1. 0 Introducción 2 1 Todorov y la vacilación 7



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Índice


1.0 Introducción 2

3.1 Todorov y la vacilación 7

3.2 Una crítica de la vacilación 10

3.3 Dos espacios 11

3.4 Lo fantástico limitado 12

4.0 Una discusión teórica del realismo mágico 12

4.1 La distinción 13

4.2 La magia 14

4.3 Una naturalización 15

4.4 Un estilo exagerado 16

5.0 Conclusión intermedia 18

6.0 Análisis del texto “El Palacio Imaginado” 19

6.1 Resumen 19

6.2 Lo real 20

6.3 Lo irreal 20

6.3.1 Dos espacios 22

6.3.2 El final 23

6.4 El estilo del cuento 24

6.4.1 Figuras estilísticas 25

6.4.3 Vocabulario 26

6.5 Temas 27

6.5.1 El Amor y el poder 27

6.5.2 La dictadura y la democracia 29

7.0 Conclusión 33

8.0 Bibliografía 35

1.0 Introducción


Hay dos tipos de literatura en América Latina que a menudo se mencionan al mismo tiempo: El realismo mágico y lo fantástico. Igual para los dos se trata de un ismo que de un modo u otro presenta un suceso irreal o imposible (Schmidt, 1997a; 98). Es decir que lo real y lo irreal, y la existencia de ambas cosas a la vez, son importantes tanto en el realismo mágico como en lo fantástico (Chanady, 1995: 32). Pero mientras que lo irreal en el realismo mágico a menudo es concreto, posible de imaginarse para el lector, lo irreal en lo fantástico es más abstracto, dejando el lector perplejo e incapaz de explicar los sucesos.

Se relaciona lo fantástico con autores latinoamericanos como Jorge Luis Borges y Julio Cortázar y el realismo mágico con Gabriel García Márquez e Isabel Allende (Schmidt, 1997a: 9). Las historias de Allende se caracterizan por su estilo mágico y se caracterizan por el relato de un mítico pasado mágico con espíritus y sucesos inexplicables (Schmidt, 1997b: 56). Allende tiene una especial habilidad de describir a las personas así que nos encantan y emocionan (ibíd.). Lo vemos por ejemplo en el cuento “El Palacio Imaginado” en el cual encontramos a un dictador por quien, contra toda previsión, tendremos simpatía.

Como he mencionado, el realismo mágico y lo fantástico se parecen en varios respectos, sin embargo, no se debe confundirlos. Son específicos conceptos separados (Schmidt, 1997a: 99). No obstante, existe una incertidumbre en relación a cómo diferenciarlos y si después de todo hay que separarlos. Algunos teóricos los tratan como un ismo unido denominándolos ambos “realismo mágico”. Esa incertidumbre, junto con el hecho de que no siempre se puede colocar la literatura en categorías constantes (Chanady, 1985: 47), me ha llevado a proponer la hipótesis de que el realismo mágico y lo fantástico no existen como ismos totalmente separados. Concretamente propongo que sea posible encontrar rasgos fantásticos en un cuento que es considerado mágico realista: “El Palacio Imaginado” (1989) de Isabel Allende.

Para investigar esta hipótesis es necesario trabajar con definiciones estrictas de cada ismo por lo que voy a redactar mis propias definiciones de cada uno.


El estructuralista, Tzvetan Todorov, ha definido lo fantástico como un género independiente en su obra “The fantastic – a structural approach to a literary genre”, que se publicó por primera vez en 1970 y su definición sigue siendo vigente. Muchos teóricos han definido lo fantástico con los pies en la definición de Todorov, lo que muestra que su teoría es muy reconocida. La considero la piedra angular al comprender lo fantástico.
Una teórica, que elabora y critica la definición de Todorov al definir tanto lo fantástico como el realismo mágico, es Amaryll Beatrice Chanady que ha publicado la obra “Magical realism and the fantastic - resolved versus unresolved antinomy” (1985). Chanady es la otra teórica principal de este trabajo.
Además, quiero prestar especial atención a la estilística ya que me parece importante al definir los dos ismos.

Basándome en lo anterior, voy a presentar la problemática siguiente:



A raíz de una discusión teórica del realismo mágico y lo fantástico, el objetivo de este trabajo es analizar el cuento “El palacio imaginado” de Isabel Allende con el fin de determinar si exclusivamente es un cuento mágico realista o si es posible hallar también rasgos fantásticos.

2.0 Ciencia y método


En el presente trabajo me baso en el estructuralismo.
Al presentar el estructuralismo lo voy a contrastar con la hermenéutica. En el análisis hermenéutica se examina la obra literaria desde el punto de vista del autor. Se quiere comprender el sentido del texto según el autor porque sólo así se puede obtener el saber correcto (Holm, 2011: 101). Sin embargo, siguiendo el estructuralismo es más esencial investigar las estructuras a las que no atiende el autor, es decir que comprendemos un texto investigando las estructuras que sirven de base al sentido del texto (ibíd.: 102 y 108).
Trabajar estructuralistamente significa elegir un trabajo nomotético e/o ideográfico (Collin y Køppe, 2011: 27-28). Voy a razonar aquí que mi trabajo es una combinación de las dos perspectivas. Opto primeramente por una perspectiva nomotética porque me dedica a discutir teorías generales con el fin de presentar mi definición general del realismo mágico y de lo fantástico en América Latina. Es decir que expongo normas generales (ibíd.: 14, 27, 29). Sin embargo, también doy una perspectiva ideográfico en mi trabajo ya que investigaré las estructuras como se presentan en un texto específico (Collin y Køppe, 2011: 14, 27).

Se divide el estructuralismo en varias subdivisiones que no voy a exponer aquí. Me atengo al estructuralismo semántico incluso el estructuralismo que se relaciona con la investigación de la literatura (Den Store Danske).


Basándome en el estructuralismo, he elegido dos teóricos claves, Tzvetan Todorov cuyo estudio de la literatura fantástica es fundamental para entender lo fantástico y Amaryll Beatrice Chanady. A partir de sus estudios estructuralistas de la literatura fantástica y del realismo mágico elaboraré mis propias definiciones de lo fantástico y del realismo mágico. Todorov es estructuralista (Den Store Danske) y puesto que Chanady se basa en la teoría de Todorov al presentar sus definiciones, se puede concluir que ella también es estructuralista al estudiar el realismo mágico y sobre todo la literatura fantástica.

2.1 Método del análisis


La idea fundamental estructuralista es que nuestra sociedad se funda en estructuras profundas, que organizan nuestro mundo en diferencias o contrastes, y es el objeto del estructuralismo revelarlas (Holm, 2011: 116). Un texto se caracteriza por llevar unas estructuras que forman el sentido del texto y es el objeto de la ciencia comprenderlas (Collin y Køppe, 2011: 25). ¿Cómo lo hacemos?
Lingüista A.J. Greimas ha desarrollado la semiótica estructural e introdujo el concepto de “la estructura elemental de significación” que comprende la idea de que:

(…) hvis noget betyder noget, gør det det kun, fordi det står i forhold til noget andet, som det ikke betyder.” (Brügger y Vigsø, 2002: 70)



El modelo equivalente se llama “el cuadrado semiótico”:

(Brügger y Vigsø, 2002: 70)

El modelo muestra que comprendemos el color blanco contrariamente al color negro pero también contrariamente a todo lo que no es negro. Lo mismo valdría si hubiera aplicado por ejemplo las palabras “vida” y “muerte” en el modelo ya que también comprendemos estas como una pareja dicotómica. El modelo de Greimas es útil para investigar las estructuras importantes que constituyen un texto (Gregersen, 2011: 174-175)


Voy a aplicar este modelo en el trabajo. En primer lugar veo una dicotomía esencial y constante en el trabajo: Lo real frente a lo irreal. En segundo lugar veo el realismo mágico y lo fantástico como dicotomías en relación a cómo presentan los sucesos irreales ya que exactamente las maneras de hacerlo se contrastan. Esto profundizaré en las discusiones teóricas.
En tercer lugar, aplicando el modelo también implica que analizaré las estructuras que forman los temas del cuento.

Los estructuralistas, Saussure y Hjelmslev, en quienes Greimas se basa su teoría, distinguen entre el contenido y el tono del texto (Kristensen y Schmidt, 2011: 72), lo que también haré yo. Voy a emplear la estilística como un instrumento del análisis. Es decir que más allá de analizar el contenido del cuento, estudiaré cómo se presenta (Jørgensen, 1996: 11) dado que considero el estilo del texto importante al comprender analíticamente la diferencia entre lo fantástico y el realismo mágico. Viendo que el efecto del texto en el lector es muy importante dentro de lo fantástico y el realismo mágico, considero la estilística particularmente útil para este trabajo porque contribuye con instrumentos para exponer este efecto (ibíd.: 13 y 20). Trabajaré en primer lugar con la estilística distintiva porque es útil para distinguir varios estilos (ibíd.: 18-19).


2.2 Delimitación


Al trabajar con lo fantástico y el realismo mágico dejo aparte la problemática de categorizarlos como géneros, subgéneros o modalidades. La literatura empleada en este trabajo muestra que existen varias ideas de cómo definirlos, o sea, la respuesta de cómo categorizarlos no es unívoca. Entonces, considero la discusión demasiado extensa para este trabajo. En el trabajo voy a nominarlos “los ismos” ya que necesito una denominación al presentar y discutirlos.
El objetivo de las discusiones de los ismos es llegar a una definición útil, que se caracteriza por ser ni demasiada vaga y ni demasiada inflexible (Chanady, 1985: 37), para que sea justificable utilizarla en el análisis de un texto concreto. En este conjunto no es necesario definirlos como géneros, modalidades o cualquier otra categoría.

Cabe mencionar que también haré varias otras delimitaciones, por ejemplo en la teoría de Todorov en la cual dejo de tratar los temas de lo fantástico, pero resultarán durante el trabajo.

3.0 Una discusión teórica de lo fantástico
Lo fantástico puede ser muy complejo y tanto teóricos, como autores, incluso la gente común tienen varias ideas de cómo se entiende lo fantástico. De ese dédalo he elegido la teoría más adecuada para una discusión teórica que tiene por objeto presentar la definición mía de lo fantástico.
Comprendiendo lo fantástico es inevitable implicar al teórico Tzvetan Todorov por lo que yo, como muchos otros, voy a tomar como punto de partida la teoría de él1.
Con el fin de llegar a una comprensión más amplio de lo fantástico, como llegar a la definición mía de lo fantástico, voy a implicar tanto a la teórica Amaryll Beatrice Chanady, y una parte de su definición de lo fantástico, como a Rigmor Kappel Schmidt y Julio Rodríguez-Luis ya que han descrito qué define la literatura fantástica en América Latina por lo que es recomendable incluirlos en esta discusión.

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