiento de dos géneros novelísticos nuevos: la novela policíaca y el relato de anticipación.


  • La novela policíaca.-

El recurso al misterio y al terror comienza a utilizarse durante el Romanticismo, pero va a ser a mediados del siglo cuando comenzarán a divulgarse en Francia los relatos del americano Edgar Allan Poe (1809-1849) que traerán como consecuencia el que muchos autores comiencen a escribir relatos en los que se presenta una acción criminal llena de misterio como problema que, racionalmente, ha de merecer una explicación por parte del detective protagonista. Es a partir de 1870 cuando se van a multiplicar los relatos policíacos, dentro de los que destaca la obra de Arthur Conan Doyle (1859-1930), que se asegurará su éxito editorial con el detective Sherlock Holmes, gran defensor del método deductivo.

La novela policíaca no sólo servirá para presentar el razonamiento humano de acuerdo con los métodos científicos en boga, sino que también servirá para que el autor presente una realidad desagradable, descarnada, de acuerdo con los principios del Naturalismo literario.



  • La novela de anticipación.-

Pero los grandes adelantos científicos del siglo van a encontrar su cauce literario más importante en los relatos de anticipación o en lo que más tarde se llamará ciencia-ficción. El verdadero creador del género es el francés Julio Verne (1828-1905) que, desde 1863, comienza a publicar una larga colección de novelas en las que hace girar el argumento en torno a un descubrimiento posible (el submarino, la nave espacial, los rápidos viajes, etc...), dada la situación de la ciencia en la época.

d) Definición de Realismo y Naturalismo.

Anteriormente comprobamos que el movimiento romántico fue relativamente breve, pudiendo situar su finalización en torno a 1850, aunque algunos autores posteriores tradicionalmente fueran incluidos dentro del espíritu romántico. A la brevedad del Romanticismo contribuyeron una serie de factores que actuaron poderosamente a partir de 1850 y que sirvieron para sustituir el sistema de valores romántico por otro nuevo concepto del mundo y, por tanto, del arte.

Resumiendo, podemos señalar como rasgos propios del nuevo movimiento los que siguen a continuación:


  1. Frente a la idealización y evasión románticas se impone el espíritu de observación y descripción de la realidad, que se va a convertir en la principal proveedora de materiales para el arte.




  1. Frente a la intención romántica de explicar el mundo desde su propio YO o de proyectarse hacia mundos creados por su imaginación, el nuevo movimiento preferirá ceñirse a la realidad circundante y reflejarla del modo más objetivo y despersonalizado posible.



  1. En el nuevo movimiento van a contar aquellos datos empíricos que pueden demostrarse, incluso, científicamente. El artista quiere dar testimonio directo, inmediato, del mundo en que vive.

En el nuevo rumbo que inicia la literatura y el arte occidental a partir de 1850, y que puede resumirse en las tres características anteriores, se han distinguido dos tendencias que, aunque poseen un mismo origen y comparten una misma intención, también se separan en algunos aspectos. Estas dos tendencias son el Realismo y el Naturalismo.

Filosóficamente, el realismo es la afirmación de la realidad, una realidad que existe por sí misma y que, por tanto, no consiste en la simple proyección del pensamiento del hombre (o del artista, como hemos podido comprobar en movimientos literarios anteriores). Pero desde el punto de vista literario, se ha usado el término de realismo como un concepto que puede ser aplicado a obras anteriores al s. XIX, si por realismo entendemos el "dar una importancia a la realidad objetiva". En las obras de este movimiento se identifica realismo con verosimilitud. Según este punto de vista, el realismo sería una técnica literaria (y también pictórica, escultórica e, incluso, musical) que se opondría al idealismo o a lo maravilloso.

Pero el realismo, en la historia literaria, no sólo es una técnica (fundamentalmente de "relatar"), sino que también es un movimiento literario que llena toda la segunda mitad del s. XIX y que tuvo su origen en Francia con tres novelistas como Stendhal, Flaubert o Balzac. Un movimiento que, frente a las ensoñaciones románticas, pretende poner los pies en la realidad objetiva, como fruto de una nueva sociedad (la burguesa), de una nueva filosofía (el positivismo) y de la preeminencia de lo científico (Revolución Industrial).

A la segunda tendencia artística de la segunda mitad del siglo se le ha llamado Naturalismo. En filosofía, con este término se designan todos aquellos métodos que tienen como característica común "el considerar la Naturaleza como el único y absoluto principio de lo real". Pero, desde el punto de vista literario, el naturalismo es un concepto estético que hace de las producciones de la Naturaleza su único objeto de representación. Sin embargo, en literatura, es costumbre entender el término como una representación extremada, desagradable incluso, de la realidad. Entendido en este sentido, como sucedió con el término de realismo, el naturalismo es un concepto que puede ser aplicado a todas las épocas de la historia literaria (por ejemplo, a la picaresca barroca) en las que aparezcan obras que presenten los aspectos más desagradables y descarnados de esa realidad.

Aparte de esta consideración del término de naturalismo como técnica aplicable a múltiples obras de la historia, también se denomina Naturalismo a un período concreto de la historia literaria (el último tercio del s. XIX, aproximadamente) que se basa en la exageración de los procedimientos del Realismo y en su dependencia del positivismo y del cientifismo que comienza a difundirse por Europa a partir de 1850. Los naturalistas querrán aplicar a la literatura (a la novela, sobre todo) los nuevos métodos científicos (análisis empírico) de la Biología, la Física, la Medicina, etc...


e) La novela realista
La nueva estética literaria de la que estamos hablando se manifestó en todos los géneros, pero fue en la novela en el que alcanzó unas cotas más altas. El tránsito entre el Romanticismo y el nuevo movimiento no se produce de una forma brusca, sino gradual, a través de unos autores y obras que están a caballo entre Romanticismo y Realismo.

Podemos decir que el movimiento realista surge en Francia con la aparición del novelista Stendhal, que escribió sus novelas basándose en el análisis psicológico de los personajes y en la práctica de la observación. Según Stendhal, la novela debe ser "como un espejo colocado a lo largo del camino". Stendhal es un novelista que todavía está a caballo entre Romanticismo y Realismo: muchos de sus personajes y ambientes son románticos, pero su técnica es ya puramente realista: la descripción fiel de la realidad circundante.

Aunque podamos considerar a Stendhal ya como un autor realista, los verdaderos iniciadores del género fueron los novelistas Balzac y Flaubert. Balzac reunió todas sus novelas bajo el nombre genérico de La Comedia Humana, obra con la que pretende hacer el retrato de la sociedad francesa de su época. Gustave Flaubert, con su obra Madame Bovary, consigue establecer el modelo de estudio de la psicología femenina.

El Realismo surge, pues, cuando los escritores deciden retratar la realidad, reflejarla objetivamente y para ello se basan en la observación que les permite realizar descripciones minuciosas y exactas de ambientes y personajes. Los escritores realistas se documentan tomando notas de la realidad o a través de los libros; la labor de búsqueda de datos en bibliotecas es importantísima. Desean ser cronistas, son historiadores del presente, se suelen distanciar de lo que cuentan y prescinden de los juicios de valor, tienden a desaparecer, a esconderse, pero a veces se oye su voz y se rompe la objetividad fotográfica, pues exponen juicios y observaciones personales.

La novela refleja ambientes y costumbres pues es un fresco de la sociedad, en la que están presentes la burguesía y el pueblo (Galdós, Dickens, Balzac) o se detiene en la pintura de caracteres, en el análisis minucioso de los personajes: los describe física y psíquicamente, los presenta en movimiento, nos explica las razones de su conducta, sus estados de ánimo y motivaciones (Dostoievski, Flaubert, en parte Valera). La novela debe servir para reformar, cambiar la sociedad; el escritor adopta una actitud analítica y crítica ante la sociedad burguesa.

El estilo grandilocuente pasa a ocupar un segundo plano, pues el escritor crea una prosa sencilla, fácil de entender, acorde con su público. Le preocupa especialmente que el lenguaje se adapte a los personajes por el deseo de objetividad, y esto hace que el habla popular cobre especial relevancia. (...) O el habla coloquial, casi vulgar (...) El diálogo suele ser rápido, junto al estilo directo aparece el indirecto.





  • Caracteres de la novela relato realista

Como lo indica su nombre, el objeto del realismo es la representación de la realidad, sin idealización, sin deformación, tal cual es verdaderamente. Antes del siglo XIX la literatura había mostrado periódicamente esa tendencia, en especial la literatura con obras como el Lazarillo de Tormes o Don quijote de la Mancha. Pero es en el siglo XIX que adquiere características definidas logrando el perfeccionamiento de sus métodos expresivos.

Como ya se indicara, la finalidad del realismo es la imitación de la realidad. Esa realidad suele ser contemporánea del escritor, pero en algunos casos ubica sus obras en un pasado también verdadero, enfocado con criterio histórico. Con esto no se quiere decir que las obras realistas no sean de imaginación, pues en general los personajes son ficticios, aunque estén inmersos en un ambiente verosímil o real.

Como consecuencia de ello, se da importancia al medio ambiente, ya que el concepto principal es que el individuo está determinado por su medio. Esta pintura del ámbito vital de los personajes se muestra casi siempre a través de descripciones minuciosas que sirven para crear un clima determinado, adecuado al individuo, su oficio o profesión, y su psicología.

Dentro de estas descripciones se destaca la presencia de los objetos. Si bien el hombre vive en un mundo de objetos, las obras del romanticismo, atentas a los sentimientos, no les habían dado importancia. Y es a través de esos objetos y de su relación con el individuo que el escritor realista sugiere, más que dice, la psicología de sus personajes.

Para el realismo importa el individuo como ser social, en su relación con los otros hombres; por eso la aparición frecuente del personaje tipo, que a la vez de ser un individuo particular, encierra lo genérico, la ejemplificación de un estrato de la sociedad. Así, la función del hombre como ser biológico, o el examen de la psicología, pasan a un segundo plano.

Esa inclinación a retratar la vida de un núcleo humano real, los lleva a una gran sencillez y claridad en el estilo, lo que hizo que llegaran a grandes núcleos de público.

También se advierte un ritmo lento en la narración, donde la preparación de las acciones ocupa a veces más lugar que las acciones mismas.

Siendo fundamentalmente el realismo un movimiento de reacción contra los excesos del sentimentalismo de los románticos, ellos se aferran a la objetividad. Esa objetividad es sin embargo simplemente una tendencia, pues toda creación humana está teñida del ser de su creador, y la eliminación total de lo subjetivo solo existe en teoría.

Otra característica del realismo es la pintura de los personajes, que son en general presentados haciendo de ellos un retrato que presenta dos planos: el físico y el psicológico o moral; ese retrato se da en un paisaje ambiente estrechamente relacionado con ellos. Tanto esta pintura de personajes, como las descripciones, se apoyan sobre las sensaciones más variadas, que el escritor trasmite con vivacidad. No solo se trata de las sensaciones más evidentes, como las visuales y auditivas, sino también de las olfativas, gustativas e internas.

Por las características del movimiento, se volcó solamente a través de la prosa, y dentro de ella principalmente de la novela, que alcanza su momento de apogeo entonces.

Recordemos que la novela es un género literario tan variable que su definición no es aplicable a todas sus expresiones. Pese a ello hay ciertas características ineludibles, y podría decirse que se trata de una narración en prosa que cuenta la historia de uno o más personajes, dentro de un espacio y un tiempo. Agregaríamos que muestra el conflicto de un hombre con los acontecimientos, o con su destino, pues sin conflicto una novela carecería de interés. Posee pues una acción que gira alrededor de uno o muchos personajes, y esa acción ocurre en un tiempo determinado que puede o no estar ordenado cronológicamente. Pero no se trata simplemente de acciones; una novela posee también una trama, es decir, una relación de causalidad en los hechos, que conduce a un misterio. Ese misterio a ser resuelto en el que la novela desembocará, es lo que hace que el lector continúe hasta el final.

En la novela realista la trama debe desarrollarse de manera lógica, coherente desde el punto de vista psicológico, con una correcta relación de causa a efecto. Entre los diversos tipos de novela, el realismo se inclinó generalmente a la novela social, ya que servía perfectamente como vehículo a los objetivos buscados. Hay también ejemplos de novelas históricas, como La guerra y la paz, de Tolstoi.

Otra forma literaria cultivada por el realismo es la nouvelle. Utilizamos el término francés con que en general se la designa, porque no existe ningún equivalente en castellano. La nouvelle es una narración más breve que la novela, podría decirse que se trata de una novela corta. Aunque por su extensión se aproxima más al cuento, sus leyes de funcionamiento son diferentes. El cuento es una narración breve, concentrada, que relata un solo hecho al que tiende desde la primera palabra. La nouvelle, en cambio, tiene una mayor extensión y un desarrollo más complejo, aunque no alcanza a ser un mundo integrado como la novela. En general posee pocos personajes, y aunque narra varios episodios de sus vidas, dichos acontecimientos son altamente significativos y giran alrededor del personaje central. En esta forma narrativa intermedia hay una aglutinación de las acciones alrededor del protagonista, los personajes secundarios son esbozados apenas y solo en función de él.

De acuerdo con el crítico Jaime Rest, las características generales podrían resumirse en los siguientes puntos:


1. El lenguaje no es considerado un valor creativo intrínseco, sino un medio destinado a describir el ámbito de los sucesos, las acciones realizadas y los caracteres que las llevan a cabo;

2. Por lo tanto, el novelista trata de emplear un lenguaje utilitario, de significación concreta y unívoca, apto para reproducir la realidad sin ambigüedades o simbolismos;


3. El ámbito de los sucesos narrados es aproximadamente contemporáneo a la composición de la novela y constituye un fondo histórico real para los acontecimientos ficticios pero verosímiles en que se hallan comprometidos los personajes novelescos;
4. Ese ámbito proporciona, además, un marco social de características propias, con pautas de estratificación y de movilidad claramente definidas;
5. El centro de interés narrativo está dado por las acciones que cumple el protagonista –que es generalmente una persona joven– para ubicarse favorablemente en ese marco social, en un intento de consolidar su situación o de mejorarla;
6. En esta búsqueda de prosperidad –que determina el triunfo o fracaso individual–, el protagonista apetece prestigio y fortuna, y a menudo el matrimonio constituye una vía de acceso para ello;
7. Las características de la empresa que cumple el protagonista son indicativas de los valores que prevalecen en la sociedad en que esta se lleva acabo, en la cual imperan los criterios individualistas y competitivos de la mentalidad burguesa;
8. En el curso de las peripecias que vive el protagonista, el acento puede caer en la pintura social o encaminarse hacia la minuciosa exploración psicológica del comportamiento;
9. En suma, el objetivo principal de la novela apunta hacia el examen de la conducta en circunstancias sociales específicas, propósito que generalmente acarrea un enjuiciamiento moral del individuo y de la comunidad;
10. El novelista tiende a conducirse como un narrador omnisciente que conoce todos los hechos acaecidos y que está facultado para penetrar en la conciencia de sus criaturas imaginarias cuando así lo crea necesario; además, suele construir el relato de acuerdo a una causalidad temporal lógica, respetando así el orden de los acontecimientos de la historia narrada.
11. En general, el cuadro que se ofrece nos muestra una organización social estable y por consiguiente normativa, por más que resulte perfectible mediante reformas parciales.



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