1. 1 Introducción 2 Clases de gramática. Características generales de esta obra 3



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1 Partes de la gramática. Unidades fundamentales del análisis gramatical

1.1 Introducción

1.2 Clases de gramática. Características generales de esta obra

1.3 Unidades y niveles de análisis. Primera aproximación

1.4 Unidades fonéticas y fonológicas

1.5 Unidades morfológicas (1). Morfologia flexiva y morfologia léxica

1.6 Unidades morfológicas rm, Morfologia sincrónica y diacrónica. Opacidad

y transparencia



1.7 Unidades morfológicas (III). Sus relaciones con las fonológicas

1.8 Unidades morfológicas (IV). Sus relaciones con las sintácticas

1.9 Unidades sintácticas (1). Clases de palabras. Criterios de clasificación

1.10 Unidades sintácticas (Il), Expresiones lexicalizadas y semilexicalizadas

1.11 Unidades sintácticas (nI). Grupos sintácticos

1.12 Unidades sintácticas (IV). Funciones

1.13 Unidades sintácticas (V). Oraciones y enunciados

1.1 Introducción

1.1 a El término gramática es utilizado hoy en varios sentidos, de los cuales interesan aquí especialmente dos. En el más estricto, la GRAMÁTICA es la parte de la lingüística que estudia la estructura de las palabras, las formas en que estas se enlazan y los significados a los que tales combinaciones dan lugar. En el más amplio, la gramática comprende, ade­más de todo lo anterior, el análisis de los sonidos del habla, que corresponde a la FONÉTICA, y el de su organización lingüística, que compete a la FONOLOGÍA. En el primero de los dos sentidos que se han introducido, la gramática se divide en dos subdisciplinas: la MORFO­LOGÍA se ocupa de la estructura de las palabras, su constitución interna y sus variaciones; a la SINTAXIS corresponde el análisis de la forma en que se combinan y se disponen lineal­mente, así como el de los grupos que forman. Como se ha señalado, también es objeto de la gramática el estudio de los significados de todas las expresiones complejas así consti­tuidas. La duplicidad de sentidos a la que se alude al comienzo de este apartado se refle­ja en el hecho de que unas veces se usa el término gramática para hacer referencia a todas las disciplinas mencionadas, mientras que en otras ocasiones este término designa solo el conjunto formado por la morfología y la sintaxis.

1.1 b Además de una parte de la lingüística, el término gramática designa una obra de análisis gramatical, de forma similar a como el término diccionario designa cierto tipo de obra en la que se describe el léxico. Las informaciones que analizan la gramática y el diccionario constituyen los dos pilares fundamentales del idioma. El diccionario presen­ta el significado de las palabras en cada una de sus acepciones y proporciona asimismo algunas informaciones acerca de su funcionamiento gramatical. La gramática es, funda­mentalmente, una disciplina COMBINATORIA, puesto que estudia la forma en que se enca­denan las palabras, así como las relaciones internas que se establecen entre los elementos que las componen. Así pues, la gramática no puede presentarse -frente al diccionario ­como una lista o una relación de unidades que se describen de manera individual, ya que constituye un conjunto de pautas, esquemas, reglas y principios articulados que se relacionan entre sí de manera sistemática y, a menudo, compleja.

1.1c Como se ha indicado, el estudio del significado no es ajeno a la gramática. La disciplina que analiza el significado, llamada SEMÁNTICA, no constituye, sin embargo, una parte de la gramática paralela a la morfología y a la sintaxis, ya que el estudio de los sig­nificados no afecta únicamente a cierto tipo de segmentos, sino a gran número de ca­tegorías y de relaciones en el dominio de la sintaxis, así como -aunque en menor medi­da- en el de la morfología. El lector de esta gramática encontrará, por tanto, múltiples referencias a los significados de las combinaciones de palabras en todos los capítulos de sintaxis de esta obra. También encontrará numerosas referencias a la significación de los morfemas en los capítulos de morfología, pero no hallará una sección que reciba el nom­bre de semántica.

1.1 d Existen ramas de la semántica que no forman parte de la gramática. Así, la SE­MÁNTICA LÉXICA o LEXICOLOGÍA estudia las formas en que se organizan los significados lingüísticos. La lexicología constituye uno de los apoyos fundamentales de la LEXICOGRA­FÍA, disciplina que se ocupa de la confección de diccionarios y otros repertorios léxicos. Esta rama de la lingüística tampoco constituye, por tanto, una de las partes de la gramá­tica. En la actualidad, varias escuelas y corrientes lingüísticas incorporan al análisis gra­matical diversos aspectos de la lexicología que resultan pertinentes para explicar la com­binatoria de las palabras. Como se verá en los capítulos 12, 13 Y 23, así como en casi todos los apartados del bloque dedicado a las funciones sintácticas (capítulos 33-40) de esta obra, las clases semánticas en las que se agrupan los verbos, los sustantivos y los adjetivos condicionan gran parte de su sintaxis. Aunque se reconoce en la actualidad que la rela­ción entre el léxico y la sintaxis es sumamente estrecha, se suele dejar en el terreno de la lexicología el estudio de los aspectos del léxico que no tienen consecuencias sintácticas inmediatas (sinonimia, antonimia y otras relaciones léxicas, campos semánticos, etc.). El análisis de la relación que existe entre la gramática y el léxico presenta hoy muy notables avances, especialmente en lo relativo al estudio de las unidades que se introducen en los § 1.8, 1.11 Y 1.12.



1.1e Se suele llamar PRAGMÁTICA a la disciplina que analiza los fenómenos léxicos y gramaticales en función de las intenciones de los interlocutores y de su conocimiento de las circunstancias externas al contenido de los mensajes. Corresponde también a esta disciplina analizar las formas en que se transmiten y se interpretan las informaciones verbales no codificadas lingüísticamente, así como la posible pertinencia lingüística de otros datos, como los relativos a la identificación de los interlocutores o al momento y al lugar en que se emiten los mensajes. Suele decirse que la pragmática estudia el uso de los recursos idiomáticos, mientras que la gramática se centra más bien en la CONSTITUCIÓN INTERNA de los mensajes y en el sistema que permite formarlos e interpretarlos. Aun así, las consideraciones pragmáticas se hacen necesarias en la descripción de numerosos as­pectos de la gramática. El lector lo puede comprobar en muchos capítulos (en especial en los números 14, 15, 17, 30, 32, 40, 42, 46 Y 47, pero también en otros). A lo largo de esta obra se muestra que son muy numerosas las pautas gramaticales en las que se comple­mentan mutuamente las informaciones relativas a la estructura, el significado y el uso.

1.1f Como en el caso de la semántica, no se asigna a la pragmática el estatuto que corresponde a las tres partes de la gramática que se introdujeron arriba. Las considera­ciones semánticas y pragmáticas son necesarias al analizar el artículo, los demostrativos, los atributos, los adverbios y varios tipos de oraciones subordinadas, entre otras muchas unidades. No obstante, las partes de la gramática se configuran en la tradición gramatical en función de la manera en que se organizan los SEGMENTOS Lingüísticos que las carac­terizan en los diversos niveles de análisis lingüístico. Así pues, el estudio de la forma en que se usan y se interpretan las nociones mencionadas es tarea inexcusable de la gramá­tica, pero no constituye una parte de esta disciplina, en el sentido estricto en que se usa el concepto 'parte de la gramática' en la lingüística general contemporánea. Se ha señala­do repetidamente que la partición de la gramática en tres disciplinas (fonética y fonolo­gía, morfología, sintaxis), aquí aceptada, no debe ocultar que existen zonas de transición entre ellas, así como algunos solapamientos o traslapes parciales en determinados ámbi­tos. Se exponen de forma sucinta algunas de esas zonas de confluencia en la somera des­cripción de las unidades fundamentales que se presentan en las restantes secciones de este capítulo.

1.2 Clases de gramática. Características generales de esta obra

1.2a Además de las disciplinas a las que se hizo referencia en la sección anterior, la

gramática admite otras divisiones que responden a los diferentes enfoques y objetivos con que pueden ser estudiados los fenómenos lingüísticos. En primer lugar, cabe anali­zar los sistemas lingüísticos tal como se presentan en un momento determinado de su historia, o bien el modo en que evolucionan a lo largo de cierto período o de la historia de la lengua en su conjunto. Se llama GRAMÁTICA HISTÓRICA o DIACRÓNICA la que traza el origen y la evolución de las estructuras gramaticales de un idioma. La gramática his­tórica estudia, por tanto, la forma en que se modifican las características gramaticales de una lengua, así como las causas que provocan tales alteraciones. La GRAMÁTICA SIN­CRÓNICA analiza un estadio en la vida de un idioma, a menudo el actual, pero también el correspondiente a algún período anterior que se desee aislar por razones metodológicas.


1.2m Esta gramática presupone en el lector cierta familiaridad con las unidades clásicas del análisis gramatical: clases tradicionales de palabras (sustantivo, verbo), de funciones sintácticas (sujeto, complemento directo), de informaciones morfológicas (género, número, persona, caso) o fonológicas (vocal, diptongo) y de otras unidades similares a estas. No presupone, en cambio, el conocimiento de las unidades menos habituales en la tradición. La presentación y la aplicación que se hace de estas últimas han de estar simplificadas por motivos obvios, en comparación con los análisis que se encuentran en la bibliografía especializada. La descripción gramatical no estará aquí apoyada por formalización alguna, fuera de ciertas marcas simples que se usarán para separar segmentos, sean morfológicos o sintácticos. Siguiendo la tradición de las gramá­ticas académicas, se evitan las referencias bibliográficas, pero se hará notar de manera expresa donde corresponda que determinados conceptos son hoy de uso común entre los especialistas.

1.2n La gramática es hoy en día una disciplina que goza de gran vitalidad entre las ciencias humanas. Existen, de hecho, muy numerosas corrientes, escuelas y tendencias en la investigación gramatical contemporánea. Asimismo se cuenta con una amplísima bi­bliografía especializada que analiza cada unidad fonológica, morfológica y sintáctica en cada uno de los marcos o de las orientaciones -teóricas y aplicadas- que se mencionaron en los apartados anteriores. Se reconocen también en los estudios gramaticales abundan­tes polémicas relativas a la caracterización de esas unidades, a los objetivos y a las distin­ciones metodológicas fundamentales en esta disciplina. La existencia de tales polémicas, analizadas en la bibliografía especializada y debatidas de manera profusa en numerosos foros científicos, hace imposible que la presente gramática académica opte en cada caso conflictivo por alguna de las soluciones existentes -en abierta competencia con otros aná­lisis-, en particular cuando el estado de las cuestiones examinadas ponga de manifiesto su naturaleza controvertida. En esta obra no se evitan, sin embargo, las cuestiones más discu­tidas. Se intenta llevar a cabo la descripción de cada unidad gramatical con el grado de detalle apropiado, atendiendo a todos los factores que se consideran pertinentes. En los casos más problemáticos, o sujetos en la actualidad a mayor debate, se expondrán resumi­damente los argumentos más valorados por los proponentes de cada opción, unas veces sugiriendo alguna de ellas como más plausible, y otras sin establecer preferencia alguna.

1.3 Unidades y niveles de análisis. Primera aproximación

1.3a Las unidades que se introducen en esta sección y en las siguientes son analizadas a lo largo de la obra, junto con otras muchas más específicas que no se mencionan en este capítulo introductorio, sino en los correspondientes a esos conceptos. El objetivo de estas secciones preliminares es tan solo poner sucintamente de manifiesto el lugar que corresponde en el sistema gramatical del español a las unidades fundamentales del aná­lisis, así como apuntar sus características principales, que habrán de retomarse cuando se desarrollen.

1.3b A cada parte de la gramática corresponden varias unidades y diversas relacio­nes, que se establecen en función de los niveles de análisis que se reconocen. Interesa resaltar aquí que la mayor parte de dichas unidades se componen de otras más pequeñas. Son, por tanto, el resultado de combinar estas últimas mediante diversas pautas forma­les, que también corresponde a la gramática establecer e interpretar. Además de ser partes de la gramática, la fonología, la morfología y la sintaxis constituyen PLANOS del análisis gramatical, en el sentido de niveles de segmentación caracterizados por ciertas propiedades. En la lingüística estructural europea ha sido habitual aislar el nivel de las unidades dotadas de significación (PRIMERA ARTICULACIÓN) oponiéndolo a las unidades del plano fonológico (SEGUNDA ARTICULACIÓN). La morfología se suele considerar hoy un plano gramatical distinto de la sintaxis, como se explicará en el § 1.8, a pesar de que son numerosas las construcciones en las que se producen traslapes o solapamientos en­tre ambas.

1.3c Las unidades mínimas de la fonología son los RASGOS DISTINTIVOS. Estas unida­des se agrupan en SEGMENTOS o FONEMAS, que a su vez constituyen SÍLABAS. Las sílabas se combinan y forman GRUPOS ACENTUALES, es decir, conjuntos de sílabas subordinadas a un acento principal, que pueden comprender una o más palabras. Estos grupos pueden combinarse para formar GRUPOS FÓNICOS, que constituyen los fragmentos del habla com­prendidos entre dos pausas sucesivas. Finalmente, dichos segmentos participan en la formación de UNIDADES MELÓDICAS, que constituyen fragmentos de la secuencia fónica a los que corresponde un contorno tonal o un patrón entonativo.

1.3d La unidad mínima de la morfología es el MORFEMA, de cuya agrupación se obtie­nen PALABRAS. El concepto de 'morfema' es polémico porque para algunos gramáticos estas unidades aportan siempre algún significado, mientras que pueden no tener un sig­nificado claramente aislable para otros, aun cuando sean unidades distintivas. Este pro­blema afecta a ciertos PREFIJOS (re- en recoger o in- en indiferencia), a algunos SUFIJOS (departa-mento) y también a las RAÍCES (volver en revolver). Se retomará este asunto en los § 1.5d, e, p, q. Las palabras pueden ser PRIMITIVAS o SIMPLES (casa, balón), DERIVADAS (caserío, baloncito) y COMPUESTAS (casa cuna, baloncesto). Las derivadas se forman a par­tir de las primitivas mediante diversas pautas morfológicas, y las compuestas se forman a partir de las simples o de las derivadas.

1.3e La PALABRA constituye la unidad máxima de la morfología y la unidad mínima de la sintaxis. El concepto de 'palabra' está habitualmente ligado a la representación gráfica de la lengua, ya que las palabras van separadas por blancos en la escritura. Para evitar la noción gráfica de 'palabra', que muchas veces tiene un interés gramatical re­lativo, se suele usar el concepto de PIEZA LÉXICA o UNIDAD LÉXICA (también LEXÍA en algunos sistemas terminológicos, entre otros términos equivalentes). Las piezas léxi­cas suelen estar recogídas en los diccionarios, tanto si están constituidas por una pala­bra (cama) o por varias (cama turca, salto de cama). Así pues, la expresión salto de cama (que designa cierto tipo de bata) está formada por tres palabras, pero constituye una sola pieza léxica. Es, de hecho, una LOCUCIÓN, es decir, un grupo de palabras que se considera una sola unidad léxica. Las locuciones se clasificarán en varios grupos en este mismo capítulo (§ 1.10b). No todas las piezas léxicas suelen estar recogidas en los diccionarios. Así, no aparecen en el DRAE -justificadamente_ las voces comería­mos, ventanita, neocartesianismo o máquina de escribir. Las razones se resumirán en los § 1.6a, b.

1.3f Las palabras se juntan formando GRUPOS SINTÁCTICOS (la casa, beber leche, por la vereda, desde lejos), llamados también FRASES o SINTAGMAS. A la mayor parte de estos grupos corresponden FUNCIONES SINTÁCTICAS, en el sentido de 'papeles' o 'relaciones de dependencia' que contraen con alguna categoría. Los grupos sintácticos suelen poseer estructura binaria y pueden contener otros grupos en su interior, a su vez con estructura compleja, como en [por [la vereda]]; [la [casa [de [la montaña]]]] o [desde [muy [lejos [de aquí)]]). La combinación de determinados grupos da lugar a las ORACIONES, que constitu­yen unidades de predicación (en cuanto que relacionan un sujeto con un predicado). Se clasifican en función de varios criterios, como se explicará en el § 1.13.

1.3g Las oraciones pueden combinarse para formar PERÍODOS, que constituyen agru­paciones oracionales, como en Si me esperas, voy contigo o Aunque no estaba de acuerdo, no dije nada en ese momento (capítulo 47). En diversos estudios recientes se ha argumenta­do que ciertos segmentos no oracionales antepuestos son análogos a los que caracterizan los períodos, como en la oración En consecuencia, el acusado queda libre (§ 30.12). Se llama ENUNCIADO a la unidad mínima capaz de constituir un mensaje verbal. Así pues, el enun­ciado es propiamente una unidad discursiva, más que segmental. Un grupo sintáctico no oracional puede constituir un enunciado, por ejemplo una expresión exclamativa (¡Muy interesante!), una pregunta (¿Alguna otra cosa?) o una respuesta (poco después de las cua­tro). Las oraciones coinciden a menudo con los enunciados, pero las subordinadas no cons­tituyen enunciados por sí solas. Se retomará el concepto de 'enunciado' en los § 1.13f, g.

1.3h Los segmentos aislados en cada uno de los niveles que se acaban de mencionar pueden coincidir formalmente, lo que no anula las distinciones introducidas. Un fonema (por ejemplo, /a/) puede coincidir con una palabra, con una sílaba o con un grupo fónico; un morfema (por ejemplo, con-) puede a su vez coincidir con una palabra. Una oración podría estar formada por un solo grupo sintáctico, o incluso por una sola palabra, como en Comamos. En apariencia representa una paradoja el que un grupo sintáctico pueda estar constituido por una única palabra (pan en Comía pan), puesto que ello parece contradecir la definición de grupo. Esta contradicción es solo parcial, y se explicará en el § 1.11 b. Como se acaba de ver, los enunciados no tienen que ser necesariamente oracio­nes. Es importante resaltar, en consecuencia, que no es la mayor o menor LONGITUD FOR­MAL de un segmento el factor que determina su naturaleza gramatical, sino los criterios especificados por la parte de la gramática desde la que se analiza.

1.3i Desde el punto de vista de su naturaleza, entre los elementos básicos del análisis gramatical suelen distinguirse las UNIDADES SUSTANTIVAS (en el sentido de 'fundamenta­les' o 'esenciales', como explica el DRAE) y las RELACIONES. Las unidades sustantivas son las entidades básicas del análisis con las que se trabaja en cada uno de los niveles o los planos en los que se reconocen como resultado de alguna segmentación: rasgo distintivo, fonema, sílaba, morfema, palabra, frase o sintagma, oración, etc. Estas unidades pueden ser entendidas, por tanto, como las piezas esenciales de cada nivel sobre las que se cons­truyen las expresiones que permite el sistema gramatical. Téngase en cuenta que algunas unidades son el resultado de agrupar otras más básicas: diptongo (unión de fonemas vo­cálicos), palabra (en cuanto unión de varios morfemas), locución (unión de palabras, pero una pieza léxica, como se explicó) y otras unidades mencionadas en los apartados anteriores que se examinarán en los que siguen.

1.3j Además de con unidades léxicas y con los grupos que estas forman, la gramática opera con diversas RELACIONES. Unas, de naturaleza PARADIGMÁTICA o CONTRASTIVA, se caracterizan por la posibilidad de alternancia o de conmutación en una misma posición. Están entre ellas los contrastes FONOLÓGICOS, como sordo I sonoro (cepo/cebo) o na­sal loral (mala/bala); los MORFOLÓGICOS (príncipe/princesa) y los LÉXICOS (hombre/ mu­jer; comprar/vender). Junto a estas relaciones paradigmáticas, existen en la gramática muy diversas relaciones SINTAGMÁTICAS, es decir, COMBINATORIAS. Así, en la estructura de la palabra se reconocen varias relaciones de INCIDENCIA, como la que pone de ma­nifiesto un prefijo respecto de su base (co-fundar). En la sintaxis son más numerosas las relaciones de MODIFICACIÓN, como la que corresponde a los adjetivos respecto de los sustantivos (montaña alta) o a los numerales respecto del sustantivo al que acompañan (tres caballos), entre otras muchas que se analizarán en los capítulos que siguen. Son también unidades relacionales las FUNCIONES SINTÁCTICAS: sujeto, complemento direc­to, etc., a las que se dedicará el bloque formado por los capítulos 33-40 de esta gramática. Estas unidades se conciben, por tanto, como relaciones de DEPENDENCIA. Así, el sujeto siempre lo es de un predicado, no de forma intrínseca. Se diferencian en este punto de las CATEGORÍAS, en el sentido de CLASES DE PALABRAS, ya que las palabras pertenecen a una u otra categoría (conjunción, verbo, etc.) en función de sus propiedades morfológicas y sintácticas.

1.3k La CONCORDANCIA es la expresión formal de varias relaciones sintácticas. Dos unidades léxicas concuerdan en rasgos morfológicos cuando ambas los expresan desde determinadas posiciones. Es habitual que se den de manera simultánea varias relaciones de concordancia, como en una carta (género y número) o enfui yo (número y persona). Se retomará en este mismo capítulo el concepto de 'concordancia' (§ 1.8k). La SELECCIÓN (RECCIÓN en algunos sistemas terminológicos) también es una relación que se establece entre dos unidades. Así, algunos verbos exigen, rigen o seleccionan determinadas prepo­siciones en sus complementos (depender de alguien). Otros -y a veces estos mismos ­eligen el modo indicativo o subjuntivo en sus complementos oracionales, como en Todo depende de que {acepte - *acepta} o no las condiciones del contrato, o bien admiten ambos modos con alguna diferencia de significación, como sucede en Insistimos en que se {pre­para - prepare} adecuadamente.

1.3l Son muchas las palabras que se combinan con sus vecinas en función de requi­sitos de naturaleza sintáctica y semántica que estas les imponen. Estos requisitos se con­sideran también INFORMACIONES RELACIONALES. Entre los pronombres y los grupos no­minales se dan RELACIONES DE CORREFERENCIA, es decir, vínculos que permiten identificar los referentes de los primeros haciéndolos coincidir con los de los segundos. Cuando el pronombre sigue a su ANTECEDENTE, esta relación se denomina ANÁFORA (el antecedente de es tu hermana en la oración Tu hermana solo piensa en sí misma); cuando el elemen­to nominal con el que el pronombre es correferente aparece detrás de él (llamado, por lo común, CONSECUENTE, y a veces también SUBSECUENTE), se suele hablar de CATÁFORA, como en Sólo para mismo guardaría un vino así. El pronombre es, por tanto, ANA­FÓRICO en el primer ejemplo y CATAFÓRICO en el segundo. Obsérvese que estas últimas relaciones son a la vez sintácticas y semánticas: establecen la identidad referencial entre dos unidades, pero tienen también en cuenta la forma y la posición de ciertos pronom­bres. Algunas expresiones cuantificativas reciben con frecuencia su interpretación se­mántica en función de otras que aparecen a cierta distancia. Así, el indefinido un tiende a interpretarse como ningún en la oración No has leído un libro en todas las vacaciones. Ello es posible porque un está dentro del ÁMBITO, del ALCANCE o del ABARQUE (los tres términos se usan) del adverbio no, es decir, en su campo de influencia sintáctica. Se trata, como en los casos anteriores, de una relación establecida a distancia que resulta necesa­ria para interpretar apropiadamente los mensajes. Se explican diversas relaciones entre unidades sintácticas no contiguas en los capítulos 19, 20, 22, 40 Y 48, entre otros.

1.3m Como se señaló en los apartados precedentes, la gramática analiza CONTENIDOS de muy diversos tipos. Se suelen llamar INFORMACIONES GRAMATICALES (también CATE­GORÍAS GRAMATICALES en algunos sistemas terminológicos) las que expresan los morfemas flexivos (tiempo, modo, género, número, persona, caso y otras nociones similares). Se trata de contenidos que se interpretan en función de la propia gramática, pero muy a menudo asociados a alguna noción semántica: determinación, referencia, pluralidad, cuantificación, etc. Así, en el morfema -é de canté se reconocen diversas informaciones que corresponden al sujeto, por lo que indirectamente se indica quién cantó (véase, de todas formas, el capítulo 4 sobre la posibilidad de que existan segmentos nulos en este tipo de expresiones). Tales rasgos son la persona (primera) y el número (singular). El tiempo (pretérito perfecto simple) nos dice que la acción de cantar tuvo lugar antes del momento en que se habla (frente a canto o cantare'); el modo (indicativo) expresa -en este caso, por defecto- que la información no se relativiza o se establece en función de alguna otra (compárese con Dudaban que cantara, también en primera persona, singular y pretérito).

1.3n Es habitual que las informaciones gramaticales expresen significados precisos a la vez que abstractos. Así, el artículo la contribuye decisivamente a establecer la signifi­cación de la expresión la pared, ya que permite referirse a la pared de la que se habla como si hubiera sido presentada en un discurso anterior, lo que la hace identificable por el que escucha (capítulo 14). Otras veces, en cambio, no puede decirse que el conteni­do de las unidades gramaticales tenga un correlato semántico tan claro, sobre todo cuando las palabras manifiestan nociones sintácticas difíciles de traducir a conceptos significati­vos. Así, la preposición a en la oración Llamaron a Juan o la conjunción que en Creo que vendrá no contribuyen al significado de esas expresiones de manera similar a como lo hacen -é en cant-é, -s en casa-s o si en No sé si vendrá. Aun así, ponen de manifiesto cier­tos recursos formales necesarios en la sintaxis del español que otras lenguas pueden no requerir.

1.3ñ Aunque su estudio corresponda propiamente al diccionario, el significado léxi­co determina una parte de las posibilidades combinatorias de las palabras. Al combinar las piezas léxicas mediante las pautas que la gramática proporciona, se obtienen múlti­ples expresiones complejas. A estas expresiones corresponden TIPOS SEMÁNTICOS diver­sos (individuos, predicados, proposiciones, preguntas, órdenes, etc.), que son analizados a lo largo de la obra. El significado léxico contribuye de otras formas a la estructura de la gramática, como se explicará más adelante. En las unidades fonológicas no se reconoce, en cambio, ningún significado, con excepción de las melódicas. De hecho, la entonación expresa -o contribuye a expresar- en la fonología dos clases de contenidos: unos se llaman GRAMATICALES porque se consideran reductibles a unidades de la gramática, en cuanto que permiten identificar preguntas, órdenes, afirmaciones, etc. (como en Viene mañana - ¿ Viene mañana?); los otros, llamados PARAGRAMATICALES o AFECTIVOS, no se corresponden, en cambio, con ninguna unidad propiamente gramatical: admiración, sor­presa, ironía, incredulidad, sarcasmo, interés, indiferencia, entre otros.

1.30 Las POSICIONES son también unidades del análisis gramatical, en especial en la fonología, donde condicionan un gran número de procesos; en la morfología, en la que dan nombre a algunos de los segmentos fundamentales (prefijo, interfijo, sufijo), y tam­bién en la sintaxis. Las posiciones sintácticas pueden depender de las propiedades mor­fofonológicas de las palabras, como la posición del pronombre átono lo en Díselo o en Se lo dije (capítulo 16). También pueden depender de ciertas pautas generalizadas en las lenguas romances y en las de otras familias, por ejemplo la posición de la verdad detrás de dijo, y no delante, en Dijo la verdad. La posición que ocupa un determinado grupo sintáctico puede estar motivada por razones enfáticas, por ejemplo la posición inicial del complemento directo antepuesto en oraciones como Demasiada plata me parece a que pagaste por ese auto. En el capítulo 40 se analizan las unidades de la gramática que se consideran necesarias para entender los valores discursivos que las palabras ponen de manifiesto en función de la forma en que se interpreta su contribución a los mensajes.

1.3p El ORDEN de los grupos de palabras está determinado unas veces por principios formales de la sintaxis; otras responde al deseo de evitar la anfibología, pero puede estar también sujeto a variación en función de la pertinencia informativa de los segmentos sintácticos. En efecto, el orden de los elementos oracionales aporta muy a menudo dife­rencias que responden, como se acaba de explicar, a FACTORES INFORMATIVOS, entre los que está el énfasis que otorga el hablante a los segmentos sintácticos que desea resaltar o presentar como trasfondo. Se suelen llamar POSICIONES PERIFÉRICAS las que ocupan en la oración las palabras o los grupos de palabras por razones de énfasis, como la posición inicial que corresponde a eso en Eso, ella nunca lo haría, o la que ocupa de ese asunto en De ese asunto no pienso hablar una sola palabra contigo.

1.3q También se considera periférica la posición de las palabras interrogativas y los grupos formados por ellas. Con las escasas excepciones que se analizan en los capítu­los 22 y 42, estos grupos se sitúan en el comienzo de la oración, independientemente de cuál sea la posición que deberían ocupar por su función sintáctica. Así, en¿De qué pensabas que hablaba yo con ella? (donde de qué es complemento de hablaba), el grupo preposicio­nal de qué ocupa una posición periférica, al inicio de la oración. En cambio, en ¿Pensabas que hablaba con ella de cine?, el complemento subrayado aparece en la posición canónica (en el sentido de "característica" o "esperable por defecto") de un complemento de régi­men preposicional. Cuando esas palabras ocupan la posición no desplazada o no adelan­tada (¿Me ha llamado quién?) suelen obtenerse efectos expresivos, como el de solicitar que se reitere alguna afirmación previa acaso no bien comprendida, o el de requerir ma­yores detalles sobre la que ya se suministró. Estos y otros factores sintácticos de natu­raleza posicional, que intervienen de manera muy relevante en la interpretación de las secuencias interrogativas, se analizan en los capítulos 40 y 42.

1.3r Tienen asimismo notables repercusiones significativas, y son analizadas en esta obra, la posición del adjetivo respecto del sustantivo, la de demostrativos y posesivos respecto del nombre sobre el que inciden, la del sujeto respecto del verbo, la del adver­bio respecto de este último o bien respecto de la oración, y la de otras palabras y grupos de palabras similares a estas unidades. Suele tener, en cambio, escasas consecuencias para el significado la posición de algunos numerales (como en los tres últimos o la de ciertos pronombres átonos (Lo puedo ver - Puedo verlo). No obstante, la po­sición sintáctica de estos mismos pronombres, sea en relación con el verbo o con otros pronombres de esa misma clase, está restringida por un gran número de factores morfo­lógicos y sintácticos, que se explicarán oportunamente.

1.4 Unidades fonéticas y fonológicas

1.4a Como se explicó en el § 1.1a, la FONOLOGÍA estudia la organización lingüística de los sonidos. No abarca, por tanto, todos los sonidos que el ser humano es capaz de articu­lar, sino solo los que poseen valor distintivo o contrastivo en las lenguas. Así, la oposición entre dato y dado es FONOLÓGICA en español porque la sustitución de un sonido por otro -aun relativamente próximo- permite diferenciar significados. La fonología se ocupa además de la organización de las sílabas y de sus combinaciones para formar palabras y GRUPOS FÓNICOS, así como de diversos procesos, sean sincrónicos o diacrónicos.

1.4b La FONÉTICA es la disciplina cuyo dominio abarca el análisis de los mecanismos de la producción y de la percepción de la señal sonora que constituye el habla. Se denomi­na FONÉTICA DESCRIPTIVA la rama de la fonética que se ocupa de describir los sonidos particulares de las lenguas naturales. Dentro de ella, la FONÉTICA ARTICULATORIA estudia la producción de los sonidos del habla mediante la acción de los órganos articuladores de los seres humanos (los labios, la lengua, etc.). De hecho, la ARTICULACIÓN es el conjunto de movimientos de estos órganos cuyo objetivo es crear, interrumpir o modificar la corrien­te de aire imprescindible para la producción del habla. La FONÉTICA ACÚSTICA analiza las características físicas de las ondas sonoras que conforman los sonidos de las lenguas. Así pues, la fonética acústica es una parte de la lingüística, pero la acústica es una rama de la física. La FONÉTICA PERCEPTIVA se ocupa de investigar cómo segmentan, procesan e inter­pretan los hablantes los sonidos que perciben. Los sonidos del habla pueden, pues, descri­birse y clasificarse desde el punto de vista articulatorio, acústico o perceptivo.

1.4c Se consideran unidades básicas de la fonética los SONIDOS, que se definen de acuerdo con principios articulatorios, acústicos y perceptivos. Estas unidades se agru­pan en clases que comparten ciertas propiedades derivadas de dichos principios. Los correlatos fonológicos de los sonidos son los FONEMAS, unidades abstractas compuestas de elementos coexistentes denominados RASGOS DISTINTIVOS (recuérdese el § 1.3c), como aquellos que permiten clasificar fonológicamente las vocales del español en altas /i, u/, medias /e,i/ o bajas /a/. Los sonidos se transcriben entre corchetes, [], y los fone­mas, entre barras, / /.

1.4d Los rasgos son unidades básicas que se agrupan de manera jerárquica en cada seg­mento fonemático de acuerdo con determinados principios, dando así lugar a categorías


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